{"id":54393,"date":"2026-08-14T18:39:57","date_gmt":"2026-08-14T18:39:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=54393"},"modified":"2026-08-14T18:40:26","modified_gmt":"2026-08-14T18:40:26","slug":"el-escudo-salesiano-un-programa-de-vida-encerrado-en-una-imagen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/buena-prensa\/el-escudo-salesiano-un-programa-de-vida-encerrado-en-una-imagen\/","title":{"rendered":"El escudo salesiano. Un programa de vida encerrado en una imagen"},"content":{"rendered":"<p><em><i>Hay im\u00e1genes que no se limitan a representar una instituci\u00f3n: la cuentan, la explican, custodian su alma. El escudo salesiano pertenece a esta categor\u00eda. Nacido en el clima vivo de los or\u00edgenes, no es ante todo un ejercicio de her\u00e1ldica. Los entendidos, tal vez, habr\u00edan podido hacer alguna observaci\u00f3n t\u00e9cnica. Don Bosco, sin embargo, no buscaba un blas\u00f3n perfecto seg\u00fan las reglas del arte her\u00e1ldico: deseaba un signo capaz de hablar a sus hijos, a los amigos, a los benefactores, a los j\u00f3venes y a la posteridad.<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>En ese escudo est\u00e1 Don Bosco. Est\u00e1 su programa espiritual. Est\u00e1 el ideal que lo movi\u00f3 al actuar y al sufrir, al escribir y al hablar. Por eso el escudo salesiano no debe verse solo como una marca de pertenencia, sino como una peque\u00f1a s\u00edntesis visual de la vocaci\u00f3n salesiana.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Congregaci\u00f3n, nacida el 18 de diciembre de 1859, no tuvo de inmediato un escudo oficial. Para el uso del sello se recurr\u00eda a la figura de san Francisco de Sales, Patrono de la Sociedad, rodeada por una inscripci\u00f3n latina que designaba a la P\u00eda Sociedad Salesiana. El lema utilizado entonces era: \u201c<em><i>Discite a me quia mitis sum<\/i><\/em>\u201d (Aprended de m\u00ed, que soy manso). Era una referencia evang\u00e9lica perfectamente adaptada al esp\u00edritu de san Francisco de Sales y a la elecci\u00f3n de Don Bosco de poner su obra bajo el signo de la dulzura, la mansedumbre y la caridad pastoral.<\/p>\n<p>La necesidad de un escudo oficial madur\u00f3 m\u00e1s tarde, en 1884. En Roma estaba en construcci\u00f3n la bas\u00edlica del Sagrado Coraz\u00f3n, confiada por Le\u00f3n XIII a Don Bosco. Se consider\u00f3 oportuno colocar tambi\u00e9n el escudo salesiano junto a los de P\u00edo IX y Le\u00f3n XIII. El 12 de septiembre de 1884, don Antonio Sala present\u00f3 al Cap\u00edtulo Superior un primer esbozo de la empresa salesiana. El dise\u00f1o era obra del profesor Boidi, profesor de dibujo t\u00e9cnico en el colegio San Juan Evangelista de Tur\u00edn, amigo y colaborador de los salesianos.<\/p>\n<p>El escudo propuesto presentaba ya casi todos los elementos que quedar\u00edan en la versi\u00f3n definitiva. En el centro destacaba una gran ancla; por un lado aparec\u00eda el busto de san Francisco de Sales, por el otro un coraz\u00f3n en llamas. En la parte superior se encontraba una estrella radiante de seis puntas; en la parte inferior, un bosque con altas monta\u00f1as al fondo, en alusi\u00f3n a los relieves alpinos visibles desde I Becchi, la tierra natal de Don Bosco. Dos ramas, una de palma y otra de laurel, entrelazadas en la base, abrazaban el escudo hasta la mitad. Una guirnalda de rosas coronaba la parte superior, rodeando una cruz latina trebolada y radiante. En la base, sobre una cinta ondeante, estaba escrito el lema: <em><i>Sinite parvulos venire ad me<\/i><\/em>, \u201cDejad que los ni\u00f1os vengan a m\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Ese lema era hermoso y profundamente evang\u00e9lico, pero se observ\u00f3 que ya hab\u00eda sido adoptado en otros escudos. Se abri\u00f3 entonces un debate. Se propuso primero \u201c<em><i>Sinite parvulos venire ad me<\/i><\/em>\u201d (Dejad que los ni\u00f1os vengan a m\u00ed), escrito en una cinta ondeante en la base del escudo; pero se hizo notar que ya hab\u00eda sido adoptado en otros escudos. Don Barberis propuso \u201cTemplanza y Trabajo\u201d, binomio querido por la tradici\u00f3n salesiana y sugerido por un sue\u00f1o de Don Bosco como rasgo distintivo de la Congregaci\u00f3n. Don Durando habr\u00eda preferido \u201c<em><i>Maria Auxilium Christianorum, ora pro nobis<\/i><\/em>\u201d (Mar\u00eda Auxiliadora de los cristianos, ruega por nosotros). Fue Don Bosco quien resolvi\u00f3 la cuesti\u00f3n, recordando un lema ya adoptado desde los inicios del Oratorio, en los tiempos del Internado, cuando \u00e9l iba a las prisiones: \u201c<em><i>Da mihi animas, cetera tolle<\/i><\/em>\u201d (Dame las almas, ll\u00e9vate todo lo dem\u00e1s).<\/p>\n<p>El Cap\u00edtulo acogi\u00f3 con entusiasmo la elecci\u00f3n. No era una frase ornamental: era la definici\u00f3n m\u00e1s l\u00edmpida de la misi\u00f3n salesiana. Los antiguos alumnos del Oratorio, entre ellos el can\u00f3nigo Ballesio y el cardenal Cagliero, atestiguaron que ese lema ya se ve\u00eda escrito en grandes caracteres en la puerta de la habitaci\u00f3n de Don Bosco. Es el mismo clima espiritual que encontramos en el c\u00e9lebre encuentro con Domingo Savio, cuando el muchacho, al leer esas palabras, intuy\u00f3 el coraz\u00f3n de la obra de Valdocco: all\u00ed \u201cse hace comercio de almas\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el dise\u00f1o sufri\u00f3 una intervenci\u00f3n personal de Don Bosco. La estrella que coronaba el escudo no le gust\u00f3, porque le parec\u00eda recordar un emblema mas\u00f3nico. Por ello, la hizo sustituir por una cruz radiante. La estrella no desapareci\u00f3, sino que fue colocada en forma de cometa, sobre el coraz\u00f3n. De este modo, en el escudo, resultaban pr\u00f3ximos los tres grandes s\u00edmbolos de las virtudes teologales: la estrella por la fe, el ancla por la esperanza, el coraz\u00f3n por la caridad.<\/p>\n<p>El escudo oficial de la Congregaci\u00f3n apareci\u00f3 por primera vez en la circular de Don Bosco fechada el 8 de diciembre de 1885, fiesta de la Inmaculada Concepci\u00f3n de Mar\u00eda Sant\u00edsima. Desde entonces ha permanecido, en esencia, como lo conocemos.<\/p>\n<p>Cada elemento del escudo habla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em><b><i>La estrella<\/i><\/b><\/em><\/strong><\/p>\n<p>La estrella es ante todo luz. En la tradici\u00f3n cristiana remite a la fe, es decir, a la luz que orienta el camino. La Escritura conoce bien este s\u00edmbolo: desde la profec\u00eda de Balaam \u2014\u201cuna estrella surge de Jacob\u201d\u2014 hasta el Apocalipsis, donde Cristo se presenta como \u201cla estrella radiante de la ma\u00f1ana\u201d. En el arte cristiano antiguo, la estrella acompa\u00f1a a menudo el misterio de la venida de Cristo, luz que ahuyenta las tinieblas. En el escudo salesiano, dice que la obra educativa y pastoral no nace de un simple proyecto humano: nace de la fe y conduce a la fe.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em><b><i>El ancla<\/i><\/b><\/em><\/strong><\/p>\n<p>El ancla, colocada en posici\u00f3n central, es el s\u00edmbolo de la esperanza. En la vida del mar, el ancla es lo que retiene, fija, da estabilidad. En medio de la movilidad de las olas, se convierte en imagen de firmeza y de seguridad. La Carta a los Hebreos habla de la esperanza como de \u201cun ancla segura y firme para nuestra vida\u201d. Es una imagen muy querida tambi\u00e9n por la tradici\u00f3n espiritual: anclar el coraz\u00f3n en Dios significa no dejarse arrastrar por las tempestades, por las pasiones, por los miedos, por las agitaciones de la historia. Para un salesiano, el ancla recuerda que la educaci\u00f3n es siempre un acto de esperanza: esperanza en Dios, en los j\u00f3venes, en el bien que puede crecer incluso donde parece escondido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em><b><i>El coraz\u00f3n<\/i><\/b><\/em><\/strong><\/p>\n<p>El coraz\u00f3n en llamas es el s\u00edmbolo de la caridad. Como el escudo estaba pensado tambi\u00e9n para la Bas\u00edlica del Sagrado Coraz\u00f3n de Roma, no pod\u00eda faltar este profundo s\u00edmbolo. En la Biblia, el coraz\u00f3n no indica solamente el sentimiento, sino el centro de la persona: la interioridad, la voluntad, la inteligencia, la memoria, la capacidad de amar. Un coraz\u00f3n encendido habla de una caridad viva, ardiente, laboriosa. En el escudo salesiano no hay una caridad gen\u00e9rica, sino esa caridad pastoral que impuls\u00f3 a Don Bosco a consumirse por los j\u00f3venes, especialmente los m\u00e1s pobres y abandonados. La misi\u00f3n salesiana no nace de una organizaci\u00f3n eficiente, sino de un coraz\u00f3n que arde.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em><b><i>San Francisco de Sales<\/i><\/b><\/em><\/strong><\/p>\n<p>La figura de san Francisco de Sales recuerda al Patrono de la Sociedad. Don Bosco quiso que sus hijos llevaran el nombre de salesianos precisamente para remitirse a la bondad, a la dulzura, a la paciencia y a la caridad apost\u00f3lica del santo obispo de Ginebra. La representaci\u00f3n presente en el escudo se inspira en un lienzo conservado en el monasterio de las Visitandinas de Tur\u00edn, fundado en 1638 por santa Juana Francisca de Chantal. Sin embargo, se le a\u00f1aden una pluma y una hoja: un detalle significativo, que recuerda la importancia atribuida por Don Bosco a la prensa, a la buena lectura, a la difusi\u00f3n popular de la cultura cristiana. Don Bosco escribi\u00f3 much\u00edsimo y quiso una imprenta de vanguardia: tambi\u00e9n esto era apostolado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em><b><i>El bosque<\/i><\/b><\/em><\/strong><\/p>\n<p>El bosque situado en la parte inferior del escudo es una alusi\u00f3n inmediata al apellido del Fundador. Pero no es un simple juego de palabras. Ese bosquecillo remite a una ra\u00edz concreta, a una historia, a un origen pobre y providencial. Don Bosco no nace de un palacio, sino de una casa campesina; no de una estrategia de poder, sino de una vocaci\u00f3n madurada entre familia, trabajo, fe sencilla y sue\u00f1os de Dios.<\/p>\n<p><strong><em><b><i>Las monta\u00f1as<\/i><\/b><\/em><\/strong><\/p>\n<p>Detr\u00e1s del bosque se alzan las monta\u00f1as. Indican las cumbres de la perfecci\u00f3n a las que deben tender los socios, como lo indica san Juan de la Cruz en su escrito la \u201cSubida del monte Carmelo\u201d. La monta\u00f1a, en la Biblia y en la tradici\u00f3n cristiana, es a menudo lugar de encuentro con Dios: el Sina\u00ed, el Tabor, el monte de las Bienaventuranzas, el monte de los Olivos. Es punto de contacto entre el cielo y la tierra, imagen de la ascensi\u00f3n espiritual. En el escudo salesiano, las monta\u00f1as recuerdan que la vida salesiana no puede contentarse con la mediocridad. Es una llamada a la santidad, vivida no fuera del mundo, sino en el coraz\u00f3n de la misi\u00f3n educativa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em><b><i>La palma y el laurel<\/i><\/b><\/em><\/strong><\/p>\n<p>La palma y el laurel, entrelazados en la base, abrazan el escudo como emblemas del premio reservado a una vida sacrificada y virtuosa. La palma es s\u00edmbolo de victoria, de martirio, de resurrecci\u00f3n, de fidelidad llevada hasta el final. En la tradici\u00f3n cristiana acompa\u00f1a a los m\u00e1rtires y recuerda la victoria de Cristo sobre la muerte. Es una intuici\u00f3n prof\u00e9tica, porque hoy dos tercios de los santos y beatos salesianos son m\u00e1rtires. El laurel, de hoja perenne, es tambi\u00e9n signo de gloria, inmortalidad, honor y paz. Juntos, palma y laurel dicen que la vida salesiana da fruto cuando se entrega: no hay fecundidad apost\u00f3lica sin sacrificio, no hay verdadera gloria sin fidelidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em><b><i>La guirnalda de rosas<\/i><\/b><\/em><\/strong><\/p>\n<p>La guirnalda de rosas, colocada en la cima del escudo, parece aludir al c\u00e9lebre sue\u00f1o de la p\u00e9rgola de rosas, tan importante para comprender el esp\u00edritu salesiano. En el sue\u00f1o, la belleza de las rosas se acompa\u00f1a de las espinas: imagen luminosa y realista de la misi\u00f3n. La vida salesiana es atractiva, llena de alegr\u00eda, de juventud, de promesa; pero conlleva tambi\u00e9n fatiga, sacrificio, paciencia, sufrimiento. Las rosas sin las espinas ser\u00edan una ilusi\u00f3n; las espinas sin las rosas ser\u00edan una tristeza est\u00e9ril. Don Bosco ense\u00f1a a mantener unidas ambas cosas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em><b><i>La Cruz<\/i><\/b><\/em><\/strong><\/p>\n<p>En el v\u00e9rtice del escudo est\u00e1 la cruz. No como elemento decorativo, sino como centro secreto de toda la misi\u00f3n. La cruz radiante sustituye a la estrella inicialmente prevista en la cima del escudo y orienta toda la imagen hacia Cristo. La educaci\u00f3n salesiana, la caridad por los j\u00f3venes, la esperanza, la fe, la dulzura de san Francisco de Sales, la ascensi\u00f3n hacia la santidad: todo encuentra su sentido en la cruz del Se\u00f1or, fuente de salvaci\u00f3n y de amor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em><b><i>El lema: \u201cDa mihi animas, cetera tolle\u201d<\/i><\/b><\/em><\/strong><\/p>\n<p>En el G\u00e9nesis, cap. 14, se habla de la lucha de una alianza de cuatro reyes contra otros cinco reyes. Los primeros vencieron a los segundos y tomaron los bienes y las personas y \u2014entre ellos\u2014 tambi\u00e9n a Lot, hijo del hermano de Abram, y sus bienes, porque \u00e9l resid\u00eda en Sodoma, en el reino de Bera. Abraham hizo la guerra a los cinco reyes y recuper\u00f3 a Lot y su casa. Al regreso, Bera, el rey vencido de Sodoma, pidi\u00f3 a Abraham con estas palabras: \u201cDa mihi animas, cetera tolle\u201d (Dame las personas; los bienes t\u00f3malos para ti). Y Abraham le asegur\u00f3 que no conservar\u00eda nada de lo que no fuera suyo. En la lectura espiritual cristiana, esas palabras se transfiguran: ya no es una petici\u00f3n interesada de posesi\u00f3n, sino el grito apost\u00f3lico de quien desea la salvaci\u00f3n de las almas.<\/p>\n<p>La frase se atribuye tambi\u00e9n a san Francisco de Sales, pero no aparece en sus obras. Se la atribuye Mons. Jean-Pierre Camus en el Esp\u00edritu de san Francisco de Sales, donde el santo es presentado como totalmente volcado a la conversi\u00f3n de las almas.<\/p>\n<p>La misma expresi\u00f3n aparece luego en san Jos\u00e9 Cafasso, en la literatura espiritual del clero, en la Forma Cleri y en la Regula Cleri, libro que Don Bosco usaba a menudo para su meditaci\u00f3n diaria. En esa tradici\u00f3n, el lema se convierte en oraci\u00f3n: \u201cSe\u00f1or, que amas a las almas, dame tu amor, para que yo pueda decir con fervor: dame las almas, ll\u00e9vate todo lo dem\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed se comprende por qu\u00e9 Don Bosco lo quiso en el escudo. <em><i>Da mihi animas, cetera tolle<\/i><\/em> no es una frase para contemplar a distancia. Es un programa de vida. Pide poner en el centro a las personas, su salvaci\u00f3n, su dignidad, su destino eterno. Pide relativizar todo lo dem\u00e1s: prestigio, comodidades, intereses, seguridades, incluso a uno mismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1934 hubo tambi\u00e9n un intento de actualizaci\u00f3n de algunos detalles del escudo. Se pens\u00f3 en una forma m\u00e1s redondeada del escudo, en un campo azul celeste, en figuras representadas con colores m\u00e1s cercanos a la realidad. El cometa asumi\u00f3 un tono amarillento y una punta m\u00e1s alargada. La palma y el laurel, en lugar de rodear el escudo, se pensaron como soporte. La guirnalda de rosas fue sustituida por dos guirnaldas de follaje de roble; la cruz latina trebolada y radiante dej\u00f3 su lugar a una cruz latina recruzada, de mayores dimensiones; el marco acentu\u00f3 elementos barrocos. Tambi\u00e9n el lema permanec\u00eda en una cinta ondeante. Era una actualizaci\u00f3n gr\u00e1fica, no un cambio de sustancia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A m\u00e1s de un siglo de distancia, el escudo salesiano sigue hablando. Tal vez precisamente porque no naci\u00f3 de una preocupaci\u00f3n est\u00e9tica con un fin en s\u00ed misma, sino de una intuici\u00f3n espiritual. En \u00e9l se encuentran la fe que ilumina, la esperanza que ancla, la caridad que arde; san Francisco de Sales y Don Bosco; la memoria de los or\u00edgenes y la ascensi\u00f3n hacia la santidad; el sacrificio y el premio; las rosas y las espinas; la cruz y la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mirarlo significa reencontrar, de forma sencilla y densa, el coraz\u00f3n de la vocaci\u00f3n salesiana: pertenecer a Dios para los j\u00f3venes y buscar las almas, dejando que todo lo dem\u00e1s pase a un segundo plano. Don Bosco lo hab\u00eda comprendido y vivido. Por eso, a\u00fan hoy, su escudo no es solamente un signo distintivo. Es un encargo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay im\u00e1genes que no se limitan a representar una instituci\u00f3n: la cuentan, la explican, custodian&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":54387,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":0,"footnotes":""},"categories":[175],"tags":[1720,1762,1768,1822,1960],"class_list":["post-54393","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-buena-prensa","tag-carisma-salesiano","tag-creatividad-salesiana","tag-don-bosco","tag-gracia","tag-salesianos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54393","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54393"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54393\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":54394,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54393\/revisions\/54394"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/54387"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54393"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54393"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54393"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}