{"id":48215,"date":"2026-01-20T07:52:17","date_gmt":"2026-01-20T07:52:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=48215"},"modified":"2026-01-20T07:53:54","modified_gmt":"2026-01-20T07:53:54","slug":"conozcamos-a-don-bosco-1-la-condicion-economica-de-la-familia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/conozcamos-a-don-bosco-1-la-condicion-economica-de-la-familia\/","title":{"rendered":"Conozcamos a Don Bosco (1). La condici\u00f3n econ\u00f3mica de la familia"},"content":{"rendered":"<p><em>Inauguramos una nueva secci\u00f3n titulada <strong>\u00abConocer a Don Bosco\u00bb<\/strong>. Ideada por el salesiano <strong>Don Bruno Ferrero<\/strong>, nace con la intenci\u00f3n de profundizar en la figura del santo de los j\u00f3venes a trav\u00e9s de estudios precisos, testimonios de primera y segunda mano y documentos extra\u00eddos de los procesos de beatificaci\u00f3n y canonizaci\u00f3n. La secci\u00f3n constar\u00e1 de <strong>33 episodios<\/strong>, publicados de forma continua. Te invitamos a seguirlos <strong>para conocerlo mejor, amarlo m\u00e1s e imitarlo con mayor convicci\u00f3n<\/strong>. La dedicamos a todos los amigos de Don Bosco.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Comencemos presentando los or\u00edgenes familiares y las condiciones socioecon\u00f3micas de don Bosco, fundador de los Salesianos. A trav\u00e9s de documentos de archivo y testimonios, emerge el retrato de una familia de aparceros piamonteses que, aunque no eran indigentes, viv\u00edan en condiciones de extrema pobreza. La muerte prematura del padre, Francesco, en 1817 y la terrible hambruna de los a\u00f1os 1816-18 marcaron profundamente la infancia del peque\u00f1o Giovanni. Su madre, Margherita, que se qued\u00f3 viuda con solo veintid\u00f3s a\u00f1os, afront\u00f3 con valent\u00eda enormes sacrificios para mantener y educar a sus hijos, rechazando propuestas de un nuevo matrimonio. Esta experiencia de la pobreza molde\u00f3 la sensibilidad y la futura misi\u00f3n de don Bosco hacia los j\u00f3venes marginados.<\/em><\/p>\n<p><em>Porque desde el principio su vida fue un desaf\u00edo a lo imposible.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Francesco Bosco vivi\u00f3 en la mas\u00eda de Biglione desde 1793 hasta 1817 y trabaj\u00f3 la tierra como aparcero. Como sus antepasados, no era propietario de tierras ni agricultor por cuenta propia, sino un arrendatario. Por lo tanto, estaba muy por encima de un simple jornalero que pod\u00eda ganar escasos medios de subsistencia para s\u00ed mismo y su familia ofreciendo sus servicios, y mucho menos formaba parte de quienes recib\u00edan el subsidio p\u00fablico destinado a los pobres certificados (el municipio ayudaba a los pobres bas\u00e1ndose en el \u00abcertificado de pobreza\u00bb emitido por los p\u00e1rrocos).<br \/>\nSer aparcero era una forma de vida institucionalizada y apreciada, y tambi\u00e9n era una actividad a trav\u00e9s de la cual se pod\u00eda llegar a ser propietario. De hecho, Francesco Bosco aspiraba a ser independiente, por eso hab\u00eda adquirido algunas propiedades para s\u00ed mismo.<br \/>\nEl inventario de sus bienes, redactado despu\u00e9s de su muerte por el notario local, muestra que era propietario de nueve peque\u00f1as parcelas de tierra, en la aldea de Becchi o en sus cercan\u00edas, en las que ten\u00eda un vi\u00f1edo y cultivaba grano, trigo y heno. En total, la tierra alcanzaba una extensi\u00f3n de una hect\u00e1rea y estaba valorada en 685 liras. Tambi\u00e9n compr\u00f3 algunos animales (valorados en 445 liras), lo que sin duda es un indicio de la voluntad de Francesco de ser aut\u00f3nomo. Si estimamos tambi\u00e9n las diversas herramientas agr\u00edcolas, utensilios dom\u00e9sticos, muebles y similares, el valor total de la propiedad ascend\u00eda a 1.331 liras. Pero, a su muerte, tambi\u00e9n dej\u00f3 deudas por un importe de 446 liras y la casita (100 liras) a\u00fan no hab\u00eda sido pagada.<br \/>\nDespu\u00e9s de la muerte de Francesco Bosco, la situaci\u00f3n financiera de la familia, ahora dirigida por Margarita, se agrav\u00f3 considerablemente, incluso sin considerar los dos a\u00f1os de sequ\u00eda y hambruna en curso. Por ejemplo, parece que el establo de la casita solo ten\u00eda una vaca y un ternero, dado que las deudas del momento ascend\u00edan al valor de los animales adquiridos en el pasado. Margherita, adem\u00e1s, tuvo que hacer frente a otras solicitudes de pago.<\/p>\n<p><strong>A\u00f1os malditos<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las primeras p\u00e1ginas de las Memorias son en su mayor\u00eda una historia de pobreza y dificultades. Don Bosco dedica un cierto espacio a la gran sequ\u00eda y la consiguiente hambruna que azot\u00f3 la zona en los a\u00f1os 1816-18. Estas calamidades naturales peri\u00f3dicas eran, por as\u00ed decirlo, el pan de cada d\u00eda en esa parte del pa\u00eds, pero la hambruna de esos a\u00f1os fue particularmente dura, tanto que se encontraron personas muertas a lo largo de los caminos del pueblo con hojas de hierba en la boca por el hambre. Don Bosco escribe: \u00abMi madre me cont\u00f3 varias veces que dio alimento a la familia mientras tuvo; luego entreg\u00f3 una suma de dinero a un vecino, llamado Bernardo Cavallo, para que fuera en busca de qu\u00e9 alimentarse. Aquel amigo fue a varios mercados y no pudo conseguir nada ni siquiera a precios exorbitantes. Lleg\u00f3 dos d\u00edas despu\u00e9s y lleg\u00f3 muy esperado al anochecer; pero al anunciar que no tra\u00eda nada consigo, salvo dinero, el terror invadi\u00f3 la mente de todos; ya que ese d\u00eda, habiendo recibido cada uno escas\u00edsimo alimento, se tem\u00edan funestas consecuencias del hambre en aquella noche\u00bb.<br \/>\nY a\u00f1ade que, en un primer momento, la madre hizo arrodillar a la familia para una breve oraci\u00f3n, luego exclam\u00f3: \u00abEn casos extremos se deben usar medios extremos\u00bb. Y decidi\u00f3 matar al ternero para alimentarse: un acto desesperado, dado que el ternero constitu\u00eda la \u00fanica seguridad de la familia.<br \/>\nDon Bosco tambi\u00e9n nos cuenta que en ese per\u00edodo su madre recibi\u00f3 la propuesta de \u00abun puesto muy conveniente\u00bb; propuesta, sin embargo, que no inclu\u00eda a los hijos, quienes \u00abser\u00edan confiados a un buen tutor\u00bb. Ella rechaz\u00f3 firmemente la oferta: \u00abNunca los abandonar\u00e9, aunque me quisieran dar todo el oro del mundo\u00bb. No hay duda de que se trataba de una propuesta de matrimonio, normal para una joven viuda. Por otro lado, aunque Don Bosco no lo diga expresamente, los testimonios dados en el proceso diocesano para la beatificaci\u00f3n lo confirman:<\/p>\n<p>\u00abLa madre, viuda despu\u00e9s de cinco a\u00f1os de matrimonio, rechaz\u00f3 otros matrimonios favorables para dedicarse \u00fanicamente a la educaci\u00f3n de sus dos hijos Giuseppe y Giovanni y de su hijastro Antonio, habiendo desposado al padre del Siervo de Dios, que ya era viudo con su hijo Antonio.<br \/>\nDe ella misma supe que, viuda a la edad de veintid\u00f3s a\u00f1os aproximadamente, tuvo muchas propuestas de matrimonio a las que renunci\u00f3 todas para dedicarse a la educaci\u00f3n de sus dos hijos, cosa que le cost\u00f3 trabajo, privaci\u00f3n de descanso y muchos sudores\u00bb (Giovanni Cagliero).<br \/>\nFue una elecci\u00f3n valiente por parte de Margarita. Sab\u00eda lo que le esperaba: en una situaci\u00f3n de pobreza real, era la \u00fanica que llevaba a casa lo necesario para vivir y fue solo a trav\u00e9s del trabajo duro y a costa de un inmenso sacrificio personal que logr\u00f3 superar el per\u00edodo manteniendo una familia de cinco personas. Antonio no podr\u00eda ayudarla durante al menos seis a\u00f1os, Giuseppe durante diez y Giovanni incluso durante doce.<br \/>\nAparte de la menci\u00f3n que Don Bosco hace de las dificultades que enfrent\u00f3 su familia durante los dos a\u00f1os de sequ\u00eda y hambruna, no tenemos ninguna documentaci\u00f3n sobre c\u00f3mo logr\u00f3 superar el per\u00edodo. La peque\u00f1a cantidad de tierra que ten\u00eda apenas era suficiente para sobrevivir. Incluso en los buenos a\u00f1os de cosecha, la producci\u00f3n nunca fue alta; el suelo estaba pr\u00e1cticamente agotado debido al uso intensivo que se le daba y al m\u00e9todo de cultivo anticuado. El precio de los cereales y del vino se manten\u00eda bajo por una pol\u00edtica agr\u00edcola proteccionista, con el fin de mantener fuera del mercado los productos de otros pa\u00edses mediterr\u00e1neos y de Rusia. As\u00ed, si se lograba obtener una cosecha un poco m\u00e1s abundante de trigo, ma\u00edz o centeno, de su venta apenas se obten\u00eda nada, por lo que no se pod\u00eda hacer ning\u00fan ahorro real.<br \/>\nAdem\u00e1s, la mayor parte del dinero disponible se destinaba a ropa, herramientas agr\u00edcolas o utensilios dom\u00e9sticos y, rara vez, a un par de zapatos. Otro dinero se usaba para aceite, sal y az\u00facar, y para queso y pescado salado, que serv\u00edan para acompa\u00f1ar el alimento diario. Por otro lado, la comida se obten\u00eda en gran parte de la tierra, una dieta b\u00e1sica pobre: pan de centeno y de trigo, ma\u00edz, legumbres, frutas y verduras de temporada del huerto y de los \u00e1rboles esparcidos por los campos y vi\u00f1edos, leche de la vaca y huevos de las gallinas, embutidos y tocino, a veces alg\u00fan pollo de corral. Se com\u00eda carne muy pocas veces al a\u00f1o. Los vi\u00f1edos produc\u00edan suficiente uva para vino para toda una temporada y dejaban una reserva para vender o guardar para ocasiones especiales.<br \/>\nEn la d\u00e9cada de 1820, la familia luch\u00f3 por la supervivencia. Cuando crecieron, Antonio y Giuseppe contribuyeron al trabajo, aliviando a Margarita. Pudieron ayudar trabajando las peque\u00f1as parcelas de tierra y contribuyendo a los ingresos familiares con trabajos estacionales. La divisi\u00f3n de las propiedades de los Bosco en 1830 \u2014la casita, las parcelas de tierra y las herramientas\u2014 entre Antonio por un lado, y Margarita, Giuseppe y Giovanni por el otro, debi\u00f3 haber aumentado las dificultades, especialmente cuando Antonio y Giuseppe se casaron.<br \/>\nAntonio se cas\u00f3 en 1831. Construy\u00f3 una peque\u00f1a casa para su familia en la parte norte del patio, utilizando adem\u00e1s las habitaciones de la casita. Podr\u00eda haber complementado la m\u00edsera cuota de trabajo como jornalero, sin embargo, parece que vivi\u00f3 en la miseria. Giuseppe se convirti\u00f3 en aparcero en la mas\u00eda de Sussambrino, a medio camino entre Becchi y Castelnuovo, en 1830-31; Margarita y Giovanni fueron a vivir con \u00e9l. Se cas\u00f3 en 1833 y regres\u00f3 a Becchi en 1839, despu\u00e9s de haberse construido una hermosa casa gracias a los ahorros de esos a\u00f1os. Cuando en 1840 los bienes comunes de Giuseppe y Giovanni fueron inventariados con motivo de la constituci\u00f3n de la dote eclesi\u00e1stica antes de la ordenaci\u00f3n sacerdotal, el valor del capital total ascend\u00eda a 2.510 liras, con un rendimiento anual de 125 liras.<\/p>\n<p><strong>\u00abEran campesinos pobres\u00bb<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En resumen, desde el siglo XVII los miembros de la familia Bosco fueron aparceros que trabajaban tierras ajenas. Eran pobres pero no indigentes. No pose\u00edan casa propia y varias veces se trasladaron de un lugar a otro, entre los municipios de Chieri y Castelnuovo, donde hab\u00eda granjas disponibles en alquiler. Sin embargo, tuvieron una posibilidad de independencia y redenci\u00f3n. Despu\u00e9s de la muerte de Francesco Bosco, aunque la familia estaba censada en el ayuntamiento entre los peque\u00f1os propietarios de tierras, las condiciones econ\u00f3micas se agravaron. Sin embargo, los miembros de la familia de Margarita, por muy pobres que fueran, por lo que sabemos, nunca se convirtieron en jornaleros ni alcanzaron la indigencia certificada. Las peque\u00f1as parcelas de tierra de su propiedad que trabajaban, la \u00fanica vaca y el ternero, apenas los manten\u00edan al nivel de subsistencia. Se puede estimar mejor su pobreza notando que Margarita nunca pudo contribuir a la educaci\u00f3n de Giovanni, quien tuvo que mendigar, depender de algunos benefactores, competir por premios y gratificaciones, y contar con su propia iniciativa para poder sobrevivir como estudiante.<br \/>\nCuando en 1883 Don Bosco revis\u00f3 las pruebas de su propia biograf\u00eda escrita por Albert du Boys, al llegar a la frase en la que se dec\u00eda que sus familiares \u00aberan campesinos bastante acomodados\u00bb, la hizo corregir por: \u00aberan campesinos pobres\u00bb. Esta experiencia personal de la pobreza se revel\u00f3 como un factor esencial de su sensibilidad hacia los j\u00f3venes pobres y abandonados, as\u00ed como de su espiritualidad.<\/p>\n<p><em>don Arthur J. LENTI, sdb (Don Bosco historia y esp\u00edritu, volumen 1, p\u00e1g. 135)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Inauguramos una nueva secci\u00f3n titulada \u00abConocer a Don Bosco\u00bb. Ideada por el salesiano Don Bruno&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":48208,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":37,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1720,2558,1768,2198,1822,1702,1960,1972,2620,2032,2026,2637],"class_list":["post-48215","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-don-bosco","tag-carisma-salesiano","tag-dios","tag-don-bosco","tag-educacion","tag-gracia","tag-providencia","tag-salesianos","tag-santos","tag-testigos","tag-vida","tag-virtud","tag-vocaciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48215","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=48215"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48215\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":48218,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48215\/revisions\/48218"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/48208"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=48215"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=48215"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=48215"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}