{"id":53541,"date":"2026-06-08T20:45:02","date_gmt":"2026-06-08T20:45:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=53541"},"modified":"2026-06-08T20:45:18","modified_gmt":"2026-06-08T20:45:18","slug":"martires-salesianos-que-dieron-su-vida-por-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/martires-salesianos-que-dieron-su-vida-por-la-fe\/","title":{"rendered":"M\u00e1rtires salesianos que dieron su vida por la fe"},"content":{"rendered":"<p><em><i>La espiritualidad salesiana, recibida de san Juan Bosco, ha generado un extraordinario florecimiento de santidad. Una inmensa multitud de hombres y mujeres ha encarnado con radicalidad el carisma salesiano: algunos ya elevados a los altares, otros en camino hacia la canonizaci\u00f3n, much\u00edsimos conocidos solo por Dios y que ser\u00e1n conocidos solo en el Cielo.<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Se trata de una santidad que madura en la donaci\u00f3n total de s\u00ed, aquella que el Antiguo Testamento representaba en el holocausto: una ofrenda enteramente consumida en el fuego para el Se\u00f1or. Dar la vida, para estos santos, no ha significado solamente consagrar a Dios tiempo y energ\u00edas, sino entregarle lo m\u00e1s \u00edntimo y precioso que poseemos, incluida la misma existencia terrenal cuando \u00c9l la ha pedido.<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Es impresionante descubrir que, entre los 175 santos y beatos salesianos canonizados o en proceso de canonizaci\u00f3n, 118 son m\u00e1rtires: m\u00e1s del 67%. M\u00e1s de dos de cada tres. Un r\u00edo de sangre que atraviesa sobre todo el siglo XX, formando un coro poderoso de testigos que, con la vida ofrecida, han sellado la fecundidad y la actualidad del carisma salesiano.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En un discurso pronunciado sobre las misiones a principios de 1876, don Bosco dec\u00eda: \u00abSi el Se\u00f1or luego en su Providencia quisiera disponer que alguno de nosotros sufriera el martirio, \u00bfacaso por esto tendr\u00edamos que asustarnos?\u00bb.<\/p>\n<p>Don Bosco tal vez no imaginaba con cu\u00e1nta literalidad sus hijos responder\u00edan a esa pregunta. El siglo XX \u2013 \u00e9poca de ideolog\u00edas feroces, persecuciones religiosas y totalitarismos \u2013 ha pedido a la Congregaci\u00f3n Salesiana un precio alt\u00edsimo: la sangre de m\u00e1s de cien hermanos y de tantos j\u00f3venes criados en los oratorios y en las escuelas salesianas. Eran sacerdotes, coadjutores, exalumnos, chicos de oratorio. Ten\u00edan en com\u00fan la alegr\u00eda salesiana, el amor por los j\u00f3venes, la fidelidad a Cristo. Y cuando fue necesario elegir entre la vida y la fe, eligieron la fe.<\/p>\n<p>Recordar a estos testigos no es un ejercicio de memoria: es reconocer que la santidad salesiana no tiene solo el rostro sonriente del educador con los chicos en el patio, sino tambi\u00e9n el rostro transfigurado de quien ha llevado hasta el final la l\u00f3gica del don total. Como escrib\u00eda el IX Rector Mayor don Juan Vecchi, \u00abel servicio pastoral de la gente y la dedicaci\u00f3n educativa a los j\u00f3venes no se pueden realizar sin la disposici\u00f3n que constituye internamente el martirio, es decir, el ofrecimiento de la vida\u00bb.<\/p>\n<p>Recordemos sucintamente a estos gloriosos m\u00e1rtires salesianos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>En China: Versiglia y Caravario<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El primer cap\u00edtulo del martirologio salesiano del siglo XX se abre en China, a orillas del r\u00edo Han, en la noche entre el 24 y el 25 de febrero de 1930. <strong><b>Luis Versiglia<\/b><\/strong> (1873\u20131930), obispo de Shiu Chow, y <strong><b>Calixto Caravario<\/b><\/strong> (1903\u20131930), joven sacerdote de solo 26 a\u00f1os, son capturados por una banda de piratas mientras acompa\u00f1an a un grupo de j\u00f3venes catequistas hacia su misi\u00f3n. Cuando los bandidos les intiman a entregar a las chicas, los dos salesianos se interponen con su cuerpo. Son arrastrados a la orilla y fusilados.<\/p>\n<p>Beatificados por Juan Pablo II el 15 de mayo de 1983 y canonizados el 1 de octubre de 2000, son los primeros m\u00e1rtires salesianos elevados a los honores de los altares. Su muerte es emblem\u00e1tica del esp\u00edritu de Don Bosco: morir no por una abstracci\u00f3n teol\u00f3gica, sino para proteger a los j\u00f3venes, a los m\u00e1s vulnerables. Versiglia hab\u00eda pasado treinta a\u00f1os en China construyendo escuelas y comunidades cristianas; Caravario hab\u00eda llegado hac\u00eda poco pero ard\u00eda de fervor misionero. Juntos encarnan dos generaciones del mismo ideal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>En Polonia: Kowalski y los cinco de Pozna\u0144<\/b><\/strong><\/p>\n<p>La ocupaci\u00f3n nazi de Polonia supuso para la Congregaci\u00f3n Salesiana uno de los tributos de sangre m\u00e1s considerables: ochenta y ocho hermanos asesinados solo en territorio polaco. Entre ellos emerge la figura de don <strong><b>Jos\u00e9<\/b><\/strong> <strong><b>Kowalski<\/b><\/strong> (1911\u20131942), sacerdote salesiano arrestado el 23 de mayo de 1941 \u2013 v\u00edspera de Mar\u00eda Auxiliadora \u2013 y deportado al campo de exterminio de Auschwitz con el n\u00famero 17.350. Durante m\u00e1s de un a\u00f1o resisti\u00f3 en la llamada \u00abcompa\u00f1\u00eda de castigo\u00bb, continuando clandestinamente su ministerio sacerdotal: confesaba a los moribundos, distribu\u00eda la Comuni\u00f3n, organizaba oraciones al amanecer, confortaba a los compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>Un episodio lo retrata en su grandeza: sorprendido con el rosario en la mano por un oficial nazi, se neg\u00f3 a pisotearlo a pesar de las amenazas. Ese rosario se convirti\u00f3 en el s\u00edmbolo de su resistencia espiritual. Antes de morir \u2013 ahogado en la cloaca del campo en la noche entre el 3 y el 4 de julio de 1942 \u2013 rez\u00f3 con un compa\u00f1ero de prisi\u00f3n: \u00abArrod\u00edllate y reza conmigo por todos estos que nos matan\u00bb.<\/p>\n<p>Beatificado en 1999, don Kowalski es acompa\u00f1ado a los altares por cinco j\u00f3venes oratorianos de Pozna\u0144 \u2013 <strong><b>Eduardo Klinik, Francisco Kesy, Jarogniew Wojciechowski, Czes\u0142aw J\u00f3\u017awiak y Eduardo Ka\u017amierski<\/b><\/strong> \u2013 chicos de entre 20 y 23 a\u00f1os, animadores del oratorio, decapitados en Dresde el 24 de agosto de 1942, fiesta mensual de Mar\u00eda Auxiliadora. Su \u00faltimo mensaje a los familiares es un documento de alt\u00edsima espiritualidad: \u00abCon alegr\u00eda me voy al m\u00e1s all\u00e1, m\u00e1s de lo que experimentar\u00eda la alegr\u00eda de una eventual liberaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Estos seis beatos juntos revelan una profunda verdad salesiana: la santidad crece en el oratorio, en el encuentro entre educadores y j\u00f3venes, y puede llegar \u2013 a trav\u00e9s de esa misma amistad \u2013 hasta el martirio.<\/p>\n<p><strong><b>En Hungr\u00eda: Esteban S\u00e1ndor<\/b><\/strong><\/p>\n<p>En Hungr\u00eda el r\u00e9gimen comunista disolvi\u00f3 la Congregaci\u00f3n Salesiana en 1952. <strong><b>Esteban<\/b><\/strong> <strong><b>S\u00e1ndor<\/b><\/strong> (1914\u20131953), coadjutor salesiano, continu\u00f3 clandestinamente formando a los j\u00f3venes en la fe. Arrestado, torturado y procesado bajo la acusaci\u00f3n de actividad contrarrevolucionaria, fue ahorcado el 8 de junio de 1953. En su testamento escribi\u00f3: \u00abMuero con alegr\u00eda por la juventud h\u00fangara\u00bb. Beatificado en 2013, es el primer beato del Este europeo en la Familia Salesiana. Su martirio habla de dedicaci\u00f3n silenciosa, de catequesis impartida en secreto, de un salesiano que no renunci\u00f3 a su misi\u00f3n con los j\u00f3venes ni siquiera cuando se volvi\u00f3 peligroso hacerlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>En Eslovaquia: Titus Zeman<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Figura de hero\u00edsmo discreto es la de don <strong><b>Titus<\/b><\/strong> <strong><b>Zeman<\/b><\/strong> (1915\u20131969), sacerdote salesiano eslovaco. Tras la supresi\u00f3n de las comunidades religiosas en Checoslovaquia por parte del r\u00e9gimen comunista en 1950, arriesg\u00f3 varias veces su libertad para hacer salir clandestinamente a Occidente a j\u00f3venes aspirantes salesianos, a fin de que pudieran realizar el noviciado y la ordenaci\u00f3n. Arrestado en 1951 y condenado a 25 a\u00f1os de c\u00e1rcel, sufri\u00f3 durante once a\u00f1os torturas y degradaciones f\u00edsicas que minaron su salud. Liberado en 1964, nunca volvi\u00f3 a ser el mismo. Muri\u00f3 en 1969 por las consecuencias de los malos tratos sufridos. Beatificado en 2017 en Bratislava, don Zeman es el m\u00e1rtir del ministerio \u00absubterr\u00e1neo\u00bb: aquel que gast\u00f3 su vida para que la cadena de la vocaci\u00f3n salesiana no se rompiera bajo las garras del totalitarismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>En Brasil: Rodolfo Lunkenbein<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El martirio no siempre lleva los colores del r\u00e9gimen totalitario. En Brasil, don <strong><b>Rodolfo<\/b><\/strong> <strong><b>Lunkenbein<\/b><\/strong> (1939\u20131976), misionero salesiano alem\u00e1n entre los bororo de Mato Grosso, fue asesinado el 15 de julio de 1976 en medio de un enfrentamiento entre ind\u00edgenas y fazendeiros que pretend\u00edan apropiarse de sus tierras. Don Rodolfo se hab\u00eda posicionado abiertamente en defensa del territorio y de los derechos del pueblo bororo. Aquel d\u00eda se interpuso entre los agresores y la comunidad ind\u00edgena: fue alcanzado por un proyectil y muri\u00f3 poco despu\u00e9s. Con \u00e9l muri\u00f3 tambi\u00e9n un joven ind\u00edgena bororo, Sim\u00e3o Cristino Kyrireu, que intentaba protegerlo. Su martirio tiene la forma del compromiso por la justicia, de la misi\u00f3n encarnada en el grito de los m\u00e1s pobres, del seguimiento de Cristo que asume la defensa de los \u00faltimos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>En Pakist\u00e1n: Akash Bashir<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Entre las historias m\u00e1s recientes y conmovedoras destaca la de <strong><b>Akash<\/b><\/strong> <strong><b>Bashir<\/b><\/strong> (1994\u20132015), joven exalumno salesiano pakistan\u00ed de fe cristiana. El 15 de marzo de 2015 prestaba servicio como voluntario de seguridad fuera de la iglesia de San Juan en Youhanabad, Lahore, cuando se acerc\u00f3 un terrorista suicida con un chaleco explosivo. Akash lo bloque\u00f3 f\u00edsicamente, abraz\u00e1ndolo para impedir que el hombre pudiera entrar en la iglesia donde se estaba celebrando la misa dominical, a la que asist\u00edan cientos de fieles. El artefacto explot\u00f3: Akash muri\u00f3 en el acto. Ten\u00eda 20 a\u00f1os. Su gesto fue un acto de elecci\u00f3n l\u00facida y deliberada: aquella ma\u00f1ana le hab\u00eda dicho a su madre: \u00abSi muero, muero por Jes\u00fas\u00bb. Su causa de beatificaci\u00f3n est\u00e1 abierta en la di\u00f3cesis de Lahore. Akash encarna la vocaci\u00f3n del laico salesiano, criado en el oratorio y capaz de darlo todo \u2013 como hab\u00eda aprendido a hacer de sus educadores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>La Espa\u00f1a de 1936: una multitud de m\u00e1rtires<\/b><\/strong><\/p>\n<p>No se puede dejar de recordar a los noventa y cinco m\u00e1rtires salesianos de la Guerra Civil Espa\u00f1ola (1936\u20131939): sacerdotes, coadjutores, cl\u00e9rigos, cooperadores asesinados por odio a la fe en los alrededores de Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla. Entre los grupos ya beatificados figuran los m\u00e1rtires de Madrid guiados por don Enrique S\u00e1iz Aparicio, los de Valencia y Barcelona con don Jos\u00e9 Calasanz Marqu\u00e9s, y los de Sevilla. Su muerte colectiva es el testimonio de una comunidad entera que no reneg\u00f3 de su propia identidad ni siquiera ante los pelotones de fusilamiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>En Polonia: don Jan \u015awierc y ocho compa\u00f1eros<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El 6 de junio de 2026, en el Santuario de San Juan Pablo II en Cracovia, la Familia Salesiana vivi\u00f3 una nueva y conmovedora jornada de gloria: don <strong><b>Jan<\/b><\/strong> <strong><b>\u015awierc<\/b><\/strong> (1877\u20131941) y ocho de sus hermanos \u2013 <strong><b>Ignacy Antonowicz, Ignacy Dobiasz, Karol Golda, Franciszek Harazim, Ludwik Mroczek, W\u0142odzimierz Szembek, Kazimierz Wojciechowski y Franciszek Mi\u015bka<\/b><\/strong> \u2013 fueron beatificados por el Papa Le\u00f3n XIV. Todos sacerdotes salesianos polacos, hab\u00edan sido arrestados por los nazis y asesinados en los campos de concentraci\u00f3n de Auschwitz y Dachau entre 1941 y 1942. Don Jan \u015awierc se hab\u00eda criado en Tur\u00edn en la escuela de Don Bosco: hasta el \u00faltimo momento intent\u00f3 confortar a sus compa\u00f1eros de prisi\u00f3n, incluidos los jud\u00edos. Don Karol Golda muri\u00f3 con solo 28 a\u00f1os, fiel al secreto de confesi\u00f3n hasta la muerte. La beatificaci\u00f3n se celebr\u00f3 precisamente en el santuario dedicado a Juan Pablo II porque estos nueve m\u00e1rtires fueron gu\u00edas espirituales del joven Karol Wojty\u0142a, que en 1938 frecuentaba cada d\u00eda su iglesia en el barrio de D\u0119bniki en Cracovia. Con ellos, el martirologio salesiano ha a\u00f1adido nueve nuevos nombres a su luminosa multitud de testigos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>El \u00abmartirio incruento\u00bb cotidiano<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Mirando a estos testigos, podr\u00edamos preguntarnos: \u00bfqu\u00e9 tiene que ver con nosotros? Nosotros vivimos en paz, no se nos pide elegir entre la vida y la fe. Pero Don Bosco, al hablar del martirio, no pretend\u00eda alimentar una espiritualidad heroica de tiempos de guerra. Pretend\u00eda recordar que todo educador salesiano est\u00e1 llamado a una forma de martirio cotidiano: el ofrecimiento de la propia vida, del propio tiempo, de la propia energ\u00eda por los j\u00f3venes, sin c\u00e1lculo y sin reservas. \u00abCuando suceda que un salesiano sucumba trabajando por las almas \u2013 escrib\u00eda \u2013, la Congregaci\u00f3n habr\u00e1 logrado un gran triunfo\u00bb.<\/p>\n<p>Versiglia, Caravario, Kowalski, los cinco de Pozna\u0144, S\u00e1ndor, Zeman, Lunkenbein, Akash Bashir \u2013 cada uno de ellos creci\u00f3 en un oratorio, una escuela, una comunidad salesiana. Cada uno aprendi\u00f3 de un educador que la vida se da, no se retiene. Luego, cuando el momento lo requiri\u00f3, hicieron exactamente lo que hab\u00edan aprendido.<\/p>\n<p>Custodiar su memoria no es devocionalismo: es comprender qu\u00e9 significa, de verdad, ser salesianos. La Familia Salesiana cuenta hoy con ciento setenta y cinco candidatos a los altares. Entre ellos, ciento dieciocho m\u00e1rtires. No son h\u00e9roes de otro tiempo. Son los frutos del sistema preventivo llevado a sus extremas consecuencias: amar a los j\u00f3venes hasta darlo todo, incluso la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abNosotros vivimos el esp\u00edritu del martirio en la caridad pastoral cotidiana\u00bb \u2013 Don Juan Vecchi, IX Rector Mayor<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La espiritualidad salesiana, recibida de san Juan Bosco, ha generado un extraordinario florecimiento de santidad&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":53535,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":4,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[2566,1720,2593,1828,1846,1960,1972,2620],"class_list":["post-53541","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-caridad","tag-carisma-salesiano","tag-familia-salesiana","tag-gracias-recibidas","tag-nuestros-heroes","tag-salesianos","tag-santos","tag-testigos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53541","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=53541"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53541\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":53542,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53541\/revisions\/53542"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/53535"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=53541"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=53541"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=53541"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}