{"id":52879,"date":"2026-04-10T08:05:29","date_gmt":"2026-04-10T08:05:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=52879"},"modified":"2026-04-10T08:05:49","modified_gmt":"2026-04-10T08:05:49","slug":"conozcamos-a-don-bosco-6-caracter-de-acero-y-corazon-de-oro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/conozcamos-a-don-bosco-6-caracter-de-acero-y-corazon-de-oro\/","title":{"rendered":"Conozcamos a Don Bosco (6). Car\u00e1cter de acero y coraz\u00f3n de oro"},"content":{"rendered":"<p><em><i>La personalidad de Don Bosco fue el resultado de un equilibrio entre su naturaleza impulsiva y fogosa y una mansedumbre que alcanz\u00f3 a trav\u00e9s de un constante trabajo de autoeducaci\u00f3n. De estatura m\u00e1s bien baja y aspecto humilde, escond\u00eda un car\u00e1cter fuerte y decidido. Testimonios de sus contempor\u00e1neos confirman su temperamento \u00abf\u00e1cil de encender\u00bb, obstinado y propenso a la ira, que supo sublimar transformando la agresividad en tenacidad y perseverancia. Esta conquista del autocontrol fue fundamental para su m\u00e9todo educativo. Se convirti\u00f3 en un modelo de paciencia, humildad y dulzura, cualidades no innatas sino adquiridas con gran esfuerzo, que le permitieron comprender y ayudar a los j\u00f3venes m\u00e1s vulnerables de la Tur\u00edn industrial.<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Por qu\u00e9 comenz\u00f3 a educarse a s\u00ed mismo<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Juan Bosco representa una de las figuras m\u00e1s fascinantes de la pedagog\u00eda del siglo XIX: un hombre de apariencia modesta que escond\u00eda una personalidad extraordinaria. Detr\u00e1s de su estatura media-baja y el porte humilde de un campesino piamont\u00e9s se ocultaba un car\u00e1cter fuerte y decidido, forjado a trav\u00e9s de un constante trabajo sobre s\u00ed mismo. El contraste entre su naturaleza impulsiva y fogosa y la mansedumbre que logr\u00f3 conquistar con los a\u00f1os revela el secreto de su grandeza educativa. Don Bosco no naci\u00f3 santo: se convirti\u00f3 en un modelo de paciencia y dulzura precisamente porque supo dominar un temperamento \u00abf\u00e1cilmente inflamable\u00bb y transformar su propia agresividad en tenacidad, su propia obstinaci\u00f3n en perseverancia. Este camino de autoeducaci\u00f3n, iniciado desde la infancia, fue la clave que le permiti\u00f3 comprender a los j\u00f3venes m\u00e1s fr\u00e1giles del Tur\u00edn industrial y dedicarles una obra destinada a cambiar la historia de la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quienes conocieron a Don Bosco lo describieron como peque\u00f1o, delgado, de porte humilde, con el pelo rizado descuidado y orejas m\u00e1s bien grandes, mientras que en las fotograf\u00edas \u00e9l \u00abcrece\u00bb, se vuelve m\u00e1s alto (por el corte del espacio sobre la cabeza, los efectos verticales al remarcar los pliegues del h\u00e1bito, el desplazamiento de su figura del centro a un lado de la escena), su rostro se suaviza y, gracias a los retoques, a veces se vuelve incluso bello.<\/p>\n<p>En realidad, el Don Bosco adulto era f\u00edsicamente un braquitipo de estatura media-baja (un metro y sesenta y tres cent\u00edmetros de altura), que caminaba \u00ab&#8230; un poco balance\u00e1ndose\u00bb (MB, VI, 2) como los campesinos. Estaba dotado de una fuerza f\u00edsica extraordinaria; hab\u00eda practicado el culturismo y el fisicoculturismo cultivando los campos o en los largos entrenamientos de saltimbanqui para divertir a sus compa\u00f1eros. Su rostro, adem\u00e1s, no ten\u00eda nada de asceta; era un rostro abierto, cordial, bonach\u00f3n, paternal, aunque orgulloso y valiente, que trasluc\u00eda una generosa bondad.<\/p>\n<p>El perfil psicol\u00f3gico de Don Bosco adulto era el de un sujeto \u00abllamado normal\u00bb (\u00abllamado\u00bb, porque lo normal en sentido absoluto no existe), con un yo fuerte, din\u00e1mico, calificable por la acci\u00f3n, por un profundo sentido del deber y por una clara conciencia de su propia responsabilidad. Y como siempre hay una relaci\u00f3n entre ser y actuar, ten\u00eda una personalidad activa, perseverante, tenaz, extrovertida; era un sacerdote \u00aben mangas de camisa\u00bb, trabajador y alegre, que prefer\u00eda persuadir m\u00e1s con los hechos que con las palabras.<\/p>\n<p>Ten\u00eda, sin embargo, la paciencia, el sentido pr\u00e1ctico y la tenacidad de quien es hijo de la tierra, como testific\u00f3 don Giovanni Battista Lemoyne: \u00abNos dec\u00eda: \u2014En las mayores dificultades, nunca pierdo de vista la meta. Cuando encuentro un obst\u00e1culo, no me desanimo, hago como aquel que, yendo por el camino, en un punto lo encuentra bloqueado por una gran roca. Si no puedo quitarla, me subo a ella, o la rodeo, o bien, dejando en ese punto la empresa comenzada, para no perder in\u00fatilmente el tiempo esperando, me pongo inmediatamente a otra cosa. Mientras tanto, con el tiempo las cosas maduran: los hombres cambian y las dificultades iniciales se allanan. Yo, sin embargo, nunca pierdo de vista la obra emprendida\u2014\u00bb (PC, 665-666).<\/p>\n<p>Aun con la seguridad de que el Se\u00f1or lo ayudar\u00eda, Don Bosco nunca dej\u00f3 de usar todos los medios para superar los muchos obst\u00e1culos, aplicando al pie de la letra el dicho: \u00abA Dios rogando y con el mazo dando\u00bb. Y sorte\u00f3 muchos obst\u00e1culos, tambi\u00e9n porque su vida transcurri\u00f3 en un per\u00edodo de grandes transformaciones, por lo que se vio envuelto en una \u00e9poca de cambios, como por ejemplo el paso de una sociedad de econom\u00eda agr\u00edcola a una de econom\u00eda industrial.<\/p>\n<p>La ciudad de Tur\u00edn era en aquellos a\u00f1os protagonista de un notable desarrollo demogr\u00e1fico. Bajo el impulso de la expansi\u00f3n industrial, llegaban de otras provincias y de las regiones lim\u00edtrofes, incluida Lombard\u00eda, personas solas (especialmente muchachos) o familias enteras en busca de trabajo. Como escribe Stella (1979, I, 104), abundaban los \u00ab&#8230; muchachos que ocupaban las calles, las plazas y los prados, hijos de familias desfavorecidas, de padres a menudo desempleados, sin un oficio, sin la esperanza de tenerlo; o que consegu\u00edan cualquier empleo con tal de vivir, con tal de mejorar sus condiciones de vida\u00bb.<\/p>\n<p>En ese clima de confusi\u00f3n, Don Bosco se dio cuenta de que los ni\u00f1os y los j\u00f3venes representaban una de las partes m\u00e1s fr\u00e1giles de la sociedad (la que paga m\u00e1s caro el precio de cualquier transformaci\u00f3n social) y que era necesario organizar algo m\u00e1s acorde con los \u00absignos de los tiempos\u00bb para ayudarlos. Por estas razones, precisamente en el Refugio, como ya hemos escrito, dio inicio el 8 de diciembre de 1844 al Oratorio, que represent\u00f3 una nueva modalidad de agrupaci\u00f3n de los j\u00f3venes, fruto de su apertura sociol\u00f3gica. Lo dedic\u00f3 a San Francisco de Sales, el obispo de Ginebra fallecido en 1622, porque como explic\u00f3 el propio Don Bosco: \u00ab&#8230; exigiendo la parte de nuestro ministerio gran calma y mansedumbre, nos hab\u00edamos puesto bajo la protecci\u00f3n de este Santo, para que nos obtuviera de Dios la gracia de poderlo imitar en su extraordinaria mansedumbre&#8230;\u00bb (MO, 141).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00ab<strong><b>Todo<\/b><\/strong> <strong><b>bajo<\/b><\/strong> <strong><b>control<\/b><\/strong>\u00bb<\/p>\n<p>Don Bosco tuvo sin duda dificultades para sublimar sus pulsiones instintivas debido a su temperamento \u00abf\u00e1cilmente inflamable y a la vez poco flexible y duro\u00bb (MB, I, 94). Mientras que su hermano Jos\u00e9 era apacible, d\u00f3cil y paciente, Juan revel\u00f3 desde peque\u00f1o un temperamento impulsivo, fogoso y a veces incluso violento, como cuando golpe\u00f3 a \u00ab&#8230; pu\u00f1etazos\u00bb a unos muchachos que blasfemaban (MB, I, 124). Adem\u00e1s, le costaba obedecer, someterse y a menudo era tambi\u00e9n un ni\u00f1o obstinado. Su p\u00e1rroco, el te\u00f3logo Pietro Antonio Cinzano, lo defini\u00f3 como \u00abtestarudo\u00bb (MB, IV, 286).<\/p>\n<p>La tendencia a la agresividad, aunque controlada, se manifestaba tambi\u00e9n como cl\u00e9rigo y como sacerdote. Escribi\u00f3 don Giovanni Giacomelli, su compa\u00f1ero de seminario y gran amigo: \u00abDe naturaleza muy sensible incluso para las cosas peque\u00f1as, se entend\u00eda c\u00f3mo sin virtud se habr\u00eda dejado dominar por la c\u00f3lera. Ninguno de nuestros compa\u00f1eros, y eran muchos, ten\u00eda tanta inclinaci\u00f3n como \u00e9l a tal defecto. Sin embargo, era evidente la gran y continua violencia que se hac\u00eda para contenerse\u00bb (MB, I, 407).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n don Giovanni Battista Lemoyne testific\u00f3: \u00abDemostr\u00f3 tambi\u00e9n fortaleza de \u00e1nimo al vencer su natural fogoso, de modo que parec\u00eda uno de los hombres m\u00e1s mansos. \u00c9l mismo me confi\u00f3 que en su ni\u00f1ez y juventud se sent\u00eda fuertemente inclinado a la ira, pero con el tiempo lleg\u00f3 a tener tal dominio de s\u00ed mismo, que a veces, incluso en encuentros dolorosos, parec\u00eda casi insensible\u00bb (PC, 665).<\/p>\n<p>El te\u00f3logo Ascanio Savio destac\u00f3 su \u00ab&#8230; natural bilioso\u00bb (MB, IV, 559) y el mismo don Cafasso afirm\u00f3 que \u00ab&#8230; hab\u00eda que dejarlo hacer a su manera\u00bb (MB, III, 50); incluso el doctor Giovanni Albertotti (1929), que lo atendi\u00f3 en los \u00faltimos diecis\u00e9is a\u00f1os de su vida, se\u00f1al\u00f3, en su breve biograf\u00eda dedicada al ilustre paciente, su car\u00e1cter \u00abpronto y fogoso\u00bb. Don Michele Rua, finalmente, subray\u00f3 el esfuerzo que hizo Juan Bosco para controlar estas pulsiones agresivas:<\/p>\n<p>\u00abDon Bosco era de car\u00e1cter fogoso, como yo y muchos otros conmigo hemos podido constatar; pues en varias circunstancias nos dimos cuenta de cu\u00e1nta violencia deb\u00eda hacerse para reprimir los impulsos de c\u00f3lera por las contrariedades que le suced\u00edan.<\/p>\n<p>Y si esto ocurr\u00eda en su edad avanzada, da lugar a creer que a\u00fan m\u00e1s vivo era su car\u00e1cter en la juventud. Solo que, a imitaci\u00f3n de San Francisco de Sales, conociendo esta su inclinaci\u00f3n, velaba continuamente sobre s\u00ed mismo, de manera que conservaba siempre la calma, y era un modelo de paciencia, mansedumbre y dulzura\u00bb (PC, 667).<\/p>\n<p>Al sublimar su propia agresividad, Don Bosco se convirti\u00f3, de hecho, en un modelo de paciencia, mansedumbre y tolerancia, hasta el punto de que de adulto mantuvo casi siempre la calma, la dulzura de coraz\u00f3n y la serenidad de mente. Adem\u00e1s, la sublimaci\u00f3n de tal pulsi\u00f3n le report\u00f3 tenacidad, perseverancia y constancia. Afront\u00f3, en efecto, con segura determinaci\u00f3n todos los obst\u00e1culos que encontr\u00f3 en el curso de su vida, desde los relativos al Oratorio \u00abambulante\u00bb (1844-1846) hasta la expansi\u00f3n de la familia salesiana y la aprobaci\u00f3n de la misma Sociedad.<\/p>\n<p>Don Bosco dio una gran prueba de tenacidad al recorrer el camino que lo llev\u00f3 a la fundaci\u00f3n de la Sociedad Salesiana. Despu\u00e9s de haber madurado, en los a\u00f1os 1854-1859, la idea de una asociaci\u00f3n religiosa, tuvo que sortear la ley del 29 de mayo de 1855, que decretaba la supresi\u00f3n de las comunidades religiosas y la incautaci\u00f3n de sus bienes. Con perseverancia, luchando durante quince a\u00f1os, lleg\u00f3 a la fundaci\u00f3n de la Sociedad Salesiana, y \u00ab&#8230; supo superar todas las vicisitudes de la vida para llegar a su objetivo\u00bb (MB, I, 95), logrando siempre concluir las obras emprendidas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>Humilde, fuerte, robusto<\/b><\/strong><\/p>\n<p>De adulto, Don Bosco fue un luchador tenaz, un l\u00edder tranquilizador y carism\u00e1tico; y sobre todo, dotado de esp\u00edritu de sacrificio, de constancia y de humildad. Escribe Braido: \u00abEs, sin embargo, un hombre discreto y sabio. Para no sobrecargar su acci\u00f3n, no se deja llevar por la avidez del bien. Don Bosco, en este sentido, piensa que lo \u00f3ptimo es enemigo de lo bueno. Por lo tanto, la sobriedad, la prudencia, el sentido del l\u00edmite lo gu\u00edan en la realizaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la \u00abapertura\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>La humildad no fue ciertamente una meta f\u00e1cil de alcanzar para una personalidad como la de Don Bosco, caracterizada por un yo fuerte, ganador, de l\u00edder. \u00c9l mismo, refiri\u00e9ndose a su pasada estancia en el seminario de Chieri, record\u00f3 as\u00ed: \u00abEn ciertos d\u00edas se permit\u00eda el juego de los tarots, y en esto particip\u00e9 durante alg\u00fan tiempo. Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed encontraba lo dulce mezclado con lo amargo. Aunque no era un jugador experto, sin embargo, era tan afortunado que ganaba casi siempre. Al final de las partidas yo ten\u00eda las manos llenas de dinero; pero al ver a mis compa\u00f1eros afligidos porque lo hab\u00edan perdido, yo me aflig\u00eda m\u00e1s que ellos. Se a\u00f1ade que en el juego fijaba tanto la mente, que despu\u00e9s ya no pod\u00eda ni rezar, ni estudiar, teniendo siempre la imaginaci\u00f3n atormentada por el rey de copas y el fante de espadas, por el 13 o el quince de tarots. Por lo tanto, tom\u00e9 la resoluci\u00f3n de no volver a participar en este juego, como ya hab\u00eda renunciado a otros. Esto lo hice a mediados del segundo a\u00f1o de filosof\u00eda, 1836\u00bb (MO, 93).<\/p>\n<p>Y ya como cl\u00e9rigo conden\u00f3 severamente ciertos arrebatos de su car\u00e1cter y quiso combatir sus propias \u00ab&#8230; pasiones, especialmente la soberbia que en mi coraz\u00f3n hab\u00eda echado profundas ra\u00edces\u00bb.<\/p>\n<p>En su pedagog\u00eda, Don Bosco privilegi\u00f3 la virtud de la humildad, y fue el primero en dar ejemplo, humill\u00e1ndose durante toda su vida a tender la mano a cualquiera que pudiera ayudarlo. Desde joven se entren\u00f3 en la humildad, desde que, por la violencia de su hermanastro mayor, tuvo que irse de casa y mendigar trabajo en la granja Moglia donde, adem\u00e1s del sustento, ganaba quince liras al a\u00f1o.<\/p>\n<p>Leyendo atentamente la vida de Don Bosco, uno queda particularmente impresionado por los \u00abbuenos modales\u00bb que usaba normalmente con todos y en particular con las personas humildes, del pueblo. Como sacerdote, trataba de \u00abusted\u00bb incluso a los presos; se descubr\u00eda la cabeza incluso ante los porteros de los palacios, cuando se dirig\u00eda a ellos para buscar a alguna persona. Si llegaba a Valdocco alg\u00fan hu\u00e9sped importante, lo acog\u00eda con todo respeto, acompa\u00f1\u00e1ndolo, siempre con su birrete en la mano, por toda la Casa.<\/p>\n<p>Don Bosco hablaba, predicaba y escrib\u00eda de manera simple y comprensible para todos (y esto tambi\u00e9n es un signo de humildad). Hab\u00eda adem\u00e1s en \u00e9l un reservado pudor, una discreci\u00f3n privada por todo lo que concern\u00eda a su mundo personal, que raramente trasluc\u00eda. Tanto cuando hablaba como cuando escrib\u00eda (y nos referimos particularmente al epistolario), si se citaba a s\u00ed mismo, usaba la tercera persona para expresarse de modo no subjetivo, como si hablara de otro. En sus escritos, adem\u00e1s, sol\u00eda anteponer, como signo de humildad, el simple apelativo \u00absacerdote\u00bb a su nombre y apellido. Y basta con mirar sus fotograf\u00edas, donde la expresi\u00f3n del rostro no sugiere en absoluto la intenci\u00f3n de dar una imagen carism\u00e1tica de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>Giacomo<\/i><\/em> <em><i>DACQUINO, Psicolog\u00eda di don Bosco, p\u00e1g. 50 y ss<\/i><\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La personalidad de Don Bosco fue el resultado de un equilibrio entre su naturaleza impulsiva&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":52870,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":3,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1720,1768,2198,1822,1816,1972],"class_list":["post-52879","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-don-bosco","tag-carisma-salesiano","tag-don-bosco","tag-educacion","tag-gracia","tag-jovenes","tag-santos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52879","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52879"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52879\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52880,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52879\/revisions\/52880"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/52870"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52879"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52879"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52879"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}