{"id":55168,"date":"2026-10-07T08:45:31","date_gmt":"2026-10-07T08:45:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=55168"},"modified":"2026-10-07T08:45:46","modified_gmt":"2026-10-07T08:45:46","slug":"nueve-dias-consagrados-a-la-augusta-madre-del-salvador-bajo-el-titulo-de-maria-auxiliadora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/santisima-virgen-maria\/nueve-dias-consagrados-a-la-augusta-madre-del-salvador-bajo-el-titulo-de-maria-auxiliadora\/","title":{"rendered":"Nueve d\u00edas consagrados a la augusta madre del Salvador bajo el t\u00edtulo de Mar\u00eda Auxiliadora"},"content":{"rendered":"<p><em>En el nombre de Mar\u00eda Auxiliadora resuena una larga historia de confianza del pueblo cristiano en la protecci\u00f3n de la Madre de Dios. En el siglo XVI, la invocaci\u00f3n Auxilium Christianorum ya estaba presente en la tradici\u00f3n lauretana, pero, tras la victoria de Lepanto del 7 de octubre de 1571, atribuida a la especial intercesi\u00f3n de la Virgen invocada mediante el Rosario, el t\u00edtulo cobr\u00f3 un significado mucho m\u00e1s vivo en la memoria cristiana. San P\u00edo V atribuy\u00f3 la victoria a la intercesi\u00f3n de Mar\u00eda: a partir de aquel d\u00eda naci\u00f3 la fiesta de la Virgen del Rosario y, seg\u00fan la tradici\u00f3n, se incorpor\u00f3 a las Letan\u00edas lauretanas la invocaci\u00f3n \u00abAuxilium Christianorum\u00bb. Mar\u00eda del Rosario y Mar\u00eda Auxiliadora no son, por tanto, dos devociones separadas: es la misma Madre a la que la Iglesia contempla como aquella que acompa\u00f1a, sostiene y socorre a sus hijos en las pruebas.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando, en 1870, san Juan Bosco public\u00f3 los Nueve d\u00edas consagrados a la Augusta Madre del Salvador bajo el t\u00edtulo de Mar\u00eda Auxiliadora, recogi\u00f3 esta herencia y la tradujo al lenguaje sencillo y concreto de la vida cristiana. Su novena no se limita a pedir gracias, sino que propone un verdadero camino espiritual: nueve d\u00edas para crecer en la confianza en Mar\u00eda, en la fidelidad a los sacramentos, en la oraci\u00f3n, en la caridad y en la uni\u00f3n con Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261146\">Al lector<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261147\">Declaraci\u00f3n del autor<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261148\">PRIMER D\u00cdA<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261149\">Mar\u00eda, auxilio de los cristianos en las necesidades de la vida<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261150\">Ejemplo<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261151\">SEGUNDO D\u00cdA<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261152\">Honrar a Mar\u00eda en las solemnidades y en los d\u00edas que le est\u00e1n consagrados<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261153\">Ejemplo<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261154\">TERCER D\u00cdA<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261155\">Promover la santificaci\u00f3n de las fiestas, la huida de las blasfemias y las malas conversaciones<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261156\">Ejemplo<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261157\">CUARTO D\u00cdA<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261158\">Confesi\u00f3n frecuente<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261159\">Ejemplo<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261160\">QUINTO D\u00cdA<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261161\">Comuni\u00f3n frecuente<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261162\">Ejemplo<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261163\">SEXTO D\u00cdA<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261164\">Pretextos contrarios a la comuni\u00f3n frecuente y ventajas de la misma<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261165\">Ejemplo<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261166\">S\u00c9PTIMO D\u00cdA<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261167\">La Santa Misa<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261168\">Ejemplo<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261169\">OCTAVO D\u00cdA<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261170\">Honrar a Jes\u00fas Sacramentado en las solemnidades, en las procesiones, en el acompa\u00f1amiento del Santo Vi\u00e1tico y en las visitas a la iglesia<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261171\">Ejemplo<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261172\">NOVENO D\u00cdA<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261173\">Consuelos del devoto de Mar\u00eda en el momento de la muerte<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261174\">Ejemplo<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261175\">Fiesta de Mar\u00eda Auxiliadora<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261176\">Acto de consagraci\u00f3n a Mar\u00eda<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261177\">Asociaci\u00f3n de devotos de Mar\u00eda Auxiliadora<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261178\">Ventajas espirituales de los asociados<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#post-55168-_Toc242261179\">Aceptaci\u00f3n<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><a id=\"post-55168-_Toc242261146\"><\/a>Al lector<\/h1>\n<p>Adem\u00e1s de las obras publicadas sobre el culto y las maravillas de Mar\u00eda invocada con el t\u00edtulo de <em>Auxiliadora de los cristianos<\/em>, muchos ped\u00edan una novena que, al tiempo que explicara el prop\u00f3sito de esta devoci\u00f3n, sirviera de gu\u00eda para celebrar devotamente la solemnidad instituida en honor de esta augusta Reina del cielo. Para satisfacer estos piadosos deseos, he procurado exponer aqu\u00ed, en nueve consideraciones, una novena que, adem\u00e1s de servir de preparaci\u00f3n para la fiesta de Mar\u00eda Auxiliadora, puede ser igualmente \u00fatil para quienes, a lo largo del a\u00f1o, deseen consagrar nueve d\u00edas a esta benefactora com\u00fan de la humanidad.<\/p>\n<p>Dado que la asociaci\u00f3n de devotos de Mar\u00eda Auxiliadora tiene como objetivo procurar a sus socios la protecci\u00f3n especial de Mar\u00eda en el momento de la muerte, gracias a la devoci\u00f3n a Jes\u00fas sacramentado y a su Madre Inmaculada, se ha tenido cuidado de tratar los temas y recopilar los pensamientos piadosos que parec\u00edan m\u00e1s oportunos para ello.<\/p>\n<p>En cuanto a los ejemplos a\u00f1adidos a cada consideraci\u00f3n, he considerado oportuno no revelar los nombres de las personas a las que se refieren, para evitarles preguntas por parte de alg\u00fan lector indiscreto. Pero se citan las fuentes de las que se han extra\u00eddo y se conserva una relaci\u00f3n manuscrita aut\u00e9ntica para cualquiera que desee satisfacer mejor su devoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, hay un ap\u00e9ndice sobre los estatutos de la piadosa asociaci\u00f3n de devotos de Mar\u00eda, que el Sumo Pont\u00edfice se dign\u00f3 erigir en archicofrad\u00eda con <em>Breve <\/em>del 5 de abril de 1870.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Auxiliadora, que en estos tiempos se manifiesta de muchas maneras como gran benefactora de la pobre humanidad, ay\u00fadame y ay\u00fadate tambi\u00e9n a ti, oh lector cristiano, para que podamos vivir y morir en la gracia del Se\u00f1or, y ser todos un d\u00eda dignos de cantar sus alabanzas eternamente en el cielo. As\u00ed sea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><a id=\"post-55168-_Toc242261147\"><\/a>Declaraci\u00f3n del autor<\/h1>\n<p>Para obedecer los decretos de Urbano VIII, declaro que, en lo que se dir\u00e1 en el libro de milagros, revelaciones u otros hechos, no pretendo atribuir otra autoridad que la humana; y al dar a alguien el t\u00edtulo de santo o beato, no pretendo darlo sino seg\u00fan la opini\u00f3n, excepto aquellas cosas y personas que ya han sido aprobadas por la Santa Sede Apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><a id=\"post-55168-_Toc242261148\"><\/a>PRIMER D\u00cdA<\/h1>\n<p>Antes de realizar la lectura diaria, se dir\u00e1:<\/p>\n<p><em> V. Deus, in adiutorium meum intende.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Domine, ad adiuvandum me festina.<\/em><\/p>\n<p><em> V. Gloria al Padre, al Hijo y al Esp\u00edritu Santo.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Sicut erat in principio et nunc et semper et in saecula saeculorum. Amen.<\/em><\/p>\n<p><em> V. Mar\u00eda, auxilio de los cristianos.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Ora pro nobis<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-1\" href=\"#post-55168-footnote-1\">[1]<\/a><\/sup><\/sup> .<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261149\"><\/a>Mar\u00eda, auxilio de los cristianos en las necesidades de la vida<\/h2>\n<p>1. Una buena madre es siempre un verdadero tesoro y un gran consuelo para su familia. As\u00ed, Mar\u00eda, nuestra piadosa madre, ser\u00e1 sin duda fuente de gracias y bendiciones para las familias cristianas repartidas por todo el mundo. Vivimos como en un mar tempestuoso, como en el exilio, como en un valle de l\u00e1grimas. Pero Mar\u00eda es la estrella del mar, el consuelo de nuestro exilio, la luz que nos ilumina, el camino al cielo, es, en definitiva, la vida, la dulzura y la esperanza nuestra: <em>vita, dulcedo, et spes nostra. <\/em>Ella se nos muestra as\u00ed al obtener para nosotros continuas ayudas espirituales y temporales. Mar\u00eda, dice san Jer\u00f3nimo, tiene un coraz\u00f3n tan piadoso y tierno hacia los hombres, que nunca ha habido persona que se afligiera tanto por sus propios dolores como Mar\u00eda por los dolores ajenos<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-2\" href=\"#post-55168-footnote-2\">[2]<\/a><\/sup><\/sup> . Por eso, tan pronto como ve una necesidad, inmediatamente nos lleva socorro. As\u00ed, en cuanto Mar\u00eda supo por el arc\u00e1ngel que la familia de Zacar\u00edas, y especialmente Isabel, necesitaba ayuda, se apresur\u00f3 a acudir a ella, recorriendo unas setenta millas por monta\u00f1as escarpadas: <em>abiit in montana cum <\/em>festinatione<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-3\" href=\"#post-55168-footnote-3\">[3]<\/a><\/sup><\/sup> . Una vez llegada a aquella casa afortunada, Mar\u00eda la sirvi\u00f3 durante tres meses como humilde criada, y no la abandon\u00f3 hasta que ya no necesit\u00f3 sus servicios. &#8211; Lo mismo hizo en Can\u00e1 de Galilea. Mar\u00eda se encontraba invitada a una boda con Jes\u00fas y otras personalidades ilustres, cuando en lo mejor de la comida se acab\u00f3 el vino. Mar\u00eda, con su mirada maternal, se da cuenta de que los novios est\u00e1n angustiados y se cubren de verg\u00fcenza. Al ver esto, Mar\u00eda se conmueve y, sin que nadie se lo pida, piensa en acudir en su ayuda. Asumi\u00f3 r\u00e1pidamente, como reflexiona san Bernardino de Siena, la funci\u00f3n de piadosa auxiliadora: <em>officium piae auxiliatricis assumsit non rogata<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-4\" href=\"#post-55168-footnote-4\">[4]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . Hijo, le dice en voz baja a Jes\u00fas, no tienen vino. Mar\u00eda pronuncia estas palabras con tal expresi\u00f3n que da a entender que desea un milagro en favor de sus devotos, y lo obtiene, y los consuela<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-5\" href=\"#post-55168-footnote-5\">[5]<\/a><\/sup><\/sup> .<\/p>\n<p>2. Esta tierna solicitud de Mar\u00eda no disminuy\u00f3 desde que fue ascendida al cielo por los \u00e1ngeles; al contrario, aument\u00f3 a\u00fan m\u00e1s. &#8211; \u00a1Oh, s\u00ed! Ella todav\u00eda recuerda que en el monte Calvario Jes\u00fas la convirti\u00f3 en nuestra madre. <em>Mulier, ecce Filius tuus, <\/em>y luego al disc\u00edpulo amado: <em>Ecce mater <\/em>tua<em><sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-6\" href=\"#post-55168-footnote-6\">[6]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . En ese momento, Jes\u00fas toc\u00f3 su coraz\u00f3n de tal manera y lo llen\u00f3 de tanta ternura por nosotros, que la mente humana no puede imaginar. Pongamos juntos el amor que todas las madres sienten por sus hijos; pero la plenitud del afecto de todas estas madres nunca igualar\u00e1 el amor que solo Mar\u00eda siente por cada uno de nosotros. \u00a1Oh, querido pensamiento, oh dulce consuelo! \u00a1Tener en el cielo una Madre tan tierna y amorosa!<\/p>\n<p>Esta es la raz\u00f3n, oh devoto cristiano, por la que no se lee que, a lo largo de tantos siglos, Mar\u00eda no haya acudido siempre en ayuda de los cristianos en cualquiera de sus necesidades. \u00a1Oh, no!, exclaman al un\u00edsono san Agust\u00edn y san Bernardo, nunca se ha o\u00eddo en el mundo que alguien, en sus necesidades, haya recurrido con confianza a Mar\u00eda y haya sido abandonado por ella<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-7\" href=\"#post-55168-footnote-7\">[7]<\/a><\/sup><\/sup> . Hojea las p\u00e1ginas de los libros sagrados y de todas las historias, recorre todo el mundo cristiano, pregunta a los pueblos, a los reinos, a las ciudades, a los pueblos, a las familias, y pregunta si alguna vez ha ocurrido entre ellos que Mar\u00eda no haya acudido en ayuda de sus hijos necesitados. A tu pregunta todos responder\u00e1n con una sola voz: <em>no, nunca.<\/em><\/p>\n<p>Para convencerlos mejor de esta verdad, entra, oh lector m\u00edo, en alg\u00fan santuario dedicado a Mar\u00eda, y no tardar\u00e1s en convencerte de que ella es <em>la Auxiliadora de los cristianos <\/em>en las necesidades de la vida. Mira colgados en esas paredes sagradas los signos de su bondad y poder. All\u00ed ver\u00e1s a un enfermo ya dado por perdido por los m\u00e9dicos, pero que gracias a Mar\u00eda recupera la salud; aqu\u00ed a uno liberado de la fiebre, otro del mal de Parkinson, un tercero de la gangrena. Ver\u00e1s tambi\u00e9n a otros que, por su intercesi\u00f3n, escaparon de las manos de los asesinos, o de las aguas, o de los incendios, o de una ca\u00edda, y as\u00ed sucesivamente. Al salir de all\u00ed, no podr\u00e1s evitar exclamar: Oh <em>Mar\u00eda, cu\u00e1n poderosa y cu\u00e1n buena eres, cu\u00e1n cierto es que ayudas a quienes te invocan en las necesidades de la vida.<\/em><\/p>\n<p>3. Si Mar\u00eda nos ayuda en las necesidades temporales, con mucha mayor prontitud nos socorre en las necesidades espirituales. Ser\u00eda necesario escribir grandes vol\u00famenes para enumerar todos los grandes beneficios que Mar\u00eda ha hecho a sus devotos. San Bernardo expresa esta verdad diciendo: Dios quiso que todo bien nos llegara por medio de Mar\u00eda; <em>totum nos habere voluit per Mariam; <\/em>y san Bernardino de Siena a\u00f1ade: Todas las gracias que recibimos de Dios se dispensan por medio de Mar\u00eda, y se dispensan a quien Mar\u00eda quiere, cuando quiere y como quiere Mar\u00eda<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-8\" href=\"#post-55168-footnote-8\">[8]<\/a><\/sup><\/sup> . \u00a1Y cu\u00e1ntas v\u00edrgenes deben su virginidad a la protecci\u00f3n de Mar\u00eda! \u00a1Cu\u00e1ntos j\u00f3venes la victoria sobre las pasiones! \u00a1Cu\u00e1ntos padres, cu\u00e1ntas madres la salud eterna de sus hijos! Se puede decir que en la nueva ley no hay santo que no reconozca su santidad por la intercesi\u00f3n de Mar\u00eda. La historia nos dice que los m\u00e1s ilustres de ellos fueron tambi\u00e9n los m\u00e1s devotos de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Mar\u00eda no solo es la ayuda de los cristianos en particular, sino tambi\u00e9n el sost\u00e9n de la Iglesia universal. Con la ayuda de Mar\u00eda, los ap\u00f3stoles, los m\u00e1rtires y la Iglesia primitiva vencieron a los perseguidores; con su ayuda se erradic\u00f3 la idolatr\u00eda; gracias a ella, la bandera de la Cruz onde\u00f3 por todo el mundo y triunf\u00f3<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-9\" href=\"#post-55168-footnote-9\">[9]<\/a><\/sup><\/sup> . Por ella se venci\u00f3 a los b\u00e1rbaros, por ella se confundi\u00f3 a los herejes, por ella se erradicaron las herej\u00edas. Por eso, con raz\u00f3n, san Juan Cris\u00f3stomo ya llamaba a Mar\u00eda el decoro, la gloria y la firmeza de la Iglesia: <em>Ecclesiae nostrae decus, gloria et firmamentum<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-10\" href=\"#post-55168-footnote-10\">[10]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . Por lo tanto, oh devoto lector, digamos con san Bernardo: En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en Mar\u00eda, invoca a Mar\u00eda. Mar\u00eda no se aleje jam\u00e1s de tu boca; Mar\u00eda no se aleje jam\u00e1s de tu coraz\u00f3n. <em>In periculis, in angustiis, Mariam cogita, Mariam invoca; non recedat ab ore, non recedat a corde<\/em><sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-11\" href=\"#post-55168-footnote-11\">[11]<\/a><\/sup><\/sup> .<\/p>\n<p><em>Pr\u00e1ctica<\/em>. &#8211; En las aflicciones y en los dolores invocar\u00e9 a menudo a Mar\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261150\"><\/a>Ejemplo<\/h2>\n<p>La historia nos ofrece muchos ejemplos que demuestran lo sol\u00edcita que es Mar\u00eda en socorrer a los cristianos en las necesidades de la vida. Sirva como ejemplo la victoria que Ella dio a los cristianos contra los turcos. Estos enemigos del nombre cristiano, despu\u00e9s de muchas victorias, solo en la ciudad de Nicosia pasaron a cuchillo a veinte mil cristianos, a otros los desollaron y a muchos los devoraron vivos. No contentos con eso, ni con las conquistas realizadas, amenazaron con sangre y matanzas a toda la cristiandad. \u00bfQui\u00e9n se atrever\u00eda a oponerse a esos formidables enemigos? El papa San P\u00edo V, que entonces gobernaba la Iglesia, intent\u00f3 unir a los pr\u00edncipes cristianos en una liga santa; los invit\u00f3 y les rog\u00f3 que tomaran las armas contra el enemigo com\u00fan, pero solo el rey de Espa\u00f1a Felipe II, el duque de Saboya Manuel Filiberto y algunos otros italianos se conmovieron ante la voz del Vicario de G. C. Entonces el papa, al ver que las fuerzas de los cristianos eran muy inferiores a las de los infieles y que, humanamente hablando, era imposible una victoria, deposit\u00f3 toda su confianza en Mar\u00eda. Por lo tanto, orden\u00f3 oraciones p\u00fablicas y privadas para toda la cristiandad, y \u00e9l mismo, lleno de confianza, se abandon\u00f3 en los brazos de Ella. Luego orden\u00f3 a los generales del ej\u00e9rcito cristiano que expulsaran de su ej\u00e9rcito a toda la gente de mala vida y que exigieran a los soldados restantes una conducta irreprochable y una tierna devoci\u00f3n a Mar\u00eda. Los combatientes se confiesan, reciben la Santa Comuni\u00f3n y, bendecidos por el Vicario de Cristo y bajo la protecci\u00f3n de la Reina del Cielo, se hacen a la mar en busca del enemigo. El 8 de octubre, las dos flotas se encuentran cerca de Lepanto, ciudad de Grecia. Eran las cuatro de la tarde. Al son de las trompetas se da la se\u00f1al de batalla y los cristianos, al grito de <em>\u00abViva Mar\u00eda\u00bb<\/em>, se lanzan contra los infieles. Ya se hab\u00eda luchado con gran ferocidad durante una hora entera y la victoria a\u00fan estaba indecisa, cuando cae muerto el jefe de los turcos. Al conocer esta noticia, los b\u00e1rbaros pierden el \u00e1nimo, se confunden y huyen; sus barcos son detenidos, hundidos o incendiados. La matanza es general, la derrota completa. En resumen, los turcos pierden treinta mil hombres, doscientas veinticuatro naves y cuatrocientos veintisiete ca\u00f1ones. Estas p\u00e9rdidas supusieron el colapso del poder musulm\u00e1n, que desde ese d\u00eda fue decayendo hasta llegar a su fin en la actualidad. Todos reconocieron que una victoria tan prodigiosa se deb\u00eda a Mar\u00eda, quien, en el mismo momento en que la consegu\u00eda, se dign\u00f3 revelarla en Roma a su devoto P\u00edo con una visi\u00f3n celestial. En se\u00f1al de agradecimiento y afecto, P\u00edo V decret\u00f3 que se incluyera en las Letan\u00edas Lauretanas la invocaci\u00f3n: <em>Mar\u00eda, auxilium Christianorum, ora pro nobis.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><a id=\"post-55168-_Toc242261151\"><\/a>SEGUNDO D\u00cdA<\/h1>\n<p><em> V. Deus, in adiutorium meum intende.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Domine, ad adiuvandum me festina.<\/em><\/p>\n<p><em> V. Gloria Patri etc.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Sicut erat etc.<\/em><\/p>\n<p><em> V. Mar\u00eda, auxilio de los cristianos.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Ora pro nobis.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261152\"><\/a>Honrar a Mar\u00eda en las solemnidades y en los d\u00edas que le est\u00e1n consagrados<\/h2>\n<p>1. Si queremos que Mar\u00eda nos ayude en las necesidades de la vida, se requiere una voluntad sincera, un vivo deseo de complacerla y hacer todo lo que sabemos que le agrada, honr\u00e1ndola especialmente en las solemnidades y otros d\u00edas consagrados a ella. En estos d\u00edas, los \u00e1ngeles y los santos del cielo se regocijan de alegr\u00eda; multiplican las alabanzas a su Reina y se re\u00fanen alrededor de su trono para rendirle homenaje y proclamar su poder y su gloria. Por eso, en los d\u00edas que le est\u00e1n consagrados, procuremos purificar nuestra alma de toda mancha de pecado mediante una buena confesi\u00f3n, acerc\u00e1ndonos luego a la santa comuni\u00f3n. Esta es la forma m\u00e1s adecuada de complacer a Mar\u00eda y celebrar sus solemnidades. No dejemos de acudir a escuchar sus alabanzas en alguna iglesia y, si no podemos, leamos al menos y meditemos alguna de sus virtudes, especialmente aquellos hechos y misterios que se recuerdan en esas solemnidades especiales.<\/p>\n<p>2. Pero para hacernos m\u00e1s agradables a Mar\u00eda en los d\u00edas dedicados a sus glorias, procuremos, oh devoto cristiano, prepararnos con una piadosa novena, o al menos con un triduo. \u00bfQu\u00e9 hace un buen hijo cuando sabe que se acerca la fiesta de su madre? En los d\u00edas previos, prepara el regalo que le va a hacer; piensa en las flores con las que formar un bonito ramo digno de su madre; prepara una carta o un peque\u00f1o serm\u00f3n con el que pueda expresar mejor en su momento los afectos filiales de su coraz\u00f3n. Adem\u00e1s de esto, en esos d\u00edas se compromete a cumplir m\u00e1s exactamente con todos sus deberes; se cuida m\u00e1s que nunca de no causarle ni la m\u00e1s m\u00ednima molestia; en definitiva, se esfuerza por complacerla en todo. As\u00ed, en los d\u00edas que preceden a las fiestas de Mar\u00eda, somos m\u00e1s exactos en el cumplimiento de nuestros deberes, m\u00e1s pacientes, m\u00e1s caritativos. Por la ma\u00f1ana, a lo largo del d\u00eda, por la noche, tratamos de elevar nuestra mente y nuestro coraz\u00f3n a Mar\u00eda con c\u00e1lidas jaculatorias: tratamos de vivir en estrecha uni\u00f3n con Ella, haciendo todo lo posible para complacerla. Estos actos de virtud son como un vago ramillete de flores espirituales, para ofrecer a Mar\u00eda en el d\u00eda de la fiesta. Venid, hijos m\u00edos, dice ella, hacedme guirnaldas de flores, rodeadme de frutos, porque languidezco de amor por vosotros: <em>fulcite me floribus, stipate me malis, quia amore langueo<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-12\" href=\"#post-55168-footnote-12\">[12]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . Los m\u00e1s devotos suelen hacer todos los d\u00edas de la novena una mortificaci\u00f3n en la comida o en la bebida, o dar limosna, o asistir a misa, o incluso comulgar todos los d\u00edas. Si la novena o el triduo tiene lugar en alguna iglesia, se acude puntualmente a las funciones que all\u00ed se celebran. Santa Gertrudis, en la fiesta de la Asunci\u00f3n, vio a Mar\u00eda con un coro de hermosas j\u00f3venes bajo su manto; y comprendi\u00f3 que ese afortunado grupo era de aquellas almas que se hab\u00edan preparado devotamente para esa sagrada solemnidad; y que, por lo tanto, Mar\u00eda las miraba desde entonces con ojos m\u00e1s benignos, y los \u00e1ngeles las custodiaban con mayor afecto.<\/p>\n<p>3. Adem\u00e1s de las reverencias que rendimos a Mar\u00eda a lo largo del a\u00f1o, en las novenas y en sus fiestas, la Santa Iglesia nos exhorta a consagrarle tambi\u00e9n el s\u00e1bado de cada semana. Por eso, tambi\u00e9n nosotros practicamos en ese d\u00eda alg\u00fan acto de virtud y piedad en honor de esta augusta Reina del cielo. San Juan de la Cruz, santa Teresa, san Alfonso Mar\u00eda de Ligorio y muchos otros sol\u00edan ayunar ese d\u00eda; y as\u00ed lo siguen haciendo hoy en d\u00eda muchos buenos cristianos. Otros visitan la iglesia o rezan alguna oraci\u00f3n en casa ante una imagen de Mar\u00eda; otros ofrecen todas las acciones de ese d\u00eda en su honor.<\/p>\n<p>Pero esto no nos basta, hermano. No dejemos pasar un d\u00eda sin honrar a Mar\u00eda. Salud\u00e9mosla a menudo con amorosas jaculatorias. San Bernardo, saludando un d\u00eda con mucho afecto a la Virgen con las palabras <em>Ave Mar\u00eda<\/em>, oy\u00f3 responderle: <em>Ave Bernarde<\/em>. Procuremos tambi\u00e9n participar en las solemnes procesiones que se suelen hacer en honor de esta celestial Reina. Inscr\u00edbete en alguna cofrad\u00eda piadosa y cumple con las pr\u00e1cticas de devoci\u00f3n que en ella se prescriben. Habla a menudo de ella con los j\u00f3venes y con los adultos, difunde im\u00e1genes, medallas y libros que traten de sus grandezas y hagan concebir una tierna confianza y amor por ella. \u00a1Oh! Entonces Mar\u00eda nos proteger\u00e1 como verdadera Madre en esta vida y nos preparar\u00e1 un lugar distinguido en el cielo, porque est\u00e1 escrito: los que me honran tendr\u00e1n la vida eterna: <em>qui elucidant me, vitam aeternam <\/em>habebunt<em><sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-13\" href=\"#post-55168-footnote-13\">[13]<\/a><\/sup><\/sup><\/em>.<\/p>\n<p>Pr\u00e1ctica. Propongo hacer cada s\u00e1bado alguna abstinencia en honor a Mar\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261153\"><\/a>Ejemplo<\/h2>\n<p>Dios, especialmente en estos \u00faltimos tiempos, se complace en obrar en alivio de los afligidos las mayores maravillas por intercesi\u00f3n de Mar\u00eda Auxiliadora. A lo largo de esta novena iremos narrando algunas de ellas para edificaci\u00f3n com\u00fan. Sirva por ahora el siguiente hecho.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1868, el 10 de junio, hacia el mediod\u00eda, llegaba a Tur\u00edn, a la iglesia de Mar\u00eda Auxiliadora, un hombre de aspecto distinguido. Baj\u00f3 del carruaje que lo hab\u00eda tra\u00eddo a toda prisa, entr\u00f3 en el templo y pidi\u00f3 confesarse; luego, con ejemplar recogimiento, se acerc\u00f3 a la Santa Comuni\u00f3n. Tras dar las gracias oportunas, se dirigi\u00f3 a la sacrist\u00eda, hizo una ofrenda al director de la iglesia y le dijo: \u00abRezad por m\u00ed y contad al mundo entero las maravillas del Se\u00f1or por intercesi\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen\u00bb. Cuando le preguntaron qui\u00e9n era y qu\u00e9 le hab\u00eda llevado all\u00ed, respondi\u00f3: \u00abVengo de Faenza; ten\u00eda un hijo, \u00fanico objeto de mis esperanzas. Enfermo desde los cuatro a\u00f1os, no me daban esperanzas de vida y lo lloraba inconsolablemente como si estuviera muerto. Un amigo, para consolarme, me sugiri\u00f3 que hiciera una novena a Mar\u00eda Auxiliadora, con la promesa de hacer alguna ofrenda a esta iglesia. Lo promet\u00ed todo y a\u00f1ad\u00ed que vendr\u00eda personalmente a hacer mi ofrenda, acerc\u00e1ndome aqu\u00ed a los santos sacramentos si obten\u00eda la gracia. Dios me escuch\u00f3. A mitad de la novena, mi hijo estaba fuera de peligro y ahora goza de muy buena salud. Ya no ser\u00e1 m\u00edo, pero lo llamar\u00e9 para siempre hijo de Mar\u00eda. He caminado dos d\u00edas: ahora que he cumplido mi obligaci\u00f3n, parto consolado y bendecir\u00e9 siempre a la Madre de la Misericordia, Mar\u00eda Auxiliadora<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-14\" href=\"#post-55168-footnote-14\">[14]<\/a><\/sup><\/sup> .<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><a id=\"post-55168-_Toc242261154\"><\/a>TERCER D\u00cdA<\/h1>\n<p><em> V. Deus, in adiutorium meum intende:<\/em><\/p>\n<p><em> R. Domine, ad adiuvandam me festina.<\/em><\/p>\n<p><em> V. Gloria Patri etc.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Sicut erat etc.<\/em><\/p>\n<p><em> V. Mar\u00eda, auxilio de los cristianos.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Ora pro nobis.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261155\"><\/a>Promover la santificaci\u00f3n de las fiestas, la huida de las blasfemias y las malas conversaciones<\/h2>\n<p>1. Tres graves des\u00f3rdenes se han infiltrado hoy en d\u00eda entre los cristianos; des\u00f3rdenes que, al tiempo que insultan la Majestad de Dios y causan estragos en las almas, desgarran el dulc\u00edsimo Coraz\u00f3n de Mar\u00eda. El primero de ellos es la profanaci\u00f3n de las fiestas. Hemos llegado al punto en que en muchas ciudades y pueblos ya no se distingue entre d\u00edas festivos y d\u00edas laborables. En los d\u00edas festivos se trabaja en el campo, se trabaja en los talleres, se trabaja en p\u00fablico, se trabaja en privado. Parece que los enemigos de Dios se han unido gritando: <em>acabemos con los d\u00edas festivos en la tierra<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-15\" href=\"#post-55168-footnote-15\">[15]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . &#8211; El segundo desorden es la blasfemia, que se est\u00e1 extendiendo terriblemente. Por desgracia, el demonio ha sabido ense\u00f1ar a muchos cristianos el oficio inicuo que \u00e9l ejerce en el infierno: <em>maldecir y blasfemar. <\/em>As\u00ed, blasfemias de todo tipo salen de la boca de muchos, grandes y peque\u00f1os, hombres e incluso mujeres. Se blasfema contra Dios y su Providencia, sus atributos, el Sant\u00edsimo Sacramento y todo lo que es religioso y santo. Como si estos dos des\u00f3rdenes no bastaran para devastar la tierra, se a\u00f1ade un tercero no menos funesto para las almas, me refiero a las conversaciones irreligiosas y deshonestas. Con las primeras se atenta contra la pureza de la fe, con las segundas contra la pureza de las costumbres; con las primeras se pierde el respeto por la Iglesia y sus ministros; con las segundas se corrompen las costumbres, las mentes y los corazones. <em>Corrumpunt bonos mores colloquia <\/em>prava<em><sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-16\" href=\"#post-55168-footnote-16\">[16]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . Por estos tres delitos, el infierno abri\u00f3, por as\u00ed decirlo, a\u00fan m\u00e1s sus fauces, porque un n\u00famero infinito de cristianos cae en \u00e9l cada d\u00eda desgraciadamente. \u00a1Oh, tiempos deplorables! El infierno se r\u00ede; el Cielo llora.<\/p>\n<p>2. Cristiano, si queremos complacer enormemente a Mar\u00eda, no solo no debemos manchar nuestra alma con ninguno de estos pecados, sino que con todo nuestro celo debemos procurar erradicarlos del mundo, o al menos reducirlos. Procuremos lograrlo con el ejemplo y las palabras de todos aquellos con quienes tratemos, y especialmente de nuestros empleados. Por lo tanto, en tu casa, s\u00e9 el primero en santificar los d\u00edas festivos. Procura realizar todo el trabajo urgente el s\u00e1bado y la v\u00edspera de las fiestas, para que al d\u00eda siguiente el demonio no te encuentre ninguna excusa para trabajar o hacer trabajar. Que los miembros de tu familia sepan que esa es tu voluntad; que tus sirvientes lo sepan para que se apresuren a hacer todas las tareas desde el d\u00eda anterior. Acu\u00e9rdate, dice Dios, de santificar el d\u00eda festivo; ni hagas en ese d\u00eda ninguna obra servil: <em>memento ut diem sabbati sanctifices, nec facies in eo omne <\/em>opus<em><sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-17\" href=\"#post-55168-footnote-17\">[17]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . Por lo tanto, recordemos que el d\u00eda festivo es el d\u00eda del Se\u00f1or y que, adem\u00e1s de abstenernos de las obras serviles, debemos ocuparlo en cosas que le den honor y gloria a \u00c9l y beneficio a nuestra alma. Si santificamos debidamente la fiesta, seremos bendecidos. Dios promete en varios pasajes de la Sagrada Escritura grandes prosperidades a los fieles observadores de las fiestas<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-18\" href=\"#post-55168-footnote-18\">[18]<\/a><\/sup><\/sup> ; por el contrario, los profanadores de las mismas deben esperar las m\u00e1s graves desgracias. En la antigua ley se les amenazaba con la muerte a pedradas: <em>qui polluerit illud morte <\/em>morietur<em><sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-19\" href=\"#post-55168-footnote-19\">[19]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . El venerable cura de Ars dec\u00eda con toda raz\u00f3n: <em>\u00abConozco dos medios para ir a la ruina: robar y profanar las fiestas\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>3. Cuid\u00e9monos tambi\u00e9n, oh devoto lector, de proferir blasfemias de cualquier tipo. La blasfemia es una grave injusticia y una negra ingratitud contra Dios: es una acci\u00f3n desesperada. San Agust\u00edn, hablando de los que blasfeman contra Jesucristo, dice que su pecado no es menor que el de los jud\u00edos que lo crucificaron: <em>non minus peccant qui blasphemant Christum regnantem in coelo, quam qui crucifixerunt ambulantem in <\/em>terris<em><sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-20\" href=\"#post-55168-footnote-20\">[20]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . Si alguna vez fueras padre, madre o disfrutases de alguna otra superioridad, advierte y castiga a los culpables con penas proporcionadas. \u00a1Oh, no! No permitas jam\u00e1s que nadie se atreva a profanar tu casa con este pecado. Dios, en la antigua ley, ordenaba que los blasfemos fueran condenados a muerte y ejecutados bajo una lluvia de piedras: <em>qui blasphemaverit nomen Domini, morte moriatur: lapidibus opprimet eum omnis multitudo<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-21\" href=\"#post-55168-footnote-21\">[21]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . Aunque hoy en d\u00eda esta ley penal ya no est\u00e1 en vigor, Dios no deja de castigar a los profanadores de su nombre con los castigos m\u00e1s terribles. A menudo basta con una sola blasfemia para que caiga sobre la cabeza la maldici\u00f3n divina. Por blasfemar en el campo de Senaquerib, cayeron en una sola noche 180 000 soldados. El fara\u00f3n blasfema gritando: <em>\u00abNo conozco al Se\u00f1or\u00bb, <\/em>y es sepultado en el mar con su ej\u00e9rcito. Juliano el ap\u00f3stata muere traspasado por blasfemar. Arrio, blasfemo de la divinidad de Jesucristo, perece en un retrete. Olimpio Ariano, habiendo blasfemado p\u00fablicamente contra la Sant\u00edsima Trinidad, se present\u00f3 ante tantos que lo escuchaban, golpeado y carbonizado por tres rayos<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-22\" href=\"#post-55168-footnote-22\">[22]<\/a><\/sup><\/sup> . S\u00ed, es dif\u00edcil que la blasfemia quede impune aqu\u00ed abajo. Hu\u00edmos de ella por caridad. Lo que te recomiendo con respecto a las blasfemias, vale tambi\u00e9n contra las malas palabras. No te dejes nunca inducir a hablar mal de la religi\u00f3n, de sus pr\u00e1cticas y de sus ministros. Respeta al Papa y sus decisiones; honra al obispo, al p\u00e1rroco y a toda persona sagrada, y som\u00e9tete a ellos con la mente y el coraz\u00f3n: <em>obedite praepositis vestris, et subiacete eis, <\/em>dec\u00eda san Pablo<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-23\" href=\"#post-55168-footnote-23\">[23]<\/a><\/sup><\/sup> . En cuanto a las buenas costumbres, que tus palabras sean siempre honestas, castas y recatadas. . Ten presente que lo que no es l\u00edcito hacer, tampoco es l\u00edcito pensarlo, y mucho menos decirlo en presencia de otros; es m\u00e1s, a menudo incluso lo que te ser\u00eda l\u00edcito hacer, es delito hablar de ello con otros. Si Dios juzga con rigor las palabras ociosas e in\u00fatiles, \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 de las malas y escandalosas? A veces basta una sola de estas palabras para llevar a la ruina a un alma, porque, como se ha dicho, las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres: <em>corrumpunt bonos mores colloquia prava. <\/em>No digas: <em>\u00abSi hablo con cierta libertad, lo hago con personas sensatas, de las que no hay que temer\u00bb. <\/em>Esto es un enga\u00f1o. Para cometer un pecado mortal basta con un mal pensamiento consentido. \u00bfC\u00f3mo puedes estar seguro de que quien te escucha no caer\u00e1 v\u00edctima de tus palabras? Adem\u00e1s, eres cristiano, y eso es suficiente. Tu lengua est\u00e1 consagrada por el cuerpo de Jesucristo, que tantas veces has recibido en la santa Comuni\u00f3n. \u00a1Por favor! No la profanes con conversaciones obscenas. San Pablo dice a los cristianos que ciertos vicios ni siquiera deben mencionarse entre ellos: <em>impudicitia nec nominetur in vobis.<\/em> No toleres jam\u00e1s que se hable de forma irreligiosa o obscena en tu presencia, y cuando esto ocurra, s\u00e9 valiente, alza la voz ante tus inferiores, advierte a tus iguales y, ante tus superiores, si la prudencia aconseja callar, muestra al menos un aire de disgusto para que se sepa que te niegas a participar en tales conversaciones. \u00a1Oh, s\u00ed, que Mar\u00eda te ayude a huir siempre de los tres males mencionados y te conceda la gracia de disminuir las ofensas contra Ella y su divino Hijo, y cerrar el infierno a tantas almas infelices!<\/p>\n<p><em>Pr\u00e1ctica<\/em>. &#8211; Santificar\u00e9 los d\u00edas festivos y evitar\u00e9 las blasfemias y las malas conversaciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261156\"><\/a>Ejemplo<\/h2>\n<p>Si Dios protege y recompensa incluso en esta vida a los devotos de Mar\u00eda, no deja sin embargo de castigar a veces, incluso terriblemente, a quienes la deshonran y blasfeman contra ella. Relatemos algunos hechos.<\/p>\n<p>Nestorio, hereje del siglo V, blasfema contra Mar\u00eda diciendo que no es madre de Dios, pero no termina sus d\u00edas en paz. Pronto es atacado por una terrible enfermedad y muere con la lengua podrida y carcomida por los gusanos. En el siglo VIII, Constantino Copr\u00f3nimo tambi\u00e9n blasfema contra la Sant\u00edsima Virgen, pero Jesucristo no deja impune al blasfemo de su Madre. Constantino es presa de una vergonzosa enfermedad; en su cuerpo se forman \u00falceras y p\u00fastulas inflamadas que le hacen gritar, mientras una fiebre ardiente lo devora. Finalmente, entre los m\u00e1s horribles tormentos, retorci\u00e9ndose y gritando, exhala su \u00faltimo aliento. El hijo sigue los pasos del padre y a\u00f1ade los hechos a las palabras. Un d\u00eda, sacr\u00edlegamente, arranca las coronas de gemas y diamantes que adornan la cabeza de Mar\u00eda en la iglesia y se las coloca sobre su cabeza. Pero al instante su frente se cubre de p\u00fastulas pestilentes, que ese mismo d\u00eda lo llevan a la muerte. Un caballero de Holanda, burl\u00e1ndose de la devoci\u00f3n de los cat\u00f3licos hacia la Sant\u00edsima Virgen, dijo un d\u00eda: <em>Si esta Virgen hace milagros, \u00bfpor qu\u00e9 no devuelve la vista a mi caballo ciego? <\/em>El blasfemo es escuchado: el caballo recupera la vista, pero el caballero la pierde al instante<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-24\" href=\"#post-55168-footnote-24\">[24]<\/a><\/sup><\/sup> . No terminar\u00eda si quisiera continuar. Bastan estos pocos hechos para convencernos de que Dios quiere que respetemos y honremos a su Sant\u00edsima Madre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><a id=\"post-55168-_Toc242261157\"><\/a>CUARTO D\u00cdA<\/h1>\n<p><em> V. Deus, in adiutorium meum intende.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Domine, ad adiuvandum me festina.<\/em><\/p>\n<p><em> V. Gloria Patri et Filio etc.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Sicut erat etc.<\/em><\/p>\n<p><em> V. Mar\u00eda, Auxilio de los Cristianos,<\/em><\/p>\n<p><em> R. Ora pro nobis.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261158\"><\/a>Confesi\u00f3n frecuente<\/h2>\n<p>1. Una de las mayores misericordias de Jesucristo es el sacramento de la confesi\u00f3n. Ay de nosotros si Jes\u00fas hubiera dicho: \u00abOs doy el don del bautismo, os borro el pecado original y actual si lo ten\u00e9is, os constituyo herederos de mi reino; pero os exijo que os manteng\u00e1is inocentes hasta el final de vuestra vida. Si alguien se atreviera a mancharse con una falta grave, que sepa que para \u00e9l no habr\u00e1 m\u00e1s esperanza de salvaci\u00f3n\u00bb. Jes\u00fas podr\u00eda haber hablado as\u00ed, y sin embargo grande habr\u00eda sido su misericordia por habernos dado la gracia del santo bautismo. Pero conociendo nuestra debilidad y sabiendo que despu\u00e9s del bautismo muchos pecar\u00edan gravemente, estableci\u00f3 otro sacramento, por medio del cual pudi\u00e9ramos recuperar su gracia divina, el derecho y la esperanza del Para\u00edso. Por lo tanto, dio a sus ministros la facultad de perdonar los pecados en su nombre: <em>quorum remiseritis peccata remittuntur eis<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-25\" href=\"#post-55168-footnote-25\">[25]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> , y orden\u00f3 perdonar no solo siete veces, como le ped\u00eda san Pedro, sino hasta setenta veces siete: <em>usque ad septuagies septies<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-26\" href=\"#post-55168-footnote-26\">[26]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> , es decir, todas las veces que el pecador arrepentido hubiera confesado sus faltas.<\/p>\n<p>Por voluntad de Jesucristo, la confesi\u00f3n es, por tanto, el segundo medio de reconciliaci\u00f3n con Dios; es la segunda tabla despu\u00e9s del naufragio. Cualquiera que, despu\u00e9s del bautismo, haya cometido un pecado mortal, no tiene otra salida que confesar, es decir, decir con arrepentimiento todas sus culpas a un sacerdote aprobado y recibir de \u00e9l la absoluci\u00f3n. En todos los tiempos se practic\u00f3 la confesi\u00f3n secreta de los pecados; en todas las \u00e9pocas se ha considerado necesaria para obtener el perd\u00f3n de Dios. En el siglo V de la Iglesia, san Agust\u00edn exhorta a los fieles a hacer penitencia por sus pecados a tiempo, y da la raz\u00f3n con las siguientes palabras: <em>Porque si alguien llega al final de su vida, no sabe si podr\u00e1 recibirla de nuevo, y desconoce si podr\u00e1 volver a confesar sus pecados a Dios y al sacerdote<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-27\" href=\"#post-55168-footnote-27\">[27]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . &#8211; En el siglo III, san Cipriano recomienda igualmente a los pecadores que confiesen sus delitos mientras est\u00e1n vivos, mientras su confesi\u00f3n puede ser recibida, <em>mientras se puede obtener la penitencia y el perd\u00f3n por medio de los sacerdotes<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-28\" href=\"#post-55168-footnote-28\">[28]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . Poco antes, Or\u00edgenes comparaba al pecador con alguien que tiene una fuerte indigesti\u00f3n en el est\u00f3mago y dec\u00eda <em>que<\/em>,<em> si no quiere ahogarse, debe expulsar su pecado confes\u00e1ndolo al m\u00e9dico espiritual, es decir, al sacerdote<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-29\" href=\"#post-55168-footnote-29\">[29]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . &#8211; Por estas razones, la Iglesia reunida en el Concilio de Trento conden\u00f3 como herejes a aquellos que niegan la instituci\u00f3n divina y la necesidad de la confesi\u00f3n<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-30\" href=\"#post-55168-footnote-30\">[30]<\/a><\/sup><\/sup> . As\u00ed pues, ricos y pobres, siervos y se\u00f1ores, reyes, monarcas, emperadores, sacerdotes, obispos, los mismos sumos pont\u00edfices, todos deben inclinar la cabeza ante un sacerdote para obtener el perd\u00f3n de las faltas que hayan cometido despu\u00e9s del bautismo.<\/p>\n<p>2. La confesi\u00f3n no solo tiene la ventaja de devolvernos la gracia de Dios cuando la hemos perdido, sino tambi\u00e9n de aumentarla si nos acercamos a ella con solo pecados veniales. Nos aporta a\u00fan otras utilidades: impide que el vicio eche ra\u00edces en nuestro coraz\u00f3n; disminuye los pecados, d\u00e1ndonos la fuerza para evitar muchos, tanto graves como leves; hace que nuestra alma sea cada vez m\u00e1s bella a los ojos de Dios. Por eso, san Bernardo nos exhorta con estas palabras: Ama la confesi\u00f3n, si deseas aparecer hermoso ante la divina presencia: <em>ama la confesi\u00f3n si deseas adornarte<\/em><sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-31\" href=\"#post-55168-footnote-31\">[31]<\/a><\/sup><\/sup> . Con la confesi\u00f3n obtenemos tambi\u00e9n una paz perfecta de conciencia. Por medio de la confesi\u00f3n se reciben sabios consejos de un fiel amigo del alma, mayor fortaleza para combatir y vencer al demonio, mayor confianza para el d\u00eda de la muerte, mayores m\u00e9ritos para el cielo.<\/p>\n<p>En vista de tantos beneficios espirituales, todo cristiano debe esforzarse por acercarse con frecuencia a este sacramento, ya que para disfrutar de los bienes mencionados no basta con acercarse una sola vez al a\u00f1o, o en raras ocasiones. Si alguien se lavara solo una o dos veces al a\u00f1o, \u00a1oh, cu\u00e1n fea y deforme se volver\u00eda su cara! Si solo una o dos veces al a\u00f1o limpiara sus ropas, sin duda esparcir\u00eda un hedor espantoso. Lo mismo ocurre con el alma de quien se confiesa con poca frecuencia. Por eso, querido lector, procuremos acercarnos a \u00e9l en todas las solemnidades de nuestro Se\u00f1or y de la Sant\u00edsima Virgen, y mejor a\u00fan, cada quince d\u00edas, o una vez al mes, como recomiendan todos los catecismos, o cada ocho d\u00edas, seg\u00fan aconsejaba san Felipe Neri. Algunos dir\u00e1n: \u00abMe gustar\u00eda confesarme a menudo, pero mis asuntos me lo impiden\u00bb. Esta es una excusa vana, un enga\u00f1o del demonio. Es una excusa vana porque, para acercarte a la confesi\u00f3n, podr\u00edas elegir los d\u00edas festivos, en los que los asuntos temporales deben necesariamente dejarse de lado. Dicho esto, es imposible que un cristiano no pueda encontrar de vez en cuando al menos una hora en un d\u00eda festivo para realizar un acto tan beneficioso. Es todav\u00eda un <em>enga\u00f1o del demonio, <\/em>porque el primer asunto, el m\u00e1s importante, es decir, el \u00fanico, es salvarte. \u00a1Oh! exclama el Se\u00f1or: \u00bf<em>de qu\u00e9 le sirve al hombre ganar el mundo entero, si luego pierde su alma<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-32\" href=\"#post-55168-footnote-32\">[32]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> ?<\/p>\n<p>3. El demonio, enemigo de todas las obras santas, cuando no consigue alejarnos de la confesi\u00f3n, se esfuerza por que nos acerquemos a ella sin la debida disposici\u00f3n, de modo que obtengamos poco o ning\u00fan beneficio. Por eso, oh devoto cristiano, pon en pr\u00e1ctica los dos consejos siguientes, que considero de la m\u00e1xima importancia.<\/p>\n<p>1. Piensa en cada confesi\u00f3n como si fuera la \u00faltima de tu vida. Cr\u00e9eme, oh lector, un gran n\u00famero de cristianos se confiesan, pero lo hacen mal. Santa Teresa tuvo una terrible visi\u00f3n al respecto. Dios le mostr\u00f3 la multitud de almas que se presentaban ante el tribunal divino para ser juzgadas, y vi, dice ella, que esas almas ca\u00edan en el infierno como la nieve cae en invierno sobre las laderas de las monta\u00f1as. Asustada, le pregunt\u00e9 la raz\u00f3n, y Dios respondi\u00f3 que aquellas almas se perd\u00edan no por haberse negado a confesarse, sino por haberse confesado mal. Por eso, conf\u00e9sate durante tu vida como si estuvieras a punto de morir, es decir<em>,<\/em> <em>con dolor <\/em>y <em>sinceridad, <\/em>procurando poner en pr\u00e1ctica los prop\u00f3sitos que haces en tu confesi\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Al hacer el examen, echa siempre un vistazo a tu vida pasada, y si encuentras alg\u00fan enga\u00f1o de conciencia o te surge alg\u00fan temor sobre las confesiones ya hechas, conf\u00edaselo r\u00e1pidamente al confesor. No lo pospongas de vez en cuando, porque te pondr\u00edas en peligro de hacer confesiones sacr\u00edlegas, o al menos con grave da\u00f1o para tu alma.<\/p>\n<p>\u00c1nimo, pues, devoto de Mar\u00eda, observa lo que te he dicho y, cuando te acerques a este sacramento de misericordia, recuerda rogar a Mar\u00eda que te obtenga un verdadero dolor por tus culpas y un firme prop\u00f3sito de huir siempre y en todas partes del pecado y de las ocasiones de pecar. Haciendo esto, te har\u00e1s cada vez m\u00e1s querido por esta Reina del cielo, y con cada confesi\u00f3n obtendr\u00e1s un aumento de gracia en la tierra y un aumento de gloria en el cielo.<\/p>\n<p><em>Pr\u00e1ctica<\/em>. Me preparar\u00e9 para hacer una buena confesi\u00f3n en honor a Mar\u00eda, y si el confesor lo considera necesario, tambi\u00e9n har\u00e9 la confesi\u00f3n general.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261159\"><\/a>Ejemplo<\/h2>\n<p>Mar\u00eda Auxiliadora hace sentir en todas partes los dulces efectos de su poder y de su amor maternal. El 26 de julio de 1868, una persona escribi\u00f3 desde Austria el siguiente relato.<\/p>\n<p>Hace unos d\u00edas, oprimida por el miedo, invoqu\u00e9 la ayuda de Mar\u00eda Auxiliadora en favor de mi yerno, y ahora no s\u00e9 con qu\u00e9 palabras darle las gracias. El enfermo, tras una grave enfermedad, se encontraba al borde de la muerte. Recibi\u00f3 los santos sacramentos con suma ejemplaridad y mostr\u00f3 la resignaci\u00f3n y la fortaleza del verdadero cristiano agonizante. Pero yo, mi hija y todos los miembros de la familia est\u00e1bamos aterrorizados ante la idea de perderlo. En esta terrible situaci\u00f3n, comenzamos una novena en honor a Mar\u00eda Auxiliadora, nuestra \u00fanica esperanza. El d\u00eda 18 comenzamos la memorable novena y yo coloqu\u00e9 al cuello del enfermo la prodigiosa medalla de Mar\u00eda Auxiliadora. \u00a1Es maravilloso contarlo! Ese mismo d\u00eda, el enfermo recuper\u00f3 tantas fuerzas y disminuy\u00f3 tanto su malestar que los m\u00e9dicos lo dieron por fuera de peligro. Hoy (26 de julio) el enfermo habla, r\u00ede, bromea y ya ha podido reponerse con bebidas y alimentos de diversos tipos. Que ahora y siempre sea bendecido, exaltado e invocado por todos y en todas partes el nombre de Mar\u00eda Auxiliadora.<\/p>\n<p>Al hecho mencionado anteriormente a\u00f1adimos otro que ocurri\u00f3 en Huete, Espa\u00f1a, el 29 de mayo de 1867. Una madre pobre ten\u00eda un hijo peque\u00f1o de siete a\u00f1os que hab\u00eda perdido completamente la vista tres meses antes a causa de la viruela. Tras intentar en vano todas las pruebas y sin esperar nada de los remedios humanos, deposit\u00f3 toda su confianza en la protecci\u00f3n de Mar\u00eda Auxiliadora. Llevando de la mano al peque\u00f1o ciego, se dirigi\u00f3 ese d\u00eda a la iglesia. All\u00ed, tras confesarse, se postr\u00f3 llorando a los pies de la imagen de Mar\u00eda y le dijo al ni\u00f1o: \u00abHijo, encomi\u00e9ndate a la Virgen del Socorro y p\u00eddele que te cure y te devuelva la vista\u00bb.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o, obediente a la invitaci\u00f3n de su madre, se puso a rezar con estas palabras: \u00abVirgen Auxiliadora, cura mis ojitos\u00bb. Tan pronto como pronunci\u00f3 estas palabras, grit\u00f3: \u00abMam\u00e1, mam\u00e1, veo la imagen de la Santa Virgen: \u00a1oh, qu\u00e9 hermosa es! Tambi\u00e9n te veo a ti y veo mis manitas\u00bb. La gracia se hab\u00eda cumplido, la madre, fuera de s\u00ed por la alegr\u00eda, rompi\u00f3 a llorar, y con ella todas las personas que la acompa\u00f1aban; y en voz alta dio gracias a su Libertadora y anunci\u00f3 por todas partes la bondad y el poder d<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-33\" href=\"#post-55168-footnote-33\">[33]<\/a><\/sup><\/sup> .<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><a id=\"post-55168-_Toc242261160\"><\/a>QUINTO D\u00cdA<\/h1>\n<p><em> V. Deus, in adiutorium meum intende.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Domine, ad adiuvandum me festina.<\/em><\/p>\n<p><em> V. Gloria Patri etc.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Sicut erat etc.<\/em><\/p>\n<p><em> V. Mar\u00eda, Auxilium Christianorum,<\/em><\/p>\n<p><em> R. Ora pro nobis.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261161\"><\/a>Comuni\u00f3n frecuente<\/h2>\n<p>1. El amor que Jesucristo profesa a los hombres es muy tierno.<\/p>\n<p>A lo largo de toda su vida mortal, con palabras y hechos, dio a conocer c\u00f3mo los hombres son el deleite de su coraz\u00f3n: <em>deliciae meae esse cum filiis hominum<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-34\" href=\"#post-55168-footnote-34\">[34]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . A pesar de todo lo que ya hab\u00eda hecho, su coraz\u00f3n a\u00fan no estaba satisfecho. Quiso obrar un milagro que se puede llamar el compendio de todos sus milagros: <em>memoriam fecit mirabilium suorum<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-35\" href=\"#post-55168-footnote-35\">[35]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . En su infinita sabidur\u00eda, encontr\u00f3 la manera de unirse a nosotros en una uni\u00f3n inefable, de entrar en nosotros con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, de unir nuestro cuerpo y nuestra alma a s\u00ed mismo tan estrechamente que form\u00e1ramos una sola cosa con \u00c9l y casi un mismo cuerpo<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-36\" href=\"#post-55168-footnote-36\">[36]<\/a><\/sup><\/sup> . Encontr\u00f3 la manera de hacerse comer por nosotros sin dejar de vivir glorioso e inmortal: <em>Escam dedit timentibus se<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-37\" href=\"#post-55168-footnote-37\">[37]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . \u00bfY c\u00f3mo? Con la admirable instituci\u00f3n de la Sagrada Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>2. Nuestro buen Jes\u00fas, en la \u00faltima cena, despu\u00e9s de decir a sus ap\u00f3stoles que <em>hab\u00eda deseado <\/em>con <em>el<\/em> m\u00e1s <em>vivo deseo ese momento<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-38\" href=\"#post-55168-footnote-38\">[38]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> ; despu\u00e9s de recordarles las promesas ya hechas de darles de comer y beber su Carne y su Sangre<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-39\" href=\"#post-55168-footnote-39\">[39]<\/a><\/sup><\/sup> , les explica c\u00f3mo hab\u00eda encontrado la manera de satisfacer sus deseos. Por lo tanto, toma el pan en sus manos, alza los ojos al cielo, lo bendice, lo parte y se lo ofrece a sus disc\u00edpulos pronunciando estas venerables palabras: Tomad y comed: <em>esto es mi Cuerpo. <\/em>Con estas palabras, ese pan deja de ser pan para dar lugar al Cuerpo real de Jesucristo. Ante un prodigio inaudito, los \u00e1ngeles se miran at\u00f3nitos de asombro; los ap\u00f3stoles, llenos de fe y conmovidos hasta las l\u00e1grimas, obedecen la invitaci\u00f3n del buen Maestro, toman y comen ese alimento divino, se acercan m\u00e1s \u00edntimamente a Jes\u00fas y disfrutan por primera vez de un consuelo hasta entonces desconocido.<\/p>\n<p>Jes\u00fas toma entonces el c\u00e1liz, vierte vino en \u00e9l, lo bendice y se lo ofrece con estas palabras: Tomad y bebed todos de \u00e9l: <em>Esta es mi Sangre, la Sangre<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-40\" href=\"#post-55168-footnote-40\">[40]<\/a><\/sup><\/sup><\/em>. En ese momento, el vino deja de ser vino y se convierte en la preciosa Sangre de Jesucristo. Pero Jes\u00fas no se conforma con haber hecho este gran regalo a sus ap\u00f3stoles y haberse unido tan estrechamente a ellos. Anhela a\u00fan unirse a tantas almas que, siglo tras siglo y en todos los lugares de la tierra, creer\u00edan en \u00c9l y lo amar\u00edan tiernamente. Por eso, en ese momento, \u00c9l mismo constituye sacerdotes a sus ap\u00f3stoles, les da el poder de hacer lo que \u00c9l mismo ha hecho, pronunciando sobre el pan y el vino sus mismas palabras. Les ordena adem\u00e1s que creen otros sacerdotes dotados del mismo poder, y que as\u00ed se sucedan unos a otros hasta el fin del mundo, para que \u00c9l, por medio de su ministerio multiplicado en todos los tiempos y en todos los lugares, pueda unirse con todas las almas y encontrar en ellas su deleite; <em>hoc facite in meam commemorationem: <\/em>haced esto en memoria m\u00eda. \u00a1Oh, don inefable! Con raz\u00f3n dijo el Concilio de Trento que Jesucristo, al instituir este Sacramento, agot\u00f3, por as\u00ed decirlo, todas las riquezas de su divino amor hacia los hombres: <em>Sacramentum hoc instituit, in quo divitias divini sui erga homines amoris velut effudit<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-41\" href=\"#post-55168-footnote-41\">[41]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . Jes\u00fas, al dar todo su ser como alimento para nosotros, dice san Agust\u00edn, ha dado todo lo que pod\u00eda dar como omnipotente; todo lo que sab\u00eda dar como sabi\u00edsimo; ha dado todo lo que pose\u00eda como infinitamente rico<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-42\" href=\"#post-55168-footnote-42\">[42]<\/a><\/sup><\/sup> . Pero \u00bfpor qu\u00e9 hacernos un regalo tan grande? Porque el amor de Jes\u00fas no conoce l\u00edmites. \u00a1Oh, amor incomprensible! Oh, buen Jes\u00fas, te admiro, te doy gracias, te adoro.<\/p>\n<p>3. Lo que impuls\u00f3 a Jesucristo a instituir este divino sacramento fue el gran deseo de unirse estrechamente a nosotros para enriquecernos con gracias y salvar nuestras almas. Para animarnos a recibirlo con frecuencia en la santa comuni\u00f3n, nos hizo grandes promesas. Prometi\u00f3 el para\u00edso a quienes lo recibieran; prometi\u00f3 la vida eterna, una resurrecci\u00f3n gloriosa al final del mundo: <em>\u00abYo soy el pan que descendi\u00f3 del cielo <\/em>\u2014dijo\u2014; <em>quien coma de este pan, que es mi carne, vivir\u00e1 eternamente, y yo lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-43\" href=\"#post-55168-footnote-43\">[43]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> \u00bb. Y para que nadie se negara a acercarse a esta mesa celestial, lleg\u00f3 a amenazar con la muerte eterna a aquellos que se mantuvieran alejados: <em>\u00abEn verdad, en verdad os digo que si no com\u00e9is la carne del Hijo del hombre y no beb\u00e9is su sangre, no tendr\u00e9is vida en vosotros<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-44\" href=\"#post-55168-footnote-44\">[44]<\/a><\/sup><\/sup><\/em>. \u00a1Por favor! <em>Venid a m\u00ed todos, <\/em>contin\u00faa diciendo este tierno Padre,<em> venid a m\u00ed todos los que est\u00e1is cansados y oprimidos, y yo os aliviar\u00e9<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-45\" href=\"#post-55168-footnote-45\">[45]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . Venid vosotros, justos e inocentes, y yo os dar\u00e9 perseverancia; venid tambi\u00e9n vosotros, pecadores, siempre que os arrepint\u00e1is de vuestros pecados y est\u00e9is decididos a no volver a cometerlos, y yo os acoger\u00e9 igualmente como un padre tierno; <em>Venite ad me omnes, et ego reficiam vos. <\/em>\u00bfPodr\u00eda decir m\u00e1s para mostrarnos su deseo de ser recibido en la santa Comuni\u00f3n? Mar\u00eda, que conoce profundamente el coraz\u00f3n de Jes\u00fas, tambi\u00e9n anhela ardientemente ver a sus devotos sentados a menudo a la mesa de los \u00e1ngeles. Despu\u00e9s de su Ascensi\u00f3n al cielo, Ella dio consejo y ejemplo a los primeros cristianos, quienes, siguiendo sus pasos, se acercaban cada d\u00eda a la Santa Comuni\u00f3n; <em>erant perseverantes in communicatione fractionis panis<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-46\" href=\"#post-55168-footnote-46\">[46]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . La Comuni\u00f3n frecuente era el deseo, el sost\u00e9n y el m\u00e1s dulce consuelo de los fieles en tiempos de sangrientas persecuciones. En esta ocasi\u00f3n, la Iglesia les permit\u00eda incluso llevarse a casa en una preciosa cajita una hostia consagrada, para que, en caso de peligro de ser capturados por los verdugos y conducidos al martirio, pudieran comulgar por s\u00ed mismos. Todos los santos siempre han recomendado y frecuentado la Santa Comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>La Santa Iglesia ha estimulado en todo momento a los fieles a comulgar con frecuencia. Estas son las palabras registradas en el Concilio de Trento: \u00abSer\u00eda sumamente deseable que todo cristiano fiel se mantuviera en tal estado de conciencia que pudiera comulgar cada vez que asistiera a la Santa Misa<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-47\" href=\"#post-55168-footnote-47\">[47]<\/a><\/sup><\/sup> \u00bb. Finalmente, el papa Clemente XIII, para animar a los cristianos a acercarse con frecuencia a la confesi\u00f3n y la comuni\u00f3n, concede a todos aquellos que tienen la loable costumbre de confesarse cada semana la indulgencia plenaria cada vez que comulgan.<\/p>\n<p>Si, pues, Jesucristo estableci\u00f3 la comuni\u00f3n para nosotros; si desea ardientemente que la recibamos a menudo; si los primeros cristianos con su ejemplo, si Mar\u00eda con su consejo, si la Iglesia cat\u00f3lica con su autoridad nos animan a la comuni\u00f3n frecuente, \u00bfquerr\u00edamos acaso buscar pretextos para mantenernos alejados de ella?<\/p>\n<p><em>Pr\u00e1ctica<\/em>: Me acercar\u00e9 a menudo a la Santa Comuni\u00f3n, especialmente en las novenas y fiestas de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261162\"><\/a>Ejemplo<\/h2>\n<p>Hacia el a\u00f1o de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo de 552, ocurri\u00f3 en Constantinopla un hecho muy sonado en relaci\u00f3n con la Comuni\u00f3n. En aquella ciudad se sol\u00eda buscar en las escuelas a ni\u00f1os inocentes para que consumieran las sagradas part\u00edculas del Cuerpo de Jesucristo que sobraban de la Comuni\u00f3n de los fieles. Un d\u00eda, por casualidad, se introdujo entre los dem\u00e1s al hijo de un vidriero jud\u00edo. Cuando su padre le pregunt\u00f3 por qu\u00e9 hab\u00eda vuelto a casa m\u00e1s tarde de lo habitual, el ni\u00f1o cont\u00f3 ingenuamente lo que hab\u00eda hecho y comido junto con los ni\u00f1os cristianos. Furioso por ello, el padre se abalanz\u00f3 sobre su hijo, lo at\u00f3 y, sin decir nada a nadie, lo arroj\u00f3 al horno donde se fund\u00eda el vidrio. La madre, ajena a lo sucedido, estaba inquieta y afligida por no ver a su querido hijo, y lo buscaba por toda la ciudad. Despu\u00e9s de tres d\u00edas de b\u00fasquedas infructuosas, regres\u00f3 a casa llorando y gritando desesperadamente, cuando al pasar cerca del horno oy\u00f3 al ni\u00f1o responder a sus gritos desde medio de las llamas. Entre el miedo y la esperanza, corre r\u00e1pidamente, rompe la puerta, pide ayuda y, para sorpresa de todos, saca sano y salvo al afortunado ni\u00f1o. Cuando le preguntaron c\u00f3mo hab\u00eda podido permanecer tanto tiempo ileso de las llamas, respondi\u00f3 que una mujer vestida de p\u00farpura se le acercaba a menudo, llev\u00e1ndole agua para apagar el fuego que le rodeaba y excelente comida para saciar su hambre. Este prodigio conmovi\u00f3 a toda la ciudad. La madre y el hijo abrazaron la religi\u00f3n cat\u00f3lica, y el padre, arrepentido de su delito, fue condenado a muerte por orden del emperador Justiniano<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-48\" href=\"#post-55168-footnote-48\">[48]<\/a><\/sup><\/sup>.<\/p>\n<p>Si Mar\u00eda (que sin duda era aquella mujer vestida de p\u00farpura) prest\u00f3 una ayuda tan extraordinaria a un ni\u00f1o que, sin saber lo que hac\u00eda, hab\u00eda recibido la santa Comuni\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 gracias no conceder\u00e1 a aquellos devotos que, con la debida disposici\u00f3n, se acercan con frecuencia a este divino Sacramento?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><a id=\"post-55168-_Toc242261163\"><\/a>SEXTO D\u00cdA<\/h1>\n<p><em> V. Deus, in adiutorium meum intende.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Domine, ad adiuvandum me festina.<\/em><\/p>\n<p><em> V. Gloria Patri et Filio etc.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Sicut erat etc.<\/em><\/p>\n<p><em> V. Mar\u00eda, Auxilio de los Cristianos,<\/em><\/p>\n<p><em> R. Ora pro nobis.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261164\"><\/a>Pretextos contrarios a la comuni\u00f3n frecuente y ventajas de la misma<\/h2>\n<p>1. El demonio con sus enga\u00f1os y el mundo con sus pretextos son los que alejan a los fieles de la comuni\u00f3n frecuente.<\/p>\n<p>Algunos dicen: <em>Para comulgar con frecuencia hay que ser santo, pero yo no lo soy<\/em>.<\/p>\n<p>Yo respondo: Para comulgar con frecuencia hay que poseer la santidad; pero no la santidad perfecta que se encuentra en los santos m\u00e1s ilustres y en los m\u00e1rtires, sino la que est\u00e1 al alcance de todos los cristianos; esa santidad que consiste en el estado de gracia de Dios, unida a la buena voluntad de huir del pecado y servir a Dios. Dios exige esta santidad a todos, aunque no comulguen con frecuencia; y si no la posees, debes esforzarte por adquirirla. Si ya la posees, eres lo suficientemente santo para acercarte a la comuni\u00f3n; es m\u00e1s, al poseer esta santidad suficiente, debes recibir a menudo a Jesucristo para fortalecerla y aumentarla a\u00fan m\u00e1s en tu alma. A este respecto, y para evitar otros enga\u00f1os, recuerda que la comuni\u00f3n no solo fue establecida por Jesucristo como <em>recompensa <\/em>por las virtudes adquiridas, sino tambi\u00e9n como medio para adquirirlas.<\/p>\n<p>Otro dice: <em>No me atrevo a comulgar sin confesarme primero, y para confesarme cada vez no tengo tiempo.<\/em><\/p>\n<p>A este se le responde: No es necesario confesarse cada vez que se quiere comulgar. Solo hay un caso en el que es obligatorio confesarse antes de recibir la Sagrada Hostia, y es cuando se tiene conciencia de haber cometido un pecado mortal<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-49\" href=\"#post-55168-footnote-49\">[49]<\/a><\/sup><\/sup> . Ahora bien, las almas cristianas que se acercan a menudo a los Santos Sacramentos nunca caen, o muy rara vez, en pecado grave. Para los pecados veniales, la confesi\u00f3n no es necesaria, y para borrarlos basta con hacer un acto de caridad o de contrici\u00f3n, el signo de la Santa Cruz con agua bendita, recitar el <em>Pater noster, <\/em>escuchar devotamente la Santa Misa y cosas similares. Y aunque tuvieras en tu conciencia alg\u00fan pecado leve, no debes angustiarte, porque la Iglesia ha declarado que la Comuni\u00f3n preserva del pecado mortal y borra los pecados veniales: <em>quo liberemur a culpis quotidianis, et a mortalibus praeservemur<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-50\" href=\"#post-55168-footnote-50\">[50]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . Sin embargo, dado que de una confesi\u00f3n bien hecha se reciben tambi\u00e9n muchas gracias y ayudas, ser\u00e1 bueno que nos acerquemos a ella de vez en cuando, cada ocho o quince d\u00edas.<\/p>\n<p>2. Otro dir\u00e1: <em>No siento fervor; m\u00e1s bien, carezco de devoci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>Se responde: Para hacer bien y con fruto la Comuni\u00f3n, incluso frecuente, no es necesario sentir fervor; al contrario, las comuniones hechas en la aridez, pero para complacer a Dios, son las m\u00e1s meritorias. Muchos santos, como san Vicente de Pa\u00fal y santa Teresa, estaban sujetos a la misma falta de fervor y a las distracciones; sin embargo, nunca descuidaron sus pr\u00e1cticas de piedad, especialmente la santa Comuni\u00f3n. Aunque seas tibio, dice san Buenaventura, ac\u00e9rcate con confianza, porque cuanto m\u00e1s enfermo est\u00e9s, m\u00e1s necesitas al m\u00e9dico: <em>Licet tepide, accede fiducialiter, quia quo magis aeger, magis indiges<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-51\" href=\"#post-55168-footnote-51\">[51]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> .<\/p>\n<p>Otros a\u00f1aden: <em>No me atrevo a comulgar a menudo, porque siempre recaigo en los mismos pecados<\/em>.<\/p>\n<p>Pero si te abstienes de acudir a la Comuni\u00f3n, recaer\u00e1s m\u00e1s f\u00e1cilmente, y tal vez en faltas mayores: porque al abstenerte del pan de los fuertes, aumentar\u00e1s cada vez m\u00e1s tu languidez y acabar\u00e1s muriendo por ello. Escucha, pues, lo que dice al respecto san Ambrosio: Pecado todos los d\u00edas, por lo que todos los d\u00edas necesito tomar el remedio: <em>quotidie peco, quotidie remedio indigeo<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-52\" href=\"#post-55168-footnote-52\">[52]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . No hay que olvidar que la comuni\u00f3n, incluso diaria, nos preserva de los pecados mortales, pero no nos hace impecables. Por eso, procuremos tener el coraz\u00f3n alejado de la culpa, una buena voluntad de amar y servir a Dios, y luego no nos turbemos por los defectos cotidianos. La santa comuni\u00f3n nos purificar\u00e1 poco a poco, d\u00e1ndonos tambi\u00e9n la fuerza para evitar gran parte de ellos.<\/p>\n<p>3. Algunos suelen decir: <em>No es necesario comulgar a menudo: la Iglesia lo ordena una vez al a\u00f1o<\/em>.<\/p>\n<p>Escucha la respuesta: Jesucristo, Rey del cielo y de la tierra; Jesucristo, Amor, Deleite de todos los santos, desea que nos comuniquemos a menudo. \u00bfPor qu\u00e9 entonces buscar si esta frecuencia es necesaria o no? \u00bfConoces y amas a Jes\u00fas? Entonces satisface sus deseos.<\/p>\n<p>Es cierto que la Iglesia ordena comulgar al menos una vez al a\u00f1o, pero no proh\u00edbe hacerlo m\u00e1s a menudo, sino que lo desea. F\u00edjate en esa palabra <em>\u00abal menos<\/em>\u00bb, con la que expresa su mandamiento, y comprender\u00e1s mejor su intenci\u00f3n. La Iglesia es como una madre, que sabe que su hijo necesita comer con frecuencia para mantenerse fuerte y no morir, pero no puede obligarlo. \u00bfQu\u00e9 hace entonces? Bajo pena de grave castigo, le obliga a comer al menos una vez de vez en cuando, con la esperanza de que luego le entre el apetito, se anime a comer m\u00e1s a menudo y as\u00ed se mantenga con vida. Por lo tanto, el mandamiento de la comuni\u00f3n anual est\u00e1 hecho para los perezosos y los indolentes.<\/p>\n<p>Debemos imitar a tantos padres y madres de familia, sirvientes y sirvientas, tantos artesanos y campesinos que sudan todo el d\u00eda en sus trabajos; que se levantan temprano por la ma\u00f1ana, van a la iglesia, comulgan, dan las gracias como es debido y luego se van a casa a ocuparse de sus quehaceres sin que nada les perturbe. \u00bfNo podr\u00edamos hacer nosotros tambi\u00e9n lo que hacen ellos?<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 regla puedes seguir para recibir la Comuni\u00f3n? Pregunta esto a tu confesor, que no podr\u00e1 sino darte sabios consejos. Son muy pocos los cristianos a los que no se les puede aconsejar y permitir la Comuni\u00f3n cada semana. San Felipe Neri recomendaba confesarse cada ocho d\u00edas y comulgar incluso m\u00e1s a menudo, seg\u00fan el consejo del director espiritual. La Eucarist\u00eda, dice San Agust\u00edn al respecto, es el pan de cada d\u00eda; rec\u00edbela, pues, cada d\u00eda, para que te beneficie cada d\u00eda. Vive, sin embargo, de tal manera que puedas recibirla cada d\u00eda. Santo Tom\u00e1s a\u00f1ade: \u00abCuando uno sabe por experiencia que la Comuni\u00f3n diaria hace crecer en su coraz\u00f3n el amor a Dios, debe comulgar cada d\u00eda\u00bb<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-53\" href=\"#post-55168-footnote-53\">[53]<\/a><\/sup><\/sup>.<\/p>\n<p>As\u00ed lo hac\u00eda tambi\u00e9n la Sant\u00edsima Virgen despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n de su Hijo al cielo. Ella escuchaba todos los d\u00edas la Santa Misa, que en su mayor parte le dec\u00eda el ap\u00f3stol Juan, y de sus manos recib\u00eda luego a su amado Jes\u00fas.<\/p>\n<p><em>Pr\u00e1ctica<\/em>. &#8211; Fijar\u00e9 algunos d\u00edas de la semana o del mes para hacer la Santa Comuni\u00f3n en honor a Mar\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261165\"><\/a>Ejemplo<\/h2>\n<p>Son innumerables las gracias obtenidas al hacer una novena en honor a Mar\u00eda Auxiliadora y al acercarse a la Santa Comuni\u00f3n para hacerla m\u00e1s agradable y eficaz. He aqu\u00ed un hecho que el e e prueba con evidencia. El 8 de agosto de 1858 escrib\u00edan desde Carignano lo siguiente: \u00abHab\u00edan pasado ya cinco meses desde que mi madre sufr\u00eda de dolores de cabeza muy agudos. A veces se sent\u00eda tan oprimida que, al perder el uso de sus facultades intelectuales, permanec\u00eda delirante. En ese miserable estado, ora lloraba, ora suspiraba; ora nos invitaba a los de casa a ayudarla con alg\u00fan consuelo. No quedaba m\u00e1s remedio que recurrir con confianza a Mar\u00eda Auxiliadora, como hab\u00edan hecho otros parientes y amigos nuestros. Por lo tanto, decidimos hacer una novena, que comenzamos r\u00e1pidamente acerc\u00e1ndonos a los santos sacramentos de la confesi\u00f3n y la comuni\u00f3n. Esto sucedi\u00f3 el 24 de junio. A partir de ese d\u00eda, mi madre mejor\u00f3 tanto que se pod\u00eda decir que estaba curada. La novena a\u00fan no hab\u00eda terminado y ella ya hab\u00eda recuperado la salud por completo. Invitado por mi madre, mi familia, mis vecinos y otras personas sabias y autorizadas, me apresuro a expresar la gratitud com\u00fan al Se\u00f1or con este relato, rogando que se publique, para que se conozca y se invoque en todas partes el poder de Mar\u00eda Auxiliadora de los cristianos<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-54\" href=\"#post-55168-footnote-54\">[54]<\/a><\/sup><\/sup> .<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><a id=\"post-55168-_Toc242261166\"><\/a>S\u00c9PTIMO D\u00cdA<\/h1>\n<p><em> V. Deus, in adiutorium meum intende.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Domine, ad adiuvandum me festina.<\/em><\/p>\n<p><em> V. Gloria Patri etc.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Sicut erat etc.<\/em><\/p>\n<p><em> V. Mar\u00eda, Auxilio de los Cristianos,<\/em><\/p>\n<p><em> R. Ora pro nobis.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261167\"><\/a>La Santa Misa<\/h2>\n<p>1. \u00bfQuieres saber, oh devoto cristiano, qu\u00e9 es la Misa? La Santa Misa es la acci\u00f3n m\u00e1s grande que se puede realizar en este mundo; es el acto m\u00e1s sublime y excelente en s\u00ed mismo, el m\u00e1s agradable a Dios, el m\u00e1s ventajoso para nosotros. La Misa es la continuaci\u00f3n y la renovaci\u00f3n de lo que Jesucristo hizo en la \u00faltima cena, cuando con su palabra omnipotente cambi\u00f3 el pan en su Cuerpo y el vino en su Precios\u00edsima Sangre. Jes\u00fas, en la v\u00edspera de su muerte, celebr\u00f3 con sus ap\u00f3stoles la primera Misa, con la orden de que se renovara hasta el fin del mundo: <em>Hoc facite in meam commemorationem. <\/em>La Santa Misa, adem\u00e1s de ser una continuaci\u00f3n y renovaci\u00f3n del maravilloso prodigio obrado en aquella memorable noche, es tambi\u00e9n la continuaci\u00f3n y renovaci\u00f3n del sacrificio de la cruz, que Jesucristo hizo de todo s\u00ed mismo para apaciguar la justicia divina, indignada contra nosotros, para cerraros el infierno y abrirnos las puertas del Para\u00edso. S\u00ed, all\u00ed, sobre el altar, est\u00e1 el mismo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Jesucristo, hecho presente por las palabras de la consagraci\u00f3n pronunciadas por el sacerdote sobre el pan y el vino; y all\u00ed, al igual que en el Calvario, Jes\u00fas se encuentra en actitud de v\u00edctima que se ofrece al Padre Eterno por nuestra salvaci\u00f3n. Una sola diferencia, no en la sustancia, sino solo en la forma, hay entre el sacrificio de la cruz y el del altar, y es que aquel fue sangriento, es decir, con derramamiento de sangre, y este es incruento, es decir, sin derramamiento de sangre. Pero la v\u00edctima es la misma, y el valor es igual. Por lo tanto, al celebrar la Santa Misa se representa lo que todo Jerusal\u00e9n vio ya el Viernes Santo, lo que vieron los jud\u00edos; lo que, en medio de tantos espasmos, contempl\u00f3 al pie de la cruz Mar\u00eda dolorida; lo que oscureci\u00f3 el sol, hizo temblar la tierra y partir las monta\u00f1as; en definitiva, lo que nos cerr\u00f3 el infierno y nos abri\u00f3 las puertas del Para\u00edso, es decir, Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, muerto en la cruz por nuestra salvaci\u00f3n. \u00a1Oh! \u00bfQui\u00e9n puede explicar la excelencia de la Misa? Ni siquiera los \u00e1ngeles son capaces de hacerlo, y callan llenos de reverencia.<\/p>\n<p>2. Siendo el sacrificio de la Misa id\u00e9ntico al de la cruz, se deduce que una sola Misa rinde a Dios una reverencia, una alabanza, una gloria superior a todas las reverencias, honores y alabanzas que le han sido y le ser\u00e1n rendidos por los \u00e1ngeles del cielo y por los hombres sobre la tierra hasta el fin del mundo . Hace ya seis mil a\u00f1os que hay en el mundo almas piadosas y santas. \u00bfQui\u00e9n puede decir el honor que estas han rendido a Dios en tanto tiempo con sus adoraciones? Han pasado m\u00e1s de mil ochocientos a\u00f1os desde que Jesucristo abri\u00f3 las puertas del cielo e introdujo en \u00e9l las almas de los justos primitivos, y desde entonces sigue recogiendo cada d\u00eda a los buenos que fallecen en esta vida. \u00a1Cu\u00e1ntas alabanzas habr\u00e1n rendido ya a Dios todos estos esp\u00edritus bienaventurados! Sumemos tambi\u00e9n los homenajes, las alabanzas y las adoraciones que ya han rendido y seguir\u00e1n rindiendo a Dios los nueve coros de los esp\u00edritus celestiales, los querubines, los serafines, las virtudes, los principados, las potestades, los tronos, las dominaciones, los arc\u00e1ngeles y los \u00e1ngeles; a\u00f1adamos tambi\u00e9n las alabanzas de todos los santos que han existido y existir\u00e1n, de los patriarcas, los profetas, los ap\u00f3stoles, los m\u00e1rtires, los confesores, las v\u00edrgenes y todos los justos. \u00a1Qu\u00e9 honor tan sublime! \u00a1Qu\u00e9 gloria tan inmensa para Dios! Y, sin embargo, superior a todo esto es el honor y la gloria que se rinde a Dios, incluso con una sola misa. \u00bfY por qu\u00e9? Porque todos estos esp\u00edritus angelicales, todos estos santos, al ser criaturas finitas, el honor que rinden a Dios con sus adoraciones y alabanzas no puede traspasar los l\u00edmites de lo creado y de lo finito; en cambio, en la santa misa, quien adora, honra y glorifica a Dios es Jesucristo, Dios mismo, y por eso el honor y la gloria que le rinde tienen un valor infinito. \u00a1Oh! Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 temer si no sabemos alabar y honrar a Dios con nuestras oraciones como es debido? Celebremos o al menos escuchemos devotamente la Santa Misa, y estaremos seguros de honrar y glorificar a Dios, tal y como exige nuestro deber y su infinita Majestad.<\/p>\n<p>3. Pero si, por una parte, la Santa Misa rinde a Dios un honor infinito, por otra nos aporta todo tipo de bienes. Es el canal misterioso por el cual Jesucristo nos aplica los frutos de su pasi\u00f3n y de su muerte, y nos comunica todas las gracias que nos ha merecido; es el arco de paz que apacigua la ira de Dios; es la llave de oro que nos abre los tesoros de toda bendici\u00f3n celestial: <em>omni benedictione coelesti et gratia repleamur, <\/em>como expresa la Iglesia en la celebraci\u00f3n de la Santa Misa. El sacrificio de la Misa es propiciatorio, es decir, nos hace propicios a Dios, aunque est\u00e9 indignado por nuestros pecados, y hace que le caigan de las manos, por as\u00ed decirlo, los rayos que ya estaba a punto de descargar sobre nuestras cabezas. \u00a1Cu\u00e1ntos pecadores recibieron el don de la penitencia y la conversi\u00f3n por haber celebrado o escuchado devotamente la Santa Misa! Con raz\u00f3n nos ense\u00f1a la Iglesia que, apaciguado Dios por la Santa Misa y concediendo la gracia y el don de la penitencia, perdona los delitos y los pecados, incluso los m\u00e1s graves: <em>Huius quippe oblatione placatus Dominus, et gratiam et donum poenitentiae concedens, crimina et peccata, etiam ingentia, dimittit<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-55\" href=\"#post-55168-footnote-55\">[55]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> . Para los justos, adem\u00e1s de las faltas veniales, el sacrificio del altar perdona tambi\u00e9n la pena temporal debida a sus pecados.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la Santa Misa no solo nos procura bienes espirituales, sino tambi\u00e9n temporales, cuando benefician a la salud del alma. <em>Per auditionem Missae, <\/em>dice san Gregorio Magno, <em>homo liberatur a multis malis et periculis. <\/em>Por lo tanto, por este santo sacrificio se obtiene la salud de los enfermos, la ayuda oportuna de los pobres abandonados, el alejamiento de los males que continuamente asolan nuestra vida de todo tipo de afligidos. San Agust\u00edn relata muchos favores temporales obtenidos en su \u00e9poca por medio de la Misa, y a\u00f1ade que quien la escucha con devoci\u00f3n no perecer\u00e1 de mala muerte: <em>Qui Missam devote audierit, subitanea morte non peribit. <\/em>Y san Leonardo de Porto Maurizio exclama: \u00abCreo que si no fuera por la Santa Misa, el mundo ya se habr\u00eda hundido por sus iniquidades. La Misa es ese poderoso apoyo que lo mantiene en pie<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-56\" href=\"#post-55168-footnote-56\">[56]<\/a><\/sup><\/sup> \u00bb.<\/p>\n<p>Este sacrosanto sacrificio beneficia tambi\u00e9n a las almas del purgatorio; es m\u00e1s, es el medio m\u00e1s eficaz para aliviar sus penas, acortar el tiempo de su exilio e introducirlas m\u00e1s pronto en el reino bienaventurado<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-57\" href=\"#post-55168-footnote-57\">[57]<\/a><\/sup><\/sup> . Por lo tanto, haremos algo muy grato a Mar\u00eda si, al escuchar a menudo la Santa Misa, aplicamos sus m\u00e9ritos a las almas del purgatorio, que en su vida mortal fueron m\u00e1s devotas que esta augusta Reina del cielo.<\/p>\n<p><em>Pr\u00e1ctica<\/em>. &#8211; Escuchar\u00e9 devotamente la Santa Misa todos los d\u00edas festivos, y tambi\u00e9n los d\u00edas laborables, si los deberes de mi estado lo permiten.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261168\"><\/a>Ejemplo<\/h2>\n<p>En el a\u00f1o 1868, una se\u00f1ora de Mil\u00e1n sufri\u00f3 un ataque de par\u00e1lisis que la dej\u00f3 al borde de la muerte, con la amenaza de nuevos ataques. Reducida as\u00ed al extremo de la vida, sus familiares, animados por otros hechos que hab\u00edan o\u00eddo narrar, y sin esperar ya consuelo de los medios humanos, recurrieron a la ayuda del Cielo, a la protecci\u00f3n de Mar\u00eda, Auxilio de los cristianos. Con este fin, se solicitaron las oraciones especiales que se suelen hacer en casos graves en la iglesia de Mar\u00eda Auxiliadora en Tur\u00edn y se decidi\u00f3 que al d\u00eda siguiente se celebrar\u00eda all\u00ed la Santa Misa por la enferma en el altar dedicado a ella. Hacia las siete de la ma\u00f1ana comenz\u00f3 la Santa Misa en Tur\u00edn, y los familiares y amigos de la enferma se arrodillaron alrededor de su lecho con la intenci\u00f3n de unirse al sacerdote celebrante y escuchar la Santa Misa desde lejos. Rezaban para que la pobre enferma se recuperara al menos lo suficiente como para poder recibir los Santos Sacramentos. Su oraci\u00f3n lleg\u00f3 al trono de Dios. Hacia las siete y media, justo en el momento en que terminaba la Santa Misa, la enferma volvi\u00f3 en s\u00ed, abri\u00f3 los ojos, recuper\u00f3 el habla, comenz\u00f3 a mover el brazo paralizado, luego la pierna y, finalmente, todo el cuerpo. Al principio, los presentes temieron que se tratara de un esfuerzo moment\u00e1neo de la naturaleza o un signo de delirio. Pero su temor se transform\u00f3 r\u00e1pidamente en una alegr\u00eda viv\u00edsima cuando la enferma se sent\u00f3 en la cama y dijo claramente: \u00abEstoy completamente curada\u00bb. Entonces pidi\u00f3 sus vestidos y, esa misma ma\u00f1ana, se levant\u00f3, fue a la iglesia para dar gracias a Dios y a su Sant\u00edsima Madre y para comulgar. La afortunada se\u00f1ora escribi\u00f3 ella misma el relato de este hecho y termina con las siguientes palabras: \u00abDeseo que se d\u00e9 la mayor publicidad a este hecho, para que todo el mundo conozca la gracia que obtuve de Mar\u00eda Auxiliadora, y as\u00ed sea cada vez m\u00e1s invocado y bendecido su santo Nombre\u00bb<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-58\" href=\"#post-55168-footnote-58\">[58]<\/a><\/sup><\/sup> .<\/p>\n<p><em>N. B. Mientras imprimimos este librito, nos llega una carta del p\u00e1rroco de Arosio, pueblo de Lombard\u00eda, que se refiere a este asunto. Su contenido es el siguiente.<\/em><\/p>\n<p>Arosio, 23 de marzo de 1870.<\/p>\n<p>Disc\u00falpeme, se\u00f1or Director, si me atrevo a escribirle esta carta para darle la buena noticia de mi curaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El d\u00eda 29 de este mes se cumplir\u00e1 un a\u00f1o desde que me vi repentinamente afectado por una enfermedad que me priv\u00f3 de todos los sentidos, que los m\u00e9dicos consideraron mortal desde los primeros d\u00edas y que, seg\u00fan dec\u00edan, solo un milagro podr\u00eda curar. Pero una persona, nada m\u00e1s conocer mi desgracia, se apresur\u00f3 a darle noticia de mi caso, rog\u00e1ndole que me recordara en las oraciones que se hacen en la iglesia de Mar\u00eda Auxiliadora y que celebrara all\u00ed una misa en su honor y gloria, para obtener de Dios las gracias que tanto necesitaba. Ella asumi\u00f3 las tareas que le fueron encomendadas y, al tercer d\u00eda de mi enfermedad, durante la celebraci\u00f3n de la Santa Misa, comenc\u00e9 a dar se\u00f1ales de vida exclamando: \u00ab\u00a1Oh, Mar\u00eda! \u00a1He aqu\u00ed el milagro!\u00bb. As\u00ed me lo dijo mi coadjutor, que estaba a mi lado. Desde entonces, las cosas fueron siempre bien, por lo que ahora puedo decir que estoy curado y puedo celebrar la Santa Misa. Di gracias y sigo dando gracias a Dios Todopoderoso, bueno y misericordioso, por el precioso don de la salud que me ha concedido. He dado gracias a Mar\u00eda Auxiliadora de los Cristianos y a todos los buenos que rezaron por m\u00ed. Gracias a todos. \u00a1Gracias todos los d\u00edas de mi vida!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><a id=\"post-55168-_Toc242261169\"><\/a>OCTAVO D\u00cdA<\/h1>\n<p><em> V. Deus, in adiutorium meam intende.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Domine, ad adiuvandum me festina.<\/em><\/p>\n<p><em> V. Gloria Patri etc.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Sicut erat etc.<\/em><\/p>\n<p><em> V. Mar\u00eda, Auxilio de los Cristianos,<\/em><\/p>\n<p><em> R. Ora pro nobis.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261170\"><\/a>Honrar a Jes\u00fas Sacramentado en las solemnidades, en las procesiones, en el acompa\u00f1amiento del Santo Vi\u00e1tico y en las visitas a la iglesia<\/h2>\n<p>1. Para honrar a Jes\u00fas en el Sant\u00edsimo Sacramento, la Santa Iglesia celebra a lo largo del a\u00f1o grandes solemnidades, como la del Jueves Santo y, especialmente, la del <em>Corpus Domini <\/em>con octava, y tambi\u00e9n las <em>Cuarenta Horas<\/em>. En estos d\u00edas se esfuerza por honrar a su celestial Esposo y desea rendirle todo el honor y la gloria que le son debidos. Pero, como madre piadosa, invita a todos sus hijos a unirse a ella, para que sea mayor el homenaje que se quiere rendir a la divina Majestad expuesta en este augusto Sacramento. La Iglesia adorna en esos d\u00edas los templos y los altares con los ornamentos m\u00e1s ricos; quema los inciensos m\u00e1s agradables; multiplica las luces y las l\u00e1mparas. Pero sabe, por otra parte, que para Jes\u00fas los ornamentos m\u00e1s bellos son las almas en gracia, los inciensos m\u00e1s agradables son sus oraciones, las luces y las l\u00e1mparas m\u00e1s resplandecientes son los corazones que laten de amor hacia Jes\u00fas. Por lo tanto, cristianos, para corresponder a los deseos y exhortaciones maternales de la Santa Iglesia, debemos unirnos para honrar y adorar a Jes\u00fas de la mejor manera posible, y mostrar cu\u00e1nta veneraci\u00f3n y amor hay en nuestro coraz\u00f3n hacia \u00c9l. Las solemnidades del SS. Sacrameno son para Jes\u00fas lo que son las festividades para los pr\u00edncipes temporales. En las fiestas de un pr\u00edncipe de la tierra, observa lo que hacen los buenos s\u00fabditos; mira los actos de reverencia que le prestan. La alegr\u00eda y el entusiasmo se manifiestan entre ellos especialmente en la capital y alrededor del palacio real. \u00bfY nosotros, por nuestra parte, haremos menos por Jes\u00fas, Rey de reyes, Pr\u00edncipe del Cielo y de la tierra, nuestro amigo, nuestro hermano, nuestro padre? Ser\u00eda una falta demasiado grave y deshonrosa para un cristiano, demasiado dolorosa para el coraz\u00f3n de Jes\u00fas, tan amable.<\/p>\n<p>Por eso, en estos d\u00edas solemnes, acudamos a adorarlo ante su trono y, por la ma\u00f1ana, procuremos recibirlo en nuestro coraz\u00f3n por medio de la Santa Comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Adem\u00e1s de las solemnidades, hay otras circunstancias en las que se puede honrar a Jes\u00fas Sacramentado, como cuando se celebran procesiones solemnes o se lleva como vi\u00e1tico a los enfermos. Por lo tanto, un buen cristiano debe preocuparse por acompa\u00f1arlo y hacerle cortejo. S\u00ed, acompa\u00f1\u00e9mosle con gusto en las procesiones, que son como sus triunfos en este mundo, y un\u00e1monos devotamente a los \u00e1ngeles que le rodean. Acompa\u00f1\u00e9mosle tambi\u00e9n cuando, lleno de bondad, es llevado por las manos de su ministro a visitar a sus amigos enfermos, para consolarlos en sus penas y ayudarles en el gran paso de la eternidad<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-59\" href=\"#post-55168-footnote-59\">[59]<\/a><\/sup><\/sup> . En un reino, aquellos que est\u00e1n destinados a acompa\u00f1ar al pr\u00edncipe en sus viajes y visitas se consideran muy honrados. \u00bfPor qu\u00e9 no haremos lo mismo con el Rey del cielo? Imitemos a los dos disc\u00edpulos de Ema\u00fas. Estos acompa\u00f1aron a Jes\u00fas durante un buen trecho del camino, conversando con \u00c9l en santas conversaciones, escuchando con atenci\u00f3n y placer sus palabras, aunque no lo conoc\u00edan. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s habr\u00edan hecho si desde el principio lo hubieran visto como su buen Maestro<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-60\" href=\"#post-55168-footnote-60\">[60]<\/a><\/sup><\/sup> ? Los que acompa\u00f1an devotamente a Jes\u00fas en el Sacramento imitan desde ahora ese glorioso coro de v\u00edrgenes, visto por san Juan, que en el cielo siguen al Cordero divino dondequiera que va: <em>sequuntur Agnum quocumque ierit<\/em><sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-61\" href=\"#post-55168-footnote-61\">[61]<\/a><\/sup><\/sup> .<\/p>\n<p>3. Pero no basta con mostrarnos devotos de Jes\u00fas en el Sacramento en sus solemnidades, acompa\u00f1arlo cuando se mueve para bendecir nuestras casas o consolar a los enfermos. Tambi\u00e9n debemos ir a rendirle homenaje en las iglesias, donde nos espera d\u00eda y noche. \u00c9l podr\u00eda haberse dejado presente solo en la Hostia durante la Santa Misa, o en el momento en que vamos a recibirlo en la Comuni\u00f3n; pero no; quiso estar continuamente en nuestras iglesias, para que, como hacia una madre tierna , pudi\u00e9ramos correr a sus brazos, si fuera posible, en todo momento; \u00c9l est\u00e1 all\u00ed para prodigarnos las gracias m\u00e1s se\u00f1aladas; en definitiva, est\u00e1 all\u00ed para atraernos a su amor en la tierra y luego tenernos con \u00c9l en el Para\u00edso. Vayamos, pues, a visitarlo a menudo. Los amigos del mundo encuentran tanta alegr\u00eda entre ellos, que a veces pierden d\u00edas enteros para estar juntos. \u00bfY por qu\u00e9 no vamos a encontrar unas horas al d\u00eda para entretenernos con el mejor de los amigos? \u00a1Oh, cu\u00e1n dulce es la compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas! Mar\u00eda y Jos\u00e9 lo experimentaron antes que nadie. En compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas saboreaban el Para\u00edso; y, por el contrario, se sumieron en la m\u00e1s afligida desolaci\u00f3n durante los tres d\u00edas en que \u00e9l se mantuvo oculto de ellos: <em>\u00abEcce, <\/em>le dijo Mar\u00eda, <em>pater tuus et ego dolentes quaerebamus te<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-62\" href=\"#post-55168-footnote-62\">[62]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> \u00bb. \u00bfQui\u00e9n puede expresar la alegr\u00eda que sinti\u00f3 san Juan en la \u00faltima cena, cuando, en compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, m\u00e1s a\u00fan, cerca de \u00c9l, pudo apoyar su cabeza sobre su divino pecho, como un ni\u00f1o en el seno de su madre? \u00ab<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-63\" href=\"#post-55168-footnote-63\">[63]<\/a><\/sup><\/sup> \u00bb. Pues bien, similar a esa es la alegr\u00eda que se siente al estar en compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en el Sacramento. De hecho, todos los santos siempre han encontrado en ello los m\u00e1s exquisitos consuelos. A san Luis Gonzaga, debido a su delicada salud, se le hab\u00eda prohibido permanecer ante Jes\u00fas Sacramentado. El joven santo obedec\u00eda, pero cuando ten\u00eda que pasar ante el Sacramento sent\u00eda una fuerza tan grande que le empujaba a detenerse, que se ve\u00eda obligado a romper en esta oraci\u00f3n: Oh <em>Jes\u00fas, d\u00e9jame ir, d\u00e9jame ir.<\/em> San Francisco Javier, cuando estaba en la India, despu\u00e9s de pasar el d\u00eda ayudando a las almas, pasaba gran parte de la noche ante el Sant\u00edsimo Sacramento, donde encontraba su descanso, es m\u00e1s, el para\u00edso anticipado. Lo mismo hac\u00eda san Juan Francisco Regis, que cuando encontraba la iglesia cerrada se consolaba permaneciendo arrodillado ante la puerta, incluso con fr\u00edo, viento y lluvia. &#8211; \u00a1Cu\u00e1ntas almas buenas encuentran hoy en d\u00eda el m\u00e1s dulce placer en permanecer horas ante el Sant\u00edsimo Sacramento! Un d\u00eda se le pregunt\u00f3 a un piadoso joven por qu\u00e9 iba tan a menudo a la iglesia y pasaba all\u00ed la mayor parte de su tiempo libre. \u00c9l respondi\u00f3: \u00abEn la iglesia est\u00e1 Jes\u00fas, est\u00e1 el Para\u00edso; por eso prefiero estar en el Para\u00edso que en cualquier otro lugar<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-64\" href=\"#post-55168-footnote-64\">[64]<\/a><\/sup><\/sup> \u00bb. \u00a1Oh, s\u00ed, Jes\u00fas m\u00edo, t\u00fa junto con Mar\u00eda Auxiliadora ser\u00e9is de ahora en adelante mi \u00fanico Bien, mi \u00fanica Deleite!<\/p>\n<p><em>Pr\u00e1ctica<\/em>. &#8211; Me llevar\u00e9 a acompa\u00f1ar devotamente al Sant\u00edsimo Sacramento y a visitarlo a menudo en las iglesias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261171\"><\/a>Ejemplo<\/h2>\n<p>El nombre de Mar\u00eda Auxiliadora resuena ahora glorioso incluso en los pa\u00edses m\u00e1s lejanos. China es uno de ellos. Parece realmente que Dios quiere atraer hacia s\u00ed al mundo entero mediante los prodigios obrados en favor de los infieles por intercesi\u00f3n de su divina Madre. Esto es lo que se lee en <em>el Museo de las Misiones Cat\u00f3licas de Tur\u00edn<\/em><sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-65\" href=\"#post-55168-footnote-65\">[65]<\/a><\/sup><\/sup> : \u00abLa Sant\u00edsima Virgen, siempre propicia hacia quienes la rezan, demuestra agradar m\u00e1s cuando se la invoca con el t\u00edtulo de Mar\u00eda Auxiliadora. He aqu\u00ed dos hechos que demuestran cu\u00e1n poderosa es la intercesi\u00f3n de Mar\u00eda invocada bajo este t\u00edtulo. Una mujer cristiana llevaba mucho tiempo paral\u00edtica de un brazo, hab\u00eda utilizado todos los medios prescritos por los m\u00e9dicos, pero sin obtener ning\u00fan alivio para su mal. El a\u00f1o pasado, con motivo de la inauguraci\u00f3n de la capilla de Zoo-Sai, el marido de esta pobre enferma hizo all\u00ed una peregrinaci\u00f3n en su nombre, mientras ella comenzaba en casa una novena con la misma intenci\u00f3n. Su esperanza no fue defraudada, ya que al cabo de los nueve d\u00edas se encontr\u00f3 inmediatamente mejor y, en poco tiempo, perfectamente curada. Otra cristiana llevaba varias semanas sin poder ingerir ning\u00fan alimento. En el mes de mayo hizo una peregrinaci\u00f3n a la capilla de Zoo-Sai en honor a Mar\u00eda y, nada m\u00e1s escuchar la misa y comulgar, recuper\u00f3 las fuerzas perdidas y pudo alimentarse abundantemente. A partir de entonces, su estado mejor\u00f3 cada d\u00eda m\u00e1s, hasta gozar de una excelente salud<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-66\" href=\"#post-55168-footnote-66\">[66]<\/a><\/sup><\/sup> .<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><a id=\"post-55168-_Toc242261172\"><\/a>NOVENO D\u00cdA<\/h1>\n<p><em> V. Deus, in adiutorium meum intende.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Domine, ad adiuvandum me festina.<\/em><\/p>\n<p><em> V. Gloria Patri etc.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Sicut erat etc.<\/em><\/p>\n<p><em> V. Mar\u00eda, Auxilium Christianorum,<\/em><\/p>\n<p><em> R. Ora pro nobis.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261173\"><\/a>Consuelos del devoto de Mar\u00eda en el momento de la muerte<\/h2>\n<p>1. Uno de los medios m\u00e1s seguros para obtener una buena muerte es la devoci\u00f3n a Mar\u00eda. Mar\u00eda, en el momento de la muerte, consuela a sus devotos alivi\u00e1ndolos de sus males, los consuela liber\u00e1ndolos de sus temores; los consuela infundiendo en sus corazones una exquisita dulzura.<\/p>\n<p>T\u00fa sabes, oh devoto cristiano, que Mar\u00eda es una madre muy tierna, una madre que nos ha dado Jes\u00fas en un exceso de amor por nosotros. Por eso, Ella siempre nos asiste amorosamente en todos los acontecimientos de la vida, nos defiende de tantos peligros del alma y del cuerpo. Pero si Mar\u00eda protege a sus devotos durante la vida, mucho m\u00e1s los protege cuando los ve cerca del gran paso de la eternidad. \u00a1Oh! Entonces, con la debida proporci\u00f3n, Ella hace con ellos lo que hace una buena madre con su hijo enfermo. Esta madre terrenal lo asiste durante el d\u00eda, lo vela por la noche, lo acaricia, busca por todos los medios posibles aliviar su mal y, si pudiera, morir\u00eda ella misma para salvarle la vida. Ahora bien, si una madre terrenal muestra tanta solicitud por su hijo enfermo, \u00bfqu\u00e9 no har\u00e1 Mar\u00eda, la madre m\u00e1s amorosa y tierna, por sus devotos? Oh, s\u00ed, no solo por el alma, sino tambi\u00e9n por el cuerpo, Ella los asiste, los alivia, los consuela en ese momento terrible. Si las enfermedades no fueran un medio de salud y m\u00e9ritos, si la muerte misma no fuera una condici\u00f3n necesaria para entrar en el Cielo, oh, no, ning\u00fan devoto de Mar\u00eda enfermar\u00eda jam\u00e1s, ni morir\u00eda. Pero esto no puede suceder, porque habiendo padecido y muerto el mismo Hijo de Dios, habiendo sufrido y muerto la misma Mar\u00eda, es necesario que al final tambi\u00e9n sus devotos padezcan y mueran. Pero su muerte es m\u00e1s bien un sue\u00f1o muy dulce, porque est\u00e1 libre de angustia y llena de alegr\u00eda.<\/p>\n<p>2. <em>Las cosas que suelen angustiar a un moribundo son especialmente tres: los pecados de la vida pasada; los ataques de los enemigos presentes; y la inminente comparecencia ante el tribunal divino. <\/em>Estas tres causas de temor no pueden darse en un devoto de Mar\u00eda. No pueden afligirlo los pecados de la vida pasada, porque, habiendo sido sinceramente devoto de Mar\u00eda, los ha confesado y, por su poderosa intercesi\u00f3n, ha obtenido sin duda el perd\u00f3n total. Ella misma lo revel\u00f3 a santa Br\u00edgida con estas palabras: \u00abPor mucho que alguien haya pecado, si vuelve a m\u00ed con verdadera enmienda, estoy dispuesta a recibirlo. Yo no miro los pecados que lleva, sino solo si viene con buena voluntad; porque soy llamada, y verdaderamente soy, la Madre de la misericordia\u00bb. \u00a1Oh! Convenz\u00e1monos de que no sin raz\u00f3n Mar\u00eda es proclamada por la Iglesia Virgen dulce, clemente y piadosa, o <em>clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria; <\/em>no sin raz\u00f3n es invocada Refugio de los pecadores; <em>Refugium peccatorum. <\/em>Mar\u00eda es ese arca feliz, donde quien se refugia, dice san Bernardo, no sufrir\u00e1 el naufragio de la perdici\u00f3n eterna: <em>Arca in qua naufragium evadimus. <\/em>La devoci\u00f3n a Mar\u00eda, proclama san Bernardo, es un signo cert\u00edsimo de la salvaci\u00f3n eterna: <em>certissimum signum salutis aeternae<\/em><sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-67\" href=\"#post-55168-footnote-67\">[67]<\/a><\/sup><\/sup> . Y san Alfonso de Ligorio repet\u00eda a menudo: <em>\u00abSi soy devoto de Mar\u00eda, estoy seguro del Para\u00edso<\/em>\u00bb. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s? El poder y la bondad de Mar\u00eda, dice santa Br\u00edgida, es tan grande que obtendr\u00eda el perd\u00f3n incluso para Lucifer, si este fuera capaz de recomendarse a ella. \u00bfQu\u00e9 puede temer, pues, un devoto suyo, aunque haya sido pecador? Si en el momento de la muerte tuviera alguna raz\u00f3n justa para temer, Mar\u00eda sabr\u00e1 proporcionarle el medio para arreglar bien las cuentas de su alma; y si vanos temores vinieran a asaltar su coraz\u00f3n, Ella sabr\u00e1 disiparlos e infundirle en su lugar la m\u00e1s dulce confianza. Se ha visto a grandes pecadores morir tan contentos, como si hubieran sido \u00e1ngeles de inocencia durante su vida . \u00bfY por qu\u00e9? Porque, habiendo vuelto a Dios por medio de Mar\u00eda, continuaron despu\u00e9s mostr\u00e1ndose como sus verdaderos y devotos hijos.<\/p>\n<p>Ni siquiera el devoto de Mar\u00eda podr\u00e1 sentirse angustiado por los ataques de los enemigos presentes. Es cierto, como dice san Juan Ap\u00f3stol, que el demonio vendr\u00e1 a nosotros en el momento de la muerte con gran ira, sabiendo que le queda poco tiempo: <em>descendit ad vos diabolus habens iram magnam, sciens quod modicum tempus habet<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-68\" href=\"#post-55168-footnote-68\">[68]<\/a><\/sup><\/sup><\/em> ; pero a nuestro lado encontrar\u00e1 a Mar\u00eda, de cuya presencia, aterrorizado, tendr\u00e1 que alejarse. El devoto de Mar\u00eda, que durante su vida sol\u00eda encomendarse a ella, al llegar al final se lanzar\u00e1 con mayor confianza a sus amorosos brazos, como un ni\u00f1o en brazos de su madre. Y si Mar\u00eda est\u00e1 con nosotros, dice san Antonino, \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 estar contra nosotros? \u00a1Oh, s\u00ed! \u00a1En el seno de esta Madre amable nos dormiremos pl\u00e1cidamente para despertar con ella en el cielo!<\/p>\n<p>Ni siquiera al devoto de Mar\u00eda en el momento de la muerte le causar\u00e1 pena la inminente comparecencia ante el divino Juez. Porque el Juez es el mismo Hijo de Mar\u00eda, y Mar\u00eda ante el divino tribunal es la abogada de sus devotos: <em>Advocata nostra<\/em>. Ciertamente, Jesucristo nunca condenar\u00e1 a un alma patrocinada por Mar\u00eda, su querida madre.<\/p>\n<p>3. Expulsada, pues, del lecho de muerte toda causa de temor, solo habr\u00e1 lugar para la alegr\u00eda. S\u00ed, Mar\u00eda, con sus bondades, sabr\u00e1 desde ese momento hacer disfrutar a su devoto de una muestra del Para\u00edso. No es raro que, en el momento de la muerte, Mar\u00eda consuele a sus devotos mostr\u00e1ndose visiblemente ante ellos. As\u00ed lo sent\u00edan san Buenaventura, san Carlos Borromeo, san Alfonso y muchos otros. Lo cierto de esto lo experimentaron, entre otros, santa Clara, san Felipe Neri, san F\u00e9lix Capuchino, santa Teresa, san Pedro de Alc\u00e1ntara y san Juan de Dios. Este \u00faltimo esperaba en la muerte, con filial confianza, una visita de Mar\u00eda, su tierna madre, y al no verla aparecer, ya se aflig\u00eda un poco, cuando de repente Mar\u00eda se le apareci\u00f3 con semblante paradis\u00edaco y le dijo: \u00abOh, Juan, no es mi costumbre abandonar a mis devotos en esta hora: <em>Ioannes, non est meum in hac hora meos devotos derelinquere\u00bb. <\/em>Poco despu\u00e9s, el santo exhal\u00f3 su alma en los brazos de Aquella a quien tanto hab\u00eda amado en vida<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-69\" href=\"#post-55168-footnote-69\">[69]<\/a><\/sup><\/sup><\/p>\n<p>Pero aunque Mar\u00eda no se muestra visiblemente a todos sus devotos, es cierto que est\u00e1 con ellos en el momento de la muerte. Mar\u00eda misma se lo asegur\u00f3 a santa Br\u00edgida con estas palabras: \u00abYo, como Madre amorosa, quiero estar presente en la muerte de todos los que me han servido, quiero protegerlos, quiero consolarlos<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-70\" href=\"#post-55168-footnote-70\">[70]<\/a><\/sup><\/sup> \u00bb. Ella les hace sentir su cercan\u00eda infundiendo en sus corazones las m\u00e1s dulces consolaciones. \u00abOh, padre m\u00edo \u2014dec\u00eda en su lecho de muerte un devoto de Mar\u00eda\u2014, oh, padre m\u00edo, si supieras cu\u00e1nta alegr\u00eda siento por haber servido y amado a la gran Madre de Dios. No sabr\u00eda explicar la alegr\u00eda que siento en este momento\u00bb. Por eso, oh cristiano, procuremos amar a esta celestial Benefactora; recomend\u00e9monos a menudo a su patrocinio en vida, y entonces estaremos seguros de que nuestra muerte ser\u00e1 dulce, seguida de una eternidad bienaventurada.<\/p>\n<p><em>Pr\u00e1ctica<\/em>. &#8211; Me preparar\u00e9 para hacer ma\u00f1ana una santa Comuni\u00f3n en honor a Mar\u00eda, pidi\u00e9ndole la gracia de poder recibir los santos Sacramentos en el momento de la muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261174\"><\/a>Ejemplo<\/h2>\n<p>Podr\u00eda citar muchos ejemplos que confirman lo sol\u00edcita que es Mar\u00eda en acudir en ayuda de sus devotos en el momento de la muerte. Elijo uno entre mil, narrado por san Alfonso de Ligorio<sup><sup><a id=\"post-55168-footnote-ref-71\" href=\"#post-55168-footnote-71\">[71]<\/a><\/sup><\/sup> . Adolfo, conde de Alsacia, despu\u00e9s de haber pasado una parte de su vida un poco libremente, iluminado un d\u00eda por la gracia divina, se convirti\u00f3, abandon\u00f3 el mundo y sus placeres, y se hizo religioso. A menudo protestaba que quer\u00eda vivir y morir en el amor y el servicio de Mar\u00eda Esperanza y Refugio de los pecadores. Pero al llegar al final de sus d\u00edas, y ante la perspectiva de la muerte, se apoder\u00f3 de \u00e9l un gran terror. Le vinieron a la mente los pecados de su juventud, el rigor del juicio divino, y ante esta consideraci\u00f3n comenz\u00f3 a temblar fuertemente por la duda de su salvaci\u00f3n eterna. Pero la Sant\u00edsima Virgen, que no duerme en las angustias de sus devotos, no lo dej\u00f3 en ese doloroso estado de e . Acompa\u00f1ada por muchos santos, se presenta ante el moribundo, lo alegra con su belleza paradis\u00edaca y lo consuela con estas palabras: <em>Adulphe mi car\u00edsimo, mors cur times, meus cum sis? <\/em>Adolfo, mi querido, t\u00fa eres m\u00edo, te has consagrado a m\u00ed, \u00bfy ahora por qu\u00e9 temes a la muerte? Ante esta visi\u00f3n y estas palabras, Adolfo sinti\u00f3 que su coraz\u00f3n se inundaba de paz y alegr\u00eda, hizo un esfuerzo por lanzarse al seno de Mar\u00eda y, en ese acto de amor, exhal\u00f3 su alma. \u00a1Oh, muerte feliz! \u00a1Oh, que mi muerte sea semejante a esta!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><a id=\"post-55168-_Toc242261175\"><\/a>Fiesta de Mar\u00eda Auxiliadora<\/h1>\n<p><em> V. Deus, in adiutorium meum intende.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Domine, ad adiuvandum me festina.<\/em><\/p>\n<p><em> V. Gloria Patri etc.<\/em><\/p>\n<p><em> R. Sicut erat etc.<\/em><\/p>\n<p><em> V. Mar\u00eda, Auxilio de los Cristianos,<\/em><\/p>\n<p><em> R. Ora pro nobis.<\/em><\/p>\n<p>1. Para que, oh devoto cristiano, puedas participar mejor en la solemnidad de este d\u00eda tan auspicioso, considero oportuno exponerte brevemente la historia del mismo. El sumo pont\u00edfice San P\u00edo V, desde el1571 in , en memoria de la prodigiosa victoria de Lepanto, hab\u00eda proclamado a Mar\u00eda: <em>Auxilio de los Cristianos<\/em>. Posteriormente, varios pont\u00edfices le confirmaron el mismo t\u00edtulo y, con celo apost\u00f3lico, se esforzaron por difundir la devoci\u00f3n a Mar\u00eda Auxiliadora. As\u00ed, Inocencio XI aprob\u00f3 en 1684 una cofrad\u00eda constituida en M\u00fanich bajo el t\u00edtulo de Mar\u00eda Auxiliadora. P\u00edo VI aprob\u00f3 en 1798 una nueva compa\u00f1\u00eda bajo el mismo t\u00edtulo, establecida en Tur\u00edn, ciudad siempre muy devota de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Pero a\u00fan faltaba algo, y era un d\u00eda del a\u00f1o destinado especialmente a honrar a Mar\u00eda Auxiliadora, es decir, una fiesta con rito, misa y oficio aprobados por la Iglesia. Para que los sumos pont\u00edfices se decidieran a esta importante instituci\u00f3n, se necesitaba alg\u00fan hecho extraordinario, que no tard\u00f3 en manifestarse. La maravillosa forma en que el papa P\u00edo VII fue liberado de su cautiverio es el gran acontecimiento que dio lugar al establecimiento de la fiesta de Mar\u00eda <em>Auxiliadora de los Cristianos.<\/em><\/p>\n<p>2. El emperador Napole\u00f3n I, despu\u00e9s de haber oprimido de diversas maneras al soberano Pont\u00edfice, le ped\u00eda cosas que en conciencia no pod\u00eda conceder. A la valiente negativa, el emperador respondi\u00f3 con violencia y sacrilegio. El papa fue arrestado y llevado a Savona, donde el glorioso Pont\u00edfice pas\u00f3 m\u00e1s de cinco a\u00f1os en una severa prisi\u00f3n. Pero como donde est\u00e1 el Papa est\u00e1 el Jefe de la Iglesia, Savona se convirti\u00f3 en cierto modo en otra Roma. Tantas muestras de afecto despertaron la envidia del emperador, que, queriendo humillar al Vicario de Jesucristo, orden\u00f3 que fuera trasladado a Fontainebleau, un castillo no muy lejos de Par\u00eds. Mientras el jefe de la Iglesia gem\u00eda prisionero, a los cristianos no les quedaba m\u00e1s remedio que imitar a los fieles de la Iglesia primitiva, cuando san Pedro estaba preso, es decir, rezar. Rezaba el venerable pont\u00edfice, y con \u00e9l rezaban todos los cat\u00f3licos, implorando la ayuda de Aquella que es llamada gran protecci\u00f3n de la Iglesia, <em>magnum in Ecclesia praesidium. <\/em>Se cree com\u00fanmente que el Pont\u00edfice prometi\u00f3 en ese momento a la Santa Virgen instituir una fiesta para honrarla con el augusto t\u00edtulo de Auxiliadora de los Cristianos, si pudiera regresar a Roma al trono papal. Mientras tanto, la fortuna que hasta entonces hab\u00eda sonre\u00eddo al terrible emperador comenz\u00f3 a volverse en su contra. Despu\u00e9s de haber hecho resonar su temido nombre por toda la tierra, Napole\u00f3n quiso llevar sus armas a las regiones m\u00e1s fr\u00edas de Rusia. Cre\u00eda encontrar all\u00ed nuevos triunfos, pero en cambio encontr\u00f3 su ruina. Mar\u00eda, movida por la piedad ante los gemidos de P\u00edo y las oraciones de tantos de sus hijos, cambi\u00f3 en pocos d\u00edas el destino de Europa y del mundo entero. El rigor del invierno, la estrategia de los rusos y la infidelidad de muchos generales franceses frustraron las esperanzas de Bonaparte, que en pocos d\u00edas vio derrotado a su ej\u00e9rcito. De los m\u00e1s de seiscientos mil soldados que compon\u00edan su ej\u00e9rcito, apenas cincuenta mil pudieron salvarse; los dem\u00e1s perecieron. El propio emperador tuvo que huir apresuradamente, retirarse a Par\u00eds y, poco despu\u00e9s, entregarse prisionero a los ingleses.<\/p>\n<p>Ca\u00eddo Napole\u00f3n, la justicia pudo volver a seguir su curso. P\u00edo VII fue inmediatamente puesto en libertad y Roma lo acogi\u00f3 con gran alegr\u00eda. El Santo Padre, al ver cumplidos sus votos, lleno de gratitud hacia su celestial Libertadora, quiso darle una muestra p\u00fablica y perpetua de gratitud. Con este fin, instituy\u00f3 la fiesta de <em>Mar\u00eda Auxilium Christianorum, <\/em>que se celebra cada a\u00f1o el 24 de mayo. Se eligi\u00f3 este d\u00eda porque precisamente en 1814 hab\u00eda sido liberado y pudo regresar a su sede entre los aplausos de todos los cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>3. El glorioso pont\u00edfice P\u00edo VII promovi\u00f3 durante toda su vida el culto a Mar\u00eda Auxiliadora; aprob\u00f3 asociaciones y cofrad\u00edas dedicadas a ella; concedi\u00f3 muchas indulgencias a las pr\u00e1cticas de piedad en su honor. Los pont\u00edfices sucesores continuaron promoviendo el culto a Mar\u00eda bajo el hermoso t\u00edtulo de <em>Auxiliadora de los cristianos<\/em>. El propio rey P\u00edo IX, celoso promotor del honor debido a la augusta Madre de Dios, se esforz\u00f3 por que se erigiera en Tur\u00edn una iglesia dedicada a Mar\u00eda Auxiliadora bajo su especial protecci\u00f3n. Mediante decreto del 22 de mayo de 1868, se dign\u00f3 conceder la indulgencia plenaria a todo aquel que, arrepentido, confesado y comulgado, visitara la citada iglesia, para ser obtenida o bien el d\u00eda de la fiesta, el 24 de mayo, o bien en cualquier otro d\u00eda a elegir. Posteriormente, en la misma iglesia, con la autorizaci\u00f3n del arzobispo de Tur\u00edn, se instituy\u00f3 una <em>P\u00eda Asociaci\u00f3n de devotos de Mar\u00eda Auxiliadora, <\/em>a cuyos miembros se concedieron muchas indulgencias plenarias y parciales. Finalmente, el mismo Pont\u00edfice, con decreto del 5 de abril de 1870, ampli\u00f3 los favores celestiales, concediendo que tambi\u00e9n se pudieran obtener las mismas indulgencias en otras iglesias, erigiendo la P\u00eda Asociaci\u00f3n en Archicofrad\u00eda, con el privilegio y la facultad de agregar otras asociaciones que fueran can\u00f3nicamente erigidas bajo este t\u00edtulo. He aqu\u00ed, oh devoto cristiano, los grandes tesoros que se nos ofrecen.<\/p>\n<p><em>Pr\u00e1ctica<\/em>. Hoy me consagrar\u00e9 a Mar\u00eda prometiendo amarla en el futuro con todo mi coraz\u00f3n y servirla de la mejor manera posible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261176\"><\/a>Acto de consagraci\u00f3n a Mar\u00eda<\/h2>\n<p>Sant\u00edsima Virgen, Madre de Dios, yo<em>, N. N., <\/em>aunque soy un pecador indigno postrado a tus pies, en presencia del Dios todopoderoso y de toda la corte celestial, te presento y te ofrezco mi coraz\u00f3n con todos sus afectos; te lo consagro y quiero que sea siempre tuyo y de tu amado Jes\u00fas. Acepta, oh Madre benign\u00edsima, de este tu pobre siervo la humilde ofrenda unida al coraz\u00f3n de todos los santos; y haz que a partir de este momento comience a vivir \u00fanicamente para ti y para tu divino hijo Jes\u00fas. Con su divina ayuda y su amorosa asistencia espero hacerlo, y por mi parte lo prometo. Entre vuestros dos corazones, Jes\u00fas y Mar\u00eda, poned mi pobre coraz\u00f3n, para que se inflame por completo de vuestro santo amor. Para que, viviendo as\u00ed en vuestro amor, pueda un d\u00eda bendeciros y alabaros all\u00e1 arriba en el cielo en compa\u00f1\u00eda de los \u00e1ngeles y los santos por toda la eternidad. As\u00ed sea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><a id=\"post-55168-_Toc242261177\"><\/a>Asociaci\u00f3n de devotos de Mar\u00eda Auxiliadora<\/h1>\n<p>1. En la iglesia dedicada a Mar\u00eda Auxiliadora en Tur\u00edn, con la autorizaci\u00f3n de Su Excelencia Reverend\u00edsima el Arzobispo de Tur\u00edn, se ha instituido can\u00f3nicamente una Asociaci\u00f3n de sus Devotos que se propone promover las glorias de la divina Madre para merecer su protecci\u00f3n en la vida y especialmente en el momento de la muerte.<\/p>\n<p>2. Se proponen dos medios especiales: difundir la devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen y la veneraci\u00f3n a Jes\u00fas sacramentado.<\/p>\n<p>3. A Para tal fin, se esforzar\u00e1n con palabras, consejos, obras y autoridad por promover el decoro y la devoci\u00f3n en las novenas, fiestas y solemnidades que a lo largo del a\u00f1o se celebran en honor de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda y del Sant\u00edsimo Sacramento.<\/p>\n<p>4. La difusi\u00f3n de buenos libros, im\u00e1genes, medallas, pagellas, intervenir y recomendar la intervenci\u00f3n en las procesiones en honor de Mar\u00eda SS y del SS Sacramento, la Comuni\u00f3n frecuente, la asistencia a la santa Misa, el acompa\u00f1amiento al Vi\u00e1tico son las cosas que los Agregados se proponen promover con todos los medios compatibles con su estado.<\/p>\n<p>5. Los Asociados pondr\u00e1n el m\u00e1ximo cuidado en s\u00ed mismos y en las personas a su cargo para impedir la blasfemia y cualquier discurso contrario a la religi\u00f3n y, en la medida de lo posible, eliminar\u00e1n cualquier obst\u00e1culo que pueda impedir la santificaci\u00f3n de los d\u00edas festivos.<\/p>\n<p>6. Se exhorta encarecidamente a cada Asociado, seg\u00fan los consejos de los catecismos y de los maestros espirituales, a acercarse a la Santa Confesi\u00f3n y a la Comuni\u00f3n cada quince d\u00edas o una vez al mes y a escuchar cada d\u00eda la Santa Misa, siempre que las obligaciones de su estado lo permitan.<\/p>\n<p>7. In En honor a Jes\u00fas Sacramentado, los asociados recitar\u00e1n cada d\u00eda, despu\u00e9s de las oraciones habituales de la ma\u00f1ana y de la tarde, la jaculatoria: <em>Sea alabado y agradecido en todo momento el Sant\u00edsimo y Divin\u00edsimo Sacramento. <\/em>Y en honor de la Sant\u00edsima Virgen: <em>Mar\u00eda Auxilium Christianorum, ora pro nobis.<\/em><\/p>\n<p>A los sacerdotes les basta con poner en la Santa Misa la intenci\u00f3n de rezar por todos los Agregados a esta piadosa Asociaci\u00f3n. Estas oraciones servir\u00e1n como v\u00ednculo para unir a todos los Asociados en un solo coraz\u00f3n y una sola alma para rendir el debido honor a Jes\u00fas escondido en la Santa Eucarist\u00eda y a su augusta Madre, para participar en todas las obras de piedad que realizar\u00e1n todos los Asociados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261178\"><\/a>Ventajas espirituales de los asociados<\/h2>\n<p>1. Todos los Agregados, para ayudarse mutuamente a caminar por el camino de la salvaci\u00f3n, se comprometen a compartir todas las buenas obras que cada uno realice en privado, en la iglesia de Mar\u00eda Auxiliadora o en cualquier otro lugar.<\/p>\n<p>2. Participar\u00e1n tambi\u00e9n en las pr\u00e1cticas de piedad que se realizan en el altar de la Asociaci\u00f3n, que es el altar mayor de esta Iglesia: altar privilegiado diario seg\u00fan el Decreto de la Sagrada Congregaci\u00f3n de 22 de mayo de1868. A este Altar, entre otras cosas, cada ma\u00f1ana alrededor de las seis en d\u00edas laborables, y alrededor de las siete en d\u00edas festivos, se celebrar\u00e1 una Misa, con el rezo de la tercera parte del Sant\u00edsimo Rosario, con oraciones especiales y con la Comuni\u00f3n de todos los que puedan participar.<\/p>\n<p>El reinante P\u00edo IX concede ben\u00e9volamente 100 d\u00edas de indulgencia a todos y por cada vez que se participe en este ejercicio de piedad.<\/p>\n<p>Todas las noches tendr\u00e1 lugar el canto de alabanzas sagradas, la lectura espiritual, las oraciones, la bendici\u00f3n con el Sant\u00edsimo Sacramento, a lo que seguir\u00e1 el rezo del Santo Rosario como por la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>3. Todos pueden obtener la indulgencia plenaria el d\u00eda en que se inscriban en la asociaci\u00f3n. Decreto del 11 de marzo de 1870.<\/p>\n<p>4. Indulgencia plenaria en las solemnidades de la Sagrada Navidad, de la Circuncisi\u00f3n, de la Epifan\u00eda, de la Ascensi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo; en Pentecost\u00e9s, en el d\u00eda del <em>Corpus Domini<\/em>.<\/p>\n<p>5. Indulgencia plenaria igualmente en la fiesta de la Inmaculada Concepci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen; de su Natividad, Presentaci\u00f3n en el Templo, Anunciaci\u00f3n, Purificaci\u00f3n, Visitaci\u00f3n, su Asunci\u00f3n al Cielo.<\/p>\n<p>6. La misma indulgencia plenaria se puede obtener cualquier d\u00eda de la novena o en la fiesta de <em>Mar\u00eda Auxilium Christianorum; <\/em>en la fiesta de San Francisco de Sales, de San Luis Gonzaga, y en el d\u00eda de cada mes que elijan para hacer el Ejercicio de la Buena Muerte. Las indulgencias mencionadas en este n\u00famero tambi\u00e9n pueden ser obtenidas por aquellos que no est\u00e9n inscritos en la piadosa Asociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>7. Cada miembro que participe en las pr\u00e1cticas de piedad que se realizan en esta iglesia a lo largo del a\u00f1o con motivo de triduos o novenas puede obtener una vez al d\u00eda la indulgencia de siete a\u00f1os y otras tantas cuarenta. &#8211; Cabe se\u00f1alar aqu\u00ed que para la adquisici\u00f3n de las mencionadas indulgencias plenarias se prescribe la confesi\u00f3n sacramental y la comuni\u00f3n, a menos que el miembro tenga la lo e pr\u00e1ctica de acercarse cada semana a la confesi\u00f3n. En este caso, solo se busca el estado de gracia.<\/p>\n<p>8. Cada a\u00f1o, en el primer d\u00eda libre despu\u00e9s de la fiesta de Mar\u00eda Auxiliadora, se canta una misa de <em>r\u00e9quiem <\/em>con otros sufragios especiales por las almas de los hermanos difuntos, en particular por aquellos que hayan sido llamados por Dios a la vida eterna durante ese a\u00f1o.<\/p>\n<p>9. Si un hermano o una hermana enfermaran, o si Dios quisiera llamarlos a una vida mejor, ser\u00e1n recomendados de manera especial en las oraciones que se hacen cada d\u00eda en el altar de Mar\u00eda Auxiliadora, siempre que se avise al director de la iglesia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a id=\"post-55168-_Toc242261179\"><\/a>Aceptaci\u00f3n<\/h2>\n<p>1. Quien desee formar parte de esta piadosa Asociaci\u00f3n deber\u00e1 inscribir su nombre y apellidos, lugar y domicilio, en el registro correspondiente que se conserva en la sacrist\u00eda de la iglesia de Mar\u00eda Auxiliadora. En ese momento, si lo desea, se le entregar\u00e1 una imagen, una medalla y el librito de la Asociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Los p\u00e1rrocos y cualquier otra persona que tenga a su cargo el cuidado de almas, los directores de colegios, casas de educaci\u00f3n o instituciones ben\u00e9ficas pueden agregar a cualquiera de sus empleados, siempre que env\u00eden los nombres de los agregados al director de la iglesia, que tambi\u00e9n es director de la piadosa asociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. No hay ninguna cuota anual; cada uno, si lo desea, har\u00e1 cada a\u00f1o alguna ofrenda para sufragar los gastos necesarios para la novena y la fiesta de Mar\u00eda Auxiliadora, y para todas las funciones que se celebran en las diversas ocasiones del a\u00f1o en la iglesia de la Asociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este reglamento fue aprobado por la autoridad eclesi\u00e1stica el 18 de abril de 1869, cuando la Asociaci\u00f3n fue erigida can\u00f3nicamente. El 5 de abril de este a\u00f1o 1870, el mismo Sumo Pont\u00edfice, con un decreto especial, erigi\u00f3 la Asociaci\u00f3n en archicofrad\u00eda con varios privilegios, con la facultad de agregar otras Asociaciones can\u00f3nicamente instituidas.<\/p>\n<p><em>Por el sacerdote Giovanni Bosco<\/em><\/p>\n<p><em>Tur\u00edn, Tipograf\u00eda del Oratorio de San Francisco de Sales, 1870<\/em><\/p>\n<p><em>Con la aprobaci\u00f3n de la Revisi\u00f3n Eclesi\u00e1stica<\/em><\/p>\n<ol>\n<li id=\"post-55168-footnote-1\">El rey P\u00edo IX concede 300 d\u00edas de indulgencia cada vez que se reza esta jaculatoria. (<em>14 de febrero de 1869<\/em>). <a href=\"#post-55168-footnote-ref-1\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-2\">Ep\u00edstola a Eustoc. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-2\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-3\">Luc. I, 39. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-3\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-4\">S. Alf. de Liguori Gl. Di Maria. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-4\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-5\">Juan II, 3. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-5\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-6\">Jn XIX, 26, 27. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-6\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-7\">V. S. Alf. Novena de meditaciones. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-7\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-8\">V. S. Alf. Gl. di M. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-8\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-9\">V. S. Cirilo. Aless. Homil. cont. Nest. \u2013 Oct. Nativ. B. V. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-9\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-10\">Serm. apud Metaph. Die 5, Nativ. B. V. in Off. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-10\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-11\">Hom. 2 super Missus est. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-11\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-12\">Cant. II, 5. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-12\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-13\">Ecl. I, cap. 24. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-13\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-14\">V. <em>Rimembranza di una solennit\u00e0 in onore di Maria Ausiliatrice<\/em>, Tur\u00edn, tipograf\u00eda del Oratorio de San Francisco de Sales. 1868. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-14\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-15\">Salmo 73. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-15\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-16\">I Corintios 15. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-16\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-17\">\u00c9xodo 20. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-17\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-18\">Lev\u00edtico, cap. 26. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-18\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-19\">\u00c9xodo 31. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-19\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-20\">En cap. 26 Mateo. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-20\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-21\">Lev\u00edtico, cap\u00edtulo 24. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-21\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-22\">A\u00f1o 510. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-22\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-23\">Hebreos, XIII, 17. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-23\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-24\">V. Apologista, N.\u00ba 10, a\u00f1o XII. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-24\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-25\">Juan 20. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-25\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-26\">Mateo 18. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-26\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-27\">Serm. 393. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-27\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-28\">De lapsis. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-28\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-29\">Hom. II en sal. 37. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-29\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-30\">Sess. XIV, can. 6, 7. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-30\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-31\">Ep\u00edstola 93, a Virgilio Sof\u00f3n. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-31\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-32\">Mateo 16. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-32\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-33\">V. Apologista, N. 10, a\u00f1o XII. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-33\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-34\">Prov. 8. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-34\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-35\">Salmo 110. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-35\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-36\">V. S. Giov. Crist. Hom. 61, ad pop. ant. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-36\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-37\">Salmo 110. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-37\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-38\">Luc. 22. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-38\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-39\">Juan 6. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-39\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-40\">Mateo 26. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-40\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-41\">Sess. 13, 2. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-41\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-42\">Tract.84 in Joan. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-42\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-43\">Juan 6. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-43\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-44\">Juan 6. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-44\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-45\">Mateo 11. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-45\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-46\">V. Cip. lib. 6, de Lapsis. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-46\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-47\">Sess. 22, cap. 6, V, tambi\u00e9n sess. 13, cap. 8. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-47\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-48\">Historia Eclesi\u00e1stica, a\u00f1o 552. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-48\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-49\">Conc. Trid. Sesi\u00f3n 13, cap. 2. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-49\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-50\">Ibidem. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-50\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-51\">De perf. Relig. Cap. 21. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-51\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-52\">V. Summa de s. Tom. Parte 3, q. 80, art. 10. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-52\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-53\">V. Tom. IV Sent. \u2013 V. La Sagrada Comuni\u00f3n por Monse\u00f1or Segur. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-53\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-54\">V\u00e9ase <em>Rimembranza di una solennit\u00e0 <\/em>ecc. Ap\u00e9ndice. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-54\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-55\">Conc. Trid. Sesi\u00f3n 22, cap. 2. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-55\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-56\"><em>Tesoro nascosto<\/em>, etc., art. IV. N. VII. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-56\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-57\">Conc. Trid. Sesi\u00f3n 22, cap. 2. Sesi\u00f3n25 in principio. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-57\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-58\">V\u00e9ase <em>la conmemoraci\u00f3n <\/em>citada. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-58\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-59\">Adquiere la indulgencia de 7 a\u00f1os y 7 cuarentenas quien acompa\u00f1a devotamente al Sant\u00edsimo Vi\u00e1tico con una l\u00e1mpara o vela encendida; de 5 a\u00f1os y otras tantas cuarentenas quien lo acompa\u00f1a sin l\u00e1mpara; y de 3 a\u00f1os quien, leg\u00edtimamente impedido, env\u00eda a otra persona en su lugar con una l\u00e1mpara o vela encendida. Todas estas indulgencias son aplicables a los fieles difuntos por concesi\u00f3n de Benedicto XIV. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-59\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-60\">Luc. 24. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-60\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-61\">Apocalipsis 14. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-61\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-62\">Lucas 2. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-62\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-63\">Jn. 13. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-63\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-64\"><em>Vida del joven Saceardi Ernesto<\/em>. Letture Catt. a\u00f1o XVI, fasc. 9. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-64\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-65\">N.\u00ba 48, a\u00f1o XII, 88 de noviembre de 1869. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-65\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-66\">V. <em>Apologista<\/em>, n.\u00ba 10, a\u00f1o XII. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-66\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-67\">V. S. Alfonso, <em>Glorias de Mar\u00eda<\/em>. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-67\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-68\">Apocalipsis 12. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-68\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-69\">V. S. Alfonso, Gl. Di Maria. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-69\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-70\">Ibidem. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-70\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-55168-footnote-71\">V. S. Alf. Gl. di Maria. <a href=\"#post-55168-footnote-ref-71\">\u2191<\/a><\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el nombre de Mar\u00eda Auxiliadora resuena una larga historia de confianza del pueblo cristiano&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":55158,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":4,"footnotes":""},"categories":[183],"tags":[1738,1768,2582,1822,1690,1966],"class_list":["post-55168","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-santisima-virgen-maria","tag-catequesis","tag-don-bosco","tag-eventos","tag-gracia","tag-maria","tag-salvacion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55168","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55168"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55168\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":55169,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55168\/revisions\/55169"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/55158"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55168"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55168"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55168"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}