{"id":46120,"date":"2025-10-25T06:53:39","date_gmt":"2025-10-25T06:53:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=46120"},"modified":"2025-10-25T07:47:45","modified_gmt":"2025-10-25T07:47:45","slug":"tras-la-huella-de-don-bosco-beato-miguel-rua-1837-1910","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/tras-la-huella-de-don-bosco-beato-miguel-rua-1837-1910\/","title":{"rendered":"Tras la huella de Don Bosco: Beato Miguel Rua (1837-1910)"},"content":{"rendered":"<p><strong><b>\u201c\u00a1Iremos siempre a medias!\u201d<br \/>\n<\/b><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A los 9 a\u00f1os Miguel (ya hu\u00e9rfano de padre) fue admitido a la Primera Comuni\u00f3n. Era un ni\u00f1o piadoso, serio y diligente. Cuando iba o ven\u00eda de la escuela, Miguel se encontraba a veces con Don Bosco. Corr\u00eda hacia \u00e9l con alegr\u00eda, le besaba la mano y le preguntaba: \u201c\u00bfMe regalas una estampa?\u201d. Don Bosco, como si no lo hubiera o\u00eddo, se pon\u00eda sonriente el birrete de sacerdote en la cabeza, extend\u00eda la palma izquierda de la mano y con la derecha hac\u00eda un gesto como de cortarla por la mitad: \u201c\u00a1T\u00f3malo, Miguelito -le dec\u00eda-, t\u00f3malo!\u201d. Miguelito quedaba desconcertado. Estrechaba aquella mano y pensaba: \u201c\u00bfQu\u00e9 significa eso?\u201d El 3 de octubre de 1852, durante la excursi\u00f3n que los mejores j\u00f3venes del Oratorio hac\u00edan cada a\u00f1o a los Becchi para la fiesta de Nuestra Se\u00f1ora del Rosario, Don Bosco le hizo vestir el h\u00e1bito eclesi\u00e1stico. Miguel ten\u00eda 15 a\u00f1os. Por la noche, de regreso a Tur\u00edn, Miguel venci\u00f3 su timidez y pregunt\u00f3 a Don Bosco: \u201c\u00bfRecuerda nuestros primeros encuentros? Le ped\u00ed una medalla y usted hizo un gesto extra\u00f1o, como si quisiera cortarse la mano y d\u00e1rmela. \u00bfQu\u00e9 quer\u00eda decir?\u201d Me dijo: \u201cPero, querido Miguel, \u00bfa\u00fan no lo entiendes? Sin embargo, est\u00e1 muy claro. Cuanto m\u00e1s pasen los a\u00f1os, mejor comprender\u00e1s que quer\u00eda decirte: En la vida, los dos lo haremos siempre todo a medias. Las penas, las preocupaciones, las responsabilidades, las alegr\u00edas y todo lo dem\u00e1s ser\u00e1 para nosotros en com\u00fan\u201d. Miguel se qued\u00f3 callado, lleno de silenciosa felicidad: Don Bosco, con palabras sencillas, le hab\u00eda hecho su heredero universal.<br \/>\nEs tradicional y est\u00e1 bien establecido leer la figura de Don Rua a la luz de Don Bosco: es Don Bosco quien lo recibi\u00f3 de ni\u00f1o, lo acompa\u00f1\u00f3 en su formaci\u00f3n para el sacerdocio, le form\u00f3 como educador y responsable de una sociedad de educadores. Quiz\u00e1s m\u00e1s sorprendente es el papel desempe\u00f1ado por Don Rua al compartir la llamada de Don Bosco en el inicio y consolidaci\u00f3n de la obra salesiana. Una elecci\u00f3n hecha desde los primeros a\u00f1os en el Oratorio, reafirmada en algunos momentos decisivos y madurada con una entrega y dedicaci\u00f3n sin retorno ni incertidumbre. Una comuni\u00f3n y armon\u00eda de vida maduradas en una experiencia cotidiana de alegr\u00edas y penas, de compromisos y responsabilidades, de comunicaci\u00f3n y colaboraci\u00f3n que no s\u00f3lo marc\u00f3 carism\u00e1ticamente la obra salesiana, sino que tambi\u00e9n la caracteriz\u00f3 en su desarrollo futuro, en ese florecimiento vocacional que ver\u00eda una impresionante expansi\u00f3n precisamente en el rectorado del P. Rua.<\/p>\n<p><strong><b>Un disc\u00edpulo de confianza de Don Bosco<br \/>\n<\/b><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Inserto en el ambiente de Valdoco como un estudiante diligente y generoso, pronto l\u00edder reconocido del Oratorio, Miguel Rua estuvo presente desde los inicios de la fundaci\u00f3n de la Sociedad Salesiana, procedente de las filas de aquel semillero de vocaciones y santidad juvenil que fue la Compa\u00f1\u00eda de la Inmaculada, fundada por Santo Domingo Savio. Estos primeros salesianos se pusieron al servicio de los j\u00f3venes: agotadoras jornadas en el oratorio, clases nocturnas, asistencia, ensayos de teatro, gimnasia o m\u00fasica, animados recreos, estudios, asistencia a los sacramentos. Ten\u00edan ante ellos el ejemplo luminoso de Don Bosco: \u201cSaqu\u00e9 m\u00e1s provecho -dir\u00eda m\u00e1s tarde Miguel Rua- observando a Don Bosco, incluso en sus acciones m\u00e1s humildes, que leyendo y meditando un tratado de ascesis\u201d. En el esp\u00edritu de obediencia a la voluntad de Dios, vivido en la entrega incondicional a la mediaci\u00f3n de Don Bosco, Miguel Rua madur\u00f3 no s\u00f3lo a trav\u00e9s de las diferentes responsabilidades, que cada vez en mayor n\u00famero reca\u00edan sobre sus hombros, sino sobre todo en ese clima de confianza e intensidad espiritual, que le llev\u00f3, de forma casi natural y reconocida por todos, a convertirse en el digno sucesor de Don Bosco. Miguel se convirti\u00f3 en el principal colaborador del santo, a pesar de su corta edad. Se gan\u00f3 su total confianza, ayud\u00e1ndole incluso a transcribir los borradores de sus libros, a menudo por la noche, rob\u00e1ndole horas al sue\u00f1o. Durante el d\u00eda acud\u00eda al Oratorio de San Luis, cerca de Porta Nuova, en una zona llena de inmigrantes. Rua, haciendo catecismo y ense\u00f1ando las nociones elementales, conoci\u00f3 innumerables historias de miseria. Ya en estos a\u00f1os comenz\u00f3 a relevar a Don Bosco de algunas de sus tareas, pues le demostraba d\u00eda tras d\u00eda que hab\u00eda percibido su valor, percib\u00eda sus ideales y estaba dispuesto a compartir sus carism\u00e1ticas y fundadoras solicitudes.<\/p>\n<p>El 28 de julio de 1860, Don Rua fue ordenado sacerdote. Don Bosco le hizo ciertas advertencias por escrito: \u201cVer\u00e1s mejor que yo la Obra Salesiana traspasar las fronteras de Italia y establecerse en muchas partes del mundo. Tendr\u00e1s mucho que trabajar y mucho que sufrir; pero, ya sabes, s\u00f3lo a trav\u00e9s del Mar Rojo y del desierto llegar\u00e1s a la Tierra Prometida. Sufre con valor; y, aun aqu\u00ed abajo, no te faltar\u00e1n consuelos y ayuda del Se\u00f1or\u201d. Su breve, pero significativa experiencia como joven director del internado de Mirabello (1863-1865) le permiti\u00f3 llevar el estilo y el esp\u00edritu de Valdoco a esta primera presencia salesiana fuera de Tur\u00edn. Entre los inestimables consejos que le dio Don Bosco, destaca la preocupaci\u00f3n por evitar al jovenc\u00edsimo director de veintis\u00e9is a\u00f1os el escollo del activismo y la despreocupaci\u00f3n por el sufrimiento f\u00edsico o moral de los que estaban a su cargo. La cr\u00f3nica de los Salesianos indicaba: \u201cDon Rua se comporta en Mirabello como Don Bosco aqu\u00ed. Se le ve continuamente rodeado de alumnos conquistados por su amabilidad o por el deseo de o\u00edrle hablar de mil temas interesantes\u201d.<br \/>\nVuelto a Valdoco despu\u00e9s de dos a\u00f1os, Don Rua se impone como valios\u00edsimo primer colaborador ya sea en la vida cotidiana del oratorio y del colegio, ya sea en las diversas empresas puestas en marcha por Don Bosco: desde su empe\u00f1o en seguir la construcci\u00f3n e inauguraci\u00f3n de la iglesia de Mar\u00eda Auxiliadora (1865-1868), que le llevar\u00eda hasta el final de su vida, hasta seguir con esmerada paciencia el largo proceso de redacci\u00f3n de las Constituciones de la Sociedad de San Francisco de Sales (1858-1874). Incluso en las agrias disputas con el obispo Gastaldi (1872-1882) se distingui\u00f3 por su estilo de intervenci\u00f3n sereno y equilibrado, y siempre esforz\u00e1ndose por una mediaci\u00f3n que explicara, justificara o simplemente callara. Afront\u00f3 las innumerables tareas gracias a su mente tan ordenada como met\u00f3dica, su dominio de los nervios, su prodigiosa memoria, su tenacidad en el trabajo, la habilidad que ten\u00eda para conseguir ayuda, pero sobre todo porque amaba a Don Bosco y quer\u00eda ayudarle. Se esfuerza por hacer de toda su jornada una oraci\u00f3n continua. Su acci\u00f3n se desarrolla bajo la mirada de Dios y de Mar\u00eda.<br \/>\nEn la realizaci\u00f3n del proyecto misionero (1875- 1877), que encontrar\u00e1 un desarrollo milagroso en su rectorado, Don Rua es el primer y m\u00e1s activo colaborador del protagonista absoluto (Don Bosco), y en la celebraci\u00f3n de los cuatro primeros Cap\u00edtulos Generales (1877-1886), celebrados en vida de Don Bosco, da su amplia y competente contribuci\u00f3n. El decenio 1878-1888 fue ciertamente el per\u00edodo m\u00e1s intenso y responsable de Don Rua. Cuanto m\u00e1s avanzaba Don Bosco en a\u00f1os, m\u00e1s crec\u00edan las responsabilidades del Prefecto, cada vez m\u00e1s Vicario de hecho, finalmente tambi\u00e9n de derecho. Don Rua, salesiano maduro y experto en gobierno, se convirti\u00f3, gracias a su larga experiencia y a la estima que todos le ten\u00edan, en el heredero carism\u00e1tico e institucional del carisma de Don Bosco, que aportar\u00eda copiosos frutos a la vida de la Iglesia y de la sociedad.<\/p>\n<p><strong><b>El fiel sucesor de Don Bosco<br \/>\n<\/b><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En 1888 Don Miguel Rua, a petici\u00f3n de sus hermanos, fue confirmado por la Santa Sede en el cargo de Rector Mayor. La herencia era pesada. El gobierno de las instituciones fundadas por Don Bosco &#8211; la Sociedad Salesiana, el Instituto de las Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora y la P\u00eda Uni\u00f3n de Salesianos Cooperadores &#8211; no fue f\u00e1cil. A pesar del entusiasmo suscitado por la figura carism\u00e1tica del Fundador, la situaci\u00f3n parece fr\u00e1gil en muchos aspectos. Es necesario un trabajo sistem\u00e1tico para consolidar los cursos de formaci\u00f3n, reforzar la propia identidad, la organizaci\u00f3n del goberierno y coordinar las actividades. Es importante gestionar las delicadas relaciones con los gobiernos nacionales y la sociedad civil, en un momento de tensiones sociales y contrastes ideol\u00f3gicos. Tambi\u00e9n es necesario responder a las crecientes expectativas puestas en la misi\u00f3n educativa salesiana.<br \/>\nConvertido en Rector Mayor de la Sociedad Salesiana y primer sucesor de Don Bosco, Don Rua es su fiel int\u00e9rprete, realizador, consolidador y continuador del carisma en todas sus dimensiones, con un objetivo muy claro desde el inicio de su mandato: \u201cEl otro pensamiento que permanec\u00eda fijo en mi mente era que debemos considerarnos muy afortunados de ser hijos de un Padre as\u00ed. Por lo tanto, nuestra preocupaci\u00f3n debe ser apoyar y a su debido tiempo desarrollar m\u00e1s y m\u00e1s las obras que \u00e9l comenz\u00f3, seguir fielmente los m\u00e9todos que \u00e9l practic\u00f3 y ense\u00f1\u00f3, y en nuestra manera de hablar y actuar, y tratar de imitar el modelo que el Se\u00f1or en su bondad nos ha dado en \u00e9l. Este, oh amados hijos, ser\u00e1 el programa que seguir\u00e9 en mi oficio; que \u00e9ste sea tambi\u00e9n el fin y el estudio de cada uno de los Salesianos\u201d.<br \/>\nPor eso se hizo misionero y viajero incansable, recorriendo muchos kil\u00f3metros, visitando las casas de la congregaci\u00f3n esparcidas por el mundo, coordin\u00e1ndolas como una gran familia. Dec\u00eda que sus viajes le hab\u00edan hecho ver \u201cpobreza por todas partes\u201d. Los Salesianos sacaron a muchos ni\u00f1os de la calle, abriendo oratorios y escuelas que, a pesar de su sencillez, se convirtieron r\u00e1pidamente en centros de acogida y educaci\u00f3n. Fue un gran innovador en materia de educaci\u00f3n: adem\u00e1s de las escuelas, donde introdujo cursos de formaci\u00f3n profesional, organiz\u00f3 albergues y clubes sociales. Como responsable de la congregaci\u00f3n, se ocupaba escrupulosamente de los asuntos administrativos, lo que a veces le llevaba a ser severo con sus colaboradores. Ap\u00f3stol ardiente de la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, Don Rua escrib\u00eda a los Salesianos: \u201cEsta devoci\u00f3n es todo lo m\u00e1s salesiano, porque es del Sagrado Coraz\u00f3n de nuestro Maestro de donde vamos a sacar, en nuestra calidad de educadores, el m\u00e1s puro amor a la juventud, la dulzura y la indulgencia que deben acompa\u00f1ar nuestras palabras y nuestras acciones, la paciencia en las pruebas y tribulaciones relacionadas con nuestra tarea, el esp\u00edritu de sacrificio y el celo por las almas\u201d.<br \/>\nEn su gobierno Don Rua tiene como punto de referencia a Don Bosco y su carisma, la tradici\u00f3n salesiana, las constituciones y reglamentos, las deliberaciones de los Cap\u00edtulos Generales, las ense\u00f1anzas de la Iglesia, la ley civil de los pa\u00edses donde viven y trabajan los Salesianos, las necesidades de los j\u00f3venes y las exigencias de los tiempos. En su animaci\u00f3n, Don Rua est\u00e1 siempre atento a advertir a los Salesianos de todos los peligros que pueden amenazar la estabilidad de la Congregaci\u00f3n, y al mismo tiempo llama su atenci\u00f3n sobre los ideales que deben perseguir y vivir en las circunstancias concretas de la historia. En el \u00e1mbito de la toma de decisiones plasma el esp\u00edritu de Don Bosco actualizando las Constituciones y Reglamentos Salesianos, las estructuras de gobierno y la multiforme variedad de fundaciones salesianas esparcidas por el mundo. Instrumentos de esta acci\u00f3n de gobierno son: los <em><i>Cap\u00edtulos Generales<\/i><\/em> (CG) que decide celebrar en Valsalice, junto a la tumba de Don Bosco, para que el Cap\u00edtulo mismo sea una experiencia de sinton\u00eda carism\u00e1tica con Don Bosco, de su esp\u00edritu y de su m\u00e9todo pastoral y educativo; el <em><i>Cap\u00edtulo de Superiores<\/i><\/em> que pretende dar expresiones institucionales concretas al carisma de Don Bosco en cuanto a estructuras, personas, reglas, espiritualidad, l\u00edneas de acci\u00f3n, presencia en la Iglesia y en el mundo.<br \/>\nDon Rua proyecta el estilo de acci\u00f3n de su gobierno a todos los niveles: mundial, inspectorial, local. El suyo es un gobierno compacto, centrado en la figura del Rector Mayor, que, seg\u00fan el esp\u00edritu de la familia salesiana, act\u00faa jer\u00e1rquica y colegialmente junto con los dem\u00e1s superiores. Es, sobre todo, un <em><i>gobierno carism\u00e1tico y ejemplar<\/i><\/em>: el propio Don Rua es una persona carism\u00e1tica y ejemplar, es decir, gobierna con el ejemplo, siendo un verdadero modelo. Don Rua no se proyecta a s\u00ed mismo, sino a Don Bosco y su carisma siempre y en todas partes: ante sus Salesianos, ante la Iglesia y la sociedad civil. Por eso se puede decir que, si bien gobierna con inteligencia, su gobierno est\u00e1 a\u00fan m\u00e1s fortalecido por la santidad y la calidad moral de la persona.<br \/>\nFrutos de esta animaci\u00f3n y gobierno son: <em><i>la expansi\u00f3n de las fundaciones salesianas<\/i><\/em> casi siempre abiertas con pobreza de medios y escasez de personal y en muchos lugares con situaciones muy dif\u00edciles; las expediciones misioneras enviadas para sostener y llevar a pleno desarrollo las obras ya abiertas y para intentar nuevas aperturas, particularmente entre los pueblos a\u00fan no evangelizados. Durante sus 22 a\u00f1os de gobierno Don Rua aument\u00f3 el n\u00famero de fundaciones salesianas: de las 64 casas presentes a la muerte de Don Bosco se pas\u00f3 a 341 casas en 1910, a\u00f1o de la muerte de Don Rua. Cuando Don Rua asumi\u00f3 la direcci\u00f3n de la congregaci\u00f3n s\u00f3lo hab\u00eda 6 inspector\u00edas, en 1910 pasaron a ser 34.<br \/>\nOtro fruto de esta acci\u00f3n bendecida desde lo alto y apoyada por un compromiso incansable es <em><i>el crecimiento de las vocaciones<\/i><\/em>. En esta perspectiva, Don Rua aplic\u00f3 el m\u00e9todo de la motivaci\u00f3n asidua, de frecuentes llamamientos y recordatorios, de persuasivas observaciones, aprobando y alabando cada iniciativa para alcanzar el objetivo de cultivar las vocaciones. Para Don Rua, la excelencia de cualquier obra salesiana consiste en su capacidad de promover vocaciones, y esto es un indicio de fidelidad al carisma de Don Bosco, adem\u00e1s de ser un signo de la fecundidad del sistema pastoral y pedag\u00f3gico salesiano. No se cansaba de recomendar a los Salesianos la ejemplaridad y la b\u00fasqueda de la perfecci\u00f3n en la vida cotidiana como medio principal para atraer vocaciones. A la muerte de Don Bosco hab\u00eda 768 salesianos, a la muerte de Don Rua hab\u00eda 4001 salesianos profesos y 371 novicios. Esta obra de promoci\u00f3n vocacional fue acompa\u00f1ada por una acci\u00f3n estabilizadora en el proceso formativo, con la creaci\u00f3n de centros de formaci\u00f3n: noviciados y estudiantados filos\u00f3ficos y teol\u00f3gicos.<br \/>\nEl resultado fue un superior dotado de una capacidad inusual para seguir los acontecimientos locales, para indicar con valent\u00eda soluciones o sugerencias, lleno de respeto y, al mismo tiempo, decidido, despu\u00e9s de haber examinado atentamente las situaciones. Detr\u00e1s de este inter\u00e9s se vislumbra un Padre, Maestro, Amigo preocupado por el mayor bien, es decir, la fidelidad al carisma donado a trav\u00e9s de Don Bosco a la Iglesia y a la sociedad para favorecer la maduraci\u00f3n de los j\u00f3venes como \u201cbuenos cristianos y honrados ciudadanos\u201d. Esta obra de gobierno y animaci\u00f3n encontraba su fuente en la fidelidad a Don Bosco y a su carisma, a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de las Constituciones y de los Reglamentos, de la experiencia vivida en la vida comunitaria salesiana, del contacto directo con sus escritos originales o traducidos y del acercamiento a quienes hab\u00edan vivido a su lado. Don Rua estaba convencido de que insistir en que los salesianos vivieran en estrecha comuni\u00f3n con la persona y la figura de Don Bosco era un camino seguro para superar el individualismo, el aislamiento y las tendencias liberales visibles en la sociedad externa, para fortalecer un fuerte sentido de pertenencia a la congregaci\u00f3n y para crear comunidades salesianas orantes, armoniosas, fraternas y apost\u00f3licas, unidas bajo los directores y firmemente vinculadas al Inspector, al Rector Mayor y al Superior del Cap\u00edtulo.<br \/>\nAl Beato Rua, entre muchas satisfacciones (en 1907 Don Bosco fue declarado venerable, en 1908 se termin\u00f3 la iglesia romana de Mar\u00eda Liberadora), no le faltaron ciertamente pruebas y dificultades. En 1895, un sacerdote salesiano fue asesinado por un alumno medio loco. Cinco meses m\u00e1s tarde, Monse\u00f1or Lasagna, una de las mayores esperanzas de la Sociedad Salesiana, su secretario y cuatro hermanas de Mar\u00eda Auxiliadora, fueron v\u00edctimas de un accidente de tren. Cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde, una inundaci\u00f3n destruy\u00f3 los logros materiales de diez a\u00f1os de trabajo misionero en Argentina. En 1896, el gobierno anticlerical de Ecuador expulsa a los Salesianos del pa\u00eds. En Francia, al promulgarse la ley conocida como Ley de Asociaciones (2 de junio de 1901), el gobierno exigi\u00f3 el cierre y la enajenaci\u00f3n de los institutos salesianos. En 1907, se monta un esc\u00e1ndalo moral en un internado de Varazze que levanta una violenta tormenta contra los Salesianos en toda Italia. Este asunto minar\u00e1 gravemente su salud y afectar\u00e1 al final de su vida.<br \/>\nConcluimos con un breve pasaje de la magistral homil\u00eda pronunciada por Pablo VI con ocasi\u00f3n de su beatificaci\u00f3n (29 de octubre de 1972), que merece ser le\u00edda \u00edntegramente. \u201c\u00bfQui\u00e9n es Don Rua? Es el primer sucesor de Don Bosco, el Santo Fundador de los Salesianos. \u00bfY por qu\u00e9 Don Rua es ahora beatificado, es decir, glorificado? Es beatificado y glorificado precisamente porque es su sucesor, es decir, su continuador: hijo, disc\u00edpulo, imitador; que ha hecho, con otros bien conocidos, pero primero entre ellos, del ejemplo del Santo una escuela, de su obra personal una instituci\u00f3n extendida, se podr\u00eda decir, por toda la tierra; de su vida una historia, de su regla un esp\u00edritu, de su santidad un tipo, un modelo; ha hecho del manantial, una corriente, un r\u00edo\u201d.<\/p>\n<p>Conocer la figura y la obra del Beato Miguel Rua<br \/>\nFrancis Desramaut, <em><i>Vita di don Michele Rua. <\/i><\/em><em><i>Primo successore di Don Bosco<\/i><\/em>. LAS, Roma 2009.<br \/>\nTeresio Bosco, <em><i>Don Michele Rua<\/i><\/em>, Elledici, Tur\u00edn 2009.<br \/>\nFrancesco Motto (ed.), <em><i>Don Michele Rua nella storia (1837-1910)<\/i><\/em>, LAS, Roma 2011.<br \/>\nAssociazione cultori storia salesiana, <em><i>Don Michele Rua primo successore di don Bosco<\/i><\/em>, LAS, Roma 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u00a1Iremos siempre a medias!\u201d \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A los 9 a\u00f1os Miguel (ya hu\u00e9rfano de padre) fue&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":46113,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":61,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[1720,2558,1822,1816,1960,1966,1972,2620,2026],"class_list":["post-46120","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-carisma-salesiano","tag-dios","tag-gracia","tag-jovenes","tag-salesianos","tag-salvacion","tag-santos","tag-testigos","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46120","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46120"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46120\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":46123,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46120\/revisions\/46123"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/46113"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46120"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46120"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46120"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}