{"id":53660,"date":"2026-06-13T07:15:41","date_gmt":"2026-06-13T07:15:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=53660"},"modified":"2026-06-13T07:15:59","modified_gmt":"2026-06-13T07:15:59","slug":"conocemos-a-don-bosco-10-don-bosco-en-la-encrucijada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/conocemos-a-don-bosco-10-don-bosco-en-la-encrucijada\/","title":{"rendered":"Conocemos a don Bosco (10). Don Bosco en la encrucijada"},"content":{"rendered":"<p><em><i>El discernimiento vocacional de Juan Bosco, atra\u00eddo inicialmente por la vida religiosa franciscana como camino de perfecci\u00f3n y de lucha interior, no estuvo claro desde el principio. Entre sue\u00f1os, incertidumbres y falta de gu\u00edas estables, madura en \u00e9l el deseo de consagrarse totalmente a Dios. Tras un primer intento de ingresar entre los franciscanos, un sue\u00f1o y sobre todo la intervenci\u00f3n decisiva de don Jos\u00e9 Cafasso lo orientan hacia el seminario. El ingreso en el estado clerical marca para \u00e9l un \u00abdespojamiento\u00bb y un \u00abrevestimiento\u00bb espiritual. En el seminario se distingue por su piedad, equilibrio y caridad, hasta la confirmaci\u00f3n definitiva de que su misi\u00f3n no ser\u00e1 el claustro, sino el apostolado educativo entre los j\u00f3venes<\/i><\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Porque, como todos, le cost\u00f3 encontrar su verdadero camino.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Porque este joven \u00abso\u00f1ador\u00bb [Juan Bosco] es un positivo y si a los ojos de su coraz\u00f3n resplandece un ideal divino, el Esp\u00edritu Santo no le ha abierto todav\u00eda el camino de su concreta realizaci\u00f3n; solo le ha puesto en el coraz\u00f3n un ardiente deseo de ir m\u00e1s all\u00e1 del deber y entrar, con un sacrificio m\u00e1s grande y m\u00e1s perfecto, en el camino de los consejos evang\u00e9licos.<\/p>\n<p>Probablemente su amigo, el padre Jacinto, quiso respetar la invitaci\u00f3n hecha antes por otros, porque Juan \u00aben Chieri hab\u00eda frecuentado el convento de los franciscanos y algunos de aquellos padres, conocidas sus raras cualidades, le hab\u00edan invitado a entrar en su orden\u00bb y por eso el dominico, aun manteniendo y conservando una amistad que el Beato apreci\u00f3 siempre altamente, se borra completamente.<\/p>\n<p>Permanece en el esp\u00edritu de Juan el choque, casi inevitable, entre el ideal visto y gustado, y los medios a juzgar en conformidad con \u00e9l y a ordenar para la realizaci\u00f3n del programa divino. Y esta es una p\u00e1gina de angustia en la que Juan refleja toda la sabidur\u00eda de su coraz\u00f3n: \u00abEl sue\u00f1o de Morialdo\u00bb (en el que hab\u00eda visto que continuar\u00eda estudiando y que se convertir\u00eda en sacerdote educador de la juventud), \u00abestaba siempre impreso en m\u00ed; es m\u00e1s, se hab\u00eda renovado otras veces de manera muy clara, por lo que, queriendo darle cr\u00e9dito, deb\u00eda elegir el estado eclesi\u00e1stico, hacia el que precisamente me sent\u00eda inclinado, pero no quer\u00eda creer en los sue\u00f1os y mi manera de vivir y la falta absoluta de las virtudes necesarias para este estado hac\u00edan dudosa y muy dif\u00edcil esa deliberaci\u00f3n. \u00a1Oh, si entonces hubiera tenido un gu\u00eda que se hubiera ocupado de mi vocaci\u00f3n, habr\u00eda sido para m\u00ed un gran tesoro, pero este tesoro me faltaba!\u00bb. (Don Jos\u00e9 Calosso hab\u00eda muerto el 21 de noviembre de 1830; el padre Jacinto Giusiana no parece haber notado este aspecto del coraz\u00f3n de su amigo, conocido en la \u00abescuela\u00bb como un excelente \u00abalumno\u00bb; el confesor, por su parte, no se preocupaba de ello). \u00abTen\u00eda un excelente confesor que se preocupaba de hacerme buen cristiano, pero de la vocaci\u00f3n nunca quiso mezclarse.<\/p>\n<p>Aconsej\u00e1ndome conmigo mismo, despu\u00e9s de haber le\u00eddo alg\u00fan libro que trataba de la elecci\u00f3n de estado, me decid\u00ed a entrar en la orden franciscana. \u2014 Si me quedo como cl\u00e9rigo en el siglo, me dec\u00eda a m\u00ed mismo, mi vocaci\u00f3n corre gran peligro de naufragar.<\/p>\n<p>Abrazar\u00e9 el estado eclesi\u00e1stico, renunciar\u00e9 al mundo, ir\u00e9 a un claustro, me dedicar\u00e9 al estudio, a la meditaci\u00f3n y as\u00ed, en la soledad, podr\u00e9 combatir las pasiones, especialmente la soberbia, que, en mi coraz\u00f3n, hab\u00eda echado profundas ra\u00edces\u00bb.<\/p>\n<p>Nosotros ya conocemos la sabia respuesta de Mam\u00e1 Margarita cuando, a pesar de las observaciones del p\u00e1rroco de Castelnuovo, ella, con perfecta abnegaci\u00f3n, mostr\u00f3, claramente, que lo sacrificaba todo al benepl\u00e1cito de Dios; pero en lo que quiz\u00e1s no se ha pensado todav\u00eda, es en el modo con el que Juan pretende realizar lo que \u00e9l conoce como voluntad de Dios y el modo diferente con el que el Esp\u00edritu Santo acaba por realizar el mismo deseo de mayor perfecci\u00f3n, para su fin sobrenatural: aquel es cristianamente humano; este es espiritualmente divino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El modo de Juan es unir, en un estado de perfecci\u00f3n ya aprobado \u2014la orden religiosa de los franciscanos\u2014 el oficio sacerdotal y el deseo de realizar la perfecci\u00f3n de la caridad en la perfecci\u00f3n del sacrificio; al a\u00f1o siguiente \u00abacerc\u00e1ndose la fiesta de Pascua que en este a\u00f1o 1834 ca\u00eda el 30 de marzo\u00bb hizo \u00absolicitud para ser aceptado entre los Reformados\u00bb. Fue&#8230; \u00abal convento de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles en Tur\u00edn\u00bb, se someti\u00f3 \u00abal examen\u00bb, fue \u00abaceptado a mediados de abril y todo estaba preparado para entrar en el convento de la Paz en Chieri\u00bb.<\/p>\n<p>El modo del Esp\u00edritu Santo es actuar de manera diferente, y Juan es advertido en un sue\u00f1o, \u00abun sue\u00f1o de los m\u00e1s extra\u00f1os\u00bb: \u00abMe pareci\u00f3 ver, dice \u00e9l, una multitud de aquellos religiosos con los h\u00e1bitos ra\u00eddos y corriendo en sentido opuesto uno a otro. Uno de ellos vino a decirme: \u2014 T\u00fa buscas la paz y aqu\u00ed no la encontrar\u00e1s. Mira la actitud de tus hermanos. Otro lugar, otra mies Dios te prepara\u00bb.<\/p>\n<p>Es esta una dolorosa manifestaci\u00f3n, irradiada por una luz consoladora, solo en las \u00faltimas palabras&#8230; El Beato corre a su director para concluir positivamente algo, pero este \u00abno quiso o\u00edr hablar ni de sue\u00f1os ni de frailes: \u2014 En este asunto, respondi\u00f3, es necesario que cada uno siga sus propias inclinaciones y no los consejos de otros\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>La se\u00f1al del camino<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Juan se recoge; un alma simple y buena, \u00abEvasio Savio, herrero\u00bb de Castelnuovo \u00abque desde hac\u00eda mucho tiempo amaba a Juan\u00bb despu\u00e9s de haberle dado el testimonio afectuoso de su coraz\u00f3n, invit\u00e1ndolo a comer, \u00abparece que lo exhort\u00f3 a pedir consejo a don Jos\u00e9 Cafasso, el santo sacerdote de Tur\u00edn\u00bb.<\/p>\n<p>Y este \u00abhombre de Dios\u00bb fue muy preciso; lo disuadi\u00f3 de unirse a los franciscanos, dici\u00e9ndole: \u00abSiga adelante tranquilamente con sus estudios; Entre en el seminario; Y secunde lo que la <em><i>Divina Providencia<\/i><\/em> le est\u00e1 preparando\u00bb.<\/p>\n<p>La Divina Providencia es el tercer factor que act\u00faa en la historia, el que no solo permite comprender mejor la <em><i>concatenaci\u00f3n<\/i><\/em> de los hechos y el intrincado <em><i>trabajo<\/i><\/em> <em><i>de la libertad<\/i><\/em> humana, sino que cuando la mente se eleva a la consideraci\u00f3n de esta causa suprema, adquiere la inteligencia tambi\u00e9n de lo que escapa a la raz\u00f3n humana; la vida se vuelve sabiamente ordenada, seg\u00fan el programa divino, que el r\u00e9gimen providencial realiza en la historia.<\/p>\n<p>Juan reencontr\u00f3 as\u00ed su aspiraci\u00f3n interior en una determinaci\u00f3n exterior muy precisa y tuvo confirmaci\u00f3n de ello con una advertencia celestial que le ordenaba ponerse a la cabeza de un grupo de ni\u00f1os y hacerse su \u00abgu\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Pero no est\u00e1 dicho que una palabra externa, aunque sabia, se convierta inmediatamente en regla de vida, <em><i>sin un verdadero y propio despojamiento del propio modo de ver.<\/i><\/em><\/p>\n<p>\u00abAl final de aquel \u00faltimo a\u00f1o de bachillerato (1834-1835), Juan estuvo nuevamente en apuros por su vocaci\u00f3n. Aterrado por los peligros que se encuentran en el mundo, estaba nuevamente dudoso sobre la elecci\u00f3n del seminario o del claustro, y despu\u00e9s de muchas reflexiones se decid\u00eda a entrar en la benem\u00e9rita orden de los franciscanos, <em><i>convencido de que ello no habr\u00eda podido impedir el desarrollo de los destinos que Dios le hab\u00eda fijado<\/i><\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>Esta nueva reanudaci\u00f3n no encontr\u00f3 a Juan solo. El amigo Comollo \u2014santa alma de joven estudiante\u2014 lo asiste, invit\u00e1ndolo a rezar a la Virgen Madre, sede de la sabidur\u00eda, y mientras \u00e9l mismo escribe a su t\u00edo, p\u00e1rroco de Cinzano, reza fervorosamente.<\/p>\n<p>Don Comollo expresa en la carta de respuesta los mismos sentimientos de don Cafasso: entrar en el seminario \u00abesperando a decidirse por una orden religiosa a una edad m\u00e1s madura\u00bb. Tambi\u00e9n el p\u00e1rroco de Castelnuovo, don Michele Antonio Cinzano, que tanto amaba a aquel santo joven, hab\u00eda dado el mismo consejo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>La sabia sugerencia<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Juan, aunque permaneciendo internamente decidido a abrazar el estado de perfecci\u00f3n de la vida religiosa, en el momento en que el Se\u00f1or le abriera el camino, entra en el seminario; el 25 de octubre de 1835 \u00aben la iglesia parroquial de Castelnuovo, antes de la misa solemne\u00bb, es revestido con el h\u00e1bito clerical.<\/p>\n<p>Esta ceremonia externa marca una etapa caracter\u00edstica en la vida espiritual del Beato, porque si Juan, siguiendo la \u00absabia sugerencia\u00bb de sus consejeros, se deja guiar por el Esp\u00edritu Santo por el camino que lo conducir\u00e1 al sacerdocio, al dar el primer paso siente todo el significado del <em><i>despojamiento externo que simboliza el interno<\/i><\/em>, y siente tambi\u00e9n todo el significado del <em><i>revestimiento externo, que simboliza el interno<\/i><\/em>.<\/p>\n<p>\u00abCuando el p\u00e1rroco me orden\u00f3 quitarme las ropas seglares, con aquellas palabras: <em><i>El Se\u00f1or te despoje del hombre viejo con todos sus actos<\/i><\/em>, dije en mi coraz\u00f3n: \u2014 \u00a1Oh, cu\u00e1nta ropa vieja hay que quitar! Dios m\u00edo, destruye en m\u00ed todos mis malos h\u00e1bitos\u00bb, expresando con esta oraci\u00f3n, el deseo de una total purificaci\u00f3n del esp\u00edritu.<\/p>\n<p>\u00abCuando luego, al darme el collar\u00edn, a\u00f1adi\u00f3: <em><i>El Se\u00f1or te revista del hombre nuevo que seg\u00fan Dios ha sido creado en la justicia y en la santidad de la verdad<\/i><\/em>, me sent\u00ed <em><i>muy conmovido<\/i><\/em> y a\u00f1ad\u00ed para mis adentros: \u2014 S\u00ed, oh Dios m\u00edo, haz que en este momento yo vista un hombre nuevo, es decir, que desde este momento <em><i>yo comience una vida nueva, toda seg\u00fan los divinos quereres<\/i><\/em>, y que la justicia y la santidad sean el objeto constante de mis pensamientos, de mis palabras y de mis obras. As\u00ed sea. \u00a1Oh Mar\u00eda, s\u00e9 mi salvaci\u00f3n!\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a1Despojamiento del hombre viejo! Si es f\u00e1cil quitarse un vestido usado y ponerse uno nuevo, la cosa no es tan sencilla cuando se trata de la vida espiritual, porque la purificaci\u00f3n total de la mente y del coraz\u00f3n, de las facultades superiores y de las inferiores, a trav\u00e9s de lo que san Juan de la Cruz ha llamado la \u00abnoche de los sentidos\u00bb y la \u00abnoche del esp\u00edritu\u00bb, es muy dolorosa.<\/p>\n<p>Tendremos ocasi\u00f3n de estudiar este gradual perfeccionamiento de la caridad del Beato, examinando la acci\u00f3n de otros dones del Esp\u00edritu Santo en \u00e9l, pero no podemos omitir algunos testimonios de su profesor de teolog\u00eda, monse\u00f1or Giovanni Battista Appendini, y de sus compa\u00f1eros de seminario.<\/p>\n<p>El primero notaba que \u00abel cl\u00e9rigo Bosco, por piedad y por estudio, hizo muchos progresos en el seminario, sin tener las apariencias de ello, a causa de aquella bonhom\u00eda suya que fue luego el car\u00e1cter de toda su vida\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abDon Giacomelli atestiguaba: Desde los primeros d\u00edas que lo conoc\u00ed en el Seminario, lo consider\u00e9 como si ya fuera sacerdote por su sensatez y morigeraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEl doctor Carlo Allora: \u2014 En el seminario daba ejemplos preclaros de piedad y de obediencia. Tanta era la estima que de \u00e9l ten\u00edan los cl\u00e9rigos, que lo consideraban m\u00e1s que compa\u00f1ero, superior. Nosotros, desde aquellos tiempos, lo ten\u00edamos por santo \u2014\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abDon Grassini, p\u00e1rroco de Scalenghe: \u2014 Don Bosco era pacificador entre compa\u00f1eros y compa\u00f1eros \u2014\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abMuchos otros\u00bb daban testimonio de su amabilidad y de su santidad: \u00abEste nuestro amable compa\u00f1ero en el seminario era tenido en gran estima, por santidad de vida\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a1Revestimiento del hombre nuevo! Sin duda la infusi\u00f3n de la gracia, de las virtudes teologales, de los dones del Esp\u00edritu Santo, de las otras virtudes que perfeccionan nuestro organismo es una primera habilitaci\u00f3n para obrar bien; pero es tambi\u00e9n necesario que el hombre coopere con esfuerzo sostenido, para que los g\u00e9rmenes no permanezcan est\u00e9riles, las buenas cualidades produzcan buenas acciones, y la vida sea plasmada seg\u00fan el divino Modelo, toda ordenada en Dios. Nuestro esp\u00edritu, cada vez m\u00e1s perfectamente desbastado y purificado, pierde su dureza y adquiere una gran sensibilidad sobrenatural que lo hace flexible e interiormente siempre d\u00f3cil a las inspiraciones del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Y no carece, quiz\u00e1s, de profundo significado aquella palabra dicha por el cl\u00e9rigo Juan Bosco, en su segundo a\u00f1o de seminario, cuando, para distinguirse de un compa\u00f1ero que llevaba su mismo nombre y que hab\u00eda elegido para s\u00ed el apodo de Bosco <em><i>d\u2019 puciu (madera de n\u00edspero, muy dura<\/i><\/em>) \u00e9l a\u00f1ad\u00eda, con fino sentido: \u00abY yo me llamo Bosco <em><i>d\u2019sales<\/i><\/em>, oponiendo voluntariamente a la dureza y rigidez de la madera de n\u00edspero la flexibilidad y la sinuosidad del sauce\u00bb.<\/p>\n<p>Quedaba, sin embargo, siempre una decisi\u00f3n suya personal, \u00faltimo residuo de su modo de entender la llamada del Se\u00f1or: la de su definitivo estado de vida. La \u00faltima reanudaci\u00f3n se produce en 1844, nueve a\u00f1os despu\u00e9s de la obediencia de 1835, cuando \u00e9l, ya sacerdote, ha iniciado su apostolado juvenil, y est\u00e1 a punto de terminar el tercer a\u00f1o de preparaci\u00f3n pastoral, en el convictorio eclesi\u00e1stico de Tur\u00edn.<\/p>\n<p>Solo que en aquella \u00faltima reanudaci\u00f3n de la nostalgia claustral, tiene a su lado a un santo: don Jos\u00e9 Cafasso, el cual ya le hab\u00eda declarado expresamente la voluntad del Se\u00f1or, dej\u00e1ndole sin embargo una posibilidad de elecci\u00f3n ulterior.<\/p>\n<p>Ahora, en cambio, \u00a1el no! es \u00abseco y resuelto\u00bb. Ni franciscano, ni oblato de Mar\u00eda, ni f1uera de Italia, como misionero, ni fuera de Tur\u00edn, como coadjutor o p\u00e1rroco.<\/p>\n<p>\u00abMi querido don Bosco, abandone toda idea de vocaci\u00f3n religiosa, vaya a deshacer el ba\u00fal, si es que lo ha preparado, y contin\u00fae su obra en favor de los j\u00f3venes. \u00a1Esta es la voluntad de Dios y no otra!\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Ceslao PERA, Los dones del Esp\u00edritu Santo en el alma del beato Juan Bosco, p\u00e1g. 61<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El discernimiento vocacional de Juan Bosco, atra\u00eddo inicialmente por la vida religiosa franciscana como camino&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":53655,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":5,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1720,1768,1828,1816,1972,2637],"class_list":["post-53660","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-don-bosco","tag-carisma-salesiano","tag-don-bosco","tag-gracias-recibidas","tag-jovenes","tag-santos","tag-vocaciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53660","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=53660"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53660\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":53661,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53660\/revisions\/53661"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/53655"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=53660"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=53660"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=53660"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}