{"id":47693,"date":"2025-12-22T08:39:13","date_gmt":"2025-12-22T08:39:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=47693"},"modified":"2025-12-22T08:46:51","modified_gmt":"2025-12-22T08:46:51","slug":"la-navidad-con-don-bosco-y-sus-muchachos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/la-navidad-con-don-bosco-y-sus-muchachos\/","title":{"rendered":"La Navidad con don Bosco y sus muchachos"},"content":{"rendered":"<p><em>Al inicio de la novena de Navidad de diciembre de 1859, don Bosco dirig\u00eda a los j\u00f3venes del Oratorio algunas breves instrucciones y confidencias para hacer una buena preparaci\u00f3n para la fiesta. Eran palabras de un lenguaje sencillo, nutrido por la Eucarist\u00eda, capaz de tocar el coraz\u00f3n y de orientar la vida cotidiana. Entre estudio, honestidad, lenguaje, obediencia y sinceridad en la confesi\u00f3n, emerge un itinerario educativo unitario, en el que la piedad ilumina cada deber. Son consejos nacidos del amor, pensados para formar \u201cbuenos cristianos y honrados ciudadanos\u201d, y que a\u00fan hoy son de sorprendente actualidad.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Estamos en diciembre de 1859. Estaba por comenzar la novena de la Santa Navidad y Don Bosco, como siempre, no dejaba pasar una ocasi\u00f3n tan valiosa para hacer que sus j\u00f3venes amaran el inefable misterio de la Encarnaci\u00f3n. En aquellos d\u00edas habl\u00f3 varias veces: a veces, por la noche, tuvo que quedarse hasta tarde en el confesionario; sin embargo, no dej\u00f3 de ofrecer palabras breves, sencillas e incisivas. Un cl\u00e9rigo anot\u00f3 los puntos principales \u2014incluidos los de fin de a\u00f1o\u2014 y nos los transmiti\u00f3 como un regalo.<br \/>\nEn la parte superior de las hojas estaba escrito un vers\u00edculo del Cantar de los Cantares: \u201c<em>Sicut vitta coccinea labia tua\u2026 et eloquium tuum dulce<\/em>\u201d \u2014 \u201cComo una cinta de escarlata son tus labios, y dulce es tu hablar\u201d. Era una forma de expresar el afecto que brotaba de los labios de Don Bosco, nutrido cada ma\u00f1ana por la Eucarist\u00eda: una afabilidad y una unci\u00f3n que no se explican si no es viendo su efecto en los corazones.<\/p>\n<p><strong>Anuncio de la novena y medios para santificarla<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ma\u00f1ana comienza la novena de la santa Navidad. Se cuenta que un d\u00eda un devoto del Ni\u00f1o Jes\u00fas, viajando por un bosque en tiempo de invierno, oy\u00f3 como el gemido de un ni\u00f1o y, adentr\u00e1ndose en el bosque hacia el lugar de donde o\u00eda partir la voz, vio a un hermos\u00edsimo ni\u00f1o que lloraba. Movido a compasi\u00f3n, dijo: &#8211; Pobre ni\u00f1o, \u00bfc\u00f3mo es que te encuentras aqu\u00ed, tan abandonado en esta nieve? &#8211; Y el ni\u00f1o respondi\u00f3: &#8211; \u00a1Ay de m\u00ed! \u00bfC\u00f3mo puedo no llorar, si me ves tan abandonado por todos? \u00bfSi nadie tiene compasi\u00f3n de m\u00ed? &#8211; Dicho esto, desapareci\u00f3. Entonces aquel buen viajero comprendi\u00f3 que aquel ni\u00f1o era Jes\u00fas mismo, que se lamentaba de la ingratitud y la frialdad de los hombres. Os he narrado este hecho para que procuremos que Jes\u00fas no tenga que quejarse tambi\u00e9n de nosotros. Por eso, prepar\u00e9monos para hacer bien esta novena. Por la ma\u00f1ana, a la hora de la Misa, habr\u00e1 el canto de las Profec\u00edas, unas pocas palabras de pr\u00e9dica y luego la bendici\u00f3n. Dos cosas os aconsejo en estos d\u00edas para pasar santamente la novena.<br \/>\nPrimero: <strong>acordarse a menudo del Ni\u00f1o Jes\u00fas<\/strong>, de su amor y de las pruebas que nos ha dado, hasta morir por nosotros. Por la ma\u00f1ana, al levantarse en cuanto suene la campana, al sentir el fr\u00edo, pensar en Jes\u00fas que temblaba sobre la paja. Durante el d\u00eda, estudiar bien, trabajar bien, estar atentos en la escuela <strong>por amor a \u00e9l<\/strong>, recordando que tambi\u00e9n Jes\u00fas \u00abcrec\u00eda en sabidur\u00eda, edad y gracia\u00bb ante Dios y los hombres. Y sobre todo, vigilar para que, por una ligereza o una falta, no se le d\u00e9 un disgusto.<br \/>\nSegundo: <strong>ir a visitarlo a menudo<\/strong>. \u00abEnviamos a los pastores de Bel\u00e9n\u00bb, dijo: lo vieron reci\u00e9n nacido, le besaron la mano, le ofrecieron sus dones. \u00abY sin embargo, no tenemos nada que envidiar: el mismo Jes\u00fas que fue visitado en la caba\u00f1a est\u00e1 aqu\u00ed, en el sagrario\u00bb. Solo cambia una cosa: ellos lo vieron con los ojos del cuerpo, nosotros lo vemos con la fe. Y nada le agrada m\u00e1s que ser visitado.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo visitarlo? Primero que nada, con la <strong>Comuni\u00f3n frecuente<\/strong>: en la novena, en el Oratorio, siempre hab\u00eda un gran fervor, y Don Bosco esperaba lo mismo tambi\u00e9n aquel a\u00f1o. Luego, con <strong>breves visitas a la iglesia<\/strong> durante el d\u00eda, aunque fuera por un minuto, rezando un simple <em>Gloria<\/em> <em>Patri<\/em>. \u00ab\u00bfHab\u00e9is entendido? Dos cosas: recordarlo a menudo y acercarse a \u00e9l con la Comuni\u00f3n y con la visita\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Estudiar significa ser bueno<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Bosco not\u00f3 con alegr\u00eda que las notas de estudio eran buenas. \u00abSi las notas son buenas, significa que se estudia; y si se estudia, significa dos cosas: os har\u00e9is un honor y sois buenos muchachos\u00bb. Habl\u00f3 tambi\u00e9n de los premios, con una sonrisa: no solo para algunos, sino para todos los que se los merecieran. E imaginaba el d\u00eda de fin de a\u00f1o, con parientes, p\u00e1rrocos, alcaldes y amigos invitados: qu\u00e9 satisfacci\u00f3n para quien hubiera estudiado de verdad.<br \/>\nPero incluso quien solo hubiera aprobado tendr\u00eda un gran premio: poder decir con sinceridad \u00abhe hecho lo que he podido\u00bb, tener la conciencia tranquila, hacer felices a los padres, enriquecer la mente con conocimientos \u00fatiles. Luego a\u00f1adi\u00f3 un pensamiento m\u00e1s profundo: \u00abEl principal medio que estimula al estudio es la piedad\u00bb. Las buenas notas indicaban, por tanto, que la novena estaba dando fruto y que el Ni\u00f1o Jes\u00fas ya hab\u00eda encendido en los corazones un \u201cfuego\u201d de bien. \u00ab\u00c1nimo: que no sea el fuego de una sola semana, sino de todas las semanas\u00bb.<br \/>\nExhort\u00f3 a quienes ya estaban en el nivel de <em>sobresaliente<\/em> a perseverar; y a quienes estaban en el nivel de suficiente a animarse: \u00abSi fulano y mengano han sacado sobresaliente, \u00bfpor qu\u00e9 no puedo sacarlo yo tambi\u00e9n?\u00bb. Record\u00f3 la suerte de tener medios para estudiar: muchos, a su edad, suspiraban por no haberlos tenido; muchos otros habr\u00edan deseado entrar en la casa, pero no hab\u00eda sitio. \u00abVosotros hab\u00e9is sido preferidos por la Providencia. Si alguien, pudiendo, eligiera la pereza, \u00a1qu\u00e9 cuenta deber\u00e1 rendir a Dios por el tiempo perdido!\u00bb. Ni siquiera un minuto carece de valor ante el Se\u00f1or.<br \/>\nFinalmente, dio un consejo pr\u00e1ctico: para estudiar bien \u00abhay que empezar por lo alto\u00bb. Antes del estudio, rezar con devoci\u00f3n las <em>Actiones<\/em>, como lo rezaban San Luis, Comollo y Savio Domingo.<\/p>\n<p><strong>No robar<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La costumbre de entregar cada tarde los objetos encontrados \u2014incluso los m\u00e1s peque\u00f1os\u2014 no hac\u00eda pensar en deshonestidad; y sin embargo, Don Bosco quiso advertir, porque \u00abel demonio es astuto\u00bb. El vicio de tomar lo que no es propio es \u00abel m\u00e1s deshonroso\u00bb: cuando a uno se le reconoce como ladr\u00f3n, ese nombre se le queda pegado y lo sigue a todas partes. Pero sobre todo asustaba una palabra de la Escritura: \u00ab<em>Fures regnum Dei non possidebunt<\/em>\u00bb \u2014 los ladrones no poseer\u00e1n el reino de Dios.<br \/>\nPuso una imagen concreta: \u00ab\u00bfSab\u00e9is cu\u00e1ntas cosas caben en un ojo? Ni siquiera una paja. Pues bien: en el para\u00edso no entra ni una paja de cosas ajenas\u00bb. Incluso una cosa peque\u00f1a, si se retiene injustamente, pesa ante Dios. Y record\u00f3 el principio: el pecado no se perdona si no se restituye lo que se ha quitado, cuando es posible; y si no es posible, se necesita al menos la verdadera voluntad de reparar. Adem\u00e1s, advirti\u00f3: muchas \u201cpeque\u00f1eces\u201d sumadas se convierten en materia grave. Hoy dos c\u00e9ntimos, ma\u00f1ana un objeto, luego un cuaderno\u2026 y en poco tiempo se prepara una cuenta seria ante el tribunal de Dios.<br \/>\nLa conclusi\u00f3n era clara: no tocar nada que no sea propio; las cosas de los dem\u00e1s deben considerarse como fuego. Si uno se da cuenta de que tiene cerca algo que no es suyo, por m\u00ednimo que sea, que lo deje donde est\u00e1. Si se necesita algo, que se pida con sencillez: los compa\u00f1eros saben ser generosos; y adem\u00e1s est\u00e1n los superiores, que proveer\u00e1n.<\/p>\n<p><strong>No decir palabras groseras<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Bosco pas\u00f3 luego al lenguaje. Algunos se ofenden si se les llama con t\u00edtulos humillantes; y sin embargo, no se sonrojan de asemejarse a ellos con palabras groseras, palabrotas y modales de plaza, que causan mala impresi\u00f3n en quien escucha. Aclar\u00f3: no era desprecio por los obreros, que son hombres como todos y a menudo carecen de instrucci\u00f3n; era, en cambio, un llamado a los j\u00f3venes del Oratorio: \u00abVosotros ten\u00e9is m\u00e1s educaci\u00f3n y est\u00e1is ocupados en cosas m\u00e1s elevadas: demostradlo con los hechos y con las palabras\u00bb.<br \/>\nAlguien podr\u00eda objetar: \u00abNo es pecado decir ciertas palabras\u00bb. Don Bosco respondi\u00f3 con una pregunta: si no es pecado hacer un oficio humilde, \u00bfpor qu\u00e9 entonces se evitar\u00eda ese oficio? No todo lo que no es pecado es conveniente: cuenta la educaci\u00f3n, cuenta el esc\u00e1ndalo, cuenta la alegr\u00eda de los padres. Cont\u00f3 que hab\u00eda o\u00eddo ciertas palabras mientras pasaba un forastero: y si hubiera sido una persona importante, \u00bfqu\u00e9 idea se habr\u00eda hecho de los j\u00f3venes?<br \/>\nPara corregirse, sugiri\u00f3 un m\u00e9todo: hacer el prop\u00f3sito de no decirlas \u201ca prop\u00f3sito\u201d; vigilar en los momentos en que se escapan m\u00e1s f\u00e1cilmente; aceptar con serenidad los avisos de los asistentes; pedir a los compa\u00f1eros que, por caridad, le llamen la atenci\u00f3n cuando se le escape alguna expresi\u00f3n grosera. \u00abHacedlo en honor del Ni\u00f1o Jes\u00fas\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Obedecer al confesor<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Habl\u00f3 luego de la obediencia, limit\u00e1ndose esa tarde a un punto: la obediencia al confesor. Si un superior habla en nombre del Se\u00f1or, con mayor raz\u00f3n el confesor hace las veces de Dios. Por eso sus palabras deben ser acogidas con gran respeto.<br \/>\nPuso un ejemplo famoso: Santa Teresa, favorecida por gracias extraordinarias, recibi\u00f3 del confesor \u2014que tem\u00eda enga\u00f1os\u2014 la orden de escupir a las apariciones. Cuando se le apareci\u00f3 Jes\u00fas, ella obedeci\u00f3; y el Se\u00f1or alab\u00f3 aquel acto que parec\u00eda una ofensa y era, en cambio, virtud. \u00abSi os confes\u00e1is bien \u2014concluy\u00f3\u2014 no ser\u00e1 f\u00e1cil que el confesor se equivoque; y aunque se equivocara al mandar algo, vosotros nunca os equivocar\u00e9is obedeciendo\u00bb.<\/p>\n<p>Aconsej\u00f3 no dejar los consejos en el confesionario: pensar en ellos enseguida, decidirse a ponerlos en pr\u00e1ctica, retomarlos en el examen de conciencia de la noche y renovar el prop\u00f3sito. Tambi\u00e9n al ir a la iglesia, decir a Jes\u00fas: \u00abPor vuestro amor har\u00e9 lo que el confesor me ha dicho\u00bb. \u00abSi hac\u00e9is as\u00ed \u2014asegur\u00f3\u2014 har\u00e9is gran provecho en la virtud\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Sinceridad en la confesi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Finalmente, abord\u00f3 el \u201clazo\u201d m\u00e1s com\u00fan del demonio con los j\u00f3venes: la verg\u00fcenza al confesar. Cuando los empuja a pecar, les quita la verg\u00fcenza y hace que todo parezca nada; luego, en el momento de la confesi\u00f3n, se la devuelve aumentada, sugiriendo que el confesor se asombrar\u00e1 y perder\u00e1 la estima. As\u00ed el demonio arrastra a las almas cada vez m\u00e1s al mal.<br \/>\nDon Bosco rebati\u00f3 esta mentira: el confesor no se asombra del pecado, ni siquiera en quien parec\u00eda bueno; conoce la debilidad humana y se compadece. Como una madre ama m\u00e1s al hijo enfermo, as\u00ed el confesor siente alegr\u00eda al \u201cresucitar\u201d el alma. Es m\u00e1s \u2014dijo\u2014 despu\u00e9s de la confesi\u00f3n a menudo ya no piensa en ello; y si lo recordara, tendr\u00eda motivo para amar y alegrarse m\u00e1s, pensando: \u00abEste hijo ha vuelto a Dios\u00bb. Cont\u00f3 dos episodios de san Francisco de Sales: a un penitente que tem\u00eda el desprecio, el santo respondi\u00f3 que despu\u00e9s de una buena confesi\u00f3n lo ve\u00eda \u201cm\u00e1s blanco que la nieve\u201d; a una penitente que tem\u00eda el juicio sobre su pasado, le explic\u00f3 que ante Dios ese pasado, perdonado, \u00abya no es nada\u00bb: lo que queda es la fiesta de la conversi\u00f3n, que los \u00e1ngeles celebran.<br \/>\nY concluy\u00f3 con una palabra clara y paterna: si alguien, a pesar de todo, no lograra abrirse plenamente, antes que cometer un sacrilegio, que cambie de confesor y vaya con otro.<\/p>\n<p><strong>Sugerencias para la solemnidad de la Navidad<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para las fiestas navide\u00f1as, Don Bosco quer\u00eda una alegr\u00eda plena: \u00abYo pensar\u00e9 en la alegr\u00eda del cuerpo y vosotros, conmigo, en la alegr\u00eda del alma\u00bb. El Ni\u00f1o que nace y que cada a\u00f1o quiere renacer en los corazones espera un don particular. Y record\u00f3 una verdad que hace personal la Navidad: lo que Jes\u00fas hizo, lo hizo por todos, pero tambi\u00e9n por cada uno; muchos Padres dec\u00edan que habr\u00eda nacido y muerto incluso para salvar a un solo hombre. Cada uno puede, pues, decirse: \u00abHa nacido por m\u00ed; ha sufrido por m\u00ed: \u00bfqu\u00e9 se\u00f1al de gratitud le dar\u00e9?\u00bb.<br \/>\nPropuso dos dones concretos. Primero: <strong>una buena Confesi\u00f3n y una buena Comuni\u00f3n<\/strong>, con la promesa de serle fieles. Segundo: <strong>escribir una bonita carta a los parientes<\/strong>, no para pedir comidas y regalos, sino como hijos cristianos: felicitar las fiestas, asegurar la oraci\u00f3n, agradecer los sacrificios, pedir perd\u00f3n si se ha faltado al respeto, prometer obediencia, saludar de su parte y desear feliz Navidad y feliz a\u00f1o nuevo. Y no olvidar a los bienhechores y al p\u00e1rroco, para que reconozcan a j\u00f3venes de coraz\u00f3n, agradecidos y bien educados.<br \/>\nCon esto Don Bosco concluy\u00f3, deseando a todos felices fiestas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al inicio de la novena de Navidad de diciembre de 1859, don Bosco dirig\u00eda a&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":47686,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":65,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1720,2636,2558,1768,2198,1822,1948,1972,2026],"class_list":["post-47693","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-don-bosco","tag-carisma-salesiano","tag-consejos","tag-dios","tag-don-bosco","tag-educacion","tag-gracia","tag-ninos","tag-santos","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47693","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=47693"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47693\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":47696,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47693\/revisions\/47696"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/47686"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=47693"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=47693"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=47693"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}