{"id":50247,"date":"2026-03-25T10:40:43","date_gmt":"2026-03-25T10:40:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=50247"},"modified":"2026-03-31T12:45:02","modified_gmt":"2026-03-31T12:45:02","slug":"don-bosco-invita-a-confesarse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/don-bosco-invita-a-confesarse\/","title":{"rendered":"Don Bosco invita a confesarse"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><i>La confesi\u00f3n ocupa un lugar central en la vida y en la misi\u00f3n de san Juan Bosco. Para \u00e9l no era simplemente una pr\u00e1ctica religiosa m\u00e1s, sino uno de los lugares privilegiados en los que se manifiesta la misericordia de Dios y se renueva el coraz\u00f3n del hombre. Don Bosco invitaba a confesarse con una sencillez que desarmaba, con la delicadeza de un padre y con la pasi\u00f3n de un verdadero pastor, capaz de llegar a los j\u00f3venes, a los pobres, a los alejados y a los pecadores en los patios, en las plazas, en las c\u00e1rceles y en las iglesias. En su experiencia sacerdotal, el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n se presenta como un camino concreto de esperanza, de verdad y de paz, ofrecido a todos con una bondad incansable y con esa franqueza afectuosa que hac\u00eda cre\u00edble su invitaci\u00f3n a volver a Dios.<\/i><\/em><\/p>\n<p><strong><b>Un sacramento en el centro de todo<br \/>\n<\/b><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Quien conoce la vida de san Juan Bosco sabe que uno de los hilos conductores de su existencia sacerdotal es el sacramento de la Confesi\u00f3n. No una devoci\u00f3n entre tantas, no una tarea pastoral m\u00e1s: para don Bosco, la confesi\u00f3n era el coraz\u00f3n palpitante de la cura de almas, el lugar privilegiado donde la misericordia de Dios alcanzaba al pecador y lo regeneraba. Las Memorias Biogr\u00e1ficas, la monumental colecci\u00f3n en diecinueve vol\u00famenes que documenta su vida, vuelven sobre este tema con una frecuencia extraordinaria \u2014la palabra \u00abconfesi\u00f3n\u00bb aparece casi mil veces en esas p\u00e1ginas\u2014, testimonio de lo central que era el sacramento de la Penitencia en su existencia y en su m\u00e9todo educativo y pastoral.<\/p>\n<p>Para don Bosco, esperanza, misericordia y confesi\u00f3n eran sin\u00f3nimos. Esta s\u00edntesis tan eficaz revela la teolog\u00eda pr\u00e1ctica que \u00e9l viv\u00eda: la confesi\u00f3n no era ante todo un tribunal, sino la puerta abierta de par en par de la misericordia divina. Cualquiera que se le acercara con el peso del pecado encontraba en \u00e9l no a un juez severo, sino a un padre que se regocijaba al ver al hijo volver a casa.<\/p>\n<p><strong><b>Incontables horas ante el confesionario<br \/>\n<\/b><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Apenas obtuvo la licencia para confesar el 10 de junio de 1843, don Bosco se dedic\u00f3 a este ministerio con una intensidad que dejaba estupefactos a sus contempor\u00e1neos. Sus bi\u00f3grafos se\u00f1alan que, cuando lleg\u00f3 al Refugio de Tur\u00edn, donde desempe\u00f1aba sus primeros servicios pastorales, todav\u00eda no estaba encargado de la predicaci\u00f3n, pero en cuanto obtuvo la facultad de confesar, casi todos quer\u00edan confesarse con \u00e9l y \u00e9l escuchaba a todos.<\/p>\n<p>En los primeros tiempos del Oratorio de Valdocco, don Bosco se sentaba en un banco en un rinc\u00f3n del patio o de la capilla, y los muchachos se arrodillaban a su alrededor para confesarse, mientras otros se preparaban o daban gracias. Era un espect\u00e1culo ins\u00f3lito y conmovedor: un sacerdote sentado al aire libre, rodeado de ni\u00f1os que esperaban pacientemente su turno. En ciertos d\u00edas festivos la multitud era tal que ni siquiera una docena de sacerdotes habr\u00eda bastado; y sin embargo, los muchachos quer\u00edan confesarse todos solo con \u00e9l, y hab\u00eda que persuadirlos para que pospusieran la Comuni\u00f3n para el d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>Con el crecimiento del Oratorio y luego del Hospicio, las horas que don Bosco pasaba en el confesionario se volvieron legendarias. Se levantaba muy temprano y, antes incluso de salir de su habitaci\u00f3n hacia la sacrist\u00eda, ya sab\u00eda que le esperaban peticiones de confesi\u00f3n. \u00c9l mismo hab\u00eda escrito en sus prop\u00f3sitos de 1845: \u00abComo al llegar a la sacrist\u00eda la mayor\u00eda de las veces me piden enseguida que escuche en confesi\u00f3n, procurar\u00e9 hacer una breve preparaci\u00f3n para la santa Misa antes de salir de la habitaci\u00f3n\u00bb. Confesaba por la ma\u00f1ana temprano, confesaba durante los recreos, confesaba por la noche. No perd\u00eda una ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hab\u00eda un ritmo semanal de confesiones en el Oratorio: cada ma\u00f1ana festiva se daba a los j\u00f3venes la posibilidad de acercarse a los sacramentos, pero un domingo al mes estaba establecido para la confesi\u00f3n y comuni\u00f3n general de todos. Y en el reglamento escrito por don Bosco, la confesi\u00f3n se prescrib\u00eda al menos cada quince d\u00edas, con la posibilidad de acercarse cada s\u00e1bado para quien lo deseara.<\/p>\n<p><strong><b>El arte de invitar: la franqueza afectuosa de don Bosco<br \/>\n<\/b><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lo que distingue a don Bosco de tantos otros sacerdotes celosos es su extraordinaria capacidad de invitar a la confesi\u00f3n sin forzar, de abrir el camino del sacramento con un toque de humor, de sencillez, de ingenio que desarma. Las Memorias Biogr\u00e1ficas dedican un cap\u00edtulo entero del tercer volumen (cap. VII) a ilustrar \u00abla admirable franqueza de don Bosco en Porta Nuova, en Piazza Castello, en Piazza d&#8217;Armi y en otros lugares para reconducir a los pecadores a Dios\u00bb. Para \u00e9l, cualquier lugar era bueno, cada encuentro una oportunidad.<\/p>\n<p>En las tabernas, en las posadas, en los caf\u00e9s, en las barber\u00edas a donde iba a buscar a los muchachos abandonados, don Bosco nunca perd\u00eda de vista el fin \u00faltimo: reconducir esa alma a Dios. Empezaba con un chiste, un juego de manos, un relato que captaba la atenci\u00f3n; luego, poco a poco, llevaba la conversaci\u00f3n al plano espiritual, y casi sin que el interlocutor se diera cuenta, se encontraba escuchando una invitaci\u00f3n a la confesi\u00f3n. \u00abAs\u00ed, los obstinados sent\u00edan desvanecerse sus resistencias, acog\u00edan los buenos prop\u00f3sitos que la gracia divina les inspiraba y poco a poco se decid\u00edan a una buena confesi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Con los muchachos del Oratorio el m\u00e9todo era a\u00fan m\u00e1s directo y afectuoso. Se acercaba a un joven durante el recreo, le pon\u00eda una mano en el hombro, intercambiaba unas palabras alegres y luego, casi de pasada: \u00abOye, \u00bfy cu\u00e1ndo te vas a confesar? Ya hace un tiempo que no te dejas ver por el confesor&#8230;\u00bb. El enfoque era tan natural y libre de juicio que rara vez los muchachos se echaban atr\u00e1s. Y el que se confesaba primero, al volver alegre y sereno al patio, se convert\u00eda involuntariamente en el mejor embajador: al ver su alegr\u00eda, los dem\u00e1s se animaban y lo segu\u00edan.<\/p>\n<p>Fue c\u00e9lebre tambi\u00e9n su modo de acercarse incluso a los adultos m\u00e1s alejados de la pr\u00e1ctica religiosa. Con una mujer que llevaba mucho tiempo sin confesarse, bast\u00f3 que \u00e9l pronunciara dulcemente la palabra \u00abconfesi\u00f3n\u00bb para que ella misma exclamara: \u00ab\u00a1Confesi\u00f3n! Hace ya mucho tiempo que no me confieso\u00bb. La brecha estaba abierta. Con los carreteros, con los gendarmes, incluso con los condenados a muerte en las c\u00e1rceles senatoriales de Tur\u00edn, a donde acud\u00eda cada semana con don Cafasso, don Bosco encontraba la manera de acercarse con delicadeza, de ganarse la confianza, de disponer lentamente el \u00e1nimo a la conversi\u00f3n. Nunca se resign\u00f3 ante un rechazo: lo intentaba, esperaba, volv\u00eda.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es memorable el episodio de los gendarmes que lo vigilaban durante el per\u00edodo de grandes dificultades con las autoridades civiles. Despu\u00e9s de sus predicaciones, aquellos guardias que llevaban a\u00f1os sin confesarse se le acercaban conmovidos pidiendo ser escuchados en confesi\u00f3n. Don Bosco les prestaba \u00ab\u00a1oh, con cu\u00e1nto gusto!\u00bb esta caridad, tanto que \u2014al cambiarse los guardias cada domingo\u2014 se puede decir que casi todos acabaron por confesarse y comulgar.<\/p>\n<p><strong><b>Sus recomendaciones: sinceridad, frecuencia, confianza<br \/>\n<\/b><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Bosco no se limitaba a invitar a la confesi\u00f3n: la ense\u00f1aba, la explicaba, la recomendaba con criterios precisos y concretos. La primera y fundamental ense\u00f1anza era sobre la sinceridad absoluta. \u00abEn primer lugar, os recomiendo que hag\u00e1is todo lo posible por no caer en pecado; pero si por desgracia os ocurriera cometerlo, no os dej\u00e9is inducir nunca por el demonio a callarlo en la confesi\u00f3n\u00bb. Esta recomendaci\u00f3n vuelve con una constancia impresionante en todos los contextos: en los sermones de la noche, en los discursos a las grandes asambleas, en las conversaciones personales.<\/p>\n<p>El temor a callar los pecados por verg\u00fcenza era para \u00e9l una de las tragedias espirituales m\u00e1s graves. Escrib\u00eda con la pluma tembl\u00e1ndole en la mano: \u00abMientras escribo, me tiembla la mano al pensar en el gran n\u00famero de cristianos que van a la perdici\u00f3n eterna solo por haber callado o no haber expuesto sinceramente ciertos pecados en la confesi\u00f3n\u00bb. Y a quien se encontrara dudando de la validez de alguna confesi\u00f3n pasada, le dirig\u00eda un llamamiento sentido: arregla enseguida las cosas de tu conciencia, exponiendo sinceramente lo que te pesa, como si te encontraras en el lecho de muerte.<\/p>\n<p>La segunda recomendaci\u00f3n era la frecuencia. Don Bosco fij\u00f3 en el primer domingo de cada mes el d\u00eda de confesi\u00f3n y comuni\u00f3n general en el Oratorio, recomendando a cada uno que se acercara al sacramento como si fuera la \u00faltima confesi\u00f3n de su vida. Esta conciencia del momento presente, esta urgencia espiritual no era melancol\u00eda, sino intensidad de vida: cada confesi\u00f3n pod\u00eda ser la \u00faltima, por lo tanto, cada confesi\u00f3n deb\u00eda hacerse con todo el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>La tercera recomendaci\u00f3n se refer\u00eda al confesor y a la relaci\u00f3n de confianza con \u00e9l. Don Bosco exhortaba a sus muchachos a poner en pr\u00e1ctica los consejos recibidos en la confesi\u00f3n, y los invitaba a llevar consigo a sus amigos: \u00abProcurad llevar a alg\u00fan compa\u00f1ero vuestro a escuchar la palabra de Dios o a acercarse al sacramento de la Confesi\u00f3n\u00bb. La confesi\u00f3n no era un hecho privado e individualista: ten\u00eda una repercusi\u00f3n en la comunidad, ten\u00eda un poder de contagio del bien.<\/p>\n<p>En cuanto a los confesores, don Bosco ten\u00eda indicaciones precisas: nunca se deb\u00eda maltratar a los penitentes ni asombrarse por su ignorancia o por las cosas declaradas en la confesi\u00f3n. La bondad, la paciencia, la discreci\u00f3n eran cualidades indispensables. El confesor estaba obligado al secreto absoluto: \u00abAunque tuviera que perder la propia vida, no puede decir a nadie la m\u00e1s m\u00ednima cosa relativa a lo que ha o\u00eddo en confesi\u00f3n\u00bb. Esta garant\u00eda de absoluta confidencialidad era para don Bosco un elemento esencial para que los penitentes tuvieran la confianza de abrirse completamente.<\/p>\n<p><strong><b>Un legado vivo<br \/>\n<\/b><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mirando el conjunto de la vida de don Bosco, emerge un retrato de sacerdote que se tom\u00f3 en serio las palabras de Cristo a sus ap\u00f3stoles: \u00abA quienes les perdon\u00e9is los pecados, les quedan perdonados\u00bb. Para \u00e9l, esta potestad no era un privilegio que guardar celosamente, sino una responsabilidad que ejercer con generosidad sin l\u00edmites, en el confesionario y fuera de \u00e9l, por la ma\u00f1ana temprano y por la noche tarde, con los ni\u00f1os y con los condenados a muerte, en las iglesias y en las plazas, dondequiera que un alma necesitara reencontrar la paz con Dios.<\/p>\n<p>Don Bosco hab\u00eda entendido una cosa sencilla y profunda: que los muchachos abandonados, los pobres, los pecadores no necesitaban ser condenados, sino ser amados; y que el amor m\u00e1s grande que un sacerdote pod\u00eda ofrecer era el de acompa\u00f1arlos a la misericordia de Dios, a trav\u00e9s de ese sacramento que \u00e9l hab\u00eda aprendido a amar desde ni\u00f1o, cuando su madre Margarita lo hab\u00eda llevado de la mano a la iglesia para su primera confesi\u00f3n.<\/p>\n<p>La invitaci\u00f3n de don Bosco no ha perdido nada de su frescura. Resuena hoy con la misma dulzura insistente con la que \u00e9l se acercaba a sus muchachos en el patio del Oratorio, a quienes encontraba por la calle, a los alejados y a los cansados. Es una invitaci\u00f3n dirigida de modo particular a quien desde hace tiempo se ha alejado de este sacramento de la salud y de la paz: nadie est\u00e1 demasiado lejos de Dios como para no poder volver a casa.<br \/>\nSiguiendo sus huellas, recogemos su llamamiento y lo hacemos nuestro. Para quien desee acercarse o volver a acercarse a la Confesi\u00f3n \u2014quiz\u00e1s despu\u00e9s de a\u00f1os de lejan\u00eda, quiz\u00e1s con alg\u00fan temor o incertidumbre sobre c\u00f3mo proceder\u2014 hemos recogido en <a href=\"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/quieres-recibir-el-perdon-de-dios\/\"><strong><b>ESTA P\u00c1GINA<\/b><\/strong><\/a> algunas indicaciones pr\u00e1cticas y espirituales, con la esperanza de que puedan ayudar a abrirse a la gracia de Dios y a recibir su perd\u00f3n. Como recordaba don Bosco a sus muchachos: no callar nada por verg\u00fcenza, confiarse con fe en la bondad del confesor y volver serenos como quien ha sido abrazado por el Padre.<br \/>\nEste recurso permanecer\u00e1 siempre accesible desde la p\u00e1gina de inicio, en un <a href=\"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/quieres-recibir-el-perdon-de-dios\/\"><strong><b>\u00e1rea dedicada<\/b><\/strong><\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; La confesi\u00f3n ocupa un lugar central en la vida y en la misi\u00f3n de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":50231,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":29,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[2636,1768,1822,2612,1972,2032,2026],"class_list":["post-50247","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-don-bosco","tag-consejos","tag-don-bosco","tag-gracia","tag-nuestros-guias","tag-santos","tag-vida","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50247","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=50247"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50247\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":50251,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50247\/revisions\/50251"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/50231"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=50247"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=50247"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=50247"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}