{"id":4854,"date":"2023-01-24T07:36:39","date_gmt":"2023-01-24T07:36:39","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/sin-categorizar\/sinodalita-missionaria\/"},"modified":"2024-02-02T15:13:13","modified_gmt":"2024-02-02T15:13:13","slug":"la-sinodalidad-misionera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/misiones\/la-sinodalidad-misionera\/","title":{"rendered":"La sinodalidad misionera"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><strong>La sinodalidad misionera: Una perspectiva salesiana<\/strong> <\/h2>\n\n\n\n<p><strong>LA SINODALIDAD EN EL NUEVO TESTAMENTO<br><\/strong>En los \u00faltimos a\u00f1os, el sustantivo \u00absinodalidad\u00bb se ha vuelto de uso com\u00fan. Lamentablemente, algunos tienen una comprensi\u00f3n propia del concepto, ya sea ideol\u00f3gica o err\u00f3nea. As\u00ed, No es de extra\u00f1ar que muchas personas, incluso religiosos y sacerdotes, se pregunten abiertamente: \u00ab\u00bfqu\u00e9 significa esto?\u00bb. La sinodalidad es, en realidad, una palabra nueva para expresar una realidad antigua. Jes\u00fas, el peregrino que anunci\u00f3 la Buena Noticia del Reino de Dios (<em>Lc<\/em> 4,14-15) comparti\u00f3 con todos la verdad y el amor de la comuni\u00f3n con Dios, y con las hermanas y hermanos. La imagen de los disc\u00edpulos de Ema\u00fas en Lucas 24,18-35 es otro ejemplo de sinodalidad: ellos empezaron recordando los acontecimientos vividos; luego reconocieron la presencia de Dios en esos mismos acontecimientos; y finalmente, se pusieron en marcha volviendo a Jerusal\u00e9n para anunciar la resurrecci\u00f3n de Cristo. Esto significa que, los disc\u00edpulos de Jes\u00fas en la historia, debemos caminar juntos, viviendo nuestra identidad del Pueblo de Dios de la nueva alianza. De hecho, en los Hechos de los Ap\u00f3stoles el Pueblo de Dios avanz\u00f3 unido, bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo, durante el Concilio de Jerusal\u00e9n (<em>Hch<\/em> 15; <em>Gal<\/em> 2,1-10). <br><br><strong>LA SINODALIDAD EN LA IGLESIA PRIMITIVA<br><\/strong>En la Iglesia primitiva, San Ignacio de Antioqu\u00eda (50-117) record\u00f3 a la comunidad cristiana de \u00c9feso que todos sus miembros son \u00abcompa\u00f1eros de viaje\u00bb, en virtud de su bautismo y su amistad con Cristo. Mientras que San Cipriano de Cartago (200-258) insisti\u00f3 en que nada debe hacerse en la iglesia local sin el obispo. Del mismo modo, para San Juan Cris\u00f3stomo (347-407) &#8216;Iglesia&#8217; es un t\u00e9rmino para &#8216;caminar juntos&#8217; a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n rec\u00edproca y ordenada de los miembros, lo que los lleva a conformar una mentalidad com\u00fan. <br><br>En la Iglesia primitiva, la palabra griega compuesta por dos partes: <em>syn<\/em> (que significa \u00abcon\u00bb) y <em>\u00f3d\u00f3s<\/em> (que significa \u00abcamino\u00bb), se utilizaba para describir el caminar del Pueblo de Dios por el mismo sendero a la hora de responder a cuestiones tanto disciplinarias, como lit\u00fargicas y doctrinales. As\u00ed, en las Iglesias locales y en las di\u00f3cesis desde mediados del siglo II (a\u00f1o 150 aproximadamente), los s\u00ednodos eran celebrados peri\u00f3dicamente. De la igual manera en Nicea, desde el a\u00f1o 325 en adelante, se realiz\u00f3 la reuni\u00f3n de todos los obispos de la Iglesia, llamada \u00abConcilio\u00bb en lat\u00edn, donde se tomaban decisiones en com\u00fan, manifest\u00e1ndose la comuni\u00f3n con todas las Iglesias.<br><br><strong>LA SINODALIDAD EN EL VATICANO II<br><\/strong>El Concilio Vaticano II no abord\u00f3 espec\u00edficamente el tema de la sinodalidad ni utiliz\u00f3 este t\u00e9rmino en sus documentos. Ha utilizado, en cambio, el t\u00e9rmino \u00abcolegialidad\u00bb para expresar el m\u00e9todo de construcci\u00f3n de los procesos conciliares. Sin embargo, la sinodalidad estaba al centro del trabajo de renovaci\u00f3n que el Concilio estaba alentando. Mientras que la colegialidad se refiere al proceso de toma de decisiones de los obispos a nivel de la Iglesia universal, la sinodalidad es el fruto de los esfuerzos activos para vivir las perspectivas del Concilio Vaticano II a nivel local. Esta comprensi\u00f3n se concretiz\u00f3 al reconocer la naturaleza de la Iglesia como \u00abcomuni\u00f3n\u00bb, en la que tambi\u00e9n ha recibido la \u00abmisi\u00f3n\u00bb de proclamar y establecer entre todos los pueblos el reino de Dios (Lumen gentium, 5). Esta mentalidad sinodal concibe a la Iglesia caminando juntos y compartiendo \u00ablos gozos y las esperanzas, las penas y las angustias\u00bb de todos aquellos con los que caminamos (Gaudium et spes, 1).<br><br><strong>EL PAPA FRANCISCO Y LA SINODALIDAD<br><\/strong>Desde el a\u00f1o 2013 ya el Papa Francisco nos ense\u00f1a sobre la sinodalidad en todo lo que hace y dice. La sinodalidad no es una simple discusi\u00f3n, ni es como las deliberaciones de los parlamentos que buscando el consenso terminan decidiendo por el voto de la mayor\u00eda. No se trata de debatir, argumentar o escuchar para responder. No es un proceso de democratizaci\u00f3n o de someter la doctrina a votaci\u00f3n. No se trata de un plan, ni de un programa a aplicar. Ni siquiera se trata de lo que quieren los obispos u otras partes interesadas, en el mando y el control. La sinodalidad, en cambio, tiene que ver con lo que somos y con lo que aspiramos a ser como comunidad cristiana, como cuerpo de Cristo. Es el estilo de vida que cualifica la vida y la misi\u00f3n de toda la Iglesia. La sinodalidad es la escucha atenta para comprender a un nivel m\u00e1s profundo y personal. Es ser una Iglesia de participaci\u00f3n y corresponsabilidad, empezando por el Papa, los obispos e involucrando a todo el pueblo de Dios, para que todos podamos descubrir la voluntad de Dios al enfrentarnos al conjunto de desaf\u00edos particulares.<br><br>La presencia del Esp\u00edritu Santo, recibida por medio del sacramento del Bautismo, permite tener un instinto de fe (sensus fidei) a la totalidad del pueblo de Dios. \u00c9ste le ayuda a discernir lo que es verdaderamente de Dios, as\u00ed como le permite sentir, intuir y percibir en armon\u00eda con la Iglesia. La sinodalidad implica el ejercicio del sensus fidei de todo el Pueblo de Dios, el ministerio de gu\u00eda por parte del colegio de los Obispos con el clero, y el ministerio de unidad del Obispo de Roma. <br><br><strong>SINODALIDAD Y DISCERNIMIENTO<br><\/strong>La sinodalidad est\u00e1 caracterizada, especialmente, por el constante discernimiento de la presencia del Esp\u00edritu Santo. Se trata de una realidad din\u00e1mica y en desarrollo, porque no podemos predecir hacia d\u00f3nde nos puede conducir el Esp\u00edritu Santo. La sinodalidad no es un camino marcado de antemano. Es, por el contrario, un encuentro que moldea y transforma. Es un proceso que nos desaf\u00eda a reconocer la funci\u00f3n prof\u00e9tica del pueblo de Dios y nos exige estar abiertos a lo inesperado de Dios. A trav\u00e9s de la escucha rec\u00edproca y el di\u00e1logo, viene Dios mismo a tocarnos, a sacudirnos, a cambiarnos interiormente. En definitiva, la sinodalidad es la expresi\u00f3n de la implicancia colectiva y del sentido de corresponsabilidad con la Iglesia por parte de todo el pueblo de Dios.<br><br>Esto implica una actitud de escucha atenta con humildad, respeto, apertura, paciencia al afrontar nuestras experiencias y disposici\u00f3n a escuchar incluso las ideas discordantes, a las personas que han abandonado la pr\u00e1ctica de la fe, a las personas de otras tradiciones de fe o incluso de ninguna creencia religiosa para poder llegar a discernir los impulsos del Esp\u00edritu Santo, que es el principal protagonista, y en consecuencia para promover la acci\u00f3n de Dios en las personas y en la sociedad, actuando con sabidur\u00eda y creatividad.<br><br><strong>LA IGLESIA ES MISIONERA<br><\/strong>La Iglesia existe para difundir la buena noticia de Jes\u00fas. As\u00ed, su actividad misionera ante todo consiste en anunciar el nombre, las ense\u00f1anzas, la vida, las promesas, el reino y el misterio de Jes\u00fas de Nazaret, el Hijo de Dios (Pablo VI, Evangelii nuntiandi, 14, 22). Puesto que todos los miembros de la Iglesia son agentes de evangelizaci\u00f3n, en virtud del bautismo recibido, una Iglesia sinodal es, por lo tanto, condici\u00f3n indispensable para desarrollar una nueva energ\u00eda misionera que implique a todo el Pueblo de Dios. La evangelizaci\u00f3n sin sinodalidad carece de atenci\u00f3n a las estructuras de la Iglesia. A la inversa, la sinodalidad sin evangelizaci\u00f3n significa que somos tan solo un club social, empresarial o filantr\u00f3pico m\u00e1s. <br><br><strong>SINODALIDAD MISIONERA<br><\/strong>La sinodalidad misionera implica un enfoque sist\u00e9mico de la realidad pastoral. Cada bautizado como lo que es, disc\u00edpulo misionero enviado a anunciar el Evangelio, necesita aprender a escuchar atenta y respetuosamente, como compa\u00f1eros de viaje, a la gente del lugar, a los adeptos a otras religiones, a los gritos de los pobres y marginados, a aquellos que no tienen voz en el espacio p\u00fablico, para estar m\u00e1s cerca de Jes\u00fas y de su Evangelio y llegar a ser una Iglesia en salida, no encerrada en s\u00ed misma.<br><br>Si nuestro testimonio p\u00fablico no es siempre evangelizador en sentido amplio, solamente seremos una ONG m\u00e1s, en un mundo cada vez m\u00e1s desigual y aislado. Hoy en d\u00eda existe una creciente conciencia de que todo lo que hacemos como cat\u00f3licos tiene un punto de contacto con la evangelizaci\u00f3n. Evangelizamos a trav\u00e9s del modo en que acogemos a la gente; el modo en que tratamos a nuestros amigos y familiares; con la manera en que gastamos el dinero como individuos, grupos y comunidades; en el modo en que cuidamos de los pobres y llegamos a los marginados; seg\u00fan c\u00f3mo utilizamos los medios de comunicaci\u00f3n social; c\u00f3mo escuchamos atentamente los anhelos de los j\u00f3venes y en el modo en que estamos en desacuerdo y dialogamos entre nosotros. <br><br><strong>EL PROCESO SINODAL<br><\/strong>Para escuchar atentamente el sentido de fe del pueblo de Dios (sensus fidelium), que la Iglesia ense\u00f1a como aut\u00e9ntico garante de la fe que expresa, el Papa Francisco instituy\u00f3 el \u00abproceso sinodal\u00bb. Caminando juntos, discutiendo y reflexionando como pueblo de Dios, la Iglesia crecer\u00e1 en su autocomprensi\u00f3n, aprender\u00e1 a vivir la comuni\u00f3n, fomentar\u00e1 la participaci\u00f3n y se abrir\u00e1 a la misi\u00f3n de evangelizaci\u00f3n.<br><br>De hecho, el proceso sinodal tiene el objetivo de inspirar esperanza, estimular la confianza, o sanar las heridas para que podamos tejer relaciones nuevas y m\u00e1s profundas, aprender unos de otros e iluminar las mentes para so\u00f1ar con entusiasmo sobre la Iglesia y nuestra misi\u00f3n com\u00fan. Es un kairos o \u00abmomento de madurez\u00bb en la vida de la Iglesia para convertirnos y prepararnos para la evangelizaci\u00f3n. Entonces ya se trata de un momento de evangelizaci\u00f3n.<br><br><strong>LA SINODALIDAD Y EL CARISMA SALESIANO<br><\/strong>De los tesoros pedag\u00f3gicos y espirituales del carisma salesiano podemos extraer expresiones de sinodalidad misionera.<br><br>Nuestro patrono, San Francisco de Sales, hizo de la verdadera amistad el contexto necesario en el que se realiza el camino conjunto a trav\u00e9s del acompa\u00f1amiento espiritual. \u00c9l cre\u00eda que no pod\u00eda haber un verdadero acompa\u00f1amiento espiritual sin una verdadera amistad. Dicha amistad implica siempre una mutua comunicaci\u00f3n y el enriquecimiento rec\u00edproco, lo que permite que la relaci\u00f3n sea verdaderamente espiritual.<br><br>En el Oratorio de Valdocco, Don Bosco preparaba a sus muchachos para la vida y les hac\u00eda tomar conciencia del amor que Dios les ten\u00eda, les ayud\u00f3 a amar su fe cat\u00f3lica y a ponerla cotidianamente en pr\u00e1ctica. Se preocupaba por mantener una relaci\u00f3n individualizada con cada uno para proporcionarles, seg\u00fan las necesidades de cada uno, acompa\u00f1amiento personal y grupal. Escribi\u00f3 as\u00ed en su carta de Roma de 1884: \u00abla familiaridad lleva al amor, y el amor lleva a la confianza. Es eso lo que abre los corazones, y los j\u00f3venes lo revelan todo sin temor\u00bb. Manteniendo un hermoso equilibrio entre el ambiente sano y maduro, y la responsabilidad individual, el Oratorio se convirti\u00f3 lleg\u00f3 a ser una casa, una parroquia, una escuela y un patio.<br><br>Don Bosco form\u00f3 a su alrededor una comunidad en la que los propios j\u00f3venes eran protagonistas. Foment\u00f3 la participaci\u00f3n y el compartir de las responsabilidades entre eclesi\u00e1sticos, salesianos y laicos. Le ayudaban a impartir el catecismo y otras lecciones, a ayudar en la iglesia, a guiar a los j\u00f3venes en la oraci\u00f3n, a prepararlos para la primera comuni\u00f3n y la confirmaci\u00f3n, a asistir en el patio donde jugaban con los chicos, y a socorrer a los m\u00e1s necesitados al encontrarles empleo con alg\u00fan empresario honrado. A cambio, Don Bosco cuidaba diligentemente de su vida espiritual, mediante encuentros personales, conferencias, direcci\u00f3n espiritual y administraci\u00f3n de los sacramentos. Este ambiente dio lugar a una nueva cultura en la que exist\u00eda un profundo amor a Dios y a la Virgen que, a su vez, cre\u00f3 un nuevo estilo de relaci\u00f3n entre los j\u00f3venes y los educadores, entre los laicos y los sacerdotes, entre los artesanos y los estudiantes.<br><br>Hoy la Comunidad Educativo-Pastoral (CEP), a trav\u00e9s del Plan Educativo Pastoral Salesiano (PEPS), es el centro de comuni\u00f3n y de participaci\u00f3n en el esp\u00edritu y la misi\u00f3n de Don Bosco. En la CEP fomentamos un nuevo modo de pensar, juzgar y actuar, un nuevo modo de afrontar los problemas y un nuevo estilo de relaciones &#8211; con los j\u00f3venes, los salesianos y los laicos, de diversas maneras &#8211; como l\u00edderes y colaboradores.<br><br>Un elemento esencial del carisma de Don Bosco es el esp\u00edritu misionero que transmiti\u00f3 a sus salesianos y a toda la familia salesiana. Esto se resume en <em>Da mihi animas<\/em> y se expresa por medio del \u00abcoraz\u00f3n oratoriano\u00bb en el fervor, el impulso y la pasi\u00f3n por la evangelizaci\u00f3n, en particular de los j\u00f3venes. Es la capacidad de di\u00e1logo intercultural e interreligioso, y la voluntad de ser enviados all\u00ed donde hay m\u00e1s necesidades, especialmente en las periferias.<br><br><strong>UN TIEMPO DE CONVERSI\u00d3N<br><\/strong>La conversi\u00f3n personal y comunitaria ser\u00e1 siempre necesaria porque reconocemos humildemente que todav\u00eda hay muchos obst\u00e1culos en nuestro interior para vivir la sinodalidad misionera: la sensaci\u00f3n de que urge m\u00e1s ense\u00f1ar que escuchar; cierto sentido de derecho a los privilegios; una incapacidad para ser transparentes y responsables; una lentitud para dialogar y una falta de presencia animadora entre los j\u00f3venes; la propensi\u00f3n a controlar y a reclamar el derecho exclusivo en la toma de decisiones; la falta de confianza en la responsabilizaci\u00f3n de los laicos como compa\u00f1eros de la misi\u00f3n; y la falta de reconocimiento de la presencia del Esp\u00edritu Santo en las culturas y en los pueblos, incluso antes de nuestra llegada.<br><br>En efecto, \u00a1la sinodalidad misionera salesiana es al mismo tiempo un don y una tarea!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La sinodalidad misionera: Una perspectiva salesiana LA SINODALIDAD EN EL NUEVO TESTAMENTOEn los \u00faltimos a\u00f1os,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":3133,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":35,"footnotes":""},"categories":[185],"tags":[1720,2198,2225,2612],"class_list":["post-4854","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-misiones","tag-carisma-salesiano","tag-educacion","tag-formacion","tag-nuestros-guias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4854","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4854"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4854\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3133"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4854"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4854"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4854"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}