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San Juan Bosco sentía una devoción profundísima a María bajo el título de Auxiliadora – Auxilium Christianorum –, patrona y protectora de la obra salesiana. No fue él quien creó este título: la fiesta ya había sido instituida por el papa Pío VII el 15 de septiembre de 1815 (a un mes de su nacimiento), pero Don Bosco estaba convencido de que se trataba de una petición explícita del Cielo. Él mismo lo confesaba en 1862: “La Virgen quiere que la honremos bajo el título de María Auxiliadora: los tiempos corren tan tristes que necesitamos que la Virgen santísima nos ayude a conservar y defender la fe cristiana”.
Es un título que dice mucho, como él mismo explicaba: “No se debe esperar la ayuda de la Divina Providencia estando nosotros perezosos. Ella se moverá, cuando haya visto nuestros esfuerzos generosos por amor suyo”. Y es un título que también es indicativo de su alcance: “Ella es llamada Auxilio de los Cristianos, tanto contra los enemigos externos como contra los enemigos internos”.
Es una devoción nacida también de la experiencia concreta: “Haced lo que podáis: Dios hará lo que nosotros no podemos hacer. Confiad todo a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora y veréis lo que son los milagros”.
Don Bosco nos enseña que la ayuda de María no tiene fronteras: ni de tiempo – en vida, en muerte y también después de la muerte –, ni de persona – justos y pecadores, individuos y pueblos –, ni de necesidad – el alma, el cuerpo, la fe, la sociedad. Es en el fondo una ayuda materna; una madre nunca deja de ayudar a sus hijos.
Don Bosco indicaba también las disposiciones de ánimo para que la novena sea eficaz:
“1. De no tener ninguna esperanza en la virtud de los hombres, fe en Dios.
- La petición se apoye totalmente en Jesús Sacramentado, fuente de gracias, de bondad y de bendición; se apoye sobre el poder de María que en estos tiempos Dios quiere glorificar sobre la tierra.
- Pero en todas las cosas se ponga la condición de ‘hágase tu voluntad’ y si es bueno para el alma de aquel por quien se reza.”
Y para obtener más fácilmente las gracias, Don Bosco aconsejaba acercarse, durante la Novena, al menos una vez a los Santísimos Sacramentos de la Reconciliación y a la Eucaristía y hacer o prometer una ofrenda para las Misiones Salesianas.
Esta novena puede ser rezada en preparación a la fiesta de María Auxiliadora (24 de mayo) o en cualquier momento del año según las propias necesidades.
Este año, 2026, la fiesta de María Auxiliadora se celebrará el 25 de mayo, ya que el 24 es la solemnidad de Pentecostés; por consiguiente, el primer día de la novena será el 16 de mayo, en lugar del 15.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
ORACIÓN INICIAL
(para rezar cada día)
Oh María Auxiliadora, Madre de la Iglesia y Madre mía, en estos nueve días de oración me acerco a ti con corazón humilde y confiado. Sé que tu intercesión es poderosa ante Dios, y que nadie se ha dirigido a ti en vano. Te pido que me acompañes en este camino de oración, que purifiques mis intenciones, que enciendas en mi corazón un amor más verdadero por tu Hijo Jesús. Enséñame a rezar como tú has rezado, a confiarme como tú te has confiado, a amar como tú has amado. Sé mi guía y mi esperanza. Amén.
Día 1
AYUDA PARA TODOS LOS CRISTIANOS
¡Sea alabado y ensalzado en todo momento el Santísimo y divinísimo Sacramento!
Don Bosco: “La prueba más espléndida de que María es auxilio de los Cristianos la encontramos en el monte Calvario.”
INVOCACIÓN
Oh María Auxiliadora, Madre de todos los cristianos, en aquel momento supremo en el Calvario Jesús, tu Hijo, muriendo en la cruz, te entregó como Madre a toda la humanidad en las palabras dirigidas al discípulo Juan: “Ahí tienes a tu madre”. Desde entonces, a lo largo de los siglos, los cristianos han experimentado tu poderosa intercesión: curaciones, conversiones, protecciones extraordinarias han marcado la historia de tu devoción. Tú, que has compartido el sacrificio de tu Hijo con corazón inmaculado, eres la ayuda infalible de quien se dirige a ti con fe. Por esto te invocamos como Auxilio poderoso de todos los cristianos.
INTERCESIÓN
Oh dulcísima María Auxiliadora, me dirijo a ti con humildad y confianza filial, reconociéndome necesitado de tu ayuda en cada momento de mi vida cristiana. Soy débil, a menudo olvido vivir como verdadero hijo de Dios, y el peso de los días me aleja de aquella fe viva que debería animar cada uno de mis pasos. Intercede por mí ante tu Hijo Jesús, para que me conceda la gracia de ser un cristiano auténtico, capaz de testimoniar el Evangelio con las palabras y las obras. Obtenme la fortaleza en los momentos de desánimo, la esperanza en las dificultades y una fe cada vez más viva y operante. Ayúdame a no cansarme nunca de buscar a Dios, a encontrar en Él mi paz. Amén.
Padre nuestro…, Ave María…, Gloria…, Salve…
¡María, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros!
Día 2
AYUDA EN LA DEFENSA DE LA FE
¡Sea alabado y ensalzado en todo momento el Santísimo y divinísimo Sacramento!
Don Bosco: “Entonces el santo Pontífice, en agradecimiento a María, a cuyo patrocinio atribuía la gloria de aquella jornada [victoria en Lepanto], ordenó que en las Letanías Lauretanas se añadiese la jaculatoria: ‘Maria Auxilium Christianorum, ora pro nobis’, María auxilio de los cristianos, rogad por nosotros.”
INVOCACIÓN
Oh María Auxiliadora, la historia de la fe cristiana lleva impreso el sello de tu poderosa protección. En 1571, mientras las flotas cristianas se preparaban para defenderse de la armada otomana en Lepanto, el papa san Pío V pidió a todos los fieles que rezasen el Santo Rosario. La victoria extraordinaria obtenida el 7 de octubre de aquel año fue atribuida unánimemente a tu intercesión: un ejército inferior en número prevaleció gracias a tu oración. El papa instituyó entonces la fiesta de la Reina del Santo Rosario. Tú, que has defendido la fe cristiana en los momentos más difíciles, eres la custodia infalible de la verdadera fe.
INTERCESIÓN
Oh María, Auxiliadora poderosa y defensa de la fe cristiana, intercede por mí, que cada día afronto las batallas invisibles de la vida espiritual. La fe hoy es puesta a prueba por tantas voces contradictorias: por dudas, indiferencia y confusión; por un mundo que a menudo la considera superflua o inútil. Pido tu materna intercesión, para que tú me obtengas del Señor una fe firme, que no vacile frente a las dificultades ni se apague en la indiferencia cotidiana. Protégeme del relativismo y de la tibieza espiritual. Defiende también mi pobre fe, para que permanezca viva, luminosa y capaz de guiar cada una de mis elecciones. Hazme valiente testigo del Evangelio. Amén.
Padre nuestro…, Ave María…, Gloria…, Salve…
¡María, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros!
Día 3
AYUDA EN LA DEFENSA DE LA IGLESIA
¡Sea alabado y ensalzado en todo momento el Santísimo y divinísimo Sacramento!
Don Bosco: “El modo maravilloso con que Pío VII fue liberado de su prisión es el gran acontecimiento que ha dado ocasión a la institución de la fiesta de María auxilio de los cristianos.”
INVOCACIÓN
Oh María Auxiliadora, la Iglesia ha conocido momentos de gran persecución, pero tú nunca la has abandonado. Napoleón Bonaparte había hecho encarcelar al papa Pío VII en 1809, intentando doblegar a la Iglesia al poder temporal. En aquellos años oscuros, los fieles se confiaron con insistencia a tu intercesión. El 24 de mayo de 1814 el Pontífice volvió libre a Roma, entre el júbilo del pueblo cristiano, y por esto instituyó oficialmente la fiesta litúrgica de “María Auxilio de los Cristianos” precisamente en este día, queriendo agradecerte por tu mediación.
INTERCESIÓN
Oh María, que has liberado al Vicario de Cristo de la prisión y has sostenido a la Iglesia en sus momentos más difíciles, mira con misericordia a tu Iglesia en este tiempo. Ella afronta pruebas antiguas y nuevas: divisiones internas, incomprensiones externas, la fatiga de anunciar el Evangelio en un mundo que se aleja de Dios. Intercede para que el papa, los obispos y los sacerdotes sean hombres de Dios, fuertes y fieles. Obtén la gracia de la unidad, de la santidad y del valor profético a toda la Iglesia. Protégela de las persecuciones visibles e invisibles. Y también a mí, simple miembro del Pueblo de Dios, ayúdame a amar a la Iglesia, a servirla con lealtad y a no ser nunca motivo de escándalo para los hermanos. Amén.
Padre nuestro…, Ave María…, Gloria…, Salve…
¡María, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros!
Día 4
AYUDA EN LA DEFENSA DE LA JUVENTUD
La Basílica María Auxiliadora de Turín
¡Sea alabado y ensalzado en todo momento el Santísimo y divinísimo Sacramento!
Don Bosco: “Que se diga y se predique siempre que María Auxiliadora ha obtenido y obtendrá siempre gracias particulares, incluso extraordinarias y milagrosas, para aquellos que concurren a dar cristiana educación a la peligrante juventud con las obras, con el consejo y con el buen ejemplo o simplemente con la oración.”
INVOCACIÓN
Oh María Auxiliadora, madre y educadora de la juventud, san Juan Bosco te ha elegido como patrona y guía de su misión entre los jóvenes pobres y abandonados de Turín. Guiado por una visión sobrenatural y por tu materna inspiración, él quiso construir en tu honor una basílica en el barrio de Valdocco. El 9 de junio de 1868 el templo fue consagrado y, desde entonces, muchísimos jóvenes de todo el mundo han venido a tus pies a encontrar consuelo, luz y fuerza para la vida. Un año más tarde fundó también la Asociación de los Devotos de María Auxiliadora, que difundió tu culto en todo el mundo. Tú que has acompañado cada sueño apostólico de Don Bosco, eres la madre incansable de cada chico y chica en busca de sentido y de amor. La juventud ha sido siempre querida por tu Corazón Inmaculado.
INTERCESIÓN
Oh María Auxiliadora, madre de los jóvenes y esperanza de las familias, te confío con todo el corazón a los jóvenes de nuestro tiempo: aquellos que crecen sin puntos de referencia, que buscan identidad en lugares equivocados, que sufren en la soledad o en el abandono. Intercede para que encuentren en el Evangelio y en tu materna presencia la brújula para su vida. Te confío también a los jóvenes que me son cercanos: los de mi familia, de mi entorno, de mi comunidad. Obtenles la gracia de crecer en la fe, en la honestidad y en el amor auténtico. Y haz que reciba la sabiduría y la paciencia de Don Bosco al tratar a los jóvenes: la de educar con el corazón, con la razón y con la religión. Amén.
Padre nuestro…, Ave María…, Gloria…, Salve…
¡María, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros!
Día 5
AYUDA A LOS PECADORES
¡Sea alabado y ensalzado en todo momento el Santísimo y divinísimo Sacramento!
Don Bosco: “Recurramos a María, que es el refugio de los pecadores penitentes; ella nos conducirá al trono de la misericordia y nos hará encontrar gracia ante Jesús, su hijo amado.”
INVOCACIÓN
Oh María Auxiliadora, Refugio de los pecadores y Causa de nuestra alegría, en los Evangelios tu Hijo Jesús nunca se ha alejado de quien estaba en el pecado: ha buscado a los perdidos, ha perdonado a la pecadora, ha acogido al ladrón en la cruz. Tú, su Madre, compartes su misericordia infinita. Desde Lourdes a Fátima, desde Guadalupe a Turín, dondequiera que te has aparecido has llamado a la conversión, a la penitencia y a la oración. Innumerables pecadores, a ti dirigidos con humilde confianza, han recibido la gracia del retorno a Dios: confesiones después de décadas de lejanía, corazones endurecidos que se han abierto a la misericordia, vidas radicalmente transformadas por tu intercesión. Tú eres la puerta del cielo, abierta para quien ha perdido el camino, la mano tendida hacia quien ha caído en el fango del pecado.
INTERCESIÓN
Oh María, madre misericordiosa de cada pecador, también yo reconozco mi pobreza espiritual, mis caídas repetidas, mis infidelidades a Dios. No me avergüenzo de presentarme a ti así, porque sé que no rechazas a nadie que se acerque con sinceridad. Intercede por mí, para que reciba la gracia de una verdadera contrición de mis pecados: no solo de un disgusto superficial sino de un dolor auténtico que me mueva a cambiar de vida. Obtenme el don de frecuentar el Sacramento de la Reconciliación con humildad y constancia. Ayúdame a no ceder a la desesperación después de las caídas, sino a levantarme siempre, confiando en la misericordia de tu Hijo. Sé tú misma mi fuerza contra el pecado. Amén.
Padre nuestro…, Ave María…, Gloria…, Salve…
¡María, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros!
Día 6
AYUDA EN LOS PELIGROS Y EN LAS TENTACIONES
¡Sea alabado y ensalzado en todo momento el Santísimo y divinísimo Sacramento!
Don Bosco: “Os repetiré que, para el fin de esta novena que está todavía en curso, os grabéis en el corazón estas palabras: ‘Maria Auxilium Christianorum, ora pro me’: y que las recitéis en cada peligro, en cada tentación, en cada necesidad y siempre; y que pidáis a María Auxiliadora también la gracia de poderla invocar. Y yo os prometo que el demonio hará bancarrota. ¿Sabéis qué quiere decir que el demonio hará bancarrota? Quiere decir que no tendrá ya ningún poder sobre vosotros, no logrará ya haceros cometer ningún pecado y deberá retirarse.”
INVOCACIÓN
Oh María Auxiliadora, torre de marfil y fortaleza inexpugnable contra las fuerzas del mal, la tradición cristiana te ha invocado siempre como defensa poderosa contra las insidias del demonio y los peligros de la vida. En el Apocalipsis estás representada como la mujer vestida de sol que aplasta a la serpiente antigua: imagen de tu victoria sobre el mal que continúa en la historia. ¡Cuántas personas, en momentos de peligro físico o espiritual, te han invocado y han sido protegidas de modo prodigioso! Marineros en tempestad, soldados en batalla, almas tentadas en la fe: todos han experimentado tu brazo poderoso que socorre y salva. Tú conoces las trampas del enemigo porque eres la Inmaculada, la que nunca ha cedido al pecado, y eres la guía segura para quien camina en la oscuridad.
INTERCESIÓN
Oh María Auxiliadora, necesito tu protección en los peligros espirituales que cada día amenazan mi vida cristiana. Las tentaciones asumen mil formas: el orgullo que me encierra en mí mismo, la lujuria que degrada mi dignidad y la de los demás, la avaricia que me hace esclavo de los bienes materiales, la pereza que me separa de Dios y de la oración. En estas batallas interiores me siento a menudo débil e incapaz de resistir solo. Intercede por mí, para que el Señor me conceda su fuerza y su gracia para vencer las tentaciones. Protégeme también de los peligros físicos y morales del camino cotidiano. Pon tu manto de Madre sobre mí y tenme estrechamente de la mano, como una madre solícita hace con su hijo. Amén.
Padre nuestro…, Ave María…, Gloria…, Salve…
¡María, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros!
Día 7
AYUDA EN LAS ENFERMEDADES
¡Sea alabado y dado gracias en todo momento el Santísimo y divinísimo Sacramento!
Don Bosco: “Empeñad a vuestro favor a María Auxiliadora; y persuadíos de que lo que no pueden hacer los cirujanos, lo sabrá hacer Ella”.
INVOCACIÓN
Oh María Auxiliadora, Salud de los enfermos y consuelo de los afligidos, desde los orígenes la devoción mariana ha visto en ti a la gran mediadora de las curaciones espirituales y corporales. Los santuarios a ti dedicados han sido siempre metas de peregrinos enfermos, y el número de milagros y gracias de curación obtenidas por tu intercesión es incalculable. El mismo Don Bosco obtuvo gracias extraordinarias de curación para muchos enfermos a través de tu intercesión, hasta el punto de afirmar: “Quien a ella acude no perece”. También el Evangelio testimonia que Jesús, movido a compasión, nunca se negó a curar a quien se acercaba a él con fe. Tú, su Madre, llevas a su corazón misericordioso todo dolor humano, todo cuerpo sufriente, todo espíritu quebrantado.
INTERCESIÓN
Oh María Auxiliadora, Salud de los enfermos, te presento todas las enfermedades que llevo en el cuerpo y en el espíritu. Llévame ante el trono de misericordia de tu Hijo, para que me conceda la curación, si es su voluntad, y en cualquier caso la fuerza para llevar el sufrimiento con fe. Te confío también a todos los enfermos que conozco: mis familiares, mis amigos, los que sufren en soledad en los hospitales, los que no tienen a nadie cerca. Intercede para que los médicos tengan sabiduría y humanidad, para que los familiares encuentren la fuerza de asistir con amor a sus seres queridos. Obtén para los que sufren el don de descubrir en el dolor una dimensión más profunda de la existencia, uniendo su propio sufrimiento al de Cristo. Amén.
Padre nuestro…, Ave María…, Gloria…, Salve…
María, Auxilio de los cristianos, ¡ruega por nosotros!
Día 8
AYUDA EN LAS NECESIDADES ESPIRITUALES Y MATERIALES COTIDIANAS
¡Sea alabado y dado gracias en todo momento el Santísimo y divinísimo Sacramento!
Don Bosco: “Mi único apoyo ha sido siempre el recurso a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora”.
INVOCACIÓN
Oh María Auxiliadora, madre atenta y providente en las pequeñas y grandes necesidades de tus hijos, la historia de tu devoción está plagada de gracias concretas y cotidianas: familias que han encontrado trabajo, deudas pagadas de forma milagrosa, dificultades domésticas resueltas, serenidad recuperada en las relaciones más difíciles. Tú has experimentado personalmente la pobreza de Belén, la huida a Egipto, las preocupaciones de una madre. Conoces desde dentro el peso de la vida cotidiana. Como en Caná, donde tú notaste primero la falta de vino y pediste a Jesús que interviniera, así cada día notas las necesidades de tus hijos antes incluso de que ellos las expresen. Eres la madre providente que nunca deja faltar lo necesario a quien se confía a ti con fe sencillísima.
INTERCESIÓN
Oh María Auxiliadora, madre de la vida cotidiana, te presento todas mis necesidades de cada día: las espirituales, como la gracia de orar con constancia, de leer la Palabra de Dios, de vivir los sacramentos con fruto; y las materiales, como el trabajo, la salud económica de mi familia, las relaciones entre los seres queridos, las preocupaciones que pesan sobre mi corazón. Intercede para que yo aprenda a llevar todo a Dios en la oración, sin afanarme inútilmente, sino confiando en su Providencia. Ayúdame a ver en las pequeñas gracias cotidianas el signo de su amor concreto. Hazme agradecido por cada bien recibido y generoso al compartir con quien tiene más necesidad. Enséñame a encontrar a Dios en lo cotidiano y a santificar cada instante del día. Amén.
Padre nuestro…, Ave María…, Gloria…, Salve…
María, Auxilio de los cristianos, ¡ruega por nosotros!
Día 9
AYUDA EN LA HORA DE LA MUERTE
¡Sea alabado y dado gracias en todo momento el Santísimo y divinísimo Sacramento!
Don Bosco: “María nos brinda su ayuda en vida, en muerte y después de la muerte”.
INVOCACIÓN
Oh María Auxiliadora, puerta del Cielo y esperanza de los moribundos, cada Ave María se cierra con esta súplica: “ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”. La muerte es el paso más decisivo de la existencia humana, y la tradición cristiana siempre ha pedido tu presencia en esa hora suprema. Don Bosco, en su vida, asistió a muchas muertes santas de jóvenes confiados a tu protección: morían serenos, con tu nombre en los labios, seguros de ser acogidos por tu Hijo. Tú, que estuviste presente en la muerte en cruz de Jesús con corazón desgarrado y fiel, eres la madre que no abandona a sus hijos en el momento del gran paso. Tu mano materna guía a las almas hacia la luz eterna, y tu intercesión puede abrir las puertas de la misericordia divina incluso en el último instante.
INTERCESIÓN
Oh María Auxiliadora, puerta del Cielo, te pido la gracia más importante de todas: la de una buena muerte. No sé cuándo ni cómo terminará mi vida terrena, pero sé que esa hora llegará y que quiero encontrarme preparado. Intercede para que yo viva cada día de tal manera que no tema ese paso: que me convierta sinceramente, que perdone a quien me ha hecho daño, que pida perdón a quien he ofendido, que reciba los sacramentos con fe y devoción. En esa hora, estate cerca de mí con tu presencia materna. Lleva mi alma ante el trono de misericordia de tu Hijo Jesús y, con tu poderosa intercesión, intercede para que yo pueda ser acogido en la alegría eterna del Paraíso. Oh María, Auxiliadora, sé mi madre en vida y en muerte. Amén.
Padre nuestro…, Ave María…, Gloria…, Salve…
María, Auxilio de los cristianos, ¡ruega por nosotros!
ORACIÓN FINAL DE LA NOVENA
Oh María Auxiliadora, he recorrido contigo estos nueve días de oración, presentándote mis necesidades, mis miedos, mis esperanzas. Te doy las gracias por haber escuchado mi voz con corazón de madre. Lleva mis intenciones ante el trono de tu Hijo Jesús y, según su santa voluntad, intercede, para que reciba las gracias que necesito para mi salvación y para el bien de quienes amo. Cualquiera que sea la respuesta de Dios a mis oraciones, ayúdame a acogerla con fe y abandono filial, seguro de que Él sabe lo que es mejor para mí. Oh María, no dejes nunca de ser mi Auxiliadora: hoy, mañana y en la hora de mi muerte. Amén.
María, Auxilio de los cristianos, ¡ruega por nosotros!
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Se recomienda leer la publicación de don Bosco en honor a María Auxiliadora, llamada “Maravillas de la Madre de Dios invocadas bajo el título de María Auxiliadora”, https://www.donbosco.press/es/santisima-virgen-maria/maravillas-de-la-madre-de-dios-invocadas-bajo-el-titulo-de-maria-auxiliadora-1-12

