{"id":49775,"date":"2026-03-16T07:50:39","date_gmt":"2026-03-16T07:50:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=49775"},"modified":"2026-03-31T12:41:31","modified_gmt":"2026-03-31T12:41:31","slug":"conozcamos-a-don-bosco-5-estaba-siempre-en-su-compania-giorgio-moglia-campesino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/conozcamos-a-don-bosco-5-estaba-siempre-en-su-compania-giorgio-moglia-campesino\/","title":{"rendered":"Conozcamos a Don Bosco (5). \u00abEstaba siempre en su compa\u00f1\u00eda\u00bb Giorgio Moglia, campesino"},"content":{"rendered":"<p><em>Cascina Moglia, donde Juan Bosco vivi\u00f3 durante unos dos a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Giorgio Moglia testifica en el proceso de beatificaci\u00f3n de Don Bosco, relatando c\u00f3mo el joven Giovanni, con trece a\u00f1os, trabaj\u00f3 como mozo en su granja durante dos a\u00f1os tras huir de I Becchi por los malos tratos de su hermanastro Antonio. Ya entonces destacaba por su piedad, su estudio y su celo en ense\u00f1ar el catecismo a los ni\u00f1os. La familia Moglia lo acogi\u00f3 con afecto: la madre le regalaba calcetines cuando estaba en el seminario, y Don Bosco mantuvo una profunda gratitud durante toda su vida, llevando a sus muchachos de excursi\u00f3n a casa de los Moglia y llamando a Giorgio \u00abmi antiguo patr\u00f3n\u00bb con orgullo y agradecimiento.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cPorque era sencillo y cordial\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>Su testimonio est\u00e1 contenido en el proceso ordinario, copia p\u00fablica, en los folios 781-793.<br \/>\n<\/em><br \/>\n<em>Cuando el peque\u00f1o Juan Bosco, en un fr\u00edo d\u00eda de febrero de 1827, tuvo que dejar su casa de I Becchi por los malos tratos de su hermanastro Antonio, fue a buscar trabajo como mozo de granja en la finca de los Moglia. En el patio se encontr\u00f3 con toda la familia: Luigi, un joven padre de 29 a\u00f1os; Dorotea, una lozana madre de 26 a\u00f1os; su hijo Giorgio, de tres a\u00f1os; la jovenc\u00edsima hermana de Luigi, Teresa, de 15 a\u00f1os; y Giuseppe, el anciano t\u00edo de Luigi.<br \/>\nCuando se llev\u00f3 a cabo el \u00abproceso de santidad\u00bb para Don Bosco, la se\u00f1ora Dorotea acababa de fallecer, una ancianita blanca y fr\u00e1gil de 91 a\u00f1os. Al \u00abproceso\u00bb acudi\u00f3 su hijo Giorgio, de 67 a\u00f1os.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Me llamo Giorgio Moglia, hijo del difunto Luigi y de la difunta Dorotea Filipello, de 67 a\u00f1os, nacido y domiciliado en Moncucco Torinese, de profesi\u00f3n campesino, propietario de algunos bienes inmuebles por un valor de unas veinte mil liras (<em>unos 48500 euros de hoy<\/em>). Cuanto dir\u00e9, ser\u00e1 lo que s\u00e9 por ciencia propia, y no de otro modo.<br \/>\nYo conoc\u00ed a don Juan Bosco cuando ten\u00eda tres a\u00f1os y el joven Bosco trece, en el tiempo en que se encontraba en casa de mis padres, en calidad de sirviente de campo. Viv\u00edamos ya entonces en Moncucco, en la Borgata Moglia. El joven Bosco se qued\u00f3 unos dos a\u00f1os en nuestra casa. Durante ese tiempo, todos los d\u00edas hablaba con \u00e9l, porque se puede decir que estaba siempre en su compa\u00f1\u00eda, tanto en el campo como en casa. Es m\u00e1s, mi madre me dejaba a su cuidado, y \u00e9l lo hac\u00eda con gusto, pero ahora no recuerdo nada de lo que me dec\u00eda, siendo yo de edad infantil.<\/p>\n<p><strong>Dos granos y cuatro espigas<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mi madre me cont\u00f3 que un d\u00eda el joven Bosco, al regresar del campo a mediod\u00eda junto con el t\u00edo de mi padre, este, cansado de los trabajos, se tumb\u00f3 en casa para descansar, y viendo al joven Bosco que, al o\u00edr el sonido <em>del Angelus Domini <\/em>(<em>la campana de mediod\u00eda<\/em>), se hab\u00eda arrodillado para rezar el \u00c1ngelus <em>(oraci\u00f3n que recuerda la Anunciaci\u00f3n a la Virgen)<\/em>, se qued\u00f3 sumamente maravillado y exclam\u00f3: \u00ab\u00a1Esta s\u00ed que es hermoso, yo que soy el patr\u00f3n y no puedo m\u00e1s del cansancio, me quedo aqu\u00ed, y mi sirviente en cambio se pone a rezar de rodillas!\u00bb.<br \/>\nEl joven Bosco a\u00f1adi\u00f3: \u00abOh, mire, si todo va bien, he ganado m\u00e1s yo rezando que usted trabajando; si reza, sembrando dos granos nacen cuatro espigas; si no reza, sembrando cuatro granos recoge dos espigas. Y riendo a\u00f1adi\u00f3: rece usted tambi\u00e9n, y en lugar de dos recoger\u00e1 cuatro\u00bb.<br \/>\nEl otro, al o\u00edr esto, exclam\u00f3: \u00ab\u00a1Oh, por todos los santos, que tenga yo que recibir lecciones de un jovencito!\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Reun\u00eda a los muchachos en los ratos libres y lluviosos<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mi t\u00eda, de nombre Anna, entonces soltera, me dec\u00eda que en los ratos libres y lluviosos el joven Bosco reun\u00eda a los jovencitos a su alrededor, y les ense\u00f1aba ora el catecismo, ora a cantar alguna alabanza sagrada.<br \/>\nA la edad de quince a\u00f1os, el joven Bosco, por motivo de los estudios, dej\u00f3 nuestra casa, y regres\u00f3 cuando ya era cl\u00e9rigo, y nosotros ya no lo reconoc\u00edamos. Al verlo y reconocerlo, todos sentimos un gran placer, y mis padres quisieron que se quedara con ellos. Estando la madre de Bosco con poco espacio, lo hicieron quedarse en casa, donde permaneci\u00f3 tres meses durante las vacaciones. En ese tiempo se le ve\u00eda siempre dedicado a la oraci\u00f3n y al estudio, y asiduo a la Iglesia.<\/p>\n<p><strong>Cuando lleg\u00f3 la primera vez<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando el joven Bosco fue acogido en nuestra casa como sirviente de campo, seg\u00fan me contaron mis padres, se hab\u00eda marchado de la casa paterna con el permiso de su madre, porque era maltratado por su hermanastro. Y vino a nuestra casa un d\u00eda hacia el atardecer. Se encontr\u00f3 con el t\u00edo de mi padre, de nombre Giuseppe Moglia, que le dijo: \u00abOh, \u00bfd\u00f3nde vas?\u00bb. Y Bosco respondi\u00f3: \u00abVoy buscando un patr\u00f3n para ofrecer mi trabajo\u00bb. Entonces el t\u00edo le dijo: \u00ab\u00a1Bravo, trabaja!\u00bb y lo desped\u00eda.<br \/>\nCuando una t\u00eda m\u00eda oy\u00f3 estas palabras, suplic\u00f3 al t\u00edo que lo acogiera, para quedar ella eximida de llevar los animales a pastar, y tanto dijo que el Moglia lo retuvo en casa.<\/p>\n<p><strong>\u00abConoc\u00ed a su madre Margarita\u00bb<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por mi t\u00eda Anna supe que el joven Bosco se dedicaba a la oraci\u00f3n incluso cuando estaba ocupado pastoreando el reba\u00f1o en el campo. Recuerdo tambi\u00e9n que, siendo el joven Bosco ya cl\u00e9rigo, yo hab\u00eda ido a su casa, y me qued\u00e9 all\u00ed unos tres meses. Antes de dormir me hac\u00eda rezar y me daba buenos consejos. Entre otras cosas me dijo varias veces:<br \/>\n&#8211; La mejor obra que hay en el mundo es llevar las almas perdidas al bien, por el buen camino.<br \/>\nOtras veces me dec\u00eda:<br \/>\n&#8211; Quien pierde el respeto al padre y a la madre, atrae sobre s\u00ed la maldici\u00f3n de Dios.<br \/>\nY esto me lo dijo, habi\u00e9ndole yo contado que un joven de mi pueblo hab\u00eda maltratado a su padre.<br \/>\nYo tengo tanto respeto, estima y amor por Don Bosco como por mis propios padres. Y si necesito gracias del Se\u00f1or, recurro a \u00e9l para obtenerlas. Deseo ardientemente su beatificaci\u00f3n, y si fuera necesario que yo fuera a pie hasta Roma, lo har\u00eda con mucho gusto.<br \/>\nConoc\u00ed a su madre, que se llamaba Margarita, campesina. Ten\u00eda una peque\u00f1a casa y algunos campitos. Al padre no lo conoc\u00ed porque muri\u00f3 cuando Don Bosco era todav\u00eda un ni\u00f1o. Su madre era tenida en gran estima por mis padres, y en la aldea y sus alrededores, y por todos alabada como una madre cristiana, verdaderamente buena.<\/p>\n<p><strong>Mi madre cada a\u00f1o le regalaba los calcetines<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando mi t\u00edo araba el campo, el joven Bosco que guiaba los bueyes, si estos iban sin necesidad de su gu\u00eda, aprovechaba cada momento para sacar un libro y leer.<br \/>\nDespu\u00e9s de que el joven Bosco se quedara dos a\u00f1os con nosotros, se qued\u00f3 un a\u00f1o con el p\u00e1rroco de Castelnuovo, y luego fue a Chieri para continuar sus estudios.<br \/>\nMi madre, cuando \u00e9l ya era cl\u00e9rigo en el seminario, le regalaba cada a\u00f1o alg\u00fan par de calcetines, lo que prueba que ella lo consideraba como un hijo suyo.<br \/>\nYo o\u00ed la Misa de Don Bosco en los primeros meses despu\u00e9s de haber sido ordenado sacerdote, mientras se encontraba de vacaciones en Castelnuovo, y qued\u00e9 edificado. Tambi\u00e9n lo o\u00ed predicar una vez al principio de su sacerdocio, y yo y mis parientes quedamos muy bien impresionados.<\/p>\n<p><strong>Vi la casucha que fue el principio del Oratorio<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desde que estaba en nuestra casa, el joven Bosco en los momentos de libertad trataba de atraerse a los jovencitos, y les ense\u00f1aba el catecismo, las letan\u00edas, alguna alabanza, y contaba alg\u00fan buen ejemplo. Hecho luego sacerdote, acrecent\u00f3 este su deseo de hacer el bien a la juventud, y fund\u00f3 luego el Oratorio para acoger a j\u00f3venes pobres. Yo mismo, habiendo venido una vez a Tur\u00edn, vi la casucha que fue el principio del Oratorio, en la que ya hab\u00eda algunos j\u00f3venes. En esa ocasi\u00f3n, Don Bosco me dijo que si conoc\u00eda a alg\u00fan joven pobre y sin padres, que lo llevara a Tur\u00edn a su Oratorio, que lo aceptar\u00eda: de hecho, llev\u00e9 a dos o tres.<br \/>\nEl n\u00famero de j\u00f3venes creci\u00f3 cada vez m\u00e1s. En los \u00faltimos a\u00f1os en que vivi\u00f3, Don Bosco me dijo que en el Oratorio de Valdocco hab\u00eda m\u00e1s gente que en mi pueblo de Moncucco.<br \/>\nHe le\u00eddo algunos libros y me suscrib\u00ed a las <em>Lecturas Cat\u00f3licas<\/em> que Don Bosco hac\u00eda publicar con el fin de instruir al pueblo en las cosas religiosas.<\/p>\n<p><strong>Me preguntaba por su vi\u00f1a<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me contaba mi t\u00edo Giovanni Moglia que, cuando el joven Bosco estaba en nuestra casa, plantaron juntos cuatro hileras de vides. Giovanni con los mimbres ataba una de esas hileras cerca del suelo, y esto le costaba esfuerzo. Cansado del trabajo, se quejaba del dolor de espalda y de las rodillas, pero mi t\u00edo le dec\u00eda: \u00abSigue adelante. Si no quieres tener dolor de espalda de viejo, tienes que sufrirlo ahora que eres joven\u00bb.<br \/>\nY Bosco continu\u00f3 trabajando. Pero despu\u00e9s de unos instantes a\u00f1adi\u00f3: \u00abPues bien, estas vides dar\u00e1n la uva m\u00e1s hermosa y dar\u00e1n mejor vino y en mayor cantidad, y durar\u00e1n m\u00e1s que las otras\u00bb.<br \/>\nLa cosa sucedi\u00f3 como hab\u00eda predicho, porque las otras vides de esa tierra con el paso del tiempo se perdieron, y en cambio las atadas por el joven Bosco continuaron hasta 1890 con admiraci\u00f3n de todos. Y yo, cada vez que ven\u00eda al Oratorio en Tur\u00edn, Don Bosco me preguntaba siempre por esa vi\u00f1a.<br \/>\nEn 1840 el cl\u00e9rigo Bosco vino a ser el padrino de mi hermano Giovanni. Mi madre se quejaba de estar agotada de fuerzas, tem\u00eda no recuperar la salud; a lo que Don Bosco le dijo: \u00abTenga valor y est\u00e9 de buen humor, usted llegar\u00e1 hasta la edad de noventa a\u00f1os\u00bb. De hecho, ella muri\u00f3 a la edad de noventa y un a\u00f1os. Debo decir que ella confiaba mucho en esta promesa de Don Bosco, y aunque algunas veces fue aquejada por enfermedades incluso graves, nunca quiso tomar los remedios recetados por el m\u00e9dico, porque dec\u00eda: \u00abDon Bosco me ha asegurado que vivir\u00e9 hasta los 90 a\u00f1os\u00bb. Ella, despu\u00e9s de la muerte de Don Bosco, se encomendaba a \u00e9l todos los d\u00edas, y muri\u00f3 con su retrato en la cama.<\/p>\n<p><strong>\u00abEste es mi patr\u00f3n\u00bb<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Bosco siempre tuvo una gran gratitud por mi familia, por lo poco que hicimos por \u00e9l. En los primeros a\u00f1os de su Oratorio, cuando a\u00fan no ten\u00eda muchos j\u00f3venes, todos los a\u00f1os los llevaba a nuestra casa a pasar un d\u00eda de campo. Y quer\u00eda que nosotros consider\u00e1ramos su Oratorio como nuestra casa cuando ten\u00edamos que venir a Tur\u00edn. Much\u00edsimas veces me hizo sentar a su lado en la mesa, incluso cuando estaba rodeado de muchos de sus sacerdotes. Una vez en el almuerzo dijo a sus sacerdotes y a otras personas, dirigi\u00e9ndose a m\u00ed: \u00abEste es mi antiguo patr\u00f3n\u00bb, aludiendo al tiempo en que de joven hab\u00eda estado al servicio de mi padre Moglia.<br \/>\nDon Bosco muri\u00f3 hace pocos a\u00f1os en el Oratorio de Valdocco. Yo lo vi algunos meses antes. Lo encontr\u00e9 sentado en un sill\u00f3n, agotado de fuerzas, pero paciente y jovial. Habi\u00e9ndole preguntado c\u00f3mo estaba, \u00e9l me dijo: \u00abEh, estamos en las manos de Dios\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cascina Moglia, donde Juan Bosco vivi\u00f3 durante unos dos a\u00f1os. &nbsp; Giorgio Moglia testifica en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":49766,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":19,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1768,2582,1822,1972],"class_list":["post-49775","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-don-bosco","tag-don-bosco","tag-eventos","tag-gracia","tag-santos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49775","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49775"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49775\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52601,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49775\/revisions\/52601"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/49766"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49775"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49775"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49775"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}