{"id":46661,"date":"2025-10-31T17:37:03","date_gmt":"2025-10-31T17:37:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=46661"},"modified":"2025-10-31T17:42:01","modified_gmt":"2025-10-31T17:42:01","slug":"dejenme-solo-sufro-demasiado-1867","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/suenos-de-don-bosco\/dejenme-solo-sufro-demasiado-1867\/","title":{"rendered":"D\u00e9jenme solo; sufro demasiado (1867)"},"content":{"rendered":"<p><em>El sue\u00f1o que sigue, contado por Don Bosco a sus j\u00f3venes en 1867, comienza con una noche de insomnio en la que el Santo reflexiona sobre el misterio del alma. Guiado por una presencia luminosa, es transportado a un palacio suspendido donde se encuentra con un obispo amigo, ya fallecido, que le abre vislumbres sobre el destino m\u00e1s all\u00e1 de la muerte. De su di\u00e1logo surgen advertencias: la ilusi\u00f3n de los placeres mundanos, la necesidad de disipar la \u00abniebla\u00bb mundana, la custodia de la pureza, la obediencia, la huida de la ociosidad, la oraci\u00f3n, la confesi\u00f3n y la comuni\u00f3n frecuentes. La visi\u00f3n, a la vez realista y simb\u00f3lica, ilumina la justicia divina y la urgencia de prepararse para el Para\u00edso en el camino educativo salesiano cotidiano, haciendo actual para cada lector el mensaje de esperanza y responsabilidad.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Don Bosco habl\u00f3 todav\u00eda a toda la Comunidad despu\u00e9s de las oraciones de la noche:<br \/>\nAyer noche, mis queridos hijos, me hab\u00eda acostado, y no pudi\u00e9ndome dormir, pensaba en la naturaleza y modo de existir del alma; c\u00f3mo estaba hecha; c\u00f3mo se pod\u00eda encontrar y hablar en la otra vida separada del cuerpo; c\u00f3mo se trasladar\u00eda de un lugar a otro; c\u00f3mo nos podremos conocer entonces los unos a los otros siendo as\u00ed que, despu\u00e9s de la muerte, s\u00f3lo seremos esp\u00edritus puros. Y cuanto m\u00e1s reflexionaba sobre esto, tanto m\u00e1s misterioso me parec\u00eda todo.<br \/>\nMientras divagaba sobre \u00e9stas y otras semejantes fantas\u00edas, me qued\u00e9 dormido y me pareci\u00f3 estar en el camino que conduce a&#8230; (<em>y nombr\u00f3 la ciudad<\/em>) y que a ella me dirig\u00eda. Camin\u00e9 durante un rato; atraves\u00e9 pueblos para m\u00ed desconocidos, cuando de pronto sent\u00ed que me llamaban por mi nombre. Era la voz de una persona que estaba parada en el camino.<br \/>\n\u2014 Ven conmigo, me dijo; ahora podr\u00e1s ver lo que deseas.<br \/>\nObedec\u00ed inmediatamente. Aquella persona se mov\u00eda con la rapidez del pensamiento y lo mismo yo. Camin\u00e1bamos sin tocar con los pies en el suelo. Al llegar a una regi\u00f3n que no sabr\u00eda precisar, mi gu\u00eda se detuvo. Sobre un lugar eminente se elevaba un magn\u00edfico palacio de admirable estructura. No sabr\u00eda puntualizar d\u00f3nde estaba, ni a qu\u00e9 altura; no recuerdo si sobre una monta\u00f1a o en el aire, sobre las nubes. Era inaccesible, y no se ve\u00eda camino alguno para subir. Sus puertas estaban a una altura considerable.<br \/>\n\u2014 \u00a1Mira! \u00a1Sube a ese palacio!, me dijo mi gu\u00eda.<br \/>\n\u2014 \u00bfC\u00f3mo hacerlo?, exclam\u00e9. \u00bfC\u00f3mo apa\u00f1arme? Aqu\u00ed abajo no hay entradas y yo no tengo alas.<br \/>\n\u2014 \u00a1Entra!, me dijo el otro en tono imperativo.<br \/>\nY viendo que yo no me mov\u00eda, a\u00f1adi\u00f3:<br \/>\n\u2014 Haz como yo; levanta los brazos con buena voluntad y subir\u00e1s. Ven conmigo.<br \/>\nY diciendo esto levant\u00f3 en alto las manos hacia el cielo. Yo abr\u00ed entonces los brazos y al instante me sent\u00ed elevado en el aire a guisa de ligera nube. Y heme aqu\u00ed a la entrada del gran palacio. El gu\u00eda me hab\u00eda acompa\u00f1ado.<br \/>\n\u2014 \u00bfQu\u00e9 hay dentro?, le pregunt\u00e9.<br \/>\n\u2014 Entra; vis\u00edtalo y ver\u00e1s. En una sala, al fondo, encontrar\u00e1s quien te aleccione.<br \/>\nEl gu\u00eda desapareci\u00f3 y yo, habi\u00e9ndome quedado s\u00f3lo y gu\u00eda de m\u00ed mismo, entr\u00e9 en el p\u00f3rtico, sub\u00ed las escaleras y me encontr\u00e9 en un departamento verdaderamente regio. Recorr\u00ed salas espaciosas, habitaciones riqu\u00edsimamente decoradas y largos pasillos. Yo caminaba a una velocidad fuera de lo normal. Cada sala brillaba al conjuro de los sorprendentes tesoros en ella acumulados y con gran rapidez recorr\u00ed tantos departamentos que me hubiera sido imposible contarlos.<br \/>\nPero, lo m\u00e1s admirable fue lo siguiente. A pesar de que corr\u00eda a la velocidad del viento, no mov\u00eda los pies, sino que permaneciendo suspendido en el aire y con las piernas juntas, desliz\u00e1bame sin cansancio sobre el pavimento sin tocarlo, como si se tratase de una superficie de cristal. As\u00ed, pasando de una sala a otra, vi finalmente al fondo de una galer\u00eda una puerta. Entr\u00e9 y me encontr\u00e9 en un gran sal\u00f3n, magn\u00edfico sobre toda ponderaci\u00f3n&#8230; Al fondo del mismo, sobre un sill\u00f3n, vi majestuosamente sentado a un Obispo, como quien espera a dar audiencia. Me acerqu\u00e9 con respeto y qued\u00e9 maravillado al reconocer en aquel prelado a un amigo \u00edntimo. Era Monse\u00f1or&#8230; (<em>y dijo el nombre<\/em>), Obispo de&#8230; muerto hace dos a\u00f1os. Parec\u00eda no sufrir nada. Su aspecto era lozano, afectuoso y de una belleza que no se puede expresar.<br \/>\n\u2014 \u00a1Oh, Monse\u00f1or! \u00bfVos aqu\u00ed?, le dije con alegr\u00eda.<br \/>\n\u2014 \u00bfNo me veis?, replic\u00f3 el obispo.<br \/>\n\u2014 \u00bfC\u00f3mo os encontr\u00e1is? \u00bfEst\u00e1is vivo todav\u00eda? \u00bfNo hab\u00edais muerto?<br \/>\n\u2014 S\u00ed, he muerto.<br \/>\n\u2014 Pues si moristeis, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1is aqu\u00ed sentado, tan lozano y con tan buena apariencia? Si est\u00e1is vivo todav\u00eda, dec\u00eddmelo por favor pues de lo contrario nos veremos en un gran l\u00edo. En A&#8230; hay ya otro Obispo, Monse\u00f1or&#8230; \u00bfc\u00f3mo arreglaremos este asunto?<br \/>\n\u2014 Estad tranquilo, no os preocup\u00e9is, que yo estoy muerto&#8230;<br \/>\n\u2014 M\u00e1s vale as\u00ed, pues ya hay otro en vuestro lugar.<br \/>\n\u2014 Lo s\u00e9. \u00bfY vos, don Bosco, est\u00e1is vivo o muerto?<br \/>\n\u2014 Yo estoy vivo. \u00bfNo me veis aqu\u00ed en cuerpo y alma?<br \/>\n\u2014 Aqu\u00ed no se puede venir con el cuerpo.<br \/>\n\u2014 Pues yo lo estoy.<br \/>\n\u2014 Eso os parece, pero no es as\u00ed&#8230;<br \/>\nY al llegar a este punto de la conversaci\u00f3n, comenc\u00e9 a hablar muy de prisa, haciendo pregunta tras pregunta, sin obtener contestaci\u00f3n alguna.<br \/>\n\u2014 \u00bfC\u00f3mo es posible, dec\u00eda, que estando yo vivo pueda estar aqu\u00ed con Vos que est\u00e1is muerto?<br \/>\nY ten\u00eda miedo de que el prelado desapareciese; por eso comenc\u00e9 a decirle en tono suplicante:<br \/>\n\u2014 Monse\u00f1or, por caridad, no os vay\u00e1is. \u00a1Necesito saber tantas cosas!<br \/>\nEl Obispo, al verme tan preocupado:<br \/>\n\u2014 No os inquiet\u00e9is de ese modo, dijo; estad tranquilo, no lo dud\u00e9is; no me ir\u00e9; hablad.<br \/>\n\u2014 Decidme, Monse\u00f1or, \u00bfos hab\u00e9is salvado?<br \/>\n\u2014 Miradme, contest\u00f3; observad cu\u00e1n fuerte, lozano y resplandeciente me encuentro.<br \/>\nSu aspecto verdaderamente me daba cierta esperanza de que se hubiera salvado; pero no content\u00e1ndome con eso, a\u00f1ad\u00ed:<br \/>\n\u2014 Decidme si os hab\u00e9is salvado: \u00bfs\u00ed o no?<br \/>\n\u2014 S\u00ed, estoy en un lugar de salvaci\u00f3n.<br \/>\n\u2014 Pero \u00bfest\u00e1is en el Para\u00edso gozando de Dios o en el Purgatorio?<br \/>\n\u2014 Estoy en un lugar de salvaci\u00f3n; pero a\u00fan no he visto a Dios y necesito que rec\u00e9is por m\u00ed.<br \/>\n\u2014 \u00bfY cu\u00e1nto tiempo tendr\u00e9is que estar todav\u00eda en el Purgatorio?<br \/>\n\u2014 \u00a1Mirad aqu\u00ed!<br \/>\nY me mostr\u00f3 un papel, a\u00f1adiendo:<br \/>\n\u2014 \u00a1Leed!<br \/>\nTom\u00e9 el papel en la mano, lo examin\u00e9 atentamente, pero no viendo en \u00e9l nada escrito, le dije:<br \/>\n\u2014 Yo no veo nada.<br \/>\n\u2014 Mirad lo que hay escrito; leed.<br \/>\n\u2014 Lo he mirado y lo estoy mirando, pero no puedo leer, porque no hay nada escrito.<br \/>\n\u2014 Mirad mejor.<br \/>\n\u2014 Veo un papel con dibujos en forma de flores celestes, verdes, viol\u00e1ceas, pero no veo ninguna letra.<br \/>\n\u2014 \u00a1Son cifras!<br \/>\n\u2014 Yo no veo cifras, ni n\u00fameros.<br \/>\nMir\u00f3 el prelado el papel que ten\u00eda yo en la mano y dijo despu\u00e9s:<br \/>\n\u2014 Ya s\u00e9 por qu\u00e9 no comprend\u00e9is; poned el papel al rev\u00e9s.<br \/>\nExamin\u00e9 la hoja con mayor atenci\u00f3n, la volv\u00ed por ambos lados, pero ni al derecho ni al rev\u00e9s pude leer. Solamente me pareci\u00f3 apreciar que entre las vueltas y las revueltas de aquellos dibujos floridos, hubiere el n\u00famero 2.<br \/>\nEl Obispo continu\u00f3:<br \/>\n\u2014 \u00bfSab\u00e9is por qu\u00e9 es necesario leer al rev\u00e9s?<br \/>\n|856| Porque los juicios de Dios son diferentes de los del mundo. Lo que los hombres toman por sabidur\u00eda es necedad para Dios.<br \/>\nNo me atrev\u00ed a pedirle una explicaci\u00f3n m\u00e1s clara, y dije:<br \/>\n\u2014 Monse\u00f1or, no os march\u00e9is; quiero preguntaros m\u00e1s cosas.<br \/>\n\u2014 Preguntad, pues; yo escucho.<br \/>\n\u2014 \u00bfMe salvar\u00e9?<br \/>\n\u2014 Tened esperanza en ello.<br \/>\n\u2014 No me hag\u00e1is sufrir; decidme enseguida si me salvar\u00e9.<br \/>\n\u2014 No lo s\u00e9.<br \/>\n\u2014 Al menos, decidme si estoy o no en gracia de Dios.<br \/>\n\u2014 No lo s\u00e9.<br \/>\n\u2014 \u00bfY mis muchachos, se salvar\u00e1n?<br \/>\n\u2014 No lo s\u00e9.<br \/>\n\u2014 Por favor, os suplico que me lo dig\u00e1is.<br \/>\n\u2014 Hab\u00e9is estudiado Teolog\u00eda, y por tanto pod\u00e9is saberlo y daros la respuesta vos mismo.<br \/>\n\u2014 \u00bfC\u00f3mo? \u00bfEst\u00e1is en un lugar de salvaci\u00f3n y no sab\u00e9is estas cosas?<br \/>\n\u2014 Mirad, el Se\u00f1or se las hace saber a quien quiere; y cuando quiere que se den a conocer estas cosas, concede el permiso y da la orden. De otra manera nadie puede comunicarlo a los que a\u00fan viven.<br \/>\nYo me sent\u00eda impulsado por un deseo vehemente de preguntar m\u00e1s y m\u00e1s cosas ante el temor de que Monse\u00f1or se marchase.<br \/>\n\u2014 Ahora, decidme algo de vuestra parte para comunicarlo a mis muchachos.<br \/>\n\u2014 Vos sab\u00e9is tan bien como yo, qu\u00e9 es lo que han de hacer. Ten\u00e9is la Iglesia, el Evangelio, las dem\u00e1s Escrituras que lo contienen todo; decidles que salven el alma, que lo dem\u00e1s nada interesa.<br \/>\n\u2014 Pero, eso ya lo sabemos, que debemos salvar el alma. Lo que necesitamos es conocer los medios que hemos de emplear para conseguirlo. Dadme un consejo que nos haga recordar esta necesidad. Yo se lo repetir\u00e9 a mis muchachos en vuestro nombre.<br \/>\n\u2014 Decidles que sean buenos y obedientes.<br \/>\n\u2014 \u00bfY qui\u00e9n no sabe esas cosas?<br \/>\n\u2014 Decidles que sean modestos y que recen.<br \/>\n\u2014 Pero, decidme algo m\u00e1s pr\u00e1ctico.<br \/>\n\u2014 Decidles que se confiesen frecuentemente y que hagan buenas comuniones.<br \/>\n\u2014 Algo m\u00e1s concreto a\u00fan.<br \/>\n\u2014 Os lo dir\u00e9, puesto que as\u00ed lo quer\u00e9is. Decidles que tienen delante de s\u00ed una niebla y que simplemente el distinguirla es ya una buena cosa. Que se quiten ese obst\u00e1culo de delante de los ojos, como se lee en los Salmos: <em>Nubem dissipa<\/em>.<br \/>\n\u2014 \u00bfY qu\u00e9 es esa niebla?<br \/>\n\u2014 Todas las cosas del mundo, las cuales impiden ver la realidad de las cosas celestiales.<br \/>\n\u2014 \u00bfY qu\u00e9 deben hacer para que desaparezca esa niebla?<br \/>\n\u2014 Considerar el mundo tal cual es: <em>mundus totus in maligno positus est<\/em> (el mundo entero se encuentra en el maligno), y entonces salvar\u00e1n el alma; que no se dejen enga\u00f1ar por las apariencias mundanas. Los j\u00f3venes creen que los placeres, las alegr\u00edas, las amistades del mundo pueden hacerles felices y, por tanto, no esperan m\u00e1s que el momento de poder gozar de ellas; pero que recuerden que todo es vanidad y aflicci\u00f3n de esp\u00edritu. Que se acostumbren a ver las cosas del mundo, no seg\u00fan su apariencia, sino como son en realidad.<br \/>\n\u2014 \u00bfY de d\u00f3nde proviene principalmente esta niebla?<br \/>\n\u2014 As\u00ed como la virtud que m\u00e1s brilla en el Para\u00edso es la pureza, tambi\u00e9n la oscuridad y la niebla son producidas principalmente por el pecado de la inmodestia y de la impureza. Es como un negro y dens\u00edsimo nubarr\u00f3n que priva de la vista e impide a los j\u00f3venes ver el precipicio que les amenaza con trag\u00e1rselos. Decirles, pues, que conserven celosamente la virtud de la pureza, pues los que la poseen, <em>florebunt sicut lilium in civitate Dei<\/em> (florecer\u00e1n como el lirio en la ciudad de Dios).<br \/>\n\u2014 \u00bfY qu\u00e9 se precisa para conservar la pureza? Dec\u00eddmelo, que yo se lo comunicar\u00e9 a mis j\u00f3venes de vuestra parte.<br \/>\n\u2014 Es necesario: el retiro, la obediencia, la huida del ocio y la oraci\u00f3n.<br \/>\n\u2014 \u00bfY despu\u00e9s?<br \/>\n\u2014 Oraci\u00f3n, fuga del ocio, obediencia, retiro.<br \/>\n\u2014 \u00bfY nada m\u00e1s?<br \/>\n\u2014 Obediencia, retiro, oraci\u00f3n, y fuga del ocio. Recomendadles estos medios que son suficientes.<br \/>\nYo deseaba preguntarle muchas cosas m\u00e1s, pero no me acordaba de nada.<br \/>\nDe forma que, apenas el Prelado hubo terminado de hablar, en mi deseo de repetiros aquellos mismos consejos, abandon\u00e9 precipitadamente la sala y corr\u00ed al Oratorio. Volaba con la rapidez del viento y en un instante me encontr\u00e9 a las puertas de nuestra casa. Seguidamente me detuve y comenc\u00e9 a pensar:<br \/>\n\u2014 \u00bfPor qu\u00e9 no estuve m\u00e1s tiempo con el Obispo de&#8230;? \u00a1Me habr\u00eda proporcionado nuevas aclaraciones! He hecho mal dej\u00e1ndome perder tan buena ocasi\u00f3n. \u00a1Podr\u00eda haber aprendido tantas cosas hermosas!<br \/>\nE inmediatamente volv\u00ed atr\u00e1s con la misma rapidez con que hab\u00eda venido, temeroso de no encontrar ya a Monse\u00f1or. Penetr\u00e9, pues, de nuevo en aquel palacio y en el mismo sal\u00f3n.<br \/>\nPero, \u00a1qu\u00e9 cambio se hab\u00eda operado en tan breves instantes! El Obispo, palid\u00edsimo como la cera, estaba tendido sobre el lecho; parec\u00eda un cad\u00e1ver; a los ojos le asomaban las \u00faltimas l\u00e1grimas; estaba agonizando. S\u00f3lo por un ligero movimiento del pecho, agitado por los postreros estertores, se comprend\u00eda que a\u00fan ten\u00eda vida. Yo me acerqu\u00e9 a \u00e9l afanosamente:<br \/>\n\u2014 Monse\u00f1or, \u00bfqu\u00e9 os ha sucedido?<br \/>\n\u2014 Dejadme, dijo dando un suspiro.<br \/>\n\u2014 Monse\u00f1or, tendr\u00eda a\u00fan muchas cosas que preguntaros.<br \/>\n\u2014 Dejadme solo; sufro mucho.<br \/>\n\u2014 \u00bfEn qu\u00e9 puedo aliviaros?<br \/>\n\u2014 Rezad y dejadme ir.<br \/>\n\u2014 \u00bfAdonde?<br \/>\n\u2014 Adonde la mano omnipotente de Dios me conduce.<br \/>\n\u2014 Pero, Monse\u00f1or, os lo suplico, decidme adonde.<br \/>\n\u2014 Sufro mucho; dejadme.<br \/>\n\u2014 Decidme al menos qu\u00e9 puedo hacer en vuestro favor, repet\u00eda yo.<br \/>\n\u2014 Rezad.<br \/>\n\u2014 Una palabra nada m\u00e1s: \u00bften\u00e9is alg\u00fan encargo que hacerme para el mundo? \u00bfNo ten\u00e9is nada que decir a vuestro sucesor?<br \/>\n\u2014 Id al actual Obispo de&#8230; y decidle de mi parte esto y esto.<br \/>\nLas cosas que me dijo no os interesan a vosotros, mis queridos j\u00f3venes, por tanto las omitiremos.<br \/>\nEl Prelado prosigui\u00f3 diciendo:<br \/>\n\u2014 Decidle tambi\u00e9n a tales y tales personas, \u00e9stas y estas otras cosas en secreto.<br \/>\nDon Bosco call\u00f3 tambi\u00e9n estos encargos: pero tanto \u00e9stos como los primeros parece que se refer\u00edan a avisos y remedios para ciertas necesidades de aquella di\u00f3cesis.<br \/>\n\u2014 \u00bfNada m\u00e1s?, continu\u00e9 yo.<br \/>\n\u2014 Decid a vuestros muchachos que siempre los he querido mucho; que mientras viv\u00ed, siempre rec\u00e9 por ellos y que tambi\u00e9n ahora me acuerdo de ellos. Que rueguen ahora por m\u00ed.<br \/>\n\u2014 Tened la seguridad de que se lo dir\u00e9 y de que comenzaremos inmediatamente a aplicar sufragios. Pero, apenas os encontr\u00e9is en el Para\u00edso, acordaos de nosotros.<br \/>\nEl aspecto del Prelado denotaba entretanto un mayor sufrimiento. Daba pena contemplarlo; sufr\u00eda much\u00edsimo, su agon\u00eda era verdaderamente angustiosa.<br \/>\n\u2014 Dejadme, me volvi\u00f3 a decir; dejadme que vaya adonde el Se\u00f1or me llama.<br \/>\n\u2014 \u00a1Monse\u00f1or!&#8230; \u00a1Monse\u00f1or!&#8230;, repet\u00eda yo lleno de indecible compasi\u00f3n.<br \/>\n\u2014 \u00a1Dejadme!&#8230; \u00a1Dejadme!&#8230;<br \/>\nParec\u00eda que iba a expirar mientras una fuerza invisible se lo llevaba de all\u00ed a las habitaciones m\u00e1s interiores, hasta que desapareci\u00f3 de mi vista.<br \/>\nYo, ante una escena tan dolorosa, asustado y conmovido, me volv\u00ed para retirarme, pero habiendo tropezado por aquellas salas con la rodilla en alg\u00fan objeto, me despert\u00e9 y me encontr\u00e9 en mi habitaci\u00f3n y en el lecho.<br \/>\nComo veis, queridos j\u00f3venes, \u00e9ste es un sue\u00f1o como los dem\u00e1s, y en lo relacionado con vosotros no necesita explicaci\u00f3n, para que todos lo entend\u00e1is.<br \/>\nDon Bosco termin\u00f3 diciendo:<br \/>\nEn este sue\u00f1o aprend\u00ed muchas cosas relacionadas con el alma y con el Purgatorio, que antes no hab\u00eda llegado a comprender y que ahora las ve\u00eda tan claras que no las olvidar\u00e9 jam\u00e1s.<br \/>\nAs\u00ed termina la narraci\u00f3n que nos ofrecen nuestras memorias.<br \/>\nParece que don Bosco haya querido exponer en dos cuadros distintos el estado de gracia de las almas del Purgatorio y el de sus sufrimientos expiatorios.<br \/>\nEl siervo de Dios no hizo comentario alguno sobre la situaci\u00f3n de aquel buen Prelado. Por lo dem\u00e1s, por revelaciones dign\u00edsimas de fe y por los testimonios de los Santos Padres, se sabe que personajes de santidad suma, lirios de pureza virginal, ricos en m\u00e9ritos, obradores de milagros y a quienes nosotros veneramos en los altares, por faltas liger\u00edsimas hubieron de permanecer largo tiempo en el Purgatorio.<br \/>\nLa justicia divina exige que antes de entrar en el cielo, cada uno pague hasta el \u00faltimo cuadrante de sus deudas.<br \/>\nHabiendo preguntado alg\u00fan tiempo despu\u00e9s a don Bosco, los que esto escribimos, si hab\u00eda cumplido los encargos que le hab\u00eda dado el Obispo, con la confianza con que nos honraba, le o\u00edmos responder:<br \/>\n\u2014 S\u00ed, he cumplido fielmente el mandato.<br \/>\nObservaremos que el colector o recopilador omiti\u00f3 una circunstancia del sue\u00f1o, que nosotros recordamos, tal vez porque entonces no comprend\u00eda el sentido o la importancia de la misma. Don Bosco hab\u00eda preguntado en cierto momento cu\u00e1nto tiempo le quedaba a \u00e9l de vida y el Obispo le present\u00f3 un papel cubierto de ringorrangos entrelazados, seg\u00fan parec\u00eda, con 8 (ochos), pero no tuvo ninguna explicaci\u00f3n del misterio&#8230; \u00bfindicaba el 1888?<\/p>\n<p>(MB IT VIII, 853-859 \/ MB ES VIII, 726-731)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El sue\u00f1o que sigue, contado por Don Bosco a sus j\u00f3venes en 1867, comienza con&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":46654,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":52,"footnotes":""},"categories":[186],"tags":[2636,2558,1768,1828,1834,1966,1972,1984,2620],"class_list":["post-46661","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-suenos-de-don-bosco","tag-consejos","tag-dios","tag-don-bosco","tag-gracias-recibidas","tag-indulgencias","tag-salvacion","tag-santos","tag-suenos","tag-testigos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46661","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46661"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46661\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":46664,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46661\/revisions\/46664"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/46654"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46661"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46661"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46661"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}