{"id":53727,"date":"2026-06-17T06:35:56","date_gmt":"2026-06-17T06:35:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=53727"},"modified":"2026-06-17T06:36:13","modified_gmt":"2026-06-17T06:36:13","slug":"don-costantino-vendrame-apostol-del-sagrado-corazon-en-la-india-es-venerable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/don-costantino-vendrame-apostol-del-sagrado-corazon-en-la-india-es-venerable\/","title":{"rendered":"Don Costantino Vendrame: ap\u00f3stol del Sagrado Coraz\u00f3n en la India es Venerable"},"content":{"rendered":"<p><em><i>El 22 de mayo de 2026 el Papa Le\u00f3n XIV autoriz\u00f3 al Dicasterio de las Causas de los Santos a publicar el decreto de Venerabilidad que reconoce la heroicidad de las virtudes de don Costantino Vendrame, misionero que llev\u00f3 la sonrisa de Don Bosco a las cumbres de Assam. Don Costantino vivi\u00f3 el Evangelio de manera extraordinaria, encarnando el sistema preventivo de Don Bosco en tierras lejanas y la Iglesia lo se\u00f1ala como un modelo seguro de vida cristiana a imitar.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Una vocaci\u00f3n nacida entre las colinas de Treviso<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Naci\u00f3 el 27 de agosto de 1893 en San Martino di Colle Umberto (Treviso), en una familia pobre pero rica en fe, en un hogar que fue su primer seminario. En aquella pobreza digna y laboriosa, marcada precozmente por lutos y enfermedades, Costantino aprendi\u00f3 la gram\u00e1tica del sacrificio: vivi\u00f3 en un ambiente familiar y parroquial donde el sacrificio era el pan de cada d\u00eda y la fe la luz del camino. Esta humildad de sus or\u00edgenes forj\u00f3 en \u00e9l ese rasgo de genuina salesianidad: la capacidad de estar entre la gente con sencillez y amor. Costantino sinti\u00f3 precozmente la llamada al sacerdocio. Tras sus primeros pasos en el seminario diocesano de Ceneda, su ardiente deseo por las misiones y de entregarse totalmente al Se\u00f1or lo empuj\u00f3, en 1912, hacia los Salesianos de Don Bosco. Su formaci\u00f3n no fue solo acad\u00e9mica, sino que se forj\u00f3 a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica de la vida religiosa, unida a la prueba de fuego de la Primera Guerra Mundial. En aquellos a\u00f1os de conflicto, no suspendi\u00f3 su b\u00fasqueda de Dios, sino que fue un soldado ejemplar, demostrando que la fidelidad a la vocaci\u00f3n puede resplandecer incluso entre las alambradas de las trincheras, como se desprende de esta carta escrita a su hermana Angela, con quien compart\u00eda la pasi\u00f3n misionera: \u201cInflamado, desde mis primeros a\u00f1os por la idea del apostolado cristiano llevado hasta su m\u00e1s fuerte y pura expresi\u00f3n, sin haber podido a\u00fan dar rienda suelta a esta llama sagrada, sin haber podido a\u00fan dejar liberar libremente este c\u00famulo de energ\u00edas que cada vez m\u00e1s siento multiplicarse en m\u00ed, siento un inmenso alivio al encontrar almas a las que pueda desvelar toda mi alma sin temor a ser incomprendido y tal vez incluso burlado. T\u00fa eres precisamente una de estas almas ya que en tus queridas cartas manifiestas penetrar profundamente el sentido de las cosas divinas y sabes saborear lo bueno que es el Se\u00f1or con las almas que se entregan enteramente a \u00c9l\u2026 \u00a1Oh, si pudiera tenerte como compa\u00f1era en este apostolado cuando sea si el Se\u00f1or me considera digno! Prepar\u00e9monos por tanto con la oraci\u00f3n, mi buena hermana, e invoquemos a Dios por muchas otras almas este esp\u00edritu nuevo de apostolado porque la sociedad moderna necesita hombres apost\u00f3licos para regenerarse y resurgir a una nueva vida\u201d. Esta constancia prefigur\u00f3 la heroicidad de su futuro ministerio. Costantino no perdi\u00f3 la br\u00fajula de su vocaci\u00f3n: ordenado sacerdote el 15 de marzo de 1924 en Mil\u00e1n, recibi\u00f3 el 5 de octubre de aquel a\u00f1o el crucifijo misionero en Tur\u00edn, en la bas\u00edlica de Mar\u00eda Auxiliadora, como sello de su mandato apost\u00f3lico. Estaba listo para su tierra prometida: la India.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Misionero apost\u00f3lico en el noreste de la India<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Llegado a Shillong el 24 de diciembre de 1924, don Vendrame inaugur\u00f3 una acci\u00f3n apost\u00f3lica que se har\u00eda legendaria. No se limit\u00f3 a gestionar estructuras, sino que elev\u00f3 el cargo de p\u00e1rroco, que ocup\u00f3 casi ininterrumpidamente en Shillong-Laitumkhrah y Shillong-Mawkhar, a una dimensi\u00f3n de itinerancia apost\u00f3lica total. Su m\u00e9todo era el <em><i>contacto<\/i><\/em> <em><i>personal<\/i><\/em>: recorr\u00eda a pie distancias inmensas, haci\u00e9ndose <em><i>pobre entre los pobres<\/i><\/em>, para llevar el consuelo de Dios a cada caba\u00f1a. Eligi\u00f3 vivir el desgaste de las fatigas y los peligros de la vida apost\u00f3lica con una sonrisa, haci\u00e9ndose cre\u00edble a los ojos de los \u00faltimos porque compart\u00eda su misma precariedad. Su obediencia lo llev\u00f3 tambi\u00e9n a Wandiwash, en Tamil Nadu (sur de la India), demostrando una disponibilidad universal que superaba las fronteras ling\u00fc\u00edsticas y culturales. Por donde pasaba, su caridad se convert\u00eda en un instrumento de di\u00e1logo interreligioso natural: su figura era estimada no solo por los cristianos, sino tambi\u00e9n por hombres de otras confesiones religiosas, que lo consideraban <em><i>un verdadero hombre de Dios<\/i><\/em>, capaz de escuchar y de un respeto profundo. Con su caridad atra\u00eda a miles de almas a Cristo, evangelizando pueblo por pueblo, caba\u00f1a por caba\u00f1a. Mons. Stefano Ferrando, hoy Venerable Siervo de Dios, esboz\u00f3 as\u00ed el perfil humano y espiritual de don Costantino, siempre volcado al <em><i>todo<\/i><\/em> del Reino y de las almas por salvar: \u201cDon Vendrame, a su llegada a Assam, fue asignado al noviciado para estudiar los idiomas y aclimatarse. Despu\u00e9s de 10 d\u00edas, tir\u00f3 las gram\u00e1ticas al viento y se fue a aprender el idioma khasi en los pueblos, en los barrios populares de la ciudad, rebosantes de multitudes de ni\u00f1os. Con el rostro sonriente se acerc\u00f3 a ellos gan\u00e1ndoselos por las v\u00edas del coraz\u00f3n. Comenz\u00f3 un verdadero oratorio diario. Parec\u00eda que se cumpl\u00eda la visi\u00f3n de Don Bosco. En regiones lejanas y peligrosas, donde tantos intentos hab\u00edan fracasado, Don Bosco hab\u00eda visto multitudes de j\u00f3venes correr festivos al encuentro de sus Salesianos, exclamando: \u00abDesde hace mucho tiempo os hemos esperado\u00bb. Era un espect\u00e1culo nunca visto en Shillong. Por las calles ya no se murmuraba con desprecio: ki roman (los cat\u00f3licos). Los ni\u00f1os ahora corr\u00edan al encuentro de Don Vendrame gritando: Khublei, Phadar (Buenos d\u00edas, Padre), y con alegr\u00eda le cog\u00edan la mano, se agarraban a su sotana y lo acompa\u00f1aban. En la puerta las madres miraban y sonre\u00edan. Don Vendrame no esperaba a que los paganos vinieran a \u00e9l: despu\u00e9s de haber predicado <em><i>en los tejados<\/i><\/em>, los iba a buscar para instruirlos en las casas. Tal trabajo solo era posible por la tarde y por la noche, cuando la familia se re\u00fane despu\u00e9s del trabajo diario. El fuego est\u00e1 encendido en medio de la habitaci\u00f3n. Don Vendrame se sienta en un taburete de pocos cent\u00edmetros de alto. Tambi\u00e9n todos los dem\u00e1s est\u00e1n en cuclillas alrededor del fuego. El humo pica en los ojos. Don Vendrame habla del reino de Dios, de Jes\u00fas, y es escuchado con reverencia, porque nadie les ha hablado nunca de esa manera. Y pasa de caba\u00f1a en caba\u00f1a y vuelve a casa a altas horas de la noche, caminando por las calles oscuras y desiertas con un bastoncillo y el rosario en la mano, rezando con el catequista\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>La prueba del conflicto<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El estallido de la Segunda Guerra Mundial transform\u00f3 a don Vendrame en un <em><i>enemigo extranjero<\/i><\/em> a los ojos del Imperio brit\u00e1nico. Su libertad de movimiento fue dr\u00e1sticamente truncada por el encarcelamiento. Internado primero bajo la vigilancia de los Gurkhas, fue luego trasladado a los campos de Deoli y Dehra Dun. Sin embargo, este inmovilismo forzado no fue un par\u00e9ntesis est\u00e9ril; al contrario, este per\u00edodo representa una cumbre de caridad pastoral: privado de la posibilidad de caminar hacia las gentes, don Vendrame se convirti\u00f3 en el centro de irradiaci\u00f3n de la esperanza entre sus compa\u00f1eros de prisi\u00f3n. En aquellos lugares de sufrimiento demostr\u00f3 que la misi\u00f3n no reside en las piernas del misionero, sino en su coraz\u00f3n ardiente, capaz de consolar y sostener incluso en la oscuridad de la reclusi\u00f3n. Su fuerza espiritual transform\u00f3 el campo de concentraci\u00f3n en una <em><i>parroquia del esp\u00edritu<\/i><\/em>, se convirti\u00f3 en un faro de consuelo para sus compa\u00f1eros de infortunio. Un obispo carmelita misionero, que durante la guerra fue su compa\u00f1ero de prisi\u00f3n, pudo escribir de \u00e9l: \u201cEntre los misioneros que he conocido, don Vendrame es un gigante. Si un hombre logra convertirse en misionero al 100%, este ser\u00e1 otro Don Vendrame. Desde entonces, desde que lo conocimos, no tenemos m\u00e1s que conservar en nuestro coraz\u00f3n la huella \u2013 porque don Vendrame no dejaba un recuerdo solo en aquellos que encontraba \u2013 de este ap\u00f3stol del Se\u00f1or, ap\u00f3stol siempre, no lo fue menos en el campo de concentraci\u00f3n, gran ap\u00f3stol, entre los Khasi insuperable, en el sur de la India inalcanzable, pero sobre todo gran ap\u00f3stol\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>La \u00faltima misi\u00f3n: la c\u00e1tedra del sufrimiento y la muerte<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Los \u00faltimos a\u00f1os de don Vendrame fueron una subida al Calvario. Afectado por una artrosis espinal deformante y probado por dolores punzantes que lo llevaban hasta el desmayo, transform\u00f3 su lecho de dolor en Dibrugarh en la \u00faltima y suprema c\u00e1tedra de ense\u00f1anza. La suya no fue una agon\u00eda sufrida, sino una participaci\u00f3n consciente en la pasi\u00f3n de Cristo, vivida en total oblaci\u00f3n. Muri\u00f3 el 30 de enero de 1957, en la v\u00edspera de la fiesta de San Juan Bosco. Esta coincidencia temporal no es solo un detalle cronol\u00f3gico, sino un sello carism\u00e1tico: la vida de don Vendrame concluy\u00f3 en el coraz\u00f3n del carisma salesiano, como un hijo que vuelve al Padre en el d\u00eda dedicado a su Fundador. Los funerales fueron una explosi\u00f3n de <em><i>fama de santidad y signos<\/i><\/em>, durante los cuales el pueblo de Dios lo compar\u00f3 con los gigantes de la Iglesia: con San Francisco Javier por el impulso incansable hacia las periferias extremas de Asia y el ardor evangelizador; con San Pablo por la vastedad de la visi\u00f3n apost\u00f3lica y el haberse hecho <em><i>todo a todos<\/i><\/em> en el noreste de la India; con San Vicente de Pa\u00fal por la predilecci\u00f3n hacia los m\u00e1s pobres y la capacidad de ver a Cristo en los que sufren.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Misionero de Esperanza<\/b><\/strong><\/p>\n<p>La proclamaci\u00f3n de la Venerabilidad de don Costantino Vendrame es un don que une las colinas de San Martino di Colle Umberto y Vittorio Veneto a las cumbres de Assam y a la arquidi\u00f3cesis de Shillong. Su figura se convierte en un modelo para la misi\u00f3n actual, especialmente en el di\u00e1logo con las culturas y las religiones. Don Vendrame ense\u00f1a que la santidad salesiana se cumple en la cotidianidad de la presencia y en el don total de s\u00ed mismo. \u00c9l sigue siendo el ap\u00f3stol de coraz\u00f3n ardiente, capaz de irradiar la alegr\u00eda del Evangelio incluso a trav\u00e9s del misterio del dolor. Un sacerdote que am\u00f3 con el coraz\u00f3n de Cristo: c\u00e1lido y humano, fuerte y fiel, dispuesto a dar su vida hasta el \u00faltimo aliento. En el centro de su anuncio no hab\u00eda teor\u00edas, sino el <em><i>Coraz\u00f3n de Cristo<\/i><\/em>, ese n\u00facleo vivo que \u00e9l sent\u00eda latir por cada criatura. As\u00ed lo record\u00f3 Mons. Oreste Marengo, obispo misionero y tambi\u00e9n Siervo de Dios, que conoci\u00f3 bien a don Costantino: \u201cPara m\u00ed \u00e9l fue un salesiano que, como Don Bosco, pensaba, hablaba y juzgaba siempre en t\u00e9rminos de almas por salvar, alguien que nunca pens\u00f3 en s\u00ed mismo. Si cometi\u00f3 un error, fue el de descuidarse demasiado porque no ve\u00eda otra cosa que la necesidad de las almas: la comida y el descanso eran las \u00faltimas cosas en las que pensaba\u201d. Los esfuerzos y las privaciones a las que se somet\u00eda durante sus giras apost\u00f3licas son un secreto conocido solo por Dios; \u00e9l nunca habl\u00f3 de ello, lo que se sabe es solo lo que nos ha sido referido por la gente a la que se adaptaba en todo y para todo. As\u00ed como no se cuidaba a s\u00ed mismo, tampoco se busc\u00f3 nunca a s\u00ed mismo en su trabajo. Solo del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas sac\u00f3 su sed de almas. Su austeridad solo fue superada por su compasi\u00f3n por los pobres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El reconocimiento de sus virtudes heroicas confirma que su <em><i>historia de gran acci\u00f3n misionera<\/i><\/em> sigue inspirando a la Familia Salesiana, a la Iglesia de Vittorio Veneto y al mundo entero, se\u00f1alando en el Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas la fuente inagotable de toda misi\u00f3n. Su santidad se caracteriza por una docilidad incondicional al Esp\u00edritu Santo y por una devoci\u00f3n mariana que sostuvo cada uno de sus pasos. Su vida ense\u00f1a que la santidad no es una meta para unos pocos, sino un camino de consuelo y amor que, partiendo del coraz\u00f3n de Dios, puede abrazar y transformar el mundo entero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 22 de mayo de 2026 el Papa Le\u00f3n XIV autoriz\u00f3 al Dicasterio de las&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":53721,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":10,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[1720,1828,1894,1960,1972,2620],"class_list":["post-53727","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-carisma-salesiano","tag-gracias-recibidas","tag-misiones","tag-salesianos","tag-santos","tag-testigos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53727","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=53727"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53727\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":53728,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53727\/revisions\/53728"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/53721"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=53727"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=53727"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=53727"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}