{"id":48758,"date":"2026-02-09T08:16:35","date_gmt":"2026-02-09T08:16:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=48758"},"modified":"2026-02-09T08:20:49","modified_gmt":"2026-02-09T08:20:49","slug":"la-filoxera-1876","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/suenos-de-don-bosco\/la-filoxera-1876\/","title":{"rendered":"La filoxera (1876)"},"content":{"rendered":"<p><em><i>En 1876, durante la tercera serie de ejercicios espirituales predicados en Lanzo, Don Bosco cont\u00f3 un sue\u00f1o que adquirir\u00eda el t\u00edtulo simb\u00f3lico de \u00abLa filoxera\u00bb. La visi\u00f3n, ambientada en una gran sala del Borgo San Salvario de Tur\u00edn y poblada por religiosos de diferentes \u00f3rdenes, pone en escena la figura del propio Don Bosco, enigm\u00e1tica y vendada, invitado a identificar el tema conclusivo para la pr\u00e9dica final. El sue\u00f1o pronto se transforma en una advertencia: la filoxera, par\u00e1sito que devasta las vi\u00f1as, se convierte en met\u00e1fora de la murmuraci\u00f3n y la desobediencia capaces de corroer desde dentro una comunidad religiosa. Solo una intervenci\u00f3n radical, comparada con el fuego purificador, puede salvar la Congregaci\u00f3n y preservar su misi\u00f3n.<br \/>\n<\/i><\/em><\/p>\n<p>La tercera tanda de Ejercicios Espirituales se celebr\u00f3 aquel a\u00f1o del 1.\u00b0 al 7 de octubre, siendo predicada por el padre Bruno, filipense del Oratorio turin\u00e9s y gran director de almas. Tomaron parte en ella solamente sacerdotes y los cl\u00e9rigos m\u00e1s antiguos. Don Bosco no se movi\u00f3 de Lanzo ni durante los breves intervalos de tiempo entre una y otra tanda. Las noticias sobre esta \u00faltima son m\u00e1s escasas que las de las tandas anteriores; lo \u00fanico que perdura es un sue\u00f1o que el siervo de Dios cont\u00f3 al final de la misma. Tenemos que juntar los datos, porque no nos ha sido transmitido en la forma acostumbrada hablada. En las memorias del tiempo lo encontramos designado con el t\u00edtulo de \u00abLa filoxera\u00bb.<\/p>\n<p>Le pareci\u00f3 a don Bosco encontrarse en una ampl\u00edsima sala en el barrio San Salvario, de Tur\u00edn. Religiosos y religiosas en gran n\u00famero pertenecientes a diversas Ordenes y Congregaciones, estaban en ella reunidos; al entrar don Bosco, todas las miradas se dirigieron a \u00e9l, como si todos lo aguardasen. En medio de los congregados vio el Siervo de Dios un hombre de aspecto extra\u00f1o, con la cabeza cubierta con una venda blanca y el cuerpo envuelto en una especie de s\u00e1bana, a guisa de manteo o capa. Don Bosco quiso saber qui\u00e9n fuese aquel individuo y le fue respondido que era \u00e9l, el mismo don Bosco&#8230; Tal vez era una representaci\u00f3n de don Bosco so\u00f1ador.<\/p>\n<p>Se adelant\u00f3, pues, entre aquella muchedumbre de personas religiosas, que le hac\u00edan corona alrededor, sonri\u00e9ndole; pero nadie hablaba. El Siervo de Dios observaba aquella reuni\u00f3n sorprendido, pero todos continuaban mir\u00e1ndole y sonriendo sin decir palabra, Finalmente, don Bosco rompi\u00f3 el silencio y dijo:<br \/>\n&#8211; \u00bfPor qu\u00e9 os re\u00eds. de esa manera? Parece que os quer\u00e9is burlar de m\u00ed,<br \/>\nLa filoxera en Italia hizo su aparici\u00f3n en 1879; pero en Francia empez\u00f3 antes y se hablaba mucho de ella tambi\u00e9n en Italia, aunque con las inexactitudes derivadas del conocimiento incompleto de la misma.<br \/>\n&#8211; \u00bfBurlarnos de ti? Te enga\u00f1as; nos re\u00edmos porque hemos adivinado el motivo que te ha tra\u00eddo aqu\u00ed.<br \/>\n&#8211; \u00bfC\u00f3mo lo pod\u00e9is adivinar si yo mismo no lo s\u00e9? Os aseguro que vuestras risas me sorprenden.<br \/>\n&#8211; La causa que te ha tra\u00eddo aqu\u00ed, dijeron los religiosos, es \u00e9sta. Has predicado los ejercicios a tus cl\u00e9rigos en Lanzo.<br \/>\n&#8211; \u00bfY qu\u00e9?<br \/>\n&#8211; Ahora vienes a indagar qu\u00e9 es lo que les tienes que decir en la pl\u00e1tica de los recuerdos.<br \/>\n&#8211; Ser\u00e1 como dec\u00eds. Sugeridme, pues, qu\u00e9 es lo que les debo decir; alg\u00fan aviso que haga florecer cada vez m\u00e1s la Congregaci\u00f3n de San Francisco de Sales. Os lo agradecer\u00eda mucho.<br \/>\n&#8211; Solamente una cosa te aconsejamos: di a tus hijos que se guarden de la filoxera.<br \/>\n&#8211; \u00bfDe la filoxera? Pero \u00bfqu\u00e9 tiene que ver la filoxera?<br \/>\n&#8211; Si tienes alejada de tu Congregaci\u00f3n la filoxera, conservar\u00e1 una vida larga y florecer\u00e1 y har\u00e1 un grand\u00edsimo bien a las almas.<br \/>\n&#8211; No entiendo lo que quer\u00e9is decir.<br \/>\n&#8211; \u00a1C\u00f3mo! \u00bfQue no entiendes? La filoxera es el flagelo que ha llevado a la ruina tantas \u00f3rdenes religiosas y fue la causa por la que, a\u00fan hoy, muchas no consigan su alt\u00edsimo fin.<br \/>\n&#8211; Ser\u00eda un aviso in\u00fatil, si no os explic\u00e1is mejor. Yo no comprendo nada.<br \/>\n&#8211; Entonces no vale la pena haber estudiado tanta teolog\u00eda.<br \/>\n&#8211; Sobre este punto me parece haber cumplido con mi deber; pero en los tratados de teolog\u00eda no he visto que se hable de la filoxera.<br \/>\n&#8211; Pues a pesar de ello, se habla. Busca el sentido moral y espiritual de esta palabra.<br \/>\n&#8211; En la etimolog\u00eda de la palabra filoxera no veo ni el m\u00e1s remoto significado que pueda tomarse en sentido espiritual.<br \/>\n&#8211; Ya que no eres capaz de explicarte este misterio; ah\u00ed viene uno que te puede sacar de tu ignorancia.<br \/>\nEntonces don Bosco not\u00f3 cierto movimiento entre la turba como para dejar paso libre a alguien que vio avanzar hacia \u00e9l; era un nuevo personaje. Se fij\u00f3 bien en \u00e9l, pero le pareci\u00f3 no haberlo visto nunca, aunque con sus maneras afables daba a entender que era un antiguo conocido suyo. Apenas lo tuvo cerca, don Bosco le dijo:<br \/>\n&#8211; Lleg\u00e1is muy a tiempo para sacarme del embrollo en que me encuentro gracias a estos se\u00f1ores. Pretenden hacerme creer que la filoxera amenaza destruir las casas religiosas y quieren que tomen a este animal como tema de los recuerdos de nuestros ejercicios espirituales.<br \/>\n&#8211; \u00bfDon Bosco, que se cree tan sabio, desconoce estas cosas? Es cierto que, si combates con todas tus fuerzas la filoxera y ense\u00f1as a tus hijos la manera de combatirla a conciencia, tu Sociedad no dejar\u00e1 de florecer. \u00bfSabes qu\u00e9 es la filoxera?<br \/>\n&#8211; S\u00e9 que es una enfermedad que ataca a las plantas causando grandes estragos, hasta destruirlas.<br \/>\n&#8211; \u00bfY esta enfermedad de qu\u00e9 proviene?<br \/>\n&#8211; Es originada por una multitud infinita de animaluchos que se adue\u00f1an de ella.<br \/>\n&#8211; \u00bfQu\u00e9 hay que hacer para salvar a las plantas pr\u00f3ximas a la destrucci\u00f3n?<br \/>\n&#8211; De esto no s\u00e9 decirte nada.<br \/>\n&#8211; Escucha, pues, lo que te voy a decir. La filoxera comienza a aparecer sobre una sola planta y no pasa mucho tiempo cuando todas las plantas pr\u00f3ximas a \u00e9sta aparecen atacadas del mismo mal, aun encontr\u00e1ndose a bastante distancia; ahora bien, cuando en una vi\u00f1a, en un huerto o en un jard\u00edn, aparece la enfermedad, la infecci\u00f3n se extiende r\u00e1pidamente y la belleza y los frutos que se esperaban quedan arruinados. \u00bfSabes c\u00f3mo se extiende el mal? No por contacto, porque la distancia lo impide; no porque los animalitos bajen al suelo y atraviesen el espacio que separa a las plantas; la experiencia lo confirma: es el viento el que levanta esta maldici\u00f3n y la desparrama sobre las plantas a\u00fan sanas. Es una desgracia que se propaga en un abrir y cerrar de ojos. Pues bien, has de saber que el viento de la murmuraci\u00f3n lleva muy lejos la filoxera de la desobediencia. \u00bfComprendes?<br \/>\n&#8211; Comienzo a comprender.<br \/>\n&#8211; Ahora bien, los da\u00f1os que ocasiona esta filoxera impulsada por un viento semejante, son incalculables. En las casas m\u00e1s florecientes hace marchitar, en primer lugar, la mutua caridad; despu\u00e9s, el celo por la salvaci\u00f3n de las almas; despu\u00e9s engendra el ocio; despu\u00e9s agosta todas las dem\u00e1s virtudes religiosas y, finalmente, el esc\u00e1ndalo las hace objeto de reprobaci\u00f3n por parte de Dios y por parte de los hombres. No es necesario que uno de los depravados pase de un colegio a otro: basta que este viento sople desde lejos. \u00a1Conv\u00e9ncete!<br \/>\nEsta fue la causa que llev\u00f3 la destrucci\u00f3n a ciertas \u00d3rdenes religiosas.<br \/>\n&#8211; Tienes raz\u00f3n. Reconozco la verdad de cuanto me dices. Pero \u00bfc\u00f3mo poner remedio a tan gran desgracia?<br \/>\n&#8211; No bastan pa\u00f1os calientes, hay que tomar medidas extremas. Para atajar el mal que produce la filoxera se pens\u00f3 en sulfatar las plantas atacadas, se recurri\u00f3 al agua de cal, se inventaron otros remedios; pero todo ello no sirvi\u00f3 de nada, porque una sola planta atacada por la filoxera arruina toda una vi\u00f1a. Despu\u00e9s, de una vi\u00f1a se extiende a las m\u00e1s pr\u00f3ximas y de \u00e9stas a otras, de forma que de una regi\u00f3n pasa a una provincia y de \u00e9sta a un reino y as\u00ed sucesivamente. \u00bfQuieres saber, pues, la \u00fanica manera que hay para cortar el mal en su principio? Apenas aparece la filoxera sobre una planta, hay que arrancarla con precauci\u00f3n y cortar todas las que la rodean y arrojarlas a las llamas. Si la infecci\u00f3n fuese general en toda la vi\u00f1a, hay que arrancar todas las plantas y reducirlas a cenizas para salvar las vi\u00f1as pr\u00f3ximas. S\u00f3lo el fuego puede acabar con semejante enfermedad. Por eso, cuando en una casa se manifieste la filoxera de la oposici\u00f3n a la voluntad de los superiores, el descuido altanero de las santas Reglas, el desprecio a las obligaciones impuestas por la vida com\u00fan, t\u00fa no debes contemporizar; no dejes ni siquiera los cimientos de aquella casa; rechaza a sus miembros, sin dejarte vencer por una perniciosa tolerancia. Lo mismo har\u00e1s con los individuos. A veces te parecer\u00e1 que un individuo aislado pueda sanar y volver de nuevo al buen sendero; o tal vez sentir\u00e1s castigarlo por el amor que le profesas, por alguna especial habilidad que posee o por su ciencia que te parece prestigiar a la Congregaci\u00f3n. No te dejes llevar por semejantes reflexiones. Personas de esta \u00edndole, dif\u00edcilmente cambiar\u00e1n de manera de ser. No digo que su conversi\u00f3n sea imposible; pero me atrevo a sostener que es muy rara una rectificaci\u00f3n, tan rara que esta posibilidad no debe ser suficiente para inclinar a los superiores a una sentencia benigna. Algunos, se dir\u00e1, se portar\u00e1n a\u00fan peor en medio del mundo. All\u00e1 ellos; que carguen con el peso de su manera de proceder, pero que no sea tu Congregaci\u00f3n la que sufra las consecuencias de su conducta.<br \/>\n&#8211; \u00bfY si en realidad, conserv\u00e1ndolos en la Sociedad, se pudiese atraerlos al bien con la tolerancia?<br \/>\n&#8211; Esta suposici\u00f3n es falsa. Es mejor despedir a uno de estos soberbios que retenerlo con la duda de que pueda continuar sembrando ciza\u00f1a en la vi\u00f1a del Se\u00f1or. No olvides esta m\u00e1xima; ponla decididamente en pr\u00e1ctica siempre que sea necesario; habla de esto a tus directores en tus conferencias y que \u00e9ste sea el tema que comentes en la clausura de los ejercicios.<br \/>\n&#8211; S\u00ed, lo har\u00e9. Gracias por tus avisos. Pero ahora, dime: \u00bfqui\u00e9n eres t\u00fa:<br \/>\n&#8211; \u00bfNo me conoces ya? \u00bfNo recuerdas cu\u00e1ntas veces nos hemos visto:<br \/>\nMientras el desconocido hablaba de esta manera, todos los presentes sonre\u00edan.<br \/>\nEntretanto son\u00f3 la se\u00f1al para levantarse y don Bosco se despert\u00f3. El siervo de Dios a\u00f1adi\u00f3 que este sue\u00f1o le hab\u00eda durado tres noches consecutivas; detalle que hace desechar toda idea de que este relato sea una especie de par\u00e1bola por \u00e9l ideada para expresar de una manera fant\u00e1stica su pensamiento. El asunto de la \u00abcabeza extra\u00f1a\u00bb le proporcion\u00f3 el exordio, con que, seg\u00fan era su costumbre, humillarse a s\u00ed mismo desde el principio y quitar de la mente de los oyentes la impresi\u00f3n de que se tratara de carismas extraordinarios. En la mayor parte de sus sue\u00f1os don Bosco encontraba un personaje que le hac\u00eda de gu\u00eda e int\u00e9rprete.<\/p>\n<p><em><i>(MB IT XII 475-480 \/ MB ES 404-408)<\/i><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1876, durante la tercera serie de ejercicios espirituales predicados en Lanzo, Don Bosco cont\u00f3&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":48750,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":36,"footnotes":""},"categories":[186],"tags":[1720,2636,2558,1768,2198,1828,1960,1984,2026],"class_list":["post-48758","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-suenos-de-don-bosco","tag-carisma-salesiano","tag-consejos","tag-dios","tag-don-bosco","tag-educacion","tag-gracias-recibidas","tag-salesianos","tag-suenos","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48758","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=48758"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48758\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":48783,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48758\/revisions\/48783"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/48750"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=48758"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=48758"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=48758"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}