{"id":54879,"date":"2026-09-17T06:05:25","date_gmt":"2026-09-17T06:05:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=54879"},"modified":"2026-09-17T06:05:41","modified_gmt":"2026-09-17T06:05:41","slug":"una-larga-historia-con-rostros-concretos-misiones-salesianas-en-malasia-1-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/misiones\/una-larga-historia-con-rostros-concretos-misiones-salesianas-en-malasia-1-1\/","title":{"rendered":"Una larga historia con rostros concretos. Misiones salesianas en Malasia (1\/1)"},"content":{"rendered":"<p><em><i>Las misiones salesianas no son un cap\u00edtulo de historia: son nombres, rostros, biograf\u00edas en curso. Con este art\u00edculo se abre una serie de cuatro encuentros con misioneros salesianos enviados en los \u00faltimos a\u00f1os a los cuatro rincones del mundo. Empezamos por Asia, con don Andre Delimarta, indonesio, de 57 a\u00f1os, responsable de la comunidad de Kuching, en Malasia. El deseo de partir lo llevaba en el coraz\u00f3n desde el noviciado, pero la oportunidad lleg\u00f3 solo a los 53 a\u00f1os: cuando la Congregaci\u00f3n pidi\u00f3 un salesiano indonesio para Malasia, su respuesta fue inmediata. Hoy trabaja en una peque\u00f1a parroquia sin patio ni campo de juego, junto a los migrantes indonesios y filipinos, y cuenta c\u00f3mo el carisma de Don Bosco sabe crear familia m\u00e1s all\u00e1 de cualquier frontera.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Cuatro rostros, una \u00fanica llamada<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Las misiones salesianas se encuentran en todos los rincones del mundo: misioneros y misioneras, j\u00f3venes, laicos y laicas, monjas, miembros de la Familia salesiana, familias y colaboradores gastan cada d\u00eda sus energ\u00edas para que el carisma salesiano siga generando vida.<\/p>\n<p>Entre ellos, los misioneros <em><i>ad gentes, ad vitam, ad exteros<\/i><\/em> toman una decisi\u00f3n totalizadora: dejan su propio pa\u00eds para poner la vida al servicio de pueblos lejanos. Una elecci\u00f3n que no se improvisa. El discernimiento, la formaci\u00f3n adecuada y el acompa\u00f1amiento son decisivos: precisamente por esto, desde el a\u00f1o pasado, se ha puesto en marcha a nivel de Congregaci\u00f3n un replanteamiento global de la formaci\u00f3n misionera, que ha involucrado a much\u00edsimas personas, empezando por los propios misioneros.<\/p>\n<p>Este a\u00f1o los misioneros enviados en los \u00faltimos cinco a\u00f1os se han reunido por continente: en Sihanoukville, en Camboya; en Nairobi, en Kenia; en Genzano, en Italia; en Montevideo, en Uruguay. Junto a los miembros del Sector para las Misiones, a los responsables de su formaci\u00f3n y a algunos ponentes e invitados, han vivido d\u00edas de fraternidad, de compartir, de escucha mutua, de formaci\u00f3n y de reflexi\u00f3n. Hemos pedido a algunos de ellos que nos cuenten su propia experiencia misionera y los frutos de ese encuentro.<\/p>\n<p>Empezamos por Asia. Don Andre Delimarta, originario de Indonesia, es el encargado de la comunidad de Kuching, en Malasia, adonde los salesianos llegaron en 2017. Su llamada misionera madur\u00f3 despu\u00e9s de los cincuenta a\u00f1os, pero el deseo lo acompa\u00f1aba desde siempre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>\u00abHe crecido con los misioneros salesianos\u00bb<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Un saludo a todos los lectores del Bolet\u00edn Salesiano OnLine. Me llamo Andre Delimarta, tengo 57 a\u00f1os, soy originario de Indonesia y actualmente realizo mi servicio en Malasia.<\/p>\n<p>He crecido con los misioneros salesianos desde los tiempos de la escuela secundaria: me hablaban siempre de Don Bosco y de los dem\u00e1s santos salesianos. Al terminar la escuela, entr\u00e9 en la comunidad salesiana de Timor Oriental y compart\u00ed con ellos la vida comunitaria. Durante la formaci\u00f3n inicial, su amabilidad, el duro trabajo, el compromiso y el esp\u00edritu de sacrificio dejaron en m\u00ed una huella profunda. Es gracias a ellos que mi vocaci\u00f3n y mi amor por Don Bosco se han fortalecido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>\u00abAqu\u00ed estoy, voy yo\u00bb<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Me convert\u00ed en misionero <em><i>ad gentes<\/i><\/em> solo en edad madura, a los 53 a\u00f1os. El deseo ya estaba en mi coraz\u00f3n desde que era novicio, pero la oportunidad se present\u00f3 hace solo unos pocos a\u00f1os, cuando la Congregaci\u00f3n necesitaba un salesiano indonesio para Malasia. Consult\u00e9 a mi Inspector y, obtenida su aprobaci\u00f3n, me ofrec\u00ed sin dudarlo: \u00abAqu\u00ed estoy, voy yo\u00bb.<\/p>\n<p>No ten\u00eda una preparaci\u00f3n formal ni una formaci\u00f3n espec\u00edfica para ser misionero. Mis formadores, sin embargo, eran misioneros: a trav\u00e9s de ellos aprend\u00ed qu\u00e9 es la misi\u00f3n y c\u00f3mo uno se convierte en misionero. Luego pas\u00e9 la mitad de mi vida en la formaci\u00f3n, preparando a los hermanos para la misi\u00f3n, y durante varios a\u00f1os trabaj\u00e9 en territorios de misi\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, muchas obras salesianas en Indonesia forman todav\u00eda parte, ellas mismas, de la misi\u00f3n <em><i>ad gentes<\/i><\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Una parroquia sin patio<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Indonesia y Malasia son pa\u00edses vecinos, y sin embargo sigue habiendo diferencias en la forma en que la gente vive el d\u00eda a d\u00eda, en la forma de comunicarse, en el enfoque pastoral de la Iglesia. Aqu\u00ed la obra salesiana no encaja en los contextos tradicionales: escuelas, internados, centros de formaci\u00f3n. Se nos ha confiado solamente una peque\u00f1a parroquia, que carece incluso de un parque infantil o de un campo de f\u00fatbol o de baloncesto. Es all\u00ed donde llevamos adelante nuestra misi\u00f3n, para los fieles y para los j\u00f3venes que acuden a nosotros. Poco despu\u00e9s de mi llegada se me confi\u00f3 tambi\u00e9n el servicio a las comunidades de migrantes indonesios, filipinos y de varias otras nacionalidades.<\/p>\n<p>La mayor dificultad, en este nuevo contexto, no ha sido adaptarme a la cultura, a la lengua y a la mentalidad, sino aprender a trabajar junto a las autoridades locales, tanto civiles como eclesi\u00e1sticas. Y hay una tensi\u00f3n que sigue abierta, sobre todo en el ministerio con los migrantes: entre el deseo de ayudarlos y acompa\u00f1arlos concretamente y el respeto de los l\u00edmites legales, de las fronteras institucionales y de las diferentes prioridades dentro de la Iglesia local.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>J\u00f3venes en busca de pertenencia<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Malasia es un pa\u00eds multicultural y multirreligioso: conviven etnias, mentalidades, lenguas y religiones diferentes. Una diversidad hermosa y exigente a la vez, porque requiere apertura, respeto y di\u00e1logo.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes son en\u00e9rgicos, tienen talento, est\u00e1n abiertos a la tecnolog\u00eda; pero muchos tambi\u00e9n tienen que lidiar con la presi\u00f3n de la competencia escolar, con problemas familiares, dificultades econ\u00f3micas, incertidumbre sobre el futuro. Algunos buscan identidad, pertenencia, esperanza. La misi\u00f3n salesiana sigue siendo, por tanto, m\u00e1s actual que nunca: acompa\u00f1ar a los j\u00f3venes, especialmente a los m\u00e1s pobres y necesitados, a trav\u00e9s del cuidado pastoral y la presencia personal. El Sistema preventivo de Don Bosco sigue hablando con fuerza a los j\u00f3venes de hoy.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>\u00abMe he sentido como en casa\u00bb<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Fui acogido calurosamente tanto por los salesianos como por la poblaci\u00f3n local. Los hermanos me han apoyado con fraternidad y paciencia, haci\u00e9ndome sentir parte de la comunidad y de la misi\u00f3n. Tambi\u00e9n la gente del lugar se ha mostrado amable, abierta y generosa: he experimentado hospitalidad, respeto, amistad. A trav\u00e9s de los sencillos encuentros cotidianos, las conversaciones, el ministerio en la parroquia y luego con los migrantes, me he sentido gradualmente como en casa en la misi\u00f3n. Ha sido una confirmaci\u00f3n: el carisma salesiano crea un esp\u00edritu de familia que va m\u00e1s all\u00e1 de la nacionalidad y la cultura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>El encuentro en Camboya<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Este a\u00f1o he podido encontrarme con otros salesianos, m\u00e1s j\u00f3venes que yo, enviados en los \u00faltimos a\u00f1os como misioneros a diferentes pa\u00edses de Asia. Lo que m\u00e1s me llam\u00f3 la atenci\u00f3n, en aquel encuentro en Camboya, fue la sencillez, la alegr\u00eda y el celo misionero de tantos j\u00f3venes hermanos. Escuchar sus experiencias me hizo comprender que, por muy diferentes que sean nuestros contextos, compartimos la misma misi\u00f3n y el mismo amor por Don Bosco, por la Congregaci\u00f3n y por los j\u00f3venes. Tambi\u00e9n los momentos de oraci\u00f3n, de compartir, de reflexi\u00f3n y de fraternidad fueron muy significativos.<\/p>\n<p>El encuentro ha renovado en m\u00ed una convicci\u00f3n: la vida misionera no consiste solamente en trabajar en otro pa\u00eds, sino en entregarse por completo a Dios y a los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>\u00abSeguid rezando por los misioneros\u00bb<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Creo que los misioneros salesianos del futuro deben seguir siendo signos de esperanza, de fraternidad y de alegr\u00eda, para cualquiera y dondequiera que seamos enviados. Deber\u00e1n estar preparados tambi\u00e9n para trabajar en contextos pastorales diferentes a los tradicionalmente salesianos: escuelas, internados, centros de formaci\u00f3n. Lo que cuenta es convertirse en signos del amor de Dios en el esp\u00edritu de Don Bosco.<\/p>\n<p>Os pido que sig\u00e1is rezando por los misioneros de todo el mundo. La vida misionera es hermosa porque nos permite experimentar el amor de Dios a trav\u00e9s del servicio a los dem\u00e1s. Que Don Bosco siga inspir\u00e1ndonos a ser testigos gozosos del Evangelio dondequiera que nos encontremos. \u00a1Gracias de coraz\u00f3n y que Dios os bendiga!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Marco Fulgaro<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las misiones salesianas no son un cap\u00edtulo de historia: son nombres, rostros, biograf\u00edas en curso&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":54873,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":1,"footnotes":""},"categories":[185],"tags":[2566,1720,1894,1960,1990],"class_list":["post-54879","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-misiones","tag-caridad","tag-carisma-salesiano","tag-misiones","tag-salesianos","tag-solidaridad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54879","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54879"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54879\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":54880,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54879\/revisions\/54880"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/54873"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54879"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54879"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54879"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}