{"id":53256,"date":"2026-05-06T06:29:06","date_gmt":"2026-05-06T06:29:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=53256"},"modified":"2026-05-06T06:29:25","modified_gmt":"2026-05-06T06:29:25","slug":"es-posible-la-santidad-juvenil-domingo-savio-y-carlo-acutis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/es-posible-la-santidad-juvenil-domingo-savio-y-carlo-acutis\/","title":{"rendered":"\u00bfEs posible la santidad juvenil? Domingo Savio y Carlo Acutis"},"content":{"rendered":"<p><em><i>Dos j\u00f3venes, dos \u00e9pocas lejanas, una \u00fanica pasi\u00f3n: vivir hasta el fondo la amistad con Dios. La historia de la Iglesia est\u00e1 salpicada de j\u00f3venes que, aun en la sencillez de la vida cotidiana, han sabido alcanzar una extraordinaria madurez espiritual. Entre ellos destacan Domingo Savio y Carlo Acutis, dos adolescentes separados por m\u00e1s de un siglo, pero sorprendentemente cercanos en el coraz\u00f3n y en las decisiones. Ambos descubrieron muy pronto que la santidad no es un ideal inalcanzable, sino un camino posible tambi\u00e9n para quien vive la escuela, la amistad y la familia como cualquier otro chico. Comparar sus vidas significa descubrir c\u00f3mo el Evangelio puede vivirse con la misma intensidad en el siglo XIX de Don Bosco y en la era digital de internet.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>La santidad no tiene edad: una comparaci\u00f3n entre dos j\u00f3venes testigos<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Ciento cincuenta a\u00f1os de distancia, mundos aparentemente opuestos y, sin embargo, una \u00fanica llama en el coraz\u00f3n. San Domingo Savio, alumno de Don Bosco en el Oratorio de Valdocco en el Piamonte del siglo XIX, y San Carlo Acutis, un millenials milan\u00e9s que creci\u00f3 en la era de internet: dos j\u00f3venes que la Iglesia ha elevado a los altares como modelos de santidad para las nuevas generaciones. El primero, canonizado en 1954 por P\u00edo XII; el segundo, proclamado santo en 2025 por el Papa Le\u00f3n XIV; ambos muertos a los quince a\u00f1os, ambos sin haber hecho nada extraordinario a los ojos del mundo y, sin embargo, ambos capaces de arder de amor por Dios con una intensidad rara incluso en los adultos.<\/p>\n<p>Acercar estas dos figuras no es un ejercicio ret\u00f3rico. Es una oportunidad valiosa para entender c\u00f3mo la santidad es posible en toda \u00e9poca, en toda condici\u00f3n social, en todo contexto cultural. Don Bosco, leyendo el coraz\u00f3n de Domingo, escrib\u00eda a los chicos del Oratorio el desaf\u00edo de San Agust\u00edn: *Si ille, cur non ego?* \u2013 si \u00e9l lo ha conseguido, \u00bfpor qu\u00e9 yo no? El mismo desaf\u00edo nos llega a trav\u00e9s de Carlo Acutis. El mensaje es el mismo desde hace siglos: la santidad no es para unos pocos elegidos, es para todos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Dos vidas breves, dos historias extraordinarias<\/b><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em><b><i>Domingo Savio (1842\u20131857)<\/i><\/b><\/em><\/strong><\/p>\n<p>Nacido el 2 de abril de 1842 en Riva di Chieri, hijo de un herrero y una costurera, Domingo crece en una familia pobre pero profundamente cristiana. Es un ni\u00f1o como tantos y, sin embargo, desde los cuatro a\u00f1os \u2013cuenta Don Bosco en su *Vida del jovencito Domingo Savio* (1859)\u2013 \u00abya no era necesario recordarle que rezara las oraciones de la ma\u00f1ana y de la noche&#8230; es m\u00e1s, era \u00e9l quien invitaba a los dem\u00e1s de la casa a rezarlas si se hab\u00edan olvidado\u00bb. Cuando encontraba la iglesia cerrada, se arrodillaba en el umbral de la puerta y rezaba bajo la lluvia o la nieve, sin moverse. El capell\u00e1n de Murialdo, que lo observaba asombrado, anot\u00f3: \u00abHe aqu\u00ed un jovencito de excelentes esperanzas. Quiera Dios que se le abra un camino para llevar a madurez frutos tan preciosos\u00bb.<\/p>\n<p>A los siete a\u00f1os \u2013cuando normalmente se esperaban los once o doce\u2013 consigue recibir la Primera Comuni\u00f3n por su extraordinaria madurez espiritual. Ese d\u00eda escribe en su librito de oraciones cuatro prop\u00f3sitos que se convertir\u00e1n en el programa de toda su vida: <strong><b>\u00ab1\u00ba Me confesar\u00e9 muy a menudo y comulgar\u00e9 todas las veces que el confesor me d\u00e9 permiso. 2\u00ba Quiero santificar los d\u00edas festivos. 3\u00ba Mis amigos ser\u00e1n Jes\u00fas y Mar\u00eda. 4\u00ba Antes morir que pecar\u00bb<\/b><\/strong>. Don Bosco comenta: \u00abEstos prop\u00f3sitos, que a menudo repet\u00eda, fueron como la gu\u00eda de sus acciones hasta el final de su vida\u00bb.<\/p>\n<p>A los doce a\u00f1os entra en el Oratorio de Valdocco, donde el primer encuentro con Don Bosco se vuelve legendario. El santo educador lo mira y dice: \u00ab\u00a1Eh! Me parece que aqu\u00ed hay buena tela\u00bb. Domingo responde prontamente: \u00abEntonces, yo soy la tela: sea usted el sastre; t\u00f3meme con usted y har\u00e1 un hermoso traje para el Se\u00f1or\u00bb. En apenas dos a\u00f1os y medio de vida en el oratorio, Domingo demuestra una santidad cotidiana, alegre y contagiosa. El mismo Don Bosco escribi\u00f3 que Mam\u00e1 Margarita le confi\u00f3: \u00abT\u00fa tienes muchos j\u00f3venes buenos, pero ninguno supera el buen coraz\u00f3n y la bella alma de Savio Domingo. Lo veo siempre rezar, qued\u00e1ndose en la iglesia incluso despu\u00e9s de los dem\u00e1s; cada d\u00eda se aparta del recreo para hacer una visita al Sant\u00edsimo Sacramento&#8230; Est\u00e1 en la iglesia como un \u00e1ngel que mora en el Para\u00edso\u00bb. Muere el 9 de marzo de 1857, a los catorce a\u00f1os y once meses.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Carlo Acutis (1991\u20132006)<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Nacido en Londres el 3 de mayo de 1991 en una familia italiana, Carlo crece en Mil\u00e1n en un entorno acomodado, entre ordenadores, videojuegos y las oportunidades de la modernidad. Tambi\u00e9n \u00e9l, como Domingo, recibe la Primera Comuni\u00f3n anticipadamente \u2013a los siete a\u00f1os\u2013 y desde ese momento la Eucarist\u00eda se convierte en el centro absoluto de su existencia. Participa en la Misa todos los d\u00edas, reza el Rosario a diario, se compromete como catequista en su parroquia de Santa Mar\u00eda Segreta.<\/p>\n<p>Usa su talento inform\u00e1tico para crear una exposici\u00f3n multimedia sobre los milagros eucar\u00edsticos, que viajar\u00e1 a m\u00e1s de diez mil lugares en el mundo. Es generoso con los m\u00e1s pobres, defiende a los compa\u00f1eros d\u00e9biles en la escuela, ama a sus mascotas. En octubre de 2006, a los quince a\u00f1os, le diagnostican una leucemia fulminante. Antes de morir, el 12 de octubre de 2006, ofrece sus sufrimientos por el Papa y por la Iglesia con las mismas palabras que Domingo podr\u00eda haber hecho suyas: \u00abOfrezco todos los sufrimientos que tendr\u00e9 que padecer al Se\u00f1or, por el Papa y por la Iglesia, para no pasar por el Purgatorio e ir directo al Para\u00edso\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Las m\u00e1ximas: la sabidur\u00eda de quien sabe mirar hacia lo alto<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Una de las formas m\u00e1s directas de conocer el alma de un santo es escuchar sus palabras. Las de Domingo y Carlo resuenan hoy con una frescura sorprendente, casi contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>Domingo lleva grabado en el coraz\u00f3n el lema <strong><em><b><i>\u00abAntes morir que pecar\u00bb<\/i><\/b><\/em><\/strong>: una declaraci\u00f3n radical, alejada de todo sentimentalismo, que expresa la l\u00facida comprensi\u00f3n de que el pecado es el verdadero enemigo del hombre. Cuando Don Bosco le pregunt\u00f3 qu\u00e9 quer\u00eda de \u00e9l para su santo, Domingo tom\u00f3 papel y pluma y escribi\u00f3: <strong><b>\u00abAy\u00fademe a hacerme santo\u00bb<\/b><\/strong>. No ped\u00eda juguetes ni privilegios. Ped\u00eda lo m\u00e1s importante. Otra frase de fuego es la que dirigi\u00f3 ante el altar de Mar\u00eda el 8 de diciembre de 1854, la noche de la definici\u00f3n dogm\u00e1tica de la Inmaculada: \u00abMar\u00eda, os doy mi coraz\u00f3n; haced que sea siempre vuestro. Jes\u00fas y Mar\u00eda, sed siempre mis amigos; pero, por piedad, hacedme morir antes de que me ocurra la desgracia de cometer un solo pecado\u00bb.<\/p>\n<p>No menos asombrosa es la respuesta que Domingo \u2013siendo a\u00fan un ni\u00f1o, interrogado por un transe\u00fante mientras caminaba solo bajo el sol abrasador hacia la escuela, a seis kil\u00f3metros de distancia\u2013 dio a quien le pregunt\u00f3 si no estaba cansado: \u00abNada es penoso, nada es un esfuerzo cuando se trabaja para un patr\u00f3n que paga muy bien\u00bb. \u2013\u00ab\u00bfQui\u00e9n es ese patr\u00f3n?\u00bb\u2013 \u00abEs Dios creador, que paga un vaso de agua dado por su amor\u00bb. Una teolog\u00eda de la alegr\u00eda totalmente salesiana, vivida en la cotidianidad de un ni\u00f1o de diez a\u00f1os.<\/p>\n<p>Igualmente inolvidable es su valent\u00eda apost\u00f3lica. Don Bosco cuenta c\u00f3mo Domingo, al descubrir una pelea inminente entre dos compa\u00f1eros mayores y m\u00e1s fuertes que \u00e9l, los condujo al lugar del desaf\u00edo, sac\u00f3 el Crucifijo que llevaba al cuello y dijo: \u00abQuiero que cada uno fije la mirada en este Crucifijo, y luego, lanzando una piedra contra m\u00ed, pronuncie en voz alta estas palabras: Jesucristo inocente muri\u00f3 perdonando a sus crucificadores, yo, pecador, quiero ofenderlo y tomar solemne venganza\u00bb. La disputa se disolvi\u00f3 en l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Carlo Acutis habla con el lenguaje de su tiempo, pero la profundidad es la misma. Su frase m\u00e1s c\u00e9lebre es un grito contra el conformismo: \u00abTodos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias\u00bb. Es una invitaci\u00f3n a no perder la unicidad de hijos de Dios. La otra gran m\u00e1xima, <strong><em><b><i>\u00abLa Eucarist\u00eda es mi autopista hacia el Cielo\u00bb<\/i><\/b><\/em><\/strong>, traduce en lenguaje moderno la misma intuici\u00f3n de Domingo sobre la absoluta centralidad del Sacramento. Y poco antes de morir repet\u00eda: <strong><em><b><i>\u00abNo yo, sino Dios\u00bb<\/i><\/b><\/em><\/strong>, la misma humildad radical de quien sabe que la santidad no es una conquista propia, sino un don acogido. Era una m\u00e1xima derivada de la conclusi\u00f3n de que \u00abla conversi\u00f3n es un proceso de sustracci\u00f3n: menos yo para dejar espacio a Dios\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las \u00faltimas palabras de los dos santos son especulares. Domingo, muriendo en brazos de sus padres en Mondonio, le dijo a su madre: \u00abMam\u00e1, no llores, yo voy al Para\u00edso\u00bb, y luego a su padre: \u00abAdi\u00f3s, querido pap\u00e1\u00bb. Y finalmente, con el rostro iluminado por una luz interior, exclam\u00f3: \u00ab\u00a1Oh, qu\u00e9 cosa tan hermosa veo!\u00bb. Carlo, antes de su \u00faltimo aliento, lo ofreci\u00f3 todo por la Iglesia. Ambos partieron sonriendo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Semejanzas y diferencias<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Entre Domingo y Carlo existen semejanzas extraordinarias. Ambos reciben la Primera Comuni\u00f3n anticipadamente \u2013a los siete a\u00f1os\u2013, signo de una madurez espiritual precoc\u00edsima. Ambos hacen de la Eucarist\u00eda el coraz\u00f3n palpitante de su jornada: Domingo frecuentaba los sacramentos con una constancia que asombraba a todos; Carlo participaba en la Misa cada d\u00eda. Ambos se distinguen por un apostolado activo entre sus coet\u00e1neos: Domingo funda la Compa\u00f1\u00eda de la Inmaculada en el Oratorio, para hacer el bien juntos; Carlo crea la exposici\u00f3n y el sitio web para llevar el mensaje eucar\u00edstico al mundo digital. En ambos, la devoci\u00f3n mariana es un pilar fundamental: el Rosario diario, la consagraci\u00f3n a Mar\u00eda, el v\u00ednculo profundo con la Madre de Dios.<\/p>\n<p>Las diferencias son igualmente reveladoras. Domingo vive en una pobreza material real, recorriendo a pie seis kil\u00f3metros al d\u00eda para ir a la escuela bajo la lluvia y la nieve, en una Italia pre-unitaria marcada por el conflicto entre fe y laicismo. Carlo vive en una familia acomodada de Mil\u00e1n, con smartphone y ordenador, en el coraz\u00f3n de la modernidad l\u00edquida. Y, sin embargo, la sustancia es id\u00e9ntica: usar todo lo que se tiene al servicio de Dios. Domingo usaba la palabra, el ejemplo directo, la presencia f\u00edsica junto a sus compa\u00f1eros. Carlo usaba la tecnolog\u00eda como instrumento de evangelizaci\u00f3n, creando la exposici\u00f3n sobre los milagros eucar\u00edsticos que a\u00fan hoy recorre el mundo.<\/p>\n<p>Otra diferencia significativa se refiere a la gu\u00eda espiritual. Domingo tuvo la fortuna inestimable de encontrar a Don Bosco \u2013el m\u00e1s grande educador de la juventud de los tiempos modernos\u2013, que le indic\u00f3 el camino con sencillez: alegr\u00eda, oraci\u00f3n, estudio, hacer el bien a los dem\u00e1s. Carlo encontr\u00f3 su camino principalmente en la familia, en la parroquia, en su inteligencia espiritual. Y, sin embargo, ambos llegan al mismo lugar: un coraz\u00f3n enamorado de Dios, una vida ofrecida sin remordimientos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>La receta de la santidad juvenil<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Don Bosco, cuando Domingo le pregunt\u00f3 c\u00f3mo llegar a ser santo, le indic\u00f3 tres ingredientes sencillos: <strong><b>alegr\u00eda, empe\u00f1o en la oraci\u00f3n y en el estudio, y hacer el bien a los dem\u00e1s<\/b><\/strong>. No ascesis heroica, no mortificaciones espectaculares. Una santidad normal, vivida en la vida real, gozosa. Era la pr\u00e9dica del director del Oratorio que hab\u00eda encendido el coraz\u00f3n de Domingo con las palabras: \u00abEs voluntad de Dios que todos nos hagamos santos; es muy f\u00e1cil conseguirlo; un gran premio est\u00e1 preparado en el cielo para quien se hace santo\u00bb. Carlo Acutis habr\u00eda firmado estas palabras: le encantaba jugar a los videojuegos, ten\u00eda un perro que le ca\u00eda simp\u00e1tico, iba a la escuela como todos, pero nada de esto lo distra\u00eda de lo esencial.<\/p>\n<p>Leyendo las p\u00e1ginas de Don Bosco sobre el Oratorio de Valdocco, se reconoce en Domingo un perfil que a\u00fana a los j\u00f3venes santos de todas las \u00e9pocas. En primer lugar, la Eucarist\u00eda como centro de la vida: para Domingo era la culminaci\u00f3n de cada d\u00eda; para Carlo era literalmente \u00abla autopista hacia el Cielo\u00bb. Luego, el <strong><b>apostolado entre los coet\u00e1neos<\/b><\/strong>: no predicar a los adultos, sino contagiar a sus iguales con la alegr\u00eda de la fe. Domingo jugaba con quien estaba solo, asist\u00eda a quien estaba enfermo, fund\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda de la Inmaculada; Carlo defend\u00eda a los compa\u00f1eros m\u00e1s d\u00e9biles, daba catequesis, llevaba la amistad de Cristo a la vida cotidiana de la escuela milanesa. Adem\u00e1s, la <strong><b>fidelidad en los peque\u00f1os deberes<\/b><\/strong>: el maestro de Domingo en Castelnuovo d&#8217;Asti testific\u00f3 que era \u00abSavio [sabio] de nombre y as\u00ed se mostr\u00f3 siempre de hecho, es decir, en el estudio, en la piedad, en la conversaci\u00f3n con sus compa\u00f1eros y en toda acci\u00f3n suya\u00bb. Finalmente, la <strong><b>devoci\u00f3n mariana<\/b><\/strong> como aliento cotidiano: para ambos, el <strong><b>Rosario<\/b><\/strong> era una cita ineludible.<\/p>\n<p>Pero hay un elemento adicional, quiz\u00e1s el m\u00e1s importante: la <strong><b>claridad sobre el sentido de la vida<\/b><\/strong>. Domingo le ped\u00eda a Don Bosco que le ayudara a hacerse santo; hab\u00eda entendido que cada d\u00eda es precioso. Carlo repet\u00eda \u00abTodos nacen originales, muchos mueren fotocopias\u00bb; hab\u00eda entendido que el conformismo es el mayor peligro espiritual de toda \u00e9poca. En un mundo que ofrece mil modelos alternativos, saber qui\u00e9n se es ante Dios ya es la mitad de la santidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>La santidad como camino<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Domingo Savio y Carlo Acutis no son modelos para copiar servilmente. Son luces a seguir, cada uno a su modo, en su propia unicidad. Este es el mensaje m\u00e1s profundo que nos dejan: la santidad no es uniformidad, es fidelidad. Fidelidad a uno mismo, fidelidad a Dios, fidelidad a la misi\u00f3n que cada uno recibe.<\/p>\n<p>Ambos nos ense\u00f1an que los j\u00f3venes no deben esperar a crecer para ser santos. La juventud no es una antesala en la que posponer el compromiso espiritual serio: es en s\u00ed misma un tiempo de gracia, en el que la santidad puede florecer con una frescura irrepetible. Como escribi\u00f3 Don Bosco al final de la biograf\u00eda de Domingo, dirigi\u00e9ndose a los j\u00f3venes del Oratorio: la verdadera religi\u00f3n \u00abno consiste solo en palabras; hay que pasar a las obras; por tanto, al encontrar algo digno de admiraci\u00f3n, no os content\u00e9is con decir: esto es hermoso, esto me gusta; decid m\u00e1s bien: quiero esforzarme por hacer aquellas cosas que, le\u00eddas de otros, me llenan de asombro\u00bb.<\/p>\n<p>A nosotros, educadores, padres, animadores salesianos, nos queda la tarea m\u00e1s hermosa: ayudar a los chicos de hoy a descubrir que pueden ser santos. No predic\u00e1ndoles la perfecci\u00f3n, sino mostr\u00e1ndoles su alegr\u00eda. No pidi\u00e9ndoles que sean h\u00e9roes, sino que sean aut\u00e9nticos. No imponi\u00e9ndoles un modelo, sino indic\u00e1ndoles la meta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Alegres, adelante!\u00bb, dec\u00eda Don Bosco. Domingo Savio y Carlo Acutis nos repiten lo mismo, desde lugares que nunca conocer\u00e1n el ocaso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Informaci\u00f3n sobre la vida de san Domingo Savio se encuentra en la publicaci\u00f3n \u201cVida del jovencito Domingo Savio, alumno del Oratorio de san Francisco de Sales\u201d, escrita por el propio Don Bosco; se encuentra en l\u00ednea AQU\u00cd<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/donboscosanto.eu\/oe\/vita_del_giovanetto_savio_domenico.php\">https:\/\/donboscosanto.eu\/oe\/vita_del_giovanetto_savio_domenico.php<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Informaci\u00f3n sobre san Carlo Acutis se encuentra tambi\u00e9n AQU\u00cd<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.carloacutis.com\">https:\/\/www.carloacutis.com<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cabe destacar tambi\u00e9n algunas exposiciones hechas, iniciadas o inspiradas por Carlo.<\/p>\n<p>&#8211; \u201cExposici\u00f3n Internacional sobre los Milagros Eucar\u00edsticos\u201d &#8211; puede verse AQU\u00cd<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.miracolieucaristici.org\">https:\/\/www.miracolieucaristici.org<\/a><\/p>\n<p>&#8211; \u201cLos llamados de la Virgen, apariciones y santuarios marianos en el mundo\u201d &#8211; puede verse AQU\u00cd<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.apparizionimadonna.org\">http:\/\/www.apparizionimadonna.org<\/a><\/p>\n<p>&#8211; Exposici\u00f3n \u201c\u00c1ngeles y demonios\u201d &#8211; puede verse AQU\u00cd<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.carloacutis.net\/AngeliDemoni\">http:\/\/www.carloacutis.net\/AngeliDemoni<\/a><\/p>\n<p>&#8211; Exposici\u00f3n \u201cInfierno, purgatorio y para\u00edso\u201d &#8211; puede verse AQU\u00cd<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.carloacutis.net\/InfernoPurgatorioParadiso\">http:\/\/www.carloacutis.net\/InfernoPurgatorioParadiso<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos j\u00f3venes, dos \u00e9pocas lejanas, una \u00fanica pasi\u00f3n: vivir hasta el fondo la amistad con&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":53250,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":37,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[2210,2558,2601,1822,2002,2190,1816,1972],"class_list":["post-53256","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-antiguos-alumnos","tag-dios","tag-fe","tag-gracia","tag-historias-de-jovenes","tag-jesus","tag-jovenes","tag-santos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53256","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=53256"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53256\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":53257,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53256\/revisions\/53257"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/53250"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=53256"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=53256"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=53256"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}