{"id":53764,"date":"2026-06-24T08:14:25","date_gmt":"2026-06-24T08:14:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=53764"},"modified":"2026-06-24T08:14:52","modified_gmt":"2026-06-24T08:14:52","slug":"24-de-junio-la-fiesta-del-rector-mayor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/24-de-junio-la-fiesta-del-rector-mayor\/","title":{"rendered":"24 de junio, la fiesta del Rector Mayor"},"content":{"rendered":"<p><em><i>Desde hace m\u00e1s de un siglo y medio, en el d\u00eda de la Natividad de san Juan Bautista, la Familia Salesiana celebra al sucesor de Don Bosco. Una tradici\u00f3n nacida en los patios de Valdocco, que comenz\u00f3 con dos corazones de plata y se convirti\u00f3, con el tiempo, en la gran fiesta de la gratitud de una familia esparcida por todo el mundo<\/i><\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quien hubiera entrado en Valdocco en los \u00faltimos d\u00edas de junio, en un a\u00f1o cualquiera de la segunda mitad del siglo XIX, habr\u00eda respirado un aire de alegre conspiraci\u00f3n. Ensayos de banda que se interrump\u00edan de golpe al acercarse una sotana bien conocida, hojas escondidas a toda prisa bajo los pupitres, chicos que repasaban en voz baja versos en italiano, en piamont\u00e9s, incluso en lat\u00edn y en franc\u00e9s. Fuera, la ciudad se preparaba para la fiesta de su patr\u00f3n: la catedral de Tur\u00edn est\u00e1 dedicada a san Juan Bautista y la v\u00edspera la tradicional hoguera iluminaba la noche. Dentro del Oratorio, mientras tanto, se preparaba otra fiesta, m\u00e1s \u00edntima y esperada que ninguna: el santo de Don Bosco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Cuando importaba el santo<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Para entender esta fiesta hay que entrar en la mentalidad de la \u00e9poca: en el Piamonte del siglo XIX el cumplea\u00f1os importaba poco o nada; se celebraba el santo, el d\u00eda del santo del que se llevaba el nombre. El propio Don Bosco estuvo convencido durante gran parte de su vida de haber nacido el 15 de agosto, fiesta de la Asunci\u00f3n, mientras que los registros parroquiales de Castelnuovo indican el 16 de agosto de 1815: a nadie, en Valdocco, se le ocurri\u00f3 jam\u00e1s felicitarle en agosto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Bautizado con los nombres de Juan Melchor, su d\u00eda era el 24 de junio, solemnidad de la Natividad de san Juan Bautista: una de las fiestas m\u00e1s antiguas del calendario cristiano, la \u00fanica \u2013junto con la Navidad del Se\u00f1or y la Natividad de Mar\u00eda\u2013 en la que la liturgia celebra un nacimiento. Y en Tur\u00edn esa fecha ten\u00eda un sabor muy particular, porque el Bautista es el patr\u00f3n de la ciudad. As\u00ed, mientras Tur\u00edn celebraba a su santo, los chicos del Oratorio celebraban a su padre. Dos fiestas en una: la del Precursor y la de un cura que, entre un juego y una confesi\u00f3n, indicaba a los chicos m\u00e1s pobres de la ciudad el mismo camino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Dos corazones de plata<\/b><\/strong><\/p>\n<p>La tradici\u00f3n salesiana remonta todo a un gesto preciso. El 24 de junio de 1849 dos j\u00f3venes del Oratorio, Carlo Gastini y Felice Reviglio, se presentaron ante Don Bosco en nombre de todos sus compa\u00f1eros y le ofrecieron dos corazones de plata. Eran chicos pobres, mozos y aprendices, que para aquel regalo hab\u00edan reunido, moneda a moneda, los peque\u00f1os ahorros de meses. Don Bosco \u2013cuenta la memoria salesiana\u2013 se conmovi\u00f3 hasta las l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aquel regalo dec\u00eda algo decisivo sobre el m\u00e9todo educativo que estaba naciendo en aquel patio. En la c\u00e9lebre carta de Roma de 1884 Don Bosco escribir\u00e1 que no basta con amar a los j\u00f3venes: es necesario que ellos se den cuenta de que son amados. Los dos corazones de plata eran la confirmaci\u00f3n anticipada: los chicos se hab\u00edan dado cuenta, y respond\u00edan al amor con amor. Por eso la fiesta del santo tom\u00f3 pronto, en el lenguaje de la casa, otro nombre destinado a perdurar: la fiesta de la gratitud.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esos dos j\u00f3venes merecen ser seguidos en el tiempo. Felice Reviglio se convertir\u00e1 en sacerdote y p\u00e1rroco estimado en Tur\u00edn. Carlo Gastini, encuadernador de libros, seguir\u00e1 siendo el alma alegre de las fiestas de Valdocco y, veinte a\u00f1os despu\u00e9s, regalar\u00e1 a la fiesta una continuaci\u00f3n que nadie hab\u00eda previsto; pasar\u00e1 a la historia como el animador y luego promotor del movimiento de los antiguos alumnos salesianos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>La fiesta m\u00e1s bonita del a\u00f1o<\/b><\/strong><\/p>\n<p>A\u00f1o tras a\u00f1o el santo de Don Bosco se convirti\u00f3 en la fiesta m\u00e1s esperada del Oratorio, capaz de movilizar a todos durante semanas: el programa de la \u00abacademia\u00bb, con poes\u00edas, di\u00e1logos y discursos en los idiomas m\u00e1s diversos; las m\u00fasicas, a menudo compuestas para la ocasi\u00f3n por el joven Giovanni Cagliero, futuro cardenal; las representaciones del teatrillo y las nuevas marchas de la banda. La noche de la fiesta el patio se transformaba: iluminaciones, farolillos venecianos, fuegos de bengala, y en medio \u00e9l, Don Bosco, asediado por el afecto bullicioso de sus hijos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hab\u00eda adem\u00e1s una costumbre m\u00e1s silenciosa y preciosa: las \u00abcartitas\u00bb, notas que cada chico escrib\u00eda a Don Bosco con felicitaciones, alguna confidencia, un prop\u00f3sito. \u00c9l las le\u00eda todas. Y cuando le tocaba hablar, daba la vuelta a la l\u00f3gica de los regalos: el \u00fanico don que ped\u00eda eran sus corazones y el bien de sus almas. La fiesta se convert\u00eda as\u00ed en escuela de gratitud, de esp\u00edritu de familia, de alegr\u00eda compartida. Por lo dem\u00e1s, los j\u00f3venes sab\u00edan bien de qu\u00e9 estar agradecidos: \u00abPor vosotros estudio, por vosotros trabajo, por vosotros vivo, por vosotros estoy dispuesto incluso a dar la vida\u00bb, les repet\u00eda Don Bosco. La fiesta del 24 de junio era la respuesta coral a aquella dedicaci\u00f3n total.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La \u00faltima vez fue en junio de 1887. Don Bosco, ya consumido por la fatiga, asisti\u00f3 a la fiesta casi sin voz, mientras sus j\u00f3venes cantaban para \u00e9l conteniendo a duras penas las l\u00e1grimas. Siete meses despu\u00e9s, al amanecer del 31 de enero de 1888, mor\u00eda. Pero su fiesta no muri\u00f3 con \u00e9l.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>De aquel patio nacieron los Antiguos Alumnos<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Antes de seguir la fiesta m\u00e1s all\u00e1 de la muerte del Fundador, hay que registrar un fruto inesperado. El 24 de junio de 1870 Carlo Gastini volvi\u00f3 a presentarse en Valdocco. Ya no era un chico: era un artesano con un oficio y una familia, y con \u00e9l hab\u00eda un grupo de antiguos alumnos del Oratorio que hab\u00edan venido a celebrar el santo de aquel que los hab\u00eda acogido, alimentado e instruido. Como regalo tra\u00edan un juego de tazas de caf\u00e9, comprado juntando los ahorros, como en los viejos tiempos. Aquel regreso, repetido luego a\u00f1o tras a\u00f1o con grupos cada vez m\u00e1s numerosos, se considera la semilla de la que brot\u00f3 el movimiento de los Antiguos Alumnos de Don Bosco, hoy difundido por todo el mundo.<\/p>\n<p>En Valdocco la gratitud no era la emoci\u00f3n de un d\u00eda: se convert\u00eda en pertenencia para toda la vida. La fiesta del 24 de junio es, literalmente, una fiesta que ha generado familia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>La fiesta que no cambi\u00f3 de fecha<\/b><\/strong><\/p>\n<p>A la muerte de Don Bosco la pregunta era inevitable: \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de la fiesta? El primer sucesor, el beato Miguel R\u00faa, tendr\u00eda su santo el 29 de septiembre, fiesta de san Miguel arc\u00e1ngel. Pero ni siquiera se habl\u00f3 de ello: j\u00f3venes y salesianos continuaron celebr\u00e1ndole la fiesta el 24 de junio. En aquella elecci\u00f3n hab\u00eda una intuici\u00f3n profunda: esa fecha no celebraba el nombre de un hombre, celebraba al padre. Las Constituciones salesianas lo dicen a\u00fan hoy con palabras esenciales: el Rector Mayor es el sucesor de Don Bosco, padre y centro de unidad de la Familia salesiana (art. 126). Celebrarlo en el d\u00eda que fue de Don Bosco significa profesar, a\u00f1o tras a\u00f1o, que aquella paternidad no se ha interrumpido: en \u00e9l la familia sigue viendo y amando al Fundador.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed ha sido para todos los sucesores: para don Pablo Albera, a quien en Francia llamaban \u00abel peque\u00f1o Don Bosco\u00bb; para el beato Felipe Rinaldi, de quien los salesianos ancianos dec\u00edan que de Don Bosco solo le faltaba la voz; y luego para don Pedro Ricaldone, don Renato Ziggiotti, don Luis Ricceri, don Egidio Vigan\u00f2, don Juan Vecchi \u2013primer sucesor no italiano\u2013, don Pascual Ch\u00e1vez y el cardenal \u00c1ngel Fern\u00e1ndez Artime, llamado por el papa Francisco a un nuevo servicio en la Iglesia. Hasta hoy: el und\u00e9cimo sucesor de Don Bosco es don Fabio Attard. Este 24 de junio la Familia Salesiana se reunir\u00e1 por segunda vez en torno a \u00e9l: desde Tur\u00edn hasta Nairobi, desde Roma hasta los Andes, con la misma felicitaci\u00f3n de los chicos de 1849.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Por qu\u00e9 seguir celebrando<\/b><\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 sentido tiene, hoy, una fiesta nacida hace ciento setenta y siete a\u00f1os en un patio de la periferia? Tiene al menos tres, sorprendentemente actuales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El primero: educa en la gratitud. En una cultura que da todo por sentado, decir gracias se ha convertido casi en un gesto a contracorriente. La fiesta del Rector Mayor \u2013que en las casas salesianas se refleja en la fiesta del director y en las \u00abfiestas de la gratitud\u00bb celebradas a nivel local, inspectorial y mundial\u2013 ense\u00f1a a los j\u00f3venes la memoria del bien recibido. Exactamente como en 1849: la educaci\u00f3n que pasa por el coraz\u00f3n genera corazones capaces de gratitud. Para Don Bosco no era un detalle: era la comprobaci\u00f3n de que el sistema preventivo funcionaba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El segundo: custodia la unidad. La Familia Salesiana cuenta hoy con una treintena de grupos \u2013Salesianos, Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora, Salesianos Cooperadores, Antiguos Alumnos y Antiguas Alumnas, ADMA y muchos otros\u2013 y solo los Salesianos de Don Bosco son m\u00e1s de trece mil, presentes en 136 naciones. Una realidad tan vasta y plural correr\u00eda el riesgo de dispersarse si no tuviera un centro vivo. Celebrar juntos, en el mismo d\u00eda y en cada rinc\u00f3n del planeta, a aquel que es padre y centro de unidad significa reconocerse como una \u00fanica familia, con una \u00fanica misi\u00f3n: los j\u00f3venes, especialmente los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El tercero: mantiene joven el carisma. Cada 24 de junio la Familia Salesiana se cuenta de d\u00f3nde viene \u2013un prado, un patio, un cura que se hizo amar\u2013 para recordar a d\u00f3nde debe ir. La fiesta no es nostalgia: es memoria que se convierte en futuro, fidelidad que se hace creatividad.<\/p>\n<p>Desde aquellos dos corazones de plata de 1849 hasta hoy, los farolillos venecianos han dejado su lugar a las conexiones digitales y las felicitaciones viajan en decenas de idiomas. Pero la esencia es la misma: hijos que dicen gracias a un padre, y un padre que, como Don Bosco, no pide a cambio m\u00e1s que sus corazones. Y el 24 de junio, desde cada rinc\u00f3n del mundo salesiano, se elevar\u00e1 de nuevo hacia el sucesor de Don Bosco la felicitaci\u00f3n de siempre, la que los chicos gritaban en el patio iluminado de Valdocco: \u00a1feliz fiesta, padre!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde hace m\u00e1s de un siglo y medio, en el d\u00eda de la Natividad de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":53778,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":6,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1720,1768,2582,2593,1960,2032],"class_list":["post-53764","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-don-bosco","tag-carisma-salesiano","tag-don-bosco","tag-eventos","tag-familia-salesiana","tag-salesianos","tag-vida"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53764","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=53764"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53764\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":53765,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53764\/revisions\/53765"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/53778"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=53764"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=53764"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=53764"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}