{"id":47468,"date":"2025-12-10T07:19:10","date_gmt":"2025-12-10T07:19:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=47468"},"modified":"2025-12-11T08:13:52","modified_gmt":"2025-12-11T08:13:52","slug":"vera-grita-una-mujer-de-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/vera-grita-una-mujer-de-paz\/","title":{"rendered":"Vera Grita, una mujer de paz"},"content":{"rendered":"<p><em>La <\/em><a href=\"https:\/\/www.elledici.org\/negozio\/vera-grita-una-mistica-delleucaristia\/\"><em>figura de Vera Grita<\/em><\/a><em>, humilde maestra de Liguria y Cooperadora Salesiana, brilla como testimonio de paz en el coraz\u00f3n del siglo XX, herido por la crisis, la guerra y las protestas sociales. Marcada en el cuerpo por graves enfermedades y las consecuencias de un bombardeo, Vera aprendi\u00f3 a vivir cada sufrimiento como una ofrenda de amor unida a Jes\u00fas Eucarist\u00eda y a la Virgen Mar\u00eda. As\u00ed, en la familia, en la escuela, en el hospital y en la experiencia m\u00edstica que la llev\u00f3 a la Obra de los Tabern\u00e1culos Vivientes, se convirti\u00f3 en una presencia silenciosa pero activa de reconciliaci\u00f3n, misericordia y esperanza. Recorramos el camino de esta \u00abmujer de paz\u00bb, dej\u00e1ndonos guiar por su palabra sencilla y fuerte y por el Evangelio vivido en la cotidianidad<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Una vida probada<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La vida de Vera Grita transcurri\u00f3 en el breve lapso de 46 a\u00f1os marcados por eventos sociales dram\u00e1ticos como la gran crisis econ\u00f3mica de 1929-1930 y la Segunda Guerra Mundial. Naci\u00f3 en Roma el 28 de enero de 1923, la segunda de cuatro hermanas. La gran crisis econ\u00f3mica del 29-30 caus\u00f3 un desastre econ\u00f3mico en muchas familias, incluida la de Vera, que en ese momento se traslad\u00f3 de Roma a Savona. La vida de Vera concluy\u00f3 luego en los albores de otro evento hist\u00f3rico importante: la protesta de 1968, que tuvo profundas repercusiones a nivel social, pol\u00edtico y religioso, tanto en Italia como en muchas otras naciones.<br \/>\nPero fue la Segunda Guerra Mundial con el bombardeo de Savona en 1944 lo que caus\u00f3 un da\u00f1o irreparable que condicion\u00f3 la salud de Vera por el resto de su vida. Vera fue de hecho arrollada y pisoteada por la multitud que, huyendo, buscaba refugio en una galer\u00eda-refugio situada cerca del Distrito Militar donde Vera trabajaba como auxiliar. La medicina llama <em>s\u00edndrome de aplastamiento<\/em> a las consecuencias f\u00edsicas que se producen a ra\u00edz de bombardeos, terremotos, derrumbes estructurales, a causa de los cuales una extremidad o todo el cuerpo son aplastados. Por el aplastamiento, Vera sufri\u00f3 lesiones lumbares y dorsales que crearon da\u00f1os irreparables en su salud, con fiebres, dolores de cabeza, pleuritis y favoreciendo la aparici\u00f3n de tuberculosis que afect\u00f3 a varios \u00f3rganos internos sin perspectivas de curaci\u00f3n. Vera ten\u00eda 21 a\u00f1os cuando comenz\u00f3 su \u00abV\u00eda Crucis\u00bb que dur\u00f3 hasta su muerte, alternando el trabajo como maestra en escuelas primarias con largas hospitalizaciones. A los 32 a\u00f1os le diagnosticaron la enfermedad de Addison que la consumir\u00eda debilitando a\u00fan m\u00e1s su organismo, llegando a pesar solo 40 kilos. Muri\u00f3 en Pietra Ligure el 22 de diciembre de 1969 en una sala del Hospital Santa Corona, despu\u00e9s de 6 meses de hospitalizaci\u00f3n y someti\u00e9ndose a varias intervenciones quir\u00fargicas.<\/p>\n<p><strong>Vera y la Obra de los Tabern\u00e1culos Vivientes<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por lo tanto, la vida de Vera no fue f\u00e1cil. Llev\u00f3 en su cuerpo, en su carne, los signos de la guerra, pero su coraz\u00f3n estaba vuelto y se confiaba al Dios de la Paz, Jesucristo, Pr\u00edncipe de la Paz. Su historia, de hecho, evidencia c\u00f3mo ella atraves\u00f3 los eventos dif\u00edciles de su vida enfrent\u00e1ndolos con la fuerza de la fe en la Virgen Mar\u00eda y en Jesucristo realmente presente en la Sant\u00edsima Eucarist\u00eda. De hecho, pocos meses despu\u00e9s del inicio de su experiencia m\u00edstica (septiembre de 1967) que la llev\u00f3 a escribir la Obra de los Tabern\u00e1culos Vivientes, Jes\u00fas le dec\u00eda: \u00ab<em>A ti, hija m\u00eda, a ti que sufres y gimes bajo el peso aplastante de tu fragilidad, a ti mi fuerza cada d\u00eda m\u00e1s<\/em>\u00bb (1 de enero de 1968). De hecho, no bastan solo las cualidades humanas, por no comunes que sean, para permanecer indemne de las consecuencias negativas que una vida marcada por el continuo sufrimiento f\u00edsico puede dejar a nivel psicol\u00f3gico, moral y espiritual, sino que se necesita la maduraci\u00f3n personal en el Misterio de la Cruz, en el Misterio de la Eucarist\u00eda que introduce al creyente en la din\u00e1mica del <em>don de s\u00ed<\/em> al Padre en uni\u00f3n con Jes\u00fas crucificado y resucitado para ser a su vez transformados en don para las necesidades del pr\u00f3jimo y de la Iglesia, animados y movidos por la presencia del Dios vivo en nosotros.<\/p>\n<p><strong>Mujer de paz en la escuela<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Precisamente porque Vera fue un alma profundamente eucar\u00edstica y mariana, fue mujer de paz en todas las circunstancias de su vida: en familia, en la escuela, en el hospital durante sus largas hospitalizaciones, testificando as\u00ed una fidelidad heroica a Jesucristo y a su amor por todas las criaturas. Fidelidad que, al final de su vida, el Se\u00f1or recompens\u00f3 d\u00e1ndole el nuevo nombre: <em>Vera de Jes\u00fas. \u00abTe he dado mi Santo Nombre, y de ahora en adelante te llamar\u00e1s y ser\u00e1s &#8216;Vera de Jes\u00fas'\u00bb<\/em> (3 de diciembre de 1968). No es que a Vera le faltaran las luchas interiores, las fatigas a causa de su fragilidad f\u00edsica, los temores de sucumbir y naufragar bajo el peso de su sufrimiento y de los l\u00edmites que este le impon\u00eda, pero de todo ello hab\u00eda hecho un don a Jes\u00fas a trav\u00e9s de la Santa Misa a la que intentaba participar diariamente, cuando era posible. Testimonio de ello son las cartas que Vera escribi\u00f3 al sacerdote salesiano don Bocchi de 1965 a 1969. En su sencillez e inmediatez de lenguaje, las cartas arrojan un rayo de luz sobre sus luchas interiores, sobre todo cuando sent\u00eda una rebeli\u00f3n humana e instintiva por las injusticias sufridas en la escuela o en la familia. Pero bastaba una palabra del sacerdote, una simple postal suya con el rostro de don Bosco enviada a Vera, para devolverla al centro de su vida entregada, por amor, a Jes\u00fas y, superada la tormenta interior, Vera volv\u00eda a ser la mujer de paz, porque pacificada en el coraz\u00f3n. Veamos un ejemplo. En el a\u00f1o escolar 1966-67 le hab\u00edan asignado la sede escolar de Carbuta, una aldea de Calice Ligure, ubicada en una zona monta\u00f1osa, sin servicios de l\u00ednea. Vera, hospitalizada durante el mes de octubre y mediados de noviembre, hab\u00eda solicitado cambiar de sede, dada la dificultad real de llegar a la escuela a pie, dificultad agravada por sus condiciones de salud, pero dicha solicitud le hab\u00eda sido denegada. Vera vivi\u00f3 este rechazo como una grave injusticia y sent\u00eda una rebeli\u00f3n interior. As\u00ed le escrib\u00eda a don Bocchi: \u00ab&#8230; despu\u00e9s de renunciar a Su gu\u00eda iluminadora, [a causa del traslado del Sacerdote de Savona a Sampierdarena] me encontr\u00e9 una vez m\u00e1s en la soledad espiritual, quiz\u00e1s m\u00e1s dolorosa por las tribulaciones de orden moral y f\u00edsico&#8230; Todo me pesaba: hospitalizaci\u00f3n en S. Corona, curas bastante dolorosas, perfil escolar dif\u00edcil (ir\u00e9 a Carbuta, aldea de Calice L.). Mi naturaleza, tan fr\u00e1gil, se rebel\u00f3 varias veces, especialmente ante la injusticia, mientras olvidaba mi lugar en el pensamiento de Jes\u00fas (peque\u00f1a v\u00edctima). Pero, una tarde, a trav\u00e9s de su postal, regres\u00f3 S. G. Bosco para recordarme&#8230; (Savona 24 de noviembre de 1966). En la carta del 20 de diciembre de 1966 desde Corbuta escrib\u00eda: \u00ablas luchas que he sostenido para obtener la sede de Calice, readmitida el 1 de enero, eran justas para m\u00ed. Pero los Superiores han dispuesto de otra manera&#8230; Ahora que he vuelto en m\u00ed, la luz de Dios ha regresado. Quien se ofrece con Jes\u00fas debe saber renunciar. Esto lo hab\u00eda olvidado una vez m\u00e1s. Ahora hay una gran paz en m\u00ed, ahora estoy contenta porque siento que \u00c9l me tiene a S\u00ed. Despu\u00e9s de la Santa Comuni\u00f3n, a trav\u00e9s del Evangelio, as\u00ed me habl\u00f3 \u00ab&#8230;si yo, Maestro, os lavo los pies, mucho m\u00e1s deb\u00e9is hacerlo vosotros&#8230;\u00bb. Y yo meditaba: \u00absi yo, Jes\u00fas, te perdono siempre, perdona siempre a quien consideres que es para ti causa de renuncia o de injusticia\u00bb\u00bb.<br \/>\nLa directora de la escuela de Carbuta, en el informe anual de ese a\u00f1o, se expresaba as\u00ed sobre Vera: \u00abAl reanudar el servicio (despu\u00e9s de un mes de hospitalizaci\u00f3n) afront\u00f3 <em>con tenaz voluntad<\/em> la incomodidad de una escuela ubicada en una zona monta\u00f1osa sin servicios de l\u00ednea. Buena y sensible, participa con solicitud en la vida de la escuela, de los alumnos y de sus familias, a las que se acerca con cordialidad. Con singular fervor ha cuidado la formaci\u00f3n y el desarrollo de las personalidades individuales de los alumnos. Sostenida por una viv\u00edsima fe religiosa, es capaz de sacrificio, de trabajo sereno, de introspecci\u00f3n\u00bb. La rebeli\u00f3n interior por la injusticia sufrida, entregada a Jes\u00fas, sostenida por la oraci\u00f3n confidencial y confiada, fue transformada por la Gracia en \u00abtenaz voluntad\u00bb, en nueva fuerza para afrontar el sacrificio.<\/p>\n<p><strong>Mujer de paz en la familia<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Otro episodio significativo lo encontramos en una carta a don Bocchi de julio de 1967. Vera vive un fuerte conflicto afectivo con sus familiares, ya que, debido al cambio de la nueva casa a la que se ha mudado la familia, por voluntad sobre todo de la madre, Vera ya no puede disponer de su sueldo de maestra, ya que se destina a pagar el rescate de la nueva casa. Vera escribe una larga carta-confesi\u00f3n a don Bocchi exponi\u00e9ndole el estado de su alma, las luchas interiores que est\u00e1 afrontando, la oscuridad en la que se encuentra, la dificultad para aceptar este nuevo sacrificio que se le ha impuesto, pero al final de la carta triunfar\u00e1 en ella el amor por Jes\u00fas y, por reflejo, el amor por quienes la rodeaban, sus familiares, y Vera vuelve a ser mujer de paz. Citamos solo un extracto de esta larga carta: \u00ab&#8230; Pero ahora soy yo quien no sabe someterse a este nuevo estado de cosas y situaciones dif\u00edciles creadas en la familia. Las espinas son enormes y yo me rebelo, a veces estoy consternada porque todo me hiere, empezando por mi madre. Ante m\u00ed siento dos caminos abiertos: uno me vuelve loca, el otro&#8230; me llevar\u00eda a la santidad&#8230; Pido la \u00abLuz de Jes\u00fas\u00bb porque no puedo caminar sola, en la oscuridad, en mis miserias. No puedo, no lo consigo, siento que me pierdo, que extrav\u00edo mi alma&#8230; \u00a1Oh, Padre, si supiera cu\u00e1nto la siento llorar, c\u00f3mo agonizar ante Jes\u00fas&#8230; [se refiere al alma]. No quiero nada, pero no me deje; es decir, <em>no permita que yo lo pisotee en mi pr\u00f3jimo tan cercano que es mi familia<\/em>. \u00a1Oh, Padre, ya no puedo amarlos despu\u00e9s de haber hecho el mayor sacrificio que pod\u00eda hacer por ellos (me he comprometido, mientras viva, a dar 35.000 liras mensuales, adem\u00e1s del mantenimiento, es decir, otras 30.000 para el rescate de esta nueva casa). No digo m\u00e1s porque las heridas m\u00e1s punzantes las he recibido de mi madre y estas han reabierto otras lejanas&#8230; Y en todo esto mi madre no se ha dado cuenta ni se da cuenta nunca de nada por su naturaleza. De esto no tiene culpa, por lo tanto, mientras que yo s\u00ed&#8230; El Se\u00f1or me ha hecho entender cu\u00e1l es el camino: \u00abolvidarse y dar; ofrecerse sin pedir; dejarse dominar porque yo como yo no debo ser&#8230;!\u00bb. Esto ocurre con el Amor, por medio del Amor, en el Amor de Jes\u00fas&#8230; Ya no puedo vivir sin \u00c9l, no puedo. Y sin embargo, est\u00e1 ah\u00ed en la Sant\u00edsima Eucarist\u00eda, est\u00e1 aqu\u00ed en mi miserable coraz\u00f3n, est\u00e1 en la desolaci\u00f3n de mi alma. Por eso sufro si <em>lo desfiguro (en su divino amor reflejado en mis familiares)<\/em>, si lo sofoco, si lo hago callar!\u00bb. Vera concluye luego la larga carta con estas palabras: \u00abSiento la paz de Jes\u00fas, siento que \u00e9l me ha guiado en este largo escribir. \u00a1Siempre es Jes\u00fas quien me conf\u00eda a usted! \u00a1Gloria a Ti, oh Se\u00f1or! \u00a1La imagen de Mar\u00eda Auxiliadora sonr\u00ede! <em>\u00a1El haber podido escribir, el haber vencido las fuerzas contrarias y horrendas que hay en m\u00ed<\/em>, son la sonrisa de Mar\u00eda!\u00bb. (la cursiva es nuestra). Estos dos episodios relatados se refieren al per\u00edodo inmediatamente anterior al inicio de la experiencia m\u00edstica de Vera (1966-67).<\/p>\n<p><strong>Mensajera de paz para la humanidad<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desde septiembre de 1967, durante los dos \u00faltimos a\u00f1os de su vida terrenal, Vera vivi\u00f3 una experiencia m\u00edstica en la que Jes\u00fas Eucarist\u00eda le comunic\u00f3 la <em>Obra de los Tabern\u00e1culos Vivientes<\/em>. Vera escribi\u00f3 su experiencia espiritual en 13 Cuadernos que se conservan en el Archivo de la Di\u00f3cesis de Savona. En el mismo per\u00edodo, hab\u00eda elegido formar parte de la Asociaci\u00f3n de Salesianos Cooperadores presente en Savona en la Iglesia de Mar\u00eda Auxiliadora. El Mensaje de amor, misericordia y salvaci\u00f3n para toda la humanidad del que Vera es portavoz se puede resumir as\u00ed: Jes\u00fas, Buen Pastor, busca las almas que se han alejado de \u00c9l para darles perd\u00f3n y salvaci\u00f3n, a trav\u00e9s de sus nuevos Tabern\u00e1culos Vivientes. A trav\u00e9s de Vera, Jes\u00fas busca almas pobres, sencillas, dispuestas a poner a Jes\u00fas Eucarist\u00eda en el centro de su vida para dejarse transformar en Tabern\u00e1culos Vivientes, almas eucar\u00edsticas capaces de una profunda vida de comuni\u00f3n y donaci\u00f3n a Dios y a los hermanos. Los 13 Cuadernos escritos por Vera fueron publicados en el libro <em>\u00ab\u00a1<\/em><a href=\"https:\/\/www.elledici.org\/negozio\/portami-con-te\/\"><em>Ll\u00e9vame contigo!<\/em><\/a>\u00bb (Elledici 2017). Por voluntad expl\u00edcita del Se\u00f1or, la Obra de los Tabern\u00e1culos Vivientes ha sido confiada a la Congregaci\u00f3n Salesiana para su realizaci\u00f3n y difusi\u00f3n en la Iglesia.<br \/>\nMujer de paz, Vera fue portavoz de un Mensaje de misericordia y paz para la humanidad, a trav\u00e9s de la Obra de los Tabern\u00e1culos Vivientes que Jes\u00fas Eucarist\u00eda le iba comunicando. He aqu\u00ed el Mensaje en el que vemos c\u00f3mo Jes\u00fas ampl\u00eda los horizontes de paz vividos por Vera hasta ese momento, en la familia, en la escuela, hacia horizontes que comprenden a toda la humanidad, sobre todo a la humanidad herida por la guerra. Escuchemos lo que Jes\u00fas le comunica el 28 de febrero de 1968: \u00abJes\u00fas. Te llamo a tu tarea. Hay un horizonte lejano al que quiero llegar para sumergir en \u00e9l mis Llagas, para derramar en \u00e9l mi Sangre: Sangre del Cordero Inmaculado. Mi Sangre debe ser derramada donde hay odio, rivalidad, ambiciones. Los hombres derraman su sangre, sacrifican su vida, y el odio no se apaga. Yo, Jes\u00fas, ir\u00e9 a visitar esos lugares en ruinas, a esos hombres afligidos. Yo quiero darles tambi\u00e9n a ellos la Sangre del Cordero inmaculado. Iremos ante Dios Padre y nos ofreceremos a \u00c9l por la Paz entre los pueblos. Si los hombres han urdido sus ligas para alimentar odios y desatar guerras, si ellos se combaten y se destruyen, Yo tengo pena, tengo pena de los pobrecitos, de los infelices que sufren las tiran\u00edas de las ligas. A esto quiero oponer mi Liga de Amor. S\u00ed, os reunir\u00e9, almas m\u00edas benditas, alrededor de M\u00ed, y vosotros en M\u00ed os ofrecer\u00e9is a mi Padre por la Paz entre los pueblos, entre las Naciones, entre las Gentes. Vosotros ser\u00e9is siempre mi ej\u00e9rcito de Amor que quiero oponer al ej\u00e9rcito de los hombres: vosotros el ej\u00e9rcito que avanza en M\u00ed ante mi Padre, y Yo, como Cordero Inmaculado, quiero impetrar con vosotros, con mi Liga de Almas, la Paz, como mensaje de Amor a los humildes, a los pobres, a los desheredados de bienes, a aquellos que me aman y esperan en M\u00ed. Los confines de la Tierra son extensos, y a todos los comprendo y los contengo en mi Misericordia. Yo, Jes\u00fas, como Dios y Padre, dirijo mi Voz al Mundo, a los Pueblos, a los Hermanos. Yo pasar\u00e9 pronto a visitaros de un extremo a otro de la Tierra, para que mi mensaje de Amor sea dirigido a todos, para que las almas se dirijan a M\u00ed que soy el Autor de la Vida. Pasar\u00e1 a\u00fan mi Vida entre vosotros, como estremecimiento de amor y de Perd\u00f3n&#8230; Yo me doy completamente a vosotros, y vosotros a M\u00ed, y juntos nos ofreceremos en el Amor del Padre, del Hijo, del Esp\u00edritu Santo. S\u00ed, doy mi Gracia en estas Palabras: la Gracia de Jes\u00fas Eucarist\u00eda que quiere convertirse en el alimento de todas las almas contenidas en el mundo, el alimento del alma, el consuelo y la paz del mundo\u00bb.<br \/>\nProbada por diversas enfermedades, Vera mantuvo estabilidad y equilibrio interiores a trav\u00e9s de su uni\u00f3n con el Cordero inmolado, Jes\u00fas Eucarist\u00eda, recibido cuando era posible diariamente. Por lo tanto, la Santa Misa fue el centro de su vida espiritual, donde, como \u00abpeque\u00f1a gota de agua\u00bb, ella se un\u00eda al vino para estar inseparablemente unida al Amor infinito, Jesucristo, que continuamente se dona, salva y sostiene el mundo. Pocos meses antes de morir, el 6 de septiembre de 1969, escrib\u00eda a su padre espiritual, don Gabriello Zucconi: \u00abLas enfermedades que llevo conmigo desde hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os han degenerado, devorada por la fiebre y los dolores en todos los huesos, <em>yo estoy viva en la Santa Misa<\/em>\u00ab. Y tambi\u00e9n: \u00abPermanece la llama de la Santa Misa, la chispa divina que me anima, me da vida, luego el trabajo, los ni\u00f1os, la familia, la imposibilidad de encontrar (en mi casa) un rinconcito tranquilo donde aislarme para rezar, o el cansancio f\u00edsico despu\u00e9s de la escuela\u00bb. (Carta de Vera a don Borra del 13 de mayo de 1969).<\/p>\n<p><strong>Mujer de paz y reconciliaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Quisiera concluir con una mirada a Vera, durante su \u00faltima hospitalizaci\u00f3n en el Hospital Santa Corona de Pietra Ligure a trav\u00e9s del testimonio de una paciente, Agnese, su vecina de cama a quien Vera, mujer de paz, ayud\u00f3 a reconciliarse con el Se\u00f1or para reencontrar la paz y la serenidad del coraz\u00f3n: \u00abConoc\u00ed a Vera durante su \u00faltima hospitalizaci\u00f3n en S. Corona en el 69, habiendo estado yo tambi\u00e9n ingresada en la misma sala por un breve per\u00edodo. En esa sala estaban ingresadas pacientes graves y personas mayores. Todav\u00eda recuerdo nuestro primer encuentro. Me encontr\u00e9 frente a una chica a\u00fan joven, morena y muy delgada, de estatura media, con grandes ojos casta\u00f1os oscuros expresivos y profundos, cabello peinado en \u00abcola de caballo\u00bb, que inmediatamente me hizo sentir c\u00f3moda sonri\u00e9ndome con confianza y sencillez. Nos hicimos muy amigas. Recuerdo que, al principio de nuestra relaci\u00f3n, not\u00e9 en ella, en su comportamiento y en todas sus actitudes algunas peculiaridades que consider\u00e9, muy apresuradamente, como contradicciones de su car\u00e1cter. Por ejemplo, parec\u00eda que daba demasiada importancia a los dem\u00e1s, mientras que no me parec\u00eda preocupada por el resultado de su enfermedad. Cuidaba mucho su aspecto exterior no por ambici\u00f3n, sino por verdadero respeto a su persona y a pesar de los graves sufrimientos que la enfermedad le causaba, nunca la o\u00ed quejarse de su estado. Daba consuelo y esperanza a todos los que se acercaban a ella y cuando hablaba de su futuro, lo hac\u00eda con entusiasmo y coraje. Amaba mucho su trabajo de maestra, que esperaba retomar en un pueblito de Varazze, y amaba much\u00edsimo a los j\u00f3venes. Sin embargo, tambi\u00e9n me confi\u00f3, muy humanamente, algunas de sus desventuras y desilusiones, pero lo hizo con tanta mesura y humildad, que recuerdo, me impresionaron. Desde entonces vi a Vera con otros ojos y comenc\u00e9 a entender&#8230; Su gran y \u00fanico amor que, seg\u00fan yo, toda chica esconde en el coraz\u00f3n, no era el terrenal. Hecho este descubrimiento, para m\u00ed Vera ya no tuvo secretos y nuestra amistad se hizo mucho m\u00e1s profunda y cuando me pidi\u00f3 que rezara con ella el Santo Rosario, lo hice con mucha espontaneidad. Igualmente sencillo y natural me fue confesarle que desde hac\u00eda cuatro a\u00f1os no recib\u00eda la Eucarist\u00eda, porque no me sent\u00eda en las condiciones materiales y espirituales adecuadas para acercarme a Jes\u00fas. Ella me dijo: \u00abRecibe a Jes\u00fas, no lo pierdas. Yo asumo por ti, ante \u00c9l, toda responsabilidad\u00bb. Y reencontr\u00e9, con la ayuda del Capell\u00e1n del Hospital que me confes\u00f3, la alegr\u00eda del perd\u00f3n que da tanta paz. Vera ten\u00eda un \u00fanico prop\u00f3sito en la vida, finalmente comprend\u00ed, y era el de hacer siempre la voluntad de Dios con amor y alegr\u00eda. A menudo recib\u00eda de sus seres queridos muchas cosas buenas, que regularmente compart\u00eda con nosotros en su sala. Recuerdo, era finales de octubre, cuando Vera recibi\u00f3 de la familia un hermoso racimo de uvas fuera de temporada: ella lo dividi\u00f3 en muchas peque\u00f1as partes que nos hizo encontrar en el desayuno en nuestras mesitas de noche. Lo que del episodio me impact\u00f3, fue el desapego que demostr\u00f3 al recibir el regalo en clara contraposici\u00f3n con el evidente placer que sent\u00eda al compartirlo con los dem\u00e1s. Mi marido, que a menudo ven\u00eda a visitarme, tambi\u00e9n se hab\u00eda hecho un gran amigo de Vera y recuerda, a\u00fan hoy, con emoci\u00f3n, un episodio que, aunque podr\u00eda parecer insignificante, es, para nosotros, un secreto importante que guardar en nuestros corazones y si lo cuento es porque, de buena fe, creo dar testimonio de Vera como persona que Jes\u00fas quiso <em>en el mundo, pero no de este mundo<\/em>. Vera, ya operada, yac\u00eda en su cama, cuando Guido se dio cuenta de que era importante quitarle la colcha y las s\u00e1banas de las piernas para darle un poco de alivio. Al realizar la operaci\u00f3n, se le descubren involuntariamente las extremidades inferiores. Entonces Vera, muy sufriente, casi al l\u00edmite de la resistencia, tuvo a\u00fan el coraje y el esp\u00edritu de hacernos sonre\u00edr: \u00ab\u00a1No me mires las piernas, Guido!&#8230;\u00bb, de hecho ella exclam\u00f3, con cierto humor y as\u00ed nos quit\u00f3 inmediatamente la incomodidad. Mientras tanto yo, pasando una mano bajo la almohada para recomponerla, percib\u00eda la presencia de un crucifijo de madera&#8230; Y as\u00ed era Vera, para mi marido y para m\u00ed: una persona de gran humanidad y, al mismo tiempo, una persona muy&#8230; muy&#8230; pero muy cercana al Cristo Crucificado. Seguimos sintiendo a Vera viva y cercana&#8230; Sentimos que est\u00e1, que existe y que ahora, m\u00e1s que antes, est\u00e1 presente entre nosotros. Una noche, en un per\u00edodo muy malo de mi vida, mientras duermo, Ella se me aparece y me habla largamente y por la ma\u00f1ana, al despertarme, afronto el nuevo d\u00eda con una serenidad que hac\u00eda tiempo que no pose\u00eda. Tambi\u00e9n mi marido se dirige a menudo a Ella en la oraci\u00f3n y le habla como si estuviera viva\u00bb.<br \/>\nDos meses despu\u00e9s, el 22 de diciembre, Vera dej\u00f3 la vida terrenal para unirse definitivamente a su Esposo y Pr\u00edncipe de la Paz, Jesucristo nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p><em>Maria Rita Scrimieri<br \/>\nPresidenta de la Fundaci\u00f3n Vera Grita y don G. Zucconi, sdb<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La figura de Vera Grita, humilde maestra de Liguria y Cooperadora Salesiana, brilla como testimonio&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":47461,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":10,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[1756,2558,2593,1822,1966,1972,2620,2026],"class_list":["post-47468","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-cooperadores-salesianos","tag-dios","tag-familia-salesiana","tag-gracia","tag-salvacion","tag-santos","tag-testigos","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47468","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=47468"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47468\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":47471,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47468\/revisions\/47471"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/47461"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=47468"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=47468"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=47468"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}