{"id":49975,"date":"2026-03-21T16:17:25","date_gmt":"2026-03-21T16:17:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=49975"},"modified":"2026-03-31T12:43:56","modified_gmt":"2026-03-31T12:43:56","slug":"educar-en-la-devocion-civil-con-san-francisco-de-sales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/educar-en-la-devocion-civil-con-san-francisco-de-sales\/","title":{"rendered":"Educar en la devoci\u00f3n civil con san Francisco de Sales"},"content":{"rendered":"<p><em><i>Francisco de Sales, obispo de Ginebra en el siglo XVII, revolucion\u00f3 la espiritualidad cristiana al proponer una \u00abdevoci\u00f3n civil\u00bb accesible a todos, no reservada \u00fanicamente a monjes y contemplativos. Su obra m\u00e1s c\u00e9lebre, la Introducci\u00f3n a la vida devota (Filotea), ense\u00f1a que la verdadera devoci\u00f3n no consiste en pr\u00e1cticas exteriores o actitudes afectadas, sino en un amor aut\u00e9ntico a Dios y al pr\u00f3jimo, vivido con alegr\u00eda en las ocupaciones cotidianas. Oponi\u00e9ndose a la concepci\u00f3n que relegaba la santidad a los monasterios, Francisco de Sales demuestra que militares, artesanos, esposos y pr\u00edncipes pueden aspirar todos a la perfecci\u00f3n cristiana. Su devoci\u00f3n es inteligente, discreta y alegre, perfectamente integrada en la vida social, transformando la religi\u00f3n en una presencia viva en el mundo en lugar de una huida de \u00e9l.<br \/>\n<\/i><\/em><\/p>\n<p>Al dirigirse a Filotea a prop\u00f3sito de la vida de relaci\u00f3n en el mundo, Francisco de Sales le da el siguiente consejo: \u00abIr a la caza de conversaciones o hacer todo lo posible por evitarlas son dos extremos igualmente reprobables, desde el punto de vista de esa devoci\u00f3n civil de la que os estoy hablando\u00bb. Esta insistencia en la \u00abdevoci\u00f3n civil\u00bb fue, al parecer, lo que m\u00e1s impresion\u00f3 a los lectores antiguos y modernos de la Filotea, porque revela la intenci\u00f3n profunda del autor de formar no solo cristianos fervientes, sino tambi\u00e9n buenos ciudadanos de la ciudad terrenal.<\/p>\n<p><strong><b>Verdadera y falsa devoci\u00f3n<br \/>\n<\/b><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A principios del siglo XVII, el sustantivo <em><i>devoci\u00f3n<\/i><\/em> a\u00fan no ten\u00eda el significado d\u00e9bil y despectivo que a menudo adquirir\u00e1 m\u00e1s tarde. Un devoto no era todav\u00eda un beato o un hip\u00f3crita. Ello no impide que Francisco de Sales se sintiera obligado a descartar varias falsas interpretaciones de la devoci\u00f3n que ya eran comunes en su tiempo:<\/p>\n<p><em><i>Quien es propenso al ayuno se creer\u00e1 un buen devoto porque ayuna, aunque quiz\u00e1 su coraz\u00f3n est\u00e9 lleno de rencor; y aunque por razones de sobriedad no se atreva a tocar con la lengua un poco de vino ni siquiera un poco de agua, no se recata, sin embargo, de sumergirla en la sangre del pr\u00f3jimo con la maledicencia y la calumnia. Otro se creer\u00e1 devoto porque reza una gran cantidad de oraciones todos los d\u00edas, aunque despu\u00e9s su lengua abunde en palabras inconvenientes, arrogantes e injuriosas entre siervos y vecinos.<br \/>\n<\/i><\/em><br \/>\nTodos estos sujetos, prosegu\u00eda el autor de la <em><i>Filotea<\/i><\/em>, son com\u00fanmente considerados devotos, pero no lo son en modo alguno; son solo \u00abestatuas y fantasmas de devoci\u00f3n\u00bb. Hay que a\u00f1adir que no son las caras de cuaresma las que hacen a los santos. Se atribuye a Francisco de Sales, y no sin raz\u00f3n, la respuesta que habr\u00eda dado un d\u00eda a prop\u00f3sito de un santo var\u00f3n que siempre ten\u00eda un aire triste: \u00abSi un santo est\u00e1 triste, es un triste santo\u00bb.<br \/>\nCuando la devoci\u00f3n es afectada y extravagante, es falsa. Tambi\u00e9n Francisco de Sales se reprochaba haber ca\u00eddo en ella una vez, en su adolescencia:<\/p>\n<p><em><i>Cuando era joven estudiante en esta ciudad, me entr\u00f3 un gran fervor y un gran deseo de ser santo y perfecto; pensaba que para ello era necesario que inclinara la cabeza sobre el hombro al rezar las Horas, porque as\u00ed lo hac\u00eda otro estudiante que era verdaderamente santo, y lo hice durante un tiempo con esmero, sin por ello volverme m\u00e1s santo.<br \/>\n<\/i><\/em><br \/>\n\u00bfEn qu\u00e9 consiste, pues, la verdadera devoci\u00f3n? No es otra cosa que \u00abuna agilidad y vivacidad espiritual en virtud de la cual la caridad realiza sus acciones en nosotros, o nosotros a trav\u00e9s de ella, con prontitud y afecto\u00bb; o tambi\u00e9n, es \u00abuna inclinaci\u00f3n general y una presteza del esp\u00edritu para hacer lo que estimamos agradable a Dios\u00bb. Es un amor de Dios que aspira a la perfecci\u00f3n. La devoci\u00f3n es un fuego interior.<\/p>\n<p><strong><b>La religi\u00f3n al alcance de todos<br \/>\n<\/b><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El \u00e9xito de Francisco de Sales consisti\u00f3 en poner la vida espiritual al alcance de todos, con un lenguaje claro y adaptado a la sensibilidad de la \u00e9poca. En efecto, si la devoci\u00f3n es amor, amor a Dios en primer lugar, pero tambi\u00e9n, y con un mismo movimiento, amor al pr\u00f3jimo, es accesible a todos, en todas las situaciones.<\/p>\n<p>La \u00abdevoci\u00f3n civil\u00bb, que \u00e9l ense\u00f1a y propaga, tiene en cuenta todos los aspectos de la realidad humana, sobre la cual ejercer\u00e1 una ben\u00e9fica influencia. El autor de la <em><i>Filotea<\/i><\/em> llega a lanzar la palabra <em><i>herej\u00eda<\/i><\/em> para denunciar una actitud que le parece incompatible con una visi\u00f3n equilibrada de las realidades sociales y con la vida cristiana: \u00abEs un error, m\u00e1s a\u00fan, una herej\u00eda, querer desterrar la vida devota de la compa\u00f1\u00eda de los militares, del taller del artesano, de la corte del pr\u00edncipe, de la vida cotidiana de las parejas casadas\u00bb.<br \/>\nPara llevar una vida cristiana aut\u00e9ntica, no es indispensable retirarse del mundo, ir al desierto o entrar en un monasterio. Al dirigirse a Filotea, es decir, a toda persona que quiere amar a Dios, el autor se propuso trazarle un camino de ferviente vida cristiana en medio del mundo, ense\u00f1\u00e1ndole c\u00f3mo es necesario servirse de las propias \u00abalas para volar\u00bb a las alturas de la oraci\u00f3n y, conjuntamente, de los propios \u00abpies para caminar junto con los hombres en santa y amigable conversaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En su libro encontramos, de hecho, una cantidad de consejos y ense\u00f1anzas sobre temas que, antes de \u00e9l, la literatura espiritual hab\u00eda abordado poco, como la vida de todos los d\u00edas con sus problemas, sus quehaceres y cuestiones relativas al matrimonio, las relaciones sociales, la vestimenta, el recreo, el juego, el baile o las amistades. De manera m\u00e1s general, se ha reconocido que el obispo de Ginebra tuvo el m\u00e9rito de hacer entrar la religi\u00f3n en la vida y la vida en la religi\u00f3n.<br \/>\nLa devoci\u00f3n es buena \u00abtanto para los hombres como para las mujeres\u00bb, se lee en el prefacio del <em><i>Te\u00f3timo<\/i><\/em>. Filotea es un nombre femenino elegido para designar a toda alma que aspira a la devoci\u00f3n \u2014escribe\u2014, a\u00f1adiendo con una pizca de iron\u00eda que \u00ablos hombres tambi\u00e9n tienen un alma como las mujeres\u00bb.<br \/>\nPor otra parte, la devoci\u00f3n no depende del \u00abtemperamento natural\u00bb. Hay personas que tienen \u00abel coraz\u00f3n inclinado al amor\u00bb, para las cuales \u00abes f\u00e1cil querer amar a Dios\u00bb, pero corren \u00abel peligro de amar mal [porque su amor] est\u00e1 ligado a la facilidad de amar\u00bb. Otros tienen \u00abel alma \u00e1cida, \u00e1spera, melanc\u00f3lica y hosca\u00bb: su amor ser\u00e1 \u00abm\u00e1s v\u00e1lido y loable, as\u00ed como el otro ser\u00e1 tambi\u00e9n m\u00e1s gracioso y delicioso\u00bb. Todas estas personas dotadas de un temperamento diferente \u00absin duda amar\u00e1n a Dios en la misma medida, pero no de la misma manera\u00bb.<\/p>\n<p><strong><b>Una devoci\u00f3n inteligente y discreta<br \/>\n<\/b><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La devoci\u00f3n del cristiano debe ser \u00abinteligente\u00bb y es preciso entender las oraciones que uno reza: \u00abDeseo que teng\u00e1is una traducci\u00f3n al franc\u00e9s de todas las oraciones que rec\u00e9is \u2014escrib\u00eda Francisco de Sales a la baronesa de Chantal\u2014. No quiero que las dig\u00e1is en franc\u00e9s, sino en lat\u00edn, cosa que favorece la devoci\u00f3n, pero quiero que conozc\u00e1is de alg\u00fan modo el sentido de las oraciones que recit\u00e1is\u00bb. Dar\u00e1 el mismo consejo a Filotea en la <em><i>Introducci\u00f3n a la vida devota<\/i><\/em>, a\u00f1adiendo una advertencia contra los excesos de la devoci\u00f3n verbal, \u00abporque un solo <em><i>Padrenuestro<\/i><\/em> recitado con sentimiento vale m\u00e1s que muchos recitados deprisa y corriendo\u00bb.<\/p>\n<p>Para comprender su propia religi\u00f3n, el cristiano que vive en el mundo debe formarse. Como director espiritual, Francisco de Sales recomendaba la escucha de la palabra de Dios durante la predicaci\u00f3n y la lectura de obras \u00fatiles para la formaci\u00f3n espiritual, como la vida y las obras de santa Teresa de \u00c1vila, as\u00ed como las de grandes autores espirituales de su tiempo. Si la lectura personal de la Biblia no estaba todav\u00eda a la orden del d\u00eda para los cat\u00f3licos, sin embargo, un alimento abundante estaba a disposici\u00f3n de las personas deseosas de alcanzar la perfecci\u00f3n cristiana. El obispo de Ginebra contribuir\u00eda a ello de manera relevante, particularmente con la publicaci\u00f3n de la <em><i>Filotea<\/i><\/em> y del <em><i>Te\u00f3timo<\/i><\/em>.<br \/>\nEl cristiano debe saber de modo especial que en la vida espiritual lo que cuenta ante todo es lo interior. La devoci\u00f3n \u2014dir\u00e1 a las visitandinas\u2014 debe ser \u00ab\u00edntima, fuerte y generosa\u00bb (E I 1005). Si la persona devota se encapricha de pr\u00e1cticas y de ejercicios hasta el punto de hacer de ellos un fin, si se viste con ellos como con un h\u00e1bito propio de la vanidad humana, hay que inducirla a deshacerse de ellos, porque el amor verdadero la \u00abdespoja de los afectos m\u00e1s placenteros, como los que sent\u00eda en las consolaciones espirituales, en los ejercicios de piedad y en la perfecci\u00f3n de las virtudes\u00bb.<br \/>\nEn todo, pero sobre todo en la devoci\u00f3n, es necesaria la discreci\u00f3n. Cuidado con los excesos que irritan a familiares y conocidos: \u00ab\u00a1Oh, qu\u00e9 feliz ser\u00e9is \u2014escribe a una de sus corresponsales\u2014 si observ\u00e1is con esmero la moderaci\u00f3n que os he indicado en vuestras pr\u00e1cticas religiosas, adapt\u00e1ndolas todo lo que pod\u00e1is a vuestras ocupaciones dom\u00e9sticas!\u00bb. \u00abRegulad ante todo vuestras pr\u00e1cticas de piedad \u2014escribe a otra conocida suya\u2014 de manera que su duraci\u00f3n no fatigue vuestra alma ni irrite las de aquellos con quienes Dios os hace vivir\u00bb.<br \/>\nHe aqu\u00ed una especie de c\u00f3digo de la devoci\u00f3n civil, destinado a una joven esposa cuyos deseos de perfecci\u00f3n corr\u00edan el riesgo de volverla insoportable. Despu\u00e9s de haberle aconsejado visitar alguna vez los hospitales, consolar y socorrer a los enfermos, le hace unas recomendaciones precisas:<\/p>\n<p><em><i>En todo esto, tened cuidado de que el se\u00f1or vuestro marido, vuestros criados o los se\u00f1ores vuestros parientes no tengan motivo para sentirse molestos porque pas\u00e1is demasiado tiempo en las iglesias, viv\u00eds demasiado tiempo retirada, descuid\u00e1is durante demasiado tiempo los cuidados de la casa o, como sucede a veces, juzg\u00e1is con demasiada rigidez la conducta ajena o desde\u00f1\u00e1is demasiado abiertamente las conversaciones en las que no se observan escrupulosamente las reglas de la devoci\u00f3n. En todo esto, debemos ser dominados e iluminados por la caridad, que nos lleve a secundar la voluntad del pr\u00f3jimo en todo aquello que no sea contrario a los mandamientos de Dios.<br \/>\n<\/i><\/em><br \/>\nLa devoci\u00f3n civil requiere adaptarse al otro y no hacerle sentir ninguna superioridad espiritual. A la madre de Chantal, que quer\u00eda dedicarse demasiado al ayuno, y ella sola en medio de las primeras visitandinas, le escribi\u00f3 parafraseando a san Pablo: \u00abDeber\u00e9is ser jud\u00edo con los jud\u00edos y gentil con los gentiles, comer con los que comen, re\u00edr con los que r\u00eden\u00bb.<\/p>\n<p><strong><b>Elegir los propios modelos<br \/>\n<\/b><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Atenci\u00f3n! Hay santos que han llevado una vida m\u00e1s digna de admiraci\u00f3n que de imitaci\u00f3n: \u00ab\u00bfNo es algo que asusta \u2014escrib\u00eda\u2014 ver a un san Pablo ermita\u00f1o, en pleno desierto, confinado en una cueva como un salvaje, y que solo come pan y solo bebe agua?\u00bb. Todas las formas de ascesis que se practican en la soledad y en el desierto no son aconsejables para todos indistintamente. No se puede, por tanto, proponer a la gente del mundo modelos de devoci\u00f3n \u00abpuramente contemplativa, mon\u00e1stica o religiosa\u00bb: hay que elegir modelos de santos que hayan vivido \u00aben el estado seglar\u00bb.<br \/>\nFrancisco de Sales no dudaba en buscar \u00absantos\u00bb entre personajes del Antiguo Testamento, como en particular \u00abAbrah\u00e1n, Isaac y Jacob, David, Job, Tob\u00edas, Sara, Rebeca y Judit\u00bb. \u00bfQui\u00e9n m\u00e1s amable que la ideal pareja b\u00edblica, formada por Isaac y Rebeca, \u00abla m\u00e1s casta pareja casada de los tiempos antiguos\u00bb? Estos \u00abfueron observados a trav\u00e9s de la ventana acarici\u00e1ndose de tal manera que Abimelec pudo f\u00e1cilmente entender, aunque no hubiera nada deshonesto en ello, que no pod\u00edan ser sino marido y mujer\u00bb.<br \/>\nEntre las figuras del Nuevo Testamento y los santos del cristianismo, elige en primer lugar a \u00abla santa Virgen, con san Jos\u00e9, san Luis, santa M\u00f3nica y cien mil otros que est\u00e1n en la falange de los que vivieron en el mundo\u00bb. Elogia a la \u00abextraordinaria santa Magdalena\u00bb, \u00abla reina y la maestra de todas las perfumistas\u00bb, as\u00ed como a santa Marta, la \u00abcocinera de nuestro querido Maestro\u00bb, de la que se dice \u00abque preparaba el pan de Nuestro Se\u00f1or, que lo acog\u00eda en su casa y se preocupaba mucho de que no le faltara nada\u00bb.<br \/>\nEl autor de la <em><i>Filotea<\/i><\/em> cataloga gustosamente los modelos cristianos seg\u00fan su profesi\u00f3n: \u00abSan Jos\u00e9, Lidia y san Crisp\u00edn fueron perfectos devotos en sus talleres; santa Ana, santa Marta, santa M\u00f3nica, \u00c1quila y Priscila en sus matrimonios; Cornelio, san Sebasti\u00e1n, san Mauricio bajo las armas; Constantino, Elena, san Luis, el beato Amadeo, san Eduardo en sus tronos\u00bb. En cuanto al \u00abgran san Mauricio\u00bb, destacar\u00e1 que este heroico soldado sufri\u00f3 el martirio del coraz\u00f3n antes que el del cuerpo, porque \u00abvio matar ante sus ojos a toda su querida legi\u00f3n; y se puede decir que sufri\u00f3 el martirio tantas veces como soldados vio caer\u00bb.<\/p>\n<p>Santa M\u00f3nica, madre de san Agust\u00edn, es citada a menudo como modelo de esposa, de viuda, de madre y de educadora: \u00ab\u00a1Con cu\u00e1nta firmeza persigui\u00f3 la empresa de servir a Dios, en su matrimonio, en su viudez!\u00bb. Como educadora fue admirable: \u00abMientras estaba encinta del gran san Agust\u00edn, lo consagr\u00f3 varias veces a la religi\u00f3n cristiana y al servicio de la gloria de Dios, como \u00e9l mismo afirma cuando dice haber gustado la sal de Dios desde el vientre de su madre\u00bb. Cuando el hijo comenz\u00f3 a seguir un mal camino, ella \u00abcon tanto fervor y tanta perseverancia luch\u00f3 contra las malas inclinaciones de san Agust\u00edn, sigui\u00e9ndolo por mar y por tierra, hasta hacerlo felizmente m\u00e1s hijo de sus l\u00e1grimas, con la conversi\u00f3n de su alma, de lo que hab\u00eda sido hijo de su sangre por la generaci\u00f3n de su cuerpo\u00bb.<\/p>\n<p>En el momento en que Filotea se compromete en la vida devota \u00abbajo la forma de una elecci\u00f3n y de una decisi\u00f3n\u00bb, el autor de la <em><i>Introducci\u00f3n a la vida devota<\/i><\/em> le pone ante los ojos no solo \u00abel cortejo de los v\u00edrgenes, hombres y mujeres, m\u00e1s blancos que el lirio\u00bb, sino tambi\u00e9n \u00abla asamblea de las viudas\u00bb adornadas de \u00absanta mortificaci\u00f3n y humildad\u00bb, y sobre todo \u00abla multitud de numerosas personas casadas que viven tan dulcemente juntas y con respeto mutuo, lo que no puede estar desvinculado de una gran caridad\u00bb; y a\u00f1ade: \u00abObservad c\u00f3mo estas almas devotas compaginan el cuidado de su casa exterior con el de su interior\u00bb.<\/p>\n<p><strong><b>\u00abHay que seguir las leyes del mundo en el que se est\u00e1\u00bb<br \/>\n<\/b><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un principio general de la ense\u00f1anza salesiana reza: \u00abPuesto que nos encontramos en este mundo, debemos seguir sus leyes\u00bb, sin olvidar, sin embargo, el a\u00f1adido, \u00aben todo lo que no sea contrario a la ley de Dios\u00bb.<br \/>\nLas leyes del mundo son ante todo las leyes de la civilidad, de la cortes\u00eda, de la buena educaci\u00f3n. El cristiano debe ser cort\u00e9s. La devoci\u00f3n, cuando es verdadera, es tambi\u00e9n verdadera humanidad, sabidur\u00eda, tacto, moderaci\u00f3n, constancia. Francisco de Sales declara con determinaci\u00f3n: \u00abNo quiero en absoluto una devoci\u00f3n fant\u00e1stica, turbulenta, melanc\u00f3lica, arisca y triste, sino una devoci\u00f3n dulce, suave, agradable, pac\u00edfica y, en una palabra, una piedad extremadamente franca, que se haga amar por Dios en primer lugar, pero tambi\u00e9n por los hombres\u00bb. El respeto de las reglas sociales y de las convenciones puede sufrir a veces excepciones, como en el caso del rey David que \u00abante el arca de la alianza danz\u00f3 y se agit\u00f3 un poco m\u00e1s de lo que el decoro requer\u00eda\u00bb, pero era a causa de la \u00abextraordinaria y desmedida alegr\u00eda que ten\u00eda en el coraz\u00f3n\u00bb.<br \/>\nAdem\u00e1s, civilidad no significa doblez. Hay que ser siempre sincero y hacer que lo exterior corresponda al sentimiento \u00edntimo, sin por ello mostrarse desagradable en sociedad con el pretexto de la \u00abverdad\u00bb y la \u00abfranqueza\u00bb.<br \/>\nEl mundo, recuerda Francisco de Sales cuando usa este sustantivo en el significado ambivalente que tiene en la Escritura, est\u00e1 regido por la ley de la triple concupiscencia, es decir, por el deseo del placer, de los bienes y de los honores. Ahora bien, estas tres realidades temporales no revisten fundamentalmente un valor negativo.<br \/>\nEl placer est\u00e1 ligado a ciertos actos y experiencias tanto a nivel de los sentidos como a nivel de nuestras facultades superiores. Si el placer no se desv\u00eda y se mantiene en una justa medida, y sobre todo si el deseo es leg\u00edtimo y no se transforma en dependencia y en esclavitud, \u00bfqu\u00e9 mal hay en ello? Tambi\u00e9n las monjas de la Visitaci\u00f3n deber\u00e1n acoger \u00abcon paz y dulzura de esp\u00edritu\u00bb no solo toda suerte de \u00abpenas y de mortificaciones\u00bb, sino tambi\u00e9n las cosas que encuentren \u00abdel todo agradables y plenamente conformes a su voluntad y necesidad, como beber, comer, descansar, tener recreo y cosas similares, para que, siguiendo el consejo del Ap\u00f3stol, todo lo que hagamos, sea hecho en nombre de Dios y \u00fanicamente para agradarle\u00bb.<br \/>\nEn lo que concierne a los bienes del mundo, los cristianos deben cuidarlos m\u00e1s a\u00fan que las personas \u00abde mundo\u00bb, porque \u00ablos poseemos, pero no como nuestros\u00bb: \u00abDios nos los ha dado para cultivarlos y quiere que los hagamos fructificar y ser \u00fatiles\u00bb. Tampoco est\u00e1 prohibido aumentarlos: \u00abTengamos, pues, este cuidado lleno de gracia por la conservaci\u00f3n, e incluso por el aumento de nuestros bienes temporales, cuando se presente una justa ocasi\u00f3n y en la medida en que lo requiera nuestro estado, porque Dios quiere que lo hagamos as\u00ed, por amor a \u00e9l\u00bb. El cristiano puede tener riquezas, pero no deber\u00e1 dejarse \u00abenvenenar\u00bb por ellas, es decir, no deber\u00e1 apegar su coraz\u00f3n a ellas.<br \/>\nEn cuanto a la b\u00fasqueda de honores y de una buena reputaci\u00f3n, no est\u00e1 en s\u00ed misma en contradicci\u00f3n con la humildad cristiana bien entendida. Cada uno debe esforzarse por conservar su buen nombre, que es \u00abuno de los fundamentos de la sociedad humana; sin \u00e9l no solo somos in\u00fatiles, sino incluso perjudiciales para el p\u00fablico, a causa del esc\u00e1ndalo que recibir\u00eda\u00bb. En consecuencia, \u00abla caridad exige y la humildad agradece que lo deseemos y que lo conservemos preciosamente\u00bb. Nos servir\u00e1 para no \u00abofender la vista de los buenos\u00bb ni para \u00abdar satisfacci\u00f3n a la de los malvados\u00bb.<\/p>\n<p><strong><b>Testigos de la alegr\u00eda cristiana<br \/>\n<\/b><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El reproche que con m\u00e1s frecuencia se ha dirigido a la devoci\u00f3n es bien conocido: \u00abEl mundo, mi querida Filotea, difama todo lo que puede la santa devoci\u00f3n, pintando a las personas devotas con un rostro sombr\u00edo, triste y afligido, y diciendo por ah\u00ed que la devoci\u00f3n vuelve a la gente melanc\u00f3lica e insoportable\u00bb. Al proponer a un joven el ejemplo de san Luis, Francisco de Sales le muestra que este santo era \u00abde buen humor\u00bb y que este rey sab\u00eda \u00abre\u00edr amablemente cuando se presentaba la ocasi\u00f3n\u00bb.<br \/>\nSon numerosas las invitaciones a la alegr\u00eda diseminadas en las cartas y en los escritos de Francisco de Sales. No se acabar\u00eda nunca de espigar expresiones como las siguientes: \u00abVivid alegre mientras pod\u00e1is\u00bb; \u00abestad siempre alegre\u00bb; \u00abno os abandon\u00e9is en absoluto a la tristeza\u00bb; \u00abvivid en paz y en la alegr\u00eda, o al menos estad contenta\u00bb; \u00abdespertad a menudo en vosotras el esp\u00edritu de jovialidad y de suavidad\u00bb; \u00aben esta breve peregrinaci\u00f3n nuestra, vivamos alegremente, secundando los gustos de nuestros anfitriones en todo aquello que no sea pecado\u00bb; \u00abconservad la santa y cordial alegr\u00eda, que alimenta las fuerzas del esp\u00edritu y edifica al pr\u00f3jimo\u00bb; \u00abconservad una santa alegr\u00eda de esp\u00edritu, la cual, difundida con modestia en vuestras acciones y palabras, ser\u00e1 de consuelo para las personas que os vean\u00bb; \u00absed constante, valiente y alegre, porque [la Bondad divina] os hace el don de querer ser toda suya\u00bb; \u00abvivid plenamente contenta ante Dios\u00bb; \u00abvivid generosa y noblemente alegre en Aquel que es nuestra \u00fanica alegr\u00eda\u00bb.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 buscar continuamente lo que no va bien? Es un hecho que cuando el esp\u00edritu de contradicci\u00f3n se vuelve sistem\u00e1tico, nada va bien. De ah\u00ed este reproche a los \u00abhermanos rebeldes\u00bb: \u00abMe oblig\u00e1is a decir que busc\u00e1is las cloacas y los estercoleros, en lugar de los jardines y los vergeles\u00bb. \u00bfNos aflige la realidad? \u00abHay que dejar pasar las aflicciones por el coraz\u00f3n, pero no permitir que permanezcan en \u00e9l\u00bb. \u00bfEl mundo va mal? \u00bfAcaso hay que imitar a los israelitas \u00abque nunca pudieron cantar en Babilonia, porque pensaban en su tierra\u00bb? Yo, dice Francisco de Sales, \u00abyo querr\u00eda que cant\u00e1semos en todas partes\u00bb.<br \/>\nEl cristiano no se lamenta de las imperfecciones que descubre en s\u00ed mismo: \u00abTodos quisi\u00e9ramos estar sin imperfecciones; pero, mi querid\u00edsima Hija, hay que tener paciencia; nuestra naturaleza es la humana y no la ang\u00e9lica\u00bb. \u00c9l no ignora nada de nuestra condici\u00f3n mortal, pero no quiere asustar nuestro esp\u00edritu. Su comportamiento en el camino cotidiano de la vida se mov\u00eda en la misma direcci\u00f3n. Seg\u00fan Michel Favre, su secretario y confidente en todo momento, el obispo \u00abten\u00eda un natural jovial y gracioso, enemigo de la tristeza y la melancol\u00eda; no obstante, manten\u00eda un comportamiento humildemente grave y majestuoso, el rostro dulce y sereno, acompa\u00f1ado de una moderada contenci\u00f3n y de gran modestia, nada descuidado o desordenado en su porte, ni demasiado expansivo en los momentos de alegr\u00eda. Nunca mostraba un semblante triste, y mucho menos ce\u00f1udo, por mucho que le hubieran importunado, sino que recib\u00eda a cada uno con un rostro muy sereno y contento\u00bb. Estaba convencido de que \u00abDios es el Dios de la alegr\u00eda\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco de Sales, obispo de Ginebra en el siglo XVII, revolucion\u00f3 la espiritualidad cristiana al&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":49968,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":16,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[1720,2198,1822,1972,2026],"class_list":["post-49975","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-carisma-salesiano","tag-educacion","tag-gracia","tag-santos","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49975","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49975"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49975\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":49978,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49975\/revisions\/49978"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/49968"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49975"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49975"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49975"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}