{"id":48395,"date":"2026-01-29T13:59:42","date_gmt":"2026-01-29T13:59:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=48395"},"modified":"2026-01-29T14:01:29","modified_gmt":"2026-01-29T14:01:29","slug":"y-quien-es-don-bosco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/y-quien-es-don-bosco\/","title":{"rendered":"\u00bfY qui\u00e9n es Don Bosco?"},"content":{"rendered":"<p><em>Para conocer a Don Bosco es necesario, quiz\u00e1s, poner en paralelo juicios contrapuestos, voces de la Iglesia y las palabras del propio santo. Entre elogios entusiastas, iron\u00edas corrosivas y an\u00e1lisis hist\u00f3ricos, emerge un perfil complejo y profundamente humano, alejado tanto de la hagiograf\u00eda ingenua como de la cr\u00edtica preconcebida. La santidad de Don Bosco se restituye as\u00ed en su autenticidad: no se basa en la imponencia de sus obras o en carismas extraordinarios, sino en una rica vida interior, en virtudes vividas en lo cotidiano y en una humildad sincera. Un retrato que ayuda a comprender por qu\u00e9 la Iglesia lo ha reconocido como padre, maestro y santo de la juventud.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 no se ha dicho o escrito sobre Don Bosco desde su \u00e9poca? Para bien, por supuesto, y, a veces, \u00a1tambi\u00e9n para mal! Sobre \u00e9l, sobre sus proyectos.<br \/>\nA los sacerdotes de Tur\u00edn que se preocupaban por el \u00ab<em>celo demasiado emprendedor<\/em>\u00bb de Don Bosco, San Jos\u00e9 Cafasso respond\u00eda: <em>\u00ab\u00a1Dejadle hacer, dejadle hacer!<\/em>\u00bb <em>(MB II, 351).<\/em><br \/>\nA mediados del siglo XIX, una revista protestante emiti\u00f3 juicios nada halagadores sobre las publicaciones populares del sacerdote de Valdocco, conocidas como \u00abLecturas Cat\u00f3licas\u00bb. He aqu\u00ed un ejemplo: \u00ab<em>Pero, querido Don Bosco, \u00bfqui\u00e9n quiere que le crea si dice cosas tan gordas? [&#8230;]. Cuando se dicen desprop\u00f3sitos tan may\u00fasculos, hay que tener el talento de saber decirlos para no caer en el rid\u00edculo<\/em>\u00bb (\u00ab<em>La Buona Novella\u00bb, 2.12.1853, p. 71<\/em>).<br \/>\nAl mismo tiempo, un peri\u00f3dico cat\u00f3lico de gran prestigio, en su secci\u00f3n \u00abCr\u00f3nica contempor\u00e1nea\u00bb, recog\u00eda la opini\u00f3n de uno de sus corresponsales de los Estados Sardos que defin\u00eda las mismas publicaciones como: \u00ab<em>Libritos de peque\u00f1o tama\u00f1o, llenos de s\u00f3lida instrucci\u00f3n, adaptados a la capacidad del pueblo llano y muy oportunos para estos tiempos: he aqu\u00ed el valor de estas \u00abLecturas Cat\u00f3licas<\/em>\u00bb\u00bb (\u00ab<em>La Civilt\u00e0 Cattolica\u00bb, A\u00f1o IV, 2\u00aa serie, Vol. 3\u00b0, Roma, 1853, p. 112<\/em>).<br \/>\nSi se hojearan ciertas a\u00f1adas de los peri\u00f3dicos anticlericales y sat\u00edricos de Tur\u00edn de la \u00e9poca, encontrar\u00edamos comentarios mordaces sobre el \u00ab<em>Se\u00f1or Don Bosco<\/em>&#8230; el famoso sant\u00f3n\u00bb. Bastar\u00eda con consultar \u00abLa Gazzetta del Popolo\u00bb o \u00abIl Fischietto\u00bb de aquellos a\u00f1os para darse cuenta; para luego descubrir lo que peri\u00f3dicos cat\u00f3licos como \u00abL\u2019Armonia\u00bb y \u00abL\u2019Unit\u00e0 Cattolica\u00bb dec\u00edan en su alabanza.<br \/>\nTambi\u00e9n en nuestros tiempos no ha faltado la cr\u00edtica, ni la seria, hecha por estudiosos competentes, ni la prejuiciosa y vulgar que solo tiene el m\u00e9rito de manifestar prejuicio y mala fe. Por otra parte, la misma hagiograf\u00eda moderna busca m\u00e1s la figura humana de los santos que su figura m\u00edstica o asc\u00e9tica.<br \/>\n\u00ab<em>Queremos descubrir en los santos lo que nos asemeja a ellos, m\u00e1s que lo que nos distingue de ellos; queremos llevarlos a nuestro nivel de gente profana e inmersa en la experiencia no siempre edificante de este mundo; queremos encontrarlos como hermanos en nuestra fatiga y quiz\u00e1s tambi\u00e9n en nuestra miseria, para sentirnos en confianza con ellos y part\u00edcipes de una com\u00fan y pesada condici\u00f3n terrenal<\/em>\u00bb (Pablo VI, 3.11.1963).<br \/>\nNo en vano hubo quien escribi\u00f3 con mal disimulada iron\u00eda: \u00ab<em>Hoy, para ser bien aceptados por los lectores, \u00bfno conviene acaso encontrar defectos y culpas en los santos y en las santas?<\/em>\u00bb (<em>A. RAVIER, Francisco de Sales. Un sabio y un santo, Mil\u00e1n, Jaca Book, 1987, p. 10<\/em>).<\/p>\n<p><strong>Lo que la Iglesia dijo de Don Bosco<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En 1929 Don Bosco fue proclamado Beato y en 1934 declarado Santo por la Iglesia. En abril de 1929, el salesiano Don Eusebio Vismara tuvo la oportunidad de conversar con el Abad de San Pablo Extramuros en Roma, m\u00e1s tarde Arzobispo de Mil\u00e1n, el Beato Card. Ildefonso Schuster.<br \/>\nSabiendo que hab\u00eda sido Consultor en las Congregaciones que hab\u00edan examinado la heroicidad de las virtudes de Don Bosco, se permiti\u00f3 preguntarle si los miembros de esas Congregaciones no hab\u00edan quedado subyugados y determinados a pronunciarse favorablemente sobre Don Bosco por la imponencia de su obra y por los dones sobrenaturales que la hab\u00edan acompa\u00f1ado.<br \/>\n\u2014 No &#8211; le respondi\u00f3 el entonces Mons. Schuster, &#8211; <em>en primer lugar, eso ni siquiera se tom\u00f3 en consideraci\u00f3n, se descart\u00f3 a priori, porque todo eso es externo, y aunque sea sobrenatural, puede ser un puro don carism\u00e1tico; no es virtud, no es santidad, que es un hecho totalmente interior<\/em>.<br \/>\nY a\u00f1ad\u00eda, manifestando su admiraci\u00f3n por la santidad de Don Bosco:<br \/>\n\u2014 <em>Quiz\u00e1s ustedes mismos no conocen plenamente toda la riqueza de virtud y de vida interior que animaba a Don Bosco (BS, abril-mayo 1934, p. 143).<\/em><br \/>\nDon Bosco fue un hombre como todos los dem\u00e1s, es verdad, pero no en el sentido en que la prensa adversa lo ha descrito a veces. Hombre de su tiempo, no fue su esclavo sino su protagonista y, sin tantas f\u00f3rmulas, supo obtener con su ejemplo iluminador, con la sencillez de su lenguaje, de sus gestos y de sus acciones, una eficacia educativa que trascendi\u00f3 su tiempo. Intr\u00e9pido e imperturbable porque se sent\u00eda inspirado y sostenido desde lo Alto, fue un hombre de gran fe y de gran coraz\u00f3n. Supo con una s\u00edntesis genial y un estilo muy suyo trazar un camino hacia la santidad juvenil. No en vano, en el centenario de su muerte, Juan Pablo II lo proclam\u00f3: \u00ab<em>Padre y Maestro de la juventud<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Lo que Don Bosco dec\u00eda de s\u00ed mismo<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sin embargo, Don Bosco, en su gran humildad, se consider\u00f3 siempre y \u00fanicamente \u00ab<em>un pobre hijo de campesinos<\/em>\u00bb (<em>MB X, 266<\/em>), a quien la misericordia de Dios hab\u00eda elevado al sacerdocio sin m\u00e9rito alguno por su parte, \u00ab<em>un m\u00edsero instrumento en las manos de un artista habil\u00edsimo<\/em>\u00bb (<em>BS, agosto 1883, p. 127<\/em>).<\/p>\n<p>Una noche, termin\u00f3 de confesar en la iglesia cuando la comunidad de Valdocco ya hab\u00eda terminado de cenar. Fue entonces al refectorio. El salesiano coadjutor Giuseppe Dogliani, que alternaba las clases de m\u00fasica con el servicio en la mesa, le pidi\u00f3 la cena. El cocinero, molesto por el retraso, envi\u00f3 un plato de arroz pasado y fr\u00edo. A Dogliani, que se atrevi\u00f3 a decirle: \u00ab<em>\u00a1Pero es para Don Bosco!<\/em>\u00bb, el otro, cansado del duro trabajo de aquel d\u00eda, solt\u00f3 una respuesta \u00e1spera:<br \/>\n\u2014 <em>\u00bfY qui\u00e9n es Don Bosco? Es como cualquier otro de la casa<\/em>.<br \/>\nDogliani, humillado, present\u00f3 el plato y se retir\u00f3. Pero el cl\u00e9rigo Valentino Cassini, m\u00e1s tarde misionero en Am\u00e9rica, no pudo contenerse y le cont\u00f3 a Don Bosco las desconsideradas palabras. Este, sin inmutarse, coment\u00f3 con toda calma:<br \/>\n\u2014 <em>\u00a1El cocinero tiene raz\u00f3n!<\/em> (<em>MB XI, 284<\/em>).<br \/>\nEn 1883, Don Bosco, acompa\u00f1ado por Don Michele Rua, hizo un viaje a Par\u00eds que result\u00f3 memorable. Durante el regreso en tren, despu\u00e9s de aquellas laboriosas jornadas, ambos descansaban en pensativa meditaci\u00f3n. El buen Padre hab\u00eda sido honrado y aplaudido con entusiasmo por toda clase de personas. La Virgen Sant\u00edsima hab\u00eda obrado maravillas por medio de \u00e9l. Un triunfo semejante en el Par\u00eds de aquellos a\u00f1os era algo inimaginable.<br \/>\nFinalmente, Don Bosco rompi\u00f3 el silencio:<br \/>\n\u2014 <em>\u00a1Qu\u00e9 cosa tan singular! \u00bfRecuerdas, Don Rua, el camino que va de Buttigliera a Morialdo? All\u00ed, a la derecha, hay una colina y en la colina una casita, y desde la casita hasta el camino se extiende un prado cuesta abajo. Aquella pobre casucha era mi casa y la de mi madre; en ese prado, yo, de ni\u00f1o, llevaba a pastar dos vacas. Si todos esos se\u00f1ores supieran que han llevado en triunfo a un pobre campesino de I Becchi, \u00bfeh? \u00a1Cosas de la Providencia!<\/em> (<em>MB XVI, 257<\/em>)<br \/>\n\u00a1He aqu\u00ed qui\u00e9n era Don Bosco!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para conocer a Don Bosco es necesario, quiz\u00e1s, poner en paralelo juicios contrapuestos, voces de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":48388,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":67,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1768,2633,1960,1972,2620,2026],"class_list":["post-48395","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-don-bosco","tag-don-bosco","tag-iglesia","tag-salesianos","tag-santos","tag-testigos","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48395","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=48395"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48395\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":48398,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48395\/revisions\/48398"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/48388"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=48395"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=48395"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=48395"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}