{"id":55358,"date":"2026-10-23T06:02:40","date_gmt":"2026-10-23T06:02:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=55358"},"modified":"2026-10-23T06:02:59","modified_gmt":"2026-10-23T06:02:59","slug":"el-amado-del-cantar-de-los-cantares-segun-san-francisco-de-sales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/el-amado-del-cantar-de-los-cantares-segun-san-francisco-de-sales\/","title":{"rendered":"El Amado del Cantar de los Cantares seg\u00fan san Francisco de Sales"},"content":{"rendered":"<p><em><i>En el \u2018Cantar de los Cantares\u2019 san Francisco de Sales descubre mucho m\u00e1s que un poema de amor: lee en \u00e9l el misterio del amor de Dios por el hombre, plenamente revelado en Jesucristo. El Amado es sobre todo el Hijo, el divino Esposo que atrae hacia s\u00ed el alma, pero siempre en comuni\u00f3n con el Padre, origen de toda llamada, y con el Esp\u00edritu Santo, que difunde en los corazones el don de la caridad. Francisco contempla a Cristo como un \u201cabismo de belleza\u201d: admira su rostro, su coraz\u00f3n, su voz, su dulzura y su encanto irresistible. Las im\u00e1genes po\u00e9ticas del Cantar se convierten as\u00ed en un lenguaje de la fe y de la m\u00edstica, capaz de relatar el encuentro del alma con Aquel que la ama, la llama y la arrastra en la carrera del amor.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>\u00bfQui\u00e9n es el Amado del Cantar?<\/b><\/strong><\/p>\n<p><strong><b>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b><\/strong>Para san Francisco de Sales, que sigue la l\u00ednea de la interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica y m\u00edstica de este libro del Antiguo Testamento, la respuesta a la pregunta solo puede encontrarse a la luz de la plenitud de la Revelaci\u00f3n cumplida en el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>Cuando el doctor del amor divino lee los poemas del Cantar de los Cantares, su pensamiento y su coraz\u00f3n van espont\u00e1neamente a Dios y a Jesucristo, m\u00e1s raramente al Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>A menudo, pero sobre todo en el <em><i>Tratado del amor de Dios<\/i><\/em>, llama al Esposo del Cantar simplemente Dios, a quien designa de buen grado con uno de sus atributos: la divina Majestad, el divino Creador, la divina Providencia o la divina Bondad.<\/p>\n<p>En otros lugares, en particular cuando piensa m\u00e1s precisamente en Jesucristo, lo llama Nuestro Se\u00f1or, el Salvador, el divino Amante, el divino Enamorado, el divino Redentor, el divino Pastor, el Rey del amor, el Amor de nuestros corazones, el Amigo tan amable.<\/p>\n<p>Aunque Dios pueda designar normalmente a cada una de las personas de la Sant\u00edsima Trinidad, la atenci\u00f3n del autor se centra principalmente en Jesucristo, pero en relaci\u00f3n con las otras personas de la Trinidad. La uni\u00f3n, o mejor dicho la unidad, entre el Hijo y el Padre est\u00e1 bien expresada por el deseo del Hijo ascendido al cielo de recibir el beso del Padre:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Que me bese con los besos de su boca.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En realidad, el Hijo est\u00e1 siempre vuelto hacia el Padre, atento a alabarlo como solo \u00e9l sabe hacer.<\/p>\n<p>Jes\u00fas es la \u201cVoz\u201d entre todas las voces que se elevan al cielo y en la tierra para alabar a Dios Padre; la suya es \u00fanica, \u201cvoz reina de todas las voces, voz en comparaci\u00f3n con la cual las dem\u00e1s voces no son m\u00e1s que un mudo y triste silencio\u201d.<\/p>\n<p>Cristo, de hecho, ama la melod\u00eda de la gloria y de la alabanza de su Padre m\u00e1s que todos, \u201c\u00e9l exulta de alabanzas y bendiciones sobre todos\u201d.<\/p>\n<p>De un poema enteramente dedicado a la atracci\u00f3n rec\u00edproca de los amantes, uno de los versos a menudo citados por Francisco de Sales es el que expresa el ardiente deseo de la amada:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Atr\u00e1eme en pos de ti,<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 correremos al olor de tus perfumes.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Amado, que es Cristo, tiene la iniciativa de esta carrera de amor en la que arrastra a su amada, pero todo proviene en definitiva del Padre, como recuerda nuestro autor citando la declaraci\u00f3n de Jes\u00fas: \u201cNadie puede venir a m\u00ed si el Padre no lo atrae\u201d.<\/p>\n<p>El Padre atrae ciertamente a toda persona humana, pero quiere que esta corra tras el Hijo, libremente, con el apoyo de la gracia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>El amor, don del Esp\u00edritu Santo<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El Esp\u00edritu Santo no es olvidado. Desde las primeras palabras del Prefacio al Tratado del amor de Dios, el autor no ha dejado de recordar que el Esp\u00edritu es el verdadero Autor del Cantar de los Cantares y que nos habla de amor a trav\u00e9s de la boca de la Iglesia:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Esp\u00edritu Santo ense\u00f1a que los labios de la esposa divina, es decir de la Iglesia, son semejantes a la grana y al vaso que destila miel.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para hablar de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu en el coraz\u00f3n de los fieles, Francisco de Sales recurre a manos llenas a las im\u00e1genes del Cantar. El Esp\u00edritu Santo es el \u00e1rbol de la vida que nos da el delicioso fruto del amor; es la paloma de la que toda persona consagrada puede decir:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mi amada paloma es toda para m\u00ed,<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 y yo soy toda suya.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los siete dones del Esp\u00edritu Santo son como las columnas de plata que sostienen la litera real de la Santa Virgen; el viento del Esp\u00edritu Santo es el viento bueno del amor divino, que sopla del mediod\u00eda y aleja el viento fr\u00edo; sopla en nuestro jard\u00edn y hace salir de \u00e9l perfumes abundantes; es \u00c9l quien nos da la gracia de aspirar a \u00c9l y de respirar por \u00c9l.<\/p>\n<p>El amor, del que nos habla Francisco de Sales en sus comentarios, no puede ser el producto de las fuerzas naturales: es un don del Esp\u00edritu Santo que \u201clo da y lo difunde en nuestros corazones\u201d.<\/p>\n<p>Cuando ruego al Padre con las palabras que Jes\u00fas me ha ense\u00f1ado, explica, le pido que el fuego del Esp\u00edritu Santo \u201cpenetre hasta la m\u00e9dula de mi alma, a fin de que las grandes aguas de la tribulaci\u00f3n no puedan apagar la caridad\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n es pues el divino Amante o el divino Enamorado del Cantar de los Cantares? Sin olvidar ni al Padre ni al Esp\u00edritu Santo, el Esposo principal del que el autor quiere hablarnos es Jesucristo, el Hijo del Padre, que me habla de amor a trav\u00e9s de su Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Un \u201cabismo de belleza\u201d<\/b><\/strong><\/p>\n<p>\u201c\u00a1Oh, qu\u00e9 hermoso eres, Amado m\u00edo, oh, qu\u00e9 hermoso eres!\u201d exclama la esposa del Cantar describiendo a su Amado. Dios es hermoso, Jes\u00fas es hermoso, la naturaleza humana es hermosa.<\/p>\n<p>Recordemos que el <em><i>Tratado del amor de Dios<\/i><\/em> comienza con un cap\u00edtulo dedicado a la \u201cbelleza de la naturaleza humana\u201d, reflejo de la de Dios.<\/p>\n<p>El Amado que ella admira es blanco y sonrosado \u2013 son \u201clos colores del Esposo\u201d \u2013 y es \u201cescogido entre mil\u201d.<\/p>\n<p>Es luminoso como el sol al mediod\u00eda, cuando no hay sombras.<\/p>\n<p>Es hermoso este Pastor, del cual el Cantar celebra el casto amor con una \u201cp\u00fadica pastorcilla\u201d.<\/p>\n<p>Su cabeza es de oro, sin duda porque lleva una corona preciosa.<\/p>\n<p>Sus rizos son como los brotes de las palmeras, cuya aparente oscuridad hace resaltar la blancura que se esconde en su interior.<\/p>\n<p>Todo su rostro es hermoso y agraciado.<\/p>\n<p>Sus ojos l\u00edmpidos y transparentes son palomas que revelan un coraz\u00f3n lleno de amor.<\/p>\n<p>Sus mejillas son como eras de especias.<\/p>\n<p>La fuerza est\u00e1 en sus manos, \u201canilladas de jacinto\u201d.<\/p>\n<p>Sus piernas son como columnas de m\u00e1rmol y su paso es semejante al del ciervo y del cervatillo, los animales m\u00e1s \u00e1giles y gr\u00e1ciles.<\/p>\n<p>Jes\u00fas es la flor brotada de la Virgen, a\u00f1ade, el lirio entre las espinas, el \u00e1rbol del deseo.<\/p>\n<p>Se asemeja al manzano entre los arbustos.<\/p>\n<p>Es delicioso como la uva de la vi\u00f1a.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como \u201cla amante sagrada dispone en los Cantos divinos, como un ej\u00e9rcito bien ordenado, todas las perfecciones de su Esposo, una tras otra\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>El coraz\u00f3n del Amado<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El divino Pastor es hermoso exteriormente, pero \u00bfqu\u00e9 decir de su belleza interior?<\/p>\n<p>En un poema de 1598 sobre la Transfiguraci\u00f3n, que no cita el Cantar pero est\u00e1 claramente inspirado en \u00e9l, la belleza luminosa del coraz\u00f3n de Cristo es exaltada mucho m\u00e1s all\u00e1 del esplendor exterior:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hemos visto, Se\u00f1or, este rostro tan claro,<\/p>\n<p>Mil veces m\u00e1s claro que el hermoso sol<\/p>\n<p>Cuando al mediod\u00eda brilla m\u00e1s fuerte<\/p>\n<p>Y mira con ojo pleno el universo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero, si tal es el cuerpo, cu\u00e1nto m\u00e1s resplandeciente<\/p>\n<p>La gloria de tu coraz\u00f3n, de tu coraz\u00f3n feliz<\/p>\n<p>De una tal felicidad sobre cualquier otra abundante,<\/p>\n<p>Que, desde su primer instante, lo hizo glorioso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Coraz\u00f3n tan lleno de esplendores, que los derrama<\/p>\n<p>Sobre todas sus vestiduras, que incluso ha mostrado<\/p>\n<p>Tan blancas y radiantes, que una nieve tan blanca<\/p>\n<p>Para mostrar a nuestros ojos el cielo no tiene el poder.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La belleza exterior brota de la belleza interior, tanto que se refleja en particular en las vestiduras del Esposo, cuyos perfumes revelan su presencia.<\/p>\n<p>Del interior, es decir del coraz\u00f3n de este \u201ctranquilo y pac\u00edfico Salom\u00f3n\u201d, provienen todos sus favores, mucho mejores que el vino de las consolaciones humanas y mundanas.<\/p>\n<p>La contemplaci\u00f3n de su belleza hace casi desmayar a la fiel amante:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me he embriagado tanto y santamente emborrachado por la complacencia que he sentido en este abismo de belleza que mi alma languidece, herida por un deseo amorosamente mortal que me impulsa a alabar para siempre una bondad tan eminente.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tiene de sorprendente si la amada lo persigue, arrastrando consigo a las doncellas? Su encanto es verdaderamente poderoso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>La voz del Amado<\/b><\/strong><\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 decir del encanto de su voz? \u201c\u00a1Oh, qu\u00e9 dulce es su voz!\u201d, exclama, porque sale de los labios \u201csobre los que se derrama la plenitud de la gracia\u201d.<\/p>\n<p>Sus labios son como lirios: destilan mirra de dulzura; las palabras que salen de ellos son la dulzura misma; su voz derrite el coraz\u00f3n de quien la escucha.<\/p>\n<p>Evocando la perfecta alabanza que solo el Hijo puede rendir al Padre, el autor del <em><i>Tratado del amor de Dios<\/i><\/em> exclama:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Oh! \u00a1Qu\u00e9 c\u00e1ntico del Hijo para el Padre!<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Contin\u00faa dando voz al alma que exclama: \u201c\u00a1Eh! Lo oigo; \u00a1oh! la voz, la voz de mi Amado, voz reina de todas las voces, voz en comparaci\u00f3n con la cual las dem\u00e1s voces no son m\u00e1s que un mudo y triste silencio!\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el \u2018Cantar de los Cantares\u2019 san Francisco de Sales descubre mucho m\u00e1s que un&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":55351,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":1,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[2566,2558,2663,2190,2665],"class_list":["post-55358","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-caridad","tag-dios","tag-grazia","tag-jesus","tag-santi"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55358","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55358"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55358\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":55359,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55358\/revisions\/55359"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/55351"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55358"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55358"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55358"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}