{"id":54033,"date":"2026-07-11T07:13:57","date_gmt":"2026-07-11T07:13:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=54033"},"modified":"2026-07-11T07:14:17","modified_gmt":"2026-07-11T07:14:17","slug":"llamado-enviado-comprometido-una-vida-salesiana-al-servicio-de-la-mision","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/misiones\/llamado-enviado-comprometido-una-vida-salesiana-al-servicio-de-la-mision\/","title":{"rendered":"Llamado, enviado, comprometido. Una vida salesiana al servicio de la misi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><em><i>En la vida de un misionero salesiano, la misi\u00f3n raramente nace de un proyecto construido en un despacho. A menudo toma forma a trav\u00e9s de una llamada, una obediencia acogida, una partida inesperada. As\u00ed es en el camino de don Anthony Fernandes: nacido en Kenia de familia originaria de Goa, formado en la India, enviado despu\u00e9s a \u00c1frica y a Europa. De Tanzania a Nairobi, de Glasgow a Bollington, cada etapa ha sido un servicio a la Iglesia, a los j\u00f3venes, a la formaci\u00f3n salesiana y a las comunidades encomendadas. No es una historia centrada en los propios logros, sino en el fruto nacido de la disponibilidad a dejarse enviar. Porque, cuando la obediencia se vive con fe, se convierte en semilla de futuro para muchos.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando miro el camino de mi vida salesiana, no creo poder contarlo como una serie de decisiones personales bien programadas. M\u00e1s bien, lo reconozco como una historia guiada por la Providencia, a trav\u00e9s de encuentros, obediencias, destinos inesperados y responsabilidades asumidas poco a poco. En diferentes momentos se me pidi\u00f3 dejar lo que conoc\u00eda, empezar algo nuevo, servir donde hab\u00eda necesidad. Cada vez intent\u00e9 simplemente decir mi s\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nac\u00ed en Nairobi, Kenia, en 1946. Mis padres, Ambrose y Maria, eran originarios de Goa, en la India, y en los a\u00f1os cuarenta se hab\u00edan establecido en Kenia, donde nacieron sus tres hijos. Mi vida lleva, por tanto, desde el principio la marca de varias tierras y culturas: \u00c1frica oriental, donde nac\u00ed y crec\u00ed, y Goa, tierra de mis ra\u00edces familiares. Solo m\u00e1s tarde comprend\u00ed cu\u00e1nto me ayudar\u00eda esta experiencia a acoger la misi\u00f3n salesiana en lugares diferentes, sin sentirme atado a un solo entorno o a una sola cultura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1964 termin\u00e9 los estudios superiores en la Dr Ribeiro Goan School de Nairobi. Poco despu\u00e9s mi padre llev\u00f3 a la familia a Goa, tambi\u00e9n para venerar en Goa Vieja las reliquias de san Francisco Javier, expuestas a la veneraci\u00f3n p\u00fablica. En enero de 1965, durante un viaje a la India, visitamos tambi\u00e9n el Santuario de la Virgen de Don Bosco en Bombay. Fue all\u00ed donde mi camino tom\u00f3 una direcci\u00f3n diferente a la imaginada hasta entonces.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la misa de la ma\u00f1ana, fuimos recibidos por don Aurelio Maschio, entonces director del Santuario. Mi padre le ofreci\u00f3 un donativo para el mantenimiento de un seminarista. Don Maschio lo apart\u00f3 delicadamente sobre la mesa y, mir\u00e1ndonos a los hijos, pregunt\u00f3 a mis padres si no hab\u00edan pensado en ofrecer a uno de nosotros al sacerdocio. Aquella pregunta sencilla y directa se me qued\u00f3 en el coraz\u00f3n. En aquel momento se sembr\u00f3 la semilla de mi vocaci\u00f3n salesiana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No era el proyecto que mi padre hab\u00eda pensado para m\u00ed. Probablemente, al volver a Nairobi, esperaba que encontrara un trabajo. En cambio, se abri\u00f3 otro camino. Se me permiti\u00f3 entrar en la Escuela Apost\u00f3lica Don Bosco en Lonavala, con la condici\u00f3n de que un t\u00edo residente en Bombay aceptara ser mi tutor. As\u00ed comenc\u00e9 la formaci\u00f3n salesiana: en 1968 emit\u00ed la primera profesi\u00f3n y en diciembre de 1977 fui ordenado sacerdote precisamente en el Santuario de la Virgen de Don Bosco en Bombay, all\u00ed donde mi vocaci\u00f3n hab\u00eda recibido el primer impulso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La primera obediencia, justo despu\u00e9s de la ordenaci\u00f3n, me llev\u00f3 al nuevo Noviciado de la Inspector\u00eda de Bombay, en Nashik. Era 1978 y se me pidi\u00f3 servir al primer grupo de novicios. Fue un comienzo muy significativo: mi vida sacerdotal no empezaba con un cargo elegido por m\u00ed, sino con un servicio a la formaci\u00f3n de otros j\u00f3venes salesianos. Me encontr\u00e9 acompa\u00f1ando los primeros pasos de quienes deseaban seguir a Don Bosco. Tambi\u00e9n esto me ayud\u00f3 a comprender que toda vocaci\u00f3n crece cuando est\u00e1 sostenida por una comunidad y por educadores disponibles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s lleg\u00f3 una segunda llamada. En 1979 el Rector Mayor, don Egidio Vigan\u00f2, pidi\u00f3 voluntarios para el \u00abProyecto \u00c1frica\u00bb. Respond\u00ed a aquella invitaci\u00f3n y fui enviado a Tanzania. No fui destinado a Kenia, aunque hab\u00eda nacido all\u00ed, porque la misi\u00f3n ped\u00eda ir no hacia lo que era m\u00e1s familiar, sino hacia lo que encomendaba la obediencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La parroquia de Mafinga, en las tierras altas del sur de Tanzania, se convirti\u00f3 en mi nuevo hogar. La misi\u00f3n all\u00ed ten\u00eda el rostro sencillo de la gente, de los pueblos, de las celebraciones, de los viajes de fin de semana para encontrar a las comunidades cristianas. Durante la semana se me pidi\u00f3 tambi\u00e9n ense\u00f1ar en el Seminario diocesano de Iringa. As\u00ed, el servicio se desarrollaba en dos frentes: por un lado, la vida pastoral con el pueblo; por otro, la formaci\u00f3n de los futuros sacerdotes. Eran actividades diferentes, pero unidas por el mismo deseo: servir al crecimiento de la Iglesia local.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando los salesianos fueron invitados a asumir el Centro Juvenil Cat\u00f3lico en Dar es Salaam, recib\u00ed un nuevo encargo como capell\u00e1n de la Archidi\u00f3cesis, entonces guiada por el cardenal Laurean Rugambwa. En aquel periodo trabaj\u00e9 con los J\u00f3venes Estudiantes Cristianos en los institutos y en las universidades. Fue una experiencia importante, porque me puso en contacto con j\u00f3venes llamados a vivir la fe dentro del mundo del estudio, de la cultura y de las responsabilidades futuras. Tambi\u00e9n all\u00ed la tarea no era construir algo a mi alrededor, sino ayudar a los j\u00f3venes a descubrir su presencia cristiana en la sociedad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, cuando \u00c1frica Oriental se convirti\u00f3 en Delegaci\u00f3n de la Inspector\u00eda de Bombay, se me pidi\u00f3 asumir la responsabilidad de ec\u00f3nomo y trasladarme a la Casa inspectorial en Nairobi. Al principio pod\u00eda parecer un encargo menos directamente pastoral. Con el tiempo, sin embargo, comprend\u00ed que tambi\u00e9n la administraci\u00f3n, si se vive como servicio, puede llegar a ser profundamente misionera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En aquellos a\u00f1os, gracias a la ayuda de la Inspector\u00eda de Bombay, del Rector Mayor, de los bienhechores, de los laicos cercanos a nuestras comunidades y de tantos amigos de la misi\u00f3n, fue posible dar consistencia a algunas estructuras fundamentales para la formaci\u00f3n salesiana en Tanzania y en Kenia: el prenoviciado, el noviciado, el estudiantado filos\u00f3fico y el teol\u00f3gico. En Nairobi surgi\u00f3 tambi\u00e9n el Santuario de Mar\u00eda Auxiliadora. No considero estas obras como un logro personal, sino como el fruto de muchas obediencias, de mucha colaboraci\u00f3n y de una gran confianza en la Providencia. Hoy esas estructuras siguen sirviendo a la formaci\u00f3n de los j\u00f3venes salesianos locales y son parte del crecimiento del carisma de Don Bosco en \u00c1frica oriental.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los primeros a\u00f1os de la misi\u00f3n no siempre ten\u00edamos todos los instrumentos, las cualificaciones o las seguridades que hoy parecer\u00edan necesarias. Ten\u00edamos, sin embargo, una fuerte formaci\u00f3n salesiana, el esp\u00edritu de familia, la disponibilidad para el trabajo y la confianza en que el Se\u00f1or abrir\u00eda el camino. Serv\u00edamos en las casas de formaci\u00f3n, en los centros juveniles, en las escuelas t\u00e9cnicas, en las parroquias y en las nuevas presencias donde los obispos locales ped\u00edan la colaboraci\u00f3n de los salesianos. Se avanzaba paso a paso, a menudo con pocos medios, pero con el deseo de echar ra\u00edces.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De 1996 a 2005 fui director del Santuario de Mar\u00eda Auxiliadora en Upper Hill, Nairobi. Tambi\u00e9n este encargo me permiti\u00f3 colaborar m\u00e1s de cerca con la Iglesia local. Fui nombrado presidente del Senado de la Archidi\u00f3cesis de Nairobi y miembro del Consejo Pastoral Archidiocesano. Para m\u00ed fue sobre todo un signo de la confianza que la Iglesia local ten\u00eda hacia la presencia salesiana y hacia el servicio realizado en aquellos a\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de casi treinta a\u00f1os en la Inspector\u00eda de \u00c1frica Este, sent\u00ed que pod\u00eda abrirse una nueva etapa. Cuando se lanz\u00f3 el \u00abProyecto Europa\u00bb, di mi disponibilidad. En 2009 fui enviado a la Inspector\u00eda de Gran Breta\u00f1a, para colaborar en una parroquia en la zona este de Glasgow, en Escocia. Era un entorno muy diferente a aquellos en los que hab\u00eda vivido antes: una zona pobre, marcada por dificultades sociales y por un contexto religioso muy distinto al africano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n all\u00ed tuve que aprender. La misi\u00f3n no consist\u00eda en repetir lo que hab\u00eda hecho en otros lugares, sino en escuchar, comprender, adaptarme, amar a aquella gente tal como era. Las personas resultaron ser muy amables y cari\u00f1osas. Tuve que acostumbrarme al acento de Glasgow, pero sobre todo aprend\u00ed una vez m\u00e1s que el amor de Dios no tiene fronteras y que cada pueblo evangeliza tambi\u00e9n al misionero que es enviado a servirlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 2011 fui destinado a la Savio House, en Bollington, en el noroeste de Inglaterra. All\u00ed permanec\u00ed nueve a\u00f1os, trabajando con los voluntarios en la animaci\u00f3n de los retiros para los j\u00f3venes. Fue una experiencia muy salesiana. Los j\u00f3venes que llegaban para los retiros tra\u00edan preguntas, fragilidades, deseos, a veces tambi\u00e9n distancia de la fe; pero tra\u00edan sobre todo una gran posibilidad de bien. En un contexto secularizado, el carisma de Don Bosco me pareci\u00f3 una vez m\u00e1s actual: crear un ambiente acogedor, ofrecer escucha, proponer experiencias de fe, acompa\u00f1ar sin forzar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 2020 fui llamado a asumir la tarea de ec\u00f3nomo inspectorial. Tambi\u00e9n esta obediencia fue un servicio a la misi\u00f3n, porque las obras educativas y pastorales necesitan ser sostenidas con responsabilidad, orden y atenci\u00f3n. Terminado aquel mandato, se me confi\u00f3 el encargo de Delegado Inspectorial para la Animaci\u00f3n Misionera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En este servicio intento hoy recoger lo que he recibido en las diferentes etapas de mi vida: la formaci\u00f3n en la India, la misi\u00f3n en \u00c1frica, el servicio en Europa, el trabajo con los j\u00f3venes, las responsabilidades comunitarias e inspectoriales. A trav\u00e9s del Rua Link, que desempe\u00f1a un papel de comunicaci\u00f3n dentro de la Inspector\u00eda, intento dar a conocer a la Familia Salesiana las noticias, los recursos y las propuestas ofrecidas por el Sector Misiones de Roma. Adem\u00e1s, estoy acompa\u00f1ando la animaci\u00f3n de los Consejos Pastorales de nuestras parroquias, en sinton\u00eda con el tema de la Jornada Misionera Salesiana 2026: \u00abCorazones abiertos, Misi\u00f3n viva\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Repensando en el camino recorrido, veo tres grandes llamadas: la vocaci\u00f3n salesiana nacida en el Santuario de la Virgen de Don Bosco en Bombay; el Proyecto \u00c1frica, que me llev\u00f3 a Tanzania y Kenia; el Proyecto Europa, que me condujo a Escocia e Inglaterra. En cada una de estas etapas, la obediencia me ha pedido partir, cambiar, asumir responsabilidades nuevas. No siempre estaba claro desde el principio qu\u00e9 fruto nacer\u00eda. Pero el Se\u00f1or ha hecho crecer el bien a trav\u00e9s de muchas personas, muchas comunidades y muchos colaboradores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por eso, si tengo que resumir mi vida misionera, no la contar\u00eda como la historia de lo que he hecho, sino como la historia de lo que he recibido y he intentado servir. He sido llamado, enviado y comprometido. He aprendido que la misi\u00f3n no es elegir el lugar m\u00e1s adecuado para uno mismo, sino acoger el lugar y la tarea que se encomiendan. Y he visto que, cuando una obediencia se acepta con fe, puede convertirse en semilla de futuro para muchos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>don Anthony Fernandes, sdb<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la vida de un misionero salesiano, la misi\u00f3n raramente nace de un proyecto construido&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":54027,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":3,"footnotes":""},"categories":[185],"tags":[1894,1960,1990,2032,2637],"class_list":["post-54033","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-misiones","tag-misiones","tag-salesianos","tag-solidaridad","tag-vida","tag-vocaciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54033","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54033"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54033\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":54034,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54033\/revisions\/54034"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/54027"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54033"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54033"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54033"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}