{"id":55412,"date":"2026-10-27T07:37:06","date_gmt":"2026-10-27T07:37:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=55412"},"modified":"2026-10-27T07:37:25","modified_gmt":"2026-10-27T07:37:25","slug":"conocemos-a-don-bosco-19-durante-14-anos-fui-el-confesor-de-don-bosco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/conocemos-a-don-bosco-19-durante-14-anos-fui-el-confesor-de-don-bosco\/","title":{"rendered":"Conocemos a don Bosco (19). Durante 14 a\u00f1os fui el confesor de don Bosco"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><em>Seminario de Chieri, donde estudi\u00f3 Don Bosco<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>El testimonio de don Giovanni Francesco Giacomelli, compa\u00f1ero de seminario y luego confesor de don Bosco en sus \u00faltimos catorce a\u00f1os, ofrece un retrato \u00edntimo y fidedigno del Santo. Comparti\u00f3 con \u00e9l a\u00f1os de formaci\u00f3n, periodos de vida en el Oratorio y una larga familiaridad espiritual. Recuerda la dulzura de don Bosco, su fortaleza de \u00e1nimo, la atenci\u00f3n paterna hacia los j\u00f3venes y el sufrimiento al verlos maltratados o alejarse. Subraya la centralidad de los sacramentos, de la educaci\u00f3n religiosa y del \u00abejercicio de la buena muerte\u00bb como secreto del buen funcionamiento del Oratorio. Testigo tambi\u00e9n de su ministerio en las c\u00e1rceles y de las grandes dificultades iniciales, confirma la confianza inquebrantable de don Bosco en la Providencia y su caridad sin l\u00edmites.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Porque todos pensaban que estaba loco.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Sus testimonios se encuentran en el manuscrito del proceso ordinario, copia p\u00fablica, en los folios 656-690.<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/i><\/em><em><i>Giovanni Francesco Giacomelli naci\u00f3 en Avigliana (Tur\u00edn) en 1820. <\/i><\/em><em><i>Fue compa\u00f1ero de seminario de Don Bosco, en Chieri, durante 5 a\u00f1os. Ordenado sacerdote, vivi\u00f3 un a\u00f1o con \u00e9l en el Convitto ecclesiastico de don Cafasso. Residi\u00f3 varios meses en el Oratorio. Don Bosco, en los \u00faltimos 14 a\u00f1os de su vida, lo eligi\u00f3 como su confesor y le confi\u00f3 sus asuntos m\u00e1s \u00edntimos. Don Giacomelli viv\u00eda a pocos pasos del Oratorio, en la Obra P\u00eda Barolo.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me llamo don Giovanni Francesco Giacomelli, natural de Avigliana, de 72 a\u00f1os, sacerdote, domiciliado en Tur\u00edn, capell\u00e1n del Ospedaletto di S. Filomena de la Obra Barolo.<\/p>\n<p>Conoc\u00ed a Don Bosco en el a\u00f1o 1836 en el seminario de Chieri, donde yo cursaba el primer a\u00f1o de filosof\u00eda y Don Bosco el segundo. Pas\u00e9 con \u00e9l cinco a\u00f1os en aquel seminario, y luego un a\u00f1o en el Convitto ecclesiastico de Tur\u00edn para el estudio de la moral. Desde hace 38 a\u00f1os soy director espiritual del Ospedaletto di S. Filomena de la Obra Barolo, un lugar casi contiguo al Oratorio salesiano de Don Bosco. Puedo decir que siempre tuve una gran intimidad con Don Bosco. Me confesaba con \u00e9l, y desde 1872 hasta su muerte (a\u00f1o 1888) fui su confesor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Conoc\u00ed a su madre<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Yo conoc\u00ed a la madre de Don Bosco, que era una mujer muy sensata, prudente y de gran piedad. Viv\u00ed con Don Bosco y con su madre varios meses en los primeros tiempos de su Oratorio en Tur\u00edn, y conoc\u00ed tambi\u00e9n a una hermana suya que ayudaba en las tareas de la casa. La familia de Don Bosco pose\u00eda una casita y algunas peque\u00f1as fincas en Castelnuovo d\u2019Asti. Sus padres gozaban de buena fama entre sus paisanos.<\/p>\n<p>Al estar en el seminario <em><i>(en Chieri)<\/i><\/em>, desde el primer d\u00eda me pusieron en la sala de estudio frente al cl\u00e9rigo Bosco. Yo lo miraba con compasi\u00f3n, porque me parec\u00eda que sufr\u00eda; y \u00e9l tambi\u00e9n me miraba con compasi\u00f3n, porque los compa\u00f1eros se burlaban de m\u00ed por un birrete que era desproporcionadamente alto. \u00c9l se ofreci\u00f3 a arregl\u00e1rmelo y a hacerme uno nuevo, como efectivamente hizo. Al entrar yo en conversaci\u00f3n con \u00e9l, supe que durante las vacaciones hab\u00eda estado algo enfermo.<\/p>\n<p>Normalmente, en el tiempo del recreo, sol\u00eda estar rodeado de algunos compa\u00f1eros y de m\u00ed mismo, a quienes contaba cosas edificantes y an\u00e9cdotas de su juventud. Recuerdo que nos cont\u00f3 que a\u00f1os antes, en Chieri, hab\u00eda hecho una apuesta con un saltimbanqui, a ver qui\u00e9n de los dos sub\u00eda m\u00e1s alto por el tronco de un \u00e1rbol en la avenida de la ciudad&#8230; y gan\u00f3 la apuesta. Nosotros, los compa\u00f1eros, no quer\u00edamos creer en su proeza, y \u00e9l dijo: \u00ab\u00bfNo quer\u00e9is creer? \u00a1A m\u00ed!\u00bb. Cogi\u00f3 una silla pesada, la levant\u00f3 apoyando una de sus patas en la barbilla y la sostuvo as\u00ed durante un tiempo. Entonces nosotros, despu\u00e9s de aquello, admiramos su destreza y su fuerza muscular.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>J\u00f3venes amigos<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Recuerdo con agrado que Don Bosco, en los d\u00edas de vacaciones, recib\u00eda la visita de varios de sus colegas, j\u00f3venes externos que ven\u00edan a verlo al seminario y que hab\u00edan sido sus compa\u00f1eros en los estudios de latinidad. Se entreten\u00eda gustosamente con ellos, conversando y d\u00e1ndoles buenos consejos.<\/p>\n<p>En los ejercicios espirituales de preparaci\u00f3n para las ordenaciones, o\u00ed de \u00e9l mismo que le hab\u00edan impresionado mucho las predicaciones, especialmente las palabras \u00ab\u00bfQui\u00e9n subir\u00e1 al monte del Se\u00f1or?\u00bb. Demostraba estar penetrado de la importancia de las palabras que siguen: \u00abEl de manos inocentes y puro coraz\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Don Bosco pierde la paciencia dos veces<\/b><\/strong><\/p>\n<p>\u00c9l ten\u00eda una manera dulce, suave e inspirada en la mansedumbre para atraer al bien y a la virtud a los muchachos, y sent\u00eda un gran disgusto y una grave pena cuando ve\u00eda a otros tratar a los j\u00f3venes con severidad. A prop\u00f3sito de esto, me contaba un d\u00eda que desde el balc\u00f3n hab\u00eda visto a un joven adulto maltratar a uno de sus compa\u00f1eros m\u00e1s peque\u00f1os. Me dijo que tembl\u00f3 ante aquel acto, se hizo violencia para no hablar, pero al d\u00eda siguiente le hizo una correcci\u00f3n paterna a aquel joven.<\/p>\n<p>Otra vez vi a Don Bosco con la mano levantada como para golpear a dos j\u00f3venes que re\u00f1\u00edan; los separ\u00f3, pero no los golpe\u00f3, pues ellos dejaron de re\u00f1ir inmediatamente. Un d\u00eda lo vi correr detr\u00e1s de dos j\u00f3venes que hu\u00edan para no ir a la iglesia con los dem\u00e1s compa\u00f1eros (eran los primeros a\u00f1os de su Oratorio). Yo, al verlo, le dije: \u00abOye, es la segunda vez que te veo alterado\u00bb. Y \u00e9l me respondi\u00f3: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 quieres! Estos benditos muchachos intentan escaparse para no venir a la iglesia&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Viendo a tantos j\u00f3venes que no ten\u00edan parientes ni una vivienda estable, ide\u00f3 abrir un hospicio entre 1846 y 1847. Poco a poco, el n\u00famero de j\u00f3venes aument\u00f3. A finales de 1849, habi\u00e9ndome yo quedado con Don Bosco durante algunos meses, el n\u00famero de estos j\u00f3venes era de una treintena. \u00c9l los cuidaba con esmero. Iba \u00e9l mismo a pedir informaci\u00f3n sobre su conducta a sus patronos, o si no pod\u00eda, enviaba a otras personas de su confianza. Yo mismo fui enviado por \u00e9l a interceder por un hijo ante su padre. Lo encontr\u00e9 duro, mientras que Don Bosco era muy compasivo. As\u00ed, tuvo m\u00e1s coraz\u00f3n de padre Don Bosco que el propio padre de aquel joven.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>El secreto del buen funcionamiento del Oratorio<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Habiendo estado varios meses en casa de Don Bosco, y habiendo frecuentado siempre el Oratorio hasta su muerte, puedo testimoniar que \u00e9l siempre se preocup\u00f3 de instruir a los j\u00f3venes en la religi\u00f3n y de encaminarlos a una s\u00f3lida piedad (= vida cristiana). Promov\u00eda la frecuencia de los sacramentos, creyendo que este era el mejor medio para mantenerlos alejados del vicio y encaminarlos por la senda del Para\u00edso. Hac\u00eda realizar cada mes el ejercicio de la buena muerte, y un d\u00eda me dijo: \u00abSi el Oratorio va bien, debo atribuirlo especialmente al ejercicio de la buena muerte\u00bb.<\/p>\n<p>Vi una vez a Don Bosco muy afligido porque uno de sus primeros cl\u00e9rigos hab\u00eda abandonado el Oratorio, cuando ten\u00eda gran necesidad de \u00e9l. En aquella ocasi\u00f3n le o\u00ed exclamar: \u00abVano es el auxilio del hombre\u00bb, dando a entender que deb\u00eda confiar m\u00e1s en Dios que en los hombres.<\/p>\n<p>Tanta era la estima que los j\u00f3venes le ten\u00edan, que se absten\u00edan de causarle el m\u00e1s m\u00ednimo disgusto casi m\u00e1s a \u00e9l que a Dios. Pero \u00e9l, al darse cuenta, los reprend\u00eda diciendo que Dios era algo m\u00e1s que \u00e9l.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Lo acompa\u00f1\u00e9 a las c\u00e1rceles<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Su caridad no se limitaba a los j\u00f3venes del Oratorio, sino que se extend\u00eda tambi\u00e9n a otros lugares. Yo lo acompa\u00f1\u00e9 a las c\u00e1rceles, donde daba catequesis y confesaba. Me hizo comprar pan blanco y a veces fruta, que hac\u00eda distribuir a los j\u00f3venes para animarlos al bien.<\/p>\n<p>S\u00e9 que, muchos a\u00f1os antes de morir, dispuso por testamento de las pocas cosas que pose\u00eda, para no causar problemas y para que tantas limosnas y ofrendas de dinero recibidas no cayeran en manos de sus parientes.<\/p>\n<p><strong><b>Muchos lo juzgaban un poco temerario<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Para poner en marcha todas sus obras ben\u00e9ficas tuvo que soportar oposiciones y dificultades grand\u00edsimas. Yo mismo, al examinar el grandioso proyecto de su Oratorio que \u00e9l me hab\u00eda mostrado, al principio estaba convencido de que era una temeridad. Los propios sacerdotes, incluido don Cafasso, que al principio lo ayudaban, consideraban a Don Bosco un tanto temerario. Pero luego, viendo que siempre lograba su prop\u00f3sito, tambi\u00e9n ellos aprobaron su obra y admiraron su gran constancia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>\u00abYo tengo que irme antes\u00bb<\/b><\/strong><\/p>\n<p>En 1885 yo estaba gravemente enfermo. Mi hermana iba llorando a encomendarse a Don Bosco por mi curaci\u00f3n, y Don Bosco lloraba tambi\u00e9n y le dijo: \u00abTodav\u00eda no muere. Yo tengo que irme antes\u00bb. Y as\u00ed ocurri\u00f3 realmente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Giovanni Francesco GIACOMELLI, sacerdote diocesano<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seminario de Chieri, donde estudi\u00f3 Don Bosco &nbsp; El testimonio de don Giovanni Francesco Giacomelli,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":55403,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":4,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[2566,1768,2665,2666,2026],"class_list":["post-55412","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-don-bosco","tag-caridad","tag-don-bosco","tag-santi","tag-testimoni","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55412","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55412"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55412\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":55413,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55412\/revisions\/55413"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/55403"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55412"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55412"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55412"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}