{"id":52998,"date":"2026-04-21T06:24:13","date_gmt":"2026-04-21T06:24:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=52998"},"modified":"2026-04-21T06:24:34","modified_gmt":"2026-04-21T06:24:34","slug":"conozcamos-a-don-bosco-7-los-ojos-de-don-bosco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/conozcamos-a-don-bosco-7-los-ojos-de-don-bosco\/","title":{"rendered":"Conozcamos a Don Bosco (7). Los ojos de Don Bosco"},"content":{"rendered":"<p><em>La historia de los ojos de Don Bosco revela un rasgo sorprendente y profundamente humano del Santo. Entre las numerosas im\u00e1genes que lo retratan, la fotograf\u00eda tomada en G\u00e9nova en 1886 reproduce con mayor verdad su fisonom\u00eda: una mirada luminosa, capaz de conquistar y hacer intuir su coraz\u00f3n de padre, a pesar de que en ese momento el ojo derecho ya estaba apagado y el izquierdo gravemente debilitado. Desde joven, de hecho, Don Bosco sufri\u00f3 problemas de vista, agravados por incidentes relacionados con tormentas, por una vida de estudio incansable y por continuos sacrificios. A pesar de ello, nunca dej\u00f3 de dedicarse a los j\u00f3venes y a la misi\u00f3n que se le hab\u00eda encomendado, afrontando con paciencia y fe incluso la creciente ceguera.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Porque ten\u00eda los pies bien puestos en la tierra y la mirada fija en el cielo<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre todas las fotograf\u00edas de Don Bosco hay una que, seg\u00fan quienes lo conocieron, reproduce mejor que todas su verdadera fisonom\u00eda. Es la fotograf\u00eda realizada por Angelo Ferretto, del Establecimiento Gustavo Luzzati de G\u00e9nova, el 16 de marzo de 1886, cuando Don Bosco, a los 71 a\u00f1os, de viaje por Espa\u00f1a, se hab\u00eda detenido unos d\u00edas en Sampierdarena.<\/p>\n<p>Esta fotograf\u00eda fue luego retocada en 1888 por el pintor Giuseppe Rollini para el famoso retrato al \u00f3leo conservado en las \u00abCamerette\u00bb de Don Bosco. Tambi\u00e9n fue utilizada por Giovanni Crida para sus conocidos cuadros del Santo.<\/p>\n<p>En el retrato genov\u00e9s, los ojos de Don Bosco brillan con una luz particular que te invade y te conquista, revel\u00e1ndote el coraz\u00f3n de padre que \u00e9l tuvo.<\/p>\n<p>\u00bfY qui\u00e9n lo imaginar\u00eda? Cuando Don Bosco pos\u00f3 para esa fotograf\u00eda, su ojo derecho ya estaba apagado y el izquierdo cansado y enfermo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La vista de Don Bosco<\/strong><\/p>\n<p>Desde joven, Don Bosco sufr\u00eda de ardor en los ojos, debido a las largas vigilias y al continuo leer y escribir a la luz de la vela o de la l\u00e1mpara de aceite.<\/p>\n<p>En 1840, en el seminario de Chieri, mientras estaba en la ventana observando el cielo amenazador, cay\u00f3 un rayo sobre el parapeto y algunos ladrillos sueltos lo golpearon en el est\u00f3mago, tir\u00e1ndolo al suelo desmayado (MB I, 488).<\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, en una noche de tormenta, mientras \u00e9l se encontraba en Sant\u2019Ignazio, sobre Lanzo, para los Ejercicios Espirituales, la puerta de cristal del pasillo donde se encontraba se abri\u00f3 con estruendo bajo el \u00edmpetu de la tormenta y el rayo se descarg\u00f3, entre un diluvio de lluvia, a sus pies. \u00c9l permaneci\u00f3 milagrosamente ileso; sin embargo, contrajo un dolor de ojos que se renov\u00f3 a menudo, mientras que el ojo derecho le qued\u00f3 luego siempre nublado (MB V, 513).<\/p>\n<p>No fue esa la \u00faltima vez que el rayo molest\u00f3 a Don Bosco. En Valdocco, la noche del 15 de mayo de 1861, se tom\u00f3 de nuevo la molestia de atormentarlo. Despu\u00e9s de aquel incidente, su dolor de ojos se agrav\u00f3 hasta el punto de apagarle por completo el ojo derecho y debilitarle tanto el izquierdo que hizo temer lo peor. Se le prescribi\u00f3 entonces no leer ni escribir despu\u00e9s de la puesta del sol (MB VI, 937ss).<\/p>\n<p>No consta que Don Bosco se atuviera a la prescripci\u00f3n, pero se vio obligado a usar gafas oscuras (\u00ablas gafas azules\u00bb, dicen las Memorias). Un exalumno de Borgo San Martino, Carlo Rampini, recuerda en \u00abLa Voce del Collegio\u00bb (\u00abLa Voce del Collegio\u00bb A\u00f1o XIII, n. 4) una visita de Don Bosco que qued\u00f3 imborrable en su memoria y dice: \u00abApenas baj\u00f3 al patio, fue un general correr a su alrededor para besarle las manos y escuchar sus paternas recomendaciones. Y Don Bosco, siempre bueno con sus queridos muchachos, tom\u00f3 una actitud casi prof\u00e9tica y, poni\u00e9ndose las gafas, escudri\u00f1ando por debajo de los cristales nuestros ojos, dec\u00eda bromeando: \u2014 En este momento, queridos hijos, no solo os veo a vosotros, sino que tambi\u00e9n veo vuestros pensamientos\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, Don Bosco, al menos durante un tiempo, \u00a1incluso llev\u00f3&#8230; gafas de sol!<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se vio obligado a pedir la dispensa de la recitaci\u00f3n del Breviario durante los per\u00edodos en que no pod\u00eda leer sin gran esfuerzo. \u00c9l mismo dijo un d\u00eda al beato Don Filippo Rinaldi que, joven cl\u00e9rigo, le hab\u00eda comunicado que necesitaba un oculista:<\/p>\n<p>\u2014 Mira, yo tambi\u00e9n siempre he tenido la vista d\u00e9bil y luego se me ha debilitado tanto que en ciertos per\u00edodos no puedo leer nada, absolutamente nada, mientras que en otros leo y escribo con menor o mayor dificultad (MB XIX, 400).<\/p>\n<p>Don Rinaldi comprendi\u00f3 entonces que le ocurrir\u00eda lo mismo. Y as\u00ed fue, porque tambi\u00e9n Don Rinaldi durante mucho tiempo no pudo ni siquiera recitar el Breviario, cosa que logr\u00f3, en cambio, hacer m\u00e1s tarde sin fatiga.<\/p>\n<p>De varias cartas de Don Bosco se tienen detalles interesantes sobre el estado de su vista. Escribiendo a la Condesa Callori el 14 de noviembre de 1873, le dec\u00eda: \u00abMis consultas oftalmol\u00f3gicas tuvieron como sentencia: el ojo derecho con poca esperanza; el izquierdo se puede conservar en status quo mediante abstinencias de leer y escribir. Por lo tanto, comer, beber bien, dormir, pasear, etc. etc. As\u00ed seguiremos adelante\u00bb (E 1126). A la misma Condesa el 25 de noviembre de 1878 le escrib\u00eda: \u00abAqu\u00ed todos estamos bien en general. Solo que mi vista est\u00e1 empeorando precipitadamente. Dios lo ve bien as\u00ed, porque no me serv\u00eda como deb\u00eda\u00bb (E 1866).<\/p>\n<p>En su viaje a Francia de 1879, Don Bosco, escribiendo a Don Rua desde Marsella el 11 de enero, le informaba: \u00abMi salud en general es bastante buena. El ojo izquierdo no ha empeorado, el derecho gan\u00f3 algo. En estos momentos leo las palabras Le Citoyen, cosa que en dos meses me result\u00f3 absolutamente imposible\u00bb (E 1891).<\/p>\n<p>En el viaje de 1880 visit\u00f3 las casas de Saint-Cyr y de la Navarre, antes de regresar a Marsella. Lo acompa\u00f1aba Don Ronchail, sustituido luego por Don Cagliero. Este encontr\u00f3 que Don Bosco \u00abten\u00eda buena pierna para caminar, pero poca vista para ver\u00bb. Don Bosco mismo en aquel a\u00f1o observaba: \u00abEs verdad. Con un ojo veo menos que con dos. Sin embargo, espero que el Se\u00f1or me conserve este uno porque de lo contrario ya no podr\u00eda trabajar. \u00a1Oh! \u00a1El Se\u00f1or sabr\u00e1 bien arreglar las cosas de alguna manera!\u00bb (MB XIV, 51).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de 1880 sus condiciones empeoraron mucho, tanto que el 14 de octubre de 1884 Don Bosco se vio obligado a pedir a la Sagrada Penitenciar\u00eda el indulto para celebrar los d\u00edas festivos la misa votiva de la Sant\u00edsima Virgen y los d\u00edas laborables la misa por los difuntos. Y sin embargo, nunca se quej\u00f3, y ni siquiera rezaba para curarse. Rezaban en cambio sus hijos; pero el Se\u00f1or ten\u00eda sus caminos. Y Don Bosco, a pesar del mal, continu\u00f3 con un esfuerzo inmenso ocup\u00e1ndose de todos y de todo para promover la gloria de Dios y el bien de las almas, hasta la muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Natale CERRATO, Don Bosco y su estilo, p\u00e1g. 48<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia de los ojos de Don Bosco revela un rasgo sorprendente y profundamente humano&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":52992,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":4,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1720,2558,1768,2601,1822,1816,1972],"class_list":["post-52998","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-don-bosco","tag-carisma-salesiano","tag-dios","tag-don-bosco","tag-fe","tag-gracia","tag-jovenes","tag-santos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52998","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52998"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52998\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52999,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52998\/revisions\/52999"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/52992"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52998"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52998"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52998"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}