{"id":54459,"date":"2026-08-27T07:34:50","date_gmt":"2026-08-27T07:34:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=54459"},"modified":"2026-08-27T07:37:08","modified_gmt":"2026-08-27T07:37:08","slug":"conocemos-a-don-bosco-15-la-opcion-definitiva-por-los-pobres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/conocemos-a-don-bosco-15-la-opcion-definitiva-por-los-pobres\/","title":{"rendered":"Conocemos a don Bosco (15). La opci\u00f3n definitiva por los pobres"},"content":{"rendered":"<p><em><i>En el momento m\u00e1s cr\u00edtico de los or\u00edgenes del Oratorio, don Bosco se encuentra aislado, cuestionado por las autoridades civiles, sospechado de desequilibrio mental y sin un lugar estable para sus muchachos. Incluso amigos y colaboradores lo invitan a redimensionar o abandonar la obra. En este clima, la marquesa de Barolo le impone una elecci\u00f3n: continuar con sus instituciones o dedicarse a los j\u00f3venes pobres. Don Bosco responde sin vacilaci\u00f3n, renunciando a cargos, seguridad econ\u00f3mica y protecciones para consagrarse totalmente a los ni\u00f1os abandonados. Acepta perderlo todo, confiando \u00fanicamente en la Providencia. Quedado casi solo con cientos de muchachos, vive un acto decisivo de abandono y fidelidad a la misi\u00f3n recibida.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Porque nunca se volv\u00eda atr\u00e1s.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Diversas voces se hab\u00edan difundido. \u00abDon Bosco con su tropa de muchachos m\u00e1s o menos pillos es un peligro p\u00fablico: perturba el buen orden, puede en cualquier momento suscitar una revoluci\u00f3n\u00bb, el encuentro con el \u00abVicario de ciudad\u00bb, marqu\u00e9s Michele di Cavour, que lo amenaza con prohibir toda reuni\u00f3n de muchachos). Por otra parte \u00abeste pobre sacerdote, muerto de cansancio, asaltado por dificultades, no cesa de hablar de un porvenir maravilloso: est\u00e1 enfermo, obsesionado, en el camino de la locura\u00bb. Adem\u00e1s no sabe d\u00f3nde reunir a sus j\u00f3venes: ha recibido la orden de abandonar el \u00faltimo lugar alquilado para ellos, el prado Filippi. Tambi\u00e9n los amigos le aconsejan abandonar la obra, o al menos una buena parte. En tales circunstancias, es puesto contra la pared por la marquesa de Barolo. El di\u00e1logo que sigue es un punto culminante en la vida apost\u00f3lica y espiritual de Don Bosco: en la soledad de una especie de agon\u00eda, la elecci\u00f3n heroica, el abandono total en manos de Dios.<\/p>\n<p>Y esto, sin vacilar: \u00abMi respuesta ya est\u00e1 pensada&#8230; Ya lo he pensado&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>\u00abDios siempre me ha ayudado\u00bb<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Las muchas cosas que se iban diciendo sobre don Bosco comenzaban a inquietar a la marquesa Barolo, tanto m\u00e1s cuanto que el Municipio de Tur\u00edn se mostraba contrario a sus proyectos.<\/p>\n<p>\u00abUn d\u00eda, venida a mi cuarto, empez\u00f3 a hablarme as\u00ed: \u2014 Yo estoy muy contenta de los cuidados que se toma por mis institutos. Le agradezco que haya trabajado tanto para introducir en ellos el canto de las alabanzas sagradas, el canto llano, la m\u00fasica, la aritm\u00e9tica y tambi\u00e9n el sistema m\u00e9trico.<\/p>\n<p>\u2014 No hacen falta agradecimientos. Los sacerdotes deben trabajar por deber. Dios pagar\u00e1 todo, y no se hable m\u00e1s de esto.<\/p>\n<p>\u2014 Quer\u00eda decir que me apena mucho que la multitud de sus ocupaciones haya alterado su salud. No es posible que pueda continuar la direcci\u00f3n de mis obras y la de los muchachos abandonados, tanto m\u00e1s ahora que su n\u00famero ha crecido fuera de medida. Yo soy de proponerle que haga solamente lo que es su obligaci\u00f3n, es decir, la direcci\u00f3n del Ospedaletto, no ir m\u00e1s a las c\u00e1rceles, al Cottolengo y suspender toda solicitud por los ni\u00f1os. \u00bfQu\u00e9 le parece?<\/p>\n<p>\u2014 Se\u00f1ora marquesa, Dios me ha ayudado hasta ahora y no dejar\u00e1 de ayudarme. No se inquiete por lo que hay que hacer. Entre yo, D. Pacchiotti y el T. Borrelli haremos todo.<\/p>\n<p>\u2014 Pero yo ya no puedo tolerar que usted se mate. Tantas y tan variadas ocupaciones, quiera o no quiera, redundan en detrimento de su salud y de mis institutos. Y luego las voces que corren en torno a su salud mental, la oposici\u00f3n de las autoridades locales me obliga a aconsejarle&#8230;<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfA qu\u00e9, se\u00f1ora marquesa?<\/p>\n<p>\u2014 O a dejar la obra de los muchachos, o la obra del Refugio. Pi\u00e9nselo y me responder\u00e1.<\/p>\n<p>\u2014 Mi respuesta ya est\u00e1 pensada. Usted tiene dinero y con facilidad encontrar\u00e1 sacerdotes cuantos quiera para sus institutos. Con los pobres muchachos no es as\u00ed. En este momento, si yo me retiro, todo se va en humo; por lo tanto yo continuar\u00e9 haciendo cuanto pueda por el Refugio, cesar\u00e9 del empleo regular y me dedicar\u00e9 de prop\u00f3sito al cuidado de los ni\u00f1os abandonados.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfPero c\u00f3mo podr\u00e1 vivir?<\/p>\n<p>\u2014 Dios siempre me ha ayudado y me ayudar\u00e1 tambi\u00e9n en el porvenir.<\/p>\n<p>\u2014 Pero usted est\u00e1 arruinado de salud, su cabeza ya no le sirve; se hundir\u00e1 en deudas; vendr\u00e1 a m\u00ed, y yo protesto desde ahora que no le dar\u00e9 jam\u00e1s un centavo para sus muchachos. Ahora acepte mi consejo de madre. Le continuar\u00e9 el estipendio, y lo aumentar\u00e9 si quiere. Vaya a pasar uno, tres, cinco a\u00f1os a alg\u00fan lugar; descanse; cuando est\u00e9 bien restablecido, regrese al Refugio y ser\u00e1 siempre bienvenido. De lo contrario me pone en la desagradable necesidad de despedirlo de mis institutos. Pi\u00e9nselo seriamente.<\/p>\n<p>\u2014Ya lo he pensado, se\u00f1ora marquesa. Mi vida est\u00e1 consagrada al bien de la juventud. Le agradezco las ofertas que me hace, pero no puedo apartarme del camino que la divina Providencia me ha trazado.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEntonces prefiere a sus vagabundos a mis Institutos? Si es as\u00ed, queda despedido en este momento. Hoy mismo proveer\u00e9 a quien deba reemplazarlo.<\/p>\n<p>Le hice ver que un alejamiento tan precipitado har\u00eda suponer motivos no honorables ni para m\u00ed ni para ella: era mejor actuar con calma, y conservar entre nosotros aquella misma caridad con la que luego deberemos hablar ambos en el tribunal del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>\u2014Entonces, concluy\u00f3, le dar\u00e9 tres meses, despu\u00e9s de los cuales dejar\u00e1 a otros la direcci\u00f3n de mi Ospedaletto.<\/p>\n<p>Acept\u00e9 la advertencia, abandon\u00e1ndome a lo que Dios dispusiera de m\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras tanto prevalec\u00eda cada vez m\u00e1s la voz de que D. Bosco se hab\u00eda vuelto loco. Mis amigos se mostraban apenados; otros se re\u00edan; pero todos se manten\u00edan alejados de m\u00ed. El Arzobispo dejaba hacer; D. Cafasso aconsejaba ganar tiempo; el Te\u00f3logo Borel callaba. As\u00ed todos mis colaboradores me dejaron solo en medio de unos cuatrocientos muchachos&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>don Eugenio CERIA, Epistolario de San Juan Bosco, p\u00e1g. 161<\/i><\/em><\/p>\n<p>1<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el momento m\u00e1s cr\u00edtico de los or\u00edgenes del Oratorio, don Bosco se encuentra aislado,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":54451,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":1,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1720,1768,2198,1936,2620],"class_list":["post-54459","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-don-bosco","tag-carisma-salesiano","tag-don-bosco","tag-educacion","tag-pobres","tag-testigos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54459","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54459"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54459\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":54460,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54459\/revisions\/54460"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/54451"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54459"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54459"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54459"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}