{"id":55458,"date":"2026-11-01T09:14:28","date_gmt":"2026-11-01T09:14:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=55458"},"modified":"2026-11-01T09:14:43","modified_gmt":"2026-11-01T09:14:43","slug":"don-bosco-y-la-veneracion-de-los-santos-y-de-sus-reliquias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/don-bosco-y-la-veneracion-de-los-santos-y-de-sus-reliquias\/","title":{"rendered":"Don Bosco y la veneraci\u00f3n de los santos y de sus reliquias"},"content":{"rendered":"<p><em><i>Al inicio del pontificado del Papa Le\u00f3n XIV ha suscitado particular inter\u00e9s la noticia de su nueva cruz pectoral, en la cual se han insertado las reliquias de san Le\u00f3n Magno, san Agust\u00edn, santo Tom\u00e1s de Villanueva y del beato Anselmo Polanco Fontecha. Un signo elocuente de la profunda veneraci\u00f3n del Santo Padre hacia los santos y de su confianza en su intercesi\u00f3n, confirmada por lo dem\u00e1s por las frecuentes visitas a los santuarios y por los momentos de oraci\u00f3n ante sus reliquias.<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Surge espont\u00e1neo, en este contexto, preguntarse: \u00bfqu\u00e9 valor ten\u00edan las reliquias para don Bosco?<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Una fe que se puede tocar<\/b><\/strong><\/p>\n<p>En un tiempo como el nuestro, acostumbrado a medir las cosas por su utilidad inmediata, la veneraci\u00f3n de las reliquias puede parecer una pr\u00e1ctica lejana, casi incomprensible: un residuo del pasado, superado por los cristianos modernos. \u00bfQu\u00e9 pueden decir, hoy, un fragmento de hueso, un trozo de vestidura, un objeto que perteneci\u00f3 a un santo?<\/p>\n<p>Sin embargo, la Iglesia, desde los primeros siglos, ha custodiado las reliquias no como amuletos o talismanes, sino como signos concretos de la comuni\u00f3n de los santos: memoria viva de hombres en los cuales la gracia de Dios ha tomado carne, historia, sacrificio, perseverancia. Es una profesi\u00f3n de fe en la resurrecci\u00f3n de la carne: el cuerpo de quien ha vivido en la gracia de Dios, destinado a la gloria, merece honor y custodia, porque ha sido templo del Esp\u00edritu Santo e instrumento de caridad.<\/p>\n<p>San Juan Bosco vivi\u00f3 esta convicci\u00f3n con la concreci\u00f3n que le era propia. Para \u00e9l las reliquias no eran piezas de museo, sino una presencia viva: el signo tangible de que la santidad es posible, de que la Iglesia es una sola familia a trav\u00e9s de los siglos y de que los santos contin\u00faan desde el Cielo intercediendo y acompa\u00f1ando a los cristianos a\u00fan peregrinos en la tierra.<\/p>\n<p>En sus escritos insiste de buena gana en el fundamento b\u00edblico de esta pr\u00e1ctica. Recuerda el manto de El\u00edas recogido por Eliseo, los huesos de Eliseo a cuyo contacto un muerto vuelve a la vida, el borde del manto de Jes\u00fas tocado por la mujer enferma, los pa\u00f1uelos de san Pablo llevados a los enfermos, la sombra de Pedro buscada por los enfermos. La argumentaci\u00f3n es simple y popular: si Dios ha querido servirse de objetos ligados a sus siervos para manifestar su misericordia, el cristiano puede venerar esos signos con fe, sin atribuirles un poder aut\u00f3nomo. La gracia viene de Dios; los santos interceden; la reliquia recuerda, llama, anima.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>El escritor de los m\u00e1rtires<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El primer cap\u00edtulo de esta veneraci\u00f3n es su incansable actividad de escritor y divulgador de la memoria de los m\u00e1rtires. En las \u00abLecturas Cat\u00f3licas\u00bb, la colecci\u00f3n popular fundada por \u00e9l en 1853, don Bosco public\u00f3 numerosas biograf\u00edas de los testigos de la fe de los primeros siglos: la <em><i>Vida de san Pancracio m\u00e1rtir<\/i><\/em>, las vidas de los papas m\u00e1rtires Lucio I y Esteban I, el relato del pontificado de san Dionisio, el op\u00fasculo <em><i>Una familia de m\u00e1rtires<\/i><\/em>. Tambi\u00e9n su <em><i>Historia eclesi\u00e1stica<\/i><\/em> dedica p\u00e1ginas apasionadas a los lugares donde los cuerpos de los m\u00e1rtires fueron depositados y venerados por los primeros cristianos.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s no era solamente literario. Las catacumbas eran para \u00e9l la demostraci\u00f3n hist\u00f3rica de que la Iglesia cat\u00f3lica de su tiempo era la misma de los m\u00e1rtires: un argumento apolog\u00e9tico potente en a\u00f1os de \u00e1speras pol\u00e9micas anticat\u00f3licas, pero tambi\u00e9n un motivo de profunda devoci\u00f3n personal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>El peregrino de Roma<\/b><\/strong><\/p>\n<p>La Roma cristiana le impact\u00f3 precisamente por esta densidad de memoria. En el primer viaje romano de 1858 quiso visitar bas\u00edlicas, santuarios e iglesias insignes por las reliquias y por el recuerdo de los m\u00e1rtires. En el Pante\u00f3n contempl\u00f3 el templo pagano transformado en iglesia dedicada a Mar\u00eda y a todos los m\u00e1rtires, enriquecido por las reliquias trasladadas desde las catacumbas. En Santa Mar\u00eda la Mayor vener\u00f3 la reliquia de la santa Cuna y la memoria del ap\u00f3stol Mat\u00edas. En Santa Pudenciana celebr\u00f3 la Misa en un lugar ligado al recuerdo de san Pedro y de los primeros cristianos de Roma. En San Clemente se detuvo ante las reliquias del Papa m\u00e1rtir y de san Ignacio de Antioqu\u00eda. Baj\u00f3 a las catacumbas de San Sebasti\u00e1n en la V\u00eda Apia Antigua y a las de San Calixto, exploradas precisamente en aquellos a\u00f1os y que la Providencia confiar\u00eda m\u00e1s tarde a sus hijos. En los d\u00edas sucesivos continu\u00f3 visitando iglesias \u00abinsignes o por devoci\u00f3n a Mar\u00eda Sant\u00edsima, o por reliquias de santos, o por recuerdos de los triunfos de la fe\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la Ciudad Eterna, donde durante siglos hab\u00edan sido custodiados los restos de los m\u00e1rtires y, seg\u00fan la tradici\u00f3n, las reliquias de los ap\u00f3stoles Pedro y Pablo, el cura piamont\u00e9s tocaba con la mano aquella continuidad de la fe que luego contar\u00eda a sus muchachos y a los lectores de sus publicaciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Los m\u00e1rtires turineses y el santuario de Mar\u00eda Auxiliadora<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El v\u00ednculo de don Bosco con las reliquias alcanza su v\u00e9rtice en el episodio del santuario de Mar\u00eda Auxiliadora en Valdocco. Seg\u00fan el relato que \u00e9l mismo hizo, la Virgen le habr\u00eda indicado en sue\u00f1os el lugar exacto donde, en \u00e9poca romana, hab\u00edan sufrido el martirio los santos Aventor, Solutor y Octavio, soldados de la Legi\u00f3n Tebana y protom\u00e1rtires turineses: precisamente en ese terreno deb\u00eda surgir la gran iglesia. No por casualidad, en el t\u00edmpano de la fachada don Bosco quiso colocar las estatuas de los tres m\u00e1rtires, y en el interior hizo preparar una capilla en su honor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El momento m\u00e1s solemne fue la consagraci\u00f3n de la iglesia, el 9 de junio de 1868. La noche anterior, seg\u00fan el antiguo rito, el arzobispo de Tur\u00edn Alessandro Riccardi di Netro expuso a la veneraci\u00f3n de los fieles, en la peque\u00f1a iglesia de San Francisco de Sales, las reliquias de los santos m\u00e1rtires Mauricio y Segundo, tambi\u00e9n de la Legi\u00f3n Tebana. A pesar de que una violenta tormenta se hab\u00eda abatido sobre Tur\u00edn aquella noche, la vigilia de oraci\u00f3n ante las sagradas reliquias se prolong\u00f3 hasta el amanecer, cuando fueron solemnemente transportadas y selladas en el altar de la nueva iglesia, como la liturgia prescribe para todo altar consagrado. Las <em><i>Memorias Biogr\u00e1ficas<\/i><\/em> describen aquellas horas con abundancia de detalles: don Bosco quiso que sus j\u00f3venes participaran en la vigilia, para que comprendieran que la nueva iglesia nac\u00eda literalmente <em><i>sobre<\/i><\/em> los m\u00e1rtires, seg\u00fan la costumbre antiqu\u00edsima de la Iglesia que celebra la Eucarist\u00eda sobre los huesos de los testigos de Cristo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Las reliquias como instrumento educativo<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Como educador concreto, don Bosco sab\u00eda que los muchachos necesitan ver, tocar, recordar. La fe, para crecer, necesita de la Palabra, de los sacramentos, de la catequesis, pero tambi\u00e9n de signos que hablen a la imaginaci\u00f3n, a la memoria, a los afectos. Por esto en su pedagog\u00eda encontraban lugar las im\u00e1genes sagradas, las fiestas de los santos, las peregrinaciones, el relato de las vidas ejemplares y la veneraci\u00f3n de las reliquias: no para alimentar la curiosidad, sino para encender el deseo de imitar.<\/p>\n<p>En las primeras estructuras educativas de Valdocco cada dormitorio ten\u00eda un santo titular. Los j\u00f3venes celebraban su fiesta con los sacramentos, el canto, las oraciones, el adorno de la imagen; a veces se les daba a besar una reliquia. Las <em><i>Memorias Biogr\u00e1ficas<\/i><\/em> observan que esto, unido a los otros medios de piedad, encend\u00eda cada vez m\u00e1s el fervor de la devoci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el sistema preventivo la religi\u00f3n es uno de los tres pilares, junto con la raz\u00f3n y la amabilidad, y los santos son propuestos a los j\u00f3venes como modelos concretos y alcanzables. Contar la vida de los m\u00e1rtires, mostrar sus reliquias, llevar a los muchachos a orar ante ellas significaba hacer visible la santidad, sustraerla a la abstracci\u00f3n y transformarla en un ideal fascinante. No sorprende que precisamente en su escuela haya florecido Domingo Savio, el quincea\u00f1ero canonizado en 1954, cuyas reliquias son hoy veneradas junto a las del maestro. Don Bosco custodiaba con cuidado las reliquias que recib\u00eda como don, las hac\u00eda colocar en los altares de las iglesias que iba construyendo \u2013 desde San Juan Evangelista en Tur\u00edn hasta el Sagrado Coraz\u00f3n en Roma \u2013 y animaba en sus hijos espirituales un culto a los santos sobrio, fundado y confiado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>La \u00faltima imagen: el Sagrado Coraz\u00f3n en Roma<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Un episodio particularmente significativo se sit\u00faa al final de su vida, en la iglesia del Sagrado Coraz\u00f3n en Roma, construida entre enormes sacrificios. Mientras don Bosco se encontraba en el Vaticano, llegaron a la iglesia las reliquias destinadas al sepulcro del altar mayor: una part\u00edcula de la cuna del Ni\u00f1o Jes\u00fas y reliquias de los ap\u00f3stoles Pedro, Pablo y Santiago, del m\u00e1rtir Lorenzo y de san Francisco de Sales, patrono de la Familia Salesiana. Colocadas en una urna dorada, fueron expuestas en la capilla antigua, mientras se cantaba el himno de los m\u00e1rtires.<\/p>\n<p>Es una imagen conmovedora: el anciano don Bosco, ya consumido por las fatigas, ve su obra romana enraizarse en la memoria de Cristo, de los ap\u00f3stoles, de los m\u00e1rtires y del santo de la dulzura pastoral del cual los Salesianos toman el nombre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>De venerante a venerado<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Hay una paradoja luminosa en la historia de don Bosco: el hombre que durante toda la vida hab\u00eda venerado las reliquias de los santos se ha convertido \u00e9l mismo en una de las reliquias m\u00e1s veneradas de la cristiandad. Cuando P\u00edo XI lo proclam\u00f3 beato, el 2 de junio de 1929, el breve apost\u00f3lico <em><i>Mirabilis Deus<\/i><\/em> concedi\u00f3 expresamente que su cuerpo y sus reliquias fueran expuestos a la p\u00fablica veneraci\u00f3n de los fieles. Desde entonces los restos del santo reposan en la urna del altar a \u00e9l dedicado en la bas\u00edlica de Mar\u00eda Auxiliadora, mientras una reliquia insigne \u2013 una porci\u00f3n del cerebro \u2013 es custodiada en la Bas\u00edlica del Colle Don Bosco, junto a la casa natal. En preparaci\u00f3n al bicentenario del nacimiento (2015), una urna conteniendo una reliquia insigne del brazo derecho realiz\u00f3 una peregrinaci\u00f3n por todos los continentes, acogida en todas partes por multitudes de j\u00f3venes y de devotos: signo de que la l\u00f3gica de don Bosco \u2013 la santidad que se hace cercana, visible, tocable \u2013 contin\u00faa hablando al mundo de hoy.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Valdocco, un tesoro raro<\/b><\/strong><\/p>\n<p>En la Bas\u00edlica de Mar\u00eda Auxiliadora en Tur\u00edn se conservan hoy los restos mortales de san Juan Bosco, de santa Mar\u00eda Dominga Mazzarello y de santo Domingo Savio. Bajo la Bas\u00edlica se encuentra la Capilla de las Reliquias, donde reposan el beato Miguel R\u00faa, primer sucesor de don Bosco, y el beato Felipe Rinaldi, el tercer sucesor, junto a los cuerpos de todos los Rectores Mayores. La Capilla custodia m\u00e1s de tres mil reliquias de santos y m\u00e1rtires de la Iglesia.<\/p>\n<p>Su verdadera joya es la reliquia del madero de la Santa Cruz, conservada en una teca sobre fondo de alabastro. En otra art\u00edstica teca se custodia un fragmento de la reliquia de la Precios\u00edsima Sangre lateral de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, obtenida por mediaci\u00f3n del comendador Michele Bert del entonces obispo de Mantua, mons. Giuseppe Sarto, luego Papa san P\u00edo X: est\u00e1 encerrada en un tubito de vidrio atado con hilo de seda rojo y provisto de sello, y en una tarjeta especial mons. Sarto escribi\u00f3 de su propio pu\u00f1o la procedencia y la autenticidad de la reliquia, extra\u00edda el 2 de octubre de 1886 de la venerada en la Catedral de Mantua. Una densidad de reliquias que rar\u00edsimamente se encuentra en otro lugar del mundo, precisamente en la bas\u00edlica de don Bosco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Una devoci\u00f3n que contin\u00faa<\/b><\/strong><\/p>\n<p>La veneraci\u00f3n de las reliquias, tan querida por don Bosco, no pertenece por tanto a un pasado concluido: la vive y la testimonia tambi\u00e9n el actual Pont\u00edfice. El Papa Le\u00f3n XIV, elegido el 8 de mayo de 2025, lleva las reliquias de los santos incluso en el pecho. En la cruz pectoral plateada que le regal\u00f3 el C\u00edrculo San Pedro el d\u00eda de la elecci\u00f3n se han insertado fragmentos <em><i>ex ossibus<\/i><\/em> de cuatro grandes obispos: san Le\u00f3n Magno, su hom\u00f3nimo predecesor en la c\u00e1tedra de Pedro; san Agust\u00edn de Hipona, padre de la familia religiosa de la que proviene el Papa; santo Tom\u00e1s de Villanueva, agustino y arzobispo de Valencia; y el beato Anselmo Polanco, agustino, obispo de Teruel y m\u00e1rtir.<\/p>\n<p>La iniciativa naci\u00f3 del custodio del Sagrario Apost\u00f3lico, el agustino padre Bruno Silvestrini, que interpret\u00f3 el deseo del Pont\u00edfice de confiarse a la protecci\u00f3n de san Le\u00f3n Magno y se dirigi\u00f3 al <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/people\/Antonino-Cottone-Reliquiarista\/61569381577804\/\">relicarista Antonino Cottone<\/a><u>.<\/u> Con las tradicionales t\u00e9cnicas medievales de las <em><i>paperoles<\/i><\/em> \u2013 min\u00fasculas filigranas de papel dorado sobre tejido tornasolado \u2013 el artesano ha realizado la peque\u00f1a cruz relicario, despu\u00e9s de haber confeccionado ya las reliquias para la cruz recibida por el futuro Papa en 2023, que conten\u00eda entre otras cosas fragmentos de san Agust\u00edn y de santa M\u00f3nica.<\/p>\n<p>El gesto de Le\u00f3n XIV dice, con el lenguaje de nuestro tiempo, exactamente lo que don Bosco ense\u00f1aba a sus muchachos en Valdocco: los santos no son figuras lejanas, sino compa\u00f1eros de camino; sus reliquias no son restos inertes, sino memoria viva de una gracia que contin\u00faa obrando.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Lo que se venera<\/b><\/strong><\/p>\n<p>La reliquia no es simplemente un fragmento del cuerpo de un santo o un objeto que lo ha tocado, y su valor no reside en haber pertenecido a una persona c\u00e9lebre de la cual nos recuerda las virtudes. Es una materia en la cual la santidad de Dios se ha hecho presente: en la vida del santo y tambi\u00e9n despu\u00e9s de su muerte, como testimonio de la vida sin fin. Los milagros que Dios ha querido realizar por medio de las reliquias nos dicen que el cuerpo del santo se ha convertido en plenitud en templo del Esp\u00edritu Santo y que Dios quiere permanecer all\u00ed incluso m\u00e1s all\u00e1 de su historia terrena. Lo que se venera no es por tanto un trozo de materia, sino a Dios mismo que ha santificado esa materia.<\/p>\n<p>No deber\u00eda asombrarnos. En la tradici\u00f3n cristiana tambi\u00e9n el respeto por los cuerpos de los difuntos comunes, no santos, es independiente del valor de la vida de esa persona: se funda en el respeto a Dios, Creador de cada hombre. No por casualidad enterrar a los muertos es una de las siete obras de misericordia corporal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La veneraci\u00f3n de las reliquias permanece como testimonio de la acci\u00f3n de Dios en la historia de la humanidad: una veneraci\u00f3n que necesita de la fe para proseguir una tradici\u00f3n ininterrumpida de la Iglesia. Porque donde no hay verdadera fe tampoco hay reconocimiento de la obra de Dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al inicio del pontificado del Papa Le\u00f3n XIV ha suscitado particular inter\u00e9s la noticia de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":55452,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":3,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[2636,2558,1768,1828,1696,2665],"class_list":["post-55458","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-don-bosco","tag-consejos","tag-dios","tag-don-bosco","tag-gracias-recibidas","tag-papa","tag-santi"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55458","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55458"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55458\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":55459,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55458\/revisions\/55459"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/55452"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55458"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55458"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55458"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}