{"id":54438,"date":"2026-08-24T14:42:15","date_gmt":"2026-08-24T14:42:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=54438"},"modified":"2026-08-24T14:42:37","modified_gmt":"2026-08-24T14:42:37","slug":"educacion-y-humanismo-en-tiempos-de-san-francisco-de-sales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/educacion-y-humanismo-en-tiempos-de-san-francisco-de-sales\/","title":{"rendered":"Educaci\u00f3n y humanismo en tiempos de san Francisco de Sales"},"content":{"rendered":"<p><em><i>Cuando Francisco de Sales nace, en 1567, el mundo est\u00e1 cambiando de rostro. La imprenta de Gutenberg difunde libros y sed de instrucci\u00f3n hasta en los campos m\u00e1s remotos; los humanistas redescubren los cl\u00e1sicos griegos y latinos; Cop\u00e9rnico y Galileo revolucionan la ciencia; los navegantes abren las rutas del Nuevo Mundo; y por primera vez la infancia es reconocida como una etapa de la vida con exigencias propias, digna de una pedagog\u00eda hecha de dulzura y paciencia. El futuro obispo de Ginebra respira de lleno este clima: lee a Erasmo y a Montaigne, admira los descubrimientos geogr\u00e1ficos, escribe un lat\u00edn elegante y un franc\u00e9s cuidado. Pero su humanismo tiene un coraz\u00f3n cristiano: es el \u00abhumanismo devoto\u00bb que inspirar\u00e1 tambi\u00e9n a don Bosco.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Una invenci\u00f3n \u00abdivina\u00bb<\/b><\/strong><\/p>\n<p>En los albores de los tiempos modernos, en el momento en que la Edad Media llegaba a su fin y comenzaba un nuevo per\u00edodo que ha sido definido como Renacimiento, la invenci\u00f3n de la imprenta y del arte tipogr\u00e1fico a mediados del siglo XV deb\u00eda parecer algo extraordinario. En la famosa carta de Gargant\u00faa a su hijo Pantagruel, Rabelais se extasiaba ante \u00abesas impresiones tan elegantes y correctas en el uso, que han sido inventadas en mi \u00e9poca, por inspiraci\u00f3n divina\u00bb. Francisco de Sales no estaba lejos de compartir este entusiasmo cuando comparaba la obra de la creaci\u00f3n con el arte de Gutenberg:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Dios, como el tip\u00f3grafo, ha dado la existencia a toda la diversidad de criaturas que han sido, son y ser\u00e1n, con un solo rasgo de su voluntad omnipotente.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De hecho, no se puede exagerar el alcance de esta invenci\u00f3n que, al difundir el libro, abr\u00eda una nueva era en el campo de la comunicaci\u00f3n de las ideas y de la cultura. Junto a las obras literarias de los humanistas y a los textos especializados destinados a juristas, eclesi\u00e1sticos, m\u00e9dicos o incluso artesanos, de las prensas comenzaba a salir una inmensa producci\u00f3n de obras para todo tipo de p\u00fablico: libros de horas, vidas de santos, \u201c<em><i>Ars moriendi\u201d<\/i><\/em>, la \u201cImitaci\u00f3n de Cristo\u201d, novelas de caballer\u00edas de la Edad Media.<\/p>\n<p>Los primeros libros escolares impresos fueron los textos cl\u00e1sicos latinos y griegos, el famoso diccionario de la lengua latina del lexic\u00f3grafo italiano Calepino, la gram\u00e1tica latina llamada de Donato, c\u00e9lebre gram\u00e1tico del siglo IV, as\u00ed como los abecedarios en los que el ni\u00f1o aprend\u00eda a leer directamente en franc\u00e9s con breves textos religiosos y moralizantes. La imprenta ya se estaba consolidando en las ciudades y los vendedores ambulantes la ofrec\u00edan hasta en los campos m\u00e1s remotos. En todas partes desarrollaba el gusto y la necesidad de la lectura y de la instrucci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong><b>El humanismo de los tiempos modernos<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino Renacimiento fue introducido en el siglo XIX para designar el movimiento cultural nacido en Italia ya desde mediados del siglo XV. Se estaba operando un profundo cambio en las mentes, cuyas causas han sido objeto de numerosas discusiones. En cualquier caso, no se pueden pasar por alto las nuevas condiciones econ\u00f3micas, en particular el desarrollo del comercio, de la vida urbana y de los intercambios monetarios, que pon\u00edan en crisis la vieja cultura feudal y clerical de la Edad Media.<\/p>\n<p>En sentido negativo, el Renacimiento puede caracterizarse por una serie de rechazos: rechazo del lat\u00edn b\u00e1rbaro de la ense\u00f1anza medieval, rechazo de la \u00abdictadura\u00bb de Arist\u00f3teles, el fil\u00f3sofo por excelencia de la Edad Media que lo interpretaba a su manera, rechazo de la est\u00e9ril l\u00f3gica escol\u00e1stica. En sentido positivo, profesaba un verdadero entusiasmo por la naturaleza humana y una curiosidad universal por todas sus manifestaciones. En este sentido, el Renacimiento abr\u00eda el camino a lo que se llamar\u00e1 humanismo, del cual es inseparable.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de los <em><i>studia divinitatis<\/i><\/em> de la Edad Media, la gente se apasionaba por los <em><i>studia humanitatis<\/i><\/em>. La curiosidad se centraba en particular en la antig\u00fcedad grecolatina, en sus autores y en sus grandes personajes, que ya eran objeto de un verdadero culto. En un serm\u00f3n de 1621, tambi\u00e9n Francisco de Sales evocaba a \u00ablos Filipos y los Alejandros de los que tanto hablan los humanistas\u00bb. Incluso la mitolog\u00eda y los dioses paganos volv\u00edan a estar en auge, aunque solo fuera para enriquecer la expresi\u00f3n literaria y art\u00edstica, pero tal vez tambi\u00e9n para algo m\u00e1s.<\/p>\n<p>El personaje de moda era Alejandro Magno, h\u00e9roe de Grecia y fundador de un inmenso imperio. El obispo de Ginebra habla a menudo de \u00e9l, pero teniendo cuidado de mostrar la superioridad del ap\u00f3stol Pablo:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Este \u00faltimo destruye las ciudades, derriba los castillos, subyuga el mundo con la fuerza de las armas y al final se deja vencer por s\u00ed mismo. Por el contrario, nuestro gran Ap\u00f3stol parece querer subyugar y recorrer toda la tierra para derribar no las murallas, sino los corazones de los hombres, y someterlos a su Maestro a trav\u00e9s de su predicaci\u00f3n.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El culto a la perfecci\u00f3n literaria empujaba a los humanistas no solo a buscar sus propios modelos entre los griegos y los latinos, sino tambi\u00e9n a escribir en lat\u00edn siguiendo tales modelos. El lat\u00edn de la escol\u00e1stica dejaba paso a un lat\u00edn cl\u00e1sico y elegante, cuyo modelo insuperable era, para la mayor parte de los humanistas, el de Cicer\u00f3n. Tambi\u00e9n la lengua francesa adquir\u00eda prestigio; en 1539, Francisco I hab\u00eda prescrito su uso en lugar del lat\u00edn para las ordenanzas y las sentencias de los tribunales. En Saboya, el duque Manuel Filiberto hizo lo mismo en 1560 y Francisco de Sales, que ni siquiera era s\u00fabdito del rey de Francia, la llamaba afectuosamente \u00abnuestra lengua francesa\u00bb.<\/p>\n<p>Una extraordinaria sed de conocimiento hab\u00eda contagiado a los humanistas del Renacimiento. No solo se redescubr\u00eda al verdadero Arist\u00f3teles recurriendo a los textos originales, sino que se descubr\u00eda casi por completo a Plat\u00f3n, que inspirar\u00eda una nueva filosof\u00eda natural. En Florencia, el maestro de la escuela plat\u00f3nica, Marsilio Ficino, te\u00f3rico del amor y de la belleza, ve\u00eda el universo como un organismo animado, sujeto a las influencias celestes, formado por la uni\u00f3n entre el cielo y la tierra.<\/p>\n<p>Las matem\u00e1ticas estaban viviendo un nuevo florecimiento desde que Pierre de La Ram\u00e9e \u2013mejor conocido por su nombre latino de Ramus\u2013 se hab\u00eda atrevido a oponerse a Arist\u00f3teles, convirti\u00e9ndose en el primer profesor de esta disciplina en el Coll\u00e8ge royal de Par\u00eds. Francisco de Sales menciona a uno de sus sucesores, \u00abel famoso Bressius\u00bb, que ocup\u00f3 su c\u00e1tedra a partir de 1576.<\/p>\n<p>El astr\u00f3nomo polaco Cop\u00e9rnico dio un vuelco al sistema geoc\u00e9ntrico de Ptolomeo, afirmando que los planetas giran sobre s\u00ed mismos y alrededor del Sol a lo largo de \u00f3rbitas circulares no situadas en el mismo plano. Su teor\u00eda fue el origen de la revoluci\u00f3n cient\u00edfica del siglo XVII. Su disc\u00edpulo m\u00e1s famoso fue Galileo, pionero del m\u00e9todo experimental, que observ\u00f3 el cielo por medio del anteojo astron\u00f3mico, antepasado del telescopio.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la medicina se estaba liberando de sus propios prejuicios filos\u00f3ficos para dedicarse a la experimentaci\u00f3n, como ocurri\u00f3 en particular en la Universidad de Padua, frecuentada por el joven Francisco de Sales. En el mismo a\u00f1o 1543 en que Cop\u00e9rnico public\u00f3 su <em><i>De revolutionibus orbium c\u0153lestium<\/i><\/em>, el m\u00e9dico flamenco Vesalio hab\u00eda llevado a la imprenta su <em><i>De humani corporis fabrica<\/i><\/em>, un tratado basado enteramente en el estudio anat\u00f3mico del cuerpo humano.<\/p>\n<p>A una \u00e9poca \u2013la de la Edad Media\u2013 en la que todo era considerado en funci\u00f3n de Dios, le suced\u00eda una \u00e9poca de descubrimiento del hombre en todas sus dimensiones est\u00e9ticas, literarias, cient\u00edficas y morales. Las diversas ramas del saber se emancipaban de la tutela de la teolog\u00eda. La pol\u00edtica se emancipaba de los dogmas \u00e9ticos y religiosos con Maquiavelo, cuya obra maestra El Pr\u00edncipe figuraba en la biblioteca de los libros prohibidos de Francisco de Sales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>El descubrimiento del Nuevo Mundo<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El descubrimiento de tierras desconocidas en Am\u00e9rica (las \u201cIndias\u201d Occidentales), en Asia (las Indias Orientales) y en \u00c1frica alimentaba una sed de conocimiento que de ahora en adelante pod\u00eda ser satisfecha \u00aben cada rinc\u00f3n de la tierra, en el Viejo y en el Nuevo Mundo\u00bb. Francisco de Sales se interes\u00f3 por estas grandes corrientes de informaci\u00f3n e intercambios. Ley\u00f3 la Historia de las Indias Orientales del jesuita G.P. Maffei, las \u201cCartas de Jap\u00f3n y de China\u201d del jesuita P. Almeida, la \u201cHistoria general de las Indias Occidentales<em><i>\u201d<\/i><\/em> de F. L\u00f3pez de G\u00f3mara y los \u201c<em><i>Dies caniculares\u201d<\/i><\/em> de S. Majoli, una recopilaci\u00f3n de fen\u00f3menos naturales y de cosas curiosas \u00aben Europa, en Asia y en \u00c1frica\u00bb.<\/p>\n<p>Conoc\u00eda a los grandes navegantes portugueses: Bartolomeu Dias, que dio nombre al Cabo de Buena Esperanza; al \u00abvaleroso y cat\u00f3lico capit\u00e1n Albuquerque\u00bb, que hizo \u00abfortificar Goa, ciudad principal de las Indias Orientales\u00bb; al descubridor de Brasil, Pedro \u00c1lvares Cabral, que \u00aberigi\u00f3 all\u00ed una cruz alt\u00edsima, por lo que todo aquel pa\u00eds fue llamado durante muchos a\u00f1os regi\u00f3n de la Santa Cruz, hasta que el pueblo, abandonando aquel nombre sagrado, lo llam\u00f3 Brasil, por el nombre del palo de Brasil que de all\u00ed se extrae para el tinte\u00bb.<\/p>\n<p>En su \u201cDefensa del Estandarte de la Santa Cruz\u201d, Francisco de Sales relata los hechos sorprendentes que acompa\u00f1aron la llegada del cristianismo allende los mares: la aparici\u00f3n de una cruz en la \u00e9poca de Albuquerque \u00aben una de las regiones de las Indias\u00bb, la historia de la cruz milagrosa de Meliapor, la devoci\u00f3n por la cruz entre los habitantes de Socotra, \u00abuna isla del Mar Eritreo\u00bb, las apariciones de la cruz \u00aben las cercan\u00edas del reino de los Abisinios\u00bb y \u00abhacia Jap\u00f3n\u00bb, la aparici\u00f3n en el antiguo reino del Congo de hombres marcados con la se\u00f1al de la cruz al servicio del rey Alfonso y la construcci\u00f3n del templo de la Santa Cruz en la ciudad de Ambasse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero el descubrimiento de nuevas tierras conllev\u00f3 el renacimiento de la esclavitud, que recordaba demasiado a la practicada por los romanos en tiempos del paganismo:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Marco Antonio compr\u00f3 un d\u00eda a dos j\u00f3venes muchachos que le fueron presentados por un cierto mercader de caballos; ya que en aquel tiempo, como a\u00fan ocurre en algunas regiones, se vend\u00edan los ni\u00f1os: hab\u00eda hombres que hac\u00edan acopio de ellos y practicaban este tr\u00e1fico como se hace con los caballos en nuestras tierras.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por otra parte, \u00e9l describe tambi\u00e9n el asombro de los ind\u00edgenas ante ciertas invenciones:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Se dice que los buenos indios se divierten durante d\u00edas enteros delante de un reloj para o\u00edrlo dar las horas en el momento justo, y no pudiendo adivinar c\u00f3mo sucede esto, no dicen sin embargo que carezca de arte y raz\u00f3n, sino que quedan encantados por el amor y el honor hacia quienes gobiernan los relojes, admir\u00e1ndolos como personas m\u00e1s que humanas.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En las cartas de los misioneros jesuitas, Francisco de Sales recoge curiosidades, como la de este animal de las Indias, \u00abel cual, aun siendo por naturaleza terrestre, poco a poco y pedazo a pedazo pierde del todo su naturaleza y se convierte enteramente en pez\u00bb. En la \u201dIntroducci\u00f3n a la vida devota\u201d cuenta que \u00abquienes vienen del Per\u00fa, adem\u00e1s del oro y la plata que extraen, traen tambi\u00e9n monos y loros\u00bb. En otro pasaje menciona a esos \u00abpueblos del Nuevo Mundo [que] env\u00edan sus delegados al rey con el s\u00e9quito m\u00e1s modesto posible, para hacer tanto m\u00e1s evidente su bajeza y humildad respecto a la gloria y a la majestad de su rey\u00bb. Se compara con los ge\u00f3grafos \u2013que en la \u00e9poca eran llamados cosm\u00f3grafos\u2013 cuando intenta trazar a grandes rasgos el retrato de un gran personaje:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Imitando, pues, a los cosm\u00f3grafos, que en sus mapamundis marcan solo puntos para indicar las ciudades, l\u00edneas para las monta\u00f1as, y dejan a la imaginaci\u00f3n la tarea de representarse el resto.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al menos una vez, de su pluma surge el nombre del nuevo continente que se estaba explorando:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Conocemos en parte la configuraci\u00f3n de Am\u00e9rica y lo que respecta a este pa\u00eds gracias a las descripciones que han hecho de \u00e9l quienes lo han visitado.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como es sabido, fue la invenci\u00f3n de la br\u00fajula, con su aguja magn\u00e9tica siempre apuntando hacia el norte, la que hizo posibles los extraordinarios descubrimientos de los que los contempor\u00e1neos eran testigos. Maravillosa invenci\u00f3n, en efecto, que hace que uno nunca se pierda sin un punto de referencia:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Que la nave tome el rumbo que se quiera, que navegue hacia poniente o hacia levante, hacia el sur o hacia el norte, y cualquiera que sea el viento que la empuje, su br\u00fajula no mirar\u00e1 nunca a otra cosa que a su estrella polar y al polo.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>El \u00abdescubrimiento\u00bb de la infancia<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El alba de los tiempos modernos corresponde tambi\u00e9n a un descubrimiento de otro tipo, que Philippe Ari\u00e8s ha definido como el descubrimiento de la infancia, considerada ya una edad de la vida distinta de la de los adultos.<\/p>\n<p>Mientras que en la sociedad medieval el ni\u00f1o contaba muy poco o era tratado desde el principio como un hombrecito, esta fase de la vida se considera cada vez m\u00e1s como una edad en s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Se interesan por el ni\u00f1o, se le dan ropas particulares, juega a juegos diferentes de los de los adultos. La propia familia empieza a tomar conciencia de su identidad, cultiva su intimidad, sus v\u00ednculos afectivos y su atenci\u00f3n educativa. La toma de conciencia del car\u00e1cter propio de la primera infancia se manifiesta en particular en la creaci\u00f3n de escuelas y colegios que ya no conocen la mezcla entre j\u00f3venes y ancianos como en la Edad Media.<\/p>\n<p>Para renovar la sociedad y formar un nuevo tipo de hombre \u2013civil, cort\u00e9s, amable, piadoso y culto\u2013, los humanistas difunden una pedagog\u00eda renovada.<\/p>\n<p>Nacido en 1567, Francisco de Sales pudo beneficiarse de las ense\u00f1anzas de las primeras generaciones de humanistas. Conoc\u00eda y apreciaba a Jean Gerson, a veces considerado un precursor de los humanistas. Cuando escribe que \u00abaquel hombre era extremadamente docto, juicioso y devoto\u00bb, se refer\u00eda sin duda al libro La \u201dImitaci\u00f3n de Cristo\u201d, del que se cre\u00eda que era el autor, pero quiz\u00e1 tambi\u00e9n a las obras pedag\u00f3gicas del Canciller de la Universidad de Par\u00eds, el cual deseaba que los ni\u00f1os fueran tratados con dulzura y paciencia. Entre los autores humanistas que pudieron influir de alg\u00fan modo, positiva o negativamente, en el pensamiento y la acci\u00f3n de Francisco de Sales, cabe se\u00f1alar en particular a Erasmo, Moro, Vives, Sadoleto, Rabelais y Montaigne.<\/p>\n<p>Francisco de Sales reconoci\u00f3 en Erasmo de R\u00f3terdam ante todo a un \u00abgran hombre de letras\u00bb, aquel que afirm\u00f3 que \u00abla mejor manera de aprender y llegar a ser doctos es ense\u00f1ar\u00bb. En su biblioteca de libros prohibidos, de los que hab\u00eda obtenido autorizaci\u00f3n para su lectura, figuraban dos obras del gran humanista europeo, entre ellas la primera edici\u00f3n cr\u00edtica del Nuevo Testamento. Francisco de Sales no dejaba de citar su traducci\u00f3n latina del Nuevo Testamento cuando esta iba en ese sentido, en particular en defensa de la concepci\u00f3n cat\u00f3lica de la Misa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, su obra presenta muchos rasgos erasmianos: el humanismo extra\u00eddo de la antig\u00fcedad cl\u00e1sica, la b\u00fasqueda de im\u00e1genes y ejemplos, y la abundancia verbal. Una de las \u00faltimas obras de Erasmo fue, en 1530, su \u201c<em><i>De civilitate morum puerilium<\/i><\/em>\u201d, que difundi\u00f3 en la sociedad europea de la \u00e9poca el concepto de \u00abcivilidad\u00bb. Amigo de Erasmo, el canciller de Inglaterra Tom\u00e1s Moro es citado una vez por Francisco de Sales, pero en referencia a la autoridad de la Iglesia.<\/p>\n<p>No disponemos de pruebas expl\u00edcitas para afirmar con certeza que el obispo de Ginebra haya le\u00eddo las obras de Juan Luis Vives. Sin embargo, un atento estudio de su concepci\u00f3n del hombre ha permitido identificar una de sus fuentes en el De anima et vita del gran humanista espa\u00f1ol. En el periodo en que era preceptor de Mar\u00eda Tudor, escribi\u00f3 un \u201c<em><i>De institutione feminae christianae<\/i><\/em>\u201d y un \u201c<em><i>De ratione studii puerilis<\/i><\/em>\u201d, dos tratados de pedagog\u00eda humanista publicados en 1523.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>San Francisco de Sales debi\u00f3 de sentirse muy cercano a las opiniones del cardenal Sadoleto, obispo de Carpentras y gran humanista, cuyo nombre aparece en el libro de las Controversias, en calidad de miembro de una comisi\u00f3n para la reforma de la Iglesia. En su \u201c<em><i>De liberis recte instituendis<\/i><\/em>\u201d, escrito en forma de carta a su sobrino Paolo, Sadoleto hab\u00eda fundado la educaci\u00f3n en la exigencia religiosa unida a una cultura expl\u00edcitamente human\u00edstica, s\u00edntesis de sabidur\u00eda antigua y fe cristiana. Su sistema educativo abarca todos los campos: formaci\u00f3n religiosa, moral y social, letras, filosof\u00eda y teolog\u00eda, matem\u00e1ticas y astronom\u00eda, gimnasia y m\u00fasica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Rabelais, autor de <em><i>Pantagruel<\/i><\/em> y de <em><i>Gargant\u00faa<\/i><\/em>, difundi\u00f3 en sus escritos el entusiasmo de los humanistas por la filosof\u00eda, la moral y los conocimientos de la antig\u00fcedad. Los gigantes de los que cuenta las incre\u00edbles aventuras eran el s\u00edmbolo del hombre sin l\u00edmites, verdadero rey del universo, convertido en un \u00ababismo de ciencias\u00bb. Aunque la religi\u00f3n est\u00e1 bien presente en su obra, esta tiende hacia un te\u00edsmo naturalista, no dogm\u00e1tico. La juventud, piensa Francisco, tiene poco que ganar de este maestro poco honorable y que desprecia el pasado.<\/p>\n<p>En cuanto a Michel de Montaigne, no era ciertamente un desconocido para Francisco de Sales, que lo cita varias veces en sus <em><i>Controversias<\/i><\/em>, no sobre cuestiones de pedagog\u00eda, sino en apoyo de sus controversias con los protestantes. Respecto a la dificultad de controlar las traducciones de la Biblia en lengua vulgar, Francisco de Sales se basa en la opini\u00f3n expresada por el \u00abdocto profano\u00bb. En el plano literario, Francisco de Sales est\u00e1 muy cerca de \u00e9l, tambi\u00e9n en el uso de las im\u00e1genes y de las comparaciones. Pod\u00eda sentirse bastante en sinton\u00eda con las afirmaciones de este sabio que prefiere \u00abuna mente bien formada antes que bien llena\u00bb, que quiere que la lecci\u00f3n no sea solo \u00fatil, sino tambi\u00e9n agradable y que rechaza el uso de la violencia en la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Francisco de Sales, un hombre de m\u00faltiples fronteras<\/b><\/strong><\/p>\n<p>En Saboya se hablaba franc\u00e9s, aun no siendo franceses, y el culto a la lengua francesa era incluso una de las caracter\u00edsticas de la \u00e9poca. El propio Francisco de Sales era muy sensible a ello, hasta el punto de hacer revisar uno de sus textos por un amigo parisino antes de publicarlo, ya que, dec\u00eda, \u00abtemo que se me escapen algunos acentos de nuestra forma de hablar por estos lares\u00bb.<\/p>\n<p>El humanismo florec\u00eda en los ambientes cultos de Saboya. Claude de Seyssel, fallecido en 1520, hab\u00eda devuelto all\u00ed el culto a las bellas letras, al lat\u00edn, al griego y al hebreo. El poeta Marc-Claude de Buttet hab\u00eda sido en Par\u00eds alumno de Jean Dorat, que contaba entre sus disc\u00edpulos tambi\u00e9n a Ronsard, du Bellay y Ba\u00eff; fue secretario de Margarita de Valois y amigo de los poetas de la Pl\u00e9yade. El padre de Francisco de Sales lo conoci\u00f3 cuando \u00e9l mismo frecuentaba la corte de Francia. En Chamb\u00e9ry, capital hist\u00f3rica de Saboya, los jesuitas ense\u00f1aban las disciplinas cl\u00e1sicas en su colegio desde 1565.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista geogr\u00e1fico, la mirada de este saboyano entre finales del siglo XVI y principios del XVII se dirig\u00eda naturalmente hacia Tur\u00edn, donde el duque resid\u00eda desde 1563, y hacia Roma, donde manten\u00eda correspondencia con el papa y con la Curia.<\/p>\n<p>Habiendo pasado m\u00e1s de tres a\u00f1os en Padua, en la Rep\u00fablica de Venecia, era relativamente biling\u00fce y su correspondencia contiene un n\u00famero nada desde\u00f1able de cartas en italiano. Formado en el humanismo europeo, escribe adem\u00e1s un lat\u00edn de sabor cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista literario, se encuentra en un momento de transici\u00f3n, a caballo entre el Renacimiento y la edad cl\u00e1sica. Los primeros grandes humanistas italianos quedaban ya lejos. En Francia se estaba avanzando hacia la edad cl\u00e1sica. Por muchos aspectos de su sensibilidad y de su arte, hay en \u00e9l algo de la riqueza y de la luminosidad de aquel arte barroco que floreci\u00f3 tras el Concilio de Trento, bajo la influencia en particular de los jesuitas.<\/p>\n<p>Francisco de Sales es ciertamente un humanista, pero su humanismo es el de un humanista cristiano o, por decirlo con las palabras de Henri Bremond, de un humanista devoto. A veces hay distancias que salvar entre el humanismo y la devoci\u00f3n, entre una cierta educaci\u00f3n puramente human\u00edstica y una ferviente educaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Francisco de Sales nace, en 1567, el mundo est\u00e1 cambiando de rostro. 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