{"id":47591,"date":"2025-12-16T08:54:25","date_gmt":"2025-12-16T08:54:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=47591"},"modified":"2025-12-16T08:56:53","modified_gmt":"2025-12-16T08:56:53","slug":"he-venido-para-servir-y-dar-la-vida-rodolfo-lunkenbein-1939-1976","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/he-venido-para-servir-y-dar-la-vida-rodolfo-lunkenbein-1939-1976\/","title":{"rendered":"\u00abHe venido para servir y dar la vida\u00bb. Rodolfo Lunkenbein (1939-1976)"},"content":{"rendered":"<p><em>En julio de 1976, en el coraz\u00f3n del Mato Grosso brasile\u00f1o, un joven misionero salesiano alem\u00e1n y un catequista ind\u00edgena bororo sellaron con su sangre su fidelidad al Evangelio y su alianza con los m\u00e1s pobres. El padre Rodolfo Lunkenbein y Sim\u00e3o Bororo fueron asesinados mientras defend\u00edan las tierras y los derechos del pueblo bororo de la violencia de los terratenientes. Su sacrificio representa un luminoso testimonio de c\u00f3mo el anuncio cristiano se encarna en la promoci\u00f3n de la justicia, en el respeto a las culturas ind\u00edgenas y en la defensa de los oprimidos. Este ensayo recorre el camino espiritual y misionero del padre Rodolfo, desde su vocaci\u00f3n juvenil hasta el martirio, destacando c\u00f3mo su vida encarn\u00f3 plenamente el lema elegido para su primera misa: \u00abHe venido para servir y dar la vida\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><strong>1. Un peregrinaje<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Quisiera comenzar esta intervenci\u00f3n compartiendo lo que viv\u00ed en mayo de 2016 cuando fui invitado por el Inspector de Campogrande (Mato Grosso do Sul \u2013 Brasil), don Gild\u00e1sio Mendes Dos Santos, a visitar los lugares donde vivieron y fueron asesinados el padre Rodolfo Lunkenbein y Sim\u00e3o Bororo y acompa\u00f1ar el camino de discernimiento sobre la apertura de la Causa de beatificaci\u00f3n. Un discernimiento ya iniciado, preparado desde hace tiempo con investigaciones, testimonios, documentos, pero que necesitaba de un paso orientador y decisivo.<br \/>\nDespu\u00e9s de inaugurar el mes mariano en Cuiab\u00e1, ciudad donde llegaron los Salesianos en 1894, visit\u00e9 las tierras ind\u00edgenas de los Bororo y Xavantes donde los Salesianos est\u00e1n presentes desde 1904. Al llegar a Meruri, fui recibido por la comunidad bororo con ritos de acogida propios de esa cultura (cantos, danzas, investidura, pinturas&#8230;). Sigui\u00f3 una especie de recorrido que se concret\u00f3 cada vez m\u00e1s como un peregrinaje con algunas etapas y estaciones:<br \/>\n&#8211; salida del patio de la misi\u00f3n, lugar del asesinato del padre Rodolfo y Sim\u00e3o el 15 de julio de 1976, casi para significar c\u00f3mo el patio salesiano es realmente un lugar de martirio, tanto en el sentido de la dedicaci\u00f3n pastoral educativa a la misi\u00f3n recibida, como en el sentido de la disponibilidad a vivir con fidelidad la vocaci\u00f3n hasta el derramamiento de sangre;<br \/>\n&#8211; parada en el cementerio de la comunidad bororo, donde est\u00e1n sepultados don Rodolfo y Sim\u00e3o y donde dos ind\u00edgenas conmemoraron la historia y la figura de los dos testigos (como se hac\u00eda en los primeros tiempos de la Iglesia), subrayando su amor por los peque\u00f1os y los pobres. Hablaron con una vivacidad de recuerdos y con un involucramiento emocional como si los hechos hubieran ocurrido poco tiempo antes. En la tumba del padre Rodolfo est\u00e1 esculpido el lema que eligi\u00f3 en ocasi\u00f3n de la Primera Misa: \u00abHe venido para servir y dar la vida\u00bb. Los Bororo lo llamaban \u201cPez dorado\u201d, casi simb\u00f3licamente para recordar c\u00f3mo los primeros cristianos expresaban en el s\u00edmbolo del pez el misterio de Cristo;<br \/>\n&#8211; peregrinaje hacia la iglesia parroquial de la misi\u00f3n, Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, pasando por la Puerta Santa. De hecho, siendo el A\u00f1o de la misericordia, el obispo diocesano hab\u00eda establecido que la iglesia de Meruri fuera iglesia jubilar, en memoria del padre Rodolfo y Sim\u00e3o. Ellos demostraron con la vida y con la muerte que la justicia es esencialmente un abandonarse confiado a la voluntad de Dios y defendieron a los pobres y oprimidos, perdonando a sus asesinos, como hizo Sim\u00e3o antes de morir, y como el padre Rodolfo hab\u00eda expresado en su primera homil\u00eda;<\/p>\n<p>&#8211; celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, donde se hizo memoria del sacrificio com\u00fan del padre Rodolfo y Sim\u00e3o en uni\u00f3n al sacrificio de Cristo. Meruri representa la alianza en la sangre: un salesiano, el padre Rodolfo, que da la vida por los Bororo; un Bororo, Sim\u00e3o, que da la vida por el padre Rodolfo;<br \/>\n&#8211; encuentro con algunos testigos: dos mujeres contaron c\u00f3mo por intercesi\u00f3n del padre Rodolfo hab\u00edan recibido gracias de sanaci\u00f3n: una por una hija muy enferma y en peligro de muerte; la otra por otra ni\u00f1a afectada por una infecci\u00f3n en un o\u00eddo y sanada instant\u00e1neamente. El encuentro con el padre Gonzalo Ochoa, testigo directo del asesinato del misionero y del indio Sim\u00e3o, y con el padre Bartolomeo Giaccaria, que desde 1954 trabaja entre los Xavantes. Conmovedora fue la testificaci\u00f3n de un joven aspirante salesiano perteneciente a los Bororo que habl\u00f3 del padre Rodolfo con emoci\u00f3n, diciendo que en su familia le hab\u00edan contado que gracias al sacrificio del misionero salesiano su pueblo no se hab\u00eda extinguido, sino que hab\u00eda crecido en n\u00famero y tambi\u00e9n en fecundidad vocacional;<br \/>\n&#8211; visita al cementerio de Araguaya donde se conservan los restos mortales de los misioneros padre Giovanni Fuchs y padre Pedro Sacilotti, asesinados por los Xavantes el 1\u00b0 de noviembre de 1934, semilla de esperanza para la misi\u00f3n salesiana entre los indios del Mato Grosso.<\/p>\n<p><strong>2. \u00abUna alianza de corazones y sue\u00f1os en tierras misioneras\u00bb<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Rodolfo Lunkenbein naci\u00f3 el 1\u00b0 de abril de 1939 en D\u00f6ringstadt, Alemania. Desde adolescente, la lectura de las publicaciones salesianas despert\u00f3 en \u00e9l el deseo de ser misionero. Fue enviado a Brasil como misionero y realiz\u00f3 el per\u00edodo de pr\u00e1cticas en la misi\u00f3n de Meruri, donde permaneci\u00f3 hasta 1965. Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1969 en Alemania, eligiendo como lema: \u00abHe venido para servir y dar la vida\u00bb. Luego regres\u00f3 a Meruri, recibido con gran afecto por los Bororo, que le dieron el nombre de Koge Ekureu (Pez dorado). Particip\u00f3 en 1972 en la fundaci\u00f3n del Consejo Misionero Ind\u00edgena (CIMI) y luch\u00f3 por la defensa de las reservas ind\u00edgenas. El 15 de julio de 1976 fue asesinado en el patio de la misi\u00f3n salesiana. En su \u00faltima visita a Alemania, en 1974, su madre le rogaba que tuviera cuidado, porque la hab\u00edan informado de los riesgos que corr\u00eda su hijo. \u00c9l respondi\u00f3: \u00abMam\u00e1, \u00bfpor qu\u00e9 te preocupas? Si quieren romperme un dedo, les tiendo mis dos manos. No hay nada m\u00e1s hermoso que morir por la causa de Dios. Ese ser\u00eda mi sue\u00f1o\u00bb.<br \/>\nSim\u00e3o Bororo, amigo de don Lunkenbein, naci\u00f3 en Meruri el 27 de octubre de 1937 y fue bautizado el 7 de noviembre del mismo a\u00f1o. Era miembro del grupo de Bororo que acompa\u00f1\u00f3 a los misioneros don Pedro Sbardellotto y al Salesiano coadjutor Jorge W\u00f6rz en la primera residencia misionera entre los Xavantes, en la misi\u00f3n de Santa Teresina, en los a\u00f1os 1957-58. Entre 1962 y 1964 particip\u00f3 en la construcci\u00f3n de las primeras casas de ladrillo para las familias bororo de Meruri, convirti\u00e9ndose en un alba\u00f1il experto y dedicando el resto de su vida a este oficio. Fue mortalmente herido al intentar defender la vida del don Lunkenbein el 15 de julio de 1976. Antes de morir, perdon\u00f3 a sus asesinos.<br \/>\nCon su sacrificio, don Lunkenbein y Sim\u00e3o Bororo han testificado que hay entre nosotros Alguien que es m\u00e1s fuerte que el mal, m\u00e1s fuerte que quienes lucran con la piel de los desesperados, de quienes aplastan a los dem\u00e1s con prepotencia\u2026 Los m\u00e1rtires no viven para s\u00ed, no luchan para afirmar sus propias ideas, y aceptan tener que morir solo por fidelidad al Evangelio. Uno se queda asombrado ante la fortaleza con la que enfrentaron la prueba. Esta fortaleza es signo de la gran esperanza que los animaba: la esperanza cierta de que nada ni nadie pod\u00eda separarlos del amor de Dios que se nos ha dado en Jesucristo.<br \/>\nDon Lunkenbein anunciaba un Dios fraterno, promov\u00eda la justicia y buscaba una vida en plenitud para el pueblo bororo, que viv\u00eda en un contexto de marginaci\u00f3n, de desprecio, amenazado por quienes quer\u00edan ocupar sin escr\u00fapulos su tierra. \u00c9l testifica c\u00f3mo el anuncio del Evangelio se manifiesta en el respeto y la promoci\u00f3n de la cultura, las tradiciones, los estilos y ritmos de vida de la poblaci\u00f3n ind\u00edgena, apoyando sus procesos de liberaci\u00f3n.<br \/>\nEl padre Lunkenbein y Sim\u00e3o vivieron un verdadero encuentro con Jesucristo sellando en sangre una alianza profunda, a trav\u00e9s del don de s\u00ed: \u00abuna alianza de corazones y sue\u00f1os en tierras misioneras\u00bb.<\/p>\n<p><strong>3. El 15 de julio de 1976<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La tormenta que se hab\u00eda estado gestando durante tiempo estall\u00f3 a las nueve de esa ma\u00f1ana, cuando los fazendeiros llegaron a Meruri. No atacaron de inmediato la misi\u00f3n. Detuvieron a dos agrimensores a cuatro kil\u00f3metros del pueblo. Desarmaron a los cuatro ind\u00edgenas que los acompa\u00f1aban, los amenazaron con sus propias armas, los hicieron subir como prisioneros a los autos y se marcharon. Llegaron a algunas casas coloniales donde se detuvieron a comer algo y beber cacha\u00e7a y ron. Emocionados, se dirigieron decididos hacia la misi\u00f3n. Estaba en curso la antigua lucha por la tierra. Dos organizaciones vinculadas al Ministerio del Interior, la Funai y el Incra, protegen los intereses respectivamente de los ind\u00edgenas y de los colonos; pero en el desarrollo de sus tareas encuentran no pocas dificultades. Cientos de peque\u00f1os propietarios desalojados de las grandes fincas de los ricos latifundistas invad\u00edan los territorios de los ind\u00edgenas y all\u00ed se asentaban, en situaciones a veces de extrema indigencia. Era el caso de Meruri. La presencia de los agrimensores de la Funai que hab\u00edan venido a repartir las tierras hab\u00eda reavivado de repente el furor. Cuando los fazendeiros llegaron (en total eran 62, armados con pistolas y cuchillos) deseosos de desahogar su rabia, solo encontraron a un peque\u00f1o misionero, el padre Ochoa. Comenzaron a golpearlo, gritando que los misioneros eran todos ladrones, que quer\u00edan para s\u00ed las tierras de los ind\u00edgenas. Los guerreros bororo hab\u00edan partido una semana antes para la caza del arara (el gran loro iridiscente) y del pecar\u00ed (una especie de jabal\u00ed). El peque\u00f1o misionero empujado e insultado no sab\u00eda c\u00f3mo defenderse, cuando lleg\u00f3 el padre Rodolfo.<br \/>\nEstaba acalorado por el esfuerzo y sonriente. Ten\u00eda las manos sucias de grasa, porque hab\u00eda tenido que reparar una vez m\u00e1s el jeep. Los invasores eran hombres conocidos en el pueblo. El jefe Eugenio, que hab\u00eda terminado el desayuno y se estaba acercando, reconoci\u00f3 de inmediato a Jo\u00e0o, Preto y muchos otros. Jo\u00e0o y el padre Rodolfo hablaban de tierras y de mediciones, y el misionero intentaba dar explicaciones. \u00abNo es as\u00ed, estas mediciones son cosas oficiales, ordenadas por la Funai&#8230;\u00bb. Los colonos, en cambio, se sent\u00edan defraudados. Entonces el padre Rodolfo propuso hacer una lista de todos aquellos que quer\u00edan protestar: \u00e9l mismo recoger\u00eda su protesta y la enviar\u00eda a la Funai, la organizaci\u00f3n gubernamental que protege a los ind\u00edgenas. As\u00ed que entraron en la direcci\u00f3n, y el padre Rodolfo se sent\u00f3. Escribi\u00f3 42 nombres, uno tras otro, en una gran hoja de papel. Ese trozo de papel con la letra obviamente nerviosa permaneci\u00f3 sobre la mesa.<\/p>\n<p>El padre Rodolfo no imaginaba que escrib\u00eda por \u00faltima vez, y que trazaba los nombres de sus asesinos. Todo parec\u00eda acomodado. El cacique, los nueve ind\u00edgenas, los agrimensores, los fazendeiros volvieron al aire libre y el padre Rodolfo estrech\u00f3 la mano de cada uno. Los agrimensores descargaron de un auto sus herramientas, para recuperarlas. Tambi\u00e9n se sacaron las armas confiscadas a los indios bororo. Al ver esa extra\u00f1a operaci\u00f3n, el padre Rodolfo exclam\u00f3 con asombro y reproche. Le fue fatal. Jo\u00e3o Mineiro inmediatamente lo golpe\u00f3 con una mano. Los ind\u00edgenas acudieron a su lado. Jo\u00e0o sac\u00f3 de su bolsillo una pistola Beretta. Estaba apuntando cuando Gabriel, uno de los Bororo, le agarr\u00f3 la mu\u00f1eca. En el mismo instante, Preto sac\u00f3 su pistola y dispar\u00f3 contra el misionero. Desde la hermana Rita vio al padre Rodolfo llevarse las manos al pecho, y su figura alta y robusta tambalear. Preto dispar\u00f3 otros cuatro tiros al misionero, que cay\u00f3 al suelo. El indio Sim\u00e3o, que hab\u00eda intentado defender al misionero, fue alcanzado de lleno. La madre del joven indio, Tereza, corri\u00f3 hacia su hijo para socorrerlo, y recibi\u00f3 una bala en el pecho. Y finalmente los asaltantes huyeron. Saltaron a los autos. Hermana Rita corri\u00f3 hacia donde yac\u00eda el padre Rodolfo en su sangre. Estaba vivo, pero al borde. Solo pudo ofrecerle una palabra de consuelo: \u00ab<em>Padre diretor, vai para a casa do Pai<\/em>\u00bb (Padre director, regrese a la casa del Padre). El misionero esboz\u00f3 una sonrisa, luego su coraz\u00f3n se detuvo. El sacrificio estaba consumado. La Misa de Rodolfo Lunkenbein hab\u00eda terminado.<\/p>\n<p><strong>4. Historia de la Causa<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El 7 de septiembre de 2016, la Congregaci\u00f3n de las Causas de los Santos comunic\u00f3 a mons. Prot\u00f3genes Jos\u00e9 Luft, S.d.C., obispo de Barra do Gar\u00e7as (Brasil), la autorizaci\u00f3n por parte de la Santa Sede para la Causa de martirio de los siervos de Dios, Rodolfo Lunkenbein, sacerdote salesiano, y Sim\u00e3o Bororo, laico, asesinados en odio a la fe el 15 de julio de 1976 en la misi\u00f3n salesiana de Meruri (Mato Grosso \u2013 Brasil).<br \/>\n\u00ab\u00a1Meruri Rodolfo! \u00a1Meruri Sim\u00e3o! \u00a1Meruri, martirio, misi\u00f3n!\u00bb. Esta frase del poema de mons. Casald\u00e1liga, obispo em\u00e9rito de la Prelatura de S\u00e3o F\u00e9lix do Araguaia, no pod\u00eda ser m\u00e1s acertada para describir lo que sucedi\u00f3 en Meruri, el 31 de enero de 2018, cuando Mons. Prot\u00f3genes Jos\u00e9 Luft, obispo de Barra do Gar\u00e7as, abri\u00f3 oficialmente la Investigaci\u00f3n diocesana sobre la vida, el martirio, as\u00ed como sobre la fama de santidad y de signos de los siervos de Dios Rodolfo Lunkenbein, Sacerdote profeso de la Sociedad de San Francisco de Sales, y del ind\u00edgena Simone Cristiano Koge Kudugodu, llamado Sim\u00e3o Bororo, laico.<br \/>\nNo podr\u00eda haber mejor presentaci\u00f3n para Don Bosco en el d\u00eda de su fiesta: un hijo misionero de Don Bosco y un ind\u00edgena destinatario de su misi\u00f3n, caminando juntos por el camino hacia los altares. As\u00ed contin\u00faa el poema de mons. Pedro Casald\u00e1liga: \u201cEn la Misa y en la danza, en la sangre y en la tierra, tejen la alianza Rodolfo y Sim\u00e3o! Meruri en la vida, Meruri en la muerte, y el amor m\u00e1s fuerte, es la misi\u00f3n cumplida\u201d.<br \/>\nLa Causa avanza r\u00e1pidamente: ya se han escuchado a m\u00e1s de 40 testigos, tanto salesianos, como religiosas, indios bororo, familiares del padre Rodolfo. Incre\u00edble c\u00f3mo esta Causa ha tocado el coraz\u00f3n de tantas personas en la Inspector\u00eda de Mato Grosso, en el Brasil salesiano y en la Iglesia. El ejemplo de fe y amor por el Reino de Dios de Rodolfo y Sim\u00e3o es verdaderamente un signo y un llamado a la renovaci\u00f3n y al ardor misionero. Don Rodolfo y Sim\u00e3o forman parte de una larga lista de misioneros cat\u00f3licos e ind\u00edgenas asesinados que han acompa\u00f1ado, evangelizado a los <em>indios<\/em> y han luchado por sus derechos. La lucha por la defensa de la tierra, de los pueblos que la habitan y de sus inmensas riquezas naturales, culturales y espirituales, ha sido y es a\u00fan fecundada por la sangre de m\u00e1rtires.<br \/>\nEsta Causa se desarrolla en el contexto del 125\u00b0 aniversario del inicio de la presencia misionera salesiana en Mato Grosso: cada meta siempre presupone un aporte previo de santidad. Adem\u00e1s, la Causa se desarrolla en el camino de preparaci\u00f3n y celebraci\u00f3n del S\u00ednodo especial para la regi\u00f3n Panamaz\u00f3nica convocado por el papa Francisco. Un S\u00ednodo que tiene como objetivo \u00abidentificar nuevas v\u00edas para la evangelizaci\u00f3n del pueblo de Dios en las \u00e1reas de la gran Amazon\u00eda, especialmente de las poblaciones ind\u00edgenas\u00bb.<\/p>\n<p><strong>5. En escucha del padre Rodolfo<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Lunkenbein en sus cartas, en las homil\u00edas y en otras intervenciones manifestaba su coraz\u00f3n misionero y la fuerza prof\u00e9tica del Evangelio en la promoci\u00f3n de la justicia y la solidaridad. En la primera homil\u00eda pronunciada en el Domingo quincuag\u00e9simo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s, en la parroquia de Aschau (Alemania), el 15 de septiembre de 1968, el reci\u00e9n ordenado sacerdote, despu\u00e9s de recordar c\u00f3mo \u00ablos textos de la Misa dominical nos indican de forma siempre nueva el sentido y la finalidad de la vida\u00bb, manifestando c\u00f3mo la Palabra de Dios siempre ha sido la l\u00e1mpara que ha iluminado su camino, contin\u00faa comentando el cap\u00edtulo 6\u00b0 de la carta de san Pablo a los G\u00e1latas. En primer lugar, contextualiza de forma realmente significativa la palabra proclamada, despertando la dignidad de la persona humana como ser comunitario y hijo amado de Dios: \u00abSomos seres racionales, no somos animales. Vivimos juntos en comunidad. Somos hijos de Dios, tanto cristianos como no cristianos, y todos somos amados por Aquel que nos ha creado y es nuestro Padre\u00bb. Luego exhorta a vivir con responsabilidad con una expresi\u00f3n realmente sugestiva: \u00abPor lo tanto, cada cristiano deber\u00eda actuar como una persona humana con una postura cristiana\u00bb. El padre Rodolfo en todas las fotos aparece como una persona alta, siempre sonriente, con un f\u00edsico fuerte y robusto, casi significando tambi\u00e9n su robustez interior.<br \/>\nQuien se acercaba a \u00e9l por primera vez quedaba impresionado por su imponente altura de 1 metro y 92, sin embargo, justo despu\u00e9s del impacto inicial, cualquiera se sent\u00eda acogido por la bondad contagiosa y la sonrisa alegre y afectuosa de ese sacerdote salesiano misionero.<br \/>\nY continuaba en la homil\u00eda: \u00abSeamos humildes, es decir, seamos modestos, pong\u00e1monos en nuestro lugar como criaturas de Dios que es nuestro Padre, se\u00f1or de la creaci\u00f3n, de la vida y de la muerte; esta es nuestra orientaci\u00f3n fundamental. Ser humilde no significa despreciar nuestra dignidad, sino al contrario, ser humilde es saber vivir en la presencia de Dios que habita en nosotros\u00bb. El cristiano, siguiendo el ejemplo de Cristo y sus pasos, est\u00e1 llamado a renunciar a s\u00ed mismo y a vivir seg\u00fan la vocaci\u00f3n recibida: \u00abNuestro env\u00edo es como el suyo: estar aqu\u00ed para los hombres, para los pecadores, para los enfermos, para los ancianos y amarlos. De esta manera somos como Cristo Jes\u00fas. Nuestra tarea como cristianos es seguir sus pasos. Sus pasos, sin embargo, son el camino del amor y del bien. \u201cNo nos cansemos de hacer el bien\u201d\u00bb (Gal 6,9).<br \/>\nConclu\u00eda la homil\u00eda con una oraci\u00f3n que, a la luz de su vida terminada en el sacrificio de la vida, asume un valor prof\u00e9tico extraordinario: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa que nos has dicho que amemos a todos los hombres; Padre, t\u00fa que nos has ense\u00f1ado a orar: perdona nuestras deudas, as\u00ed como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Te pedimos: Que tu reino venga tambi\u00e9n a nuestros enemigos. Dales el pan cotidiano como lo das a nosotros. No puedo excluir a nadie de mi oraci\u00f3n y de mi amor. Y nadie que hace el bien puede ser excluido por Dios. Amemos a todos los hombres como el Se\u00f1or nos ha amado. Am\u00e9n\u00bb. Es una oraci\u00f3n de perd\u00f3n y reconciliaci\u00f3n, que pide el pan tambi\u00e9n para los enemigos y manifiesta un horizonte de amor que no excluye a nadie. Es interesante notar que motiv\u00f3 esta oraci\u00f3n recordando la reconciliaci\u00f3n ocurrida entre Bororo y Xavantes, desde siempre enemigos declarados, y sellada en Navidad de 1964 cuando un cacique xavante recibi\u00f3 el bautismo teniendo como padrino a un cacique bororo.<br \/>\nEn sus \u00faltimos escritos aparecen a menudo alusiones a la muerte: \u00abTambi\u00e9n hoy, un misionero debe estar dispuesto a morir para hacer su deber. La ayuda que nos dar\u00e1n muestra que han entendido claramente lo que significa hoy ser cristiano: sacrificarse con Cristo, sufrir con Cristo, morir con Cristo y vencer con Cristo por la salvaci\u00f3n de todo el mundo, de nuestro pr\u00f3jimo\u00bb.<br \/>\n(Carta a sus compatriotas del 11.08.1975).<br \/>\nLa figura del catequista ind\u00edgena Sim\u00e3o representa un modelo de cristiano \u00abque supo asumir la vocaci\u00f3n con radicalidad evang\u00e9lica, hizo la experiencia de la inculturaci\u00f3n del Evangelio en su propia vida, testific\u00f3 la fe personal en Jesucristo, compartiendo la alegr\u00eda del Evangelio con su pueblo y los misioneros\u00bb. La santidad de don Rodolfo y Sim\u00e3o es testimonio de una fe en el Resucitado vivida en el servicio cotidiano, en el contacto fraterno con las personas, en el trabajo, en la predicaci\u00f3n de la Palabra y en la catequesis, en la oraci\u00f3n ordinaria, en el amor por la Virgen, en la alegr\u00eda y en el compromiso evang\u00e9lico por la causa ind\u00edgena.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En julio de 1976, en el coraz\u00f3n del Mato Grosso brasile\u00f1o, un joven misionero salesiano&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":47584,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":20,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[1708,1720,2558,1882,1894,1846,1960,1972,1990,2620],"class_list":["post-47591","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-benefactores","tag-carisma-salesiano","tag-dios","tag-martires","tag-misiones","tag-nuestros-heroes","tag-salesianos","tag-santos","tag-solidaridad","tag-testigos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47591","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=47591"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47591\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":47594,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47591\/revisions\/47594"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/47584"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=47591"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=47591"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=47591"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}