{"id":54944,"date":"2026-09-23T12:04:24","date_gmt":"2026-09-23T12:04:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=54944"},"modified":"2026-09-23T12:04:45","modified_gmt":"2026-09-23T12:04:45","slug":"san-francisco-de-sales-descubre-el-cantar-de-los-cantares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/san-francisco-de-sales-descubre-el-cantar-de-los-cantares\/","title":{"rendered":"San Francisco de Sales descubre el Cantar de los Cantares"},"content":{"rendered":"<p><em><i>A los diecisiete a\u00f1os, en el coraz\u00f3n del carnaval parisino, Francisco de Sales buscaba algo muy distinto a diversiones y espect\u00e1culos. El joven estudiante, ya fascinado por los autores cl\u00e1sicos pero interiormente insatisfecho, descubri\u00f3 en las lecciones b\u00edblicas de Gilbert Genebrard el Cantar de los Cantares. Aquellas p\u00e1ginas le revelaron la vida espiritual como una historia de amor entre Dios y el alma, destinada a marcar para siempre su oraci\u00f3n, sus elecciones y su apostolado. Desde entonces, el lenguaje esponsalicio del Cantar acompa\u00f1\u00f3 las crisis de la juventud, la misi\u00f3n en el Chablais, la predicaci\u00f3n, la direcci\u00f3n espiritual y sus obras mayores. En la Iglesia, en el alma devota y en Mar\u00eda, Francisco reconoci\u00f3 a la esposa amada por Cristo y llamada a responder fielmente a su amor.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Era durante el carnaval en Par\u00eds. Francisco de Sales ten\u00eda 17 a\u00f1os y era estudiante con los jesuitas. Mientras todos pensaban en divertirse y distraerse, Francisco parec\u00eda preocupado, incluso triste. Al no saber si estaba enfermo o simplemente melanc\u00f3lico, su preceptor le propuso asistir a los espect\u00e1culos de la fiesta.<\/p>\n<p>Ante esta propuesta, el joven formul\u00f3 de repente esta oraci\u00f3n tomada de la Escritura: \u00abAparta mis ojos de ver la vanidad\u00bb. A\u00f1adi\u00f3: \u00abSe\u00f1or, haz que yo vea\u00bb. \u00bfVer qu\u00e9? \u00abLa santa teolog\u00eda \u2013 respondi\u00f3 -; es ella la que me ense\u00f1ar\u00e1 lo que Dios quiere que mi alma aprenda\u00bb. Hasta entonces hab\u00eda estudiado con gran provecho a los autores paganos de la antig\u00fcedad que le gustaban; pero su coraz\u00f3n no estaba satisfecho.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Un descubrimiento<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Con el permiso de su preceptor, Francisco comenz\u00f3 a asistir a las clases de ex\u00e9gesis b\u00edblica del famoso Gilbert Genebrard, un benedictino de Cluny, que comentaba el Cantar de los Cantares. Genebrard transmiti\u00f3 a sus oyentes una interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica y totalmente espiritual que encant\u00f3 al joven estudiante, hasta el punto de que pudo exclamar con la Sulamita: \u00abHe encontrado a Aquel a quien ama mi coraz\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Para Francisco, afirma el P. Andr\u00e9 Ravier, fue una especie de revelaci\u00f3n, y desde ese momento \u00abya no pudo concebir la vida espiritual sino como una historia de amor, la m\u00e1s hermosa de las historias de amor\u00bb.<\/p>\n<p>Los efectos de este descubrimiento no se hicieron esperar. El joven estudiante vivi\u00f3 un per\u00edodo de excepcional fervor. Se inscribe en la Congregaci\u00f3n de Mar\u00eda, una asociaci\u00f3n promovida por los jesuitas que reun\u00eda a la \u00e9lite espiritual de los estudiantes de sus colegios. Su coraz\u00f3n se inflam\u00f3 por este Dios que le hac\u00eda \u00absaborear tan dulcemente sus delicias\u00bb, que se mostraba a \u00e9l \u00abtan amable\u00bb, hasta el punto de que poco despu\u00e9s, recordando aquella experiencia, exclam\u00f3: \u00ab\u00a1Oh amor, oh caridad, oh belleza a la que he dedicado todos mis afectos!\u00bb.<\/p>\n<p>En las <em><i>Reglas de vida cristiana<\/i><\/em> que se impuso en aquel per\u00edodo se encuentra el primer testimonio escrito de su devoci\u00f3n al Cantar de los Cantares: para aplacar su deseo de comuni\u00f3n eucar\u00edstica, se propon\u00eda no dejar nunca de \u00abcorrer al olor de los perfumes del Se\u00f1or\u00bb. Y en un manuscrito de filosof\u00eda que data de la misma \u00e9poca, a prop\u00f3sito de la verdadera felicidad del hombre se lee esta cita del Cantar, testimonio de la alegr\u00eda de su descubrimiento, que suena como un lema y un programa de vida: \u00ab<em><i>Tenui illum, neque dimittam<\/i><\/em>\u00bb, lo he asido y no lo soltar\u00e9 jam\u00e1s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta firme resoluci\u00f3n le fue muy \u00fatil durante la terrible crisis que lo asalt\u00f3 a finales de 1586 o principios de 1587, dos o tres a\u00f1os despu\u00e9s de su maravilloso descubrimiento. Meditando sobre la cuesti\u00f3n de la predestinaci\u00f3n y crey\u00e9ndose destinado al infierno, se desesperaba:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>\u00a1Yo, miserable, ay de m\u00ed! \u00bfSer\u00e9 acaso privado de la gracia de Aquel que me ha hecho saborear tan dulcemente sus delicias y que me ha mostrado tanta benevolencia<\/i><\/em><em><i>?<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que le aflig\u00eda de manera particular era el pensamiento de ser privado de la visi\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, que el Cantar le hab\u00eda descrito \u00abhermosa como la luna y escogida como el sol\u00bb.<\/p>\n<p>Sabemos que la crisis se resolvi\u00f3 precisamente a ra\u00edz de una oraci\u00f3n a Mar\u00eda, venerada en Par\u00eds con el t\u00edtulo de Notre-Dame de Bonne D\u00e9livrance.<\/p>\n<p>Su resoluci\u00f3n de fidelidad, tomada en pr\u00e9stamo del texto sagrado, lo acompa\u00f1\u00f3 a Padua, donde estudi\u00f3 derecho de 1588 a 1592, continuando al mismo tiempo el estudio de la teolog\u00eda. Constatando con gran dolor la divisi\u00f3n religiosa y pol\u00edtica de Europa, proclam\u00f3 su inquebrantable fidelidad a la Iglesia cat\u00f3lica con otra referencia al Cantar: \u00abNo soy la zorra que devasta las vi\u00f1as\u00bb.<\/p>\n<p>Como se puede constatar, no cabe duda de que el Cantar de los Cantares desempe\u00f1\u00f3 un papel de primer plano en la formaci\u00f3n del joven Francisco, al cual proporcion\u00f3 una inspiraci\u00f3n, un est\u00edmulo y un programa de vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>El Cantar en las obras de Francisco de Sales<\/b><\/strong><\/p>\n<p>A partir de su ordenaci\u00f3n sacerdotal en 1593, seguida de la misi\u00f3n en Thonon entre los protestantes calvinistas del Chablais, y sobre todo despu\u00e9s de su consagraci\u00f3n episcopal en 1602, la vida de Francisco de Sales se confunde pr\u00e1cticamente con su obra.<\/p>\n<p>La meditaci\u00f3n de su libro preferido no lo abandon\u00f3 nunca, ni siquiera durante la misi\u00f3n del Chablais en los a\u00f1os 1594-1598. En una nota que data de aquel per\u00edodo se han encontrado estas palabras encendidas, fruto de sus coloquios apost\u00f3licos y m\u00edsticos con el Amado, que recuerdan \u00abel celo de amor fuerte como el infierno\u00bb del Cantar: \u00ab<em><i>\u00a1Amor meus furor meus!<\/i><\/em> Mi amor es toda mi furia. Me parece, en efecto, que mi celo se ha transformado en furia por mi Amado\u00bb. Repet\u00eda a menudo estos peque\u00f1os versos encendidos:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfEs el amor o el furor<\/p>\n<p>lo que me espolea, oh divino Salvador?<\/p>\n<p>S\u00ed, Dios m\u00edo, son ambas cosas,<\/p>\n<p>Porque yo ardo cuando yo quiero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el libro de las <em><i>Controversias<\/i><\/em>, redactado durante su misi\u00f3n en el Chablais y publicado inicialmente en forma de hojas sueltas en 1595-1596, para mostrar a sus lectores y contradictores que la Iglesia cat\u00f3lica es la Iglesia querida por Cristo, cita m\u00e1s de veinte veces \u00abestos admirables cantos y representaciones pastorales de los amores del Esposo celestial con la Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>Otra obra pol\u00e9mica, la <em><i>Defensa del Estandarte de la Santa Cruz<\/i><\/em>, publicada en 1600, no contiene ninguna cita expl\u00edcita, pero es posible que el autor haya tomado prestada la imagen militar del estandarte del Cantar de los Cantares, donde se lee, seg\u00fan el hebreo: \u00abEl estandarte sobre m\u00ed es el amor\u00bb.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de la <em><i>Introducci\u00f3n a la vida devota<\/i><\/em>, publicada en 1609, que contiene una treintena de citas, el editor benedictino dom Mackey ha afirmado con raz\u00f3n que \u00abla esposa del Cantar, modelo de docilidad a la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo, reaparece en cada momento para ense\u00f1ar al alma devota las delicadezas del amor sagrado, la fidelidad a las invitaciones de la gracia\u00bb.<\/p>\n<p>No sorprende constatar que el <em><i>Tratado del amor de Dios<\/i><\/em>, publicado en 1616 y dirigido a un personaje llamado Te\u00f3timo, sea la obra de Francisco de Sales m\u00e1s rica en referencias al Cantar, hasta el punto de que se ha podido decir que esta obra, en sus doce libros, \u00abes en s\u00ed misma, en cierto sentido, un comentario al Cantar de los Cantares\u00bb. Las citas y alusiones, en n\u00famero de unas 170, abundan sobre todo en el libro V, donde el autor trata \u00abde los dos ejercicios del amor sagrado que se realizan por complacencia y benevolencia\u00bb, as\u00ed como en los libros VI y VII dedicados a la oraci\u00f3n. Son m\u00e1s raras en los libros VIII y IX, donde trata del amor de conformidad a la voluntad de Dios y del amor de sumisi\u00f3n a su benepl\u00e1cito. Vuelven a ser m\u00e1s frecuentes en los \u00faltimos tres libros dedicados al primado del amor en la vida espiritual.<\/p>\n<p>La fundaci\u00f3n en 1610 del Instituto de la Visitaci\u00f3n dio un nuevo impulso al uso del libro sagrado. El Cantar de los Cantares era a menudo el tema de las instrucciones que el fundador daba a sus hijas espirituales. Tampoco hay que olvidar que el lanzamiento del nuevo Instituto coincidi\u00f3 m\u00e1s o menos con la redacci\u00f3n del <em><i>Tratado del amor de Dios<\/i><\/em>. En las <em><i>Conversaciones espirituales<\/i><\/em>, que recogen sus instrucciones a las primeras visitandinas, se encuentran una treintena de alusiones sobre diversos temas relativos a la vida espiritual de las religiosas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de todas las dem\u00e1s citas b\u00edblicas, las referencias al Cantar y las simples alusiones a este libro son muy numerosas en sus <em><i>Sermones<\/i><\/em>, donde se cuentan hasta 130 en los sermones redactados de su pu\u00f1o y letra o simplemente esbozados en forma de esquema o guion, y casi 80 en los sermones destinados a las religiosas de la Visitaci\u00f3n y recogidos por ellas.<\/p>\n<p>Tampoco faltan alusiones al Cantar en los diez vol\u00famenes de las <em><i>Cartas<\/i><\/em>, que cuentan con unas 110. Pero, como cab\u00eda esperar, se pueden identificar casi exclusivamente en las cartas de direcci\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>En los cinco vol\u00famenes de los <em><i>Op\u00fasculos<\/i><\/em>, las citas est\u00e1n distribuidas de manera desigual. En la primera serie, titulada \u00abEstudios y vida \u00edntima\u00bb, se encuentran solo cinco, pero muy significativas porque se remontan al per\u00edodo de formaci\u00f3n de Francisco, y una sola en la serie \u00abApostolado\u00bb. No sorprende encontrar pocas referencias al Cantar en la serie de escritos pol\u00e9micos y en los textos normativos del obispo de Ginebra. En el volumen dedicado a la Visitaci\u00f3n y a las normas que la regulan se cuentan 9 citas importantes. Las referencias m\u00e1s numerosas se encuentran en el \u00faltimo volumen titulado \u00abAscetismo y m\u00edstica\u00bb.<\/p>\n<p>Para nuestro trabajo, el an\u00e1lisis de las citas del Cantar rastreables en las obras de san Francisco de Sales es un paso obligado, porque nos introduce concretamente en su universo mental y espiritual, pero no puede ser suficiente. Luego ser\u00e1 necesario llegar a la interpretaci\u00f3n salesiana del Cantar, que consistir\u00e1 esencialmente en identificar y presentar a los personajes del Cantar elegidos por el int\u00e9rprete.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Interpretaci\u00f3n del Cantar de los Cantares<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Para la mayor parte de los comentaristas modernos, el Cantar era en origen una serie de poemas que celebraban simplemente el amor humano, \u00abel canto m\u00e1s hermoso de la creaci\u00f3n\u00bb, con toda su sensualidad. Seg\u00fan algunos, un editor los habr\u00eda reunido confiri\u00e9ndoles un tono sapiencial y un posible significado aleg\u00f3rico, como el amor entre el Dios de Israel y su pueblo elegido del que hablan los profetas, en particular Oseas y Ezequiel. Algunos exegetas contempor\u00e1neos lo consideran efectivamente un poema sobre el amor humano, no aleg\u00f3rico, pero dotado de significados simb\u00f3licos, posiblemente abierto a la dimensi\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Fiel a la tradici\u00f3n cristiana, el obispo de Ginebra atribuye el libro a Salom\u00f3n. En su <em><i>Tratado del amor de Dios<\/i><\/em> Salom\u00f3n representa \u00abal Salvador\u00bb, es decir, a Jesucristo, a quien \u00e9l llama \u00abpac\u00edfico o pacificador Salom\u00f3n\u00bb, mientras que la Sulamita es la amada, \u00abtranquila e hija de la paz\u00bb.<\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n espiritual que da de \u00e9l es la que estaba en uso pr\u00e1cticamente desde los tiempos de Or\u00edgenes en el siglo III. Para \u00e9l, el Cantar de los Cantares es una celebraci\u00f3n del amor de Dios, fuente y modelo de todo otro amor.<\/p>\n<p>En l\u00ednea con la interpretaci\u00f3n jud\u00eda tradicional, que le\u00eda en el Cantar la historia de las relaciones de amor entre Dios e Israel, los Padres de la Iglesia ve\u00edan en \u00e9l las relaciones de Dios o de Cristo con la Iglesia. El Cantar de los Cantares, afirmaba Francisco de Sales despu\u00e9s de muchos otros, es \u00abel epitalamio de la Iglesia y de Cristo\u00bb. Muy a menudo, sin embargo, son las relaciones entre Dios Salvador y el alma individual las que ocupan en \u00e9l el primer plano. Es esta la interpretaci\u00f3n que adopt\u00f3 en su <em><i>Tratado del amor de Dios<\/i><\/em>, donde declara:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>El gran Salom\u00f3n describe de manera deliciosamente admirable el amor del Salvador y del alma devota, en aquella obra divina que por su excelente dulzura es llamada Cantar de los Cantares. Y para elevarnos m\u00e1s dulcemente a la consideraci\u00f3n de este amor espiritual que se ejerce entre Dios y nosotros, a trav\u00e9s de la correspondencia de los movimientos de nuestros corazones con las inspiraciones de su divina Majestad, \u00e9l recurre a una representaci\u00f3n perpetua de los amores de un casto pastor y de una p\u00fadica pastorcilla.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A menudo, como podremos constatar, encontraremos tambi\u00e9n la interpretaci\u00f3n mariana, que hab\u00eda arraigado en Occidente durante la Edad Media, en particular con Ruperto de Deutz. Aun siendo la madre de Jes\u00fas, Mar\u00eda ha sido a menudo considerada en el plano espiritual como la nueva Eva junto al nuevo Ad\u00e1n, y por tanto como la amada por su amor sin par a Cristo.<\/p>\n<p>Todas estas diversas interpretaciones \u2013 colectiva, individual y mariana \u2013 est\u00e1n presentes en el pensamiento y en los escritos de san Francisco de Sales. Nos corresponder\u00e1 a nosotros mostrar el uso que ha hecho de ellas y poner de relieve, en la medida de lo posible, la originalidad de su lectura y de su interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>El Cantar en la vida de san Francisco de Sales<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Gracias a sus citas del Cantar, tal vez seamos capaces de penetrar un poco m\u00e1s a fondo en el alma de san Francisco de Sales. Estudiando las cerca de setecientas citas, alusiones y referencias al Cantar de los Cantares, podemos intuir algo de su vida \u00edntima con Dios.<\/p>\n<p>El alma de Francisco de Sales, se podr\u00eda decir, era el alma de la esposa del Cantar. Ciertamente no es arbitrario afirmar que la espiritualidad que \u00e9l extrajo de este libro b\u00edblico y que propuso durante toda su vida a sus fieles, a sus corresponsales y a sus hijas de la Visitaci\u00f3n, fue primero vivida y practicada por \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>Se trata de una espiritualidad que podemos definir como \u00abesponsalicia\u00bb, en el sentido de que est\u00e1 enteramente centrada en el amor del Esposo por la esposa y de la esposa por el Esposo. El propio san Francisco de Sales experiment\u00f3 lo que ense\u00f1aba a los dem\u00e1s, a saber, que el alma humana est\u00e1 llamada a entrar cada vez m\u00e1s en la alianza con su Dios y con Jesucristo, su Salvador.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de una procesi\u00f3n del <em><i>Corpus Christi<\/i><\/em>, durante la cual hab\u00eda llevado el Sant\u00edsimo Sacramento por la ciudad de Annecy, confesaba a santa Juana Francisca de Chantal haber sido \u00abtocado\u00bb por estas palabras de la esposa: \u00abMi Amado es todo m\u00edo, y yo soy toda suya; \u00e9l mora entre mis pechos\u00bb, y por estas otras del Esposo: \u00abPonme como un sello sobre tu coraz\u00f3n\u00bb, antes de concluir con esta exclamaci\u00f3n: \u00ab\u00bfExiste una dulzura comparable a esta?\u00bb.<\/p>\n<p>Nada vale en efecto la dulzura y la fuerza de este Nombre que Francisco de Sales no deja de saborear repitiendo una exclamaci\u00f3n muy querida por \u00e9l: \u00ab\u00a1Viva Jes\u00fas!\u00bb. En otra ocasi\u00f3n cont\u00f3 a su confidente habitual: \u00abEsta ma\u00f1ana, al despertar, he gritado a nuestros o\u00eddos: \u00a1Viva Jes\u00fas! y habr\u00eda querido <em><i>derramar este aceite sagrado<\/i><\/em> sobre toda la faz de la tierra\u00bb.<\/p>\n<p>La belleza del Amado, signo y testimonio de su amor, su voz que encanta a su esposa y toda su persona lo atraen al m\u00e1ximo, tanto que su felicidad es la de \u00abcorrer\u00bb tras \u00e9l, incluso cuando le propone penas, cruces y espinas.<\/p>\n<p>La belleza del alma \u2013 y de esto Francisco de Sales est\u00e1 bien convencido \u2013 no se debe a s\u00ed misma, sino al amor recibido del Amado que ha hecho todo por ella. \u00bfQu\u00e9 tiene de sorprendente entonces si este amor la enferma de esa enfermedad de amor de la que Francisco parece hablar por experiencia, vi\u00e9ndose \u00e9l tambi\u00e9n incapaz de amarla como querr\u00eda e imposibilitado de alabarla como querr\u00eda y deber\u00eda?<\/p>\n<p>Al amor esponsalicio del alma de Francisco por su Esposo hay que a\u00f1adir otro elemento de su vida espiritual: su amor por la Iglesia. El Cantar, seg\u00fan una interpretaci\u00f3n que \u00e9l hereda, le ha recordado que la Iglesia es la verdadera esposa de Jesucristo, \u00fanica paloma, santa y fecunda; de ah\u00ed su espiritualidad eclesial, fundada en su fe cat\u00f3lica y en su responsabilidad episcopal.<\/p>\n<p>Si la Iglesia cat\u00f3lica es verdaderamente la Iglesia querida por Cristo, a pesar de los pecados de sus miembros, merece un amor ardiente y celoso como el del Esposo por su esposa. El ap\u00f3stol del Chablais, convertido en obispo de Ginebra, la defiende con todas sus fuerzas y con la m\u00e1xima dulzura posible, pero sobre todo la muestra llena de amor por el Esposo que la ha elegido y que contin\u00faa santific\u00e1ndola. El Cantar le ha recordado tambi\u00e9n que esta esposa necesitaba una compa\u00f1\u00eda de valerosos guardianes y \u00e9l sabe que forma parte de ella en calidad de pastor de la Iglesia.<\/p>\n<p>En cuanto a su afecto por la Madre del Salvador, este trasluce en sus diversos comentarios al Cantar. Es el \u00faltimo aspecto, y no menos importante, de la vida espiritual de Francisco. Mar\u00eda es para \u00e9l la esposa perfecta, el trono regio del nuevo Salom\u00f3n, la obra maestra de la Redenci\u00f3n, toda unida al Hijo y apoyada en \u00e9l. Ella es el amor mismo y este amor no ha hecho m\u00e1s que crecer a lo largo de su existencia como la aurora que avanza hasta el pleno d\u00eda, hasta el punto de que al final muri\u00f3 de \u00e9l. Desde el cielo, adonde ha subido en cuerpo y alma, nos obtiene tantas gracias con su oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A los diecisiete a\u00f1os, en el coraz\u00f3n del carnaval parisino, Francisco de Sales buscaba algo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":54937,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":3,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[2566,2558,1828,1972],"class_list":["post-54944","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-caridad","tag-dios","tag-gracias-recibidas","tag-santos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54944","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54944"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54944\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":54945,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54944\/revisions\/54945"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/54937"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54944"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54944"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54944"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}