{"id":47145,"date":"2025-11-20T07:36:21","date_gmt":"2025-11-20T07:36:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=47145"},"modified":"2025-11-20T07:38:27","modified_gmt":"2025-11-20T07:38:27","slug":"maria-troncatti-mujer-de-reconciliacion-y-de-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/maria-troncatti-mujer-de-reconciliacion-y-de-paz\/","title":{"rendered":"Maria Troncatti: mujer de reconciliaci\u00f3n y de paz"},"content":{"rendered":"<p><em><i>Mar\u00eda Troncatti, Hija de Mar\u00eda Auxiliadora, es un testimonio de vida consagrada \u00aben la verdad\u00bb (Jn 17,19). Totalmente unida a Cristo y d\u00f3cil a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, encarn\u00f3 el Evangelio con sencillez y coraje en la selva amaz\u00f3nica, donde supo conjugar fe y promoci\u00f3n humana, caridad y justicia, convirti\u00e9ndose en mujer de reconciliaci\u00f3n y de paz. En su existencia humilde y fecunda, la misionera italiana ofreci\u00f3 al mundo un reflejo vivo del estilo de Jes\u00fas: obediente, manso y apasionado por la salvaci\u00f3n de las almas, hasta la entrega total de s\u00ed misma por amor de Dios y del hombre.<\/i><\/em><\/p>\n<p><strong><b>Consagrados en la verdad<br \/>\n<\/b><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la oraci\u00f3n sacerdotal de Jes\u00fas al Padre est\u00e1 contenido el sentido de toda nuestra existencia. \u201c<em><i>Nos ha consagrado, es decir, nos ha entregado a Dios para siempre, para que, desde Dios y en vista de \u00c9l, sirvamos a los hombres<\/i><\/em>\u201d. La vida de Mar\u00eda Troncatti ha sido realmente consagrada en la verdad, obrando desde Dios, en comuni\u00f3n con Jesucristo, en el amor del Esp\u00edritu Santo. Se uni\u00f3 y se conform\u00f3 a Jesucristo, renunciando a s\u00ed misma y viviendo en fidelidad a los compromisos que asumi\u00f3 en su profesi\u00f3n religiosa, como Hija de Mar\u00eda Auxiliadora, viviendo como misionera en la selva amaz\u00f3nica.<\/p>\n<p><strong><b>Unida a Cristo<br \/>\n<\/b><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El v\u00ednculo con Jes\u00fas fue la constante en la historia de Mar\u00eda Troncatti, ya desde ni\u00f1a y luego como joven Hija de Mar\u00eda Auxiliadora, y creci\u00f3 de forma extraordinaria durante su larga marcha misionera. Este v\u00ednculo se pag\u00f3 con la superaci\u00f3n de s\u00ed misma, la renuncia no s\u00f3lo al mal, sino tambi\u00e9n a los afectos y a las cosas m\u00e1s queridas para ella. Una poda que la marcar\u00eda hasta el final de su vida, heridas siempre abiertas, para que el don de s\u00ed fuera aut\u00e9ntico y no ef\u00edmero o interesado: \u00a1el verdadero amor es un corte hasta lo m\u00e1s vivo, si no queremos dar m\u00e1s! \u201c<em><i>Se nos exige que no reclame mi vida para m\u00ed, sino que la ponga a disposici\u00f3n de otro, de Cristo. Que no me pregunte: \u00bfqu\u00e9 saco de ella para m\u00ed?, sino: \u00bfqu\u00e9 puedo dar por \u00c9l y as\u00ed por los dem\u00e1s? O a\u00fan m\u00e1s concretamente: \u00bfc\u00f3mo realizar esta conformaci\u00f3n con Cristo, que no domina, sino que sirve; que no toma, sino que da<\/i><\/em>\u201d.<\/p>\n<p><strong><b>Obediente al Esp\u00edritu<br \/>\n<\/b><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Su conformaci\u00f3n con Cristo la llev\u00f3 a una obediencia evang\u00e9lica que produjo una profunda renovaci\u00f3n, particularmente entre los pueblos a los que el Padre la envi\u00f3 como misionera del Evangelio y de su amor. Una preocupaci\u00f3n, no seg\u00fan sus propios deseos y expectativas, sino en docilidad a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, a las necesidades reales de los pueblos y a las semillas de esperanza depositadas en el coraz\u00f3n y en la cultura de las personas. <em><i>\u201c\u00bfNo corrigi\u00f3 Cristo las tradiciones humanas que amenazaban con sofocar la palabra y la voluntad de Dios? S\u00ed, lo hizo, para despertar la obediencia a la verdadera voluntad de Dios, a Su palabra siempre v\u00e1lida. Le importaba precisamente la verdadera obediencia, contra la voluntad del hombre. Y no lo olvidemos: \u00c9l era el Hijo, con la autoridad y la responsabilidad singulares de desvelar la verdadera voluntad de Dios, para abrir as\u00ed el camino de la palabra de Dios al mundo gentil. Y por \u00faltimo: concret\u00f3 Su mandato mediante Su propia obediencia y humildad hasta la Cruz, haciendo as\u00ed cre\u00edble Su misi\u00f3n. No mi voluntad, sino tu voluntad: \u00e9sta es la palabra que revela al Hijo, su humildad y al mismo tiempo su divinidad, y nos muestra el camino<\/i><\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Sor Mar\u00eda Troncatti, gracias a su fe y a su constante abnegaci\u00f3n, brilla por su extraordinaria capacidad de saber conjugar de modo admirable el anuncio del Evangelio y la promoci\u00f3n humana, obteniendo frutos de conversi\u00f3n espiritual y de liberaci\u00f3n humana y social.<\/p>\n<p>Sor Mar\u00eda pertenece al numeroso grupo de personas de las que han brotado y brotan frescos r\u00edos de vida, llenos como estaba de alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Maria Troncatti: una mujer de reconciliaci\u00f3n y paz de fe, vivida en la radicalidad de la obediencia y con la fuerza del amor. Los r\u00edos siempre acompa\u00f1aron su vida de forma realista y simb\u00f3lica.<br \/>\nPara ella representaban un peligro constante: desde el torrente de Varazze que, tras desbordarse, estaba a punto de desbordarla, hasta los r\u00edos de la Amazonia, imprevisibles y amenazadores, que corr\u00edan el riesgo de ser su tumba para siempre, como lo fueron para varios ind\u00edgenas y misioneros.<\/p>\n<p>Es hermoso reconocer que sor Mar\u00eda se convirti\u00f3, en virtud de su conformaci\u00f3n con Cristo y sin que ella se diera cuenta, en una de esas \u201c<em><i>traducciones<\/i><\/em>\u201d \u201c<em><i>en \u00f3rdenes de magnitud m\u00e1s accesibles y cercanos a nosotros<\/i><\/em>\u201d, en virtud de la cual fue para los suyos y para las personas que la conocieron y se encontraron con ella una \u201c<em><i>traducci\u00f3n del modo de vida de Cristo, que pod\u00edan ver y al que pod\u00edan adherirse&#8230; Los santos nos muestran c\u00f3mo funciona la renovaci\u00f3n y c\u00f3mo podemos ponernos a su servicio. Y tambi\u00e9n nos hacen comprender que Dios no se fija en las grandes cifras ni en los \u00e9xitos externos, sino que devuelve Sus victorias en el humilde signo del grano de mostaza<\/i><\/em>\u201d. Y Sor Mar\u00eda fue con sus hermanas y los misioneros salesianos el grano de mostaza evang\u00e9lico, que brot\u00f3 y creci\u00f3 hasta convertirse en un frondoso \u00e1rbol rico en frutos. Para ella, la acci\u00f3n misionera no era \u00abun palo seco que hab\u00eda que regar\u00bb, sino una obra de Dios germinada en el coraz\u00f3n del bosque. Estaba convencida de que la semilla de la Palabra, sembrada en aquella regi\u00f3n impermeable y aislada, dar\u00eda frutos de caridad y renovaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong><b>Testimonio de fe<br \/>\n<\/b><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es significativo y conmovedor que la Iglesia reconozca oficialmente, en el mismo a\u00f1o dedicado a la fe, la santidad de esta hija suya, que se convierte en un signo de esperanza para este mundo nuestro en el que se extiende un \u201c<em><i>analfabetismo<\/i><\/em> <em><i>religioso en medio de nuestra sociedad altamente inteligente<\/i><\/em>\u201d. Sor Mar\u00eda conoc\u00eda muy bien los elementos b\u00e1sicos de la fe, que todo ni\u00f1o sol\u00eda conocer, porque los aprendi\u00f3 en el c\u00edrculo familiar y en la escuela de sacerdotes y educadores santos. Aprendi\u00f3 de ni\u00f1a, de joven religiosa y luego como intr\u00e9pida misionera que \u201c<em><i>para poder vivir y amar nuestra fe, para poder amar a Dios y llegar as\u00ed a ser capaces de escucharle rectamente, debemos conocer lo que Dios nos ha dicho; nuestra raz\u00f3n y nuestro coraz\u00f3n deben ser tocados por Su palabra<\/i><\/em>\u201d. Por eso toda su vida ser\u00e1 una proclamaci\u00f3n continua del Evangelio y de la doctrina cristiana. Cada oportunidad ser\u00e1 apropiada para se\u00f1alar la salvaci\u00f3n en el nombre de Jes\u00fas y de Mar\u00eda. Ya sea cocinando, atendiendo a los enfermos o curando, siempre la palabra del Evangelio ser\u00e1 sembrada por ella en lo m\u00e1s profundo de las personas y descender\u00e1 como medicina que cura las heridas y llagas de los corazones y de las almas.<br \/>\nLa canonizaci\u00f3n de esta misionera del Evangelio, nos ayuda a recordar que las misiones tienen su centro en el anuncio de la salvaci\u00f3n en el nombre de Jes\u00fas, y hace que \u201c<em><i>el A\u00f1o de la Fe, el recuerdo de la apertura del Concilio Vaticano II hace cincuenta a\u00f1os, sea para nosotros una oportunidad de proclamar el mensaje de la fe con nuevo celo y con nueva alegr\u00eda. Naturalmente, lo encontramos de modo fundamental y primario en la Sagrada Escritura, que nunca leeremos y meditaremos lo suficiente. Pero en esto todos experimentamos que necesitamos ayuda para transmitirlo correctamente en el presente, de modo que llegue verdaderamente a nuestros corazones. Esta ayuda la encontramos ante todo en la palabra de la Iglesia docente: los textos del Concilio Vaticano II y el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica son las herramientas esenciales que nos muestran aut\u00e9nticamente lo que la Iglesia cree a partir de la Palabra de Dios. Y, por supuesto, tambi\u00e9n forma parte de ello todo el tesoro de documentos que nos entreg\u00f3 el Papa Juan Pablo II, que a\u00fan est\u00e1 lejos de ser plenamente explotado<\/i><\/em>\u201d.<br \/>\nSor Mar\u00eda no era una erudita, una intelectual, pero con su proclamaci\u00f3n tocaba el coraz\u00f3n de la gente, porque ella misma hab\u00eda sido tocada en el coraz\u00f3n por la gracia del Esp\u00edritu. Y lo hac\u00eda de la forma que le resultaba m\u00e1s natural, sin mucho artificio ni m\u00e9todos especiales. \u201c<em><i>Toda nuestra proclamaci\u00f3n debe medirse con la palabra de Jesucristo: \u201cMi doctrina no es m\u00eda\u201d (Jn 7,16). No proclamamos teor\u00edas y opiniones privadas, sino la fe de la Iglesia de la que somos servidores. Pero, por supuesto, esto no debe significar que no apoye esta doctrina con todo mi coraz\u00f3n y me mantenga firme en ella. En este contexto, siempre recuerdo las palabras de San Agust\u00edn: \u00bfY qu\u00e9 es tan m\u00edo como yo mismo? \u00bfQu\u00e9 es tan poco m\u00edo como yo mismo? No me pertenezco a m\u00ed mismo y llego a ser yo mismo precisamente porque voy m\u00e1s all\u00e1 de m\u00ed mismo y al ir m\u00e1s all\u00e1 de m\u00ed mismo puedo llegar a formar parte de Cristo y de su Cuerpo que es la Iglesia. Si no nos anunciamos a nosotros mismos y si interiormente nos hemos hecho uno con Aquel que nos ha llamado como mensajeros suyos, de modo que seamos moldeados por la fe y la vivamos, entonces nuestra predicaci\u00f3n ser\u00e1 cre\u00edble. Yo no me anuncio, sino que me entrego<\/i><\/em>\u201d.<\/p>\n<p><strong><b>\u201cPor la salvaci\u00f3n de las almas\u201d<br \/>\n<\/b><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por \u00faltimo, merece la pena mencionar que Sor Mar\u00eda encarn\u00f3 el lema salesiano \u201c<em><i>Da mihi animas cetera tolle<\/i><\/em>\u201d de una manera \u00fanica, a trav\u00e9s de un celo y una dedicaci\u00f3n incondicionales por las almas, hasta el don de su vida. Hoy en d\u00eda, el t\u00e9rmino \u201calma\u201d parece haberse convertido en una prerrogativa exclusiva de la psicolog\u00eda y hablar de la \u201c<em><i>salvaci\u00f3n de las almas<\/i><\/em>\u201d \u201c<em><i>es una expresi\u00f3n pasada de moda que ya casi no se utiliza. En algunos c\u00edrculos, la palabra alma se considera incluso una palabra prohibida, porque -se dice- expresar\u00eda un dualismo entre cuerpo y alma, dividiendo err\u00f3neamente al hombre. Ciertamente, el hombre es una unidad, destinada con cuerpo y alma a la eternidad. Pero esto no puede significar que ya no tengamos alma, principio constitutivo que garantiza la unidad del hombre en su vida y m\u00e1s all\u00e1 de su muerte terrena<\/i><\/em>\u201d. Sor Mar\u00eda se preocupaba del hombre en su totalidad, de sus necesidades f\u00edsicas y espirituales. Con su ejemplo y su mensaje recuerda a todos los miembros de la Familia Salesiana que \u201cno nos preocupamos s\u00f3lo del cuerpo, sino precisamente de las necesidades del alma del hombre: de las personas que sufren por la violaci\u00f3n de la ley o por un amor destruido; de las personas que est\u00e1n en la oscuridad sobre la verdad; que sufren por la ausencia de verdad y de amor. Nos preocupa la salvaci\u00f3n de los hombres en cuerpo y alma. \u00a1Cu\u00e1ntas almas salvadas! \u00a1Cu\u00e1ntos ni\u00f1os salvados de una muerte segura! \u00a1Cu\u00e1ntas ni\u00f1as y mujeres defendidas en su dignidad! \u00a1Cu\u00e1ntas familias formadas y preservadas en la verdad del amor conyugal y familiar! \u00a1Cu\u00e1ntos fuegos de odio y venganza apagados con la fuerza de la paciencia y la entrega de la propia vida! Y todos vivieron con gran celo apost\u00f3lico y misionero. Las personas que tuvieron la gracia de conocerla tuvieron la experiencia de una mujer y de una persona consagrada que no s\u00f3lo realizaba concienzudamente su trabajo, sino que ya no se pertenec\u00eda a s\u00ed misma. Una disponibilidad continua, una entrega renovada cada d\u00eda al pie del altar, una entrega hasta el sacrificio supremo de la vida por la reconciliaci\u00f3n y la paz. Gracias al testimonio evang\u00e9lico y salesiano de Sor Mar\u00eda, \u201c<em><i>la gente debe percibir nuestro celo, a trav\u00e9s del cual damos testimonio cre\u00edble del Evangelio de Jesucristo. Pidamos al Se\u00f1or que nos llene de la alegr\u00eda de su mensaje, para que con celo gozoso sirvamos a su verdad y a su amor<\/i><\/em>\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda Troncatti, Hija de Mar\u00eda Auxiliadora, es un testimonio de vida consagrada \u00aben la verdad\u00bb&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":47136,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":8,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[1708,2566,1720,2558,2593,2184,1894,1972,2620,2020],"class_list":["post-47145","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-benefactores","tag-caridad","tag-carisma-salesiano","tag-dios","tag-familia-salesiana","tag-hijas-de-maria-auxiliadora","tag-misiones","tag-santos","tag-testigos","tag-viajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47145","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=47145"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47145\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":47148,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47145\/revisions\/47148"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/47136"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=47145"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=47145"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=47145"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}