{"id":49657,"date":"2026-03-10T07:36:59","date_gmt":"2026-03-10T07:36:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=49657"},"modified":"2026-03-31T12:35:36","modified_gmt":"2026-03-31T12:35:36","slug":"conozcamos-a-don-bosco-4-pan-negro-cambiado-por-pan-blanco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/conozcamos-a-don-bosco-4-pan-negro-cambiado-por-pan-blanco\/","title":{"rendered":"Conozcamos a Don Bosco (4). Pan negro cambiado por pan blanco"},"content":{"rendered":"<p><em>Presentamos el testimonio de don Secondo Marchisio, sacerdote salesiano, recogido en el proceso de beatificaci\u00f3n de don Bosco en 1892. Marchisio relata los recuerdos de su abuelo, un pastorcillo de la misma edad que Juan Bosco, quien lo describe como un muchacho dedicado al estudio y a la oraci\u00f3n, a tal punto que sus compa\u00f1eros se ofrec\u00edan a cuidar de sus vacas para que \u00e9l pudiera seguir leyendo. El testimonio destaca las virtudes de don Bosco: pobreza heroica, castidad, capacidad de dominarse a pesar de su car\u00e1cter impetuoso, una empat\u00eda extraordinaria hacia los j\u00f3venes y el don de leer los corazones. Emerge el retrato de un santo que supo transformar su temperamento impetuoso en mansedumbre.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Porque estaba dotado de una irresistible empat\u00eda<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Seg\u00fan Marchisio, \u00e9l no fue un compa\u00f1ero de infancia de Don Bosco. Pero relata los testimonios de su abuelo, que fue pastorcillo con Don Bosco. Naci\u00f3 en Castelnuovo d\u2019Asti en 1857. Entr\u00f3 en el Oratorio de Don Bosco a los 15 a\u00f1os y se hizo sacerdote salesiano. Su abuelo era un pastorcillo como Juan Bosco, y todas las ma\u00f1anas iba con \u00e9l a pastorear las vacas. Su abuela, vecina de mam\u00e1 Margarita, fue su amiga \u00edntima.<br \/>\nCuando Don Bosco muri\u00f3, don Secondo Marchisio (31 a\u00f1os) fue enviado por don Rua a Castelnuovo para que recogiera memorias y recuerdos sobre Don Bosco de ni\u00f1o. Durante tres meses recorri\u00f3 pueblos y aldeas, interrog\u00f3 a los ancianos que hab\u00edan conocido a Don Bosco, empezando por sus abuelos. Las 18 extensas p\u00e1ginas de su informe se encuentran en el Archivo Central Salesiano (Roma).<br \/>\nEn el \u00abproceso de santidad\u00bb de Don Bosco, Secondo Marchisio testific\u00f3, bajo juramento y secreto, del 26 de enero al 8 de febrero de 1892.<br \/>\n<\/em><br \/>\n<strong>\u00abMi abuelo cambiaba su pan negro por el pan blanco de Juan Bosco\u00bb<br \/>\n<\/strong>Me llamo Secondo Marchisio, hijo del difunto Eugenio y de la viva Marianna Matta, natural de Castelnuovo d\u2019Asti, de 35 a\u00f1os, sacerdote salesiano, vicedirector del Colegio de Borgo San Martino.<br \/>\nConoc\u00ed a Don Juan Bosco desde 1873. Sin embargo, desde ni\u00f1o, mi abuelo me hablaba a menudo de \u00e9l en familia, porque fue compa\u00f1ero de Don Bosco desde la infancia e iban juntos a pastorear&#8230; De ni\u00f1o, Don Bosco cambiaba su pan blanco por el pan negro de mi abuelo, y esto durante casi dos a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>La madre de Don Bosco<br \/>\n<\/strong>A los quince a\u00f1os entr\u00e9 en el Oratorio de San Francisco de Sales, aceptado por Don Bosco, y all\u00ed permanec\u00ed durante 13 a\u00f1os seguidos; luego fui trasladado a varias casas (salesianas), pero siempre bajo la dependencia inmediata de Don Bosco.<br \/>\nYo no conoc\u00ed a los padres de Don Bosco; s\u00e9, sin embargo, que se llamaban Francesco Bosco y Margarita Occhiena. De la madre supe por varias de sus compa\u00f1eras, entre ellas mi abuela Maria Matta, de su misma edad y casi vecina, y la se\u00f1ora Benedetta Savio, maestra de la guarder\u00eda de Castelnuovo, a\u00fan viva, que era, seg\u00fan sus propias palabras, \u00ab<em>la reina de las madres cristianas<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p><strong>\u00abNosotros nos ocuparemos de tus vacas\u00bb<br \/>\n<\/strong>Don Bosco pas\u00f3 su infancia en la aldea llamada de los Becchi, en Castelnuovo d\u2019Asti. Mi abuelo Secondo Matta, ya fallecido, coet\u00e1neo de Don Bosco, me aseguraba repetidamente, e incluso en su lecho de muerte, \u00abque sus madres pon\u00edan a Juan Bosco como ejemplo, especialmente por la oraci\u00f3n y la obediencia\u00bb. \u00c9l mismo me asegur\u00f3 que Don Bosco le\u00eda continuamente mientras pastoreaba en el campo, y un d\u00eda que sus compa\u00f1eros, incluso a golpes, quisieron obligarlo a jugar, \u00e9l les respondi\u00f3: \u00abDejadme estudiar, porque quiero hacerme sacerdote\u00bb. Estas palabras les causaron tal impresi\u00f3n que le dijeron: \u00abNo te preocupes m\u00e1s por los animales, que ya nos ocuparemos nosotros, y t\u00fa sigue leyendo\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Supo frenarse tanto que se convirti\u00f3 en un hombre pac\u00edfico<br \/>\n<\/strong>Por su propia confesi\u00f3n, que yo mismo escuch\u00e9, Don Bosco era de naturaleza fogosa y altiva y no soportaba la oposici\u00f3n; sin embargo, con muchos actos supo frenarse tanto que se convirti\u00f3 en un hombre pac\u00edfico y manso, y tan due\u00f1o de s\u00ed mismo que parec\u00eda que nunca tuviera nada que hacer.<br \/>\nCon nosotros y con los j\u00f3venes se hac\u00eda <em>todo para todos<\/em>, siempre ten\u00eda una palabra, una exhortaci\u00f3n, una mirada, que nos causaba el efecto de un serm\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Todo es propiedad de la Providencia<br \/>\n<\/strong>Don Bosco naci\u00f3 pobre y vivi\u00f3 practicando esta virtud en grado heroico. Le gustaba que se supiera que era hijo de campesinos pobres. Vest\u00eda siempre ropas pobres y sencillas: quer\u00eda que la pobreza fuera como la reina de sus casas, y se alegraba mucho cuando al visitarlas las encontraba as\u00ed. Recomendaba la pobreza a los encargados de la administraci\u00f3n, y quer\u00eda que se rindiera cuenta de todo como propiedad de la Providencia.<br \/>\nAunque administraba tanto dinero, nunca apeg\u00f3 su coraz\u00f3n a \u00e9l, ni enriqueci\u00f3 a su familia de ninguna manera, siempre contento de vivir como un pobre. No quer\u00eda particularidades en la comida, y siempre quiso la comida de la comunidad, a excepci\u00f3n de los \u00faltimos a\u00f1os, en que, agotado por las fatigas, los m\u00e9dicos le obligaron a tener algunas consideraciones.<\/p>\n<p><strong>\u00abRecordad que os env\u00edo a pescar y que no deb\u00e9is ser pescados\u00bb<br \/>\n<\/strong>Don Bosco practic\u00f3 la virtud de la castidad de modo heroico.<br \/>\nCon sus alumnos, aunque lo amaban tanto y \u00e9l les correspond\u00eda con amor paterno, mantuvo siempre un comportamiento reservado y digno, no permiti\u00e9ndose hacerles caricias; limit\u00e1ndose, para demostrar su alegr\u00eda por su buena conducta, a ponerles la mano sobre el hombro o la cabeza.<br \/>\nNos dej\u00f3 a nosotros (los Salesianos) sapient\u00edsimas reglas para tratar con la juventud y para no dejarnos ganar el coraz\u00f3n, repiti\u00e9ndonos estas palabras: \u00abRecordad que os env\u00edo a pescar y que no deb\u00e9is ser pescados\u00bb.<br \/>\nEra muy reservado con personas del otro sexo. Al hablar de la castidad, ten\u00eda expresiones muy suyas para hac\u00e9rnosla amar, y que nos demuestran la belleza de su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Le\u00eda en los corazones<br \/>\n<\/strong>Est\u00e1bamos convencidos de que nos le\u00eda el coraz\u00f3n, y me sucedi\u00f3 varias veces que me descubriera y enumerara mis culpas claramente en confesi\u00f3n.<br \/>\nDon Bosco muri\u00f3 el 31 de enero de 1888.<br \/>\nEn 1887, a principios de noviembre, viniendo Don Bosco a Foglizzo, donde yo era prefecto del colegio, para imponer el h\u00e1bito clerical a m\u00e1s de un centenar de sus hijos, al partir le dijo a Don Rua que lo acompa\u00f1aba: \u00abEl a\u00f1o que viene vendr\u00e1s t\u00fa a hacer esta funci\u00f3n, porque Don Bosco ya no estar\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p><em>Secondo Marchisio, sacerdote salesiano<br \/>\nProceso ordinario, copia p\u00fablica, folios 608-652.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Presentamos el testimonio de don Secondo Marchisio, sacerdote salesiano, recogido en el proceso de beatificaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":49650,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":14,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[2566,1768,1816,1972,2620,2026],"class_list":["post-49657","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-don-bosco","tag-caridad","tag-don-bosco","tag-jovenes","tag-santos","tag-testigos","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49657","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49657"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49657\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52589,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49657\/revisions\/52589"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/49650"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49657"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49657"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49657"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}