{"id":53845,"date":"2026-06-29T10:29:08","date_gmt":"2026-06-29T10:29:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=53845"},"modified":"2026-06-29T10:29:28","modified_gmt":"2026-06-29T10:29:28","slug":"conocemos-a-don-bosco-11-he-visto-la-santidad-y-la-humanidad-de-don-bosco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/conocemos-a-don-bosco-11-he-visto-la-santidad-y-la-humanidad-de-don-bosco\/","title":{"rendered":"Conocemos a don Bosco (11). He visto la santidad y la humanidad de don Bosco"},"content":{"rendered":"<p><em><i>Giovanni Battista Bertagna naci\u00f3 en Castelnuovo d\u2019Asti el 26 de octubre de 1828. Se doctor\u00f3 en teolog\u00eda en la Universidad de Tur\u00edn el 24 de abril de 1850. Fue ordenado sacerdote en junio de 1851. Desde ese a\u00f1o fue primero repetidor, luego jefe de conferencia de teolog\u00eda moral en el Convitto ecclesiastico turin\u00e9s, hasta que en 1876 fue exonerado por el arzobispo Gastaldi. Fue entonces en Asti profesor en el seminario, provicario y luego vicario general de la di\u00f3cesis. Promovido a Obispo titular de Cafarna\u00fam el 24 de marzo de 1884, fue nombrado Obispo auxiliar del cardenal Alimonda en Tur\u00edn. En 1901 fue nombrado arzobispo. Dio testimonio en el proceso can\u00f3nico de don Bosco.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Porque era magn\u00edficamente humano.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Soy Giovanni Battista Bertagna, nativo de Castelnuovo d\u2019Asti (ahora Castelnuovo Don Bosco), de 62 a\u00f1os, obispo titular de Cafarna\u00fam, auxiliar del eminent\u00edsimo cardenal Alimonda arzobispo de Tur\u00edn. No fui solicitado por nadie acerca de lo que debo decir. Lo que dir\u00e9 es todo de mi propio conocimiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>\u00abMe dio clases de lat\u00edn en las vacaciones de oto\u00f1o\u00bb<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Conoc\u00ed a Don Bosco desde mi infancia. Me dio clases algunas veces, durante algunos a\u00f1os, de lat\u00edn durante las vacaciones de oto\u00f1o (en los a\u00f1os 1839-40). Tuve luego con \u00e9l un trato familiar durante muchos a\u00f1os, especialmente cuando ambos ya \u00e9ramos sacerdotes (<em><i>monse\u00f1or Bertagna hab\u00eda nacido en 1828, Don Bosco en 1815; monse\u00f1or Bertagna hab\u00eda sido ordenado sacerdote en 1851, Don Bosco en 1841<\/i><\/em>). Durante los muchos a\u00f1os en que viv\u00ed en el Convitto eclesi\u00e1stico, es decir, de 1864 a 1871, tuve con \u00e9l una familiaridad m\u00e1s frecuente, m\u00e1s \u00edntima. Al Convitto \u00e9l ven\u00eda todos los d\u00edas para componer sus Lecturas Cat\u00f3licas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>\u00abConoc\u00ed a su madre\u00bb<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Conoc\u00ed a su madre, la cual era una mujer muy buena, muy sencilla y de muy buen esp\u00edritu. Era campesina, no de condici\u00f3n rica, es m\u00e1s, m\u00e1s bien pobre. Era muy estimada en todo el pueblo. Don Bosco pas\u00f3 los primeros a\u00f1os de su vida en su aldea (<em><i>dei Becchi<\/i><\/em>), aprendiendo de su misma madre las primeras lecciones de catecismo&#8230; Ya grandecito, ven\u00eda al pueblo, y mostr\u00f3 siempre grand\u00edsimo empe\u00f1o y atenci\u00f3n en todas las cosas que hac\u00eda, especialmente si se trataba de la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>He o\u00eddo yo de su boca, m\u00e1s o menos en los a\u00f1os en que comenz\u00f3 a ocuparse de modo especial de la juventud, que su primer prop\u00f3sito era ir a llevar el Evangelio a los infieles, y que fue retenido de la ejecuci\u00f3n de este firme designio por la raz\u00f3n de que no pod\u00eda soportar un viaje en carroza cerrada (<em><i>como entonces se realizaban los largos viajes<\/i><\/em>).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Educador<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Los hechos bastan para demostrar cu\u00e1nta aptitud y vocaci\u00f3n tuvo Don Bosco para educar cristianamente a la juventud. El resultado fue extraordinario, maravilloso. Ser\u00eda cosa muy dif\u00edcil explicar la h\u00e1bil y diligente laboriosidad que Don Bosco sab\u00eda emplear para atraer a la juventud a la religi\u00f3n, los modos con que los reten\u00eda, la paciencia empleada. Creo que comenz\u00f3 a reunir a los jovencitos en 1843 en la sacrist\u00eda de la Iglesia de S. Francesco d\u2019Assisi, donde intervine yo mismo una vez como disc\u00edpulo entre los otros (<em><i>Bertagna ten\u00eda 15 a\u00f1os<\/i><\/em>), invitado por \u00e9l en una ocasi\u00f3n en que hab\u00eda venido temporalmente a Tur\u00edn. En 1847 ya estaba en orden el Oratorio festivo en Valdocco, y yo iba a dar el catecismo festivo (<em><i>Bertagna ya era estudiante de teolog\u00eda<\/i><\/em>).<\/p>\n<p>Para animar a los j\u00f3venes a ir al Oratorio, los atra\u00eda con buenas maneras dondequiera que los encontrara, encargaba a los mismos j\u00f3venes que atrajeran a otros, les daba dulces, les hac\u00eda dar paseos, \u00e9l mismo hac\u00eda juegos. Con estos medios atra\u00eda a s\u00ed un gran n\u00famero, alej\u00e1ndolos de los vicios y llev\u00e1ndolos a la virtud y a la frecuencia de los sacramentos. A la confesi\u00f3n se prestaba infatigablemente. Ten\u00eda tambi\u00e9n la costumbre de ir ora a un patr\u00f3n ora a otro (donde trabajaban los j\u00f3venes) para informarse de su conducta y recomendarlos a su vigilancia. Con estos modos \u00e9l no solo miraba al provecho de los ni\u00f1os, sino tambi\u00e9n al bien de los patrones.<\/p>\n<p>Puedo atestiguar que Don Bosco en todas estas obras ha dado prueba de gran celo y de prudencia. Los j\u00f3venes lo estimaban por ello persona extraordinaria y santa, y su sola presencia era para ellos una invitaci\u00f3n al bien.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Obedec\u00eda sin objeciones solo a don Cafasso<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Ten\u00eda \u00f3ptimas relaciones con el te\u00f3logo Borel, hombre de much\u00edsima virtud. Por algunos recuerdos que conservo, me parece que Don Bosco no era siempre condescendiente a los consejos que se le daban, si estos no eran conformes a sus designios&#8230; Sin embargo, a don Cafasso obedeci\u00f3 siempre enteramente y sin objeciones.<\/p>\n<p>S\u00e9 que Don Bosco recibi\u00f3 alguna observaci\u00f3n no favorable sobre la marcha de su casa del arzobispo de Tur\u00edn Riccardi (<em><i>di Netro<\/i><\/em>). El arzobispo (en Tur\u00edn de 1867 a 1870) juzgaba que Don Bosco daba demasiado pronto encargos a sus j\u00f3venes, cuando estos no eran suficientemente capaces de sostenerlos. A veces Don Bosco daba el encargo de asistente en sus colegios a jovencitos que eran apenas adolescentes. A veces daba el encargo de director de colegio a quien era apenas sacerdote. Me parece que monse\u00f1or Riccardi no proced\u00eda sin fundamento, aunque Don Bosco se excusara por la gran necesidad que ten\u00eda de estos j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Yo nunca he o\u00eddo nada de Don Bosco y sobre Don Bosco que fuera m\u00ednimamente contrario a los mandamientos de Dios y de la Iglesia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Hablaba de las cosas de Dios<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Don Bosco en toda circunstancia parec\u00eda no saber hablar m\u00e1s que de cosas espirituales y de la gloria de Dios. Sol\u00eda decir cosas grandes de la autoridad del Papa, ense\u00f1aba su veneraci\u00f3n y obediencia, y la insinuaba en las almas. Le era familiar dar buenos consejos para la conversi\u00f3n de los pecadores y para confortar a los buenos. Aquel esp\u00edritu que lo impulsaba a predicar con tanta frecuencia, a atender a las confesiones con tanta asiduidad, a escribir tan continuamente, lo llevaba tambi\u00e9n a buscar en cualquier ocasi\u00f3n el bien de las almas.<\/p>\n<p>La fe en \u00e9l era viv\u00edsima. Su esperanza estaba encendida y florec\u00eda mucho m\u00e1s all\u00e1 de las actitudes comunes. Dan testimonio de ello aquellas frecuent\u00edsimas aspiraciones en las que sol\u00eda prorrumpir, y aquellas c\u00e1lidas efusiones del alma con las que expresaba el deseo ardiente de la beata eternidad.<\/p>\n<p>Ten\u00eda una espl\u00e9ndida vigilancia en tener en cuenta riguros\u00edsimamente el tiempo, ocup\u00e1ndolo siempre y sol\u00edcitamente en obras buenas y de alt\u00edsimo valor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Un hombre fuerte y tranquilo<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Son verdaderamente admirables aquel su continuo aplicarse ora a una ora a otra fatiga, y justo despu\u00e9s reanudar otra sin concederse reposo a lo largo del d\u00eda. Brev\u00edsima era su noche, y no siempre: ocurri\u00f3 que pasara noches enteras trabajando y, parece, alguna vez confesando&#8230; Admirable la paciencia con que a menudo toleraba a quien por cosas casi de nada ven\u00eda a interrumpirle su trabajo, y esto no una sino muchas veces. Y despu\u00e9s de tales fatigas no se mostraba cansado, sino que pasaba a otras ocupaciones, siempre con una tranquilidad que tiene algo de prodigioso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Un sacerdote casto y pobre<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Puedo atestiguar que Don Bosco usaba una gran reserva en el trato con la gente y especialmente con las mujeres y con los ni\u00f1os del Oratorio. Sobre este punto ha gozado siempre de fama intachable tanto en Tur\u00edn como en Castelnuovo, su pueblo natal, durante el tiempo de su juventud. Se considera que ten\u00eda un don especial para saber insinuar esta virtud en las almas juveniles.<\/p>\n<p>Don Bosco naci\u00f3 de parientes m\u00e1s bien pobres. No ha enriquecido a la familia en nada, y nunca se ha quejado, que yo sepa, de su condici\u00f3n, es m\u00e1s, se alegraba de ella. Si se presentaba la ocasi\u00f3n, no ocultaba su baja condici\u00f3n de familia, y gozaba contando los humildes servicios que de ni\u00f1o hab\u00eda tenido que desempe\u00f1ar en el campo. Le gustaba contar que no ten\u00eda ning\u00fan t\u00edtulo de honor, ni doctorado en teolog\u00eda, ni diploma de profesor y ni siquiera el diploma de simple maestro de primera elemental.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>\u00ab\u00bfProfec\u00edas? Qui\u00e9n sabe&#8230; Ciertamente ten\u00eda el don sobrenatural de curar\u00bb<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Yo he o\u00eddo muchas veces que Don Bosco ha hecho profec\u00edas, que le\u00eda en el coraz\u00f3n de la gente, que manifestaba cosas ocultas. Yo nunca he tenido argumento firme para creer estas cosas como verdaderas&#8230; Creo sin embargo verdadero que Don Bosco tuviera el don sobrenatural de curar enfermos. Esto yo lo he o\u00eddo de \u00e9l mismo en ocasi\u00f3n en que est\u00e1bamos ambos en los ejercicios espirituales en el santuario de S. Ignazio sobre Lanzo, y me lo dec\u00eda para pedir consejo sobre si deb\u00eda continuar bendiciendo a los enfermos con las im\u00e1genes de Mar\u00eda Auxiliadora y del Salvador; porque, dec\u00eda, se levantaba cierto rumor por las curaciones que suced\u00edan y que ten\u00edan el aire de prodigiosas a ra\u00edz de tales bendiciones por \u00e9l impartidas. Y yo considero que Don Bosco dec\u00eda la verdad. Bien o mal, yo cre\u00ed aconsejar a Don Bosco que continuara sus bendiciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>La santidad y la humanidad de Don Bosco<\/b><\/strong><\/p>\n<p>No se puede de ning\u00fan modo negar que Don Bosco fuera venerado por muchas y graves personas mientras estaba en vida, y especialmente desde algunos a\u00f1os antes de su muerte. Gozaba de gran veneraci\u00f3n entre muchos obispos, y much\u00edsimas personas lo miraban como un santo. S\u00e9 que algunos, en los primeros tiempos en que comenzaba su congregaci\u00f3n, no siempre en todo hablaban bien de \u00e9l, pero m\u00e1s tarde mostraron tenerle reverencia y estima. A mi juicio, al verlo en los \u00faltimos ocho o diez a\u00f1os, ya lleno de achaques, sobrecargado de ocupaciones, asediado siempre por toda suerte de gente, y \u00e9l siempre tranquilo, sin dar nunca en una impaciencia ni siquiera m\u00ednima, sin mostrar prisa, sin precipitar nunca lo que se le pon\u00eda entre manos, da buen motivo para decir que, si no era un santo, de un santo rend\u00eda sin embargo imagen. El resultado luego de su obra principal y como de toda la vida, es decir, su congregaci\u00f3n, es la que tiene para m\u00ed m\u00e1s fuerza para quererme persuadir de que Don Bosco fue un santo.<\/p>\n<p>Si luego miro alg\u00fan rasgo de su vida, es decir, la tenacidad con que a veces intentaba lograr su prop\u00f3sito me parece ver en ello algo de humanidad. As\u00ed, a cuanto parece a primera vista, pareci\u00f3 a veces algo inoportuno al pedir limosnas, algo ardiente, y m\u00e1s de lo conveniente, para obtenerlas&#8230; Igualmente, alguna vez pareci\u00f3 demasiado reacio a abandonar la propia opini\u00f3n, aunque esto no pueda ser por m\u00ed reprochado. Si las ofensas tocaban a su persona, no les hac\u00eda caso y las olvidaba con sacrificio admirable. Pero si se obstaculizaba su designio de instituir su congregaci\u00f3n, no siempre demostr\u00f3 la misma facilidad en olvidar.<\/p>\n<p>Creo verdadero que Don Bosco ten\u00eda una naturaleza f\u00e1cilmente irascible, muy dura y para nada flexible. Es cierto que ha tenido que usar mucha fatiga para vencerla, y la ha vencido.<\/p>\n<p>He estado dos veces a verlo en su \u00faltima enfermedad, y \u00e9l hablaba de cosas espirituales, se hac\u00eda admirar por su paciencia. Cuando estaba por terminar mi visita, me pidi\u00f3, y absolutamente quiso que yo lo bendijera, descubri\u00e9ndose la cabeza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Giovanni Battista BERTAGNA, obispo<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>manuscrito del proceso ordinario, copia p\u00fablica, folios 235-246.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Giovanni Battista Bertagna naci\u00f3 en Castelnuovo d\u2019Asti el 26 de octubre de 1828. 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