{"id":54989,"date":"2026-09-26T08:16:47","date_gmt":"2026-09-26T08:16:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=54989"},"modified":"2026-09-26T08:17:03","modified_gmt":"2026-09-26T08:17:03","slug":"el-pastor-que-no-huyo-la-historia-de-don-elia-comini","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/el-pastor-que-no-huyo-la-historia-de-don-elia-comini\/","title":{"rendered":"El pastor que no huy\u00f3: la historia de don Elia Comini"},"content":{"rendered":"<p>En el oto\u00f1o de 1944, los Apeninos bolo\u00f1eses se convirtieron en el escenario de uno de los cap\u00edtulos m\u00e1s oscuros de la Segunda Guerra Mundial. Entre el humo de los incendios y el horror de las matanzas nazis en Monte Sole, emerge luminosa la figura de don Elia Comini, sacerdote salesiano, cuyo martirio, junto al del padre Martino Capelli, dehoniano, y de los curas diocesanos Ubaldo Marchioni y Giovanni Fornasini, no fue solo el tr\u00e1gico final de unas v\u00edctimas de guerra, sino una elecci\u00f3n l\u00facida de caridad heroica y fidelidad a su propio ministerio sacerdotal. Como buenos pastores que no huyen ante el lobo, estos j\u00f3venes sacerdotes eligieron permanecer junto a la poblaci\u00f3n aterrorizada y dar la vida por el reba\u00f1o que se les hab\u00eda confiado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Un coraz\u00f3n educado para la sonrisa<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Don Elia Comini madur\u00f3 como hombre y como consagrado a trav\u00e9s de una cotidianidad hecha de servicio y dedicaci\u00f3n. Sus ra\u00edces se hunden profundamente en el carisma de san Juan Bosco, un v\u00ednculo propiciado por el encuentro con monse\u00f1or Fidenzio Mellini, el p\u00e1rroco de Salvaro que lo acompa\u00f1\u00f3 en su elecci\u00f3n vocacional y que hab\u00eda sido conocido directo del santo turin\u00e9s. Fidenzio Mellini, cuando era un joven militar en Tur\u00edn, hab\u00eda conocido y tratado personalmente a san Juan Bosco, quien le hab\u00eda profetizado el sacerdocio. Al convertirse en arcipreste de Salvaro, mons. Mellini not\u00f3 enseguida la fe profunda y las capacidades del jovenc\u00edsimo Elia Comini, cuya familia se hab\u00eda trasladado a la parroquia en 1914. Fue precisamente \u00e9l quien orient\u00f3 a Elia y a su hermano Amleto hacia la escuela de los Salesianos de Finale Emilia en 1923, donde experimentaron el carisma pedag\u00f3gico de don Bosco y donde el joven Elia madur\u00f3 la vocaci\u00f3n a la vida religiosa salesiana. Ordenado sacerdote en 1935, don Elia pas\u00f3 m\u00e1s de diez a\u00f1os como educador, profesor y director en Chiari (Brescia) y tres en Treviglio (B\u00e9rgamo), llevando consigo una autoridad que no nac\u00eda del temor, sino de una bondad desarmante. En medio de los muchachos, don Elia no era una figura distante. Un antiguo alumno suyo utiliz\u00f3 un s\u00edmil eficaz para describir el clima de calidez y protecci\u00f3n que transmit\u00eda: a su alrededor, los chicos estaban \u00abcomo los polluelos alrededor de la gallina\u00bb. Su presencia se inspiraba en el estilo salesiano: los estudiantes, atra\u00eddos por su rectitud nunca r\u00edgida, encontraban natural abrir su coraz\u00f3n a la confidencia, permiti\u00e9ndole guiar su crecimiento interior con una rara profundidad. Su presencia educativa se caracterizaba por la fraternidad: siempre en medio de los j\u00f3venes, dispuesto a compartir el juego en el patio o los momentos de ocio; por la paciencia incansable: como profesor, nunca perd\u00eda la calma, dispuesto a volver a explicar cada concepto con extrema claridad a quien le costaba; por la atenci\u00f3n a los \u00faltimos: ten\u00eda el don de recuperar a los chicos m\u00e1s dif\u00edciles, transformando sus crisis en oportunidades de maduraci\u00f3n. Esta serenidad y equilibrio para tranquilizar a los m\u00e1s peque\u00f1os pronto ser\u00eda puesta a prueba por el odio de la guerra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em><b><i>Comunidad del Arca<\/i><\/b><\/em><\/strong><strong><b>: la fraternidad entre don Elia y el padre Martino<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El 20 de julio de 1944, en Salvaro, los caminos de don Elia se cruzaron con los del padre Martino Capelli, un religioso dehoniano. Junto a monse\u00f1or Mellini, dieron vida a lo que el historiador Luciano Gherardi defini\u00f3 como la \u00abcomunidad del arca\u00bb: un puerto seguro en la casa parroquial de Salvaro que acogi\u00f3 a cientos de desplazados y perseguidos, sustray\u00e9ndolos de la furia nazifascista y ofreci\u00e9ndoles un refugio. Don Elia y el padre Martino eran refinados intelectuales, estudiosos y profesores de lenguas cl\u00e1sicas, prestados a las necesidades de la guerra. A pesar de sus historias diferentes, actuaron como un solo coraz\u00f3n, a trav\u00e9s de un generoso cuidado pastoral, la sepultura de los muertos, la mediaci\u00f3n de paz, el consuelo y la protecci\u00f3n de los refugiados. Esta amistad se convirti\u00f3 en la roca sobre la que los dos sacerdotes construyeron su resistencia pac\u00edfica, una hermandad que los ver\u00eda actuar siempre al un\u00edsono, hasta el sacrificio final. Ambos sacerdotes se negaron a abandonar a la poblaci\u00f3n. Se ofrecieron constantemente como mediadores ante los mandos alemanes y acudieron all\u00ed donde hubiera heridos y moribundos a los que confortar. La casa parroquial de Salvaro se convirti\u00f3 en un centro de acogida material y espiritual para cientos de refugiados. Durante las redadas nazis del 29 de septiembre de 1944, don Comini logr\u00f3 incluso esconder a unos setenta hombres en un local contiguo a la sacrist\u00eda, ocultando la puerta detr\u00e1s de un viejo armario para evitar su captura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>La elecci\u00f3n decisiva: \u00abdebemos ir, el Se\u00f1or nos llama\u00bb<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El 29 de septiembre de 1944 marc\u00f3 el inicio de la masacre de Monte Sole. Mientras las tropas de la 16\u00aa Divisi\u00f3n SS-Panzergrenadier sembraban la muerte, lleg\u00f3 la noticia de las atrocidades perpetradas en la \u00abCreda\u00bb, una localidad no muy lejana de Salvaro. En ese momento, los dos sacerdotes tomaron su decisi\u00f3n: no buscar\u00edan su propia salvaci\u00f3n, sino el bien de las personas. Mientras las mujeres refugiadas en la parroquia les suplicaban que se escondieran, ellos comprendieron que su lugar estaba junto al reba\u00f1o herido. Antes de partir para socorrer a las personas heridas, agonizantes o asesinadas, don Elia pronunci\u00f3 unas palabras que quedan como un testamento de fe: \u00abdebemos ir; el Se\u00f1or nos llama\u00bb. No fue imprudencia, sino una misi\u00f3n l\u00facida. Provistos de los santos \u00f3leos y de la teca eucar\u00edstica, se pusieron en camino no para combatir, sino para llevar el perd\u00f3n y el consuelo de la gracia. Esa misma estola, s\u00edmbolo de su mandato, se convertir\u00eda en el primer objeto del desprecio de sus verdugos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Interceptados por los nazis, fueron privados de libertad. Una vez capturados, los dos sacerdotes sufrieron un trato brutal, dictado por un odio expl\u00edcito contra la fe. Las SS hab\u00edan sido adoctrinadas con un \u00abcatecismo\u00bb anticristiano que ve\u00eda en el clero a un enemigo al que aniquilar. Fueron despojados violentamente de sus insignias sacerdotales (estola y santos \u00f3leos) para negar su identidad de pastores. Fueron reducidos a \u00abbestias de carga\u00bb, obligados a transportar cargamentos de municiones bajo la amenaza de las armas, en ayunas y obligados a presenciar violencias inauditas. El cautiverio en la \u00abCasa dei birocciai\u00bb en Pioppe se convirti\u00f3 en un calvario de humillaciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>El \u00faltimo acto en la \u00abBotte\u00bb: una liturgia de vida y de muerte<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El 1 de octubre de 1944, don Elia, el padre Martino y otros 43 prisioneros civiles fueron llevados a la cisterna industrial llamada \u00abla Botte\u00bb en Pioppe di Salvaro, un gran embalse industrial utilizado para el procesamiento del c\u00e1\u00f1amo. La macabra marcha hacia la muerte se transform\u00f3 en una solemne liturgia: don Elia guio a los 43 condenados recitando en voz alta las Letan\u00edas Lauretanas. En esos instantes, la caridad se hizo carne: don Elia sirvi\u00f3 de escudo humano a un joven prisionero, Pio Borgia, salv\u00e1ndole la vida durante el ametrallamiento. Pio sobrevivir\u00eda, convirti\u00e9ndose en el testigo ocular de este amor extremo. El padre Martino, antes de caer, logr\u00f3 levantarse una \u00faltima vez para trazar la se\u00f1al de la cruz, impartiendo la absoluci\u00f3n sacramental a don Elia y a todos los presentes. Don Elia grit\u00f3 \u00abPiedad\u00bb, una invocaci\u00f3n que no era una s\u00faplica para s\u00ed mismo, sino un grito de intercesi\u00f3n por los verdugos y por las v\u00edctimas. Poco antes de la ejecuci\u00f3n, un soldado golpe\u00f3 duramente las manos de don Elia para arrebatarle el libro de oraciones. Con un gesto de supremo desprecio, el militar us\u00f3 la culata del fusil para arrojar el Breviario al fango de \u00abla Botte\u00bb. Solo despu\u00e9s de la masacre emergi\u00f3 la verdadera naturaleza ideol\u00f3gica del crimen: los soldados se jactaron del asesinato gritando \u00ab\u00a1Dos Pastoren kaput!\u00bb. Para ellos era un trofeo; para la Iglesia, era la prueba del martirio. Sus cuerpos cayeron en la cisterna de fango, haciendo de su muerte una prolongaci\u00f3n de la Misa, celebrada sobre el altar del sufrimiento humano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Un legado para el futuro<\/b><\/strong><\/p>\n<p>La historia de don Elia Comini se entrelaza con la de otros m\u00e1rtires de Monte Sole, como el joven don Ubaldo Marchioni, fusilado a los pies del altar en Casaglia mientras apretaba entre sus manos el cop\u00f3n. Estos hombres nos ense\u00f1an el valor del sacrificio, ofreciendo su propia vida para romper la cadena de la violencia y del odio. Los beatos Elia Comini, Martino Capelli, Ubaldo Marchioni (beatificados el 27 de septiembre de 2026) y Giovanni Fornasini (beatificado el 26 de septiembre de 2021), j\u00f3venes sacerdotes, ense\u00f1an que la verdadera fuerza no es huir, sino permanecer en el propio puesto, especialmente cuando el peligro es m\u00e1ximo. Ser \u00abbuenos pastores\u00bb significa no abandonar nunca a quien est\u00e1 en dificultades y defender la dignidad humana con la \u00fanica arma de la cercan\u00eda. La verdadera realizaci\u00f3n no se encuentra en la salvaci\u00f3n individual, sino en el servicio que sirve de escudo para los dem\u00e1s, especialmente en los momentos oscuros. Permanecer fieles a la propia misi\u00f3n significa ser presencias tranquilizadoras y constructores de paz incluso cuando el mundo alrededor parece enloquecer. Responder al odio con la oraci\u00f3n y a la fuerza bruta con la rectitud moral es la \u00fanica manera de construir un futuro aut\u00e9nticamente civil. Hoy, la figura de don Elia ense\u00f1a a los educadores la importancia de ser una presencia tran1quilizadora incluso en las crisis m\u00e1s oscuras, demostrando que el carisma salesiano no se limita al oratorio, sino que es una disposici\u00f3n al sacrificio total por los dem\u00e1s, testimoniando una fe que no se rinde ante el odio y la violencia, sino que llega hasta el don supremo de la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el oto\u00f1o de 1944, los Apeninos bolo\u00f1eses se convirtieron en el escenario de uno&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":54983,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":3,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[1828,1960,1972,2620,2032,2026],"class_list":["post-54989","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-gracias-recibidas","tag-salesianos","tag-santos","tag-testigos","tag-vida","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54989","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54989"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54989\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":54990,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54989\/revisions\/54990"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/54983"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54989"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54989"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54989"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}