{"id":52931,"date":"2026-04-14T13:07:21","date_gmt":"2026-04-14T13:07:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=52931"},"modified":"2026-04-14T19:12:40","modified_gmt":"2026-04-14T19:12:40","slug":"ignacio-stuchly-y-su-habito-virtuoso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/ignacio-stuchly-y-su-habito-virtuoso\/","title":{"rendered":"Ignacio Stuchl\u00fd y su h\u00e1bito virtuoso"},"content":{"rendered":"<p><em><i>La historia del Siervo de Dios Ignazio Stuchl\u00fd (1869\u20131953) permite observar, en un complejo contexto hist\u00f3rico, c\u00f3mo la santidad salesiana puede tomar forma a trav\u00e9s de un conjunto estable de virtudes vividas en lo cotidiano. Nacido en Moravia, en el Imperio austroh\u00fangaro, formado en la fe en un ambiente campesino y marcado por la fragilidad f\u00edsica, Stuchl\u00fd madura lentamente su vocaci\u00f3n, buscando con tenacidad la voluntad de Dios entre intentos, puertas cerradas y nuevos comienzos. El encuentro con el carisma de Don Bosco y con don R\u00faa orienta definitivamente su camino: pobreza concreta, obediencia, fortaleza, castidad, esp\u00edritu de sacrificio y paternidad educativa se convierten en rasgos constantes de su \u00abh\u00e1bito\u00bb virtuoso. Como formador e inspector, atravesar\u00e1 despu\u00e9s guerras y persecuciones, permaneciendo como un punto de referencia para sus hermanos y para los j\u00f3venes.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li><strong><b> En busqueda de la voluntad de Dios<\/b><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El siervo de Dios naci\u00f3 en Boles\u0142aw, Moravia, el 14 de diciembre de 1869: era un s\u00fabdito de ese inmenso mosaico de lenguas, culturas y tradiciones que representaba entonces el Imperio austroh\u00fangaro, resultado, en su forma completa, del <em><i>Ausgleich<\/i><\/em> de 1867 entre el Imperio de los Habsburgo y el Reino de Hungr\u00eda.<\/p>\n<p>Cuarto de diez hermanos, recibi\u00f3 una educaci\u00f3n sencilla pero s\u00f3lida en la fe cat\u00f3lica, m\u00e1s f\u00e1cil en Moravia que en Bohemia, entonces dominada por el protestantismo y donde cierto anticatolicismo se utilizaba instrumentalmente para contrarrestar la influencia de los Habsburgo, alineados en defensa del papado.<\/p>\n<p>Siendo a\u00fan ni\u00f1o, Ignacio ayudaba a sus padres en las duras tareas del campo: pose\u00edan una granja de tama\u00f1o medio y pose\u00edan algunos caballos, lo que calificaba a los Stuchl\u00fd de bastante acomodados:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tambi\u00e9n pose\u00edan un par de caballos. Entonces no eran del todo pobres.<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Era una vivienda campesina con todo lo que le pertenec\u00eda, como el establo, la cuadra, los campos, etc. [&#8230;]. [&#8230;] el siervo de Dios pertenec\u00eda a la media de la poblaci\u00f3n local.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En aquella \u00e9poca, aquella regi\u00f3n -situada en la frontera con Silesia, parte de la cual incorporaba- se caracterizaba por el predominio de la agricultura, una cierta pobreza de la poblaci\u00f3n y una evidente orientaci\u00f3n hacia la cultura alemana. Los inviernos eran duros. Para asistir a la Misa matutina, Ignacio ten\u00eda que caminar 8 kil\u00f3metros (4 de ida y 4 de vuelta). En esos paseos, Ignacio rezaba, absorto en meditaci\u00f3n contemplativa. A veces consegu\u00eda recitar un solo \u00abPadre Nuestro\u00bb durante toda la caminata: se deten\u00eda en amorosa contemplaci\u00f3n sobre cada palabra, medit\u00e1ndola detenidamente y a menudo conmovi\u00e9ndose. Al hacerlo, sin saberlo, pasaba ya de la oraci\u00f3n vocal a la mental, reflexionaba sobre Aquel a quien se dirig\u00eda y aprend\u00eda a reconocerle como Padre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Asisti\u00f3 a la escuela alemana, donde este idioma se a\u00f1adi\u00f3 al dialecto moravo utilizado en la familia, pero no al bohemio: el siervo de Dios lo aprender\u00eda de adulto, sin llegar nunca a dominarlo a la perfecci\u00f3n. La Olomouc morava formaba parte administrativamente de Silesia, que inclu\u00eda territorios que los avatares de la historia del siglo XX ver\u00edan pasar de Alemania a Polonia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la escuela, Ignacio nunca destac\u00f3 por especiales dotes intelectuales: sin embargo, era recto, sincero y heroicamente perseverante. Aqu\u00ed conoci\u00f3 a Jan Kolibaj, el profesor que m\u00e1s influir\u00eda en su crecimiento. Alma de artista, violinista apasionado y, sobre todo, amante de la Virgen Mar\u00eda, Kolibaj ense\u00f1aba a sus alumnos canciones marianas y, cant\u00e1ndolas con ellos, se emocionaba a menudo hasta las l\u00e1grimas. \u00c9l, simple laico, despertaba tambi\u00e9n en sus alumnos la voluntad de escuchar la voz del Se\u00f1or que llama: puso en pr\u00e1ctica entre ellos una pastoral vocacional discreta pero eficaz. Como el Venerable Jan Tyranowski con Karol Wojtyla, as\u00ed Jan Kolibaj entren\u00f3 el o\u00eddo interior del muchacho Stuchl\u00fd para captar esa \u201cvoz del silencio sutil\u201d en la que puede expresarse la llamada divina. Un d\u00eda, Kolibaj incluso le pregunta, directamente, si le gustar\u00eda hacerse sacerdote. Ignacio, desconcertado, responde que no. Le espera una vida de agricultor, junto con sus hermanos. Cuando tuvo que renunciar a heredar la granja de su padre por motivos de salud, y se prefiri\u00f3 a otro hermano, el siervo de Dios pens\u00f3 inicialmente en hacerse sastre: una profesi\u00f3n que requer\u00eda poca energ\u00eda y parec\u00eda adecuada a su condici\u00f3n de debilidad cr\u00f3nica. Este proyecto, sin embargo, se desvaneci\u00f3, por razones imposibles de reconstruir hoy en d\u00eda. Permaneci\u00f3 entonces en la granja, \u201chu\u00e9sped\u201d de una finca que nunca ser\u00eda suya.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, su salud mejor\u00f3 repentinamente cuando, a los 16 o 17 a\u00f1os, visit\u00f3 a un \u00abcurandero\u00bb en Bohum\u00edn:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Durante su infancia y juventud hab\u00eda estado enfermo y esta enfermedad parec\u00eda incurable. Entonces, un curandero le aconsej\u00f3 que no comiera cosas \u00e1cidas, que tomara leche y mucha grasa de pescado. Esto le hizo mucho bien y as\u00ed pudo ayudar en el campo en la granja de su padre. S\u00f3lo m\u00e1s tarde decidi\u00f3 ir a estudiar.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras este curandero le sanaba el cuerpo, tambi\u00e9n le escrutaba el alma, y cumpli\u00f3 una profec\u00eda sobre \u00e9l: se curar\u00eda y llegar\u00eda a ser sacerdote. Lo atestigua su bisnieto, Jan Michael Stuchl\u00fd:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>En un principio deb\u00eda seguir siendo el heredero de la granja de su padre, pero luego, debido a su mala salud y a que ninguna medicina le ayudaba, la herencia pas\u00f3 a su hermano Josef, mi abuelo. Despu\u00e9s de mucho buscar, Ignacio encontr\u00f3 por fin en Bohum\u00edn a un curandero popular que le predijo: \u201cSanar\u00e1s\u201d y \u201cllegar\u00e1s a ser sacerdote\u201d. Ten\u00eda entonces unos 20 a\u00f1os.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta vez, sin embargo, Stuchl\u00fd respondi\u00f3 con un \u201c\u00a1s\u00ed!\u201d. Su vocaci\u00f3n sacerdotal, adem\u00e1s, parec\u00eda ahora inalcanzable: hab\u00eda estudiado poco, no sab\u00eda una palabra de lat\u00edn, ya hab\u00eda pasado la edad en que los j\u00f3venes ingresan en el seminario, y su familia nunca podr\u00eda mantenerle econ\u00f3micamente. El trabajo en la granja, mientras tanto, le expon\u00eda a ciertos peligros, como cuando cay\u00f3 bajo el trineo, tirado entonces por los caballos salvajes, cuyos cascos golpeaban furiosamente cerca de su cabeza: pens\u00f3 que iba a morir, pero sali\u00f3 ileso y sigui\u00f3 amando a los caballos alegres, igual que \u00e9l era alegre y le gustaban las personas optimistas, dispuestas y llenas de energ\u00eda.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n le gustaba ir a bailar (aunque siempre volv\u00eda antes de medianoche para prepararse para la Eucarist\u00eda del d\u00eda siguiente). Adem\u00e1s, sab\u00eda disfrutar de las cosas buenas de la vida: una caracter\u00edstica que conservar\u00eda en los a\u00f1os venideros, cuando, por ejemplo, recomendaba a una joven, a punto de entrar en religi\u00f3n, que se suscribiera sin falsos escr\u00fapulos a una temporada de conciertos, para disfrutar -mientras pudiera- de la buena m\u00fasica. Bien integrado en el grupo de amigos, el siervo de Dios destac\u00f3 por su ejemplar castidad: su actitud, como ejemplo para los dem\u00e1s, lleg\u00f3 a ser tranquilizadora para los padres que -en a\u00f1os en que la presencia simult\u00e1nea de chicos y chicas era mucho menos libre que hoy- sin ning\u00fan temor permit\u00edan a sus hijas unirse a la alegre compa\u00f1\u00eda, si sab\u00edan que Ignacio tambi\u00e9n formaba parte de ella.<\/p>\n<p>\u00c9l, pues, joven entre los j\u00f3venes, se asemeja ya a lo que el Se\u00f1or le pedir\u00eda m\u00e1s tarde que fuera por vocaci\u00f3n: joven para los j\u00f3venes, entre los que da testimonio de una temprana dotaci\u00f3n de paternidad espiritual.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong><b> La gran elecci\u00f3n: entre los Salesianos de Don Bosco<\/b><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Entonces, un d\u00eda, lleg\u00f3 el gran punto de inflexi\u00f3n. Est\u00e1 ocupado trabajando en el campo. De repente, oye un canto que se eleva desde el cementerio cercano: es un sacerdote que, al final del funeral, ha entonado la Salve Regina: otro canto mariano, como los que le hab\u00eda ense\u00f1ado Jan Kolibaj. Aquel d\u00eda, el siervo de Dios qued\u00f3 profundamente conmovido, casi at\u00f3nito, dir\u00eda m\u00e1s tarde, por la belleza de ser sacerdote para poder entonar el himno a la Virgen: a partir de entonces, querr\u00eda, con toda determinaci\u00f3n, hacerse sacerdote para \u201cpoder entonar tambi\u00e9n ese himno\u201d; ser sacerdote, por tanto, para cantarle a Mar\u00eda. La Salve Regina hab\u00eda quedado tan grabada en \u00e9l que segu\u00eda resonando en su interior. Las etapas del discernimiento de su vocaci\u00f3n, y luego su propia vida -marcada por la fatiga y el sufrimiento- har\u00edan tambi\u00e9n del propio Ignacio casi un icono de la oraci\u00f3n dirigida a la Reina del Cielo, Madre de misericordia que acude en ayuda de sus hijos en la prueba, en el destierro, en el valle de l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>As\u00ed, cuando poco despu\u00e9s -quiz\u00e1 tambi\u00e9n observando su recuperado estado f\u00edsico- su padre se muestra dispuesto a darle un campo y le insta a encontrar una buena joven con la que formar una familia, Ignacio rechaza la propuesta: declara su vocaci\u00f3n a sus padres y ellos no se resisten. El siervo de Dios, al que antes se le hab\u00eda negado lo que podr\u00eda haberle correspondido (la herencia de la finca), renuncia ahora libremente a lo que antes hab\u00eda deseado y ahora se le pod\u00eda conceder. Su vocaci\u00f3n no hab\u00eda sido, pues, una elecci\u00f3n residual, casi una reorientaci\u00f3n despu\u00e9s de haber visto otros caminos como intransitables: sino una verdadera vocaci\u00f3n, aceptada pronunciando algunos \u201cno\u201d y -evang\u00e9licamente- renunciando a todos sus bienes para adquirir la \u00abperla preciosa\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, tiene veinte a\u00f1os y nadie est\u00e1 dispuesto a aceptarlo. Cuando el p\u00e1rroco se entera de su idea de hacerse sacerdote, se r\u00ede: y le aconseja que lo olvide, que sea razonable y vuelva a la granja. En aquella \u00e9poca, el siervo de Dios era un tipo alto, de cara abierta, franco, con ojos azules brillantes y pelo rojo descarado. Le escucha el vicario parroquial, que le exhorta a no desanimarse y a tener fe. Entonces le habla del padre \u00c1ngel Lubojack\u00fd, prior dominico que meditaba \u201cfundar una nueva Congregaci\u00f3n a la manera de Don Bosco\u201d, comprometida en la reconciliaci\u00f3n con la Iglesia ortodoxa. Buscaba j\u00f3venes aspirantes e Ignacio, poco conocedor de la din\u00e1mica eclesi\u00e1stica, acept\u00f3. Se puso en camino con un amigo: era el tiempo de la siega del trigo y ellos -como Sim\u00f3n y Andr\u00e9s y Juan y Santiago al dejar las redes- dejaron las hoces de la cosecha para seguir a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Inmediatamente le esperaban grandes dificultades: tuvo que luchar con la gram\u00e1tica checa y latina. El esfuerzo fue tal que pens\u00f3 en abandonar. Sin embargo, no se rindi\u00f3 y, \u00e9l mismo, a quien le gustaban los caballos r\u00e1pidos, aprendi\u00f3 durante estos meses el dif\u00edcil arte del \u201ccaballo de tiro\u201d (\u00a1con el que Ignacio fue comparado por un amigo!): que avanzaba lentamente bajo carga, sin desanimarse. Por otra parte, el trabajo era muy pobre, obligado a trasladar los lugares con frecuencia: intentaba echar ra\u00edces, en medio de mil incertidumbres. El siervo de Dios comenz\u00f3 as\u00ed a entrenar dos virtudes que m\u00e1s tarde tipificar\u00edan su perfil espiritual: la fortaleza y la pobreza.<\/p>\n<p>Mientras tanto, la orden dominicana empez\u00f3 a mirar con creciente escepticismo al padre \u00c1ngel, un prior que quer\u00eda ser fundador, pero procedi\u00f3 sin el apoyo de los suyos, ni verdadera sinton\u00eda con la Provincia dominicana. Sin embargo, Dios, que tambi\u00e9n sabe sacar el bien del mal, ayuda mientras tanto a Ignacio Stuchl\u00fd. De hecho, le hace conocer al P. Anton\u00edn Cyril Stojan, ya entonces un santo sacerdote (m\u00e1s tarde Arzobispo de Olomouc, desde 1921; hoy venerable siervo de Dios). Le habl\u00f3 de Don Bosco, del que era un gran admirador (en Bohemia y Moravia a\u00fan no exist\u00edan los salesianos, pero empezaban a traducirse libros sobre el santo de la juventud). Stojan asociaba a Stuchl\u00fd con las visitas a las familias: as\u00ed pudo familiarizarse con los trabajos y las bellezas del ministerio pastoral, y convertirse en un conocedor de las almas.<\/p>\n<p>Mientras segu\u00eda creyendo que su futuro estar\u00eda en esta nueva congregaci\u00f3n de estilo dominico, comenz\u00f3 a hacer pr\u00e1cticas pastorales y salesianas: ignoraba, sin embargo, que \u00e9sa era su verdadera vocaci\u00f3n. Por sus virtudes, tambi\u00e9n fue considerado extraoficialmente \u201cprefecto\u201d de aquella peque\u00f1a comunidad de aspirantes: tambi\u00e9n \u00e9ste fue un papel que \u00e9l -futuro salesiano- desempe\u00f1ar\u00eda en varias ocasiones durante gran parte de su vida.<\/p>\n<p>Luego, de repente, las esperanzas del siervo de Dios parecen derrumbarse. Las dificultades financieras, el retraso en la concesi\u00f3n de ciertas autorizaciones de Viena y, sobre todo, la oposici\u00f3n del obispo, hacen fracasar s\u00fabitamente los planes del padre \u00c1ngel, que entretanto hab\u00eda abandonado a los dominicos. El padre \u00c1ngel sufre un rev\u00e9s ps\u00edquico: es encontrado vagando perdido por las calles y -ya alejado de su orden- aceptado en el clero diocesano. Los j\u00f3venes se dispersan. El siervo de Dios, a la edad de 24\/25 a\u00f1os, parece tener como \u00fanica perspectiva volver a casa. Sin embargo, hab\u00eda aprendido lat\u00edn y conocido a Don Bosco. No se da por vencido y emprende una penosa peregrinaci\u00f3n en busca de su vocaci\u00f3n. Son meses dif\u00edciles, en los que llama a muchas puertas, pero siempre es rechazado. Fracasa incluso el intento con los jesuitas, que en un primer momento parec\u00edan dispuestos a aceptarlo, aunque tal vez como hermano no presb\u00edtero, y con la condici\u00f3n de que se pusiera a disposici\u00f3n de las misiones.<\/p>\n<p>El desencadenante de este discernimiento, particularmente doloroso, fue el encuentro con un sacerdote, tal vez su antiguo confesor. \u00c9ste le dice: \u201cNo ir\u00e1s entre los jesuitas, sino entre los salesianos. Vete a casa y espera\u201d. S\u00f3lo tres d\u00edas despu\u00e9s, el siervo de Dios ten\u00eda en sus manos un telegrama de Don Rua -el primer sucesor de Don Bosco- convoc\u00e1ndole en Tur\u00edn. As\u00ed que Ignacio Stuchl\u00fd se apresur\u00f3 a empaquetar sus pocas pertenencias y se puso en camino. Se despide de su familia como si no fuera a volver a verlos: en aquella \u00e9poca partir para Italia equival\u00eda a ir como misionero a un pa\u00eds lejano. Ni siquiera conoce el idioma, pero lo deja todo, conf\u00eda en todo y se pone en camino. Se une al grupo de los \u201cHijos de Mar\u00eda\u201d, como los llamaban los salesianos, las vocaciones adultas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong><b> En la fuente del carisma salesiano<\/b><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>En Tur\u00edn, el primer encuentro con el Rector Mayor tuvo lugar en lat\u00edn: se entendieron de maravilla, superando el obst\u00e1culo que representaba el hecho de que uno no supiera moravo y el otro italiano. Don Rua era tambi\u00e9n un sacerdote con el don de leer los corazones, y sab\u00eda comprender a las personas a la luz del plan de Dios sobre ellas: de \u00e9l, por tanto, vendr\u00edan los puntos de inflexi\u00f3n decisivos en la vida del salesiano Ignacio.<\/p>\n<p>Las primeras etapas de la formaci\u00f3n del Siervo de Dios fueron Tur\u00edn-Valsalice e Ivrea. Valsalice, en particular, se convirti\u00f3 para \u00e9l en una escuela de formaci\u00f3n entendida como escuela de santidad. Aqu\u00ed floreci\u00f3 entonces la santidad de muchos, como don Luigi Variara (beato), el pr\u00edncipe P. August Czartoryski (beato) y especialmente don Andrea Beltrami (venerable). Ignacio creci\u00f3, pues, en este clima, fuertemente orientado a la oblaci\u00f3n de la vida y al don generoso de s\u00ed mismo. El lema de don Andrea Beltrami (aquejado de tuberculosis, que le llevar\u00eda a la muerte en 1897) \u2013 \u201cni vivir ni morir, sino sufrir y padecer\u201d- educa a Ignacio Stuchl\u00fd en la espiritualidad sacrificial y reparadora. Con ello aprende a aplicar \u00edntegramente el lema \u201c<em><i>da mihi animas, caetera tolle<\/i><\/em>\u201d desde los primeros meses de formaci\u00f3n salesiana: de hecho, es el caetera tolle lo que fundamenta con credibilidad el \u201c<em><i>da mihi animas<\/i><\/em>\u201d. Se benefici\u00f3 tambi\u00e9n de la cercan\u00eda casi cotidiana con los superiores mayores, y de compartir la vida con la primera generaci\u00f3n de salesianos: los formados por Don Bosco, cuyos restos descansaban entonces en Valsalice, en un contexto de gran propuesta vocacional y de expl\u00edcita exhortaci\u00f3n a hacerse santos.<\/p>\n<p>Trasladado a Ivrea, all\u00ed recibi\u00f3 formaci\u00f3n misionera: de hecho, sus superiores contemplaron la posibilidad de hacerle marchar y entonces le pidieron -tambi\u00e9n para aprovechar su experiencia como agricultor- que se licenciara en Agronom\u00eda. Mientras tanto, se hizo asiduo de don Rua, que le pidi\u00f3 que le acompa\u00f1ara en el rezo del rosario por las tardes: y un d\u00eda Ignazio Stuchl\u00fd le regal\u00f3 a don Rua su propio alzacuello para sustituir el suyo, ya gastado. Cuando m\u00e1s tarde don Rua se entera de que Ignacio estaba destinado a las misiones, le ordena que retire su solicitud. \u201cTu misi\u00f3n est\u00e1 en el Norte\u201d, sentencia. Ignacio lo cree, se presenta a don. Giulio Barberis, le cuenta el discurso y queda a disposici\u00f3n de la Congregaci\u00f3n, sin saber cu\u00e1l ser\u00eda su obediencia posterior.<\/p>\n<p>Don Rua le ayud\u00f3 tambi\u00e9n en un momento de fatiga, cuando, al final de su noviciado, le asalt\u00f3 la duda de no poder perseverar en su vocaci\u00f3n: el temor era tan grande que incluso sudaba durante la meditaci\u00f3n.9 Se le pidi\u00f3 entonces que hiciera inmediatamente la profesi\u00f3n perpetua: confi\u00f3 y la tentaci\u00f3n se desvaneci\u00f3, devolvi\u00e9ndole su paz y alegr\u00eda habituales, que ya no le abandonar\u00edan nunca m\u00e1s. Fue una prueba de humildad y obediencia, otras virtudes reconocidas como propias de Stuchl\u00fd en los a\u00f1os venideros.<\/p>\n<p>Ya profeso perpetuo, el siervo de Dios pod\u00eda emprender el camino del sacerdocio, con el estudio de la Teolog\u00eda. Mientras tanto, sus superiores le enviaron a Gorizia, entonces ciudad de los Habsburgo, donde los salesianos ten\u00edan a su cargo el internado de San Luis para la formaci\u00f3n de las vocaciones eclesi\u00e1sticas, en una di\u00f3cesis carente de sacerdotes. Sobrecargado de compromisos, responsable del aspecto econ\u00f3mico y -aunque al principio todav\u00eda no era sacerdote- excepcionalmente ya prefecto de la casa, el siervo de Dios en estos a\u00f1os (1897) se hace servidor de todos. Pero, desgraciadamente, no puede seguir el ritmo de los ex\u00e1menes. Los superiores necesitan su ayuda y se olvidan de concederle tiempo para el estudio, condici\u00f3n indispensable para la ordenaci\u00f3n. No pide nada y obedece con alegr\u00eda. Vicedirector y responsable de la marcha moral de la obra salesiana en Gorizia, conferenciante, atento a los problemas pr\u00e1cticos y econ\u00f3micos de la casa, capaz de mediar con el mundo laico y los bienhechores&#8230;: una vez m\u00e1s, al final, Don Rua interviene providencialmente, exigiendo que se regularice su situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ignacio Stuchl\u00fd fue ordenado di\u00e1cono el 22 de septiembre de 1900, sacerdote el 3 de noviembre de 1901. Ni siquiera hab\u00eda hecho los ejercicios preparatorios. La ordenaci\u00f3n, muy sencilla, tuvo lugar en la capilla privada del entonces arzobispo de Gorizia, el card. Giacomo Missia. Despu\u00e9s, ninguna celebraci\u00f3n: una jornada escolar como las dem\u00e1s, s\u00f3lo un almuerzo un poco m\u00e1s rico. Luego permaneci\u00f3 en la casa salesiana, atento a sus deberes habituales, siempre sobrecargado y olvidadizo de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Estas responsabilidades en la casa salesiana, sin embargo, no le apartan del contacto con la gente, entre la que sabe suscitar una cooperaci\u00f3n cualificada: ni, sobre todo, de la vida de la di\u00f3cesis. De hecho, mientras el internado de San Luis se ocupaba de la formaci\u00f3n de los futuros sacerdotes, el mismo cardenal Missia obtuvo del director salesiano de Gorizia, el padre Giovanni Scaparone, que el reci\u00e9n ordenado sacerdote Stuchl\u00fd le acompa\u00f1ara para la consagraci\u00f3n de parroquias y comunidades religiosas al Sagrado Coraz\u00f3n. Esta devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n, muy sentida tambi\u00e9n por los salesianos de la \u00e9poca, ayud\u00f3 al siervo de Dios a formarse cada vez m\u00e1s como verdadero sacerdote de Cristo. Adem\u00e1s, trabajar con el Arzobispo le da la oportunidad de conocer la realidad de la di\u00f3cesis, en \u201ccontacto directo\u201d con su concreci\u00f3n, sus esperanzas y sus problemas. Se forma as\u00ed, una vez m\u00e1s, como hombre de escucha y de di\u00e1logo, verdadero pastor de almas. Reci\u00e9n confesado, ve c\u00f3mo muchas personas acuden a \u00e9l. Su cabello, ya blanco, contribuye a difundir la fama de ser un confesor experto y sabio. Pero realmente lo es: y lo seguir\u00eda siendo hasta el final de su vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong><b> En el frente de la misi\u00f3n<\/b><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Despu\u00e9s de los 13 a\u00f1os en Gorizia, que siempre recordar\u00eda como el per\u00edodo m\u00e1s hermoso de su juventud salesiana, lleg\u00f3 una nueva obediencia: el padre Stuchl\u00fd fue enviado a Liubliana, en Eslovenia. Aqu\u00ed, la obra salesiana -que hab\u00eda surgido hac\u00eda pocos a\u00f1os en el barrio de Rakovnik (un suburbio de la capital, lindando con la colina de Golovec, cerca de las colinas y bosques por los que se accede a pie a Zagreb)- se encontraba en grave crisis econ\u00f3mica, casi al borde de la quiebra. La construcci\u00f3n de la iglesia -que se dedicar\u00eda a Mar\u00eda Auxiliadora- llevaba a\u00f1os paralizada, y la obra, a\u00fan abierta, la expon\u00eda a los elementos y al desgaste. Lo que se necesitaba era un hombre pr\u00e1ctico y con pulso, capaz -en aquellos tiempos de frecuentes huelgas en la construcci\u00f3n, crisis empresariales y tifus- de motivar a la gente.<\/p>\n<p>Don Pietro Tirone (que hab\u00eda conocido al siervo de Dios durante su formaci\u00f3n en Ivrea, caus\u00e1ndole muy buena impresi\u00f3n) se acordaba de \u00e9l. Llevaba poco tiempo de sacerdote, pero era un hombre de 41 a\u00f1os en plena madurez y experimentado en las cosas de la vida. Gracias a sus or\u00edgenes eslavos, tampoco le habr\u00eda resultado demasiado dif\u00edcil aprender esloveno.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 en 1910 a una casa salesiana donde se proyectaban un oratorio, un internado y, m\u00e1s tarde, escuelas de formaci\u00f3n profesional. El primer trabajo, asignado por el Estado a los Salesianos y casi impuesto a ellos, hab\u00eda consistido sin embargo en garantizar la terminaci\u00f3n del primer ciclo escolar a muchachos problem\u00e1ticos, procedentes del reformatorio o de la c\u00e1rcel. Los Salesianos hab\u00edan comenzado, por tanto, en Eslovenia, del mismo modo que Don Bosco, enviados a las c\u00e1rceles y entre los \u00faltimos, y capaces de hacer florecer entre ellos la esperanza aplicando el \u201cSistema Preventivo\u201d contra el \u201csistema represivo\u201d. Los Salesianos dar\u00e1n confianza, comprometi\u00e9ndose en toda una obra de recuperaci\u00f3n humana, espiritual y social que se ver\u00e1 coronada por el \u00e9xito. Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, formar\u00e1n clases mixtas, con algunos chicos problem\u00e1ticos y otros de extracci\u00f3n m\u00e1s sana. Unos ayudar\u00e1n a los otros, y el \u00e9xito del experimento contribuir\u00e1 a la aceptaci\u00f3n y estima de los salesianos en Eslovenia.<\/p>\n<p>En Rakovnik, mientras tanto, el siervo de Dios debe ocuparse del desarrollo de la casa y del buen funcionamiento de las relaciones comunitarias. Tambi\u00e9n pasaba mucho tiempo entre la gente, a la que corresponsabilizaba, atray\u00e9ndola al carisma de Don Bosco y tejiendo as\u00ed una tupida red de caridad. El P. Stuchl\u00fd ten\u00eda que alimentar diariamente a 200 personas. Siempre escaseaba el dinero y \u00e9l se encargaba de labores innumerables: se reservaba unos trozos de pan negro y sal\u00eda a mendigar, exponi\u00e9ndose a las humillaciones que a veces recib\u00eda. Pero tambi\u00e9n hubo quien le ayud\u00f3: como la joven que dio a los Salesianos toda su dote con estas palabras: \u201c\u00a1Esto es para la Virgen!\u201d: en aquella \u00e9poca, dar la dote era en cierto modo regalar el propio futuro y la propia vida, porque hac\u00eda muy dif\u00edcil casarse. El siervo de Dios, por tanto, recordaba y recordaba siempre a sus hermanos que, as\u00ed como el dinero de los Salesianos pertenec\u00eda a los pobres, que eran los verdaderos se\u00f1ores, con los bienhechores hab\u00eda que ser agradecidos, haciendo un uso exacto y recto de lo que pon\u00edan a disposici\u00f3n. Era un hombre de sacrificio, del que irradiaba una absoluta confianza en la Divina Providencia.<\/p>\n<p>Se traslad\u00f3 por poco tiempo (1919-1921) a la casa de Verzej, donde empez\u00f3 de nuevo con una sola olla para comer y lavarse, en extrema pobreza, y luego regres\u00f3 a Liubliana. Aqu\u00ed tuvo lugar finalmente, el 8 de septiembre de 1924, la solemne consagraci\u00f3n del Santuario mariano dedicado a Mar\u00eda Auxiliadora. Tambi\u00e9n lleg\u00f3 para la ocasi\u00f3n el Card. Giovanni Cagliero, uno de los \u201cmuchachos\u201d de Don Bosco. Por la tarde, pudo hablar largo y tendido con el siervo de Dios, que recordar\u00eda aquel momento durante el resto de su vida, agradecido y conmovido por la paternal familiaridad con la que Cagliero le hab\u00eda acogido.<\/p>\n<p>Aquel septiembre, cuando el agotador trabajo que le hab\u00eda ocupado en la capital eslovena durante casi 15 a\u00f1os lleg\u00f3 a su fin, el siervo de Dios pudo quiz\u00e1s, al menos por un momento, hacer una pausa: los hermanos se dieron cuenta de repente de cu\u00e1nto hab\u00eda envejecido bajo el peso de las preocupaciones y el cansancio. Su sonrisa, sin embargo, era siempre tan brillante como la de un ni\u00f1o; su voluntad, tan fuerte como siempre; su energ\u00eda interior, que le ayudaba a soportar la fatiga f\u00edsica y mental, tan indomable como siempre. El mismo d\u00eda de la consagraci\u00f3n del santuario, le destinaron a un oratorio, no muy lejos: crey\u00f3 por un momento que podr\u00eda llevar una vida salesiana normal, pero \u00e9ste no ser\u00eda su verdadero destino. De hecho, tuvo que regresar a Italia en 1925.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li><strong><b> El \u00abviejo\u00bb siempre joven<\/b><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Aqu\u00ed, en Perosa Argentina, Piamonte, se estaba construyendo una casa para la formaci\u00f3n de las primeras vocaciones salesianas bohemias y moravas. Durante dos a\u00f1os, hasta 1927, actu\u00f3 como vicedirector de una comunidad tan prometedora como problem\u00e1tica, y particularmente heterog\u00e9nea: all\u00ed tambi\u00e9n llev\u00f3 a cabo un discernimiento vocacional nada f\u00e1cil, apartando discretamente a personas sin verdaderas motivaciones sobrenaturales y ayudando, en cambio, a j\u00f3venes dispuestos a adaptarse a un contexto -italiano y no checo, religioso y ya no laico- tan distinto del que proced\u00edan. Se necesitaban calma, prudencia, justicia y mucha caridad: el siervo de Dios, hombre de escucha y de gobierno, las pose\u00eda. Los j\u00f3venes esperaban un \u201csalvador\u201d joven, h\u00e1bil en todo, fuerte: se encontraron ante un \u201cviejecito\u201d que hablaba un bohemio mal pronunciado: pero \u00e9sa fue s\u00f3lo la primera impresi\u00f3n; cuando le conocieron, descubrieron sus virtudes y su radiante paternidad. El escepticismo inicial se convirti\u00f3 entonces en confianza: el aspecto alegre, la mirada cari\u00f1osa y la sonrisa estable del siervo de Dios abrieron y conquistaron los corazones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El P. Old\u0159ich Med, m\u00e1s tarde primer bi\u00f3grafo del siervo de Dios, precisa: \u201cLa decepci\u00f3n fue desapareciendo poco a poco y fue sustituida por la confianza [&#8230;]. Su alegr\u00eda y confianza nos contagiaron. Esta persona que nunca se ofend\u00eda cuando se burlaban de \u00e9l por su lengua checa, que se interesaba por cada uno de nosotros como un verdadero padre y [&#8230;] siempre estaba con nosotros, esto nos conquist\u00f3\u201d. Infundi\u00f3 en aquellos j\u00f3venes la esperanza de que su estancia en Perosa Argentina no fuera un tiempo perdido. En poco tiempo, el P. Stuchl\u00fd entr\u00f3 en sus corazones y cambi\u00f3 sus vidas: muchos lograron un excelente \u00e9xito salesiano. Luego, en 1927, los superiores decidieron comenzar con Fryst\u00e1k. A \u00e9l le correspond\u00eda trasplantar la obra a su patria. Mientras tanto, se le asignaron responsabilidades cada vez mayores; y en 1935 se convirti\u00f3 en inspector: primero de la Inspector\u00eda checoslovaca, despu\u00e9s, a partir de 1939, de la Inspector\u00eda checa llamada de \u201cSan Juan Bosco\u201d y ahora distinta de la Inspector\u00eda eslovaca de \u201cMar\u00eda Auxiliadora\u201d. Los Salesianos tambi\u00e9n hab\u00edan sido llamados a esas tierras para frenar la fuga de sacerdotes (unos 200) y fieles (cerca de medio mill\u00f3n) de la Iglesia cat\u00f3lica hacia la Iglesia ortodoxa, o hacia la Iglesia nacional recientemente fundada. Fue un periodo de gran expansi\u00f3n de la obra salesiana en la Rep\u00fablica Checa y Stuchl\u00fd, como inspector, siempre en contacto con los superiores de Tur\u00edn, pudo formar a esta primera generaci\u00f3n -muy joven e inexperta- de salesianos checos en la perfecta observancia de los votos religiosos y el carisma de Don Bosco.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando cinco j\u00f3venes religiosos pidieron primero concesiones contrarias al voto de pobreza, y uno de ellos ayud\u00f3 despu\u00e9s a difundir una infame calumnia sobre el italiano P. Giuseppe Coggiola, Stuchl\u00fd procedi\u00f3 con mano firme. Se dirigi\u00f3 a Tur\u00edn y fue el entonces catequista general, P. Pietro Tirone, quien llev\u00f3 a cabo una investigaci\u00f3n, tan r\u00e1pida como decisiva, que pronto condujo a la destituci\u00f3n del responsable y a la plena rehabilitaci\u00f3n del P. Coggiola. \u00c9l, como confesor de la casa, no pod\u00eda defenderse y su \u00fanico defecto -ser italiano- consist\u00eda en representar, a los ojos de los religiosos rebeldes, un ejemplo de la \u201citalianizaci\u00f3n\u201d que percib\u00edan como restrictiva en la aplicaci\u00f3n de las Constituciones y Reglamentos.<\/p>\n<p>Sin embargo, la Segunda Guerra Mundial -con la requisa de las casas y la dispersi\u00f3n de los hermanos- y luego la inminencia del totalitarismo comunista marcaron dolorosamente los \u00faltimos a\u00f1os de la vida del Siervo de Dios. Enfermo de apoplej\u00eda un mes antes de la \u201cNoche b\u00e1rbara\u201d (abril de 1951), en la que todos los religiosos de Checoslovaquia fueron expulsados de sus casas e internados, vivi\u00f3 primero en una residencia de ancianos de Zl\u00edn y luego en un hospicio de Lukov. La profec\u00eda la hab\u00eda hecho \u00e9l mismo, ante la incredulidad general, cuando -en el apogeo de la obra salesiana en su patria- dijo que en sus \u00faltimos a\u00f1os tendr\u00eda suerte si alguna mujer le daba siquiera un poco de pan y leche fermentada, porque morir\u00eda solo y lejos de todos. Le cuidaban unas monjas, a su vez controladas por el r\u00e9gimen.<\/p>\n<p>Sin embargo, su vida, incluso en esas dif\u00edciles circunstancias, floreci\u00f3 en paz, alegr\u00eda y bien para los muchos que le conocieron. Falleci\u00f3 en paz la tarde del 17 de enero de 1953 y en su funeral, el 22 de enero, se le compar\u00f3 con un nuevo San Juan Mar\u00eda Vianney. Hoy se le recuerda como el \u201cDon Bosco bohemio\u201d.40<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia del Siervo de Dios Ignazio Stuchl\u00fd (1869\u20131953) permite observar, en un complejo contexto&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":52918,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":6,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[1720,1822,1960,1972,2620,2026],"class_list":["post-52931","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-carisma-salesiano","tag-gracia","tag-salesianos","tag-santos","tag-testigos","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52931","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52931"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52931\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52932,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52931\/revisions\/52932"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/52918"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52931"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52931"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52931"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}