{"id":54084,"date":"2026-07-18T09:12:15","date_gmt":"2026-07-18T09:12:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=54084"},"modified":"2026-07-18T09:16:13","modified_gmt":"2026-07-18T09:16:13","slug":"las-catacumbas-de-san-calixto-y-la-presencia-salesiana-un-encuentro-entre-historia-y-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/casas-salesianas-es\/las-catacumbas-de-san-calixto-y-la-presencia-salesiana-un-encuentro-entre-historia-y-fe\/","title":{"rendered":"Las catacumbas de San Calixto y la presencia salesiana: Un encuentro entre historia y fe"},"content":{"rendered":"<p><em><i>A lo largo de la V\u00eda Apia Antigua, en el coraz\u00f3n de la Roma de los or\u00edgenes cristianos, las catacumbas de San Calixto custodian una memoria que atraviesa los siglos: la de los m\u00e1rtires, los primeros papas y una comunidad que vivi\u00f3 la fe hasta el don de la vida. Pero este lugar, entre los m\u00e1s venerados de la cristiandad, no pertenece solo al pasado. Desde 1930, gracias a la presencia de los Salesianos de Don Bosco, sigue siendo un espacio vivo de acogida, evangelizaci\u00f3n y oraci\u00f3n. Entre galer\u00edas subterr\u00e1neas y testimonios antiguos, toma forma un encuentro fecundo entre historia y fe, donde cada visita se convierte en un itinerario espiritual capaz de hablar al hombre de hoy.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>El primer cementerio oficial de la Iglesia de Roma<\/b><\/strong><\/p>\n<p>A lo largo de la V\u00eda Apia Antigua, la <em><i>Regina Viarum<\/i><\/em> de la antig\u00fcedad romana, entre la segunda y la tercera milla de las antiguas murallas servianas, se abre uno de los lugares m\u00e1s solemnes y cargados de significado de toda la cristiandad: las catacumbas de San Calixto. Giovanni Battista de Rossi, el gran fundador de la arqueolog\u00eda cristiana moderna, las defini\u00f3 sin dudarlo como \u00ablas catacumbas por excelencia, el primer cementerio oficial de la Comunidad de Roma, el glorioso sepulcro de los Papas del siglo III\u00bb. El papa Juan XXIII las llam\u00f3 \u00ablas m\u00e1s augustas y las m\u00e1s c\u00e9lebres de Roma\u00bb. No es dif\u00edcil entender por qu\u00e9.<\/p>\n<p>Surgidas hacia mediados del siglo II, las catacumbas de San Calixto forman parte de un inmenso complejo cementerial \u2013el llamado <em><i>complejo calixtiano<\/i><\/em>\u2013 que se extiende entre la V\u00eda Apia Antigua, la V\u00eda Ardeatina y el Callej\u00f3n de las Siete Iglesias, ocupando unas treinta hect\u00e1reas de terreno, de las cuales unas quince son propiamente catacumbas. Las galer\u00edas se desarrollan en cuatro pisos subterr\u00e1neos a lo largo de casi veinte kil\u00f3metros, alcanzando una profundidad superior a los veinte metros. Se estima que en ellas encontraron sepultura cerca de medio mill\u00f3n de cristianos, entre ellos decenas de m\u00e1rtires y diecis\u00e9is pont\u00edfices.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>El nombre y los or\u00edgenes: Calixto, di\u00e1cono y papa<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Entre todas las catacumbas de Roma, las de San Calixto constituyen una singular excepci\u00f3n en la tradici\u00f3n de denominaci\u00f3n de estos lugares sagrados. Mientras que la mayor parte de los cementerios subterr\u00e1neos cristianos tomaba el nombre del propietario del terreno, del m\u00e1rtir m\u00e1s ilustre all\u00ed sepultado o de la ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica, estas catacumbas llevan el nombre de aquel que fue su administrador antes incluso de convertirse en papa: el di\u00e1cono Calixto.<\/p>\n<p>Calixto naci\u00f3 en una familia cristiana de condici\u00f3n servil y conoci\u00f3 desde la infancia las durezas de la esclavitud. Tras vicisitudes turbulentas \u2013fue condenado a las minas de Cerde\u00f1a y liberado gracias a la intercesi\u00f3n de Marcia, favorita del emperador C\u00f3modo\u2013 fue acogido en la comunidad de Roma y ordenado di\u00e1cono por el papa Ceferino. Este le confi\u00f3 la administraci\u00f3n de la llamada \u00ab\u00c1rea primera\u00bb, el n\u00facleo originario de las futuras catacumbas, que a principios del siglo III ya hab\u00eda pasado de la propiedad privada a depender directamente de la Iglesia de Roma. Como di\u00e1cono, Calixto ten\u00eda a su cargo la corporaci\u00f3n de los fosores, los excavadores, y la tarea de asegurar una sepultura a todos los cristianos, especialmente a los pobres y a los esclavos. A la muerte de Ceferino fue elegido su sucesor y guio a la Iglesia como papa del 217 al 222, a\u00f1o en que muri\u00f3 m\u00e1rtir durante una revuelta popular en el Trast\u00e9vere. Curiosa y significativa iron\u00eda de la historia: Calixto, que hab\u00eda custodiado durante veinte a\u00f1os el gran cementerio de la V\u00eda Apia, no pudo ser sepultado all\u00ed a causa de la violencia de aquellos momentos, y encontr\u00f3 descanso en las catacumbas de Calepodio en la V\u00eda Aurelia Antigua.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>La Cripta de los Papas y los otros tesoros subterr\u00e1neos<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El coraz\u00f3n palpitante de las catacumbas de San Calixto es sin duda la Cripta de los Papas, que de Rossi defini\u00f3 como \u00abel glorioso sepulcro m\u00e1s insigne de todas las necr\u00f3polis cristianas\u00bb. En este breve tramo de galer\u00eda, rebautizado no por casualidad como \u00abel peque\u00f1o Vaticano\u00bb, encontraron sepultura nueve pont\u00edfices del siglo III \u2013Ponciano, Antero, Fabi\u00e1n, Lucio, Sixto II, Dionisio, F\u00e9lix, Eutiquiano y, probablemente, otros\u2013 adem\u00e1s de dignatarios eclesi\u00e1sticos y los seis di\u00e1conos martirizados junto al papa Sixto II en agosto del 258, cuando el emperador Valeriano, durante la confiscaci\u00f3n de los bienes de la Iglesia, los sorprendi\u00f3 mientras celebraban la liturgia en estos subterr\u00e1neos. El papa D\u00e1maso (366\u2013384), gran cultivador de los m\u00e1rtires transform\u00f3 la cripta en una verdadera iglesia, adorn\u00e1ndola con un c\u00e9lebre poema en hex\u00e1metros latinos colocado ante la tumba de Sixto II: \u00ab<em><i>Sabe que aqu\u00ed reposa reunida una multitud de santos \/ los venerables sepulcros conservan sus cuerpos \/ mientras el Reino de los Cielos acoge a las almas elegidas&#8230;<\/i><\/em>\u00ab. A la Cripta de los Papas se suma la de Santa Cecilia, m\u00e1rtir de noble familia romana, aqu\u00ed sepultada y venerada durante al menos cinco siglos antes de que sus reliquias fueran trasladadas al Trast\u00e9vere en el 821. Y a\u00fan m\u00e1s: los Cub\u00edculos de los Sacramentos, con los frescos simb\u00f3licos m\u00e1s antiguos del Bautismo y de la Eucarist\u00eda datados a principios del siglo III; la regi\u00f3n de Santa Sotere, con una de las im\u00e1genes m\u00e1s antiguas de la Virgen; la superficie con las dos peque\u00f1as bas\u00edlicas triabsidales llamadas Tricoras, donde reposaron el papa Ceferino y el joven m\u00e1rtir Tarsicio, el ni\u00f1o que prefiri\u00f3 dar la vida antes que entregar a sus asaltantes la Eucarist\u00eda que llevaba.<\/p>\n<p><strong><b>El redescubrimiento: de Rossi y el sue\u00f1o de P\u00edo IX<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Tras siglos de abandono \u2013los traslados de las reliquias hacia la ciudad en los siglos VIII y IX hab\u00edan vaciado las catacumbas de su coraz\u00f3n devocional, dej\u00e1ndolas a merced de los desprendimientos, la vegetaci\u00f3n y los saqueos\u2013 fue el joven Giovanni Battista de Rossi quien devolvi\u00f3 al mundo este inmenso patrimonio. En 1849, a la edad de veintisiete a\u00f1os, explorando un vi\u00f1edo entre la V\u00eda Apia y la Ardeatina, not\u00f3 una losa de m\u00e1rmol rota usada como escal\u00f3n de una escalera, en la que se le\u00eda el fragmento: \u00ab&#8230;<em><i>ELIVS \u2013 MARTYR<\/i><\/em>\u00ab. Intuy\u00f3 inmediatamente que ten\u00eda ante s\u00ed parte de la inscripci\u00f3n sepulcral del papa Cornelio, m\u00e1rtir del 253. Acudi\u00f3 a P\u00edo IX, le ilustr\u00f3 el descubrimiento y su convicci\u00f3n de haber localizado el sitio de las catacumbas de San Calixto. El papa compr\u00f3 el terreno, comenzaron las excavaciones, y de Rossi no se equivocaba. En pocos a\u00f1os sac\u00f3 a la luz seis criptas: la de Cornelio, la de los m\u00e1rtires Cal\u00f3cero y Partenio, la Cripta de los Papas, la Cripta de Santa Cecilia, y las del papa Cayo y el papa Eusebio. La visita de P\u00edo IX a las galer\u00edas subterr\u00e1neas fue memorable. De Rossi dej\u00f3 un relato conmovedor: el papa, frente a las l\u00e1pidas de sus predecesores, palideci\u00f3, se acerc\u00f3, las tom\u00f3 entre sus manos, ley\u00f3 aquellos nombres antiguos, enrojeci\u00f3 por la emoci\u00f3n, sus ojos se llenaron de l\u00e1grimas, y luego se arrodill\u00f3 en silencio. Era la primera vez, despu\u00e9s de casi mil a\u00f1os, que un Sucesor de Pedro volv\u00eda a pisar aquellos lugares santificados por la sangre de los m\u00e1rtires.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>1930: las catacumbas confiadas a los Salesianos<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Con el redescubrimiento del siglo XIX y la progresiva organizaci\u00f3n cient\u00edfica llevada a cabo por la Comisi\u00f3n de Arqueolog\u00eda Sagrada (fundada por P\u00edo IX en 1852), se plante\u00f3 con cada vez mayor urgencia una cuesti\u00f3n pr\u00e1ctica pero fundamental: \u00bfqui\u00e9n custodiar\u00eda y animar\u00eda espiritualmente estos lugares sagrados? \u00bfQui\u00e9n acoger\u00eda a los peregrinos que acud\u00edan desde todas partes del mundo?<\/p>\n<p>Fue P\u00edo XI quien encontr\u00f3 la respuesta adecuada. El papa hab\u00eda conocido personalmente a Don Bosco y hab\u00eda podido apreciar de cerca el esp\u00edritu de la Congregaci\u00f3n Salesiana: una vocaci\u00f3n apost\u00f3lica orientada al encuentro con los j\u00f3venes y con el pueblo, a la misi\u00f3n educativa, a la presencia en los lugares de frontera entre fe y cultura. Intuy\u00f3 que esa misma vocaci\u00f3n podr\u00eda expresarse de manera extraordinaria tambi\u00e9n en la custodia de un lugar tan crucial para la memoria de la Iglesia de los or\u00edgenes. En 1930, P\u00edo XI confi\u00f3 oficialmente las catacumbas de San Calixto a los Salesianos de Don Bosco, tras la marcha de los trapenses, custodios y trabajadores del campo.<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n no era obvia. Hasta entonces, la gesti\u00f3n de los sitios de arqueolog\u00eda cristiana hab\u00eda permanecido predominantemente en manos de instituciones acad\u00e9micas o religiosas de corte contemplativo y cient\u00edfico. Confiar las catacumbas a una congregaci\u00f3n apost\u00f3lica como la salesiana significaba dar un giro: privilegiar no solo la conservaci\u00f3n y el estudio, sino la acogida, la evangelizaci\u00f3n, el encuentro vivo con los visitantes y los peregrinos. En el fondo, era coherente con la historia misma del lugar: estas galer\u00edas nunca hab\u00edan sido solo un museo, sino un cementerio, un santuario, un lugar de oraci\u00f3n y de comunidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>La misi\u00f3n salesiana: un itinerario espiritual, no solo tur\u00edstico<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Desde aquel 1930 hasta hoy, generaciones de salesianos han cuidado y animado las catacumbas de San Calixto, y algunos de ellos reposan en un peque\u00f1o cementerio a la entrada del recinto, en una poderosa continuidad simb\u00f3lica: como los primeros custodios cristianos de los siglos pasados, tambi\u00e9n los hijos de Don Bosco han elegido quedarse, en la vida y en la muerte, junto a los m\u00e1rtires que los precedieron. Hoy son diecis\u00e9is los salesianos procedentes literalmente de todo el mundo \u2013Europa, \u00c1frica, Asia, Am\u00e9rica\u2013 quienes dan a conocer las catacumbas a los visitantes, en todos los idiomas, encarnando esa dimensi\u00f3n de universalidad propia tanto del carisma salesiano como de la memoria cristiana que custodian. Lo que ofrecen no es simplemente una visita tur\u00edstico-arqueol\u00f3gica: es un verdadero itinerario espiritual, vivido a trav\u00e9s de los s\u00edmbolos, los sepulcros, los testimonios y la historia sedimentada en ese subsuelo.<\/p>\n<p>En un recorrido que dura en promedio cuarenta y cinco minutos, los visitantes son guiados a trav\u00e9s de los lugares m\u00e1s significativos: la Cripta de los Papas con sus losas sepulcrales, la Cripta de Santa Cecilia, los Cub\u00edculos de los Sacramentos con sus antiqu\u00edsimos frescos, la regi\u00f3n de Santa Sotere con la imagen de la Virgen. Cada grupo tiene la posibilidad de detenerse en una cripta o en una capilla de superficie para un breve momento de oraci\u00f3n o para la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda. Incluso el solo hecho de recitar las letan\u00edas de los santos y m\u00e1rtires de San Calixto \u2013esos nombres antiguos, Sixto, Cornelio, Fabi\u00e1n, Cecilia, Tarsicio\u2013 evoca un mundo de emociones y de fe capaz de atravesar siglos y diferencias culturales.<\/p>\n<p>Hay una continuidad casi conmovedora entre este modo salesiano de habitar las catacumbas y una historia contada por el propio documento de acompa\u00f1amiento al sitio: en la segunda mitad del siglo XIX, en la \u00e9poca de las excavaciones de de Rossi, un grupo de j\u00f3venes alumnos del arque\u00f3logo hab\u00eda tomado la costumbre de reunirse a rezar juntos, como hac\u00edan los primeros cristianos, precisamente en cuatro cub\u00edculos conectados entre s\u00ed en la regi\u00f3n de Santa Sotere. Esos cub\u00edculos, por su conformaci\u00f3n arquitect\u00f3nica, se prestaban al canto alterno de los salmos, con las voces que se propagaban de una c\u00e1mara a otra a trav\u00e9s del lucernario. En los primeros d\u00edas de 1878 quisieron celebrar la fiesta de la Epifan\u00eda en el arcosolio de la Virgen, y de aquella experiencia naci\u00f3, al a\u00f1o siguiente, el Collegium Cultorum Martyrum, con la plena aprobaci\u00f3n de P\u00edo IX. Era una semilla de esa misma sensibilidad que, medio siglo despu\u00e9s guiar\u00eda a P\u00edo XI a entregar las catacumbas a los Salesianos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Un lugar vivo para la Iglesia de hoy<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Las catacumbas de San Calixto no son una reliquia del pasado: son un lugar vivo. Despu\u00e9s de P\u00edo IX, descendi\u00f3 a ellas Juan XXIII el 19 de septiembre de 1961, en un gesto que quiso ser de ejemplo para los fieles de Roma, y luego Pablo VI el 12 de septiembre de 1965, en la v\u00edspera de la sesi\u00f3n final del Concilio Vaticano II. La presencia salesiana ha contribuido de manera determinante a mantener vivo este car\u00e1cter: no un simple museo de la cristiandad antigua, sino un espacio de encuentro, de oraci\u00f3n, de redescubrimiento de las ra\u00edces.<\/p>\n<p>Para facilitar la acogida, las catacumbas disponen hoy de un amplio aparcamiento, de un punto de restauraci\u00f3n y de grandes espacios abiertos para el juego, el almuerzo y la convivencia, al m\u00e1s puro estilo salesiano. Quien llega como peregrino o simple visitante se encuentra acogido no solo por la historia, sino por una comunidad que sigue encarnando esa historia.<\/p>\n<p>En el fondo, custodiar las catacumbas de San Calixto significa custodiar algo esencial para la fe cristiana: la memoria de quienes creyeron antes que nosotros, de quienes pagaron con la vida esa fidelidad, de quienes eligieron enterrar a sus muertos no con la cremaci\u00f3n pagana sino con la inhumaci\u00f3n, <em><i>a la espera de la resurrecci\u00f3n<\/i><\/em>. Como escrib\u00edan los antiguos: el cementerio no era la \u00abciudad de los muertos\u00bb \u2013la necr\u00f3polis griega\u2013 sino el \u00ablugar del sue\u00f1o\u00bb, el <em><i>coemeterium<\/i><\/em>, donde se espera el despertar. Y es precisamente esta esperanza la que los Salesianos, cada d\u00eda, en todos los idiomas del mundo, siguen contando a quienes descienden a las galer\u00edas de toba bajo la V\u00eda Apia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A lo largo de la V\u00eda Apia Antigua, en el coraz\u00f3n de la Roma de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":54077,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":2,"footnotes":""},"categories":[176],"tags":[1720,1732,1828,2190,1960,1972,2620],"class_list":["post-54084","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-casas-salesianas-es","tag-carisma-salesiano","tag-casas-salesianas","tag-gracias-recibidas","tag-jesus","tag-salesianos","tag-santos","tag-testigos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54084","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54084"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54084\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":54085,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54084\/revisions\/54085"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/54077"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54084"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54084"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54084"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}