{"id":48659,"date":"2026-02-05T07:54:00","date_gmt":"2026-02-05T07:54:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=48659"},"modified":"2026-02-05T08:06:56","modified_gmt":"2026-02-05T08:06:56","slug":"conozcamos-a-don-bosco-2-margarita-madre-cristiana-y-educadora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/conozcamos-a-don-bosco-2-margarita-madre-cristiana-y-educadora\/","title":{"rendered":"Conozcamos a Don Bosco (2). Margarita, madre cristiana y educadora"},"content":{"rendered":"<p><em>La fuente de mam\u00e1 Margarita a los pies del Colle Don Bosco (a\u00f1os 60)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El peque\u00f1o Juanito creci\u00f3 en una din\u00e1mica familiar compleja donde su madre, Margarita Occhiena, desempe\u00f1\u00f3 un papel crucial. Tras mudarse en 1817 a la casita de I Becchi, Margarita tuvo que criar a tres hijos de temperamentos muy distintos: el vivaz y emprendedor Juan, el apacible Jos\u00e9 y el problem\u00e1tico hijastro Antonio. A pesar de las tensiones familiares y la pobreza, esta mujer viuda y analfabeta logr\u00f3 dar a sus hijos una educaci\u00f3n cristiana ejemplar, arraigada en la tradici\u00f3n piamontesa. Una pedagog\u00eda equilibrada entre el rigor y el cari\u00f1o que molde\u00f3 la personalidad y la vocaci\u00f3n del futuro fundador de los Salesianos.<br \/>\n<\/em><br \/>\n<em>Porque en las rodillas de su madre aprendi\u00f3 lo que es un sistema educativo<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando en 1817 la familia se mud\u00f3 a la casita, esta inclu\u00eda a Margarita Occhiena Bosco (29 a\u00f1os), su suegra Margarita Zucca (65 a\u00f1os) y los tres j\u00f3venes Bosco: Antonio Giuseppe, Giuseppe Luigi y Giovanni Melchiorre (de 9, 5 y 2 a\u00f1os respectivamente).<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los tres chicos Bosco eran diferentes entre s\u00ed. Giovanni era vivaz, perspicaz, imaginativo, emprendedor, con un gran deseo de descubrir y aprender; parec\u00eda que hab\u00eda nacido para ser un l\u00edder. Su hermano Giuseppe, en cambio, era esencialmente un seguidor. Aparte de alguna ocasi\u00f3n en que se mostr\u00f3 voluble y testarudo, era generalmente amable y de modales dulces, paciente y reservado. Por el contrario, Antonio, el hijastro de Margarita, parece \u2014seg\u00fan los datos ofrecidos por las Memorias y otros testimonios recogidos por Lemoyne\u2014 que desde el principio fue problem\u00e1tico. Hu\u00e9rfano de madre a los 4 a\u00f1os y ahora sin padre, parece que se sent\u00eda un extra\u00f1o en casa, aunque fuera el mayor de los hermanos; sin embargo, al alcanzar la mayor\u00eda de edad (que en aquel tiempo era a los 21 a\u00f1os), se convertir\u00eda en el cabeza de familia, seg\u00fan la costumbre piamontesa. Al crecer se mostr\u00f3 m\u00e1s dif\u00edcil. Se le describe como desobediente e irrespetuoso con su madrastra, a pesar de la dulzura y la atenci\u00f3n que ella le prestaba. M\u00e1s tarde, lo vemos obstinado y contrario a la asistencia escolar de Giovanni. Los dos, adem\u00e1s, ten\u00edan un car\u00e1cter incompatible que tensaba sus relaciones. Parece que despu\u00e9s de la muerte de la abuela paterna, Margarita Zucca (\u2020 1826), Antonio, de dieciocho a\u00f1os, se hab\u00eda vuelto a\u00fan m\u00e1s hura\u00f1o. Por otro lado, era \u00e9l quien soportaba el mayor peso del trabajo agr\u00edcola. La preocupaci\u00f3n de que el conflicto en casa pudiera volverse m\u00e1s serio y peligroso, convenci\u00f3 finalmente a Margarita de la oportunidad de enviar a Giovanni a trabajar como mozo en una granja cercana, hasta que se resolvieran las cuestiones relativas a la divisi\u00f3n de la propiedad entre los hijos. Debemos reconocerle la capacidad de mantener unida a la familia, a pesar de las tensiones, y evitar el completo aislamiento de Antonio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En la biograf\u00eda edificante de Margarita escrita por Lemoyne se recogen muchos ejemplos de su espiritualidad y devoci\u00f3n. Se la describe como una mujer piadosa y devota, con un car\u00e1cter fuerte, totalmente dedicada a sus hijos y al servicio de Dios y del pr\u00f3jimo. El bi\u00f3grafo destaca en particular su actividad como educadora cristiana, tal como hicieron los testigos en el proceso diocesano para la beatificaci\u00f3n de Don Bosco. Leemos c\u00f3mo supo cuidar la educaci\u00f3n de sus hijos ense\u00f1\u00e1ndoles el catecismo, llev\u00e1ndolos a la iglesia, prepar\u00e1ndolos para los sacramentos, etc. Dirigi\u00f3 sus mejores esfuerzos sobre todo a su desarrollo como personas, ya que deseaba dar a sus hijos una fuerte conciencia moral y los recursos espirituales y humanos para el compromiso concreto en la vida. Les ense\u00f1\u00f3 a sentir la presencia de Dios, a creer en su amorosa providencia, a vivir con honestidad e integridad, a amar el trabajo y el esfuerzo, a ser fieles a los compromisos, capaces de sentir y responder a las necesidades de los dem\u00e1s. Los educ\u00f3 en el optimismo cristiano y en la esperanza de la recompensa divina.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Adem\u00e1s de la educaci\u00f3n materna, muchos otros factores contribuyeron a formar a Giovanni desde el punto de vista moral, religioso y espiritual. En primer lugar, el car\u00e1cter regional: los campesinos piamonteses eran personas industriosas, trabajadores incansables, perseverantes y tambi\u00e9n tercos en la consecuci\u00f3n de sus objetivos, pero no por ello descorteses o asociales. Como sus antepasados, Giovanni creci\u00f3 con la pasi\u00f3n por el trabajo y el deseo de mejorar su condici\u00f3n, pasi\u00f3n que nunca condicion\u00f3 su temperamento y su sonrisa siempre dispuesta. Un segundo factor lo constituye la fe cat\u00f3lica que impregnaba la historia, la cultura y la identidad piamontesa desde la antig\u00fcedad. Las tradiciones cat\u00f3licas, profundamente arraigadas en las conciencias, eran alimentadas por la parroquia, centro de la vida social y religiosa. Las nuevas ideas surgidas de la Revoluci\u00f3n Francesa, y divulgadas en el per\u00edodo del dominio napole\u00f3nico, fueron vistas con sospecha y temor, consideradas anticristianas, y no socavaron la identidad espiritual de la poblaci\u00f3n. Moldeado en este ambiente, Giovanni no habr\u00eda podido concebir una vida social, religiosa y espiritual fuera de la tradici\u00f3n del catolicismo romano.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Margarita entren\u00f3 a sus hijos para una vida de esfuerzo y austeridad: comida extremadamente sencilla, duros colchones de hojas de ma\u00edz y despertarse al amanecer. Pero sobre todo se esforz\u00f3 much\u00edsimo por ense\u00f1arles la religi\u00f3n, por formarlos en la obediencia y asignarles los trabajos compatibles con su edad. La familia Bosco rezaba junta, ma\u00f1ana y noche. Don Bosco escribe en las Memorias del Oratorio: \u00abMientras era peque\u00f1o, ella misma me ense\u00f1\u00f3 las oraciones; apenas fui capaz de asociarme con mis hermanos, me hac\u00eda poner con ellos de rodillas ma\u00f1ana y noche y todos juntos recit\u00e1bamos las oraciones en com\u00fan con la tercera parte del Rosario\u00bb. Eran costumbres comunes en aquel tiempo entre las poblaciones piamontesas: oraciones en com\u00fan, rosario cada noche; rezo del \u00c1ngelus tres veces al d\u00eda al sonido de la campana, interrumpiendo todo trabajo. Aunque analfabeta, Margarita conoc\u00eda de memoria las principales lecciones del catecismo. Al respecto, Lemoyne afirma: \u00abMargarita conoc\u00eda la fuerza de semejante educaci\u00f3n cristiana y c\u00f3mo la ley de Dios, ense\u00f1ada con el catecismo todas las noches y recordada tambi\u00e9n durante el d\u00eda, era el medio seguro para hacer que los hijos obedecieran los preceptos maternos. Ella, por lo tanto, repet\u00eda las preguntas y las respuestas tantas veces como era necesario para que los hijos las memorizaran\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El mismo Don Bosco confirma las palabras de Lemoyne y escribe, refiri\u00e9ndose al momento de su primera comuni\u00f3n: \u00abSab\u00eda todo el peque\u00f1o catecismo, pero por la lejan\u00eda de la iglesia, era desconocido para el p\u00e1rroco y deb\u00eda limitarme casi exclusivamente a la instrucci\u00f3n religiosa de la buena genitora\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fue as\u00ed como Margarita inculc\u00f3 en la mente de sus hijos la idea de un Dios personal, siempre presente, misericordioso y justo a la vez. Y Don Bosco se mostr\u00f3 convencido de la presencia personal y constante de Dios, un Dios de infinita grandeza, pero tambi\u00e9n de infinito amor, que nos da \u00abnuestro pan de cada d\u00eda\u00bb, que nos perdona los pecados y nos ayuda a nosotros, pobres pecadores, a no caer de nuevo en el pecado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando Giovanni alcanz\u00f3 los siete u ocho a\u00f1os, Margarita lo prepar\u00f3 con atenci\u00f3n para su primera confesi\u00f3n. El \u00abpecado\u00bb adquiri\u00f3 para \u00e9l un aspecto horrible y espantoso. Durante la Pascua de 1827, con una atenci\u00f3n a\u00fan mayor, Margarita prepar\u00f3 a su hijo para la primera Comuni\u00f3n. Tres veces durante la Cuaresma lo acompa\u00f1\u00f3 al confesionario y cuando, en casa, Giovanni rezaba y le\u00eda un libro espiritual, ella, vi\u00e9ndolo entregado a la oraci\u00f3n, le prodigaba sus consejos maternos. Cuando lleg\u00f3 el gran d\u00eda, dej\u00f3 a Giovanni solo en el silencio de su recogimiento. En la iglesia asisti\u00f3 a su \u00abpreparaci\u00f3n\u00bb y al \u00abagradecimiento\u00bb despu\u00e9s de la Santa Comuni\u00f3n, ayud\u00e1ndole a repetir las oraciones que el p\u00e1rroco le\u00eda desde el altar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fue, pues, bajo la gu\u00eda de su madre que el joven Giovanni vivi\u00f3 la experiencia personal de una vida sacramental que m\u00e1s tarde, como sacerdote, nunca se cansar\u00eda de inculcar a sus propios disc\u00edpulos. La educaci\u00f3n religiosa y moral de Margarita pertenec\u00eda a la tradici\u00f3n piamontesa y la relaci\u00f3n severa entre padres e hijos, t\u00edpica de las familias piamontesas, la hac\u00eda a\u00fan m\u00e1s rigurosa. Pero estos rasgos estaban atemperados por su constante apelaci\u00f3n a la raz\u00f3n y a la religi\u00f3n con tanta amorosa solicitud personal. El \u00e9xito de Margarita puede atribuirse a su sabidur\u00eda y a un estilo educativo iluminado que equilibraba todo el rigor vinculante de la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El bi\u00f3grafo, refiri\u00e9ndose a la especial atenci\u00f3n de Margarita por Giovanni, en quien ve\u00eda un potencial excepcional, escribi\u00f3: \u00ab[La preparaci\u00f3n de Giovanni] fue obra de Margarita, con sus santas industrias y su previsi\u00f3n, que no contrariaba, sino que iba modificando y dirigiendo a Dios las inclinaciones y los dones naturales, de los cuales estaba enriquecido Giovanni. Manifestaba una gran apertura de mente, apego a sus propios juicios, tenacidad de prop\u00f3sitos; y la buena madre lo acostumbr\u00f3 a una perfecta obediencia, no halagando su amor propio, sino persuadi\u00e9ndolo a doblegarse a las humillaciones inherentes a su estado; al mismo tiempo no dej\u00f3 medio sin intentar para que pudiera dedicarse a los estudios, y esto sin afanarse excesivamente y dejando que la divina Providencia determinara el momento oportuno. El coraz\u00f3n de Giovanni, que un d\u00eda deb\u00eda tener inmensas riquezas de afecto para todos los hombres, estaba lleno de una sensibilidad exuberante que entonces pod\u00eda resultar peligrosa si se la complac\u00eda: Margarita nunca rebaj\u00f3 la majestad de madre a caricias inconsideradas, o a compadecer o tolerar lo que pudiera tener sombra de defecto; no por ello us\u00f3 nunca con \u00e9l modos \u00e1speros o maneras violentas que lo exasperaran o fueran causa de enfriamiento en su afecto filial. Giovanni ten\u00eda en s\u00ed ese sentimiento de seguridad en el actuar, por el cual el hombre se siente naturalmente inclinado a sobresalir y que es necesario en quien est\u00e1 destinado a presidir a las multitudes, pero que con tanta facilidad puede transformarse en soberbia; y Margarita no dud\u00f3 en reprimir sus peque\u00f1os caprichos desde el principio, cuando \u00e9l a\u00fan no pod\u00eda ser capaz de responsabilidad moral. Cuando, sin embargo, lo vea sobresalir entre sus compa\u00f1eros con el fin de hacer el bien, observar\u00e1 en silencio sus andares, no contrariar\u00e1 sus peque\u00f1as empresas, y no solo lo dejar\u00e1 libre de actuar a su antojo, sino que le procurar\u00e1 a\u00fan los medios necesarios, incluso a costa de sus privaciones. De tal modo ella dulce y suavemente se insinuar\u00e1 en su \u00e1nimo y lo doblegar\u00e1 a hacer siempre su propia voluntad\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero en conjunto, en el contexto cultural campesino, el retrato de Margarita como educadora ilustrada por Lemoyne suena veraz. Este reporta, tanto en la biograf\u00eda como en las Memorias biogr\u00e1ficas, ejemplos de su firmeza, de la gentileza y de la sabidur\u00eda que mostr\u00f3 como educadora cristiana. El bi\u00f3grafo, sin embargo, se concentra mayormente en el apoyo que Margarita dio a Giovanni, en c\u00f3mo lo acompa\u00f1\u00f3 paso a paso en su camino vocacional.<\/p>\n<p><em>Arthur J. LENTI, Don Bosco historia y esp\u00edritu, volumen 1, p\u00e1g. 146<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La fuente de mam\u00e1 Margarita a los pies del Colle Don Bosco (a\u00f1os 60) &nbsp;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":48649,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":32,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[2566,1720,2558,1768,2593,1972,2620,2026],"class_list":["post-48659","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-don-bosco","tag-caridad","tag-carisma-salesiano","tag-dios","tag-don-bosco","tag-familia-salesiana","tag-santos","tag-testigos","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48659","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=48659"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48659\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":48691,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48659\/revisions\/48691"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/48649"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=48659"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=48659"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=48659"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}