{"id":54115,"date":"2026-07-21T16:09:27","date_gmt":"2026-07-21T16:09:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=54115"},"modified":"2026-07-21T16:09:45","modified_gmt":"2026-07-21T16:09:45","slug":"santidad-del-obispo-salesiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/santidad-del-obispo-salesiano\/","title":{"rendered":"Santidad del obispo salesiano"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><em>san Luis VERSIGLIA, sdb (1873-1930)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El carisma de Don Bosco, centrado en una paternidad educativa impregnada de pasi\u00f3n apost\u00f3lica, no solo ha generado sacerdotes y misioneros, sino tambi\u00e9n pastores de la Iglesia que han vivido el episcopado como una prolongaci\u00f3n del \u00abDa mihi animas\u00bb salesiano.<\/em> <em>Esta s\u00edntesis recorre el luminoso testimonio de nueve obispos \u2014desde el protom\u00e1rtir san Luis Versiglia hasta el cardenal Augusto Hlond\u2014 cuyas causas de canonizaci\u00f3n atestiguan su fama de santidad.<\/em> <em>En su ministerio, a menudo ejercido en fronteras misioneras o en tiempos de persecuci\u00f3n, resplandecen la confianza filial en Mar\u00eda Auxiliadora, el cuidado de los pobres, el celo catequ\u00edstico y la disponibilidad al sacrificio hasta la sangre. Sus historias muestran c\u00f3mo la espiritualidad salesiana puede florecer en una plenitud episcopal profundamente audaz, gozosa y universal.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<ol>\n<li><strong> Luis Versiglia (1873-1930), obispo, m\u00e1rtir, santo<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>En 1885, san Juan Bosco revel\u00f3 a los salesianos reunidos en San Benigno Canavese, en Piamonte, que hab\u00eda so\u00f1ado con una multitud de ni\u00f1os que se le acercaban dici\u00e9ndole: \u00ab\u00a1Te hemos esperado mucho!\u00bb. En otro sue\u00f1o vio dos grandes c\u00e1lices elevarse hacia el cielo, uno lleno de sudor y otro de sangre. Cuando en 1918 un grupo de misioneros salesianos parti\u00f3 de Valdocco, en Tur\u00edn, hacia Shiu-Chow, en Kwang-tung, China, el Rector Mayor, don Paolo Albera, les regal\u00f3 el c\u00e1liz con el que hab\u00eda celebrado sus bodas de oro de consagraci\u00f3n y los 50 a\u00f1os del santuario de Mar\u00eda Auxiliadora. El precioso y simb\u00f3lico regalo fue entregado por don Sante Garelli a monse\u00f1or Versiglia, quien declar\u00f3: \u00abDon Bosco vio que cuando en China se llenara de sangre un c\u00e1liz, la Obra salesiana se difundir\u00eda maravillosamente entre este inmenso pueblo. T\u00fa me traes el c\u00e1liz que vio el Padre: a m\u00ed me corresponde llenarlo de sangre para que se cumpla la visi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En 1920, la misi\u00f3n de Shiu-Chow, en el norte de Kwang-tung, fue erigida vicariato apost\u00f3lico y enseguida corri\u00f3 la voz de que don Versiglia ser\u00eda elegido vicario y consagrado obispo. Escribi\u00f3 cartas desgarradoras a sus superiores en Tur\u00edn, declarando su absoluta incapacidad y suplic\u00e1ndoles que le eximieran de ese cargo. Monse\u00f1or De Gu\u00e9briant, por el contrario, declar\u00f3 p\u00fablicamente que, si la elecci\u00f3n se hubiera hecho por votaci\u00f3n popular, incluso los ni\u00f1os peque\u00f1os habr\u00edan aclamado a Don Versiglia como padre y pastor.<\/p>\n<p>En doce a\u00f1os de misi\u00f3n, de 1918 a 1930, el obispo Versiglia logr\u00f3 hacer prodigios en una tierra no siempre favorable a los cat\u00f3licos. El obispo no se detuvo ante nada, ni siquiera ante las hambrunas, las epidemias, las derrotas que se le presentaban a \u00e9l y a sus colaboradores, no siempre recompensados humanamente: apostas\u00edas, calumnias, abandonos, incomprensiones, cobard\u00edas&#8230; Pero todo se super\u00f3 gracias a la oraci\u00f3n, intensa y constante.<\/p>\n<p>En la primavera de 1923 se puso en contacto con el Carmelo de Florencia para conseguir hermanas que rezaran, sufrieran y se ofrecieran v\u00edctimas a Dios por su misi\u00f3n. Por su parte, multiplic\u00f3 no solo las oraciones, sino tambi\u00e9n las penitencias, haciendo uso de cilicios y disciplinas. Las carmelitas no tardaron en tener una gran opini\u00f3n de Mons. Versiglia, pero \u00e9l escribi\u00f3 as\u00ed a la superiora el 15 de octubre de 1928: \u00abUsted me considera un santo&#8230; No, no, mi Reverenda Madre: sepa que tiene que ver con el m\u00e1s miserable y necesitado de los misioneros&#8230; El deseo de ser santo, s\u00ed, lo tengo&#8230; Tambi\u00e9n esto es fruto de sus oraciones. Pero estoy muy lejos de serlo\u00bb. Ante las dificultades, la falta de medios, la escasez de fuerzas exclamaba: \u00abTenemos a Dios con nosotros, tenemos a la Virgen Auxiliadora, tenemos adem\u00e1s un gran tesoro y una riqueza inagotable: el esp\u00edritu de Don Bosco\u00bb.<\/p>\n<p>En la hora del martirio, el obispo no solo quiso dar la vida por la seguridad de las catequistas, sino ante todo por la salvaci\u00f3n del joven sacerdote que lo acompa\u00f1aba, don Callisto Caravario, implorando a los agresores: \u00abYo soy viejo, matadme. Pero \u00e9l es joven, \u00a1perdonadle!\u00bb. Era el 25 de febrero de 1930. El esp\u00edritu salesiano de Don Bosco se abre, en la l\u00f3gica del \u00ab<em>da mihi animas<\/em>\u00bb, al misterio arcano del sufrimiento hasta el martirio. Don Bosco dijo expl\u00edcitamente: \u00abSi el Se\u00f1or, en su Providencia, quisiera disponer que alguno de nosotros sufriera el martirio, \u00bfacaso por eso tendr\u00edamos que asustarnos?\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> Luis Olivares (1873-1943), obispo, venerable<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El 15 de julio de 1916, Benedicto XV promovi\u00f3 a don Luis Olivares, celoso p\u00e1rroco salesiano de la iglesia de Santa Maria Liberatrice en Roma-Testaccio, a las sedes episcopales de Sutri y Nepi. El nuevo obispo escribi\u00f3 entre sus prop\u00f3sitos: \u00abQuiero que la carta de mi vida episcopal sea la caridad: sincera, paciente, beneficiosa, espiritual, dispuesta a todo sacrificio\u00bb. Esta caridad se expresaba ante todo en el amor a Dios, en la oraci\u00f3n, en la perfecta conformidad con la voluntad divina, en el diligente cumplimiento de los deberes y en la fiel observancia de la ley del Se\u00f1or. Estaba dispuesto a cualquier trabajo y sacrificio por el bien de las almas. La caracter\u00edstica distintiva de la figura de monse\u00f1or Olivares era la amabilidad en el trato, la afabilidad en el rostro y la delicadeza de \u00e1nimo. Supo dar testimonio de la dif\u00edcil combinaci\u00f3n que quiso como lema episcopal, \u00ab<em>Suaviter et fortiter<\/em>\u00bb, eco de esa \u00abamabilidad\u00bb tan inculcada por Don Bosco. Amaba extraordinariamente a sus sacerdotes, comprendi\u00e9ndolos y defendi\u00e9ndolos siempre.<\/p>\n<p>Monse\u00f1or Luis Olivares gobern\u00f3 la di\u00f3cesis de Sutri y Nepi desde 1916 hasta 1943 y fue Administrador Apost\u00f3lico de las di\u00f3cesis lim\u00edtrofes de Civita Castellana, Orte y Gallese desde 1928 hasta 1931. Muri\u00f3 el 19 de mayo de 1943 en Pordenone, donde se hab\u00eda desplazado para impartir un curso de ejercicios espirituales a los j\u00f3venes estudiantes del instituto salesiano. La fama de santidad que sigui\u00f3 a su muerte fue inmediata y vasta. Uno de los m\u00e9dicos que lo hab\u00eda atendido en el hospital de Pordenone confes\u00f3: \u00abMientras la Iglesia cat\u00f3lica tenga ejemplos como este, estar\u00e1 destinada a nuevos y mayores triunfos. Hombres as\u00ed pueden predicar el Evangelio y pretender ser escuchados incluso por los incr\u00e9dulos\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong> Esteban Ferrando (1895-1978), arzobispo, venerable<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El 24 de mayo de 1922, al t\u00e9rmino de la primera procesi\u00f3n mariana, los pocos salesianos de Assam, guiados por Mons. Louis Mathias, rezaron as\u00ed: \u00abTe consagramos esta tierra, sus monta\u00f1as, sus r\u00edos, su gente y todos sus habitantes\u00bb. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s, los salesianos y otros describieron las misiones de Assam como \u00abel milagro de la Virgen\u00bb. Una referencia v\u00e1lida para toda la realidad misionera y la presencia salesiana en la India.<\/p>\n<p>Monse\u00f1or Mathias hab\u00eda elegido como lema para el grupo pionero: \u00ab<em>Audacia y esperanza<\/em>\u00bb. Pero no solo los pioneros, tambi\u00e9n sus sucesores vivieron este lema. Muchos tuvieron una vida heroica y su santidad est\u00e1 en v\u00edas de reconocimiento. Entre los nombres m\u00e1s conocidos: Constantino Vendrame, Oreste Marengo, Francesco Convertini, Stefano Ferrando. En Assam, la Iglesia ha pasado de 5.000 a 1.200.000 cat\u00f3licos, repartidos en 15 di\u00f3cesis; y en un pa\u00eds con 1.200 millones de habitantes y menos del 2 % de cat\u00f3licos, el impacto de las instituciones \u00abDon Bosco\u00bb es inimaginable.<\/p>\n<p>El 9 de julio de 1934, don Esteban Ferrando fue nombrado, para su sorpresa, obispo de la di\u00f3cesis de Krishnagar por P\u00edo XI. El 10 de noviembre del mismo a\u00f1o recibi\u00f3 la solemne consagraci\u00f3n episcopal en Shillong. Su lema fue \u00abAp\u00f3stol de Cristo\u00bb. Apenas un a\u00f1o despu\u00e9s regres\u00f3 a Shillong como obispo, donde permaneci\u00f3 durante 34 a\u00f1os. Trabaj\u00f3 con celo en la vasta di\u00f3cesis que entonces abarcaba toda la regi\u00f3n del noreste de la India. Al tomar posesi\u00f3n de la nueva di\u00f3cesis, bes\u00f3 el suelo y encomend\u00f3 su destino a Jes\u00fas Crucificado. Pidi\u00f3 a sus sacerdotes que fueran a los pueblos a anunciar el Evangelio. \u00c9l mismo se desplazaba continuamente. Como ap\u00f3stol de Cristo, visitaba a pie las zonas misioneras y las aldeas. Sol\u00eda decir a los sacerdotes: \u00abNo pod\u00e9is ir en coche para convertir almas; para acercaros al pueblo y resolver sus problemas, deb\u00e9is ir a pie\u00bb. Siguiendo el ejemplo del Ap\u00f3stol de las Gentes, se hace todo para todos, aprendiendo lenguas, costumbres y tradiciones para comprender el <em>ethos<\/em> de estas personas y predicarles a Cristo de manera m\u00e1s eficaz. Su apostolado se caracteriza por el estilo salesiano: alegr\u00eda, sencillez y contacto directo con la gente. Se acerca a los j\u00f3venes, a los pobres y a los necesitados; acoge a todos con amor.<\/p>\n<p>Comenzando con un grupo de catequistas indias, a las que ense\u00f1\u00f3 el amor a Jes\u00fas, a Mar\u00eda Auxiliadora, a Don Bosco, a las misiones y a los pobres, fund\u00f3 la Congregaci\u00f3n de las Hermanas Misioneras de Mar\u00eda Auxiliadora. El 26 de junio de 1968, tras participar en los trabajos del Concilio Vaticano II, dimiti\u00f3 de su di\u00f3cesis. En Italia, el anciano obispo misionero se retir\u00f3 a la casa salesiana de Quarto (G\u00e9nova). En 1970 escribi\u00f3: \u00abAqu\u00ed en Italia me preguntan a menudo: \u00ab\u00bfC\u00f3mo es que has dejado Assam despu\u00e9s de 47 a\u00f1os de vida misionera?\u00bb. Yo respondo: porque por fin ha llegado el d\u00eda que llevaba 47 a\u00f1os esperando, \u00a1el d\u00eda en que la Iglesia en la India puede valerse por s\u00ed misma!\u00bb. Muri\u00f3 el 20 de junio de 1978.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong> Octavio Ortiz Arrieta (1878-1958), obispo, venerable<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Primer salesiano, primer sacerdote salesiano y primer obispo salesiano del Per\u00fa, a\u00fan muy joven, fue definido \u00abuna perla salesiana\u00bb. En 1918 qued\u00f3 vacante la di\u00f3cesis de Chachapoyas. A propuesta del nuncio apost\u00f3lico, monse\u00f1or Lorenzo Lauri, fue elegido Ortiz Arrieta, que fue consagrado obispo el 11 de junio de 1922. La di\u00f3cesis de Chachapoyas abarcaba entonces un territorio de 95 200 kil\u00f3metros cuadrados y una poblaci\u00f3n de 250 000 almas. Tras un mes de viaje, lleg\u00f3 a su sede episcopal recibido como un \u00e1ngel enviado del cielo, despu\u00e9s de cinco a\u00f1os de sede vacante. Fue un modelo de obispo y se convirti\u00f3 en un m\u00e1rtir del deber. Siempre quiso visitar a sus hijos. Su vida fue un continuo viajar: largos d\u00edas a caballo, a pie, por la cordillera, por los bosques, por los r\u00edos.<\/p>\n<p>Sub\u00eda a cumbres heladas para luego descender a valles t\u00f3rridos.<\/p>\n<p>Nunca se concedi\u00f3 verdaderas vacaciones: cuando estaba lejos, sus pensamientos se dirig\u00edan all\u00ed donde ten\u00eda \u00abtantas almas que buscaban al Pastor\u00bb. Siempre conserv\u00f3 el estilo salesiano: amable, acogedor, habitualmente alegre, cercano a la gente. Los j\u00f3venes llenaban las salas de su antiguo palacio episcopal. Organiz\u00f3 la banda musical y \u00e9l mismo, con sencillez, sustitu\u00eda al instrumentista que faltaba a la cita. Con la pasi\u00f3n del catecismo en el coraz\u00f3n, lo ense\u00f1aba siempre que el tiempo se lo permit\u00eda. Era un organizador nato: celebr\u00f3 tres s\u00ednodos diocesanos y organiz\u00f3 un exitoso Congreso Eucar\u00edstico; reorden\u00f3 los archivos parroquiales; cre\u00f3 asociaciones y cofrad\u00edas; public\u00f3 un peri\u00f3dico.<\/p>\n<p>Ten\u00eda un amor especial por sus sacerdotes. Viv\u00eda en el seminario y una vez al mes se convert\u00eda \u00e9l mismo en seminarista, compartiendo con ellos toda su vida. Rechaz\u00f3 los honores: cuando le ofrecieron la sede primazial de Lima, insisti\u00f3 en permanecer en su humilde Chachapoyas. Era un hombre de gran vida interior, siempre unido a Dios, a quien ve\u00eda en cada acontecimiento. Cuando predicaba, todos sent\u00edan su santidad sacerdotal y la llama de amor de Dios que ard\u00eda en su coraz\u00f3n. Ten\u00eda el rostro sereno tanto en los momentos de alegr\u00eda como en los de prueba, porque ten\u00eda el arte de ocultar sus penas en una sonrisa constante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li><strong> Augusto Hlond (1881-1948), cardenal, venerable<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>En 1922, cuando la Santa Sede tuvo que ocuparse de la organizaci\u00f3n religiosa de la Silesia polaca, a\u00fan sangrante por las luchas pol\u00edticas y nacionales, el papa P\u00edo XI confi\u00f3 a monse\u00f1or Augusto Hlond esta delicada misi\u00f3n, nombr\u00e1ndolo Administrador Apost\u00f3lico. Monse\u00f1or Hlond, con su caridad, su rectitud y su esp\u00edritu de sacrificio, supo, en tres a\u00f1os, arreglar las cosas a satisfacci\u00f3n de polacos y alemanes, de modo que la Santa Sede pudo crear en 1925 la nueva di\u00f3cesis de Katowice. El 24 de junio de 1926, P\u00edo XI lo ascendi\u00f3 a las sedes arzobispales de Gniezno y Poznan y lo nombr\u00f3 Primado de Polonia. Al a\u00f1o siguiente, el 20 de junio, lo cre\u00f3 cardenal y le asign\u00f3 el t\u00edtulo de Santa Mar\u00eda de la Paz. Durante sus 21 a\u00f1os de cardenalato, adem\u00e1s de su ministerio pastoral ordinario en las dos archidi\u00f3cesis, como primado dedic\u00f3 todas sus energ\u00edas a la heroica naci\u00f3n polaca en un per\u00edodo dram\u00e1ticamente dif\u00edcil. Patriota leal y sensible a todos los sufrimientos que compart\u00eda con su pueblo, recibi\u00f3 de la Santa Sede el cuidado de los polacos de la di\u00e1spora, dispersos por diversas partes del mundo. Y para poder prestarles toda la asistencia espiritual necesaria, invitado por el papa P\u00edo XI, fund\u00f3 una congregaci\u00f3n: la Sociedad de Cristo Rey para los emigrantes de Polonia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lamentablemente, la Segunda Guerra Mundial trastorn\u00f3 su acci\u00f3n pastoral. De hecho, tras la invasi\u00f3n de Polonia, el cardenal fue una de las primeras v\u00edctimas designadas por el nazismo, que encontr\u00f3 en \u00e9l un intr\u00e9pido y autoritario defensor de los derechos de la persona humana, de la libertad de la patria y de la Iglesia. Comenz\u00f3 entonces su calvario, que lo oblig\u00f3 al exilio hasta el final de la guerra. De regreso a Polonia, aunque mantuvo la sede primada de Gniezno, fue nombrado arzobispo de Varsovia. Desgraciadamente, tambi\u00e9n en Polonia la alegr\u00eda de la liberaci\u00f3n se vio ensombrecida muy pronto por la violencia extremista y la presi\u00f3n sovi\u00e9tica, que llev\u00f3 incluso a la ruptura del Concordato. Sin embargo, el cardenal, fuerte en su fe y orgulloso de su patriotismo, as\u00ed como hab\u00eda defendido al pueblo polaco de los horrores del nazismo, continu\u00f3 defendi\u00e9ndolo con vigor pastoral del ate\u00edsmo bolchevique, prodig\u00e1ndose en la protecci\u00f3n de los oprimidos, en la soluci\u00f3n de los problemas sociales, en el consuelo y la ayuda a los que no ten\u00edan pan ni techo. La Santa Sede le confi\u00f3 tambi\u00e9n la organizaci\u00f3n religiosa de la zona germ\u00e1nica, cedida a Polonia en compensaci\u00f3n por los territorios absorbidos por Rusia; una tarea colosal, que \u00e9l llev\u00f3 a cabo con gran tacto y presteza, constituyendo cinco grandes Administraciones Apost\u00f3licas y nombrando en nombre de la Santa Sede a sus respectivos titulares. La divina Providencia lo salv\u00f3 de m\u00e1s de un atentado, reserv\u00e1ndole el tr\u00e1nsito de los grandes patriarcas. Muri\u00f3 en Varsovia el 22 de octubre de 1948 y sus funerales fueron una apoteosis.<\/p>\n<p>En la historia de la Iglesia de Polonia, el cardenal Augusto Hlond ha sido una de las figuras m\u00e1s eminentes por el testimonio religioso de su vida, por la grandeza, variedad y originalidad de su ministerio pastoral, y por los sufrimientos que afront\u00f3 con intr\u00e9pido \u00e1nimo cristiano por el Reino de Dios, haciendo resplandecer con luz viv\u00edsima uno de los per\u00edodos m\u00e1s heroicos vividos por el pueblo polaco. De hecho, su vida est\u00e1 \u00edntimamente entrelazada, tanto por los valores espirituales como por los acontecimientos externos en los que se vio envuelto, con la vida de las personas que la Iglesia le hab\u00eda confiado y a las que am\u00f3 y sirvi\u00f3 como verdadero pastor y padre. Como declar\u00f3 el cardenal Stefan Wyszy\u0144ski, primado de Polonia y sucesor del cardenal Hlond: \u00ab\u00a1Fue, sin duda alguna, un hombre de Estado! Sin embargo, lo que prevalece en la vida del cardenal Hlond es su alma profundamente religiosa, de fe muy profunda, un alma sincera como el pueblo de Silesia, quiz\u00e1s tambi\u00e9n dura como el carb\u00f3n, fruto de esa tierra, pero ardiente en la sencillez de su profunda fe y de su total entrega a Dios\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li><strong> Antonio de Almeida Lustosa (1886-1974), arzobispo, siervo de Dios<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>En 1924 fue nombrado obispo de Uberaba (Brasil), di\u00f3cesis del llamado \u00abTri\u00e1ngulo minero\u00bb. Quiso ser consagrado el 11 de febrero de 1925 en recuerdo de la presencia de la Virgen Mar\u00eda en su vida. Entr\u00f3 en la di\u00f3cesis acogido por una poblaci\u00f3n doblemente festiva: por la llegada del nuevo pastor tras dos a\u00f1os de sede vacante y por una lluvia torrencial, esperada tras meses de sequ\u00eda y calor abrasador. Encontr\u00f3 el seminario menor vac\u00edo y el mayor con un solo di\u00e1cono. Al a\u00f1o siguiente ten\u00eda a su alrededor una treintena de seminaristas del gimnasio. Se dedic\u00f3 totalmente al ministerio pastoral, visitando todas las parroquias y todos los n\u00facleos habitados de la di\u00f3cesis, entonces muy extensa, con viajes largos y poco c\u00f3modos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1928, despu\u00e9s de menos de tres a\u00f1os, fue trasladado a Corumb\u00e1, en Mato Grosso, sede m\u00e1s grande y con mayores dificultades para la evangelizaci\u00f3n. Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde fue nombrado arzobispo de Bel\u00e9m do Par\u00e1, inmensa di\u00f3cesis del Norte. All\u00ed permaneci\u00f3 diez a\u00f1os, prodig\u00e1ndose con la generosidad de siempre. El nuncio apost\u00f3lico Aloisi Masella lo defin\u00eda como una de las figuras m\u00e1s eminentes del episcopado brasile\u00f1o por su santidad y dedicaci\u00f3n pastoral. En 1941 fue trasladado a la importante sede de Fortaleza, capital del estado de Cear\u00e1. Lleg\u00f3 all\u00ed en plena madurez y experiencia espiritual, y all\u00ed dio lo mejor de s\u00ed mismo, dejando, tras veintid\u00f3s a\u00f1os de permanencia, la huella m\u00e1s significativa de su celo apost\u00f3lico y de su santidad.<\/p>\n<p>Monse\u00f1or Lustosa fue un gran asceta y as\u00ed se manifestaba tambi\u00e9n exteriormente, \u00abun envoltorio a\u00e9reo\u00bb, se dec\u00eda de su persona f\u00edsica. Estaba dotado de una voluntad de acero que delataba el fuego que ard\u00eda en su interior. Vivi\u00f3 pobremente: \u00abNo tengo nada\u00bb, hab\u00eda escrito en su testamento. Fue un hombre de oraci\u00f3n, humilde, dedicado a la penitencia. Sab\u00eda acercarse a todos, especialmente a los m\u00e1s necesitados. \u00abSeguir\u00eda aqu\u00ed simplemente trabajando para el <em>Padre Nuestro<\/em>: \u00a1Santificado sea tu nombre! Venga a nosotros tu Reino; el programa de un obispo es siempre el mismo: \u00a1cumplir con su deber!\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"7\">\n<li><strong> Jos\u00e9 Guarino (1827-1897), cardenal, cooperador salesiano, siervo de Dios<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Naci\u00f3 en Montedoro, provincia de Caltanissetta, el 6 de marzo de 1827, curs\u00f3 sus estudios en el seminario de Agrigento y fue ordenado sacerdote en 1849. En 1871 fue elegido arzobispo de Siracusa, donde supo ganarse los corazones y revitalizar el fervor de la vida religiosa, mientras que en 1875 P\u00edo IX le confi\u00f3 la archidi\u00f3cesis de Messina, que monse\u00f1or Guarino dirigi\u00f3 durante 22 a\u00f1os. A \u00e9l se debe, en particular, la reorganizaci\u00f3n del seminario y la presencia activa y meritoria de religiosos y religiosas llamados a colaborar. Adem\u00e1s, en 1889, fund\u00f3 \u00e9l mismo una nueva familia religiosa: las Piccole Serve \u2013hoy Apostole\u2013 della Sacra Famiglia, a las que encomend\u00f3 la misi\u00f3n de trabajar por el crecimiento y la maduraci\u00f3n religiosa y social de las j\u00f3venes y por la promoci\u00f3n integral de la familia. Se distingui\u00f3 sobre todo por su caridad activa, que alcanz\u00f3 cotas heroicas con motivo de las epidemias de viruela y c\u00f3lera que asolaron Messina entre 1885 y 1887. Con ocasi\u00f3n del terremoto que devast\u00f3 la ciudad en 1894, ofreci\u00f3 su vida a Dios para que se limitaran los da\u00f1os y las v\u00edctimas. En el Consistorio del 18 de enero de 1893 fue creado cardenal por Le\u00f3n XIII. Muri\u00f3 en Messina el 21 de septiembre de 1897.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El cardenal Guarino siempre admir\u00f3 a Don Bosco y, aunque solo mantuvo con \u00e9l una relaci\u00f3n epistolar, lo apoy\u00f3 en sus obras, hasta el punto de recibir del santo educador el t\u00edtulo de \u00abcooperador salesiano\u00bb. \u00abParec\u00eda todo lleno del esp\u00edritu de Don Bosco, afable, dulce con todos\u00bb, escribi\u00f3 sobre \u00e9l uno de sus bi\u00f3grafos. Para los j\u00f3venes, el siervo de Dios pidi\u00f3 a Don Bosco que enviara a los salesianos a Messina, pero no los obtuvo hasta 1893, gracias a su sucesor, Don Rua.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"8\">\n<li><strong> Oreste Marengo (1906-1998), obispo, siervo de Dios<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Regresaba de un largo viaje apost\u00f3lico en julio de 1951, cuando le sorprendi\u00f3 una noticia que no esperaba ni deseaba: su nombramiento como obispo de la di\u00f3cesis en formaci\u00f3n de Dibrugarh. In\u00fatiles fueron sus protestas y sus l\u00e1grimas; solo se rindi\u00f3 cuando el Rector Mayor de los Salesianos, Don Pedro Ricaldone, le escribi\u00f3 \u00abque era su deseo que aceptara el cargo, con la certeza de que la Auxiliadora y Don Bosco le ayudar\u00edan a cumplirlo\u00bb. Fue consagrado obispo en la bas\u00edlica de Mar\u00eda Auxiliadora en Tur\u00edn el 27 de diciembre de 1951. La di\u00f3cesis que se le hab\u00eda confiado ocupaba la parte norte de Assam y ten\u00eda una extensi\u00f3n de 130 000 kil\u00f3metros cuadrados, con una poblaci\u00f3n de 3 365 000 habitantes, de los cuales solo 40 000 eran cat\u00f3licos. Cuando tom\u00f3 posesi\u00f3n, solo hab\u00eda cinco centros misioneros, con 200 peque\u00f1as comunidades dispersas en el inmenso territorio. Su actividad fue incansable para multiplicar los centros residenciales, formar catequistas, construir escuelas, capillas y dispensarios; acercar nuevas tribus, abrir aspirantados para reclutar vocaciones ind\u00edgenas para el seminario y para las congregaciones religiosas que hab\u00eda llamado a trabajar en su di\u00f3cesis. Las conversiones se multiplicaron como en una nueva Pentecost\u00e9s. Administr\u00f3 miles de bautismos, confirmaciones y matrimonios; subi\u00f3 por senderos intransitables para visitar todas las comunidades; afront\u00f3 con serenidad las hostilidades de la naturaleza, de los hermanos separados, de las tribus en revuelta, conquistando a todos con su bondad inquebrantable y su generosa caridad.<\/p>\n<p>Cuando la di\u00f3cesis est\u00e1 en pleno desarrollo y comienza a disfrutar de los frutos de tantos esfuerzos, llega una nueva obediencia: la Santa Sede lo invita en 1964 a trasladarse a Tezpur para abrir all\u00ed una nueva di\u00f3cesis, que comprend\u00eda parte de Assam, todo el estado de Bhut\u00e1n y la zona monta\u00f1osa al noreste del Brahamaputra: un territorio de unos 130. 000 kil\u00f3metros cuadrados, con 1.500.000 habitantes, de los cuales solo 48.000 eran cat\u00f3licos. Se lanz\u00f3 al nuevo campo de trabajo con su entusiasmo de siempre, ayudado por sus valientes hermanos, para extender las pac\u00edficas fronteras de la Iglesia, superando obst\u00e1culos y dificultades de todo tipo, agravados por la hostilidad que se estaba gestando contra los extranjeros en la zona. Por este motivo, la Santa Sede decidi\u00f3, tras ocho a\u00f1os de intenso trabajo, confiar tambi\u00e9n esta di\u00f3cesis a un obispo indio.<\/p>\n<p>En 1972, monse\u00f1or Marengo fue invitado a iniciar su tercera di\u00f3cesis en Tura, un vasto territorio habitado principalmente por la tribu de los Garo, muchos de ellos refugiados del este de Pakist\u00e1n. Los cat\u00f3licos eran solo 36 000, con 14 misioneros que trabajaban en los principales centros. Construy\u00f3 la casa episcopal, la catedral, nuevas residencias y multiplic\u00f3 las obras caritativas para los numerosos pobres, leprosos y refugiados. En pocos a\u00f1os, esta di\u00f3cesis experiment\u00f3 un desarrollo inesperado, hasta el punto de que en 1978, de acuerdo con las disposiciones del Gobierno, pudo ser confiada a un obispo del clero local.<\/p>\n<p>Monse\u00f1or Marengo, a pesar de las insistencias del nuevo obispo para que se quedara con \u00e9l en Tura, prefiri\u00f3 retirarse a Mendal, a 63 kil\u00f3metros de la capital, para dejarle plena libertad de acci\u00f3n y ayudar al responsable de la zona, que deb\u00eda atender a nada menos que 20 comunidades. As\u00ed, este hombre, a los 76 a\u00f1os de edad, 58 de ellos dedicados a la misi\u00f3n, continu\u00f3 como simple misionero itinerante su labor apost\u00f3lica al servicio de la humanidad. Sigui\u00f3 prest\u00e1ndose a las diversas misiones hasta su muerte, acaecida en Tura el 30 de julio de 1998. Hasta el final de su larga vida, monse\u00f1or Marengo fue un misionero heroico, un icono viviente del Buen Pastor que da la vida por sus ovejas. La obediencia a sus superiores, la preocupaci\u00f3n por la salvaci\u00f3n de las almas y el optimismo t\u00edpico salesiano fueron las caracter\u00edsticas m\u00e1s evidentes y m\u00e1s apreciadas de este obispo misionero salesiano en el noreste de la India.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"9\">\n<li><strong> Carta de Don Bosco a monse\u00f1or Eduardo Rosaz (1830-1903), obispo de Susa, beatificado por san Juan Pablo II en 1991<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Obispo electo de Susa, donde era can\u00f3nigo, monse\u00f1or Rosaz fue preconizado en el \u00faltimo consistorio de P\u00edo IX, el 31 de diciembre de 1877. Dej\u00f3 fama de prelado h\u00e1bil y virtuoso. Amaba mucho a Don Bosco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Querid\u00edsimo y Reverend\u00edsimo Monse\u00f1or,<\/em><\/p>\n<p><em>En su momento recib\u00ed desde Tur\u00edn y luego en su querida carta c\u00f3mo el gran Pont\u00edfice P\u00edo IX le transmiti\u00f3 su paternal pensamiento y le proclamaba obispo de Susa.<\/em> <em>Me sorprendi\u00f3 mucho, porque s\u00e9 lo humilde que es y lo mucho que tendr\u00e1 que cambiar su actitud, tanto en palabras como en obras. Pero enseguida bendije al Se\u00f1or, porque estaba y estoy convencido de que la Iglesia ganaba un obispo seg\u00fan el coraz\u00f3n de Dios y que usted har\u00eda mucho bien a la di\u00f3cesis de Susa.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Me alegro mucho y con todo el afecto de mi coraz\u00f3n le ofrezco todas las casas de nuestra Congregaci\u00f3n para cualquier servicio que puedan prestar a su respetable persona o a la di\u00f3cesis que la Divina Providencia le ha confiado.<\/em><\/p>\n<p><em>No pretendo hacer de maestro, pero creo que pronto tendr\u00e1 en sus manos el coraz\u00f3n de todos:<\/em><\/p>\n<p><em>1\u00b0 Si se ocupa especialmente de los enfermos, los ancianos y los ni\u00f1os pobres.<\/em><\/p>\n<p><em>2\u00b0 Que act\u00fae con mucha cautela al realizar cambios en el personal ya establecido por su predecesor.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3\u00b0 Que haga todo lo posible por ganarse el aprecio y el afecto de algunos que ocupaban u ocupan puestos elevados en la di\u00f3cesis, los cuales consideran que han sido descuidados y que usted ha sido favorecido.<\/em><\/p>\n<p><em>4\u00ba Que, al tomar medidas severas contra cualquier miembro del clero, sea cauteloso y escuche en la medida de lo posible al acusado. Por lo dem\u00e1s, espero que en marzo podamos hablar personalmente.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Hoy, alrededor de las 3:30 p. m., se apagaba la estrella suprema e incomparable de la Iglesia, P\u00edo IX.<\/em> <em>Los peri\u00f3dicos le dar\u00e1n los detalles. Roma est\u00e1 consternada y creo que lo mismo ocurre en todo el mundo. En muy poco tiempo estar\u00e1 sin duda en los altares.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Creo que V. S. me permitir\u00e1 seguir escribi\u00e9ndole con la confianza de siempre; y rogando a Dios que le ilumine y le conserve en buena salud, me encomiendo a la caridad de sus santas oraciones y me profeso con la mayor veneraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<ol>\n<li><em> V. S. Rev.ma y Car.ma<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Roma, 7 de febrero de 1878, Torre de&#8217; Specchi, 36.<\/em><\/p>\n<p><em>Aff.mo Amico Sac. Gio. <\/em><em>Bosco.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Dos signos que expresan bien la forma de ser obispo seg\u00fan el esp\u00edritu de Don Bosco.<\/p>\n<p>El rosario de San Luis Versiglia: signo de la entrega incondicional de la propia vida y misi\u00f3n a la Auxiliadora de la Iglesia y Reina de los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>El cilicio de este obispo m\u00e1rtir: signo de que no hay fecundidad apost\u00f3lica sin sacrificio y entrega de s\u00ed mismo hasta el martirio, no hay \u00ab<em>Da mihi animas<\/em>\u00bb sin \u00ab<em>Caetera tolle<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>Contemplando el gran retablo de Lorenzone, encargado por Don Bosco para la bas\u00edlica de Mar\u00eda Auxiliadora en Tur\u00edn, se observa c\u00f3mo Mar\u00eda est\u00e1 representada coronada por los ap\u00f3stoles, los primeros obispos, cada uno de los cuales aparece con el instrumento de su martirio en la mano. El lienzo del \u00e1bside, con la bell\u00edsima imagen de la Virgen, representa tanto la eclesiolog\u00eda como la mariolog\u00eda de Don Bosco: Mar\u00eda es figura de la Iglesia, madre y modelo de ella, donde el rostro de la madre es igual al rostro del Hijo, y donde aparece sostenida por Pedro y Pablo, y rodeada por los ap\u00f3stoles y evangelistas. En una palabra: una Iglesia apost\u00f3lica y misionera. La Virgen de Don Bosco es una Reina, s\u00ed, coronada con doce estrellas y vestida de sol, como la Mujer del Apocalipsis, amorosa, providencial, con los brazos abiertos para dar y ofrecer a su Hijo. El Hijo, por su parte, seg\u00fan las palabras de Don Bosco, \u00abmantiene los brazos abiertos, ofreciendo as\u00ed sus gracias y su misericordia a quienes recurren a su Augusta Madre\u00bb. La Virgen de Don Bosco \u00abest\u00e1 vestida de sol\u00bb, llena de poder, porque est\u00e1 inmersa en ese mar de luz que es Dios, inmersa en el misterio de la Trinidad, que ilumina su persona y su misi\u00f3n. As\u00ed es como la quer\u00eda Don Bosco y as\u00ed logr\u00f3 representarla en el lienzo de Lorenzone, quien, lleno de emoci\u00f3n, exclam\u00f3: \u00abNo soy yo quien pinta. Es otra mano la que gu\u00eda la m\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>La Virgen de Don Bosco es imagen de la Iglesia, la celestial que ya celebra las bodas del Cordero, y la terrenal que camina en este mundo, inmersa, por tanto, en el misterio de Dios y envuelta en su luz, pero presente en nuestras vicisitudes hist\u00f3ricas, atenta a nuestras necesidades, presente y viva en nuestras familias, como en todas las Casas salesianas, representadas idealmente en la Iglesia de Valdocco, que aparece en la parte inferior del cuadro. Aqu\u00ed est\u00e1 la gran intuici\u00f3n de Don Bosco, que uni\u00f3 el t\u00edtulo de Mar\u00eda Auxiliadora y Madre de la Iglesia, situando el papel propio de la Virgen en el coraz\u00f3n de la misi\u00f3n de la Iglesia, que protege bajo su manto a todos sus fieles, los nutre y los hace madurar hasta la plenitud de la vida en Cristo. El significado de todo el cuadro es muy claro: as\u00ed como Mar\u00eda estuvo presente junto a los ap\u00f3stoles en Jerusal\u00e9n durante Pentecost\u00e9s, es decir, al comienzo de la actividad de la Iglesia, as\u00ed tambi\u00e9n Ella sigue protegiendo y guiando a la Iglesia a lo largo de los siglos. Mar\u00eda es la \u00abMadre de la Iglesia\u00bb, <em>Auxilium Christianorum et Auxilium episcoporum<\/em>, en su lucha continua por la difusi\u00f3n del Reino de Dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>san Luis VERSIGLIA, sdb (1873-1930) &nbsp; El carisma de Don Bosco, centrado en una paternidad&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":54109,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":3,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[1720,1822,2633,2190,1960,2026],"class_list":["post-54115","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-carisma-salesiano","tag-gracia","tag-iglesia","tag-jesus","tag-salesianos","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54115","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54115"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54115\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":54116,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54115\/revisions\/54116"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/54109"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54115"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54115"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54115"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}