{"id":54804,"date":"2026-09-13T07:03:46","date_gmt":"2026-09-13T07:03:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=54804"},"modified":"2026-09-13T07:04:14","modified_gmt":"2026-09-13T07:04:14","slug":"el-sistema-preventivo-6-7-a-un-formador-de-sacerdotes-la-respuesta-al-rector-del-seminario-de-montpellier-dupuy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/el-sistema-preventivo-6-7-a-un-formador-de-sacerdotes-la-respuesta-al-rector-del-seminario-de-montpellier-dupuy\/","title":{"rendered":"El sistema preventivo (6\/7). A un formador de sacerdotes. La respuesta al rector del Seminario de Montpellier, Dupuy"},"content":{"rendered":"<p><em>Continuamos con la sexta entrega sobre los textos principales del sistema preventivo de don Bosco.<\/em><br \/>\n<em>Art\u00edculo anterior: <a href=\"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/el-sistema-preventivo-5-7-invitacion-a-la-lectura-del-libro-de-alberto-du-boys-don-bosco-y-la-pia-sociedad-salesiana\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El sistema preventivo (5\/7). Invitaci\u00f3n a la lectura del libro de Alberto DU BOYS, \u201cDon Bosco y la P\u00eda Sociedad Salesiana\u201d<\/a><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>A un formador de sacerdotes: la respuesta al rector Dupuy<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El 2 de julio de 1886, el superior del seminario mayor de Montpellier, Dupuy, escribe a Tur\u00edn (MB XVIII, 655-657). Ya le hab\u00eda preguntado a don Bosco c\u00f3mo hac\u00eda, con tan pocos colaboradores, para educar a tantos j\u00f3venes, y hab\u00eda recibido como respuesta que todo consist\u00eda en infundir el santo temor de Dios. No le bastaba: el temor de Dios, objetaba, es el <em><i>principio<\/i><\/em> de la sabidur\u00eda; \u00e9l quer\u00eda saber el m\u00e9todo para conducir las almas al amor de Dios.<\/p>\n<p>Cuando le leen la carta, don Bosco reacciona con una frase que vale por un tratado: quieren que exponga su m\u00e9todo, y \u00e9l es el primero en confesar: \u00abNi yo mismo lo s\u00e9\u00bb. Siempre ha seguido adelante seg\u00fan el Se\u00f1or le inspiraba y las circunstancias lo requer\u00edan.<\/p>\n<p>Es el texto que cierra el ciclo de la manera m\u00e1s justa. Despu\u00e9s de treinta a\u00f1os de formulaciones, el fundador se niega a sistematizar: el sistema preventivo no es una teor\u00eda que aplicar, sino una pr\u00e1ctica d\u00f3cil al Esp\u00edritu y a la realidad. Al lado, vale la pena leer la brev\u00edsima formulaci\u00f3n de MB X, 649, que dice en pocas l\u00edneas lo que en otros lugares requiere p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>La caridad, el santo temor de Dios infundido en los corazones<\/b><\/strong><\/p>\n<p>(1886, MB VI, 381)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abMuchas personas preguntaron a D. Bosco en varios momentos cu\u00e1l era su sistema de educaci\u00f3n para conducir a los j\u00f3venes tan felizmente por el camino de la virtud. Don Bosco sol\u00eda responder: &#8211; \u00a1El sistema preventivo: la caridad! &#8211; Presionado para dar mayores explicaciones y sugerir los medios que se podr\u00edan emplear para hacer triunfar esta caridad, una vez respondi\u00f3: &#8211; El santo temor de Dios infundido en los corazones. &#8211; Pero el santo temor de Dios no es m\u00e1s que el principio de la Sabidur\u00eda, le escrib\u00eda el Rector del Seminario de Montpellier en 1886; tenga a bien explicarme su secreto, para que yo pueda aprovecharlo para el bien de mis Seminaristas. &#8211; D. Bosco, al leer esta carta, dec\u00eda a los miembros del Cap\u00edtulo que le rodeaban: <em><i>\u00a1Quieren que exponga mi sistema! \u00a1Pero si ni yo mismo lo s\u00e9! Siempre he seguido adelante sin sistemas, seg\u00fan el Se\u00f1or me inspiraba y las circunstancias exig\u00edan.<\/i><\/em> Sin embargo, nosotros observamos que \u00e9l ten\u00eda un sistema propio, el cual en pocas palabras puede esbozarse as\u00ed: caridad, temor de Dios, confianza en el superior, frecuencia de los Stos. Sacramentos de la Confesi\u00f3n y Comuni\u00f3n, grand\u00edsima facilidad para que los j\u00f3venes puedan confesarse. Es cierto que, como hemos visto y como veremos, Dios le asist\u00eda continuamente; y esta asistencia especial, que formaba como la base de su sistema, no era algo que otros pudieran pretender: pero en lo que se puede llamar medio ordinario y humano, \u00e9l parece f\u00e1cilmente imitable para un Director Sacerdote, consciente de su imperioso deber de salvar las almas.\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>\u00a1Quieren que exponga mi sistema! \u00a1Pero si ni yo mismo lo s\u00e9!<\/b><\/strong><\/p>\n<p>(1886, MB XVIII, 126-127)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00ab\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aquella hospitalidad que se le ofreci\u00f3 tan cordialmente en el Seminario de Montpellier tuvo una continuaci\u00f3n, de la cual no podr\u00edamos dejar de hablar. Al se\u00f1or Dupuy, superior del Seminario, Don Bosco le hab\u00eda enviado desde Tur\u00edn, junto con sus agradecimientos, tambi\u00e9n algunas de sus publicaciones, entre otras la <em><i>Vida<\/i><\/em> <em><i>de S. Vicente de Pa\u00fal. <\/i><\/em>Aquel, respondiendo el 2 de julio, despu\u00e9s de darle las gracias le dec\u00eda: \u201cEl Seminario de Montpellier conserva a\u00fan la m\u00e1s grata impresi\u00f3n de su visita; los buenos habitantes de la ciudad, que le hicieron tan bella acogida, estar\u00edan dispuestos a renov\u00e1rsela y yo me ofrecer\u00eda nuevamente a sostenerle y a protegerle del asalto de la multitud. Y vaya si tuve que sudar un buen poco para contener el \u00edmpetu del pueblo, que quer\u00eda besar la mano a un cura pobre entre los pobres y lleno de achaques\u201d. Pero, sin embargo, se hab\u00eda quedado con un gran pesar. Habi\u00e9ndolo dejado enteramente a disposici\u00f3n de los dem\u00e1s, nunca hab\u00eda podido procurarse la comodidad de conversar con \u00e9l a solas, mientras que habr\u00eda tenido un gran deseo de interrogarle sobre el m\u00e9todo que usaba para llevar las almas a Dios. S\u00ed le hab\u00eda preguntado c\u00f3mo hac\u00eda con tan escaso n\u00famero de ayudantes para gobernar a tantos j\u00f3venes, y Don Bosco le hab\u00eda respondido que todo el secreto estaba en infundirles el santo temor de Dios; pero con esta respuesta el Superior no estaba satisfecho. \u201cEl temor de Dios, observaba en la misma carta, es solo el principio de la sabidur\u00eda; yo en cambio quisiera saber cu\u00e1l es su m\u00e9todo para guiar a las almas a la cumbre de la sabidur\u00eda, que es el amor de Dios\u201d.<\/p>\n<p>Cuando se le ley\u00f3 la carta, Don Bosco exclam\u00f3: Quieren que exponga mi m\u00e9todo. \u00a1Bah!&#8230; Ni yo mismo lo s\u00e9.<\/p>\n<p>Siempre he seguido adelante seg\u00fan el Se\u00f1or me inspiraba y las circunstancias exig\u00edan. &#8211; Qu\u00e9 respondi\u00f3 o hizo responder, no se sabe; pero ciertamente estas palabras en su simplicidad quieren decir mucho. No significan que fuera su costumbre como nota Don Fascie<em><i>, <\/i><\/em>ir sin saber a d\u00f3nde, sino que nose hab\u00eda anquilosado en un sistema estereotipado, el cual \u201cle truncara la libertad de movimientos frente a nuevas iniciativas o a nuevas exigencias\u201d. De hecho, su esp\u00edritu eminentemente pr\u00e1ctico rehu\u00eda de las abstracciones. Un m\u00e9todo verdaderamente Don Bosco hizo suyo, el llamado m\u00e9todo preventivo, pero extrayendo sus elementos de la \u201ctradici\u00f3n humana y cristiana\u201d y del estudio sobre el alma de los j\u00f3venes, lejos por tanto del campo de la Pedagog\u00eda te\u00f3rica.\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Ap\u00e9ndice: \u201cAcordaos de no poner nunca a los j\u00f3venes en ocasi\u00f3n de poder cometer una falta: he aqu\u00ed el sistema preventivo de don Bosco\u201d<\/b><\/strong><\/p>\n<p>(MB X,649)<\/p>\n<p>\u00ab\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En un colegio hab\u00edan comprado unas cuantas manzanas frescas y hermosas, y hab\u00edan colocado el cestito junto a la ventana de la despensa; y he aqu\u00ed que, de repente, \u00a1todas las manzanas desaparecieron!&#8230; La directora ve a Don Bosco, se le acerca y le dice:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfSabe, Padre, qu\u00e9 nos han hecho los j\u00f3venes esta ma\u00f1ana? Hab\u00edamos provisto unas cuantas manzanas hermosas para la comida de los forasteros [era un d\u00eda de fiesta para el colegio], \u00a1y nos las han robado todas!&#8230;<\/p>\n<p>Y \u00e9l, con la calma habitual:<\/p>\n<p>&#8211; La culpa no es de los j\u00f3venes, sino vuestra. Llamad al prefecto, y decidle que Don Bosco ha dicho que haga enseguida poner una reja en esa ventana&#8230; Acordaos de no poner nunca a los j\u00f3venes en ocasi\u00f3n de poder cometer una falta; \u00a1he aqu\u00ed el sistema preventivo de Don Bosco!<\/p>\n<p>\u00a1Era en todo caso el buen padre y el maestro ejemplar!\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Continuamos con la sexta entrega sobre los textos principales del sistema preventivo de don Bosco&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":54652,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[2566,1720,2558,1768,2198,1816],"class_list":["post-54804","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-don-bosco","tag-caridad","tag-carisma-salesiano","tag-dios","tag-don-bosco","tag-educacion","tag-jovenes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54804","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54804"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54804\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":54815,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54804\/revisions\/54815"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/54652"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54804"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54804"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54804"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}