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En el barrio de Dębniki, a orillas del Vístula, se alza una de las primeras casas salesianas de Polonia. Más de un siglo de historia, nueve nuevos beatos y miles de jóvenes que siguen llenándola de vida.
A pocos minutos del centro histórico de Cracovia, allí donde el Vístula dibuja un amplio meandro bajo la mirada del castillo de Wawel, se extiende el barrio de Dębniki. Es aquí, en la calle Tyniecka 39, en la zona que todos llaman familiarmente «Łosiówka», donde se alza la casa salesiana de formación: una de las primeras abiertas en Polonia, uno de los lugares más significativos de la geografía salesiana del país y, desde hace unos días, una casa que la Iglesia entera mira con gratitud y emoción.
Una colina sobre el Vístula
Antes de que los salesianos se establecieran definitivamente en Cracovia, los jóvenes polacos que llamaban a la puerta de Don Bosco tenían que cruzar Europa: los estudios se realizaban en Italia, sobre todo en Turín. Todo cambió al final de la Primera Guerra Mundial, mientras Polonia recuperaba su independencia. En julio de 1918, los salesianos compraron al conde Zdzisław Łoś de Dzików una finca de más de cinco hectáreas, en la que se levantaba, entre otras cosas, un pabellón de caza del siglo XVIII. Del apellido del antiguo propietario, todo el lugar tomó el nombre de Łosiówka, y allí se erigió una casa religiosa dedicada a la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María.
Los primeros años fueron una obra educativa en continuo movimiento. En 1919 se estableció allí el Instituto Filosófico Salesiano; en 1931, con una reorganización que trasladó a los estudiantes de filosofía a Marszałki, cerca de Ostrzeszów, nació en Cracovia el Instituto Teológico Salesiano: desde ese momento, y durante casi un siglo, el estudiantado teológico ha sido el corazón palpitante de la casa de Dębniki. En 1936 se empezó a construir una iglesia moderna dedicada a María Auxiliadora, pensada para la comunidad en formación y, al mismo tiempo, para los habitantes del barrio.
El capítulo más oscuro, la luz más grande
La ocupación nazi es la página más dramática —y, hoy lo sabemos, la más luminosa— de esta historia. En condiciones extremas, los estudios filosóficos y teológicos nunca se interrumpieron, y Łosiówka abrió sus puertas también a los clérigos refugiados de otras casas. Luego llegó el día más negro: el 23 de mayo de 1941, víspera de la fiesta de María Auxiliadora, la Gestapo rodeó la casa y arrestó a doce salesianos, entre sacerdotes y clérigos. Pasaron por la cárcel de la calle Montelupich y de allí fueron deportados a Auschwitz; la mayoría no regresó. En aquella redada contra los salesianos de Dębniki se llevaron a don Józef Kowalski —a quien Juan Pablo II beatificaría en 1999— y a seis de los nueve mártires que la Iglesia acaba de inscribir en el libro de los beatos.
El sábado 6 de junio de 2026, de hecho, en el Santuario de San Juan Pablo II en Cracovia, el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos, presidió la beatificación de don Jan Świerc y de sus ocho compañeros: don Ignacy Antonowicz, director de Łosiówka, don Franciszek Harazim, estimado profesor del estudiantado, y con ellos don Ignacy Dobiasz, don Karol Golda, don Franciszek Miśka, don Ludwik Mroczek, don Włodzimierz Szembek y don Kazimierz Wojciechowski. Educadores, profesores, directores de escuelas, pastores y confesores: asesinados por odio a la fe en los campos de concentración de Auschwitz y Dachau entre 1941 y 1942, han sido reconocidos como mártires con el decreto firmado por el papa León XIV en octubre de 2025.
Durante la celebración, el metropolitano de Cracovia, el cardenal Grzegorz Ryś, visiblemente emocionado, invitó a los jóvenes a «hacerse amigos» en particular del beato Karol Golda, asesinado a los 28 años por haber confesado a soldados alemanes: un amor —recordó— capaz de ver hermanos incluso en los enemigos. Y el cardenal Semeraro entregó a los chicos unas palabras que en Łosiówka conocemos bien: los jóvenes no son solo el futuro de la sociedad, son el presente vivo de la Iglesia. Al día siguiente, se celebró una misa de acción de gracias en el santuario salesiano de Oświęcim, a pocos pasos del lugar del martirio.
Un chico llamado Karol
Hay un hilo providencial que une aquella página de sangre con la historia de un santo. A unos cientos de metros de Łosiówka, en el número 10 de la misma calle Tyniecka, vivía en aquellos años un joven estudiante y obrero: Karol Wojtyła. Frecuentaba la parroquia salesiana de San Estanislao Kostka, corazón religioso de Dębniki, y precisamente ante la imagen de María Auxiliadora iba madurando su vocación. Cuando el arresto del 23 de mayo de 1941 privó a la comunidad de sus sacerdotes, los salesianos confiaron el cuidado espiritual de los jóvenes a un laico, el sastre Jan Tyranowski, hoy venerable: fue él, con el «Rosario Viviente», quien se convirtió en el guía espiritual del futuro papa. De aquel pequeño cenáculo florecieron once vocaciones sacerdotales, y aún hoy los cracovianos hablan con gusto de su «santa Dębniki». La historia dibujó después un círculo perfecto: Juan Pablo II elevó a los altares a don Kowalski, y en el santuario dedicado a Juan Pablo II han sido beatificados los salesianos de su juventud.
Renacimiento y crecimiento
Después de la guerra, la iglesia fue terminada y consagrada, en 1947, por el cardenal Adam Stefan Sapieha. En los años del comunismo, a pesar de las represiones de las autoridades estatales, los salesianos no solo resistieron, sino que desarrollaron su propio centro académico: los clérigos estudiaban in situ, obteniendo los grados académicos gracias a la colaboración con las universidades católicas. En los años setenta y ochenta, las vocaciones en Polonia crecieron con tal impulso que en Łosiówka el espacio ya no era suficiente: en su punto álgido, en los años ochenta, estudiaban allí más de 140 clérigos. En 1983 se inició la construcción de un nuevo y gran edificio con funciones didácticas y residenciales.
Una casa abierta al mundo
La caída del comunismo, en 1989, abrió las puertas de par en par. Desde 1991, la casa de formación asumió un carácter internacional: allí se han preparado para el sacerdocio jóvenes de Europa del Este —Ucrania, Bielorrusia, Rusia—, pero también de Asia y África, concluyendo su itinerario con la licenciatura en teología en la Universidad Pontificia Juan Pablo II de Cracovia.
Hoy en día, los cambios demográficos, la disminución del número de clérigos y la reorganización de las estructuras religiosas en Polonia exigen una apertura aún mayor, y nosotros lo vivimos como una oportunidad. Al final del curso académico 2025/2026, el Instituto Teológico Salesiano traslada su actividad al Colegio Filosófico-Teológico de los Padres Dominicos de Cracovia, heredero del Studium Generale dominico erigido en 1304: más de siete siglos de tradición teológica. Los jóvenes salesianos estudiarán codo con codo con los hijos de santo Domingo de Guzmán, y con carmelitas, salvatorianos y benedictinos. Creemos profundamente que salir de los propios muros, debatir e intercambiar ideas con otras familias religiosas, y saborear los auténticos compromisos de la vida estudiantil enriquecerá a los jóvenes hermanos, y no solo intelectualmente.
El Evangelio sale a escena
Łosiówka, mientras tanto, sigue siendo lo que siempre ha sido: un animado centro pastoral, misionero y juvenil. La casa de formación, además de ser lugar de residencia y de estudio, es ante todo un lugar de evangelización. Los salesianos son de las pocas congregaciones en Polonia que cada año, en los fines de semana de Cuaresma, ponen en escena el Misterio de la Pasión del Señor. La preparación de esta imponente empresa comienza ya en octubre, bajo la dirección de Marcin Kobielski, actor del Teatro Bagatela de Cracovia y director profesional, pero sobre todo hombre de profunda fe y miembro de la comunidad Ziemia Boga. El señor Marcin no solo enseña a actuar a los jóvenes salesianos: forma su sensibilidad hacia la belleza, el arte y el prójimo. Este año, el Misterio ha llenado hasta el último asiento la sala teatral —más de trescientas butacas, debajo de la iglesia rectoral— y ha sido visto en total por unos nueve mil espectadores. ¡Y no solo de Cracovia!
La comunidad Ziemia Boga («Tierra de Dios»), nacida hace más de veinte años como pastoral universitaria, ha crecido hasta convertirse en una verdadera comunidad de evangelización a través del teatro: una veintena de espectáculos en su haber, cada uno capaz de reunir a más de cinco mil espectadores. Sus miembros se reúnen cada miércoles para la Eucaristía, la oración y la adoración, y durante la semana se encuentran en pequeños grupos en las casas.
Una casa llena de jóvenes
Desde hace más de treinta años, el segundo fin de semana de mayo, la casa acoge los SAVIONALIA: el encuentro de los jóvenes de la inspectoría, que reúne a varios cientos de chicos para un tiempo de oración, formación y fiesta. Łosiówka es desde hace años un espacio en el que los jóvenes crecen en el espíritu de san Juan Bosco, al igual que los salesianos.
Aquí también tiene su sede el Voluntariado Misionero Salesiano «Młodzi Światu» («Jóvenes para el Mundo»): cada semana, unos cuarenta jóvenes se forman y prestan servicio en el Parque de Educación Global «Aldeas del Mundo», una miniatura de la labor misionera salesiana en los cinco continentes. Y cada año, unos quince de ellos parten de verdad, enviados como misioneros en el espíritu de Don Bosco para anunciar el Evangelio por todo el mundo.
Recientemente ha nacido una nueva pastoral universitaria, Kontakt, que reúne a unos setenta estudiantes: formación, actividades al aire libre, diversión y tiempo bien invertido avivan con su presencia toda Łosiówka. En la casa funciona además una residencia para estudiantes vinculados a las obras de la inspectoría y al carisma salesiano: además de alquilar una habitación, se involucran en nuestra vida y en nuestros eventos. Y en el campo de la Organización Deportiva Salesiana SALOS se hace deporte todos los días: por la tarde niños y adolescentes, a última hora de la tarde los adultos, incluidos los salesianos, junto con otros religiosos de Cracovia.
El domingo de las familias
La pastoral en la iglesia rectoral, por su parte, no se detiene nunca. Se celebran misas y oficios todos los días; los domingos hay cuatro Eucaristías, y la más concurrida es la de las 12: la misa de las familias con niños. Después de la liturgia de la Palabra, los clérigos acompañan a los más pequeños a la sacristía para una catequesis a su medida, mientras que a los padres se les dirige una predicación pensada expresamente para ellos. Estos encuentros suscitan un grandísimo interés, mucho más allá de los límites de nuestra pastoral y del barrio.
ART.43: el carisma comunica
En aplicación del artículo 43 de nuestras Constituciones, dedicado a la evangelización a través de la comunicación social, ha nacido en Łosiówka el grupo mediático ART.43 Don Bosco Media: dispone de su propio estudio de grabación y documenta las actividades de la comunidad, de la inspectoría y de la vida de la Iglesia. El grupo se ha extendido no solo por Polonia, sino que ya cuenta con filiales en otros lugares del mundo salesiano.
El corazón que late
Ciencia, música, deporte y teatro son el corazón de Łosiówka, y el número de jóvenes y de personas que viven el carisma salesiano en torno a nuestra casa sigue creciendo. La reciente beatificación de nuestros nueve mártires nos lo ha recordado con fuerza: el carisma salesiano ha atravesado pruebas durísimas, pero sigue, siempre, renaciendo. El corazón de Don Bosco late también aquí, en la colina de Łosiówka. Y late con fuerza.
don Mateusz Koziołek, sdb
director de la casa salesiana de Cracovia

