{"id":54616,"date":"2026-09-03T05:43:41","date_gmt":"2026-09-03T05:43:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=54616"},"modified":"2026-09-03T05:44:02","modified_gmt":"2026-09-03T05:44:02","slug":"profecia-de-1870-paris-iglesia-italia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/suenos-de-don-bosco\/profecia-de-1870-paris-iglesia-italia\/","title":{"rendered":"Profec\u00eda de 1870: Par\u00eds, Iglesia, Italia"},"content":{"rendered":"<p><em>El 6 de enero, fiesta de la Epifan\u00eda o de la manifestaci\u00f3n del Se\u00f1or, se celebr\u00f3 la segunda sesi\u00f3n del Concilio Vaticano, en la cual los Padres, seg\u00fan el rito, hicieron, uno despu\u00e9s de otro, comenzando por el Sumo Pont\u00edfice, la solemne profesi\u00f3n de fe. La v\u00edspera de aquella memorable solemnidad don Bosco vio en sue\u00f1o cuanto vamos a exponer a continuaci\u00f3n: fue el mismo Siervo de Dios quien escribi\u00f3 lo que vio y oy\u00f3.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abS\u00f3lo Dios lo puede todo, lo conoce todo y lo ve todo. Dios no tiene pasado ni futuro; para Dios no hay nada oculto; todas las cosas le son presentes. Para El no hay distancia de lugar o de persona. S\u00f3lo El en su infinita misericordia y para su gloria puede manifestar las cosas futuras a los hombres.<\/p>\n<p>La v\u00edspera de la Epifan\u00eda del corriente a\u00f1o de 1870 desaparecieron todos los objetos materiales de mi habitaci\u00f3n y me encontr\u00e9 ante la consideraci\u00f3n de cosas sobrenaturales. Fue algo que dur\u00f3 breves instantes, pero fueron muchas las cosas que vi. Aunque de forma y apariencias sensibles, no se pueden comunicar a los dem\u00e1s sino con mucha dificultad con signos exteriores o sensibles. Cuanto sigue podr\u00e1 dar una idea de ello. En todo esto se encuentra la palabra de Dios acomodada a la palabra del hombre.<\/p>\n<p>Del Sur viene la guerra, del Norte viene la paz.<\/p>\n<p>Las leyes de Francia no reconocen ya al Creador y el Creador se har\u00e1 conocer y la visitar\u00e1 tres veces con la vara de su furor.<\/p>\n<p>La primera abatir\u00e1 su soberbia, con las derrotas, el saqueo y los estragos en las cosechas, los animales y los hombres.<\/p>\n<p>En la segunda, la gran prostituta de Babilonia, la que los buenos llaman, suspirando, el prost\u00edbulo de Europa ser\u00e1 privada del jefe y entregada al desorden.<\/p>\n<p>\u00a1Par\u00eds! \u00a1Par\u00eds! En vez de armarte con el nombre del Se\u00f1or, te rodeas de casas de inmoralidad. Estas ser\u00e1n destruidas por ti misma: tu \u00eddolo, el Pante\u00f3n, ser\u00e1 reducido a cenizas, para que se cumpla lo que est\u00e1 escrito: mentita <em>est iniquitas sibi<\/em> (la iniquidad se enga\u00f1\u00f3 a s\u00ed misma). Tus enemigos te colmar\u00e1n de angustias, de hambre, de espanto y te convertir\u00e1n en la abominaci\u00f3n de las naciones. Pero \u00a1ay de ti si no reconoces la mano que te hiere! Quiero castigar la inmoralidad, el abandono, el desprecio de mi ley, dice el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>En la tercera, caer\u00e1s bajo una mano extranjera: tus enemigos ver\u00e1n desde lejos tus palacios incendiados, tus casas convertidas en montones de ruinas, ba\u00f1adas en la sangre de tus h\u00e9roes, que ya no existen.<\/p>\n<p>Pero he aqu\u00ed que un gran guerrero del Norte lleva un estandarte; sobre la diestra que lo sustenta est\u00e1 escrito: \u00abIrresistible es la mano del Se\u00f1or&#8217;. En aquel instante el Venerando Anciano del Lacio le sali\u00f3 al encuentro flameando una antorcha de luz viv\u00edsima. Entonces el estandarte se extendi\u00f3 y de negro que era se troc\u00f3 blanco como la nieve. En el centro del estandarte estaba escrito con caracteres de oro el nombre de Quien todo lo puede.<\/p>\n<p>El guerrero y los suyos hicieron una profunda inclinaci\u00f3n al Anciano y se estrecharon la mano.<\/p>\n<p>Ahora la voz del cielo se dirige al Pastor de los pastores. T\u00fa ahora est\u00e1s en la gran conferencia con tus asesores; pero el enemigo del bien no guarda un momento de reposo; estudia y practica toda clase de argucias contra ti. Sembrar\u00e1 la discordia entre tus asesores; suscitar\u00e1 enemigos entre mis hijos. Las potencias del siglo vomitar\u00e1n fuego y querr\u00edan que las palabras fuesen ahogadas en las gargantas de los guardianes de mi ley. Pero esto no suceder\u00e1. Har\u00e1n el mal, pero en perjuicio de s\u00ed mismos. T\u00fa date prisa; si las dificultades no se resuelven, corta por lo sano. Si te sientes angustiado, no te detengas, sino al contrario, contin\u00faa adelante hasta que le sea cercenada la cabeza a la hidra del error. Este golpe har\u00e1 temblar a la tierra y al infierno, pero el mundo recobrar\u00e1 la seguridad y todos los buenos se alegrar\u00e1n. Conserva, pues, junto a ti aunque solamente sean dos asesores, pero a cualquier parte que vayas, contin\u00faa y termina la obra que te fue confiada. Los d\u00edas corren velozmente y tus a\u00f1os se acercan al n\u00famero establecido; pero la gran Reina ser\u00e1 siempre tu auxilio y como en los tiempos pasados, tambi\u00e9n en el porvenir ser\u00e1 siempre <em>magnum et singulare in Ecclesia praesidium<\/em> (grande y singular ayuda de la Iglesia).<\/p>\n<p>Y t\u00fa, Italia, tierra de bendiciones, \u00bfqui\u00e9n te ha sumergido en la desolaci\u00f3n?&#8230; No digas que tus enemigos, sino tus amigos. \u00bfNo oyes a tus hijos que piden el pan de la fe y no encuentran quien se lo parta? \u00bfQu\u00e9 har\u00e9? Herir\u00e9 a los pastores, ahuyentar\u00e9 el reba\u00f1o, a fin de que los que se sientan en la c\u00e1tedra de Mois\u00e9s busquen buenos pastos y la grey escuche d\u00f3cilmente y se alimente.<\/p>\n<p>Pero sobre la grey y sobre los pastores caer\u00e1 mi mano; la carest\u00eda, la peste, la guerra, har\u00e1n de manera que las madres lloren la sangre de los hijos y de los esposos muertos en tierra enemiga.<\/p>\n<p>Y de ti, Roma, \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1? \u00a1Roma ingrata, Roma afeminada, Roma soberbia! Has llegado a tal punto de insensatez que no buscas y no admiras otra cosa en tu Soberano, m\u00e1s que el lujo, olvidando que tu gloria y la suya est\u00e1n en el G\u00f3lgota. Ahora \u00e9l es anciano, decr\u00e9pito, inerme, despojado; m\u00e1s con su palabra esclavizada hace temblar todav\u00eda a todo el mundo.<\/p>\n<p>\u00a1Roma&#8230; yo vendr\u00e9 cuatro veces sobre ti!<\/p>\n<p>En la primera herir\u00e9 tus tierras y sus habitantes.<\/p>\n<p>En la segunda llevar\u00e9 el estrago y el exterminio hasta tus murallas. \u00bfNo abrir\u00e1s a\u00fan los ojos?<\/p>\n<p>Vendr\u00e9 por tercera vez, abatir\u00e9 defensas y defensores y al mandato del Padre comenzar\u00e1 el reinado del terror, del espanto y de la desolaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero mis sabios huyen, mi ley sigue todav\u00eda conculcada; por eso har\u00e9 una cuarta visita. \u00a1Ay de ti, si mi ley contin\u00faa siendo letra muerta para ti! Habr\u00e1 prevaricaciones entre los doctos y entre los ignorantes. Tu sangre y la de tus hijos lavar\u00e1n las manchas que has echado sobre la ley de tu Dios.<\/p>\n<p>La guerra, la peste, el hambre son los flagelos con que ser\u00e1 castigada la soberbia y la malicia de los hombres. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n, oh ricos, vuestras magnificencias, vuestras villas, vuestros palacios? Se han convertido en basura de plazas y calles.<\/p>\n<p>Pero vosotros, sacerdotes, \u00bfpor qu\u00e9 no corr\u00e9is a llorar entre el vest\u00edbulo y el altar, invocando la suspensi\u00f3n de los flagelos? \u00bfPor qu\u00e9 no tom\u00e1is el escudo de la fe y no sub\u00eds a los tejados, y en las casas, en las calles, en las plazas, incluso en los lugares inaccesibles, no desparram\u00e1is la semilla de mi palabra? \u00bfIgnor\u00e1is que \u00e9sta es la terrible espada de dos filos que abate a mis enemigos y que deshace la ira de Dios y de los hombres?<\/p>\n<p>Estas cosas tendr\u00e1n que suceder inexorablemente, una despu\u00e9s de otra. Las cosas proceden demasiado lentamente.<\/p>\n<p>Pero la Augusta Reina del Cielo est\u00e1 presente.<\/p>\n<p>El poder de Dios est\u00e1 en sus manos; disipa como la niebla a sus enemigos. Reviste al Venerando Anciano de todos sus antiguos h\u00e1bitos. Se producir\u00e1 adem\u00e1s un violento hurac\u00e1n.<\/p>\n<p>La iniquidad se ha consumado, el pecado tendr\u00e1 fin y, antes de que transcurran dos plenilunios del mes de las flores, el iris de la paz aparecer\u00e1 sobre la tierra.<\/p>\n<p>El gran Ministro ver\u00e1 a la esposa de su Rey vestida de fiesta.<\/p>\n<p>En todo el mundo aparecer\u00e1 un sol, tan luminoso, como jam\u00e1s existi\u00f3 desde las llamas del Cen\u00e1culo hasta hoy, ni se volver\u00e1 a ver hasta el fin de los d\u00edas\u00bb. Don Bosco hizo sacar una copia de este escrito a don Julio Barberis, y fue la que se llev\u00f3 consigo a Roma. Hizo hacer otra copia, algunas semanas despu\u00e9s, a don Joaqu\u00edn Berto, el cual dej\u00f3 consignado en su cuaderno de recuerdos:<\/p>\n<p>Don Bosco me comunic\u00f3 una profec\u00eda escrita, que comenzaba con estas precisas palabras: Dios lo puede todo, lo conoce todo, etc., recomend\u00e1ndome el m\u00e1s riguroso secreto y que no descubriese a nadie qui\u00e9n era el autor. Entre otras cosas se refer\u00eda a la desolaci\u00f3n que amenazaba a Italia, como me explic\u00f3 a m\u00ed al preguntarle sobre el particular. El me hizo sacar una copia para enviarla a Roma a cierto prelado\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La <em>Civilt\u00e1<\/em> <em>Cattolica<\/em>, a\u00f1o XXIII, volumen VI, serie octava, a\u00f1o 1872, en las p\u00e1ginas 299 y 303, hace referencia a este vaticinio y trascribe algunos p\u00e1rrafos del texto del mismo, haci\u00e9ndolos preceder de estas autorizadas palabras: \u00abNos complace recordar un recent\u00edsimo vaticinio, nunca impreso y desconocido para el p\u00fablico, que fue comunicado desde una ciudad del norte de Italia a un personaje de Roma el 12 de febrero de 1870. Ignoramos su procedencia. Pero podemos dar fe de que lo hemos tenido en nuestras manos, antes de que Par\u00eds fuese bombardeada por los alemanes e incendiada por los comunistas. Y a\u00f1adiremos que nos caus\u00f3 maravilla ver anunciada en \u00e9l tambi\u00e9n la ca\u00edda de Roma, cuando no se cre\u00eda pr\u00f3xima ni probable\u00bb. Se conservan varias copias de esta profec\u00eda. La m\u00e1s autorizada es un manuscrito de don Joaqu\u00edn Berto. Lleva al principio la siguiente nota: \u00ab<em>Fue comunicada el 12 de febrero de 1870 al Padre Santo<\/em>\u00bb. Al margen se leen algunas notas aut\u00f3grafas del mismo don Bosco y al final algunas aclaraciones, evidentemente escritas o dictadas con anterioridad a los hechos y revisadas nuevamente despu\u00e9s por el Siervo de Dios. Dichas notas y aclaraciones explicaban y determinaban los acontecimientos predichos, los cuales, como veremos, se cumplieron en gran parte poco despu\u00e9s, y parte de ellos, al menos hasta hoy, no se cumplir\u00edan. Estos, seg\u00fan don Bosco, parec\u00eda que hab\u00edan de suceder hacia 1874 \u00ab<em>con tal de que-son sus propias palabras- no vengan nuevas iniquidades a oponerse al querer divino<\/em>\u00bb. Es de notarse que, interrogado inmediatamente sobre el cumplimiento de dichos hechos, don Bosco contest\u00f3 claramente que tal vez no se llegaran a realizar jam\u00e1s, porque el Se\u00f1or, en su misericordia, suele a veces indicar simplemente a los hombres el camino que podr\u00edan seguir en tal y en tal circunstancia para vencer ciertas dificultades y nada m\u00e1s; por tanto, cuando no se sigan las directrices trazadas, es evidente que no puede verificarse lo que ha sido indicado. Entre tanto, don Bosco preparaba el siguiente Estado o situaci\u00f3n de la P\u00eda Sociedad Salesiana para presentar al Sumo Pont\u00edfice.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>24 de mayo, 24 de junio de 1873<\/strong><\/p>\n<p>Era una noche oscura, los hombres no pod\u00edan distinguir el camino a seguir para regresar a sus pueblos, cuando apareci\u00f3 en el cielo una luz esplendorosa que iluminaba los pasos de los viajeros como si fuese el mediod\u00eda. En aquel momento se vio una multitud de hombres, mujeres, ancianos, ni\u00f1os, frailes, monjas y sacerdotes con el Pont\u00edfice a la cabeza, que sal\u00edan del Vaticano y se colocaban en filas como para una procesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Mas he aqu\u00ed que un furioso temporal, oscureciendo algo la luz, parec\u00eda entablar una batalla entre la luz y las tinieblas. Mientras tanto se lleg\u00f3 a una plazoleta cubierta de muertos y heridos, algunos de los cuales ped\u00edan auxilio en alta voz.<\/p>\n<p>Las filas que formaban la procesi\u00f3n se aclararon bastante. Despu\u00e9s de haber caminado, por un espacio de tiempo correspondiente a doscientas salidas del sol, todos se dieron cuenta de que ya no estaban en Roma. El desaliento invadi\u00f3 el \u00e1nimo de todos, y se agruparon en torno al Pont\u00edfice, para defender su persona y asistirlo en sus necesidades.<\/p>\n<p>En aquel momento se vieron dos \u00e1ngeles que llevaban un estandarte y fueron a presentarlo al Pont\u00edfice diciendo: <em>Recibe el estandarte de Aqu\u00e9l que combate y dispersa los m\u00e1s fuertes ej\u00e9rcitos de la tierra. Tus enemigos han desaparecido, y tus hijos imploran tu retorno con l\u00e1grimas y suspiros<\/em>.<\/p>\n<p>Fijando la mirada en el estandarte, se ve\u00eda escrito, por una parte: <em>Regina sine labe Concepta<\/em> (Reina concebida sin mancha); y por la otra: <em>Auxilium<\/em> Christianorum.<\/p>\n<p>El Pont\u00edfice tom\u00f3 con alegr\u00eda el estandarte, pero, al ver los pocos que hab\u00edan quedado junto a \u00e9l, se afligi\u00f3 mucho.<\/p>\n<p><em>Los dos \u00e1ngeles a\u00f1adieron: Vete enseguida a controlar a tus hijos. Escribe a tus hermanos dispersos, por las diversas partes del mundo, que es necesaria una reforma en las costumbres de los hombres. Esto no se puede conseguir m\u00e1s que repartiendo a los pueblos el pan Todos los manuscritos, que con diligencia hemos copiado en este Ap\u00e9ndice \u00abA\u00bb, como estaban muy ajados, hacen suponer claramente que don Bosco los emple\u00f3 m\u00e1s de una vez. Por tanto, pueden tambi\u00e9n ser meditados con fruto por nuestros predicadores<\/em> <em>de la divina palabra. Catequizad a los ni\u00f1os, predicad el desapego de las cosas de la tierra. Ha llegado el tiempo,\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 concluyeron los dos \u00e1ngeles, en que los pobres ser\u00e1n los evangelizadores de los pueblos. Los levitas ser\u00e1n buscados entre la azada, la pala y el martillo, a fin de que se cumplan las palabras de David: Dios ha levantado al pobre de la tierra para colocarlo en el trono de los pr\u00edncipes de su pueblo.<\/em><\/p>\n<p>O\u00eddo esto, el Pont\u00edfice se puso en movimiento, y las filas de la procesi\u00f3n empezaron a engrosar. Cuando puso el pie en la Ciudad Santa se ech\u00f3 a llorar ante la desolaci\u00f3n de los ciudadanos, muchos de los cuales ya no estaban. Al entrar en San Pedro, enton\u00f3 el <em>Ted\u00e9um<\/em>, al que respondi\u00f3 un coro de \u00e1ngeles cantando: <em>Gloria in excelsis Deo, et in terra pax hominibus bonae voluntatis<\/em>.<\/p>\n<p>Terminado el canto, ces\u00f3 totalmente la oscuridad y luci\u00f3 un sol esplendoroso.<\/p>\n<p>Las ciudades, los pueblos, los campos hab\u00edan disminuido de poblaci\u00f3n, la tierra estaba como arrasada por un hurac\u00e1n, por el aguacero y<\/p>\n<p>el granizo, e iban las gentes unas hacia otras conmovidas y diciendo<em>: Est Deus in Israel<\/em> (Dios est\u00e1 en Israel).<\/p>\n<p>Desde el principio del destierro hasta el canto del <em>Te Deum<\/em> sali\u00f3 el sol doscientas veces. Todo el tiempo que transcurri\u00f3 para el cumplimiento de estas cosas se corresponde con cuatrocientas salidas del sol.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 6 de enero, fiesta de la Epifan\u00eda o de la manifestaci\u00f3n del Se\u00f1or, se&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":54610,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":7,"footnotes":""},"categories":[186],"tags":[1720,2558,1768,2633,1984],"class_list":["post-54616","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-suenos-de-don-bosco","tag-carisma-salesiano","tag-dios","tag-don-bosco","tag-iglesia","tag-suenos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54616","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54616"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54616\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":54617,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54616\/revisions\/54617"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/54610"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54616"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54616"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54616"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}