{"id":53279,"date":"2026-05-07T06:24:02","date_gmt":"2026-05-07T06:24:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=53279"},"modified":"2026-05-07T06:24:19","modified_gmt":"2026-05-07T06:24:19","slug":"carlo-braga-llevo-el-corazon-de-don-bosco-a-china","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/carlo-braga-llevo-el-corazon-de-don-bosco-a-china\/","title":{"rendered":"Carlo Braga llev\u00f3 el coraz\u00f3n de Don Bosco a China"},"content":{"rendered":"<p><em><i>La figura de don Carlo Braga (1889-1971) ocupa un lugar singular en la historia misionera salesiana del siglo XX. Sacerdote animado por un profundo amor a Don Bosco y un extraordinario celo apost\u00f3lico, llev\u00f3 el esp\u00edritu salesiano desde los valles de Lombard\u00eda hasta los vastos horizontes de Asia. En China, especialmente entre los j\u00f3venes pobres y abandonados, supo encarnar el carisma educativo de Don Bosco con creatividad, valent\u00eda y confianza en la Providencia. Educador, misionero y gu\u00eda espiritual, fue protagonista del desarrollo de las obras salesianas en China y, tras la tempestad de la revoluci\u00f3n comunista, contribuy\u00f3 tambi\u00e9n al nacimiento de la presencia salesiana en Filipinas. Su vida sigue siendo un testimonio de dedicaci\u00f3n misionera y de aut\u00e9ntica santidad salesiana.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li><strong><b> Una amistad enteramente salesiana<\/b><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Pocos d\u00edas antes de su muerte (3 de enero de 1971), hablando a los novicios de Canlubang (Filipinas), el coraz\u00f3n del P. Carlos salt\u00f3 de nostalgia. Se vio a s\u00ed mismo de joven en Sondrio, en el Instituto Salesiano: le hab\u00edan encargado cuidar la peque\u00f1a habitaci\u00f3n de Don Rua, primer sucesor de Don Bosco, que estaba de paso por aquella ciudad. Se hab\u00eda presentado felizmente ante \u00e9l y Don Rua le hab\u00eda cogido las manos y, estrech\u00e1ndolas fuertemente entre las suyas, le hab\u00eda susurrado con un timbre de voz inolvidable: \u201cCarlo, Carlo, estaremos siempre juntos\u201d. Aquella mirada le hab\u00eda atravesado el alma como un rayo de luz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong><b> De Italia a China<\/b><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Nacido en Tirano, provincia de Sondrio, el 23 de mayo de 1889, qued\u00f3 hu\u00e9rfano de madre cuando era ni\u00f1o. Le gust\u00f3 el ambiente familiar que vivi\u00f3 en la casa salesiana de Sondrio; se encari\u00f1\u00f3 con Don Bosco y su misi\u00f3n y decidi\u00f3 quedarse con \u00e9l para siempre. A los diecisiete a\u00f1os hizo los votos religiosos en Tur\u00edn; complet\u00f3 sus estudios de filosof\u00eda en el Liceo de Tur\u00edn-Valsalice, donde tuvo como profesores a don Cimatti, futuro ap\u00f3stol del Jap\u00f3n, y a don Cojazzi, conocido ap\u00f3stol de los j\u00f3venes. Mientras tanto, la guerra hac\u00eda estragos en Italia; el joven Carlo Braga fue alcanzado por carta de precepto y enviado al frente: tres a\u00f1os de vida dura y arriesgada en las trincheras. Al final de la guerra le sorprendi\u00f3 la epidemia de gripe espa\u00f1ola: hizo voto a Mar\u00eda Auxiliadora de que, si se salvaba, partir\u00eda a China como misionero. Lleg\u00f3 a Shiu Chow, en el sur de China, el obispo salesiano y primer m\u00e1rtir, monse\u00f1or Luigi Versiglia, que enseguida intuy\u00f3 las dotes pedag\u00f3gicas de don Braga y le confi\u00f3 la direcci\u00f3n de la \u201cEscuela Media Don Bosco\u201d. Don Braga desarroll\u00f3 all\u00ed todas sus actividades pedag\u00f3gicas, musicales, educativas y recreativas. Hizo de ella un semillero de vocaciones, un campo de pruebas para el lanzamiento de misioneros en el frente fluido del Reino de Dios, un lugar para catequistas chinos en aldeas paganas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong><b> Inspector salesiano<\/b><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El P. Braga, a los 40 a\u00f1os, es llamado a sustituir al inspector salesiano P. Canazei, elegido obispo. El nuevo inspector explota literalmente de celo misionero: conoce la lengua y las costumbres chinas, teje una tupida red de amistades y conocidos, utiliza los hermosos dones que el Se\u00f1or le ha dado, ama a los j\u00f3venes como pocos y est\u00e1 imbuido hasta los huesos de optimismo y esp\u00edritu salesiano. Las misiones salesianas en China bajo su direcci\u00f3n conocieron una s\u00fabita edad de oro y un florecimiento exuberante: el orfanato y las escuelas de Macao, en Hong Kong se construyeron cinco grandes y modern\u00edsimas escuelas con una poblaci\u00f3n escolar de unos 10.000 alumnos.<\/p>\n<p>Con valent\u00eda se dirigi\u00f3 al norte de China e implant\u00f3 la obra salesiana en la capital, Pek\u00edn: la obra era para los hu\u00e9rfanos, para los muchachos pobres y abandonados que en aquellos a\u00f1os vagaban por las calles en gran n\u00famero o mor\u00edan de hambre. En Pek\u00edn se realiz\u00f3 el sue\u00f1o prof\u00e9tico de Don Bosco, que muchos a\u00f1os antes hab\u00eda visto a los Salesianos instalarse en aquella inmensa capital.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong><b> Una l\u00e1mpara que arde y brilla<\/b><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Llevaba ya veinte a\u00f1os como inspector cuando la tremenda tormenta comunista se abati\u00f3 sobre China. Don Braga se encontr\u00f3 en el ojo de la tormenta. El comunismo arras\u00f3 con todo. Por sugerencia del Rector Mayor, P. Pietro Ricaldone, Don Braga desv\u00eda su trabajo al sudeste asi\u00e1tico y en tres a\u00f1os comienza la obra salesiana en Filipinas. Fomenta la bondad y la alegr\u00eda all\u00e1 donde va. Mantiene una santa amistad con todas las familias de sus hermanos, bienhechores y alumnos. A lo largo de su dilatado apostolado, en el que dio vida a tantas instituciones, permaneci\u00f3 siempre pobre, pero tuvo el don divino de rodearse de amigos y bienhechores, tanto en China como en Filipinas, que compart\u00edan gustosa y generosamente lo que Dios les hab\u00eda dado. Encandila a todos con su generosidad y gratitud, dictadas por su gran coraz\u00f3n. Bajo todas estas cualidades y haza\u00f1as extraordinarias que realiz\u00f3, subyace un lado desconocido, pero que sin duda constituye la fuerza que hace de \u00e9l el Padre bueno que todos conocen: su \u00edntima uni\u00f3n con Dios, su amor a Jes\u00fas, un secreto deseo de entregarse al Se\u00f1or en holocausto.<\/p>\n<p>El P. Braga tiene 73 a\u00f1os y siente que ha llegado el momento de soltar los remos de la barca. Su l\u00e1mpara, que siempre ha permanecido encendida en medio de las tempestades, da una luz cada vez m\u00e1s espiritual. Como simple hermano, se dedic\u00f3 a un trabajo m\u00e1s fino: el de confesor de los j\u00f3venes y director espiritual de las almas consagradas. Hab\u00eda asistido a siete Cap\u00edtulos Generales de la Sociedad Salesiana, aportando a ellos su propia nota de entusiasmo, alegr\u00eda y optimismo; conoc\u00eda la Congregaci\u00f3n como los viejos Salesianos de la escuela de Don Bosco; hab\u00eda sido un pionero del Reino de Dios. Por eso pod\u00eda decir, sonriendo a los j\u00f3venes novicios filipinos, que pensaba en el Para\u00edso como si ya lo poseyera.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or quiso que su muerte dejara la misma impresi\u00f3n que siempre hab\u00eda transmitido en vida: siempre alegre, dispuesto a todo, observante en sus deberes religiosos y siempre puntual all\u00ed donde el deber le llamaba. As\u00ed, a las 5.30 de la ma\u00f1ana del 3 de enero de 1971, solemnidad de la Epifan\u00eda en la que se conmemora al Misionero de todos los Pueblos, este din\u00e1mico heraldo del Evangelio entreg\u00f3 su alma a Dios.<\/p>\n<p>La Causa de su beatificaci\u00f3n est\u00e1 ahora en curso, con la convicci\u00f3n de que la Familia Salesiana y la Iglesia en China y Filipinas reconocen en don Carlo Braga un ejemplo de vida misionera a imitar y seguir; un modelo de vida evang\u00e9lica vivida para el bien de los hermanos y de santidad, signo de la bondad paterna de Dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li><strong><b> Un testigo excepcional<\/b><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u201cEst\u00e1bamos de pie y \u00e9l estaba sentado. Mi madre se sent\u00f3 frente a \u00e9l. Yo permanec\u00ed de pie. Mi madre empez\u00f3 a hablar. En lugar de defender su caso y vender su mercanc\u00eda lo mejor que pod\u00eda, empez\u00f3 a advertir a su cliente: Mire, padre, este chico ya no es tan bueno. Tal vez no sea apto para ser aceptado aqu\u00ed. No quiero que se deje enga\u00f1ar. Ah, \u00a1si supieras lo desesperada que me has tenido este \u00faltimo a\u00f1o! No sab\u00eda qu\u00e9 hacer. Y si a usted tambi\u00e9n le desespera aqu\u00ed, d\u00edgamelo, y vendr\u00e9 a buscarle enseguida\u201d.<\/p>\n<p>Don Braga dijo que conoc\u00eda tres dialectos del chino: pero hablaba los tres juntos. Desde luego, el shanghain\u00e9s no era su fuerte. En lugar de contestar, me miraba a los ojos. Yo tambi\u00e9n le miraba, pero con la cabeza gacha. Me sent\u00eda como un acusado en lugar de defendido por mi abogado. Pero el juez estaba de mi parte. Con su mirada me comprendi\u00f3 inmediatamente y mejor que con todas las explicaciones de mi madre. \u00c9l mismo, escribi\u00e9ndome varios a\u00f1os m\u00e1s tarde, me aplic\u00f3 las palabras del Evangelio: \u201c<em><i>Intuitus, dilexit eum<\/i><\/em>\u201d (\u201cal mirarlo lo am\u00f3\u201d). Y desde aquel d\u00eda, ya no tuve ninguna duda sobre mi vocaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed cuenta el futuro cardenal Joseph Zen su encuentro con el P. Braga y el comienzo de su historia vocacional.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La figura de don Carlo Braga (1889-1971) ocupa un lugar singular en la historia misionera&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":53271,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":6,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[1720,2601,1894,1960,1972,2620],"class_list":["post-53279","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-carisma-salesiano","tag-fe","tag-misiones","tag-salesianos","tag-santos","tag-testigos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53279","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=53279"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53279\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":53280,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53279\/revisions\/53280"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/53271"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=53279"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=53279"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=53279"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}