{"id":47738,"date":"2025-12-31T10:50:53","date_gmt":"2025-12-31T10:50:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=47738"},"modified":"2025-12-31T21:34:32","modified_gmt":"2025-12-31T21:34:32","slug":"un-desafio-a-nuestra-humanidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/comunicaciones-del-rector-mayor\/un-desafio-a-nuestra-humanidad\/","title":{"rendered":"Un desaf\u00edo a nuestra humanidad"},"content":{"rendered":"<p><em>La riqueza que corre el riesgo de cegarnos y ensordecernos<br \/>\n<\/em><br \/>\nLa par\u00e1bola del rico y el pobre L\u00e1zaro que encontramos en el evangelio de Lucas, cap\u00edtulo 16,19-31, no es simplemente una historia sobre la justa distribuci\u00f3n de las riquezas materiales. Es un relato que penetra en el coraz\u00f3n de la condici\u00f3n humana, poni\u00e9ndonos frente a una pregunta inquietante: \u00bfqui\u00e9n posee verdaderamente a qui\u00e9n? \u00bfEl rico pose\u00eda su riqueza, o era la riqueza la que lo pose\u00eda a \u00e9l, transform\u00e1ndolo en su esclavo?<br \/>\nEsta inversi\u00f3n de perspectiva abre un espacio de profunda reflexi\u00f3n. El hombre de la par\u00e1bola no fue condenado por haber robado o explotado, sino por haberse vuelto ciego y sordo. Su tragedia no estaba en tener, sino en no ver y en no escuchar. Viv\u00eda en un mundo reducido a las \u00fanicas dimensiones de su casa, de sus bienes, de su bienestar inmediato. A la puerta de su casa yac\u00eda L\u00e1zaro, cubierto de llagas que los perros ven\u00edan a lamer, pero ese pobre se hab\u00eda vuelto invisible, su grito silencioso inaudible.<\/p>\n<p><strong>La riqueza existencial<br \/>\n<\/strong>Cuando hablamos de riqueza, tendemos inmediatamente a pensar en el dinero, en los bienes materiales, en el \u00e9xito econ\u00f3mico. Pero existe una riqueza m\u00e1s sutil y omnipresente: la existencial. Es la riqueza de quien est\u00e1 bien, de quien ha encontrado su propio espacio de confort, de quien vive rodeado de relaciones positivas, de experiencias gratificantes, de certezas tranquilizadoras. Es la riqueza de una comunidad que funciona, de un grupo donde uno se siente acogido, de un ambiente donde todo fluye agradablemente.<br \/>\nEsta riqueza existencial es un don, no hay duda. Es justo disfrutarla, celebrarla, darse cuenta de la belleza de lo que se vive. Pero justo aqu\u00ed se esconde el peligro m\u00e1s insidioso: el de encerrarse en esta abundancia, de transformar el espacio del bienestar en un gueto dorado, separado de la realidad circundante.<\/p>\n<p>El rico de la par\u00e1bola viv\u00eda as\u00ed. No le faltaba nada, y sin embargo le faltaba todo: le faltaba la capacidad de ver m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismo, de percibir al otro, de dejarse tocar por la realidad que llamaba a su puerta. Su riqueza se hab\u00eda convertido en una prisi\u00f3n invisible, con barrotes hechos de costumbre, indiferencia y autorreferencialidad.<\/p>\n<p><strong>La ceguera y la sordera del confort<br \/>\n<\/strong>La zona de confort es uno de los conceptos m\u00e1s peligrosos de la modernidad. Nos ilusiona que el bienestar es un derecho a proteger m\u00e1s que un don a compartir. Nos convence de que preservar nuestro equilibrio es m\u00e1s importante que abrirnos al grito de los dem\u00e1s. Nos susurra que ya hemos hecho suficiente, que podemos finalmente relajarnos, que los otros problemas no nos conciernen directamente.<br \/>\nLa ceguera del rico no era f\u00edsica sino espiritual. Ve\u00eda su propio palacio, sus propias vestimentas, su propia mesa puesta. Pero no ve\u00eda a L\u00e1zaro. No porque L\u00e1zaro estuviera escondido, sino porque el rico hab\u00eda desarrollado esa particular forma de ceguera que filtra la realidad, dejando pasar solo lo que confirma su propia visi\u00f3n del mundo.<br \/>\nY tambi\u00e9n hab\u00eda sordera. El texto nos revela este segundo defecto cuando el hombre, desde el m\u00e1s all\u00e1, suplica a Abraham que env\u00ede a alguien de entre los muertos para que sus hermanos escuchen. \u00a1Pero era \u00e9l quien no hab\u00eda escuchado! Era sordo al grito silencioso de la pobreza, a ese sufrimiento que no grita pero subsiste, que no molesta pero existe, que no reclama pero espera.<\/p>\n<p><strong>La escucha interior como condici\u00f3n indispensable de la escucha exterior<br \/>\n<\/strong>\u00bfC\u00f3mo se supera esta doble par\u00e1lisis de la ceguera y la sordera? La respuesta no est\u00e1 en un simple esfuerzo de voluntad o en un programa de actividades sociales. La respuesta est\u00e1 en una conversi\u00f3n m\u00e1s profunda: no podemos ver a Cristo en el pobre si no contemplamos a Cristo dentro de nosotros. No podemos escuchar el grito de los vulnerables si no estamos sintonizados con la voz de Dios en nuestro coraz\u00f3n.<br \/>\nLos grandes testigos de la caridad \u2013desde Don Bosco hasta la Madre Teresa de Calcuta\u2013 no partieron de un an\u00e1lisis sociol\u00f3gico de la pobreza, sino de una experiencia m\u00edstica del amor de Dios. Su capacidad de ver, escuchar y responder al exterior nac\u00eda de una vida interior intensa, de una contemplaci\u00f3n que no era huida del mundo sino preparaci\u00f3n para el encuentro con el mundo.<br \/>\nEsta es la paradoja: cuanto m\u00e1s se desciende a la profundidad del propio coraz\u00f3n para reconocer all\u00ed el amor de Dios, m\u00e1s se adquiere la capacidad de salir de s\u00ed mismo para encontrarse con el otro. La vida espiritual no es un repliegue narcisista, sino el entrenamiento necesario para desarrollar esa sensibilidad que nos permite percibir a Cristo dondequiera que se manifieste.<\/p>\n<p><strong>La misi\u00f3n como compartir la riqueza<br \/>\n<\/strong>Cada persona es una misi\u00f3n. Esta afirmaci\u00f3n no significa que todos debamos convertirnos en activistas fren\u00e9ticos o embarcarnos en proyectos grandiosos. Significa m\u00e1s bien que la riqueza que hemos recibido \u2013material, cultural, espiritual, existencial\u2013 no es nuestra propiedad exclusiva sino un don destinado a la circulaci\u00f3n.<br \/>\nQuien ama se pone en movimiento, sale de s\u00ed mismo, se deja atraer y atrae a su vez. El amor es din\u00e1mico por naturaleza: no puede ser acumulado, conservado, blindado en una zona de confort. O lo compartimos, o lo perdemos. O lo hacemos circular, o se corrompe.<br \/>\nEl desaf\u00edo, por lo tanto, no es renunciar a la riqueza existencial, sino poseerla de una manera diferente: no como propietarios celosos sino como administradores generosos, no como destinatarios finales sino como canales de transmisi\u00f3n, no como punto de llegada sino como punto de partida para nuevos caminos de compartir.<\/p>\n<p><strong>Minor\u00eda creativa y signos de esperanza<br \/>\n<\/strong>En un mundo marcado por crecientes desigualdades e indiferencias estructurales, quien elige no volverse ciego y sordo se convierte necesariamente en una minor\u00eda. Pero esta es una minor\u00eda creativa, capaz de encender luces de esperanza, aunque peque\u00f1as, pero ciertamente contagiosas.<br \/>\nLa esperanza no es optimismo ingenuo ni resignaci\u00f3n pasiva. La esperanza es una persona: Cristo, que contin\u00faa interpel\u00e1ndonos a trav\u00e9s de cada L\u00e1zaro que yace a la puerta de nuestra existencia. Reconocerlo all\u00ed, en el rostro desfigurado del pobre, en el grito silencioso del excluido, en el sufrimiento ignorado del vulnerable, es la \u00fanica manera de no convertirnos en esclavos de nuestra riqueza, de no terminar consumidos por nuestro propio bienestar.<br \/>\nLa par\u00e1bola nos deja con una urgencia: hoy, ahora, antes de que sea demasiado tarde, abrir los ojos y los o\u00eddos a la realidad que nos rodea. Porque ma\u00f1ana, del otro lado, de nada servir\u00e1 lamentar no haber visto y escuchado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La riqueza que corre el riesgo de cegarnos y ensordecernos La par\u00e1bola del rico y&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":47731,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":28,"footnotes":""},"categories":[184],"tags":[2566,1720,2636,2558,2612,1960,2032,2026],"class_list":["post-47738","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-comunicaciones-del-rector-mayor","tag-caridad","tag-carisma-salesiano","tag-consejos","tag-dios","tag-nuestros-guias","tag-salesianos","tag-vida","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47738","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=47738"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47738\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":47741,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47738\/revisions\/47741"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/47731"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=47738"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=47738"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=47738"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}