{"id":55056,"date":"2026-09-30T06:01:58","date_gmt":"2026-09-30T06:01:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=55056"},"modified":"2026-09-30T06:02:16","modified_gmt":"2026-09-30T06:02:16","slug":"novena-a-la-beata-alexandrina-maria-da-costa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/novena-a-la-beata-alexandrina-maria-da-costa\/","title":{"rendered":"Novena a la beata Alexandrina Maria da Costa"},"content":{"rendered":"<p><em><i>Una cruz aparecida en 1832 en la tierra de Balasar, Portugal, esperaba, setenta a\u00f1os antes de que naciera, a la persona para la cual hab\u00eda sido puesta. Alexandrina Maria da Costa (1904-1955) se arroj\u00f3 a los catorce a\u00f1os por una ventana para defender su pureza y vivi\u00f3 los \u00faltimos treinta a\u00f1os postrada en una cama: desde all\u00ed revivi\u00f3 cada viernes la pasi\u00f3n de Jes\u00fas, durante trece a\u00f1os se aliment\u00f3 solo de la Eucarist\u00eda, obtuvo de P\u00edo XII la consagraci\u00f3n del mundo al Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda y acogi\u00f3 a miles de visitantes con una sonrisa que ocultaba su martirio. Cooperadora salesiana desde 1944, fue beatificada en 2004. Esta novena &#8211; <strong><b>sufrir, amar, reparar <\/b><\/strong>&#8211; acompa\u00f1a la oraci\u00f3n de la Familia Salesiana por el milagro que esperamos para abrir la v\u00eda de su canonizaci\u00f3n.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>NOVENA a la beata Alexandrina Maria DA COSTA<\/b><\/strong><\/p>\n<p><em><i>cooperadora salesiana<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para obtener el milagro necesario para su canonizaci\u00f3n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em><b><i>\u00abSufrir, amar, reparar\u00bb<\/i><\/b><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em><i>Balasar, 30 de marzo de 1904 \u2013 13 de octubre de 1955<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em><b><i>C\u00f3mo rezar esta novena<\/i><\/b><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em><i>Cada d\u00eda se sigue este orden: el testimonio del d\u00eda, la invocaci\u00f3n del d\u00eda, la oraci\u00f3n conclusiva. La novena puede rezarse individualmente o en comunidad, en familia, junto a la cama de un enfermo o ante el Sant\u00edsimo Sacramento.<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Al final de las invocaciones, mentalmente, cada uno puede pedir una gracia personal, o &#8211; de acuerdo con otros &#8211; una gracia especial.<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Quien lo desee podr\u00e1 a\u00f1adir cada d\u00eda el rezo de un misterio del rosario y una comuni\u00f3n eucar\u00edstica, seg\u00fan las dos recomendaciones que la beata Alexandrina dej\u00f3 a sus \u00faltimos visitantes el mismo d\u00eda de su muerte.<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Las gracias extraordinarias obtenidas por intercesi\u00f3n de la beata Alexandrina Maria da Costa deben ser comunicadas a la Postulaci\u00f3n General Salesiana (postulatore@sdb.org o gracasalexandrinabalazar@gmail.com): su documentaci\u00f3n es esencial para el avance de la causa.<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Tiempos indicados para la celebraci\u00f3n: los nueve d\u00edas que preceden al 13 de octubre, aniversario de la muerte (\u2018dies natalis\u2019) o los nueve d\u00edas que preceden al 25 de abril, aniversario de la beatificaci\u00f3n (2004); o bien, en Cuaresma, los nueve d\u00edas que preceden al Viernes Santo, en referencia al 27 de marzo de 1942, inicio del ayuno eucar\u00edstico; o cada vez que se desee pedir una gracia por intercesi\u00f3n de la beata Alexandrina.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>PRIMER D\u00cdA &#8211; La cruz estaba lista, faltaba la v\u00edctima<\/b><\/strong><\/p>\n<p><em><i>La cruz de Balasar, aparecida el d\u00eda del Corpus Christi de 1832 en el camino de la aldea llamada \u00abCalvario\u00bb<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>\u00abAntes de formarte en el vientre materno, te conoc\u00ed\u00bb (Jer 1,5).<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Testimonio<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El d\u00eda del Corpus Christi de 1832, cuando las personas de Balasar regresaban a sus casas, despu\u00e9s de la celebraci\u00f3n de la Misa y de la procesi\u00f3n lit\u00fargica, notaron que hab\u00eda una cruz impresa directamente en la tierra, que lleva al lugar llamado Calvario.<\/p>\n<p>Ninguna escoba y ninguna agua lograron borrarla. El hecho fue recordado y transmitido de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, pero nadie comprendi\u00f3 su significado. Setenta y dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, el 30 de marzo de 1904, naci\u00f3 en Balasar Alexandrina Maria da Costa.<\/p>\n<p>Cuando ya yac\u00eda inm\u00f3vil en su cama, se le dio a comprender que aquel signo le concern\u00eda: la cruz hab\u00eda sido preparada antes, y solo esperaba a quien se dejara clavar en ella.<\/p>\n<p>Los peregrinos que hoy suben a la parroquia de Balasar para rezar, recorren el mismo camino en el que la cruz hab\u00eda aparecido casi dos siglos antes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Invocaci\u00f3n<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Se\u00f1or Jes\u00fas, T\u00fa anuncias primero y luego esperas. Preparas el lugar, dispones el tiempo, y esperas que una criatura libre pronuncie su s\u00ed: as\u00ed lo hiciste en Nazaret con Mar\u00eda, as\u00ed en Balasar con Alexandrina, as\u00ed lo haces con cada uno de nosotros. Danos ojos capaces de reconocer los signos que siembras a lo largo de nuestros caminos m\u00e1s ordinarios, y la paciencia de quien deja madurar tu designio en tu tiempo y no en nuestro tiempo. Mira a cuantos no logran leer su propia historia y la juzgan solo una casualidad; a los j\u00f3venes que buscan su vocaci\u00f3n y temen la respuesta; a quien lleva una cruz que no ha elegido y no vislumbra su sentido. Haz que no dejemos caer en el vac\u00edo tus llamadas. Conc\u00e9denos la gracia que Te pedimos. T\u00fa que vives y reinas por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Padre Nuestro\u2026, Ave Mar\u00eda\u2026, Gloria al Padre\u2026<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Beata Alexandrina Maria, ruega por nosotros.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>SEGUNDO D\u00cdA \u2013 Antes el vac\u00edo que el pecado<\/b><\/strong><\/p>\n<p><em><i>La defensa de la pureza: el salto por la ventana, S\u00e1bado Santo de 1918<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>\u00ab\u00bfNo sab\u00e9is que vuestro cuerpo es templo del Esp\u00edritu Santo?\u00bb (1Cor 6,19).<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Testimonio<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El S\u00e1bado Santo de 1918, Alexandrina cumpl\u00eda catorce a\u00f1os. Estaba cosiendo en casa con su hermana Deolinda y una joven aprendiz, mientras su madre estaba ausente. Tres hombres forzaron la puerta para entrar en la casa. Para escapar de ellos, Alexandrina se arroj\u00f3 por la ventana: un salto de unos cuatro metros. Sobrevivi\u00f3, pero las lesiones sufridas en la columna vertebral nunca sanaron, y desde ese d\u00eda su salud empeor\u00f3 progresivamente hasta la par\u00e1lisis definitiva. No denunci\u00f3 a los agresores y nunca habl\u00f3 de ellos con rencor. A\u00f1os despu\u00e9s, sabiendo que el principal responsable hab\u00eda ca\u00eddo en la extrema miseria, le hizo llegar una ayuda; y aquel hombre, llorando, repet\u00eda a quien se le acercaba, que Alexandrina era una santa y que se encontraba postrada en aquella cama por su culpa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Invocaci\u00f3n<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Se\u00f1or Jes\u00fas, T\u00fa acogiste la defensa que aquella joven hizo de su propio cuerpo como se defiende un templo, y le concediste pagar su precio cada d\u00eda durante treinta y un a\u00f1os. Ens\u00e9\u00f1anos que la pureza no es una regla triste, sino la transparencia de quien ama verdaderamente, y que existen bienes por los cuales vale la pena perder todo lo dem\u00e1s. Mira a los j\u00f3venes de hoy, expuestos y a menudo solos, y dales una fortaleza limpia. Mira a cuantos han sufrido violencia y llevan en el cuerpo o en la memoria una herida que nadie ve; a quien no logra perdonar; a quien ha hecho da\u00f1o y ya no se atreve a esperar en tu perd\u00f3n. Da a las familias el valor de educar en la castidad sin verg\u00fcenza y sin dureza. Conc\u00e9denos la gracia que Te pedimos. T\u00fa que vives y reinas por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Padre Nuestro\u2026, Ave Mar\u00eda\u2026, Gloria al Padre\u2026<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Beata Alexandrina Maria, ruega por nosotros.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>TERCER D\u00cdA &#8211; Una vida destruida, rehecha en Jes\u00fas<\/b><\/strong><\/p>\n<p><em><i>El 14 de abril de 1925: la inmovilidad definitiva y la rendici\u00f3n al designio de Dios<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>\u00abSi el grano de trigo, ca\u00eddo en tierra, no muere, queda solo\u00bb (Jn 12,24).<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Testimonio<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El 14 de abril de 1925, a los veinti\u00fan a\u00f1os, Alexandrina se meti\u00f3 en la cama y no se levant\u00f3 m\u00e1s: le quedaban treinta a\u00f1os de inmovilidad completa. Hab\u00eda sido una joven alegre, que trabajaba en el campo, cantaba en la iglesia y ense\u00f1aba el catecismo; contaba con curarse y proyectaba partir como misionera. Durante a\u00f1os pidi\u00f3 con insistencia la curaci\u00f3n, y en 1928 se prepar\u00f3 para una peregrinaci\u00f3n a F\u00e1tima que luego le fue impedida: fue la \u00faltima esperanza humana en caer. Desde entonces dej\u00f3 de pedir la salud y empez\u00f3 a pedir solamente la voluntad de Dios. Lleg\u00f3 a decir que no cambiar\u00eda su dolor por nada del mundo, y cada a\u00f1o celebraba aquel 14 de abril como un aniversario de bodas. A su lado, durante todos aquellos a\u00f1os, vel\u00f3 su hermana Deolinda, asistente incansable.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Invocaci\u00f3n<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Se\u00f1or Jes\u00fas, T\u00fa dejaste caer uno a uno los proyectos de Alexandrina, y cuando ya no le quedaba nada suyo empezaste a construir. Cuando tambi\u00e9n a nosotros se nos derrumban los planes, no permitas que confundamos el fin de nuestros proyectos con el fin de nuestra vida. Mira a quien hoy est\u00e1 postrado en una cama, en una silla de ruedas, ante un diagn\u00f3stico sin retorno; a quien ha perdido el trabajo, la salud, los afectos, y ya no logra imaginar un ma\u00f1ana; a los j\u00f3venes cuyos sue\u00f1os se han roto demasiado pronto; a quien asiste a un enfermo y no puede m\u00e1s. Sost\u00e9n a cuantos cuidan en silencio, sin esperar recompensa. Ens\u00e9\u00f1anos a pasar del deseo de la curaci\u00f3n a la acogida de tu voluntad, sin huidas y sin desesperaci\u00f3n. Conc\u00e9denos la gracia que Te pedimos. T\u00fa que vives y reinas por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Padre Nuestro\u2026, Ave Mar\u00eda\u2026, Gloria al Padre\u2026<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Beata Alexandrina Maria, ruega por nosotros.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>CUARTO D\u00cdA &#8211; Sufrir, amar, reparar<\/b><\/strong><\/p>\n<p><em><i>El ofrecimiento de s\u00ed misma como v\u00edctima de expiaci\u00f3n y la participaci\u00f3n en la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>\u00abCompleto en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo\u00bb (Col 1,24).<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Testimonio<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Alexandrina acogi\u00f3 en la oraci\u00f3n la petici\u00f3n de ofrecerse como v\u00edctima por la conversi\u00f3n de los pecadores, por la paz, por los sacerdotes y por los enfermos: entreg\u00f3 las manos, los pies, la cabeza, el coraz\u00f3n, el cuerpo entero, sin saber lo que aquel s\u00ed conllevar\u00eda. Del 3 de octubre de 1938 al 27 de marzo de 1942, todos los viernes por m\u00e1s de ciento ochenta veces, revivi\u00f3 en su propio cuerpo la pasi\u00f3n de Cristo, desde la agon\u00eda en el huerto hasta el Calvario, no llegando solo al \u201cConsummatum est\u201d: durante unas tres horas permanec\u00eda ajena a los sentidos y repet\u00eda los gestos y las palabras del Se\u00f1or sufriente. Terminado este ciclo, continu\u00f3 llevando el mismo sufrimiento de forma oculta por el resto de su vida, sin que nadie se diera cuenta. Interrogada por obediencia sobre cu\u00e1nto pesaba la cruz que llevaba, respondi\u00f3 que ten\u00eda un peso mundial. Resum\u00eda su programa en tres palabras: sufrir, amar, reparar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Invocaci\u00f3n<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Se\u00f1or Jes\u00fas, T\u00fa hiciste a Alexandrina part\u00edcipe de tu pasi\u00f3n y acogiste su ofrecimiento por la salvaci\u00f3n de los pecadores, por la paz, por los sacerdotes y por los enfermos. Ens\u00e9\u00f1anos que ning\u00fan dolor ofrecido se pierde, que el sufrimiento unido al tuyo es fecundo, y que la Iglesia, tu cuerpo, se edifica tambi\u00e9n con lo que nosotros juzgamos in\u00fatil y desperdiciado. Mira a cuantos sufren sin saber por qu\u00e9 y no encuentran un sentido a su propio dolor; a los enfermos terminales y a quienes los acompa\u00f1an; a quien est\u00e1 tentado de juzgar su propia vida ya acabada y sin valor. Da a tu Iglesia almas capaces de reparar, que ofrezcan con amor lo que otros sufren con rabia. A nosotros, que huimos de la m\u00e1s peque\u00f1a contrariedad, conc\u00e9denos un poco de este valor: sufrir, amar, reparar. Conc\u00e9denos la gracia que Te pedimos. T\u00fa que vives y reinas por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Padre Nuestro\u2026, Ave Mar\u00eda\u2026, Gloria al Padre\u2026<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Beata Alexandrina Maria, ruega por nosotros.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>QUINTO D\u00cdA &#8211; No lo has elegido t\u00fa: he sido yo quien te lo ha enviado<\/b><\/strong><\/p>\n<p><em><i>El don de la gu\u00eda espiritual: el padre Mariano Pinho y el padre Umberto Pasquale. El ingreso en los Cooperadores Salesianos<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>\u00ab\u00bfC\u00f3mo podr\u00e9 entender, si nadie me gu\u00eda?\u00bb (Hch 8,31).<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Testimonio<\/b><\/strong><\/p>\n<p>En 1934 el jesuita padre Mariano Pinho se convirti\u00f3 en director espiritual de Alexandrina y durante a\u00f1os acompa\u00f1\u00f3 su camino, sometiendo los hechos extraordinarios al examen de la autoridad eclesi\u00e1stica. Cuando se le prohibi\u00f3 continuar, ella obedeci\u00f3 sin recriminar. Luego fue confiada al salesiano padre Umberto Pasquale, quien la comprendi\u00f3, la defendi\u00f3 de quienes la ridiculizaban, la inscribi\u00f3 en 1944 entre los Cooperadores Salesianos y le impuso continuar dictando su diario: a esta obediencia se deben las miles de p\u00e1ginas hoy conservadas y la documentaci\u00f3n que ha iniciado su causa. Alexandrina quiso que el diploma de cooperadora estuviera colgado donde pudiera verlo siempre, y desde aquella cama rez\u00f3 por los salesianos y por la salvaci\u00f3n de la juventud. Tambi\u00e9n el padre Pasquale le fue quitado, y su \u00fanica respuesta fue: obedezcamos, alabado sea Dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Invocaci\u00f3n<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Se\u00f1or Jes\u00fas, eres T\u00fa quien elige y env\u00eda a los gu\u00edas, y a Alexandrina se lo hiciste saber con claridad: no hab\u00eda sido ella quien eligi\u00f3 a su propio director espiritual. Da a tu Iglesia sacerdotes doctos y santos, capaces de acompa\u00f1ar sin sustituirte a Ti. Mira a cuantos caminan solos, sin nadie que los ayude a discernir, y a cuantos han sido heridos precisamente por quienes deb\u00edan acompa\u00f1arlos. Bendice a la Familia Salesiana y a los Cooperadores esparcidos por el mundo, para que reencuentren en esta virgen humilde la alta medida de su vocaci\u00f3n laical. Y a nosotros conc\u00e9denos la docilidad de quien se deja guiar y la obediencia serena incluso cuando se nos quita lo que nos era m\u00e1s querido. Conc\u00e9denos la gracia que Te pedimos. T\u00fa que vives y reinas por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Padre Nuestro\u2026, Ave Mar\u00eda\u2026, Gloria al Padre\u2026<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Beata Alexandrina Maria, ruega por nosotros.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>SEXTO D\u00cdA &#8211; La Madrecita<\/b><\/strong><\/p>\n<p><em><i>La devoci\u00f3n a Mar\u00eda: las Hijas de Mar\u00eda, el mes de mayo, los primeros s\u00e1bados, el rosario<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>\u00abAh\u00ed tienes a tu madre. Y desde aquella hora el disc\u00edpulo la acogi\u00f3 en su casa\u00bb (Jn 19, 27).<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Testimonio<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Alexandrina llamaba a la Virgen \u00abMamita\u00bb, con la confianza de una hija peque\u00f1a. El 18 de octubre de 1933 fue inscrita entre las Hijas de Mar\u00eda. Esperaba el mes de mayo como un gran acontecimiento y lo terminaba con nostalgia; observaba la devoci\u00f3n de los primeros s\u00e1bados de mes; ahorr\u00f3 durante mucho tiempo, renunciando a mucho, para poder comprar una estatuilla de la Virgen de F\u00e1tima para tenerla cerca de la cama. Cuando el sufrimiento se volv\u00eda insoportable no le ped\u00eda a Mar\u00eda que la librara de \u00e9l, sino que ayudara a Jes\u00fas a crucificarla, para que nada quedara en ella que no estuviera crucificado. Quiso que sobre su tumba se colocaran una cruz y una estatua de la Virgen. Muri\u00f3 el 13 de octubre de 1955, aniversario de la \u00faltima aparici\u00f3n de F\u00e1tima, despu\u00e9s de haber recomendado a los visitantes que rezaran el rosario todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Invocaci\u00f3n<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Se\u00f1or Jes\u00fas, desde la cruz confiaste a tu Madre a los disc\u00edpulos, y quisiste que Alexandrina la llamara con el nombre m\u00e1s sencillo y m\u00e1s tierno &#8211; Mamita. Danos tambi\u00e9n a nosotros esta familiaridad confiada y fuerte con Ella. Mira a las familias que han dejado de rezar juntas; a los que no han conocido la ternura de una madre y les cuesta creer en la Tuya; a cuantos viven la devoci\u00f3n mariana con superficialidad y a cuantos la desprecian sin conocerla. Concede a los enfermos el consuelo que Alexandrina recib\u00eda en los primeros s\u00e1bados de mes, y a nosotros la fidelidad a esas peque\u00f1as pr\u00e1cticas cotidianas que mantienen viva la fe cuando falta el sentimiento. Por las manos de Mar\u00eda te presentamos nuestra s\u00faplica. Conc\u00e9denos la gracia que Te pedimos. T\u00fa que vives y reinas por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Padre Nuestro\u2026, Ave Mar\u00eda\u2026, Gloria al Padre\u2026<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Beata Alexandrina Mar\u00eda, ruega por nosotros.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>S\u00c9PTIMO D\u00cdA &#8211; Que mi nombre no aparezca<\/b><\/strong><\/p>\n<p><em><i>La misi\u00f3n de pedir al Santo Padre la consagraci\u00f3n del mundo al Coraz\u00f3n Inmaculado de Mar\u00eda<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>\u00abHaced lo que \u00e9l os diga\u00bb (Jn 2, 5).<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Testimonio<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El 1 de agosto de 1935, Alexandrina recibi\u00f3 en la oraci\u00f3n el encargo de pedir al Papa la consagraci\u00f3n del mundo al Coraz\u00f3n Inmaculado de Mar\u00eda. No sab\u00eda escribir, no pod\u00eda salir de casa ni hacerse recibir por nadie: dict\u00f3 sus cartas, que el padre Pinho transmiti\u00f3 al cardenal Eugenio Pacelli, entonces secretario de Estado, y sostuvo la petici\u00f3n con el sufrimiento ofrecido. Pasaron siete a\u00f1os, con los ex\u00e1menes y las verificaciones de los enviados de la Santa Sede y con la s\u00faplica de los obispos portugueses reunidos en F\u00e1tima. El 31 de octubre de 1942, P\u00edo XII consagr\u00f3 el mundo al Coraz\u00f3n Inmaculado de Mar\u00eda con un radiomensaje en lengua portuguesa, y renov\u00f3 el acto en Roma el 8 de diciembre siguiente. Cuando Alexandrina supo que otros hab\u00edan pedido lo mismo, se alegr\u00f3: as\u00ed su nombre nunca aparecer\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Invocaci\u00f3n<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Se\u00f1or Jes\u00fas, T\u00fa realizas tus obras por medio de instrumentos que el mundo no cuenta, y Te sirves del sufrimiento ofrecido m\u00e1s que de la influencia de los poderosos. Ens\u00e9\u00f1anos a servir sin pretender la firma bajo lo que realizas por medio de nosotros. Sost\u00e9n al Santo Padre y a cuantos en la Iglesia llevan el peso de las decisiones; mira a los pueblos en guerra y a los que trabajan por la paz sin ver sus frutos; acu\u00e9rdate de las naciones que se han alejado de Ti. Bendice a cuantos hacen un bien del que nadie conocer\u00e1 jam\u00e1s el nombre: catequistas, padres y madres de familia, religiosas de clausura, enfermos que ofrecen en silencio su dolor. Haznos perseverantes como ella, que esper\u00f3 siete a\u00f1os por una respuesta sin cansarse. Conc\u00e9denos la gracia que Te pedimos. T\u00fa que vives y reinas por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>OCTAVO D\u00cdA &#8211; Yo como: recibo la comuni\u00f3n, y me basta<\/b><\/strong><\/p>\n<p><em><i>Ap\u00f3stol de la Eucarist\u00eda: adoraci\u00f3n y acci\u00f3n de gracias. El don de la inedia<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>\u00abEl que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna\u00bb (Jn 6, 54).<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Testimonio<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Alexandrina hab\u00eda recibido la primera comuni\u00f3n a los siete a\u00f1os y consideraba la Eucarist\u00eda el centro de su d\u00eda. En las noches de insomnio, hac\u00eda una peregrinaci\u00f3n espiritual de un sagrario a otro, para hacer compa\u00f1\u00eda a Jes\u00fas en lugar de los que Lo olvidan, y Lo llamaba Prisionero por amor. El 27 de marzo de 1942, Viernes Santo, dej\u00f3 de poder ingerir cualquier alimento y cualquier bebida: durante trece a\u00f1os y siete meses, hasta su muerte, se aliment\u00f3 \u00fanicamente de la Hostia consagrada, mientras que el hambre y la sed nunca la abandonaron. En 1943, fue sometida a cuarenta d\u00edas de observaci\u00f3n cl\u00ednica continua: los m\u00e9dicos, algunos de los cuales eran totalmente incr\u00e9dulos, tuvieron que atestiguar que el hecho no encontraba explicaci\u00f3n natural. A quienes la tentaban con la comida, respond\u00eda que com\u00eda, porque recib\u00eda la comuni\u00f3n, y que esto le bastaba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Invocaci\u00f3n<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Se\u00f1or Jes\u00fas, verdadero Dios y verdadero hombre, presente en el Sant\u00edsimo Sacramento, T\u00fa quisiste ser el \u00fanico alimento de esta hija tuya durante trece a\u00f1os, para que el mundo recordara de qu\u00e9 vive realmente. Aumenta nuestra fe en tu presencia real y l\u00edbranos de la costumbre que hace insignificante el don m\u00e1s grande. Sost\u00e9n a los sacerdotes que todos los d\u00edas celebran los santos misterios; mira a cuantos se acercan a la comuni\u00f3n sin pensar y a cuantos no la pueden recibir; consuela a los enfermos y a los ancianos que esperan mucho tiempo a alguien que Te lleve a ellos. Suscita en la Iglesia verdaderos adoradores, que reparen las profanaciones, las irreverencias y, sobre todo, la indiferencia. Ens\u00e9\u00f1anos a dar gracias despu\u00e9s de la comuni\u00f3n sin prisa y sin distracci\u00f3n. Conc\u00e9denos la gracia que Te pedimos. T\u00fa que vives y reinas por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Padre Nuestro\u2026, Ave Mar\u00eda\u2026, Gloria al Padre\u2026<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Beata Alexandrina Mar\u00eda, ruega por nosotros.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>NOVENO D\u00cdA &#8211; Una sonrisa en los labios, el martirio en el alma<\/b><\/strong><\/p>\n<p><em><i>Ap\u00f3stol desde la cama: la peque\u00f1a habitaci\u00f3n de Balasar convertida en p\u00falpito<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>\u00abLa fuerza se manifiesta plenamente en la debilidad\u00bb (2 Cor 12, 9).<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Testimonio<\/b><\/strong><\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, la habitaci\u00f3n de Alexandrina se convirti\u00f3 en meta de peregrinaci\u00f3n: sub\u00edan a Balasar cientos de personas al d\u00eda, en ciertas ocasiones miles, y casi nadie se iba como hab\u00eda venido. Los recib\u00eda a todos, escuchaba, dec\u00eda a cada uno la palabra que necesitaba, y nadie sospechaba cu\u00e1nto le costaba esto: hab\u00eda pedido al Se\u00f1or una sonrisa capaz de enga\u00f1ar, bajo la cual pudiera esconder el martirio interior. El 13 de octubre de 1955, pocas horas antes de morir, recomend\u00f3 de nuevo a los visitantes que no pecaran, que comulgaran frecuentemente, que rezaran el rosario todos los d\u00edas, y se despidi\u00f3 dando cita en el Cielo. Sobre su tumba se grab\u00f3 el testamento que hab\u00eda dictado: si las cenizas de su cuerpo hubieran podido servir para salvar a los pecadores, que se acercaran y las pisotearan, con tal de que no ofendieran m\u00e1s a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Invocaci\u00f3n<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Se\u00f1or Jes\u00fas, T\u00fa le dijiste a Alexandrina que ella no pod\u00eda ir en busca de las almas, y que por eso ser\u00edan las almas las que vendr\u00edan a ella. Ens\u00e9\u00f1anos que se puede evangelizar estando quietos, y que el primer anuncio es un rostro sereno. Mira a cuantos se juzgan ya in\u00fatiles: los ancianos solos, los enfermos cr\u00f3nicos, las personas con discapacidad, los reclusos, los que a los ojos del mundo ya no producen nada; dales la certeza de que su vida es todav\u00eda fecunda y necesaria para la Iglesia. Sost\u00e9n a quien asiste, a quien visita, a quien lleva la comuni\u00f3n a las casas y a los hospitales. Y danos tambi\u00e9n a nosotros su secreto: sonre\u00edr al dolor, no para fingir, sino para no pesar sobre los dem\u00e1s y para dejar pasar tu amor. Conc\u00e9denos la gracia que Te pedimos. T\u00fa que vives y reinas por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Padre Nuestro\u2026, Ave Mar\u00eda\u2026, Gloria al Padre\u2026<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Beata Alexandrina Mar\u00eda, ruega por nosotros.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Oraci\u00f3n conclusiva<\/b><\/strong> <em><i>(para rezar todos los d\u00edas)<\/i><\/em><\/p>\n<p>Se\u00f1or Jesucristo, Cordero inmolado por la salvaci\u00f3n del mundo, elegiste a una pobre hija de Portugal, Alexandrina Mar\u00eda da Costa, y la convertiste en un libro abierto en el cual el mundo puede leer el valor de la Cruz, la grandeza de la Eucarist\u00eda y la ternura de tu Madre. Durante treinta a\u00f1os la mantuviste clavada en una cama, y desde esa cama hiciste descender sobre el mundo una lluvia de gracias. Nosotros Te damos gracias por el don que nos has dado en ella. Con la Iglesia que la ha proclamado beata, hoy Te pedimos que manifiestes de nuevo tu gloria: d\u00edgnate conceder, por su intercesi\u00f3n, <strong><b>el milagro<\/b><\/strong> que esperamos y que abrir\u00e1 el camino para su canonizaci\u00f3n, para que sea contada entre los santos y su lema de vida \u2013 <strong><b>sufrir, amar, reparar<\/b><\/strong> \u2013 llegue a cuantos hoy sufren sin esperanza. Conc\u00e9denos, en estos nueve d\u00edas, un coraz\u00f3n d\u00f3cil como el suyo: que sepa decir que s\u00ed, que no Te niegue nada, que sonr\u00eda en el dolor. T\u00fa que eres Dios y vives y reinas con Dios Padre, en la unidad del Esp\u00edritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Sugerencias personales para acompa\u00f1ar la novena<\/b><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em><b><i>Jaculatoria para repetir durante el d\u00eda<\/i><\/b><\/em><\/strong><\/p>\n<p>Tomada de una oraci\u00f3n de la beata: \u00abJes\u00fas, yo Te adoro en todo lugar donde habitas sacramentado: Te hago compa\u00f1\u00eda por los que Te olvidan, Te amo por los que no Te aman\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em><b><i>Compromiso del d\u00eda<\/i><\/b><\/em><\/strong><\/p>\n<p>A ejemplo de las \u00abflorecillas espirituales\u00bb que la beata ofrec\u00eda a la Virgen en el mes de mayo, se puede hacer todos los d\u00edas un peque\u00f1o prop\u00f3sito concreto: una visita a un enfermo, un cuarto de hora de adoraci\u00f3n, un ayuno, un gesto de reconciliaci\u00f3n, la renuncia a una queja.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Con aprobaci\u00f3n eclesi\u00e1stica<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>IMPRIMATUR<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>\u00a0<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Braga, 14 de septiembre de 2026<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Fiesta de la Exaltaci\u00f3n de la Santa Cruz<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>\u00a0<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>\u2020 Jos\u00e9 Manuel Garcia Cordeiro<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Arzobispo Metropolitano de Braga<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>\u00a0<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Padre Miguel Neto<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Responsable de la Secretar\u00eda del Arzobispo Primado<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una cruz aparecida en 1832 en la tierra de Balasar, Portugal, esperaba, setenta a\u00f1os antes&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":55050,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":10,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[2558,2593,1822,2633,2190,1972,2026],"class_list":["post-55056","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-dios","tag-familia-salesiana","tag-gracia","tag-iglesia","tag-jesus","tag-santos","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55056","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55056"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55056\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":55057,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55056\/revisions\/55057"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/55050"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55056"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55056"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55056"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}