{"id":55010,"date":"2026-09-28T07:36:51","date_gmt":"2026-09-28T07:36:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=55010"},"modified":"2026-09-28T07:37:08","modified_gmt":"2026-09-28T07:37:08","slug":"don-elia-comini-beato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/don-elia-comini-beato\/","title":{"rendered":"Don Elia Comini, beato"},"content":{"rendered":"<p><em><i>Ayer, en la bas\u00edlica de San Petronio de Bolonia, el salesiano don Elia Comini fue proclamado beato junto con el dehoniano padre Martino Capelli y el sacerdote diocesano don Ubaldo Marchioni, m\u00e1rtires de Monte Sole en el oto\u00f1o de 1944. Ten\u00eda 34 a\u00f1os. No fue un h\u00e9roe improvisado por la guerra: su diario espiritual, el \u00abquerido cuadernito\u00bb que llev\u00f3 durante diecis\u00e9is a\u00f1os, muestra a un joven que luch\u00f3 cada d\u00eda contra su propio orgullo, que puso la misa en el centro de su jornada y a los j\u00f3venes en el centro de su coraz\u00f3n, y que se prepar\u00f3 durante mucho tiempo para entregarse. Cuando lleg\u00f3 la hora, eligi\u00f3 quedarse con su gente e ir al encuentro de los moribundos. Estas son las virtudes de un hijo de don Bosco que hoy la Iglesia presenta a todos.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Domingo 27 de septiembre de 2026, San Petronio. El cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos y delegado pontificio, ley\u00f3 la f\u00f3rmula de beatificaci\u00f3n. Concelebraron el arzobispo de Bolonia, cardenal Matteo Zuppi; el cardenal \u00c1ngel Fern\u00e1ndez Artime; el rector mayor de los Salesianos, don Fabio Attard; y el superior general de los Dehonianos, padre Carlos Luis Su\u00e1rez Codorni\u00fa. El decreto sobre el martirio se hab\u00eda promulgado el 18 de diciembre de 2024. Al final de un largo camino, la Iglesia reconoce que aquellos tres sacerdotes fueron asesinados por haber sido pastores hasta el final. Su sangre se mezcl\u00f3 con la de las 770 v\u00edctimas de las matanzas de Monte Sole.<\/p>\n<p>Del cuerpo de don Elia no queda nada. Las aguas de la \u00abBotte\u00bb de la f\u00e1brica de c\u00e1\u00f1amo de Pioppe di Salvaro, donde fue ametrallado el 1 de octubre de 1944, lo arrastraron hasta el r\u00edo Reno. Pero queda su cuaderno negro, 81 paginitas que hoy se conservan en Treviglio. Pierluigi Cameroni, postulador general, acaba de reeditarlo con un t\u00edtulo que ya es toda una declaraci\u00f3n de intenciones: <em><i>\u00abQuerido cuadernito\u00bb<\/i><\/em>. \u00abSi el martirio es el acto final de don Elia \u2014escribe\u2014, el diario es la continuaci\u00f3n de la voz del m\u00e1rtir\u00bb. De esas p\u00e1ginas y de los testimonios de quienes lo conocieron emergen los rasgos de su santidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Un hijo de los Apeninos y de don Bosco<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Elia naci\u00f3 el 7 de mayo de 1910 en Calvenzano di Vergato, junto al santuario de la Virgen del Bosque. Su padre, Claudio, era carpintero; su madre, Emma Limoni, costurera. En Salvaro, el arcipreste monse\u00f1or Fidenzio Mellini, que de joven hab\u00eda conocido a don Bosco en Valdocco, fue para \u00e9l como un segundo padre y lo orient\u00f3 hacia los Salesianos. Luego vinieron el aspirantado en Finale Emilia, el noviciado en Castel de\u2019 Britti, la primera profesi\u00f3n en 1926 y los estudios de filosof\u00eda en Valsalice, cerca de la tumba de don Bosco. Despu\u00e9s, el per\u00edodo de pr\u00e1cticas, la profesi\u00f3n perpetua en Chiari el 8 de mayo de 1931 y la ordenaci\u00f3n sacerdotal en la catedral de Brescia el 16 de marzo de 1935. En 1939 se licenci\u00f3 en Letras en la Real Universidad de Mil\u00e1n con una tesis sobre Tertuliano, <em><i>La resurrecci\u00f3n de la carne<\/i><\/em>. Ense\u00f1\u00f3 a los aspirantes de Chiari San Bernardino y despu\u00e9s, desde 1941, en el Instituto Salesiano de Treviglio. En el verano de 1944 regres\u00f3 a Salvaro para estar cerca de su madre, viuda y desplazada. As\u00ed se encontr\u00f3 \u00aben plena retaguardia de guerra\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>La humildad, una batalla de toda la vida<\/b><\/strong><\/p>\n<p>La primera virtud que revela el diario es una humildad conquistada a un alto precio, no fruto de un car\u00e1cter d\u00f3cil. A los diecisiete a\u00f1os, su confesor, don Antonio Cojazzi, se la propuso como objetivo, y \u00e9l ya no lo abandonar\u00eda. Escribe sobre s\u00ed mismo con una franqueza desarmante: \u00abMi orgullo desmesurado me vuelve sordo, pero t\u00fa [don Bosco] llama fuerte a la puerta y ver\u00e1s que conseguir\u00e1s hacer entrar en raz\u00f3n a este cabezota\u00bb. Se observa con iron\u00eda: \u00ab\u00a1Transpiro humildad por todos los poros!\u00bb. En julio de 1930, despu\u00e9s de los ex\u00e1menes finales, llega a rezar as\u00ed: \u00abSoy un eg\u00f3latra. Se\u00f1or, ayudadme, llevadme la contraria, hacedme humilde de coraz\u00f3n como Vos: \u00a1qu\u00e9 gracia me har\u00e9is! M\u00e1s grande que aprobar\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando se licenci\u00f3, no se jact\u00f3. La v\u00edspera le hab\u00eda prometido a Dios \u00abhumildad, discreci\u00f3n y reconocer que todo me viene de \u00c9l\u00bb. Sus alumnos ni siquiera sab\u00edan que asist\u00eda a la universidad: solo ve\u00edan los resultados. En 1943, en el santuario de Caravaggio, resumi\u00f3 as\u00ed su camino: \u00ab<em><i>Ama nesciri et pro nihilo reputari<\/i><\/em> [\u2026] Dadme el valor y la fuerza para sofocar implacablemente mi yo [\u2026] \u00a1Sufrir, luchar, rezar y guardar silencio!\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>El sacerdote enteramente de Jes\u00fas<\/b><\/strong><\/p>\n<p>La v\u00edspera de su ordenaci\u00f3n, en Montodine, redact\u00f3 un \u00abReglamento de vida sacerdotal\u00bb que llevar\u00eda junto al coraz\u00f3n, en el bolsillo de la sotana, hasta la \u00faltima misa. La misa \u00abser\u00e1 el centro de mi jornada\u00bb. El breviario \u00abser\u00e1 para m\u00ed la oraci\u00f3n m\u00e1s hermosa, la m\u00e1s importante\u00bb, y procurar\u00e1 rezarlo ante el sagrario. Su lema proven\u00eda de su antiguo maestro de novicios, don Luigi Terrone: \u00abTodo y siempre para el Sagrado Coraz\u00f3n y en el Sagrado Coraz\u00f3n\u00bb. El d\u00eda de su ordenaci\u00f3n diaconal hab\u00eda escrito: \u00abpuedo tocar a Jes\u00fas con mis [manos]: el sue\u00f1o de mi ni\u00f1ez\u00bb. En esas p\u00e1ginas se trasluce una piedad sobria pero ardiente, confiada a Mar\u00eda Auxiliadora: \u00aba ti te corresponde presentarme a Jes\u00fas y ofrecerme a \u00e9l para siempre\u00bb.<\/p>\n<p>Quienes lo vieron rezar no lo olvidaron. Un antiguo alumno de Treviglio, escondido en la capilla durante un juego, lo encontr\u00f3 \u00abarrodillado en el \u00faltimo banco, absorto en una intensa oraci\u00f3n\u00bb. A un monaguillo que lo acompa\u00f1aba a visitar a un enfermo le confi\u00f3: \u00abMira qu\u00e9 gran dignidad la del sacerdote: puede llevar a Jes\u00fas en su coraz\u00f3n y llevarlo, como consuelo divino, a quien sufre\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Educador con el coraz\u00f3n de don Bosco<\/b><\/strong><\/p>\n<p>\u00abLos j\u00f3venes, todos los j\u00f3venes, ocupar\u00e1n un lugar privilegiado en mi coraz\u00f3n\u00bb. El prop\u00f3sito de 1935 se convirti\u00f3 en una forma de actuar. Ya desde cl\u00e9rigo hab\u00eda elegido para s\u00ed una \u00abcaridad afable, caridad seg\u00fan el esp\u00edritu de don Bosco, caridad familiar [\u2026] especialmente en el trato con los muchachos\u00bb. Los testimonios lo confirman. Don Luigi Calonghi recuerda la primera conversaci\u00f3n: \u00abMe sorprend\u00eda porque me escuchaba; me hac\u00eda razonar, me tomaba en serio\u00bb. Don Pietro Gianola ve\u00eda en \u00e9l \u00abuna amistad constante y plena\u00bb, una amistad educativa. En Treviglio ped\u00eda a los estudiantes que llevaran un \u00abdiario personal y privado\u00bb. Si quer\u00eda leer en clase una p\u00e1gina de alguno, siempre ped\u00eda antes permiso a su autor.<\/p>\n<p>Nadie lo recuerda enojado ni alzando la voz. \u00abSiempre lo vi sonre\u00edr, y nada m\u00e1s\u00bb, dice un antiguo alumno. Y cuando los muchachos de Chiari, arrepentidos, le escribieron para pedirle perd\u00f3n, anot\u00f3: \u00abPobres alumnos; soy yo quien deber\u00eda pedirles perd\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Obediencia y fidelidad al deber<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Don Elia no oculta que tambi\u00e9n le costaba obedecer: \u00abEste a\u00f1o he murmurado contra mis superiores m\u00e1s que nadie\u00bb. Entonces se propone una \u00abdocilidad <em><i>ex corde<\/i><\/em> hacia todos mis superiores y en todas las cosas, incluso las m\u00e1s peque\u00f1as\u00bb. En 1942, en Treviglio, puede escribir: \u00abLa obediencia que he procurado practicar con fe me ha granjeado visiblemente las bendiciones del Se\u00f1or\u00bb. La fidelidad al deber de cada d\u00eda se convierte en el terreno donde crece la santidad. Cameroni lo subraya: lo suyo no fue \u00abuna reacci\u00f3n repentina ante las atrocidades de la guerra, sino [\u2026] la conclusi\u00f3n l\u00f3gica de una cuidadosa ascesis cotidiana\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>La entrega de s\u00ed mismo, preparada durante a\u00f1os<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El hilo m\u00e1s sorprendente del diario es el deseo de entregarse por completo. En 1929, en v\u00edsperas de renovar sus votos, escribe: \u00abAc\u00e9ptame como v\u00edctima expiatoria, aunque no lo merezca\u00bb. En 1931: \u00abHaced que pueda ofrecerme por completo a Vos en verdadera paz\u00bb. El d\u00eda de su ordenaci\u00f3n pide a Jes\u00fas dos gracias: \u00abla muerte antes que faltar a mi vocaci\u00f3n sacerdotal\u00bb y \u00abel amor heroico por las almas\u00bb. En 1939 a\u00f1ade: \u00abSi, Jes\u00fas, quieres de m\u00ed un acto heroico de generosidad, con tu gracia estoy dispuesto\u00bb. En 1941: \u00abQuiero prepararme para sacrificarme por entero: solo as\u00ed ser\u00e9 verdaderamente un vencedor\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Fortaleza en medio del miedo, caridad hasta el final<\/b><\/strong><\/p>\n<p>La \u00faltima p\u00e1gina del diario est\u00e1 fechada el 22 de julio de 1944 y conmueve por su humanidad: \u00abHe ca\u00eddo en plena retaguardia de guerra, con todos sus riesgos y peligros. Echo mucho de menos mi colegio y a mis hermanos salesianos. Si pudiera, ma\u00f1ana mismo partir\u00eda para Treviglio\u00bb. Don Elia no era un exaltado que buscara el martirio. Era un hombre que ten\u00eda miedo y que, aun as\u00ed, se qued\u00f3.<\/p>\n<p>Durante esos tres meses, la casa parroquial de Salvaro se convirti\u00f3 en \u00abla comunidad del arca\u00bb, como la llam\u00f3 monse\u00f1or Luciano Gherardi. Monse\u00f1or Mellini acog\u00eda a familias de refugiados incluso en el baptisterio. Don Elia confesaba, daba catequesis, enterraba a los muertos y mediaba entre la poblaci\u00f3n, los partisanos y los nazis. Durante las noches de bombardeos tarareaba canciones y contaba a los ni\u00f1os la vida de don Bosco, y el terror se disipaba.<\/p>\n<p>El 29 de septiembre, fiesta de san Miguel, celebr\u00f3 su \u00faltima misa e hizo rezar el acto de contrici\u00f3n. Despu\u00e9s escondi\u00f3 a unos setenta hombres en una sala detr\u00e1s de la sacrist\u00eda, oculta tras un armario: todos se salvaron. Cuando lleg\u00f3 la noticia de la masacre de la Creda, tom\u00f3, junto con el padre Martino, la estola, los santos \u00f3leos y la Eucarist\u00eda. Muy p\u00e1lido, respondi\u00f3 a quienes intentaban retenerlo: \u00ab<strong><b>\u00a1Tenemos que ir, es nuestro deber!<\/b><\/strong>\u00bb, y a\u00f1adi\u00f3: \u00ab<strong><b>Vamos a llevar al Se\u00f1or a nuestros hermanos<\/b><\/strong>\u00bb. Capturados, los dos sacerdotes fueron despojados de sus insignias sacerdotales y obligados a transportar municiones \u00abcomo bestias de carga\u00bb. Luego los encerraron con las personas capturadas en el establo de la f\u00e1brica de c\u00e1\u00f1amo de Pioppe. All\u00ed consolaron a los prisioneros y se confesaron mutuamente. Desde la ventana, don Elia le dijo a la superiora de las religiosas: \u00ab<strong><b>Por hacer el bien, se paga un precio<\/b><\/strong>\u00bb, y qued\u00f3 con ella en encontrarse en el Para\u00edso. Tambi\u00e9n en sus intentos de mediaci\u00f3n su deseo estaba claro: que todos se salvaran, sin favoritismos.<\/p>\n<p>Al atardecer del 1 de octubre, llevaron a los dos sacerdotes a la Botte junto con los dem\u00e1s condenados. Los testigos oyeron a don Elia entonar las letan\u00edas de la Virgen. Luego, las r\u00e1fagas y un \u00faltimo grito: \u00ab\u00a1Piedad!\u00bb. Un soldado le golpe\u00f3 las manos y el breviario cay\u00f3 al agua fangosa. Su cuerpo sirvi\u00f3 de escudo a Pio Borgia, uno de los poqu\u00edsimos supervivientes, que pudo contarlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>El sol en el coraz\u00f3n<\/b><\/strong><\/p>\n<p>En una p\u00e1gina de 1928, el joven Elia anot\u00f3 que santo Tom\u00e1s y san Francisco de Sales estaban \u00abpintados con el sol en el coraz\u00f3n\u00bb. Don Cameroni eligi\u00f3 esta imagen para sintetizar su vida. Es una luz interior que no se apaga en la noche de la violencia: humildad buscada, oraci\u00f3n fiel, afecto en la educaci\u00f3n, obediencia, caridad hasta el extremo.<\/p>\n<p>Hoy don Elia Comini es beato. A los Salesianos les recuerda que el <em><i>Da mihi animas, cetera tolle<\/i><\/em>, que a los veinti\u00fan a\u00f1os quiso hacer suyo \u00abpara toda mi vida\u00bb, puede llegar hasta la entrega de la propia sangre. A todos les recuerda que tambi\u00e9n se puede amar aun teniendo mucho miedo. Y que la santidad se prepara en las p\u00e1ginas cotidianas de un peque\u00f1o cuaderno, mucho antes de que llegue la hora de la prueba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ayer, en la bas\u00edlica de San Petronio de Bolonia, el salesiano don Elia Comini fue&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":55004,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":10,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[2558,1846,1960,1972,2620],"class_list":["post-55010","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-dios","tag-nuestros-heroes","tag-salesianos","tag-santos","tag-testigos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55010","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55010"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55010\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":55011,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55010\/revisions\/55011"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/55004"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55010"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55010"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55010"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}