23 Abr 2026, Jue

Solidaridad misionera salesiana, tema de la Jornada Misionera Salesiana 2026

⏱️ Tiempo de lectura: 6 min.

El tema de la Jornada Misionera Salesiana (JMS) de este año es la solidaridad misionera salesiana: un camino que hunde sus raíces en el tiempo y se extiende hasta abrazar al mundo entero. El testimonio de las Procuras Misioneras Salesianas ofrece una mirada concreta y estimulante sobre esta realidad, ayudándonos a reflexionar. No se trata de un evento ligado a una fecha única: de hecho, cada Inspectoría es libre de determinar el período más adecuado a su propio ritmo y calendario, para vivir de la mejor manera este momento significativo de animación misionera. Es una oportunidad preciosa que se ofrece a las comunidades salesianas, a las Comunidades Educativo-Pastorales, a los jóvenes y a todos los miembros de la Familia Salesiana para redescubrir y valorar una dimensión esencial del carisma salesiano, promoviendo y difundiendo una renovada sensibilidad misionera.

 

 

Las raíces: Don Bosco y el ADN de la solidaridad

La solidaridad no es un concepto abstracto en el mundo salesiano. Tiene raíces precisas, un rostro concreto y una historia tan larga como la propia Congregación.

Como subraya Alberto López, portavoz de Misiones Salesianas de Madrid, “aunque el término inglés fundraising es moderno, el propósito que persigue —buscar, animar e involucrar a muchas personas en la sostenibilidad de una misión— pertenece al ADN salesiano desde el inicio de la obra en Valdocco”. Don Bosco no disponía de grandes fondos, pero poseía una creatividad inagotable y una confianza absoluta en la Providencia: lograba movilizar a amigos, bienhechores, colaboradores e incluso a políticos anticlericales a favor de los jóvenes más necesitados. No apelaba a la piedad. Apelaba al propósito.

Don Fidel Orendain SDB, Consejero General para la Comunicación Social, lo expresa con claridad: “El mensaje central que debemos comunicar no es: Ayudadnos porque estamos necesitados, sino más bien: Uníos a nosotros porque estamos intentando hacer el bien. Don Bosco quería que los demás compartieran la alegría de ver a un niño aprender un oficio, a un joven encontrar la esperanza, a un alma redescubrir la fe”.

 

El corazón del mensaje: dar y recibir

Antes de explorar cómo se organiza hoy esta solidaridad, vale la pena detenerse en lo que significa realmente dar.

El Evangelio ofrece una imagen poderosa: el óbolo de la viuda, que da todo lo poco que tenía. De los pobres, de los pequeños, de quienes saben compartir partiendo de su propia pobreza, siempre hay algo que aprender. Un sabio líder mapuche de la Patagonia lo decía con una sencillez desarmante: «Nadie es tan pobre como para no tener nada que dar, y nadie es tan rico como para no tener nada que recibir».

Don Jorge Mario Crisafulli SDB, Consejero General para las Misiones, profundiza en este punto en su lectio divina: “Darlo todo no significa solo dar dinero. A veces, lo más precioso no son las cosas que ofrecemos, sino nosotros mismos: nuestro tiempo, nuestra escucha, nuestra energía, nuestros talentos, nuestra alegría, nuestra esperanza. El mundo necesita personas dispuestas a vivir con generosidad, a amar sin medida, a decir sí cuando Jesús llama”.

 

Las Procuras Misioneras: estructura al servicio de la misión

Esta visión se ha traducido, con el tiempo, en instrumentos concretos. Las Procuras Misioneras Salesianas —descritas en detalle en las Actas del Consejo General (ACG 443 y ACG 444)— son oficinas instituidas por el Inspector, con el consentimiento de su Consejo y la aprobación del Rector Mayor, con la finalidad de apoyar a la Inspectoría en todas las acciones orientadas a la evangelización integral y al desarrollo humano integral, con especial atención a los jóvenes pobres y marginados.

Cada procura tiene su propio estatuto, un director responsable y un consejo de administración. El Sector para las Misiones coordina el trabajo de todas las procuras, promoviendo sinergias y solidaridad en red. No se trata, cabe subrayar, de simples oficinas de recaudación de fondos: son instrumentos de participación activa en la misión salesiana.

Un ejemplo histórico proviene de los Estados Unidos, donde don Ed Cappelletti —definido como “pionero visionario” en el arte de la movilización de recursos— dedicó 63 años de vocación presbiteral salesiana a contar las historias de las obras misioneras para generar apoyo. Ya en 1963, con un pequeño equipo de tres mecanógrafos, compiló una de las primeras listas sistemáticas de donantes: un precursor de las modernas newsletters. Su lema, elegido desde su ordenación, lo resumía todo: “El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir”.

 

Una red global: de Kenia a Corea

Las Procuras Misioneras no son prerrogativa de los países económicamente ricos. Todas las Inspectorías están invitadas a contribuir, cada una según sus propias posibilidades.

Don Felice Molino SDB, misionero en Kenia, describe así la vocación de la procura de Nairobi: “Don Bosco da una tarea a nuestra Procura Misionera: ve a los pobres, diles que los quieres y luego ve a los demás diciendo que cada uno puede convertirse en un Buen Samaritano para tantos jóvenes en dificultad”.

Desde Corea del Sur, Julie Kim relata un recorrido extraordinario: un país que ha atravesado el colonialismo japonés, la guerra y los movimientos de democratización, hasta convertirse en el primer país del mundo en pasar de ser receptor de ayuda internacional a convertirse en donante. La Procura Misionera Salesiana coreana, instituida en 2012, es expresión de esta madurez. Cuando los donantes y antiguos alumnos dicen con orgullo tranquilo “Ahora es nuestro turno de ayudar”, sus palabras reflejan tanto un sentido del deber moral como una profunda conciencia: el dar crea abundancia.

La procura es también un puente espiritual. Como recuerdan desde Misiones Don Bosco de Turín, la recomendación de Don Bosco de rezar por los bienhechores no tenía como finalidad la continuidad de las ayudas, sino el cuidado de sus vidas: “La presencia de personas en las fronteras de la fraternidad genera en ellos la gratitud por quienes ofrecen sus propios medios para la realización de las obras de caridad material y espiritual”.

 

La solidaridad en acción: emergencias y desarrollo

La solidaridad salesiana no se detiene en los tiempos ordinarios. Solo entre 2020 y 2025, desde la pandemia de Covid-19 hasta la celebración del 29º Capítulo General, el mecanismo de Emergency Response salesiano ha movilizado 40 millones de euros en 26 emergencias, desarrollando más de 1.000 proyectos de ayuda humanitaria, educación, reconstrucción y apoyo psicosocial.

Ángel Gudiña, coordinador de la red Don Bosco Network, aclara la perspectiva: “Aunque en la emergencia debemos proveer a las necesidades más básicas, lo hacemos pensando en la gran red salesiana global de solidaridad y desarrollo, dejando atrás el asistencialismo y trabajando como socios, en la cooperación internacional que apunta a los derechos de los jóvenes”.

Don Antoine Farrugia SDB, Coordinador de Safeguarding y Advocacy de la Congregación, lo dice sin rodeos: “La solidaridad no es un eslogan. Es nuestra forma de vida. Cuando defendemos a los jóvenes, defendemos el Evangelio y contribuimos a forjar el futuro”.

 

Educar en la solidaridad: los jóvenes protagonistas

La solidaridad también se aprende. En la escuela, en las comunidades, a través de itinerarios educativos concretos. Es con este espíritu que la Fundación Don Bosco en el Mundo ha promovido la segunda edición de “Sueña en grande”, un concurso creativo dirigido a las escuelas y a los CFP salesianos, en el que se invitó a los estudiantes a contar qué significa, para ellos, la paz. El concurso está hermanado con la misión salesiana de Niamey, en Níger, donde la paz y la seguridad están cada día bajo ataque.

 

La Jornada Misionera Salesiana: una ocasión para todos

Es en este contexto rico y articulado donde se sitúa la Jornada Misionera Salesiana (JMS), ocasión ofrecida a las comunidades salesianas, a las Comunidades Educativo-Pastorales, a los jóvenes y a toda la Familia Salesiana para vivir y profundizar en la dimensión misionera del carisma de Don Bosco. No existe una fecha única: cada Inspectoría elige el momento más adecuado a su propio calendario. El tema de este año —la solidaridad misionera salesiana— está acompañado de materiales preparados ad hoc, disponibles escribiendo a cagliero11@sdb.org.

Don Eric Mairura SDB, coordinador de la solidaridad misionera a nivel congregacional, ofrece la perspectiva de conjunto: “En un mundo que a menudo parece dividido, nuestra misión salesiana nos llama a unirnos en la compasión y en la acción hacia los pobres. Juntos, somos un faro de esperanza, inspirados por la visión de San Juan Bosco de un mundo en el que cada joven pueda prosperar”.

 

La oración de la JMS recoge todo esto en pocas palabras:

Señor de todo bien, que nos muestras el camino de la solidaridad

abre nuestros corazones para que Tu misión esté siempre viva en el mundo.

Con el estilo de Don Bosco, ayúdanos a ser una semilla de esperanza que encienda Tu espíritu,

en todo lugar, en todo tiempo.

Que cada joven que encontremos pueda ver en nosotros Tu rostro,

experimentando la alegría del don y el abrazo de Dios Padre en los gestos más sencillos.

Que cada uno pueda dar tiempo, recursos, alegría, cercanía a quien más lo necesita

construyendo una sociedad más humana que te tenga a Ti en el centro.

 

 

Material enviado por Marco Fulgaro

Editor BSOL

Editor del sitio web.