{"id":49528,"date":"2026-03-05T11:11:10","date_gmt":"2026-03-05T11:11:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=49528"},"modified":"2026-03-31T12:26:59","modified_gmt":"2026-03-31T12:26:59","slug":"mathilde-salem-una-mujer-fuerte-y-virtuosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/mathilde-salem-una-mujer-fuerte-y-virtuosa\/","title":{"rendered":"Mathilde Salem. Una mujer fuerte y virtuosa"},"content":{"rendered":"<p><em><i>La historia de Matilde Salem es la de una mujer capaz de conjugar una fe profunda, un compromiso social y una extraordinaria fuerza interior. Nacida en Alepo a principios del siglo XX, vivi\u00f3 en un entorno de bienestar econ\u00f3mico y de intensa vida social, pero supo transformar los privilegios recibidos en herramientas de servicio a los dem\u00e1s. Esposa afectuosa, colaboradora inteligente en los negocios de su marido y mujer de gran sensibilidad espiritual, atraves\u00f3 dolorosas pruebas personales que marcaron profundamente su camino. Tras la muerte de su esposo, su vida se orient\u00f3 cada vez m\u00e1s hacia una dedicaci\u00f3n total a los pobres y a los j\u00f3venes de Siria, animada por una caridad concreta y con visi\u00f3n de futuro. Su historia demuestra c\u00f3mo la santidad puede madurar en la vida cotidiana, entre responsabilidades, sufrimiento y una generosidad sin l\u00edmites.<\/i><\/em><\/p>\n<p>Vivir y trabajar pol\u00edticamente no significa, ante todo, alinearse con un partido o con la ideolog\u00eda de un r\u00e9gimen, significa poner la mirada en la <em><i>polis<\/i><\/em>, en la comunidad en la que se vive, en sus necesidades concretas y espirituales: As\u00ed es como Matilda Salem vivi\u00f3 para su patria, la Siria desgarrada de hoy. Supo impulsar y construir una nueva civilizaci\u00f3n, no s\u00f3lo prodigando la riqueza que marcaba a su familia de nacimiento y a la que accedi\u00f3 por matrimonio, sino pag\u00e1ndola con su propia piel. Recorri\u00f3 un camino que no fue nada f\u00e1cil ni tranquilo, hasta el punto de que en su \u00faltima etapa se encontr\u00f3 luchando contra un doloroso y crudo c\u00e1ncer.<br \/>\nA primera vista, la reacci\u00f3n de Matilde fue un espont\u00e1neo acto de fe: \u201c\u00a1Dios m\u00edo, gracias!\u201d, pero tuvo que asumir una realidad que se avecinaba cada vez m\u00e1s ardua y ante la que Matilde reaccion\u00f3 incluso con una violencia incontrolada, porque se trataba de su propia piel, pero se calm\u00f3 en su oraci\u00f3n a Aquella que la acompa\u00f1\u00f3 durante toda su vida: Mar\u00eda, la Madre de Jes\u00fas.<br \/>\nSiria orgullosa y altiva, mujer oriental apegada a las costumbres de su linaje, Matilde Chelhot, nacida en el seno de una familia acomodada en 1904 en Alepo, estudi\u00f3 con las Hermanas Armenias de la Inmaculada Concepci\u00f3n, a las que siempre estuvo agradecida por la educaci\u00f3n recibida. Novia de 18 a\u00f1os de Georges Elias Salem, industrial emprendedor, vivi\u00f3 una feliz vida de pareja, de estima mutua y amor sincero.<br \/>\nLa gran pena del matrimonio Salem, que llevaba una vida social elevada, viajaba por Europa y frecuentaba los grandes c\u00edrculos vinculados a sus empresas, era la imposibilidad de tener hijos debido a la grave diabetes de Georges.<br \/>\nMatilde supo consolar a su marido, estar a su lado incluso cuando su car\u00e1cter sufr\u00eda los cambios de humor y el cansancio de una vida profesional en la que su ingenio y su olfato comercial no iban acompa\u00f1ados de un estado f\u00edsico adecuado.<\/p>\n<p>Pues bien, Matilde, mujer siria por costumbres ancestrales y gusto propio, con una legendaria hospitalidad oriental a flor de piel, se convirti\u00f3 en una gestora de \u00e9xito, no desbocada por s\u00ed misma sino siempre al lado de su marido, convirti\u00e9ndose en su consejera y en la ejecutora de sus proyectos, con rigor t\u00e9cnico y ojo avizor para el desenlace de aventuras empresariales arriesgadas o poco claras.<br \/>\nNo faltaron las pruebas que la separaron de la querida familia Chelhot, en la que nunca prevalecieron el rencor ni el resentimiento. El coraz\u00f3n de Matilda permaneci\u00f3 libre y sufrido, atento a las necesidades de sus parientes y nietos de Salem, a quienes apoy\u00f3 y ayud\u00f3 en sus respectivas elecciones con afecto tierno y perspicaz.<br \/>\nLa acumulaci\u00f3n de fortuna, sin embargo, no era el objetivo de los Salem. Demasiado vivo era su sentido social del compartir, animado por una fe cristiana y una intensa vida de oraci\u00f3n, que no les distra\u00eda de las diversiones propias de su censo, incluido el juego, en el que Matilda destacaba, ganando m\u00e1s que perdiendo<br \/>\nLa dolorosa despedida de su amado Georges Elias se convirti\u00f3 para Matilda, inconsolable pero serena, en un atisbo de una realidad que revelar\u00eda su profunda vocaci\u00f3n en la vida que le quedaba por delante.<br \/>\nRechaz\u00f3 excelentes ofertas matrimoniales, incluida la posibilidad de ser madre, dada su corta edad, y en su lugar se abri\u00f3 a una dedicaci\u00f3n sin l\u00edmites a los pobres, a los necesitados sin distinci\u00f3n de religi\u00f3n o etnia.<br \/>\nLa suya fue una caridad moderna, siempre valiosa, constructiva y capaz de autoeducarse, porque, observando la situaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n siria, se dio cuenta de que el futuro de la juventud estar\u00eda marcado por la competencia profesional: s\u00f3lo un trabajo digno y seguro forjar\u00eda de otro modo el futuro de su patria.<\/p>\n<p>Un gran apoyo, en el proyecto que su Georges le hab\u00eda dejado para completar, fue el arzobispo greco-cat\u00f3lico de Alepo, monse\u00f1or Isidore Fattal, que supo dar vida a la \u00abFundaci\u00f3n Georges Salem\u00bb, dirigida precisamente a los j\u00f3venes sirios para que pudieran adquirir, a trav\u00e9s de escuelas adecuadas, una competencia profesional en la que pudieran destacar y mantener a sus familias.<br \/>\nMatilde, al tiempo que llevaba una intensa vida de oraci\u00f3n, sab\u00eda combinar las distintas facetas de su personalidad: rica casera, aguda administradora, madre de los peque\u00f1os hu\u00e9rfanos a los que lavaba y peinaba, viajera atenta, mujer elegante y anfitriona muy agradable y generosa.<br \/>\nEl descubrimiento de la Obra de Amor Misericordioso configur\u00f3 el deseo interior que impregn\u00f3 su vida: los sacerdotes, su vida santa y religiosa. Su crecimiento espiritual fue visible y cada vez m\u00e1s transparente, porque Matilde no naci\u00f3 santa, se hizo, afrontando un d\u00eda a d\u00eda problem\u00e1tico, pero con una sonrisa en los labios y una indestructible confianza en Dios.<br \/>\nTerciaria franciscana, se despoj\u00f3 de todos sus bienes, despu\u00e9s de haber donado sumas fabulosas, y muri\u00f3 en una casa que ya no era suya, libre y desprendida de todos los bienes terrenales. En ella lat\u00eda el gran ascendiente de las mujeres sirias de los primeros siglos de vida de la Iglesia, mujeres libres y liberadas de toda riqueza en favor de los m\u00e1s necesitados.<br \/>\nMatilde nunca hab\u00eda negado su ayuda a nadie. La lista de sus cargos en organizaciones ben\u00e9ficas es desconcertante: \u00bfde d\u00f3nde sac\u00f3 la capacidad de ser una presencia activa? \u00bfC\u00f3mo percib\u00eda las necesidades y echaba una mano?<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo sab\u00eda poner freno a iniciativas que se disolver\u00edan en la nada?<br \/>\nLa tensi\u00f3n ecum\u00e9nica que la caracterizaba, en una \u00e9poca en la que el mero discurso pod\u00eda sonar sospechoso, experiment\u00f3 un impulso eficaz que contagi\u00f3, sabiendo establecer relaciones de estima y ayuda con todo el mundo: con sus grandes amigos musulmanes, con los ortodoxos, con los representantes de los ritos cristianos orientales.<\/p>\n<p>En 1947 la \u201cFundaci\u00f3n Georges Salem\u201d pas\u00f3 a manos de los hijos de Don Bosco, que todav\u00eda hoy dirigen la obra educativa y transmiten a sus alumnos lo que Matilde m\u00e1s apreciaba: el amor de Dios que transforma la vida de cada uno.<br \/>\nEl \u00faltimo tramo de su vida fue un despojamiento, una <em><i>kenosis<\/i><\/em> total. Sufriendo mucho por el c\u00e1ncer que la devoraba, mantuvo una actitud serena y abandonada, en un l\u00facido don por la unidad de los cristianos y la santificaci\u00f3n de los sacerdotes.<br \/>\nQuiso ser enterrada junto a su amado esposo en la \u201cFundaci\u00f3n\u201d en la que hab\u00eda prodigado, con incansable servicio, todas sus energ\u00edas.<br \/>\nUna mujer siria, oriental, directora indiscutible en su campo y rica en humor, una mujer moderna y \u201cSierva de Dios\u201d que, pronto, quisi\u00e9ramos ver beatificada, tal como predijo el arzobispo Fattal el 27 de febrero de 1961, cuando falleci\u00f3 Matilde: \u201c\u00a1Santa Matilde!\u201d<\/p>\n<p><em><i>Cristiana Dobner<\/i><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia de Matilde Salem es la de una mujer capaz de conjugar una fe&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":49520,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":11,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[1708,2566,1756,2593,1972,2620],"class_list":["post-49528","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-benefactores","tag-caridad","tag-cooperadores-salesianos","tag-familia-salesiana","tag-santos","tag-testigos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49528","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49528"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49528\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":49560,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49528\/revisions\/49560"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/49520"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49528"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49528"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49528"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}