{"id":47517,"date":"2025-12-13T07:46:47","date_gmt":"2025-12-13T07:46:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=47517"},"modified":"2025-12-13T07:48:33","modified_gmt":"2025-12-13T07:48:33","slug":"esperanza-que-se-convierte-en-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/misiones\/esperanza-que-se-convierte-en-futuro\/","title":{"rendered":"Esperanza que se convierte en futuro"},"content":{"rendered":"<p><em>Un viaje puede cambiar la forma de ver las cosas, especialmente cuando atraviesa realidades heridas pero a\u00fan vibrantes. La experiencia vivida por Milena, joven de la animaci\u00f3n misionera del centro de Italia, en las obras salesianas de Bogot\u00e1, C\u00facuta y Medell\u00edn es una prueba concreta: la esperanza nace precisamente en las periferias m\u00e1s vulnerables. En barrios marcados por la violencia, las migraciones forzadas y la pobreza extrema, el carisma de Don Bosco sigue generando espacios de acogida, educaci\u00f3n y renacimiento. A trav\u00e9s de encuentros, historias y peque\u00f1os gestos cotidianos, Milena descubre una luz capaz de transformar el dolor y la soledad en un futuro compartido. Un relato que invita a creer en el bien que crece silenciosamente.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>En Colombia, entre barrios marcados por la violencia, el narcotr\u00e1fico, la migraci\u00f3n forzada y la precariedad social, las obras salesianas son puntos de luz que cambian la vida de cientos de j\u00f3venes y familias. El carisma de Don Bosco se convierte aqu\u00ed en acogida, educaci\u00f3n y futuro.<br \/>\nLa primera etapa del viaje fue Bogot\u00e1, la capital. Aqu\u00ed la presencia salesiana est\u00e1 arraigada sobre todo en las zonas m\u00e1s fr\u00e1giles, entre ellas el barrio popular de Ciudad Bol\u00edvar, donde se encuentra el centro Don Bosco Obrero. Una casa viva, que trabaja cada d\u00eda con los j\u00f3venes y, los fines de semana, llega tambi\u00e9n a las realidades m\u00e1s perif\u00e9ricas; una de estas es el \u201c<em>Rinconcito de Arabia<\/em>\u201d, un asentamiento de viviendas precarias, construidas con l\u00e1minas y a menudo inmersas en el barro, sin calles, luz, agua ni servicios higi\u00e9nicos.<br \/>\nPrecisamente aqu\u00ed viv\u00ed uno de los d\u00edas m\u00e1s hermosos de mi viaje. El s\u00e1bado, de hecho, Don Bosco Obrero \u201c<em>visita el territorio<\/em>\u201d: un grupo de animadores parte para encontrarse con los ni\u00f1os de los barrios m\u00e1s pobres llevando juegos, canciones y momentos de ocio. Se busca un espacio libre y seguro en las cercan\u00edas y all\u00ed nace un peque\u00f1o oratorio al aire libre. Estas simples visitas se convierten as\u00ed en un tiempo de amistad, distracci\u00f3n, fraternidad y espiritualidad: una forma de hacer que esos ni\u00f1os se sientan vistos y amados; como diciendo \u201cNo importa lo lejos que est\u00e9n o la zona en la que vivan, nosotros venimos igual para jugar con ustedes\u201d.<br \/>\nAntes de los juegos me invitaron a una peque\u00f1a casa hecha de l\u00e1minas: algunas se\u00f1oras (las <em>mam\u00e1s del Rinconcito<\/em>) hab\u00edan preparado caf\u00e9 y sillas peque\u00f1as para charlar. Quer\u00edan contarme cu\u00e1nto los Salesianos hab\u00edan cambiado sus vidas: \u201cHemos aprendido la fraternidad, el apoyo mutuo, la fuerza de caminar juntos\u201d. Una de ellas habl\u00f3 con orgullo de la \u201c<em>olla comunitaria<\/em>\u201d, la olla cocinada en la calle cada s\u00e1bado: cada uno trae lo poco que tiene en casa y se cocina todo junto, de modo que se convierte en una comida suficiente para todos. Un gesto simple pero potente, signo de una verdadera comunidad.<br \/>\nEse d\u00eda prepararon la \u201colla\u201d tambi\u00e9n para m\u00ed: comimos todos juntos. Despu\u00e9s de los juegos y la oraci\u00f3n me qued\u00e9 a hablar con algunos de los m\u00e1s j\u00f3venes que viven en el Rinconcito. Muchos de ellos me impresionaron por sus ganas de estudiar: una joven me dijo que precisamente gracias a la obra de Don Bosco Obrero pudo finalmente dedicarse al estudio y ahora siente que puede perseguir sus sue\u00f1os.<br \/>\nLa casa de Don Bosco Obrero es mucho m\u00e1s que un centro educativo: es un refugio y un laboratorio de futuro. Durante el d\u00eda se alternan cursos de alfabetizaci\u00f3n y ayuda con las tareas, luego a partir de las 17:00 los patios se animan con baloncesto, f\u00fatbol, actividades circenses y talleres de danza. Los cursos, pensados para diferentes grupos de edad, permiten a los j\u00f3venes cultivar talentos y pasiones, incluso viniendo de situaciones de extrema pobreza.<br \/>\nLa estructura tambi\u00e9n alberga un internado: algunos ni\u00f1os y ni\u00f1as viven all\u00ed durante la semana porque sus familias no pueden garantizar un ambiente seguro o porque enfrentan situaciones de violencia o adicciones. Las habitaciones, sencillas pero ordenadas, con literas y peque\u00f1os armarios, son un espacio de protecci\u00f3n y serenidad. Los educadores se turnan por la noche, garantizando una presencia constante y afectuosa. Muchos ni\u00f1os tienen solo siete u ocho a\u00f1os: algunos regresan a casa el fin de semana, otros incluso ya no son buscados por sus padres. Aqu\u00ed, sin embargo, su infancia es custodiada y salvada, y para ellos la escuela, el deporte y el arte se convierten en herramientas para so\u00f1ar y construir un futuro diferente.<\/p>\n<p>Posteriormente estuve unos d\u00edas en C\u00facuta, ciudad fronteriza con Venezuela. Aqu\u00ed el desaf\u00edo diario es acoger a familias y j\u00f3venes que llegan despu\u00e9s de largos y dolorosos viajes, a menudo sin nada m\u00e1s que el deseo de empezar de nuevo. La mayor\u00eda de los j\u00f3venes acogidos por los Salesianos son j\u00f3venes venezolanos que viven en la calle, constantemente expuestos a la violencia, las drogas y la prostituci\u00f3n.<br \/>\nEn el oratorio salesiano encuentran una alternativa concreta: un lugar donde jugar, aprender y crecer en un ambiente protegido. Muchos de estos ni\u00f1os y adolescentes nunca han sido escolarizados: algunos son analfabetos, otros han interrumpido pronto sus estudios para escapar de su pa\u00eds. La obra se encarga de gestionar cursos de alfabetizaci\u00f3n, pero hace mucho m\u00e1s: no se trata solo de instrucci\u00f3n, muchos j\u00f3venes nunca han recibido una verdadera educaci\u00f3n conductual. La violencia es a menudo su primera respuesta porque es la \u00fanica que han conocido. En el oratorio aprenden que existen reglas, respeto y relaciones sanas. Es un trabajo lento y constante pero fundamental para sus vidas.<br \/>\nAqu\u00ed vi cobrar vida el mensaje evang\u00e9lico de la acogida: nadie es rechazado. Incluso quienes llevan a cuestas historias de drogas, prostituci\u00f3n o violencia extrema encuentran un lugar, una sonrisa, una posibilidad. La m\u00e1xima aceptaci\u00f3n, sin juicio, es la base sobre la que los Salesianos de C\u00facuta est\u00e1n reconstruyendo la esperanza para estos j\u00f3venes de frontera.<br \/>\nOtra etapa muy significativa en este viaje fue Medell\u00edn, donde se encuentra una de las obras salesianas m\u00e1s conocidas: Ciudad Don Bosco. Es una gran casa que acoge a j\u00f3venes provenientes de contextos muy complejos: ex miembros de la guerrilla, j\u00f3venes apartados de sus familias y confiados al Estado por problemas de drogas, violencia o prostituci\u00f3n. Los Salesianos creen que ninguna historia est\u00e1 perdida.<br \/>\nAntes de partir tuve la oportunidad de recoger las palabras de Esmeralda, una joven voluntaria que vivi\u00f3 durante algunos meses en Ciudad Don Bosco. Recuerdo nuestras largas conversaciones y sus hermosas reflexiones: \u00abCuando llegu\u00e9 sent\u00ed enseguida que ese lugar ten\u00eda un brillo diferente. No ven\u00eda de los edificios ni de las personas que trabajan all\u00ed, sino de los propios j\u00f3venes. En cada uno de ellos vi una peque\u00f1a luz que, unida a las dem\u00e1s, ilumina toda la casa\u00bb.<br \/>\nEn su servicio, Esmeralda aprendi\u00f3 que detr\u00e1s de cada gesto hay una historia de dolor y esperanza: \u00abEscuch\u00e9 relatos muy duros \u2014dec\u00eda\u2014 pero tambi\u00e9n vi sonrisas que nacen a pesar de todo. Comprend\u00ed que donde abunda el dolor puede nacer una gratitud m\u00e1s profunda, esa que te ense\u00f1a a apreciar detalles que otros no notan\u00bb.<\/p>\n<p>Luego us\u00f3 una imagen que todav\u00eda llevo conmigo: \u201cReconoc\u00ed a cada uno de esos j\u00f3venes en su forma m\u00e1s aut\u00e9ntica, como diamantes o, como decimos en Colombia, \u2018un diamante en bruto\u2019. Para m\u00ed fue un regalo reconocer en ellos esta pureza oculta\u201d.<br \/>\nEsmeralda conclu\u00eda su relato con palabras que encierran la esencia del esp\u00edritu salesiano: \u00abEn tres meses en Ciudad Don Bosco aprend\u00ed que un v\u00ednculo verdadero no depende del tiempo pasado juntos, sino de la disponibilidad a abrir el coraz\u00f3n. Los j\u00f3venes me ense\u00f1aron la fuerza del amor que no juzga, que acoge y que educa. Y comprend\u00ed que realmente se puede \u201cvencer el mal con el amor\u201d\u00bb.<\/p>\n<p>Finalmente, un d\u00eda durante un simple almuerzo comunitario hubo un momento que encapsul\u00f3 el sentido del viaje: un salesiano nombr\u00f3 dos iglesias de una zona que no recuerdo, pero dijo \u201c<em>Paz y Esperanza<\/em>\u201d; hablaba del hecho de que una obra salesiana se encuentra entre estos dos puntos. Parec\u00eda un detalle geogr\u00e1fico, pero para m\u00ed se convirti\u00f3 en una s\u00edntesis perfecta: los Salesianos trabajan con la esperanza para construir la paz.<br \/>\nFue emocionante descubrir que, al otro lado del mundo, despu\u00e9s de m\u00e1s de doscientos a\u00f1os, el carisma de Don Bosco se vive al cien por cien, exactamente como \u00e9l lo hab\u00eda imaginado: simple, alegre y concreto.<\/p>\n<p><em>Milena D\u2019Acunzo<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un viaje puede cambiar la forma de ver las cosas, especialmente cuando atraviesa realidades heridas&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":47510,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":15,"footnotes":""},"categories":[185],"tags":[1708,2233,2593,1816,1894,1936,1990],"class_list":["post-47517","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-misiones","tag-benefactores","tag-esperanza","tag-familia-salesiana","tag-jovenes","tag-misiones","tag-pobres","tag-solidaridad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47517","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=47517"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47517\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":47520,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47517\/revisions\/47520"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/47510"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=47517"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=47517"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=47517"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}