{"id":53091,"date":"2026-04-30T08:09:32","date_gmt":"2026-04-30T08:09:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=53091"},"modified":"2026-04-30T08:09:53","modified_gmt":"2026-04-30T08:09:53","slug":"maria-ejemplo-de-un-corazon-abierto-y-disponible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/comunicaciones-del-rector-mayor\/maria-ejemplo-de-un-corazon-abierto-y-disponible\/","title":{"rendered":"Mar\u00eda. Ejemplo de un coraz\u00f3n abierto y disponible"},"content":{"rendered":"<p><em><i>Habitados por Dios, como Mar\u00eda, nos vemos a nosotros mismos como llamados y enviados<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Mar\u00eda se levant\u00f3 y fue de prisa<\/i><\/em> (Lc 1,39). Pocas palabras, y sin embargo llenas de significado. En estos gestos sencillos y decididos se revela la estructura interior de un coraz\u00f3n que ha dejado que Dios lo habite de verdad. La de Mar\u00eda no es una partida cualquiera: es la respuesta de una vida recogida, de un alma que, porque ha aprendido a escuchar y a discernir, llega luego a responder. Mar\u00eda, vivida la experiencia de la anunciaci\u00f3n, no se detiene a procesar lo que le acaba de suceder. Mar\u00eda no se encierra en la intimidad de su propia experiencia, extraordinaria y profunda, guard\u00e1ndola para s\u00ed. Al contrario, se deja plasmar y guiar por la Palabra. Y se pone en movimiento hacia el otro.<\/p>\n<p>El de Mar\u00eda es un movimiento espiritual: ha acogido al Verbo, y ahora es el Verbo que habita en ella el que la orienta hacia el pr\u00f3jimo. Quien ama verdaderamente como consecuencia del hecho de sentirse amado por Dios, se olvida de s\u00ed mismo y se pone al servicio del pr\u00f3jimo. Mar\u00eda nos ense\u00f1a que la disponibilidad del coraz\u00f3n no es una virtud accesoria, sino el modo en que el amor de Dios toma forma en la vida de quien cree en \u00c9l.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Disponibilidad: salir de la visi\u00f3n estrecha<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Habitados por Dios, como Mar\u00eda, nos vemos a nosotros mismos como llamados y enviados. La acci\u00f3n de Mar\u00eda contrasta con una visi\u00f3n de la vida construida sobre el \u00abyo\u00bb no disponible, encerrado en s\u00ed mismo. Cuando decidimos solamente observar el mundo desde un estrecho punto de observaci\u00f3n, corremos el riesgo de llegar a la conclusi\u00f3n de que nuestra opini\u00f3n contiene la verdad entera. Es la tentaci\u00f3n de siempre: reducir la realidad a lo que ya hemos visto, medido, programado. Nuestro modo de pensar y ver se convierte en la medida \u00fanica y exclusiva.<\/p>\n<p>Mar\u00eda nos muestra que la apertura del coraz\u00f3n es, antes que nada, un vaciamiento del propio ego\u00edsmo. Cuando uno permanece encerrado, en lugar de dejarse conducir por la caridad, se pierde ese movimiento del coraz\u00f3n que recibe el don de Dios para luego acercarse al pr\u00f3jimo. La verdadera disponibilidad del coraz\u00f3n no es una decisi\u00f3n humana. Es, ante todo, una gracia que debe ser invocada, libremente recibida, custodiada y ejercitada cada d\u00eda. No se va hacia el otro en sentido pleno, libre y gozoso si no dejamos que Dios est\u00e9 vivo en el coraz\u00f3n. Que sea \u00c9l quien nos haga abiertos, abri\u00e9ndonos de par en par los ojos a lo que supera nuestra peque\u00f1a y m\u00edsera l\u00f3gica humana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Vaciarse es la forma primera del amor<\/b><\/strong><\/p>\n<p>En una cultura como la nuestra existe el riesgo sutil de la autoreferencialidad: el de creer que la propia identidad se construye mir\u00e1ndose a uno mismo, como en un espejo cada vez m\u00e1s peque\u00f1o. Mar\u00eda nos testimonia otra manera de mirar la vida: reposiciona toda su vida sobre la presencia de la Palabra en su coraz\u00f3n y, luego, sobre la necesidad de Isabel. Una elecci\u00f3n que pone la necesidad del pr\u00f3jimo como llamada fruto de la relaci\u00f3n con Dios. Y por eso parte de prisa hacia quien tiene necesidad.<\/p>\n<p>La verdadera disponibilidad tiene en sus ra\u00edces el valor de cuestionarse, de renunciar a uno mismo, incluso cuando esto parece una p\u00e9rdida. No se trata de generosidad exhibida, sino de una libertad interior que nace de haber descubierto que solo puedo ser yo mismo entreg\u00e1ndome al otro de modo radical. Aqu\u00ed el coraz\u00f3n abierto y disponible no es la conquista de un trofeo, sino el abandono a la voluntad del Padre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>No un gesto de bondad, sino una obediencia a Dios que habita el coraz\u00f3n<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Mar\u00eda no va a ver a Isabel solamente porque humanamente crea que su anciana prima necesita ayuda. La visitaci\u00f3n a su prima no es un gesto de bondad: es la presencia del Hijo, que en el seno est\u00e1 conformando a s\u00ed a la Madre. El camino de Mar\u00eda hacia Isabel es la misi\u00f3n misma de Dios que toma la forma de un camino hacia el otro.<\/p>\n<p>La visita de Mar\u00eda es misi\u00f3n que es fruto de la venida del Hijo en ella. Porque cuando de verdad Jes\u00fas se convierte en parte de nuestra vida, todo lo que somos y hacemos sale de esta \u00fanica fuente. Del encuentro personal con Cristo brota la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Disponibilidad incondicional: m\u00e1s all\u00e1 de los resultados<\/b><\/strong><\/p>\n<p>Ante esta elecci\u00f3n libre y generosa de Mar\u00eda, nuestro deseo de imitarla est\u00e1 marcado por una tentaci\u00f3n muy sutil pero siempre presente: la de querer ver qu\u00e9 tipo de resultados tienen nuestras elecciones. Mar\u00eda, que enseguida se pone en camino, nos comunica la decisi\u00f3n de un coraz\u00f3n que ya est\u00e1 lleno y no busca seguridades y certezas fuera de s\u00ed. Porque la medida de la misi\u00f3n y de su \u00e9xito est\u00e1 en su viva relaci\u00f3n con la Palabra que la habita.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Mar\u00eda, icono del coraz\u00f3n libre \u2013 Palabra, fe y caridad<\/b><\/strong><\/p>\n<p>El Cardenal Martini nos ofrece una reflexi\u00f3n breve pero densa y esencial: la <strong><b>Palabra<\/b><\/strong> es la semilla, la <strong><b>fe<\/b><\/strong> es el seno que acoge, la <strong><b>caridad<\/b><\/strong> es el fruto que nace. Mar\u00eda es la mujer que ha vivido esta din\u00e1mica en su plenitud: con humildad acoge la <strong><b>Palabra<\/b><\/strong>, con fe se levanta de prisa, con <strong><b>caridad<\/b><\/strong> se entrega. Su \u00abir de prisa\u00bb comunica ese gesto de caridad que refleja un coraz\u00f3n libre y liberador, iluminado por la Palabra que sostiene su fe.<\/p>\n<p>Un coraz\u00f3n abierto y disponible no es un coraz\u00f3n sentimentalmente bueno: es un coraz\u00f3n que ha aprendido a estar en la tensi\u00f3n entre el anuncio recibido y asumido, y el hermano y la hermana que esperan, entre la gracia interior y el camino por recorrer, entre el misterio de Dios y la concreci\u00f3n de la necesidad humana.<\/p>\n<p>Mar\u00eda nos ense\u00f1a que no hay que esperar a haberlo entendido todo para partir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Habitados por Dios, como Mar\u00eda, nos vemos a nosotros mismos como llamados y enviados &nbsp;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":53085,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":2,"footnotes":""},"categories":[184],"tags":[2566,2636,2558,1822,1690,2026],"class_list":["post-53091","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-comunicaciones-del-rector-mayor","tag-caridad","tag-consejos","tag-dios","tag-gracia","tag-maria","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53091","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=53091"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53091\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":53092,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53091\/revisions\/53092"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/53085"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=53091"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=53091"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=53091"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}