{"id":47635,"date":"2025-12-18T08:17:44","date_gmt":"2025-12-18T08:17:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=47635"},"modified":"2025-12-18T08:19:54","modified_gmt":"2025-12-18T08:19:54","slug":"educar-para-el-descanso-y-el-ocio-con-san-francisco-de-sales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/educar-para-el-descanso-y-el-ocio-con-san-francisco-de-sales\/","title":{"rendered":"Educar para el descanso y el ocio con San Francisco de Sales"},"content":{"rendered":"<p><em>La vida no es solo trabajo y ocupaciones serias, tambi\u00e9n est\u00e1 marcada por momentos de descanso, relajaci\u00f3n y \u00abrecreaci\u00f3n\u00bb. Para un hombre interesado en la formaci\u00f3n y la educaci\u00f3n como Francisco de Sales, esta dimensi\u00f3n de la vida humana no pod\u00eda dejar de llamar su atenci\u00f3n. Ciertamente, su enfoque de este tema es principalmente \u00e9tico: no se interesa por la relajaci\u00f3n y el juego en s\u00ed mismos; no se encuentra en \u00e9l una reflexi\u00f3n sobre el valor educativo de este o aquel juego o diversi\u00f3n. M\u00e1s bien le preocupa definir las condiciones que hacen que las diversiones sean necesarias, \u00fatiles, buenas, indiferentes o nocivas, seg\u00fan los casos. Sin embargo, manifiesta su humanismo tambi\u00e9n en este tema, gracias a su apertura de esp\u00edritu y de coraz\u00f3n a todo lo humano y, en particular, a lo que interesa a la juventud.<\/em><\/p>\n<p><strong>Necesidad de descanso y relajaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abDe vez en cuando es necesario hacer descansar el cuerpo y el esp\u00edritu con alguna forma de recreaci\u00f3n\u00bb, afirma el autor de la <em>Filotea<\/em>. Tambi\u00e9n en los monasterios de las visitandinas, la recreaci\u00f3n es un momento indispensable:<\/p>\n<p><em>Las hermanas necesitan relajarse \u2013afirma\u2013, y, sobre todo, hay que dar una buena recreaci\u00f3n a las novicias. No se debe mantener el esp\u00edritu continuamente tenso, bajo pena de volverse melanc\u00f3lico. No querr\u00eda que uno se hiciera un escr\u00fapulo si hubiera ocupado una recreaci\u00f3n entera en hablar de cosas indiferentes; en otra ocasi\u00f3n hablar\u00e1 de cosas buenas.<\/em><\/p>\n<p>El cap\u00edtulo de la <em>Filotea<\/em> dedicado a los \u00abpasatiempos y recreaciones\u00bb enumera un cierto n\u00famero de actividades comunes en la \u00e9poca, que eran consideradas \u00abpermitidas y loables\u00bb:<\/p>\n<p><em>Tomar el aire, pasear, conversar con alguien en alegre y amable conversaci\u00f3n, tocar el la\u00fad u otro instrumento, cantar, ir de caza son todas recreaciones tan honestas que, para usarlas bien, basta un poco de prudencia com\u00fan, la cual atribuye a todo el lugar, el tiempo, el sitio y la medida convenientes.<\/em><\/p>\n<p>La lista comienza con dos tipos de relajaci\u00f3n que forman un todo: tomar el aire y pasear, dos aspectos de una misma actividad relajante. \u00abTomar el aire\u00bb es hacer como el p\u00e1jaro que \u00abtoma el aire y huye\u00bb, se eleva y se va volando con las alas extendidas, mientras el caminante se sirve de sus pies. Al pasear se puede referir, a primera vista, lo que el autor dice acerca de la necesidad de recreaciones bien hechas, en cuanto tiene la doble ventaja de relajar el esp\u00edritu y a la vez el cuerpo.<br \/>\nDar al paseo \u00abel lugar, el tiempo, el sitio y la medida convenientes\u00bb significa que tal actividad viene despu\u00e9s de las ocupaciones serias, que forman parte de los deberes de cada uno. El tiempo para dedicar esto depende evidentemente de lo que es necesario y aconsejable para cada uno.<br \/>\nEl paseo puede ser un buen remedio en caso de sobrecarga de trabajo: \u00abCuando el exceso de trabajo le causaba alg\u00fan trastorno \u2013cuenta su amigo Mons. Camus\u2013, su m\u00e9dico le aconsejaba tomar un poco de aire, dedicar un poco de tiempo a pasear, durante algunos d\u00edas, con el fin de eliminar, con estas distracciones, los malos humores que hab\u00eda acumulado y que lo hac\u00edan pesado\u00bb. Muy obediente al m\u00e9dico, el obispo se iba a pasear \u00aben un vasto jard\u00edn\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Los juegos de destreza<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la \u00e9poca de Francisco de Sales estaban de moda \u00abpelota y raqueta, juego con bal\u00f3n, el pall-mallo, la carrera de anillos\u00bb. El <em>juego de la pelota<\/em> es el antepasado del tenis: uno devolv\u00eda la pelota al otro, sobre una cuerda, con la palma de la mano o con una raqueta. La pasi\u00f3n por tal juego deb\u00eda ser fuerte, si sugiri\u00f3 esta advertencia: \u00abJugar mucho tiempo a la pelota no significa descansar el cuerpo, sino extenuarlo\u00bb.<\/p>\n<p>El juego del <em>bal\u00f3n<\/em> le servir\u00e1 un d\u00eda para describir el desprecio de los honores: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es el que en el juego del bal\u00f3n lo recibe mejor? Aquel que lo lanza m\u00e1s lejos\u00bb. La <em>pallamaglio<\/em>, el antepasado del <em>cricket<\/em> y del <em>golf<\/em>, consist\u00eda en lanzar y rechazar una pelota de madera dura con una especie de mazo, un palo con un extremo en forma de martillo. Se sabe que exist\u00eda un juego de pallamaglio en Annecy, a orillas del lago. En cuanto al juego de los <em>anillos<\/em>, consist\u00eda en correr haciendo pasar por la varilla que uno sosten\u00eda en la mano, una serie de anillos. Exig\u00eda una gran concentraci\u00f3n, lo que le hac\u00eda decir: \u00abLos que hacen la carrera de anillos no piensan en absoluto en el p\u00fablico que los observa, sino en hacer una buena carrera para ganar\u00bb.<br \/>\nTodos estos juegos que implican un gran gasto de energ\u00eda son particularmente adecuados para los j\u00f3venes. Francisco de Sales los aconseja a un joven a\u00f1adi\u00e9ndole la equitaci\u00f3n: \u00abEntrenad en los pasatiempos que exigen fuerza, como cabalgar, saltar y otros juegos similares\u00bb.<br \/>\nQuien juega, lo hace evidentemente por placer y para complacer a los dem\u00e1s. Pero habr\u00e1 que procurar que el juego no se transforme en una dependencia, de la cual ya no se pueda liberar. Nuestros afectos son tan preciosos \u2013dec\u00eda\u2013, \u00abque exigen no dejarlos enredarse en cosas in\u00fatiles\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Los juegos de sociedad<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El ajedrez y los juegos \u00abde mesa\u00bb forman parte de las \u00abdiversiones de por s\u00ed buenas y honestas\u00bb (III 31). Los juegos <em>de mesa<\/em> designaban todos los juegos para los que era necesaria una mesa, en particular el juego de damas y el ajedrez. Este \u00faltimo juego pod\u00eda transformarse en una pasi\u00f3n dif\u00edcil de moderar con el paso del tiempo, de modo que \u00abdespu\u00e9s de haber jugado cinco o seis horas al ajedrez, uno sale cansado muerto y vac\u00edo de esp\u00edritu\u00bb.<br \/>\nLos juegos de azar con dados o con cartas, en los que se juega dinero y a veces comprometiendo grandes sumas, son francamente desaconsejables. En el cap\u00edtulo sobre \u00ablos juegos prohibidos\u00bb, el autor de la Filotea se tom\u00f3 la molestia de exponer tres motivos contrarios a los juegos de azar. En primer lugar, \u00aben estos juegos no se gana con raz\u00f3n, sino por la suerte, que muy a menudo premia a quien por habilidad o laboriosidad no merec\u00eda absolutamente nada\u00bb. En segundo lugar, no son verdaderamente juegos, sino m\u00e1s bien \u00abocupaciones violentas\u00bb: en ellos se mantiene \u00abel esp\u00edritu todo concentrado y tenso en una atenci\u00f3n continua, y todo agitado por inquietudes, temores y ansiedades perpetuas\u00bb. Por \u00faltimo, la alegr\u00eda del ganador es la alegr\u00eda de uno solo, \u00abya que se obtiene solo a expensas y con el disgusto del compa\u00f1ero\u00bb.<br \/>\nLa pasi\u00f3n por el juego puede llevar al jugador a la ruina m\u00e1s total: \u00abAquel que se acostumbra a jugar testones, luego jugar\u00e1 escudos, luego pistolas, luego caballos y, despu\u00e9s de los caballos, toda su fortuna\u00bb. Por todas estas razones, Francisco de Sales advierte al joven que est\u00e1 \u00aba punto de hacerse a la mar en el vasto oc\u00e9ano de la corte\u00bb contra los riesgos del juego. Pero como siempre en Francisco de Sales, hay una excepci\u00f3n: uno puede jugar a un juego de azar para complacer a otro, por \u00abcondescendencia\u00bb: \u00abLos juegos de azar, que de otro modo ser\u00edan reprobables, ya no lo son si esta o aquella vez los hacemos por justa condescendencia\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Diversiones culturales<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s del baile, el autor de la Filotea enumera como fuente de recreaci\u00f3n y diversi\u00f3n ciertas actividades art\u00edsticas, como las \u00abcomedias\u00bb, t\u00e9rmino que designaba entonces cualquier representaci\u00f3n teatral, como \u00abtocar\u00bb el la\u00fad o cualquier otro instrumento y \u00abcantar m\u00fasicas\u00bb. La m\u00fasica est\u00e1 hecha \u00abpara alegrar\u00bb el o\u00eddo. Hay una gran diferencia \u00abentre una m\u00fasica escrita y una m\u00fasica cantada\u00bb. La m\u00fasica es fuente de placer, pero el placer es m\u00e1s o menos grande \u00abseg\u00fan que los o\u00eddos sean m\u00e1s o menos delicados\u00bb:<\/p>\n<p><em>No todos, en este mundo, son capaces de comprender de la misma manera el sonido y el acorde de una m\u00fasica: quien tiene el o\u00eddo un poco m\u00e1s duro no puede captar todos los matices que se ponen en juego para hacer perfecta la melod\u00eda, aunque entienda y conozca la m\u00fasica, cosa que en cambio es posible para el que tiene el o\u00eddo m\u00e1s fino; y aunque el primero goce por la dulzura que experimenta al escuchar esa m\u00fasica, sin embargo no experimenta un placer tan grande como quien tiene el o\u00eddo m\u00e1s fino, aunque ambos est\u00e9n contentos.<\/em><\/p>\n<p>Cantar implica un cierto esfuerzo, pero el canto eleva: \u00abEl peregrino que avanza alegremente cantando en su viaje a\u00f1ade concretamente el cansancio del canto al de caminar, y sin embargo con tal aumento de cansancio se anima y alivia el esfuerzo de la marcha\u00bb. Sin embargo, no se deber\u00eda hacer \u00abcomo los cantantes que a fuerza de ensayar un motete se quedan roncos\u00bb.<br \/>\nExisten a\u00fan otros medios de distensi\u00f3n como la lectura y tambi\u00e9n la escritura. Uno lee o escribe no solo para instruirse a s\u00ed mismo o a los dem\u00e1s, sino tambi\u00e9n para recrearse a s\u00ed mismo y a los dem\u00e1s. Tambi\u00e9n se experimenta placer al escribir, y el autor del <em>Teotimo<\/em> lo confesaba gustosamente a su lector:<\/p>\n<p><em>Como los talladores de perlas preciosas, sintiendo que la vista est\u00e1 cansada de tenerla fija en los delicados trazos de su obra, tienen gustosamente ante s\u00ed alguna espl\u00e9ndida esmeralda, para que, admirando de vez en cuando su verde, puedan recrearse y hacer descansar sus cansados ojos, del mismo modo en estas m\u00faltiples ocupaciones que mi condici\u00f3n me acumula incesantemente, yo siempre tengo peque\u00f1os proyectos sobre temas religiosos que tratar, en los que pienso cuando puedo, para levantar y hacer descansar mi esp\u00edritu.<\/em><\/p>\n<p><strong>Las fiestas, los banquetes y las \u00abpompas\u00bb<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mientras los protestantes hab\u00edan suprimido la mayor\u00eda de las fiestas, los cat\u00f3licos segu\u00edan celebrando numerosas fiestas, en particular las de la Virgen y de los santos. Para Francisco de Sales, los \u00abdomingos y las santas fiestas\u00bb son d\u00edas diferentes de los dem\u00e1s, por lo que \u00aben general uno se viste mejor\u00bb.<br \/>\nAdem\u00e1s de las fiestas religiosas \u00abmandadas por la Iglesia\u00bb y \u00abpor ella recomendadas\u00bb, est\u00e1n las \u00abfiestas civiles\u00bb, como la celebrada en Lyon con motivo de la entrada de Luis XIII en dicha ciudad. Tambi\u00e9n el obispo de Ginebra era festejado durante sus visitas pastorales, como en su solemne entrada en Bonneville:<\/p>\n<p><em>Mi querida Hija, \u00a1qu\u00e9 buen pueblo he encontrado yo en medio de tan altas monta\u00f1as! \u00a1Qu\u00e9 honor, qu\u00e9 acogida, qu\u00e9 veneraci\u00f3n por su obispo! Anteayer llegu\u00e9 a esa peque\u00f1a ciudad en plena noche; pero los habitantes hab\u00edan preparado tantas luces y tanta fiesta que todo estaba iluminado.<\/em><\/p>\n<p>Con motivo de las fiestas se organizan banquetes y uno se viste \u00abcon gran pompa\u00bb. Ahora bien, \u00ablos banquetes, las pompas\u00bb forman parte de las cosas que Francisco de Sales colocaba entre aquellas que \u00aben sustancia no son en absoluto malas, sino indiferentes\u00bb. Todo depende del uso que se haga de ellas.<br \/>\nPreparar una buena comida es una demostraci\u00f3n de amistad: en efecto, \u00ab\u00bfc\u00f3mo se puede expresar m\u00e1s genuinamente el deseo de que un amigo disfrute de una buena comida, que prepar\u00e1ndole un banquete sabroso y exquisito?\u00bb.<br \/>\nPero no hay que caer en los excesos: \u00abLos que, encontr\u00e1ndose en un fest\u00edn, prueban cada plato y comen un poco de todo, se arruinan seriamente el est\u00f3mago, al que provocan una indigesti\u00f3n tan grave que no duermen toda la noche, sin poder hacer otra cosa que vomitar\u00bb. Las bodas son grandes ocasiones para celebrar y alegrarse, pero no es raro el caso, constataba el obispo, de que \u00abuno se deje llevar por mil des\u00f3rdenes en pasatiempos, en banquetes y en charlas\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Los \u00abcoloquios alegres y amables\u00bb<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entre los pasatiempos m\u00e1s comunes y agradables de la sociedad humana, se encuentran finalmente las conversaciones familiares, los \u00abcoloquios alegres y amables\u00bb. Los temas que se tratan pueden ser muy diversos. Seg\u00fan Camus, el obispo de Ginebra no desde\u00f1aba hablar con los amigos \u00abde construcciones, de pintura, de m\u00fasica, de caza, de p\u00e1jaros, de plantas, de jardines, de flores\u00bb. Sab\u00eda sacar a su manera \u00abde todas estas cosas otras tantas elevaciones espirituales\u00bb.<br \/>\nEn la <em>Filotea<\/em>, Francisco de Sales dedica cinco cap\u00edtulos al tema <em>Del hablar<\/em>. Entre los dos excesos, que son la charlataner\u00eda y el ser taciturno, hay un espacio para el conversar, cuyas dotes principales deben ser la amabilidad y el buen humor. Tres defectos las destruyen: las palabrotas, la mentira y la burla.<br \/>\nSiguiendo a Arist\u00f3teles y a Santo Tom\u00e1s, Francisco de Sales elogia la \u00abeutrapelia\u00bb, palabra griega que designa la conversaci\u00f3n agradable, y por ello Filotea debe evitar las \u00abrisas y alegr\u00edas est\u00fapidas e insolentes\u00bb, como el \u00abgritar a este, difamar a aquel, pinchar a un tercero, hacer da\u00f1o a un deficiente\u00bb.<br \/>\nLa alegr\u00eda no debe reducirse a un puro sentimiento privado, es tambi\u00e9n en cierto sentido un deber social. Las cartas de Francisco de Sales a sus corresponsales est\u00e1n llenas de consejos de este tipo: \u00abConservad la santa y cordial alegr\u00eda que nutre las fuerzas del esp\u00edritu y edifica al pr\u00f3jimo\u00bb. Para \u00abcontentar\u00bb a los dem\u00e1s, la alegr\u00eda es indispensable: \u00abEstoy muy consolado por la alegr\u00eda que impregna vuestro vivir; Dios es, en efecto, el Dios de la alegr\u00eda\u00bb.<br \/>\nSe puede, pues, bromear y decir chistes, con el benepl\u00e1cito del religioso avi\u00f1on\u00e9s que lo hab\u00eda \u00abridiculizado p\u00fablicamente\u00bb, porque hab\u00eda escrito en la Filotea \u00abque durante la recreaci\u00f3n se pueden contar chistes\u00bb. El ejemplo ven\u00eda de lo alto:<\/p>\n<p><em>San Luis, cuando los religiosos quer\u00edan hablarle de asuntos relevantes despu\u00e9s de comer: No es el momento de hablar de ello \u2013dec\u00eda\u2013, sino de recrearse con algo alegre y con chistes: que cada uno diga honestamente lo que quiera.<\/em><\/p>\n<p>Si las palabras son \u00ablimpias, civiles y honestas\u00bb, \u00bfqu\u00e9 hay de malo en todo esto? Francisco de Sales recomendaba a menudo la alegr\u00eda, tambi\u00e9n a las visitandinas que pod\u00edan sentirse tentadas a descuidar la recreaci\u00f3n. El deber, las responsabilidades, las ocupaciones conllevan obligaciones que f\u00e1cilmente corren el riesgo de hacernos olvidar el \u00abdeber de la alegr\u00eda\u00bb. Francisco de Sales hablaba por experiencia cuando escrib\u00eda:<\/p>\n<p><em>No solo hay que hacer la voluntad de Dios, sino que, para ser una persona devota, hay que hacerla de manera alegre. Si no fuera obispo, quiz\u00e1s, sabiendo lo que eso significa, no querr\u00eda serlo. Pero siendo obispo, no solo estoy obligado a cumplir lo que esta pesada vocaci\u00f3n requiere, debo tambi\u00e9n cumplirlo con alegr\u00eda, debo complacerme y considerarlo agradable.<\/em><\/p>\n<p>Se habr\u00e1 comprendido que la alegr\u00eda no resid\u00eda siempre en todos los \u00abplanos\u00bb del alma humana, sino a veces solo en su \u00abv\u00e9rtice\u00bb.<\/p>\n<p><strong>El humor salesiano<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Encontr\u00e1ndose falto de noticias, a un amigo curioso que se las ped\u00eda, responde: \u00abTodas nuestras noticias se reducen a esto, no tenemos ninguna\u00bb. Observar peque\u00f1as peculiaridades de unos y otros se presta bien a alguna ocurrencia ingeniosa. A una de sus hijas espirituales, un tanto presuntuosa y autosuficiente, le lanza esta flecha gentilmente burlona: \u00abMe siento a gusto por el hecho de que mis libros hayan encontrado v\u00eda libre en vuestro esp\u00edritu, que es tan bueno como para creer que se basta a s\u00ed mismo\u00bb. \u00bfSe puede autorizar a ciertas damas de Chamb\u00e9ry a entrar en el monasterio para ver la naciente congregaci\u00f3n? \u00abLes he dicho que s\u00ed, siempre que no lleven la cola larga [&#8230;] Son damas muy buenas, salvo la vanidad\u00bb.<br \/>\nLa iron\u00eda es muy fina en este pasaje de una pr\u00e9dica en la que se burla de la falsa cortes\u00eda que se exhibe al escuchar al predicador: \u00abCuando se invita a comer, uno toma para s\u00ed, aqu\u00ed en cambio se es extremadamente cort\u00e9s, porque nunca se deja de dar a los dem\u00e1s\u00bb. Las innumerables im\u00e1genes y comparaciones extra\u00eddas en particular de los animales a menudo hacen sonre\u00edr, porque el obispo no solo recuerda a los animales \u00abnobles\u00bb como el le\u00f3n o graciosos como las palomas, sino tambi\u00e9n a los monos, las gallinas, las ranas, los camaleones y los cocodrilos.<br \/>\nUna gran cuesti\u00f3n discutida entre los autores espirituales era la de saber si estaba permitido re\u00edr. En realidad, hay dos maneras de re\u00edr: \u00abEl escarnio provoca risa con desprecio y disgusto del pr\u00f3jimo; el dicho jocoso en cambio provoca risa en tranquila simplicidad, por confianza e \u00edntima franqueza, unidas a la gentileza de las palabras\u00bb. Cuando el obispo de Ginebra daba catequesis a los ni\u00f1os, disfrutaba \u00abhaciendo re\u00edr un poco a los presentes\u00bb burl\u00e1ndose de las m\u00e1scaras y los bailes, hasta que su auditorio lo \u00abincitaba con sus aplausos a seguir haciendo el ni\u00f1o entre ni\u00f1os\u00bb.<br \/>\nEl humor es la sal de la conversaci\u00f3n y uno de los medios m\u00e1s seguros para comunicarse con el pr\u00f3jimo. El monse\u00f1or de Ginebra sent\u00eda cierto gusto por los \u00abjuegos de palabras\u00bb. Hablando de la dulzura consigo mismo, se burla gentilmente de aquellos que \u00abenfadados, se enfadan porque se han enfadado, se enojan porque se han enojado y maldicen porque han maldecido\u00bb. A prop\u00f3sito de algunas ilusiones que algunos se hacen sobre los secretos bien guardados en los monasterios femeninos, encontramos esta agradable observaci\u00f3n: \u00abNo hay secreto que no pase secretamente de una a otra\u00bb.<br \/>\nCuando se entera de que su hermano Jean-Fran\u00e7ois ser\u00e1 su coadjutor y que pronto lo aliviar\u00e1 del peso de la di\u00f3cesis, exclama: \u00abEsto vale m\u00e1s que un sombrero de cardenal\u00bb. Este hermano de car\u00e1cter impetuoso e impaciente pondr\u00e1 a prueba su paciencia varias veces, hasta el punto de hacerle escribir un d\u00eda: \u00abPienso, hermano m\u00edo, que hay una mujer muy afortunada. Adivina qui\u00e9n es. [&#8230;] Esta mujer muy afortunada es la que no te has casado\u00bb. Otra vez compar\u00f3 a los tres hermanos Sales con tres ingredientes para hacer una buena ensalada:<\/p>\n<p><em>Cada uno de nosotros tres preparar\u00e1 lo necesario para una buena ensalada: Jean-Fran\u00e7ois preparar\u00e1 un buen vinagre, porque es muy fuerte; Louis preparar\u00e1 la sal, porque es sabio; y el pobre Fran\u00e7ois es un buen muchacho que har\u00e1 de aceite, tanta es su estima por la dulzura.<\/em><\/p>\n<p>\u00a1Bienaventurado el que sabe re\u00edrse de s\u00ed mismo!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida no es solo trabajo y ocupaciones serias, tambi\u00e9n est\u00e1 marcada por momentos de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":47628,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":45,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[2636,2558,2198,1972,2032,2026],"class_list":["post-47635","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-consejos","tag-dios","tag-educacion","tag-santos","tag-vida","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47635","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=47635"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47635\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":47638,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47635\/revisions\/47638"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/47628"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=47635"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=47635"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=47635"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}